Cuadernos de notas de Lev Vigotski

Juan Duarte

Vigotski definió al habla interna como estructural y funcionalmente diferenciada tanto de la externa como de la escritura. La escritura para uno mismo, el tomar notas, ocupa un lugar intermedio, que nos permite ver un registro íntimo del pensamiento. Un laboratorio en vivo de las afirmaciones y avances en sus elaboraciones, pero también de las sensaciones humanas (muy humanas), tensiones, dudas e inquietudes del propio Vigotski. Si, tal como planteó en El significado histórico de la crisis de la psicología, la filosofía y el método son centrales a la hora de elaborar una psicología, acá podemos apreciar esos registros casi en un diálogo social del autor consigo mismo. Tal es la importancia de estos Cuadernos de notas de Lev Vigotski. Pero si estructuralmente este tipo de escritura, afín al habla interna, abunda en abreviaciones y omisiones, la tarea de edición y traducción de las mismas se hace especialmente difícil, y clave para permitirnos adentrarnos en este mundo. Tal es el carácter de esta edición de los Cuadernos de notas de Lev Vigotski, editados por Ekaterina Závershneva y René van Der Veer, con la traducción de Alejandro Ariel González, publicados en castellano por primera vez por Libros del Zorzal (2022).

Un trabajo de edición y traducción notable para la versión más completa

Tal como cuentan los editores, Rene Van der Veer y Ekaterina Závershneva, el trabajo sobre los registros en poder de la familia fue sumamente arduo: «Cientos de tarjetas, hojas de libretas, formularios que estaban mezclados, y solo gracias a las marcas distintivas del reverso, al color de la tinta o al carácter de la letra, ese caos de pequeños papeles pudo ser organizado en anotaciones separadas.»[1] Se trató de un trabajo análogo al de «un paleontólogo que reconstruye un dinosaurio a partir de un fragmento de su esqueleto o al de un arqueólogo que restaura una ánfora a partir de dos o tres pedazos.»[2] El estudio sistemático de los más de 500 registros, que abarcan un período que va desde 1912 hasta su muerte en 1936, comenzó en 2006 y llevó más de diez años de trabajo hasta su publicación en inglés en 2017[3].

Pero esta edición, además de un trabajo de traducción impecable de Alejandro Ariel Gonzalez, que ya sorprende si tenemos en cuenta la calidad de las traducciones de Pensamiento y habla (Colihue, 2007), Historia del desarrollo de las funciones psíquicas superiores (Colihue, 2017) y, recientemente, El significado histórico de la crisis de la psicología (Ediciones IPS, 2022), incorpora un nuevo trabajo conjunto de revisión y cotejo de las fuentes originales por parte de traductor y editores. En el mismo se revisaron y cotejaron fuentes de la edición previa con los originales, lo que permitió descifrar pasajes e incorporar otros. Esto hace que, como afirman Van der Veer y González en su nota a la edición, podemos tener acceso a la «versión más completa en el mundo de los Cuadernos de notas de Lev Vigotski.»[4]

Notas que abren nuevos ángulos de lectura y tesoros de ideas

Las ediciones de Cuadernos de anotaciones han tenido una relevancia importante en la lectura y recepción de autores marxistas. Basta pensar, por ejemplo, en los cuadernos de anotaciones de Marx, que incluyen los conocidos como Manuscritos económico-filosóficos de 1844 o los Cuadernos de París[5], y los debates alrededor de la relectura «humanista» que suscitaron, o, más recientemente, el enorme trabajo de reedición de los cuadernos sobre ciencias naturales a partir del cual Kohei Saito viene alumbrando el tenor de las preocupaciones ecológicas y científicas de Marx[6]; otro tanto con los Cuadernos filosóficos de Lenin, en los que sofistica su dialéctica y que fueron una referencia central –como veremos– para el mismo Vigotski. También los Cuadernos de la cárcel de Antonio Gramsci son otro ejemplo resonante. Por diferentes motivos, este tipo de corpus en la tradición marxista ha aportado a nuevos ángulos y claves de lectura distintas a lo previamente conocido.

