Un punto de encuentro para las alternativas sociales

¿Importa la vieja canción cuando la vida inventa nuevas para cantar?

Tings Chak

Escucha la canción que inspiró el nombre del grupo Granada mientras lees este número.

Al trote, al galope,
fue nuestro escuadrón
y La Manzanita
en la lid cantó.

De la inmensa estepa
el fresco verdor
recuerda hasta ahora
aquella canción.

Más mi compañero
otro tema cantó
de una tierra remota
solía entonar.

Cantaba mirando
su tierra natal:
«Granada, Granada,
una tierra sin igual.»

Cantó con devoción.
Aquella canción.
¿Por qué tuvo a España
en el corazón?

¿Por qué y desde cuándo?
quién puede decir,
canciones de España
se escuchan aquí?

Replica sin prisa
el buen soñador.
«Granada en los libros
descubrí primero.
Su nombre da sentido
A mi noble misión.
Granada, de España
Un lugar de honor».

«Dejé mi cabaña,
me fui a la guerra.
La tierra en Granada
al pobre hay que dar.
Adiós, mi familia,
mi hogar maternal.
Granada, Granada,
una tierra sin igual.

– Extracto de Granada de Mikhail Svetlov

Escrito por el poeta soviético Mijaíl Svetlov, Granada es un poema sobre un joven humilde que, poco después de la Revolución de Octubre, soñaba con una tierra lejana y hermosa llamada España. Analfabeto, recordaba mal el nombre de Granada, pero aun así quería viajar allí para luchar junto al pueblo oprimido en su batalla por la tierra. En esencia, este poema habla del espíritu del internacionalismo, de la solidaridad con un lugar que apenas se puede pronunciar y con un pueblo al que no se conoce personalmente. Cuando estalló la Guerra Civil Española en los años treinta, Granada adquirió un nuevo significado, inspirando a muchas lectoras y lectores soviéticos a apoyar la lucha antifascista. Con ese mismo espíritu, un grupo de jóvenes músicxs soviéticxs decidió llamarse Granada.

«Hoy, lamentablemente, casi nadie recuerda el significado del poema», me comentó en nuestra entrevista Tatiana Vladímirskaya, una de las fundadoras y directora artística del grupo. Bromeamos sobre cómo el internacionalismo también nos había reunido en ese momento: una rusa y una china conversando en español, el idioma más cercano a una lengua común que tenemos.

Izquierda: Presentación televisiva de Granada en la Unión Soviética, 1979. Tatiana es la tercera de la izquierda. Derecha: Granada en Caminito, Argentina, 1989.

Cuando el conjunto musical Granada se formó en 1973, el mundo era otro. El gobierno socialista de Salvador Allende en Chile enfrentaba un golpe de Estado orquestado por Estados Unidos. «En la Unión Soviética, prácticamente en todas las fábricas, escuelas, institutos y universidades, había una gran preocupación por lo que ocurría en Chile y una fuerte voluntad de demostrar solidaridad e internacionalismo», recuerda Tatiana. «Llevamos esta canción –El pueblo unido jamás será vencido– y la tradujimos al ruso para que todxs pudieran cantarla».

Desde esa primera interpretación, y en los 51 años que han transcurrido, el conjunto Granada ha aprendido e interpretado cientos de canciones en 30 idiomas, utilizando instrumentos recopilados en sus viajes, hasta alcanzar más de 860 en su colección. El grupo musical ha recorrido el mundo, presentándose en eventos como el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Cuba y el Festival de la Canción Política de la República Democrática Alemana (RDA), recibiendo múltiples reconocimientos y premios.

Conjunto musical Granada en Moscú, Rusia, 2022.

Tatiana explicó cómo el conjunto desarrolló su concepto de «canción política», el eje central de la filosofía de Granada. Utilizando el ejemplo del músico chileno Víctor Jara, asesinado durante el golpe de Estado contra Allende, señaló: «Si una persona se forma políticamente, todo lo que cante, baile o exprese será una canción política». En otras palabras, la formación política y artística de músicxs, compositorxs e intérpretes de la canción política, son inseparables.

Así como el joven soldado del poema de Svetlov llevó su cuerpo y su mente a España, lxs artistas de Granada forjaron una conexión profunda y duradera con los pueblos de América Latina y el Caribe. Para Tatiana, este vínculo comenzó en su infancia, durante la visita del Che Guevara a la Unión Soviética poco después de la Revolución Cubana de 1959. Fue una de las niñas que, en primera fila, recibió al Che en el Palacio de la Juventud Pionera mientras sonaba el himno del Movimiento 26 de Julio. «En ese momento no entendía nada, pero el sentimiento fue tan fuerte que nunca lo olvidé», recuerda.

Izquierda: Che Guevara en Moscú, URSS, 1960. Derecha: Víctor Jara en Moscú, URSS, 1972.

En los años siguientes, Tatiana comenzó a aprender español con compañeros y compañeras cubanos matriculados en academias militares en Moscú, algunxs de lxs cuales también enseñaban danzas cubanas a la comunidad local. Poco a poco, fue sumergiéndose en el idioma y familiarizándose con la historia de los pueblos y sus luchas en aquel continente lejano. Esta pasión la llevó al Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia Rusa de Ciencias, donde trabaja actualmente.

