Una teoría marxista de la crisis en el mundo contemporáneo
Michael Roberts
1. Michael Roberts, ¡gracias por su tiempo! ¿Podría contarnos brevemente cuándo conoció y aceptó el marxismo y qué influencia tuvo su anterior trabajo en la City de Londres?
Si se tiene una visión marxista del funcionamiento del capital financiero, es mucho menos probable que se dé por sentado que todo irá bien con la inversión financiera. Una lección para los trabajadores que aprendí, y que también se aplica a China, es: manténganse al margen de los mercados financieros. Mejor aún, los fondos de pensiones de los trabajadores no deberían depender de la inversión en bolsa, ya que al hacerlo estos fondos pierden continuamente las aportaciones de los trabajadores. Pero esto también funciona a la inversa. Un conocimiento profundo del funcionamiento de la bestia financiera puede ayudarnos a explicar mejor las fragilidades y las especulaciones del sistema.
2. ¿Cuál cree que es la idea central del marxismo? ¿Cuál es la relación entre el materialismo histórico y la crítica de la economía política?
Las ideas centrales del marxismo pueden reducirse a dos conceptos clave.
En primer lugar, la historia de la organización humana desde los tiempos primitivos es la historia de la lucha de clases. La concepción materialista de la historia sostiene que el cambio, para bien o para mal, está impulsado por los intereses materiales de las clases y, en particular, por la clase dominante (señores feudales, empresas capitalistas) y la clase trabajadora. Si bien los individuos pueden desempeñar papeles clave en momentos concretos de la historia (decisiones y acciones de reyes o de líderes revolucionarios), en última instancia, el cambio depende de la economía y de las clases. Como dijo Marx: «Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su antojo; no la hacen en circunstancias elegidas por ellos mismos, sino en circunstancias ya existentes, dadas y transmitidas del pasado».
La segunda idea central es la ley del valor en el capitalismo. El capitalismo es un sistema de producción para el beneficio de los propietarios de los medios de producción, quienes explotan a quienes no poseen nada más que su capacidad de trabajar para los propietarios. El trabajo crea todas las cosas y servicios que utilizamos y necesitamos, pero el valor de ese trabajo es apropiado por los propietarios de los medios de producción como «plusvalía», por encima de lo que el trabajo recibe a cambio de su labor. Esa plusvalía se acumula como capital. Nuestras necesidades sociales dependen entonces de las decisiones de los capitalistas sobre si es rentable o no. Esta explicación del funcionamiento de la economía moderna es negada por los defensores del capitalismo, pero resulta de una claridad convincente.
3. La teoría de la crisis es una parte importante de la crítica de Marx a la economía política. Ha habido muchos debates entre los marxistas sobre cómo entender la teoría de la crisis de Marx. ¿Qué opina usted de la teoría de la crisis de Marx y de la relación entre la sobreproducción, el subconsumo y la tendencia a la caída de la tasa de ganancia?
Sí, una teoría de las crisis bajo el capitalismo es muy importante. Los defensores del capitalismo niegan que existan crisis endémicas en la producción capitalista —es decir, caídas regulares y recurrentes de la producción, la inversión y el empleo—. Para ellos, tales crisis son acontecimientos aleatorios, puntuales o el resultado de malas decisiones, especulaciones o negligencia. Los defensores niegan que las crisis sean inherentes al sistema capitalista de producción con fines de lucro. Pero la ley del valor de Marx revela por qué las crisis periódicas son endémicas. La producción capitalista solo tiene lugar si se obtienen beneficios, y Marx demuestra que surge una contradicción entre el impulso por una mayor producción y la rentabilidad de dicha producción (es decir, los beneficios en relación con el capital invertido). Los capitalistas compiten entre sí para ganar cuota de mercado y una mayor parte de los beneficios sustraídos a los trabajadores. Para obtener una ventaja, recurren al uso de tecnología que ahorra mano de obra para reducir costes y aumentar la productividad del trabajo. Pero Marx argumentó que el beneficio solo proviene del trabajo que se realiza, por lo que si la inversión se destina cada vez más a máquinas, etc., en relación con la mano de obra, la productividad puede aumentar, pero a costa de una tendencia a la caída de la rentabilidad. Con el tiempo, la rentabilidad puede caer tanto que provoque una caída de los beneficios totales. Entonces, los capitalistas dejan de invertir, cierran la producción y despiden a los trabajadores. El desempleo aumenta junto con los bienes y servicios sin vender. Esto es una recesión. Solo puede rectificarse haciendo que la rentabilidad vuelva a aumentar, y eso requiere eliminar a los trabajadores innecesarios, a las empresas débiles y mantener bajos los salarios. Entonces, todo el proceso puede comenzar de nuevo. Las recesiones son un proceso de «limpieza» necesario para que el capital se recupere. Marx expone su teoría de las crisis con mayor claridad en El capital, volumen III, capítulos 13-15.