El caso de Vigotski, y en esto hay cierta similitud con el caso de Gramsci, tiene la particularidad de que nos encontramos ante una obra marcada por la censura, tanto estalinista como académica (basta señalar que tan solo en 2007 se publicó al castellano la primera versión sin recortes de Pensamiento y habla, y este año la primera a nivel mundial de El significado histórico… –ambas traducidas, como dijimos, por Alejandro González– para darse una idea del nivel de censura y sus efectos), lo que hace que sus anotaciones personales tengan una importancia singular a la hora de conocer sus reflexiones de primera mano. Y es en efecto lo que nos encontramos en esta edición, por lo que constituye un aporte sumamente valioso para cualquiera interesado en la obra de esa polifacética figura del marxismo nacido en 1896 en Bielorrusia y fallecido tempranamente en 1934 en la URSS, cuya obra se encuentra entrelazada al devenir de la Revolución rusa y al marxismo, una figura tan celebrada como poco conocida.

Breve recorrido por la organización y temas del libro

El trabajo de edición y aparato crítico de las notas que hicieron Van der Veer y Závershneva, dos de los mayores especialistas en la obra vigotskiana, es destacable: periodizan cada momento de la obra y ubican cada fragmento en el contexto del desarrollo de las ideas del autor, explicando su relación con diferentes trabajos de la obra, con lo cual aportan referencias claves para la lecturas de lectores y lectoras. Sí puede señalarse la ausencia de un registro histórico más preciso referido a los avatares de la revolución, el Estado de transición y la lucha de clases que marcan el período analizado, pero se trata, empero, de una característica constante del importante trabajo de rescate de la obra de Vigotski en la que hay mucho trabajo por hacer. En otro lugar hemos intentado aportar elementos centrales en este sentido.

Periodización de la obra y temáticas destacadas

Van der Veer y Závershneva dividen el material en 4 momentos diferentes de la elaboración vigotskiana. Sintetizamos la periodización que hacen, resaltando solo algunos de los contenidos que el lector o lectora pueden encontrar y que nos parecen importantes, aclarando que en las casi 800 páginas hay muchísimo más. Luego destacaremos algunos ejes posibles de lectura.

El período prepsicológico (1912-1922)

Está marcado por preocupaciones propias del pueblo judío bajo la opresión del zarismo, donde puede leerse una reflexión temprana sobre el socialismo y el marxismo como posibilidad de emancipación histórica de aquel. Aunque la reflexión histórica, profunda, que gira alrededor del movimiento, la transitoriedad y el cambio, tienen un tono ecléctico y un foco constante en la historia judía. Encontramos ya a Marx, pero también al marxista de la II internacional Otro Bauer como referencia.

«”La historia de los judíos no fue la historia de aquello que los judíos hicieron, sino la historia de lo que hicieron con ellos” (Heman[7]). ¿La política debe convertirse en nuestra religión? Estas palabras de Feuerbach las han aprendido. Marx: los filósofos ya le han sacado bastante los grilletes al mundo, es hora de reorganizarlo» (p.77), escribe LV ya en otoño de 1917, en pleno transcurso del proceso revolucionario. En octubre, ya de regreso a Gomel, encontramos a Vigotski trabajando en el libro Sobre el nuevo judaísmo, comenzado un año antes, destinado a analizar las nuevas corrientes políticas del judaísmo, y finalmente no publicado.

Resalta acá, a partir del 1917, lo que los editores llaman «un quiebre decisivo en su concepción del mundo: de la simpatía por el judaísmo pasa a la adopción del marxismo, que se vuelve una de sus fuentes principales de inspiración»[8]. Más allá del carácter de su cosmovisión previa, ilustra cómo la revolución dirigida por el bolchevismo pudo conquistar hegemonía revolucionaria sobre todo un sector de la intelectualidad que abrazaría de aquí en adelante las ideas del marxismo, que pasaría del pesimismo trágico a un ánimo activo y vigoroso en la misma medida en que el comunismo se convertía en un horizonte histórico posible.