El camino no fue fácil. Tras el colapso de la Unión Soviética, Granada enfrentó su momento más difícil durante la crisis de los años noventa. Aun así, quienes integraban la agrupación encontraron maneras de seguir adelante. Muchas personas se convirtieron en docentes, sobreviviendo con sueldos miserables de apenas 10 dólares al mes en medio del shock económico de la época. «Sobrevivimos, pero no nos vendimos. Seguimos siendo nosotros mismos», afirma Tatiana.

Para Granada, la canción política sigue siendo una herramienta poderosa para educar a las nuevas generaciones en la Rusia actual. «Creemos que la educación es aún más importante que antes e intentamos transmitir conocimientos, combinando cultura y política», explica Tatiana.

Su más reciente espectáculo, El caballero de la esperanza, inspirado en la biografía de Jorge Amado sobre el líder comunista brasileño Luís Carlos Prestes, refleja este compromiso, al integrar cine, música coral e instrumentación en vivo.

Izquierda: Cartel de El caballero de la esperanza, 2024. Derecha: La familia Prestes en Moscú, URSS, 1971.

Tatiana y su esposo, el fallecido Serguei Vladímirsky, director musical de Granada, fueron amigos de la familia Prestes durante su exilio en Moscú en los años 70, cuando escaparon de la dictadura militar en Brasil. «A través de nuestras presentaciones, abrimos el diálogo con personas que tal vez habían oído hablar de Prestes, pero no sabían que fue secretario general del Partido Comunista de Brasil, o que el escritor Jorge Amado y el arquitecto Oscar Niemeyer también eran comunistas», comenta Tatiana. «Es curioso, pero en Rusia se cree que toda la intelectualidad latinoamericana es comunista», añade bromeando. Además de los ensayos y presentaciones, el grupo se reúne cada sábado para discutir la situación en América Latina mientras comparten té y galletas.

Entre las innumerables presentaciones que el conjunto Granada ha realizado a lo largo de los años, Tatiana recuerda con especial emoción una en 1989 en la República Democrática Alemana (RDA).

Se trataba de un festival en conmemoración del centenario de La Internacional, el himno revolucionario cuya letra fue escrita por Eugène Pottier en las trincheras de la Comuna de París de 1871 y musicalizada en 1889 por el compositor socialista Pierre De Geyter.

«La Internacional era el himno del Partido Comunista de la Unión Soviética y se escuchaba con frecuencia en la televisión», recuerda Tatiana. También se cantaba en las reuniones con la familia Prestes, donde todxs se ponían de pie para entonarlo. «Yo no entendía por qué hasta que Carlos Prestes me explicó: ‘Tanta gente en el mundo murió por esta canción que no puedo permanecer sentado cuando la escucho’».

Desde entonces, el grupo Granada siempre canta La Internacional de pie, en honor a quienes dieron sus vidas por la causa revolucionaria.

Serguei Vladímirsky y Tatiana Vladímirskaya en Berlín, RDA, 1987.

De regreso a aquel festival en Berlín, Tatiana describió la experiencia como «algo profundamente significativo para nosotrxs, porque demostró cómo una canción puede, en realidad, unir al mundo entero». Ha pasado más de un siglo y medio desde que la Columna Vendôme, símbolo del imperialismo napoleónico, fue derribada y lxs comunerxs rebautizaron la plaza como «Place Internationale».

En el 55° aniversario de la Comuna de París, 10.000 trabajadores y campesinos chinas y chinos se reunieron en el sur del país para cantar L’Internationale, desafiando la lluvia. Lejos de considerar la Comuna un levantamiento fallido, Mao Zedong la celebró como una «flor luminosa», cuya «fruta feliz» maduró en la Revolución de Octubre en Rusia.

Si miramos hacia atrás en la historia, son esas flores luminosas de la Comuna de París y la Revolución de Octubre las que han dado y seguirán dando frutos.

Al fin y al cabo, como escribió el dramaturgo alemán Bertolt Brecht en la canción La revolución de los comuneros: «Nuestro futuro debe construirse a nuestro dictado».

El arte y la música del pueblo son monumentos de lucha, marcando el camino hacia ese futuro.

Puedes leer más sobre el papel de la cultura en la Comuna de París en mi ensayo incluido en Comuna de Paris 150. También destacamos un retrato de Brecht, nacido en febrero de 1898, junto con otras figuras en la sección retratos febrero.

Para honrar la vida y legado del miembro fundador del conjunto Granada, Serguei Vladímirsky (1951-2006), Vanshika Babbar, del departamento de arte, ha creado un retrato en su memoria.

Junto con Granada, seguimos manteniendo viva la música.

Retratos de Bertolt Brecht y Serguei Vladímirsky.

La vida inventa.
Nuevas canciones por cantar.
Amigxs, ¿qué importa la vieja canción?
No importa,
no hay que lamentar…
Granada, Granada,
una tierra sin igual.

Cordialmente,

Tings Chak
Directora del Departamento de Arte del Instituto Tricontinental de Investigación Social

Fuente: Instituto Tricontinental de Investigación Social, Boletín de arte, nº 12, 23 de febrero de 2025 (https://thetricontinental.org/es/boletin-de-arte-granada-cancion-politica/)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *