Una conversación con Eduard Rodríguez Farré sobre vacunas, vacunación y salud pública (II): La argumentación que esgrimen los grupos que están en contra de la vacunación no tiene nada que ver con una explicación con suelo científico…

Salvador López Arnal

Una conversación con Eduard Rodríguez Farré sobre vacunas, vacunación y salud pública (II): La argumentación que esgrimen los grupos que están en contra de la vacunación no tiene nada que ver con una explicación con suelo científico y que parta y acepte la lógica científica. Responderá tal vez a motivaciones emocionales, religiosas… Hay grupos religiosos que se oponen a la vacunación. Los testigos de Jehová, por ejemplo, no se vacunan, no se dejan vacunar, sostienen que las vacunas no son naturales. Por este sendero no vamos a ninguna parte. Está fuera y muy distante de cualquier marco científico documentado.

 

Diciembre de 2009-Enero de 2010.

Miembro fundador del Comité Antinuclear de Catalunya (CANC) en 1977, Eduard Rodríguez Farré es médico especializado en toxicología y farmacología en Barcelona, en radiobiología en París y en neurobiología en Estocolmo. Ha dirigido durante muchos años el Departamento de Farmacología y Toxicología del CSIC en Barcelona. Como experto en toxicología ha asesorado al gobierno cubano en la epidemia de la neuropatía óptica, a la OMS en el síndrome del aceite tóxico y a la Unión Europea sobre la investigación en programas de salud pública y sobre la Encefalopatía Espongiforme Bovina. Actualmente es miembro del Comité Científico de la UE sobre Nuevos Riesgos para la Salud. Socio fundador de la asociación Científicos por el Medio Ambiente (CiMA), Eduard Rodríguez Farré es coautor (autor principal para ser más preciso), junto este entrevistador, de Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energía nuclear en la salud y el medio ambiente, El Viejo Topo, Barcelona, 2008 (con prólogo, presentación, epílogo y notas finales de Enric Tello, Joaquim Sempere, Joan Pallisé, Jorge Riechmann y Santiago Alba Rico).

Hablábamos de las críticas de los opositores. Señalabas que, para ti, las razones esgrimidas por estos opositores estaban más allá de las razones lógicas y de la información científica contrastada. Desde un punto de vista estrictamente científico, sostenías, desde el marco conceptual en el que se mueve la ciencia médica, no existía ninguna razón admisible contra la vacunación. ¿Ninguna afirmas? ¿No eres demasiado contundente?

Ninguna, me reafirmo. Podemos analizar con más detalle el tema riesgo-beneficio al que antes aludíamos. Es evidente: todo tiene un riesgo y todo un beneficio. Aquí el balance sobre riesgos y beneficios no tiene discusión. Son indudables los beneficios de la vacunación. El ejemplo que comentaba al principio. Cuando estudiaba Medicina, te hablo de hace muchos años, yo he visto niños que se morían… Cuando hacía medicina en urgencias, el niño se te moría de ahogo y había que hacerle una traqueotomía porque tenía una difteria. Los niños que tenían tosferina se pasaba meses padeciendo enormemente. Las epidemias de tifus, los tifus eran corrientísimos. Y esto en la Medicina actual. Si pensamos en la medicina del siglo XIX, en la la peste bubónica. Por higiene, por cuestiones sanitarias, la viruela, los brotes de viruela eran terribles. No es necesario continuar.

La vacunación ha sido, y esto creo que pocos médicos podrían negarlo, el arma más potente que ha habido más potente que ha habido para prevenir enfermedades.

¿La más potente? ¿No te olvidas de los medicamentos?

Más que los medicamentos. Desde luego: desde que existen los antibióticos, una difteria, una tosferina, son tratables con antibióticos pero es mucho más efectivo tener a la población vacunada y que no haya ningún caso de esas enfermedades hoy en día. Esto que digo sirve igualmente para el caso de la viruela u otras enfermedades.