Biográficamente, Vigotski participa activamente en las tareas del primer Estado transicional, sobre todo ligados a la educación y a la cultura, al tiempo que publica profusamente en temas literarios.

En busca de una nueva psicología: el período «reactológico» (1923-1925)

Encontramos aquí por ejemplo, en 1926, formuladas las primeras tesis de la psicología histórico-cultural, preparadas por la elaboración de lo que sería Psicología del arte, libro a partir de la tesis de filosofía del autor, inédita en vida de este.

Y, en efecto, encontramos en los cuadernos ese salto que señalamos, en el cual pasa, de anotaciones para un proyecto de libro Sobre el nuevo judaísmo en 1917 y sobre la reacción estética en los géneros folclóricos, a las anotaciones de su viaje a Londres en 1925, en el cual ya encontramos una reflexión sobre la psicología y la revolución socialista.

Nuestro autor viaja como delegado a la VIII Conferencia Internacional sobre Educación de Niños Sordomudos de Londres en julio de 1925. Allí, encontramos escritos profundos de tono existencial como el siguiente:

El viaje de ayer me reveló mi principal contradicción. Estoy extremadamente tenso (el idioma, las obligaciones, la ropa, los países extranjeros), y, por otro lado, estoy fuera del tiempo y del espacio y libre de todo como jamás lo he estado (distanciado).

Lo primero desplaza todo lo que hasta ayer me era querido y me inquietaba (el departamento, etc.). Lo segundo es un enorme acceso a las corrientes subterráneas básicas de la vida. El viaje es un ‘juicio sobre sí mismo’. Es la vida dividida en instantes, pero también sub specie aeternitatis [desde el punto de vista de la eternidad].[9]

Y en la siguiente línea, una reflexión sumamente significativa sobre su lugar en la historia, la psicología, la educación y la revolución:

En esencia, Rusia es el primer país del mundo. La revolución es nuestra causa suprema. En esta sala solo una persona conoce el secreto de la verdadera educación de los sordomudos, y esa persona soy yo. No porque sea más instruido que los demás, sino porque me ha enviado Rusia y hablo en nombre de la Revolución.[10]

Aquí vemos una característica del pensamiento de Vigotski que se mantendrá en lo que resta de su vida: el lugar de la revolución en la posibilidad de otro tipo de desarrollo psicológico y de la construcción de una ciencia psicológica apoyada sobre ese horizonte y a todo nivel, en tanto desarrollo histórico y singular deseable, en una unidad con sus propias convicciones revolucionarias. En efecto, el artículo que presentó para el congreso muestra concretamente una parte de esas relaciones, y anticipa el tema del lugar opresivo sobre la niñez en la sociedad capitalista y el carácter asocial de la educación en la sociedad capitalista, temas que recién décadas después serán tratados por pensadores como Foucault, por ejemplo; pero en este caso señalando cómo la revolución puede y debe apuntar a emancipar social y políticamente también a las infancias[11].

También encontramos desde entonces una relación particular con la muerte, marcada por la enfermedad que lo acompañaría toda su vida (tuberculosis): «Oh, que preciso es a la vez despreciar y respetar la vida para vivir. Lo principal es vivir por encima de ella, tratarla con un poco de altivez (Chéjov) y ser libre de ella. Soy independiente.»[12]

También en este período encontramos claves sobre cómo Vigotski empieza a delinear su análisis del estado de la psicología y los esbozos de lo que serán las tesis de su psicología histórico-cultural, como la mediación sígnica y el problema de la conciencia, que aparecerá recién años después en la obra escrita. Nos enteramos también de la existencia de la «clave para la psicología humana», el plan para el libro Zoon politikon («animal político», la definición de hombre para Aristóteles), del cual El significado histórico de la crisis de la psicología sería solo la primera parte, junto con bosquejos de una teoría de la conciencia basada en la palabra y la comunicación.

