Inteligente giro a la izquierda

Salvador López Arnal

A partir de  la concentración estudiantil y ciudadana en la plaza Universidad de Barcelona, donde está situado el edificio histórico de la UB, la manifestación en protesta por las cargas policiales y en contra de los planes mercantiles de Bolonia iba a girar a la derecha, bajando hacia Ramblas. La calle Pelai, la arteria que lleva desde Universidad a Ramblas, estaba virtualmente ocupada por las nuevas fuerzas del orden denominadas Mossos d’Esquadra (Por cierto, ¿para cuándo un cambio de designación? ¿“Mossos” no es término demasiado simpático, demasiado amable?). No sólo Pelai y Ramblas, también las calles adyacentes, ocultas en el casco antiguo de la ciudad, ostentaban fuerte presencia policial.

Los manifestantes, los estudiantes y profesores situados en las primeras filas tuvieron una feliz idea: giraron hacia la izquierda en un impecable arco de 180 grados, y subieron por la calle Aribau hasta Diputació o Consell de Cent. Así siguieron, así seguimos, animados, algo chillones, con muestras de simpatías vecinales y, hasta donde alcanza mi recorrido, sin ningún incidente reseñable. Sin violencia alguna (¿por qué iba a verla aparte de la sistemática, agitada y estudiada violencia policial?), sin ningún acto “antisistema”, magnífica palabra que se usa en medios, tertulias e informaciones últimamente como un insulto. Las consigas, magníficamente coreadas no se hicieron esperar: “Fuera los Mossos”, “Dimisión del conseller Saura”, “No a Bolonia y a los planes mercantiles y serviles”. Todas ellas (insisto: todas ellas, sin excepción), muy razonables y trayendo a la memoria bien acuñada recuerdos de viejas vindicaciones. Por ejemplo, aquella petición, más que sensata, en los años de la transición de la “disolución de los cuerpos represivos” y enjuiciamiento de los torturadores franquistas (e individuos afines: por ejemplo, médicos consultados durante las “operaciones” de tortura).

Por lo demás, en lo poco que me alcanzan las conversaciones con algunos estudiantes, el desprestigio de las fuerzas políticas que componen la coalición ICV-EUiA entre el estudiantado movilizado, eso que en los viejos tiempos llamábamos, con imprecisión y descuido leninistas, vanguardia estudiantil, el desprestigio, decía, es oceánico y señala una paradoja sociopolítica de interés, una paradoja que podríamos llamar, en homenaje a aquel combatiente antisistema llamado Bertrand Russell, la aporía del decir y del hacer:  fuerzas políticas que dicen ser, que proclaman incluso, que se presentan en tiempos electorales y en liturgias internas como organizaciones anticapitalistas, ecologistas, feministas y antimilitaristas (y todos los ismos “progresistas” que queramos añadir) de debò, que van en serio, ostentan un desprestigio total, sin límites gnoseológicos abarcables, entre una fuerza social ciudadana, joven, muy joven, por lo demás,  que en los hechos y con sus actuaciones ha probado o está probando que tiene aristas y es capaz de generar reflexiones netamente anticapitalistas y antimercantilistas, además de dar a la ciudadanía más de una lección de inteligencia, de tenacidad, de militancia e intensidad democráticas.

Un amigo estudiante, magnífico escritor y ensayista no menos notable, Àngel Ferrero, me informa que los Mossos d’Esquadra bloquearon todas las habitaciones del Hotel Monegal que dan a las Rambles y a la calle Pelai. ¿Por qué? Porque de esta manera se impedía que muchos medios pudiesen tomar imágenes de la manifestación que protestaba por las cargas policiales contra estudiantes y ciudadanos anti-Bolonia[1].

¡Son tan democráticos, tan trasparentes, tan oKupas, tan suyos! ¡Qué dirigentes político-policiales tan de izquierdas: ocupan con decisión hoteles “burgueses”, como en los viejos tiempos de la revolución bolchevique! Eso sí, por motivos muy otros.

 

[1]  http://www.avui.cat/article/tec_ciencia/57044/mossos/ocupen/habitacions/dun/hotel/la/rambla.html

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