Entonces las personas, los grupos, las organizaciones que se oponen, que se mantienen en posiciones críticas…

La argumentación que esgrimen los grupos que están en contra de la vacunación no tiene nada que ver con una explicación que tenga suelo científico o que parta o acepte la lógica científica. Responderá, acaso, a motivaciones emocionales, religiosas… Hay grupos religiosos que se oponen a la vacunación como es sabido. Los testigos de Jehová, por ejemplo, no se vacunan, no se dejan vacunar. Sostienen que las vacunas no son naturales. Con esta línea argumentativa no vamos a ninguna parte Todo esto está fuera y muy distante de un marco científico, de cualquier marco científico documentado.

¿La comunidad científica en este punto no presenta opiniones divergentes? ¿Hay entonces un acuerdo generalizado?

Puedes encontrarte algún médico…, puede haber algún médico que no razone científicamente en este ámbito pero yo, personalmente, no conozco ninguno. Es evidente que, en cualquier tema, cuando tenemos delante millares de personas alguna puede opinar lo contrario. Pero realmente este es un asunto que está aceptado desde hace un siglo. Pero es que además, insisto, es lo más eficaz que hemos tenido hasta la actualidad en Medicina.

Volvamos sobre este punto si te parece. ¿Qué ha resultado decisivo en Medicina en épocas recientes?

La gente siempre piensa en los medicamentos. Pero no es el caso. Lo más eficaz que ha existido hasta el momento en Medicina han sido las vacunaciones… y la higiene, las medidas higiénicas, eliminar parásitos. El ejemplo de la malaria es conocido.

No tanto, no tanto. Puedes explicarlo.

En España había malaria en los años cincuenta. En el delta de Ebro, en muchos sitios, pero eliminando el vector de la enfermedad, que es el mosquito, el Anopheles, se eliminó la malaria. Pese al maldecido DDT, fue el DDT lo que permitió eliminar la malaria y lo que también permitió eliminar el tifus exantemático.

¿Exantemático?

De exantema. Una erupción de color rojizo que va precedida o acompaña de calentura. Piensa en el sarampión o en la escarlatina.

Vuelvo a lo anterior. Aquellas son medidas de higiene, medidas preventivas. Necesarias sin duda. Pero desde el marco general, más constante, ha sido la vacunación lo que ha permitido eliminar una serie de enfermedades que hoy prácticamente solo se ven en los libros de patología y prácticamente en letra pequeña. Prácticamente ya no existen.

Cambio de tema y vuelvo a cuestiones básicas. Cuando hablamos de gripe, ¿de qué hablamos exactamente? ¿Qué es la gripe?

La gripe es una enfermedad viral, clásica, que se disemina con gran facilidad. No es muy grave generalmente, depende de los años, y siempre nos ha acompañado. Es uno de los prototipos de las enfermedades -antes no lo he acabado de comentar del todo- que es mas difícil de inmunizar, de conseguir vacunas permanentes.

¿Por qué? ¿Dónde reside la dificultad para su erradicación?

Si tienes una vacuna contra la fiebre amarilla, cada diez años aproximadamente hay que ponerte una nueva inyección. La vacuna contra la difteria, contra el tétanos, son permanentes, duran prácticamente toda la vida, aunque, eso sí, a veces hay que hacer una dosis de refuerzo. Pero hay un problema con una serie de virus que no son constantes, que va mutando continuamente. Los dos ejemplos más típicos de esto que señalo son la gripe y el virus del SIDA, el virus de la inmunodeficiencia humana, o la de los felinos o de otros tipos de especies animales. Aunque no es lo mismo el caso del SIDA que el caso de la gripe, estos son virus que de repente mutan y tienen muchas variantes.

De eso vienen las siglas que a veces usamos para nombrarlos.

Efectivamente. Por ejemplo, en el virus de la gripe, ahora que se ha hablado tanto de este virus mediático vale la pena insistir, el nombre correcto es AH1N1. La H quiere decir hemaglutinina, y N es de una amirasa (aminidasa). Son dos tipos de proteínas que tiene la cápsula del virus. El virus es ultramicroscópico, del orden ínfimo, hay que medirlo en nanómetro, y están generalmente rodeados, como en el caso de la gripe, de una cápsula proteica, de proteínas. En el interior tienen el ácido nucleico que contiene las características genéticas del genoma de este microorganismo.