Sin embargo, muchos marxistas no aceptan que la ley de la tendencia a la caída de la tasa de ganancia, tal y como se explica en estos capítulos, sea relevante para las crisis del capitalismo. En su lugar, barajan otras dos teorías principales. La primera es la del «subconsumo». Esto ocurre cuando los trabajadores no pueden recomprar todos los bienes y servicios producidos por los capitalistas porque no disponen de suficiente dinero. Tanto Marx como Engels refutaron esta teoría del subconsumo, señalando que los trabajadores nunca tendrán suficiente dinero para recomprar toda la producción que se vende, precisamente porque los salarios no contienen todo el valor creado y realizado, ya que los capitalistas se han apropiado de toda la plusvalía (la diferencia entre el valor de las mercancías vendidas y los salarios que reciben los trabajadores; en otras palabras, los beneficios). La cuestión es que los capitalistas no necesitan vender todas sus mercancías a los trabajadores; gran parte de las ventas se dirigen a otros capitalistas (por ejemplo, el acero se vende a los fabricantes de automóviles para fabricar coches, etc.).
La otra teoría alternativa es la de la «sobreproducción». Los capitalistas simplemente siguen produciendo para acumular más beneficios sin tener en cuenta si pueden vender su producción en el mercado. Sobreproducen en relación con la demanda. El problema de esta explicación de las crisis es que no aclara cuándo la producción se convierte en «demasiada producción». Puede que nunca ocurra, o que ocurra en cualquier momento. Esta teoría carece de lógica. Dicho de otro modo, si la oferta se ajusta a la demanda, ¿puede seguir habiendo una crisis de inversión y producción en el capitalismo? Marx diría que sí, porque la rentabilidad de lo que se produce es lo que decide si los capitalistas invierten o no. De hecho, así es como se desarrollan las crisis. La rentabilidad cae, luego caen los beneficios totales y entonces los capitalistas intentan vender más para cubrir la caída de los beneficios. Pero eso significa «sobreproducción», lo que obliga a los capitalistas a bajar los precios y/o recortar la producción. La sobreproducción es el resultado de la sobreacumulación de capital, es decir, de la caída de la rentabilidad del capital invertido, y no al revés.
4. En 2020, publicó el libro Engels 200 – Su contribución a la economía política, en el que presentó de forma sistemática la investigación de Engels sobre economía política y su contribución a la economía política marxista. Sin embargo, existe la opinión de que la crisis causada por la caída de la tasa de ganancia es, en realidad, el punto de vista de Engels, y que este exageró o incluso manipuló el análisis de Marx sobre la tendencia a la caída de la tasa de ganancia al editar el volumen III de El Capital. ¿Qué opina usted de este punto de vista?
Esta opinión ha sido expresada por varios marxistas (en particular, el estudioso marxista alemán Michael Heinrich), quienes afirman haber leído documentos inéditos de Marx que, al parecer, muestran que Engels modificó las palabras de Marx para que la ley de la tendencia a la caída de la tasa de ganancia pareciera más importante. Estos marxistas también sostienen que Marx, en realidad, abandonó dicha ley en la década de 1870 y que, por lo tanto, no debería considerarse relevante para la economía marxista y la teoría de la crisis.
Sin embargo, otros estudiosos han demostrado claramente que Engels no incurrió en ninguna distorsión significativa del texto de Marx, como en los capítulos 13-15 del volumen 3, donde se expone la ley de la rentabilidad. Y no hay pruebas de que Marx abandonara la ley en la década de 1870; al contrario, continuó trabajando en ella. Por ejemplo, en la década de 1870, Marx dedicó un tiempo considerable a examinar la tasa de ganancia mediante diversas fórmulas matemáticas. Cuando Engels se encargó de editar El Capital, volumen III, excluyó el trabajo matemático de Marx sobre la tasa de ganancia, a pesar de que habría confirmado que Marx seguía defendiendo su ley. Todo esto se explica en mi libro Marx 200 y en mi libro Engels 200, con todas las referencias.