El plan para Zoon politikon era el siguiente:

= Cada artículo debe terminar con el planteamiento de un problema para el siguiente. Epígrafes para todo el libro: formas y esencias según Marx; I – Zoon politikon, II – Freud, palabra y conciencia, III – Lipps – la endopatía [en alemán Eifühlung, visión más sentimiento] vuelve sociales a los organismos. Nombre del libro: Zoon politikon. Clave para la psicología humana.[13]

La dialéctica marxista recorre todos los cuadernos. El movimiento, clave para los conceptos, clave para las emociones y su relación con el razonamiento. (Para discutir con Spinoza, discute el movimiento en los esbozos del manuscrito Teoría de las emociones, donde señala que «El propio movimiento mecánico es un caso particular de movimiento. Cf. los postulados de Engels en conexión lógica con el punto de vista que necesitamos […] el desarrollo es nuestro principal método: poner en movimiento el panorama, transformar la clasificación en historia, la coexistencia en desarrollo. El sistema de Spinoza requiere desarrollo, en ello reside su fuerza, pero también su debilidad ([Spinoza] no lo brinda).»[14]

También en este período encontramos una cita del libro de Trotski Sucedió en España (1926). Las citas de Trotski son numerosas a lo largo de los Cuadernos, lo que demuestra que se trataba de una referencia constante para Vigotski, tal como se aprecia en El significado histórico de la crisis de la psicología (1926/1927), Psicología del arte (1927) o Psicología pedagógica (1926). Esas obras fueron objeto de la censura estalinista, en buena medida en pasajes referidos al dirigente revolucionario, por lo que hoy esa relación con Trotski y su pensamiento en es en gran medida desconocida por el público general e incluso por el especializado.

Psicología instrumental (1926-1929)

Es el período en el cual la mediación del signo lingüístico es fundamental para la comprensión de las funciones psicológicas superiores (FPS, pasibles de conciencia y voluntad, voluntarias por su carácter y sociales por su origen), apoyada en la reflexión de Marx sobre el papel del trabajo humano transformando la propia naturaleza humana y, en particular, la de Engels sobre «El papel del trabajo en la transición del mono al hombre»[15], en cuanto a las claves filogenéticas del proceso de hominización y humanización. También introduce el concepto de personalidad como unidad superior de análisis de las FPS operando en un sistema.

Sobre el nombre de su propia teoría, encontramos una prueba desconocida de cómo la llamaba Vigotski: «El concepto central para nosotros es el de función superior», escribe, y señala que la psicología debe ser

«Histórica» porque hay una psicología metafísica (psiquis fuera de la naturaleza), hay una biología psicológica, pero no una psicología histórica. Y la esencia de toda la idea radica en el desarrollo histórico, en el origen y en la naturaleza de las funciones superiores […] Historicismo en psicología contra psicologismo en historia. Psicología histórica = dialéctica (desarrollo y unidad fundamental de los opuestos – hombre = naturaleza histórica, Marx). Histórica y no social, pues es psicología social en otro sentido: psicología de la sociedad. […] Toda nuestra teoría está contenida en las palabras: teoría histórica de las funciones psicológicas superiores. […] Después: lo histórico es también aplicable a la filogénesis y a la ontogénesis.[16]

Aunque se trata de un momento particular del desarrollo de la teoría, la lógica de los fundamentos aquí expuestos continuará en desarrollos posteriores, y contrasta con la denominación «socio-histórica» de desarrollo posvigotskianos no dialécticos, o contextualistas[17].

El desprecio de Vigotski por cualquier tipo de dogmatismo y el tipo de personalidades que promueve cierto academicismo recorre toda su obra, pero en este período encontramos unas notas donde se aprecia hasta qué punto le fastidiaba eso:

Solo un cerebro dogmáticamente entrenado de algún compilador especial de manuales, como Chelpánov, puede negarse a pensar [en] los fenómenos psíquicos en términos espaciales […] Chélpanov no es un enemigo; es un divulgador, esperará hasta que haya un núcleo generalmente aceptado en la nueva psicología, será nuestro divulgador y dirá que él hacía mucho que lo sabía (cf. los ensayos y la reacción. (p. 143)

Digamos, de paso, que Vigotski valoraba mucho lo opuesto, y lo rescatará por ejemplo en Freud y su libertad para arriesgarse a pensar por fuera de la seguridad que ofrece el conservadurismo académico[18].

Introducción el principio sistémico en la psicología histórico-cultural: período de transición (1930-1931)

En estos años, el principio sistémico pasa a primer plano, así como los procesos de desarrollo histórico-cultural que dan lugar a nuevos sistemas funcionales organizados artificialmente, flexibles y voluntarios. Encontramos tesis de ponencias y conferencias sobre el desarrollo infantil muy significativas, pero, sobre todo, históricas clínicas de niños a los que Vigotski trataba, algo que no existía en la bibliografía previa.

Teoría de los sistemas semánticos dinámicos y psicología de la vivencia (1932-1934)

En este período Vigotski pasa del estudio de la estructura externa de las operaciones con signos en su función instrumental al abordaje de la estructura interna del significado como unidad de análisis de las relaciones entre pensamiento y habla, al estudio de la estructura semántica de la psiquis superior.

Vemos emerger las diferencias teóricas con Leóntiev alrededor de la teoría dialéctica (que Leóntiev deja de lado) y el papel del significado como unidad de análisis dialéctico (que aquel rechaza proponiendo en su lugar la «acción»), que resultan muy importantes contra el mito de la supuesta Troika Vigotski-Luria-Leóntiev, y contra las lecturas neovigotskianas que hacen pasar las posiciones de Leóntiev por las de Vigotski, como señalamos arriba. También podemos leer los planes de libros no escritos, que demuestran que Pensamiento y habla era solo la primera parte de una obra sobre la teoría de la conciencia (además de confirmar que en su mayor parte fue escrito con anterioridad a 1933). Y resaltan las referencias a los Cuadernos filosóficos de Lenin, a la obra de Marx y Engels y a la de Spinoza para pensar una psicología «acmeísta» (de las cumbres), y una teoría de los conceptos, los afectos y la voluntad. También las obras de la lingüistas clásicos alemanes como von Humboldt, Paulhan, Potebniá, Vossler, Iakobsón, Iakubinski son reinterpretados por nuestro autor.

Podemos leer aquí un borrador de declaración al director del Instituto Estatal de Pedagogía de Leningrado donde Vigotski responde, a fines de1932, a las acusaciones del aparato estalinista, lo que da una idea del tipo de campaña que se cernía sobre su obra, y sobre cómo la veía él mismo:

…me he enterado de que los supuestos teóricos de los que parto en mi trabajo han sido calificados de ‘teoría idealista y burguesa’ y ‘concepción antimarxista’ […] esa decisión ha sido tomada por la comisión de purga sin un análisis previo y profundo de mi teoría […] supongo que las acusaciones en contra de mi teoría están fundadas en un malentendido y no se corresponden con la realidad.

Siempre he considerado que mi trabajo está dentro del sistema de la ciencia soviética, no fuera de ella. Subjetivamente he interpretado mi trabajo como parte activa en la construcción de una psicología marxista, y hasta hoy sigo pensando que mi labor posee también objetivamente cierto valor positivo en la lucha contra las teorías idealistas y burguesas.[19]

La crítica vigotskiana al psicoanálisis

También encontramos en este período anotaciones importantes para alumbrar la crítica sobre el psicoanálisis y de los procesos inconscientes desde la psicología histórico-cultural.

Las anotaciones para una conferencia sobre temas de investigación de octubre de 1933 abordan las neurosis infantiles, y sus diferencias con Freud (con el interés adicional de que está intercambiando con Vera Schmidt, una psicoanalista socialista poco visitada en el canon psicoanalítico mainstream). Uno de los ejes de diferencia que señala Vigotski tiene que ver, nuevamente, con la clave de la dialéctica marxista de utilizar las formas más desarrolladas para comprender las menos desarrolladas (Marx, «La anatomía del hombre es la clave de la anatomía del mono…»): «Psicología de las profundidades [Freud] – de la superficie – de las cumbres [Vigotski]. El mundo exterior es una fuerza externa hostil o una fuente del desarrollo superior (formas ideales). El predominio de los estadios tempranos del inconsciente. La luz prestada del inconsciente.» Y, más adelante,

contra el Lust– y Realitätprinzip [principios de placer y realidad, que Freud separa como propio del Inconsciente y la conciencia]: su unidad; contra el naturalismo y la metafísica – pro historicismo (naturaleza humanizada); el inconsciente surge a partir del desarrollo de la conciencia […] no son las regularidades de las profundidades, sino las de las cumbres las que determinan el destino de la personalidad; contra la historia de lo superior a partir de la sublimación; contra conciencia = percepción. […] Freud estudia la conciencia a la luz de la teoría del inconsciente; nosotros, el inconsciente a la luz de la teoría de la conciencia. Nueva teoría de la psiconeurosis infantil […] Freud no ofreció una teoría de la conciencia; no se puede simplemente complementar a Freud con una teoría de la conciencia; hay que reorganizar sus hechos y teorías en un nuevo conjunto.[20]

Encontramos acá claves conceptuales condensadas que profundizan las posiciones ya expresadas, por ejemplo, en El significado histórico de la crisis de la psicología. En la misma conferencia, Vigotski introduce el concepto de vivencia (perezhivanie en ruso, término acuñado en castellano por Ortega y Gasset para traducir del alemán Erlebnis), como «unidad del aspecto personal y del entorno», «fenómeno microscópico, molecular e interno en el desarrollo del carácter», con una estructura semántica sistémica.[21]

Finalmente, en este período resultan importantes las historias clínicas de los casos que Vigotski atendía en la clínica Donskaia, que ilustran los padecimientos atendidos, los métodos de diagnóstico y tratamiento del desarrollo infantil utilizados. Las notas sobre casos clínicos, además, dejan entrever la sensibilidad clínica y, sobre todo, humana de nuestro autor, que por ejemplo dice sobre un niño: «Vive talentosamente la vida que le tocó en suerte. La vida no es interesante: esa es la clave de todo – busca lo interesante en la vida. Ligereza – “respiración ligera”. Carácter ligero – de tela aérea.»[22]

Para finalizar esta reseña, señalaremos dos ejes interesantes. Uno, sobre la referencia al fetichismo de la mercancía en Marx, y otro sobre la continuidad y el lugar de la dialéctica leninista contra ciertas lecturas académicas.

1. La continuidad del anclaje marxista y un análisis poco desarrollado pero muy sugerente sobre el fetichismo de la mercancía y la conciencia

Ahora bien, los cuadernos revelan que la reflexión sobre el fetichismo de la mercancía, que solo aparecerá después implícita en el método dialéctico «celular» de las unidades de análisis que distinguirá a la psicología histórico-cultural, tuvo un lugar mucho más destacado que lo encontramos en la obra, en particular en el manuscrito de El significado histórico…, y sobre todo resulta interesante para explorar las relaciones más amplias de la teoría de la conciencia vigotskiana con análisis de procesos ideológicos más amplios, el de Valentin Volóshinov[23] por ejemplo.

Entre las notas para El significado histórico… encontramos el siguiente fragmento:

2. […] La lingüística fetichiza la palabra; el psicólogo pone al descubierto que, tras las aparentes relaciones entre cosas, hay relaciones entre personas (cf. Marx, fetichismo de la mercancía). La palabra designa la unidad de reacción de dos personas o de dos reacciones, pero no de dos estímulos.

3. Conciencia = habla interiorizada, surge en sociedad con el lenguaje (Marx). […] Una idea arriesgada: lo bio es inconsciente, lo socio es consciente. El habla es siempre un diálogo (Scherba). La conciencia es un diálogo consigo mismo […] Toda habla es imitación.[24]

Y escribiendo sobre el método de Marx, en esas mismas anotaciones, hace un análisis sobre la categoría de «yo»:

La conciencia, el fetichismo de los fenómenos psíquicos debe ser puesto al descubierto como el fetichismo de la mercancía. Un fenómeno psíquico es, al igual que una mercancía, una cosa sensible y suprasensible; lo supra sensible es la relación social cosificada y proyectada en la cosa (en la palabra). Así como a una mercancía la hacen tal no sus propiedades físicas, sino las relaciones sociales que están detrás de ella, el proceso fisiológico en los nervios no es de por sí un acto de conducta, sino las relaciones sociales que están detrás y le confieren ese sentido. […] El «yo» con respecto al cuerpo es lo mismo que el precio respecto al valor. De ahí el carácter intelectual y no material de la psiquis; deriva de las relaciones sociales. Marx: la esencia del hombre es el conjunto de las relaciones sociales (dentro y fuera del cuerpo).

2. La dialéctica de Lenin: central en la elaboración de la psicología histórico-cultural

Algunos especialistas en la obra de Vigotski tienden a separar su pensamiento del de Lenin, a quien equiparan a una teoría del reflejo en epistemología, mecanicista, muy distinta a la sostenida por nuestro autor[25]. Empero, tanto en su obra escrita, como en sus cuadernos, vemos que esto está muy lejos de la realidad. Si tempranamente Vigotski acude a Lenin en sus discusiones con las tendencias idealistas neokantianas en psicología[26], desde sus anotaciones de los años 1929/1930, en adelante, Vigotski retoma profusamente las reflexiones dialécticas de Lenin en sus Cuadernos filosóficos, de donde toma la clave para resolver problemas centrales de su teoría. En particular, para analizar el problema del pensamiento conceptual, la clave de su teoría sistémica de las FPS, cita extensamente a Lenin:

La aproximación del espíritu (humano) a una cosa particular, el sacar una copia (=concepto) de ella no es un acto siempre inmediato, un reflejo muerto en un espejo, sino un acto complejo, dividido en dos, zigzagueante, que incluye en sí la posibilidad del vuelo de la fantasía fuera de la vida; más aún que eso: la posibilidad de la transformación (además, una transformación imperceptible, de la cual el hombre no es consciente) del concepto abstracto, de la idea, en una fantasía (en última instancia = en Dios). Porque incluso en la generalización más sencilla, en la idea más elemental («mesa» en general), hay cierta partícula de fantasía.[27]

Lenin, dice nuestro autor, «comprendió el peligro y la utilidad de esa partícula de fantasía […] En la libertad contenida en el concepto.» (p. 223) Y más adelante, debatiendo contra la filosofía vitalista de Bergson, señala que «para él, la palabra = necesidad, naturaleza, mientras que, para nosotros = libertad.» Vigotski retoma la crítica de Lenin a Hegel en cuanto que la palabra permite expresar lo singular, y no solo lo universal, escribe: «Lenin contra Hegel (?) y yo contra Bergson ¿por qué no se puede nombrar lo singular […] la inclusión de un objeto en una red de conceptos entrecruzados de la que constituye el centro permite a la palabra nombrar lo singular.»[28] Esta será la clave del sistema propio del pensamiento conceptual que estudiará en Pensamiento y habla, característico de las FPS.

Solo por elegir otro ejemplo, en las últimas notas antes de morir, Vigotski escribe convaleciente, analizando la relación dialéctica de «absoluta unidad intelecto-afecto» alrededor de dos pacientes que sufrían la enfermedad de Pick y volviendo a la cita de los Cuadernos de Lenin sobre la dialéctica del concepto:

Análisis filosófico, Lenin.
K. tiene dañado un pedazo de fantasía (primer quiebre del zigzag); en Z., ese pedazo está hipertrofiado (no hay segundo quiebre – [la analogía en Lenin:] idealismo, religión).
NB: pro domo sua[29].
Esto es lo último que he hecho en psicología y moriré en la cima como Moisés, quien vio la tierra prometida, pero no puso el pie en ella.
Disculpen, queridas criaturas. The rest is silence[30].