Y es en este tipo de virus donde se producen mutaciones.

Exacto, mutaciones continuas, espontáneas. Esto hace que esas dos proteínas que envuelven la cápsula, la H y la N, la hemaglutinina y la aminidasa, modifiquen su estructura. De ahí que sean, que les nombremos, la H1, la H2, la H3, la H4, o la N1, la N2, etc.

Se producen entonces las combinaciones y las concatenaciones nominales.

Exacto. La H1 puede permanecer sin alteraciones pero puede cambiar la N, la aminidasa puede ser la N1 o la N2 por ejemplo. Cada año aparecen virus nuevos de este tipo. En 2008, por ejemplo, no lo recuerdo ahora con exactitud, pero podía ser el H15 o el N4. No recuerdo exactamente las cifras pero creo que hay 15 posibilidades de una proteína y una docena de la otra. Combinándose entonces,. vemos que continuamente van mutando estas proteínas. Son muy esenciales…

¿Por qué?

Porque están dentro de una especie de cápsula, de una membrana para decirlo de una forma más entendible. Son las que hacen que, cuando entran en el organismo humano por ejemplo, estas proteínas se enganchen a los hematíes, a los linfocitos de la sangre y empiecen a desarrollarse. Se introducen en nuestras células y causan nuestras enfermedades.

Entonces, claro, si tú tienes una vacuna, esa vacuna será, por ejemplo, contra un tipo de virus, contra el H1N1. Pero no te sirve para el H5N4. Por eso a la gente hay que vacunarla cada año.

Contra la llamada gripe estacional.

Sí, contra la gripe estacional que es, sencillamente, la de cada año, y que cada año varía. Por eso, como decía, la vacuna contra la gripe ha de ser anual. Por eso la vacunación de la gripe es quizá la que menos saturación alcanza

¿La que menos saturación alcanza dices? ¿Por qué?

Pues porque, por un lado, para muchas personas, no para todas desde luego, es banal pasar una gripe. No tiene ninguna importancia .Siempre se ha recomendado que se vacunen sólo las personas que tienen mayor sensibilidad.

¿Y quién se muere de gripe?

En España cada año mueren unas 8 mil personas de gripe. La cifra puede ser grande pero no es tanta cuando pensamos que puede haber 20 millones de personas afectadas.

¿Veinte millones de personas?

Sí, sí,… La incidencia de la gripe en mortalidad es baja y en la última, en esta gripe mediática llamada H1N1, la mortalidad es y ha sido muy baja, más baja que la gripe estacional. Las personas que mueren de gripe son personas que, generalmente, están afectadas por otra enfermedad.

¿Quién tendría entonces que vacunarse?

Ancianos…Mi madre, por ejemplo, se vacuna cada año y tiene 90 años y me riñe a mi porque yo a veces me olvido de vacunarme y me dice: “Eduard, passes la grip perquè no et vacunes. Jo em vacuno i no passo la grip”.

Pasa siempre. Yo paso la gripe cada año y mi madre no la pasa porque se vacuna. Yo a veces me vacuno y a veces no… No te acuerdas, pases tres días en cama con fiebre y aprovechas para leer una buena novela.

Personas ancianas…, ¿alguien más?

Las personas que sería imperativo que se vacunaran son personas que tienen problemas adicionales. Una persona tiene un problema respiratorio, por ejemplo, alguien que tenga un enfisema, alguien que tenga bronquitis crónica, las personas que tienen insuficiencia cardiaca, las personas que tienen diabetes, personas que estén en situaciones inmunológicas comprometidas. Los diabéticos, los niños, los niños pequeños, sobre todo a partir del segundo año, tienen una bajada de inmunidad, … Estas son las personas que siempre se ha recomendado que deben vacunarse. Es lo que nosotros llamamos población vulnerable.

Los estudios, lo que sabemos de lo que ocurre en nuestro país por ejemplo, confirma la corrección de las medidas preventivas para esos grupos.

Sí, sí. Si miramos la mortalidad usual de una gripe, que como he dicho viene a ser de unas 8 mil, 10 mil personas, depende del año, puede comprobarse que la mayor parte de ellas son personas mayores o personas que estaban ya enfermas por otras cuestiones. Es decir, personas que estaban afectadas de forma bastante severa por una insuficiencia respiratoria, por una insuficiencia cardiaca. Estas son las personas que mueren.

El problema, insisto, en que en este caso hay que vacunarse cada año, mientras que en los otros casos, con la vacuna de la viruela por ejemplo, con una vez en la vida se tenía bastante. Servía para toda la vida porque el virus es siempre exactamente igual. Y quien dice esto, lo dice para otras muchas enfermedades: para la tosferina, para las vacunaciones usuales que se hacen a los niños. No se vuelven a vacunar porque les sirve para toda la vida. Estos agentes patógenos son muy constantes y no van mutando continuamente…Este es el problema del virus del SIDA.

¿Qué problema?

El virus del SIDA es un problema distinto que el de la gripe. Es un retrovirus…

¿Qué es un retrovirus?

Un retrovirus es un virus que tiene también una cápsula pero que al introducirse en la célula el ADN o en ARN, muchas veces es el ARN, el ácido ribonucleico del virus, el que se incorpora al genoma de la persona, al genoma de las células de la persona. Entonces estas células tienen unas funciones distintas y ahí se va multiplicando y dentro del genoma aprovecha la maquinaria celular normal para reproducirse como si fuera el genoma normal de la célula. Esto hace que además que tenga muchas variaciones, que tenga muchas variantes porque son, en realidad, trozos, fragmentos de secuencias de ácidos nucleicos. Esto hace que hoy por hoy haya intentos que la vacunación sea tan difícil…

¿Pero existen posibilidades de que podamos ver algún día una vacuna contra el SIDA?

Sí, sí. Hay cada vez más posibilidades de que la veamos en algún momento. El día en que se obtenga una vacuna eficaz será la solución del SIDA pero ha habido vacunas que han costado años y hay vacunas en bacterias que nunca han sido eficaces. No ha habido vacunas contra la sífilis, por ejemplo; las espiroquetas, las bacterias causantes de la sífilis, tienen el cuerpo arrollado, en forma de hélice.

Como la estructura del ADN.

¡Aquí no hay doble hélice Salva! Es muy difícil de obtener, decía, una vacuna contra la sífilis por razones biológicas. Lo mismo ocurre con la tuberculosis. Había una cierta vacuna contra la tuberculosis pero era muy poco eficaz…

¿Cómo se llamaba?

Se llamaba el bacilo Calmette Guerent, el BCG. Antes, cuando ingresabas en la facultad de Medicina, se vacunaba a la gente con esa vacuna. Era muy poco eficaz, ha sido siempre muy poco eficaz.

Es decir, existen organismos para los que resulta muy difícil obtener vacunas dada su complejidad biológica.

Exacto. No para todo microorganismo puede existir vacunas. No es tan sencilla la tarea. El caso del SIDA es uno de tantos, no es el único desde luego. Hay otros virus, el dengue, por ejemplo, que se están extendiendo enormemente. Es posible que algún día lo veamos en el Mediterráneo. La superficie del planeta afectada por el dengue se ha multiplicado por diez en estos últimos años.

¡Por diez!

Por diez, sí. Está llegando hasta Buenos Aires. Es una enfermedad bastante grave, se trasmite víricamente a través de un mosquito, el mismo mosquito que transmite la fiebre amarilla. No hay vacunas contra el dengue. Por dos razones: una porque el asunto es difícil, por las razones a las que antes aludíamos, y la otra, no olvidemos este nudo, es que hasta ahora la enfermedad afecta a países pobres, o empobrecidos si queremos decirlo mejor, y producir vacunas para países pobres no figura entre las finalidades de ninguna empresa.

Me refería, pues, a que hay tipos de gérmenes sobre los que, por razones de su biología es muy difícil obtener vacunas. En el de la gripe sí que se puede obtener pero tiene la característica de que la vacuna es específica para cada tipo de la modificación anual, mientras que en el caso de SIDA sigue siendo un problema porque es un virus muy raro, muy específico, de estos que llamamos retrovirus. En estos, hoy por hoy, aunque hay caminos abiertos, es muy difícil obtener resultados.

¿Puede haber inmunidad natural en algunos casos?

Puede haberla. Es rarísimo pero hay un sector muy pequeño de población, sobre todo en África, que puede tener resistencia natural al SIDA. Se está estudiando actualmente. Esto que apunto se descubrió entre las prostitutas de Nairobi. Hay prostitutas que llevan 30 años infectadas por el virus del SIDA pero no padecen, no desarrollan, la enfermedad. Se les ve que tienen el virus, se puede ver el virus, se pueden ver los anticuerpos, pero tienen una capacidad biológica resistente.

¿En Nairobi?

Sí. Más exactamente: es un grupo específico de una zona de África, de Kenia. En este territorio del noroeste de Kenia la gente vive tradicionalmente de enviar las hijas a Nairobi a ejercer la prostitución. Son factores culturales muy importantes.

Hablábamos del SIDA., Eduard, y te anunciaba un cambio temático. Volvamos a la gripe, a nuestra forma de designarla. Se empezó llamando gripe porcina, luego gripe A, se ha hablado de la gripe mediática. Bajo tu punto de vista, ¿cómo debería llamarse?

Lo correcto, desde el punto de vista microbiológico, son las siglas HN, virus H1N1. Si es porcina o es aviar no es el punto básico; eso es sólo el reservorio. Es también el caso de una gripe que, como todos sabemos, se llamó gripe española. Pero esto no es una denominación científica.

¿Y por qué se ha hablado y se habla de gripe española?

Es un asunto que ha salido últimamente, en el mundo anglosajón básicamente, en Estados Unidos. La fiebre española no era, propiamente, fiebre “española”. Apareció en 1917 pero no aquí sino en Estados Unidos, en Boston fundamentalmente.

¿Cómo llegó a Europa?

Los soldados norteamericanos la trajeron durante la Primera Guerra Mundial. Tuvieron una enorme cantidad de bajas por gripe, fue muy virulenta. Es evidente que debido a esas modificaciones que antes comentábamos hay años en los que la gripe es más severa que en otros y, consiguientemente, puede haber más fallecidos en unos períodos que en otros.

Pero al hablar de la gripe del 17 no hay que olvidar la situación de guerra.

Claro, claro. Fue más severa pero hay que pensar que se estaba en una situación de guerra: gente mal nutrida, soldados viviendo en trincheras… Pensemos en las trincheras del frente franco alemán por ejemplo.

Fue en aquel momento de enfrentamiento bélico cuando llegaron soldados de Estados Unidos y diseminaron la gripe entre todas las tropas. Se calcula que entre 20 y 40 millones las personas perecieron en todo el planeta. Eran condiciones de guerra y, por tanto, existía el secreto militar.

¿Secreto militar sobre los soldados que fallecían por gripe?

Las bajas que tenía el Ejército francés, el ejército americano o el ejército alemán no se publicaban. El Ministerio de Sanidad de España, que, como se sabe, no intervino en la Primera Guerra Mundial, publicó las cifras cuando la población se vio afectada por la gripe. Fue prácticamente el único país que lo hizo. En los periódicos de la época se decía de que en España había una epidemia de gripe y que había habido tantos y tantos muertos. De ahí viene el nombre.

Pero entonces estaba claro que la gripe no había sido una gripe de origen español.

Nadie se creyó realmente, nadie se ha creído nunca, que la gripe hubiera surgido en España. Después, bastantes años después, cuando se desclasificaron los documentos de la época, aparecieron los datos de fallecidos y las anotaciones de los mandos militares: “la división tal ha tenido tantas bajas por gripe y tenemos los militares desesperados”. Tenían que enviar al frente un buen número de soldados y tenían la mitad por baja, por gripe. Muchos soldados se les morían por las condiciones del frente.

Así, pues, esa es una denominación popular que se ha extendido.

Sí. Es una denominación histórica y popular y todo el mundo sabe a qué nos referimos cuando se habla de la gripe española.

Volviendo a nuestro tema, a nuestra discusión nominal.

Decir “gripe porcina”, decir “gripe aviar”… Tanto las aves como los puercos son reservorios de la gripe. Es posible que en este caso que comentamos apareciese en esa granja mexicana de la que tanto se ha hablado aunque hay gentes que también han señalado documentadamente que esos cerdos provenían de California. De esto vino llamarle gripe porcina, pero propiamente no es una gripe del puerco. Los puercos son reservorios. Lo mismo que hace años, cuando la guerra de Iraq, cuando apareció la gripe aviar. Se gastaron cantidades enormes de dinero para comprar antivirales que no han servido para nada porque finalmente fue un bluff mediático.

¿Y la de ahora? ¿Es también un bluff mediático?

En estos momentos, cuando tú y yo estamos conversando, no puedo asegurarlo. No lo sé. Es una gripe, es una mutación como tantas otras que hay de la gripe. Como un epidemiólogo conocido ha comentado esta es, sin duda, una gripe mediática. Si no se hablase tanto y tanto de esta gripe, que, no olvidemos, ha sido titular de diarios y primera noticia de informativos de muchos países durante días y días, pasaría desapercibida, o, para ser más precisos, pasaría mucho más desapercibida.

Pero, entonces, en tu opinión ¿por qué se habla y se ha hablado tanto de la gripe? ¿Se puede afirmar científicamente que esta gripe no es peligrosa teniendo en cuenta la experiencia acumulada hasta este momento y lo que ya sabemos de ella?

Hoy por hoy no, hoy por hoy es una gripe como todas. Y cuanto antes la pases mejor que mejor. O sea, tal como es ahora el H1N1 A –la A es una variante-, cuanto antes la pases mejor porque puede mutar dentro de tres días y convertirse en más grave. Lo que ahora puede afirmarse es que es una gripe bastante suave, con una mortalidad bastante baja. Tenemos ya toda la experiencia del Hemisferio sur. Nosotros entramos en invierno, pero el invierno ya ha pasado en Argentina, en Australia, en Nueva Zelanda y no ha sido nada especial.

Hay un destacado factor mediático. Esto es clarísimo.

Pero, ¿hay o puede haber otros factores aparte de éste que señalas?

Lo ignoro. No lo niego, no estoy negando nada, no me cierro en banda. Pero no puedo asegurarlo.

Pero este factor mediático al que has hecho referencia puede responder a intereses económicos que pretendan conseguir…

Puede, puede, no digo que no. Pero, hasta la fecha, no ha sido un gran negocio hacer vacunas para la gripe.

¿Por qué?

La fabricación de vacunas ha estado normalmente subvencionada siempre por los Estados y, además, la mayor parte de vacunas –no digo todas- las fabrican consorcios estatales o consorcios subvencionados por organismos o instancias estatales.

En Europa había seis empresas que fabricaban vacunas y creo que el 80% de ellas las fabricaban tres de estas empresas. Esta producción está subvencionada porque, en definitiva, tú te vacunas finalmente una vez, sólo una vez, aunque es cierto que la vacuna de la gripe es más frecuente.

¿Y esto no interesa a las industrias farmacéuticas? ¿Por qué?

La industria farmacéutica no suele ponerse en esos ámbitos. Normalmente son entidades como el Instituto Pasteur. En España hay una empresa especializada en fabricar vacunas. Siempre presenta dificultades el trato del material biológico. Se contamina, puede haber contaminaciones, hay que mantenerlo siempre en condiciones muy adecuadas. No puede haber errores. Es mucho más rentable fabricar medicamentos de productos químicos.