Los marxistas que defienden esto también han tergiversado la ley del valor de Marx para convertirla en una teoría del dinero, es decir, que el valor no es creado por el trabajo en la producción, sino que solo se realiza al vender las mercancías producidas en el mercado. Así pues, si no hay venta, no hay valor. Esta no era la opinión de Marx. El valor es el resultado del esfuerzo del trabajo humano en la producción; la cantidad de ese valor que finalmente se realiza depende de la venta en el mercado. Pero no hay valor alguno sin la producción mediante el trabajo humano. Detrás de esta teoría revisada se esconde un intento de sustituir la rentabilidad como causa última de las crisis por una teoría de la inestabilidad monetaria o crediticia, similar a la visión de economistas dominantes como Keynes.
5. Desde su punto de vista, ¿cuáles son las principales diferencias entre la economía política marxista y otras escuelas de economía (como la economía neoclásica, el keynesianismo, etc.)? ¿Podemos considerar la teoría de la crisis como una diferencia importante o incluso esencial entre la economía política marxista y la economía occidental dominante?
La diferencia clave, por encima de todo, es que otras escuelas de economía, incluso las escuelas «heterodoxas» más radicales que no aceptan que los mercados sean perfectos, no están de acuerdo con la ley del valor de Marx. No aceptan que la contradicción clave de la producción capitalista sea la producción con fines de lucro, y no la necesidad social, y que el aumento de la producción acabe entrando en conflicto con el aumento de la rentabilidad, lo cual es lo que conduce a los auges y las caídas, es decir, a las crisis. La escuela neoclásica dominante niega que puedan producirse crisis en mercados gestionados adecuadamente o en mercados en los que no interfieran los gobiernos, los monopolios o los sindicatos. Los economistas heterodoxos niegan el papel del beneficio en las crisis y lo atribuyen bien a una «falta de demanda» (Keynes), bien a la inestabilidad financiera (Minsky), a los monopolios (Sweezy, Stiglitz) o a una mala regulación.
Y esta es una diferencia crucial, porque todas estas escuelas sugieren que la producción capitalista puede modificarse o corregirse para que el capitalismo funcione mejor. Keynes afirmó que un mayor gasto público o inyecciones monetarias serían la solución; el heterodoxo Minsky dijo: regulen los bancos y las instituciones financieras, y entonces el capitalismo será estable. Estos enfoques reformistas son erróneos tanto desde el punto de vista teórico como empírico. La teoría de la crisis de Marx demuestra que el capitalismo no puede reformarse de esa manera. Las crisis son endémicas del capitalismo porque, en última instancia, están causadas por la caída de la rentabilidad. La única forma de poner fin a las crisis es sustituir el capitalismo por una economía planificada bajo propiedad común, es decir, sin capitalistas.
6. En su investigación, ¿qué repercusiones tiene la financiarización del capitalismo en la economía real y en la clase trabajadora?
Una de las características de los últimos 50 años en las economías modernas del Norte Global ha sido el auge de los sectores financieros, no solo los bancos, sino también los fondos de cobertura, los fondos de inversión, los fondos de seguros, el capital riesgo, las criptomonedas, etc. Cada vez más, los capitalistas han desviado la inversión de sus beneficios acumulados hacia activos financieros y la especulación, en lugar de invertirlos en nuevas tecnologías y sectores productivos. Este es el fenómeno de la «financiarización».
Sin embargo, algunos marxistas y otras personas se han visto tan cautivados por esta evolución que han empezado a afirmar que el capitalismo ha cambiado de naturaleza. Ya no es un sistema de producción con fines de lucro mediante la explotación de la mano de obra en fábricas, oficinas, etc., sino que ahora es simplemente un sistema monetario financiero en el que el dinero genera más dinero. Esto significa que los trabajadores han perdido su papel como productores de valor en el capitalismo. Ahora los capitalistas pueden obtener valor solo mediante trucos monetarios. El capitalismo se ha convertido en capital financiero, que domina al capital productivo.
Esto es una tontería. Aunque los beneficios financieros en algunas economías como la de EE. UU. y el Reino Unido son elevados —digamos, hasta un 25 % de los beneficios totales—, la gran mayoría de los beneficios siguen obteniéndose mediante la venta de bienes y servicios producidos por los trabajadores. Y ese es especialmente el caso en el llamado Sur Global, donde la industria manufacturera se ha vuelto predominante, no las finanzas. A nivel mundial, la clase trabajadora nunca ha sido tan numerosa y, aún así, la mayor parte de la acumulación capitalista proviene del trabajo de los trabajadores en la producción. El leopardo del capitalismo no ha cambiado sus manchas.
7. ¿Qué opina de la actual crisis del capitalismo en el sistema económico mundial, especialmente de la crisis financiera de los últimos años? ¿Qué aportaciones puede ofrecernos la economía política marxista para comprender la crisis del capitalismo?
Este es un tema amplio. En el siglo XXI hemos vivido las dos mayores recesiones de la historia del capitalismo, las de 2008-2009 y 2020. Hay motivos de sobra para esperar que se produzca otra recesión antes de que termine esta década. Esta podría desencadenarse por una nueva crisis financiera como la de 2008. Esta vez, es posible que la crisis no se inicie en los bancos propiamente dichos, sino que sea provocada por el aumento de la deuda corporativa y el coste del servicio de dicha deuda. Ya hay alrededor del 20 % de las empresas en Europa, Japón y Estados Unidos a las que se denomina «zombis», es decir, son como muertos vivientes porque no generan beneficios suficientes ni siquiera para cubrir el coste del servicio de su deuda existente y, por lo tanto, deben seguir endeudándose. Estas empresas corren un grave riesgo de quiebra y de arrastrar consigo incluso a empresas rentables en un efecto de rebote.
8. Usted considera que, desde el final de la Gran Recesión en 2009, las principales economías capitalistas se han encontrado en una Gran Depresión. ¿Existe alguna diferencia entre la Gran Depresión y las grandes depresiones anteriores en la historia del capitalismo? ¿Qué estrategias debería adoptar China en respuesta al impacto global de la Gran Depresión?
Yo defino una depresión, a diferencia de una recesión o una caída, como un período en el que, tras una caída, la tendencia anterior de crecimiento de la producción, la inversión y, sobre todo, la rentabilidad, es mucho menor que antes de la caída. Y esta tendencia a la baja puede prolongarse durante décadas. En ese sentido, la Gran Depresión de la década de 2010 en adelante que he identificado es similar a la depresión de finales del siglo XIX (1873-1897) y a la Gran Depresión de 1929-1942. En 2025, la depresión actual continúa, ya que la recesión pandémica de 2020 no condujo a un aumento significativo de la rentabilidad, por lo que el crecimiento de la inversión y el crecimiento del PIB real siguen siendo incluso más débiles que en la década de 2010.
China ha evitado todas estas crisis del capitalismo. Esto se debe a que China cuenta con una economía dominada por un amplio sector estatal y una planificación gubernamental, de modo que cualquier inestabilidad en su sector capitalista puede superarse y la inversión y la producción pueden continuar de forma relativamente ininterrumpida. Si las economías capitalistas de Occidente se encaminan hacia otra recesión, el comercio y la inversión en China se verán afectados; sin embargo, China cuenta ahora con una base interna enorme y ha invertido fuertemente en nuevas tecnologías, además de seguir dirigiendo y planificando dicha inversión principalmente a través del sector estatal. China necesita ampliar el sector estatal y la planificación para reducir la inestabilidad de su sector capitalista, especialmente expuesta por la caída en picado de su sector inmobiliario (en su mayor parte de base capitalista).
9. La moneda digital y la tecnología blockchain han sido temas candentes en el ámbito de la tecnología financiera en los últimos años, y han tenido un profundo impacto en la economía global y el sistema financiero. ¿Cuál es su opinión sobre estas innovaciones financieras y las finanzas digitales? ¿Conducirán a una crisis económica global más grave?
Las criptomonedas, como se las denomina, como el bitcoin, no son más que otra forma de activo financiero especulativo, como el oro o los cuadros. No son formas alternativas de dinero que puedan sustituir a las monedas emitidas por el Estado (moneda fiduciaria), como el dólar o el yuan. Las monedas digitales, en general, ya existen de alguna forma; es decir, usted paga sus facturas con tarjeta, por teléfono o mediante transferencia bancaria sin que intervenga dinero en papel. El posible nuevo avance sería una moneda digital del banco central que eludiera a los bancos comerciales. Hasta ahora, ese avance ha tenido un progreso limitado. Mientras tanto, las criptomonedas son otra forma más de lo que Marx denominó «capital ficticio», lo que añade aún más riesgo de una crisis financiera en el futuro.
10. Dada la creciente popularidad de la inteligencia artificial y la automatización, ¿cómo se puede aplicar el marxismo para analizar el impacto del progreso tecnológico en los modos de producción y las relaciones sociales? En su investigación, ¿cuál es la correlación entre el progreso tecnológico y el crecimiento económico?
Esto es complicado. La inteligencia artificial (IA) no es más que una nueva forma de tecnología destinada a sustituir el trabajo humano y aumentar la productividad del trabajo, elevando así la tasa de explotación del trabajo por parte del capital. Las nuevas tecnologías pueden provocar enormes pérdidas de empleo, especialmente para quienes trabajan en los sectores y ocupaciones a los que sustituyen, pero también pueden, con el tiempo, crear nuevas industrias y puestos de trabajo. Piense en la revolución industrial, la revolución eléctrica, la industria automovilística o la revolución informática. La tecnología siempre ha sido clave para el crecimiento económico al aumentar la productividad del trabajo, especialmente cuando el tamaño de la población activa deja de crecer —como ocurre hoy en día en China.