Hemos tratado de ilustrar en este breve y nada exhaustivo recorrido la importancia y la utilidad que puede encontrar cualquier lector o lectora interesada en conocer el desarrollo de las ideas de Lev Vigotski en esta excelente edición y traducción de sus Cuadernos de notas.

Notas

[1] Lev Vigotski. Cuadernos de notas, Edición de E. Závershneva y R. van Der Veer, Buenos Aires, Libros del Zorzal, pág. 15. Traducción de Alejandro Ariel González.

[2] Ibid., p. 16.

[3] Vygotsky’s Notebooks, Springer, 2017.

[4] Lev Vigotski. Cuadernos de notas, op. cit., pág. 7.

[5] Marx, C., Cuadernos de París [Notas de lectura de 1844], Méxido DF, Ediciones ERA, 1974.

[6] Saito, K., El ecosocialismo de Marx, Buenos Aires, Ediciones IPS, en prensa.

[7] Heman, Karl Friedrich, Historia del pueblo judío desde la destrucción de Jerusalem, Calw-Stuttgart, 1908.

[8] Lev Vigotski. Cuadernos de notas, op. cit., pág. 20.

[9] Ibid., pág. 121.

[10] Idem.

[11] En efecto, en dicha conferencia, además de discutir el mejor método pedagógico social para niños sordomudos, plantea que «la enseñanza del lenguaje depende de la solución de los problemas generales de la educación […] Solo dentro del sistema general de educación cada método encuentra su justificación o su condena. […] Solo una reforma radical de la educación en su conjunto brinda una salida». Vigotski critica el «separatismo» niño-adulto de la escuela tradicional, que «por su naturaleza es anti-social y educa la antisociabilidad», y reivindica la «escuela laboral revolucionaria», en la cual «la idea central consiste en que la educación se considera parte de la vida social y como participación organizada de los niños en esta». En este sentido, reivindica la experiencia «–quizá la primera en el mundo– de autoorganización [social y política] de los niños sordo-mudos». «Su vida está orientada al futuro» y no hacia el pasado, señala.

[12] Lev Vigotski. Cuadernos de notas, op. cit., pág. 123.

[13] Ibid., pág. 139.

[14]  Lev Vigotski. Cuadernos de notas,  op. cit., pp.334, 342.

[15] Engels, F., Dialéctica de la naturaleza.

[16]  Lev Vigotski. Cuadernos de notas, Cuadernos, op. cit., pág. 204.

[17] Ver Duarte, J. y Minini, P., «Rescatando las piedras angulares del marxismo de Vigotski», Prólogo a Vigotski, L.S., El significado histórico de la crisis de la psicología, Buenos Aires, Ediciones IPS, 2022.

[18] Vygotski, L., «Prólogo a la traducción rusa de Más allá del principio del placer de Freud», en Carpintero, E., El psicoanálisis en la revolución de octubre, Buenos Aires, Topía, 2017.

[19] Lev Vigotski. Cuadernos de notas, op. cit., pág. 473.

[20] Ibid., pág. 578-579.

[21] Ibid., pág. 583.

[22] Ibid., pág. 643.

[23] Volóshinov, V. (1929), El marxismo y la filosofía del lenguaje, Buenos Aires, Godot, 2009.

[24] Lev Vigotski. Cuadernos de notas, op. cit., pág. 138.

[25] Por ejemplo, García, Luciano, El cielo por asalto. Psiquiatría y cultura científica en el comunismo argentino (1935-1991), Buenos Aires, Edhasa, 2016.

[26] Cf. Vigotski, L.S., El significado histórico, op. cit.

[27] Cf. Lenin, VI, Cuadernos filosóficos.

[28] Lev Vigotski. Cuadernos de notas, op. cit., pág. 225.

[29] Pro domo sua (latín): literalmente «por su casa», es decir, «por sus intereses». Título del discurso de Cicerón contra Clodio. Puede leerse como «en defensa de la propia actividad profesional».

[30] Últimas palabras de Hamlet.

 

Fuente: Eslavia https://eslavia.com.ar/cuadernos-de-notas-de-lev-vigotski/

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