Pero ten en cuenta que, en este caso, hay intervenciones de grandes corporaciones.

Sí, es cierto. Lo que ahora hay aquí es que esta vez, quien está comercializando las vacunas, son GlaxoSmithKline y Novartis que no son empresas que normalmente fabriquen vacunas. Es sospechoso. Pero yo no sé realmente…

Pero el negocio está a la vista de todos. No hay dudas sobre este nudo.

Hay negocio, evidentemente. Con tanta cosa mediática todos los gobiernos han comprado muchas vacunas. Muchas, muchísimas. Yo no sé en todos los casos si las han fabricado ellos o se las han comprado a empresas que las fabrican. No he logrado aclararlo. Eso sí, si yo fuera industrial se las compraría a los chinos.

¿Por qué?

He estado en China recientemente. La primera semana de septiembre estaban ya vacunando a todos los niños en los colegios porque entre julio y agosto habían hecho ya todos los ensayos clínicos.

Pero suele decirse que China trabaja mal, que se opera muy mal cuando se producen productos, digamos, sofisticados.

No es mi opinión. De los chinos yo me fío mucho hoy en día. China tiene actualmente una tecnología de nivel similar a la que podamos tener nosotros.

Precisamente Gustavo Duch hacía referencia en fechas recientes a un estudio publicado en el European Respiratory Journal (20 de agosto de 2009), realizado por un grupo de investigadores dirigidos por Yuguo Song, del Departamento de Enfermedades Laborales y Toxicología Clínica del Hospital Chaoyang de Beijing, donde se demostraba por vez primera los daños fatales que pueden sufrir personas que estén en contacto con nanopartículas. Siete trabajadoras chinas enfermaron gravemente, dos de ellas murieron, después de haber trabajado algunos meses en una fábrica de pinturas que las usaba. Los análisis mostraron la presencia de nanopartículas de 30 nanómetros (1 nanómetro= mil millonésima parte de un metro) de diámetro en los pulmones y fluidos, idénticas a las contenidas en la pintura que usaban.

Sí, éste es un buen ejemplo de sus importantes avances en materias de investigación científica de punta.

Vuelvo el tema. ¿Y qué paso en China por cierto?

Pues que vacunaron y no ha habido, hasta donde yo sé, ninguna información sustantiva de reacciones adversas. Y los chinos, cosa que a veces suele olvidarse, publican en la literatura científica internacional. ¡Qué mas quisiéramos nosotros publicar como los chinos! Sobre todo, en los cinco últimos años. Es todo un boom el de la ciencia china.

Hablabas de compras y de lo que harías si fueras un industrial.

Exacto. Como decía, si fuera un industrial, yo se lo compraba a los chinos y lo comercializaba aquí. Pero no sé, no he logrado desentrañar por qué Glaxo y Novartis se han puesto en esto. Supongo, claro está, porque hay negocio, lo que no implica obviamente que la vacuna sea buena o mala.

Claro está, no hay relación casual en general entre el interés crematístico y la bondad epistémica de una vacuna o de cualquier otro artefacto o teoría.

Son cosas independientes, son cosas distintas. Hay muchos medicamentos que se fabrican y que realmente tienen reacciones. Los medicamentos tienen muchísimas más reacciones adversas. Déjame que insistamos en ello ya que hablamos de vacuna

Adelante Eduard, insistamos.

Cualquier medicamento tiene más reacciones adversas que las vacunas. Cuando tú tomas cualquier tipo de medicamento, sea un analgésico, sea un antibiótico, sea un antiepiléptico, sea lo que sea, potencialmente, puede tener más reacciones adversas. Las reacciones adversas a los medicamentos acostumbran a ser alrededor de un 5% (¡5 de cada 100!) de los tratamientos y, en el caso de las vacunas, estamos hablando de casos por millares, por diez mil o por 100.000 de reacciones leves y de graves por millón. Todo medicamento tiene muchísimas más reacciones adversas potencialmente que una vacuna. Pero, volviendo a la cuestión anterior, por qué en este caso esas empresas que citábamos se han puesto a fabricar esta vacuna yo no tengo una respuesta totalmente conclusiva. Supongo, y creo no suponer mal, que es una cuestión de negocio, de interés mercantil, de beneficio empresarial.

Déjame insistir para que no haya errores. En el caso de reacciones leves a las vacunas hablabas de casos por millares, por cada 10.000, por ejemplo; y de casos graves por cada millón.

Efectivamente, eso he dicho.

Déjame preguntarte entonces sobre la nueva vacuna y la vacunación de la población. Desde tu punto de vista, si tú hubiera sido un responsable de la sanidad pública catalana, española o de cualquier otro país, ¿crees que se debería haber aconsejado a la gente que se vacunara?

Yo hubiera aconsejado a la ciudadanía que se vacunase pero, fundamentalmente, hubiera obrado como en el caso de las otras vacunas contra la gripe. No veo ninguna diferencia entre esta gripe y la denominada estacional. Como en el caso de la vacunación de hace un año ante la, pongamos, H8N4 -la que sea, digo estos números como podría decir otros- pues igual, exactamente igual.

En cuanto a las personas o grupos más sensibles…

Probablemente haya aquí una pequeña diferencia. La gente mayor ya pasó esta gripe… En los años sesenta, igual que en el caso de la gripe española, ya se dio esta modalidad de virus. En los cuarenta, en los sesenta, hubo un pequeño brote en los setenta. Probablemente las personas mayores mantienen una cierta inmunidad. Pero la recomendación sería la misma. Cualquier epidemiólogo lo confirmaría. Los epidemiólogos han sido los más críticos frente a tanta atención mediática y tanto hablar de esta gripe. Es una gripe como todas las demás.

Otra cosa es el origen.

Claro, éste es otro aspecto. No digo que no tenga interés. Pero tal como ha sido hasta ahora ésta ha sido una gripe como todas las demás, que se ha presentado fuera de estación. Tampoco se han dado tantos casos. Últimamente ha habido algún caso más, pero ya estamos entrando en el invierno. Como en el caso de todas las gripes, la recomendación razonable hubiera sido que se vacunase la gente que tuviera mayor vulnerabilidad porque estaba afectada, porque era mayor, porque tenía problemas circulares, porque tenía problemas circulatorios, etc, los niños por otra parte, y nada más. Y además, si quieres, en los sitios donde existe mucho contacto con el público: en el caso de los maestros, los médicos,… Cuando hay una epidemia de gripe, normal y corriente, al cabo de tres días, ya están cayendo los médicos también porque estás en contacto con mucha gente. Así, pues, en los sitios en que hay mucho contacto con gente también hay que tomar medidas. Es lo clásico en este tipo de epidemias. Donde existen grupos que tienen mucho contacto con gente siempre se ha recomendado la vacunación prioritariamente: los cuarteles, los colegios, los hospitales públicos. La vacunación, además, es banal. No tiene nada de especial respecto a los otros casos.

Pero, ¿tú hubieras apostado por una vacunación masiva?

No. Yo hubiera hecho, yo haría, lo mismo que todos los años, haría las mismas recomendaciones que se hacen siempre. El problema es que, yo no sé por qué razón este caso tiene que ser especial. Pasó también con la que llamamos gripe aviar, con titulares en todos los periódicos. Si no se hablase, si fuese un suelto de prensa en la página donde salen estas cosas, que suele ser la 35, hubiera pasado desapercibida en todo el planeta.

¿Por qué entonces se le dado tanta dimensión?

Esto ya es una cuestión de sociología, no es una cuestión médica. Si yo fuese sociólogo, desde luego, me entretendría en estudiar por qué hay, por qué ha habido, esta difusión mediática. El poder mediático sigue siendo el cuarto poder. Lo que no aparece en un periódico o en medios televisivos no existe. Podríamos poner otro ejemplo, la historia de la violencia contra las mujeres…

Notas:

[1] Gustavo Duch, “Un actor invisible”. Público, 22 de febrero de 2010, p. 5.

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