Se argumenta que la IA es un avance completamente nuevo que sustituirá por completo al trabajo humano, ya que puede superar a la inteligencia humana. Las pruebas que lo respaldan son dudosas. Gran parte de la IA no es más que un procesamiento rápido del conocimiento humano existente y no puede sustituir la naturaleza imaginativa de la inteligencia humana. Además, la IA tardará algún tiempo, incluso décadas, en difundir sus efectos de mejora de la productividad por las economías. En mi opinión, no es un «punto de inflexión» capaz de salvar al capitalismo.
11. El tecnofeudalismo es una visión que ha surgido en los últimos años para describir los cambios sociales provocados por la tecnología en la nube, es decir, que los gigantes tecnológicos y las grandes empresas de plataformas poseen los datos y el poder como señores feudales, mientras que los usuarios comunes sirven a estos señores digitales como productores de datos no remunerados, a modo de siervos, y la nueva forma de renta sustituye al beneficio como principal forma de acumulación. ¿Está de acuerdo con utilizar el término «tecnofeudalismo» para definir la etapa actual de la sociedad occidental?
El tecnofeudalismo, como concepto, sugiere que la producción capitalista —es decir, la producción con fines de lucro mediante la explotación de la mano de obra— ha sido sustituida por un feudalismo en el que los monopolios digitales se limitan a extraer rentas. Pero, ¿de dónde proceden estas rentas? Marx señaló que la renta, el interés y los beneficios proceden todos de la misma fuente: la plusvalía apropiada del valor creado por la fuerza de trabajo humana. Es simplemente erróneo argumentar que las empresas que venden tecnología en la nube no producen mercancías para su venta y obtención de beneficios, al igual que cualquier proceso capitalista. La mayor parte de los beneficios de Amazon proviene de la distribución y el transporte de productos; la mayor parte de los beneficios de Facebook proviene de la publicidad; lo mismo ocurre con Google. La mayor parte de los beneficios de Microsoft y Apple proviene de la venta de hardware y software informático. Esto no es feudalismo, sino capitalismo puro y duro. El capitalismo no ha muerto, y sugerir que lo ha hecho es una idea peligrosa para los trabajadores, ya que implica que el trabajo podría no ver al capital en su conjunto como su enemigo, sino solo a una pequeña parte del capital, de modo que no habría necesidad de sustituir al capitalismo, sino solo al capitalismo de «monopolio feudal».
12. La teoría del valor-trabajo es la idea central de la economía marxista. En la era de la automatización y la economía digital, ¿cómo se puede aplicar la teoría del valor-trabajo para analizar la economía moderna? ¿Qué opina de los datos como nuevo factor de producción?
Los datos o el conocimiento provienen de la actividad humana. Por lo tanto, el conocimiento tiene valor de la misma manera que las cosas físicas tienen valor para la sociedad y para el capital. El conocimiento es material: requiere la energía del trabajo humano; es decir, el trabajo mental, de la misma manera que el trabajo físico. Ambos son materiales y crean valor. Así pues, el capital puede apropiarse de la plusvalía de los trabajadores del conocimiento que emplea y lo hace cada vez más en todos los sectores y en todo el mundo. Dicha plusvalía se materializa en patentes, derechos de propiedad intelectual, etc. El conocimiento o el trabajo mental es tan «material» como el trabajo físico. La actividad mental tiene lugar en las sinapsis del cerebro humano y se combina con el trabajo físico mediante el uso de un ordenador, etc. Por lo tanto, el trabajo mental crea tanto valor como el trabajo físico. Y los trabajadores del conocimiento forman parte del proletariado tanto como los trabajadores manuales que realizan tareas físicas.
De hecho, los trabajadores mentales están siendo explotados cada vez más por el capital para apropiarse de la plusvalía (beneficio). Por lo tanto, no hay necesidad de inventar un nuevo término para la clase trabajadora, como «multitud». Esto implica que la clase trabajadora, aquellos que solo se ganan la vida vendiendo su fuerza de trabajo y no poseen medios de producción, ya no existe. Este término oculta la lucha de clases entre el trabajo y el capital, confundiendo así la necesidad de sustituir al capitalismo.
13. ¿Ha ampliado el desarrollo del capitalismo digital la brecha Norte-Sur?
Sí, está ampliando esa brecha. Pero esa brecha se está ampliando de todos modos. El Sur Global (con la excepción de China) no está alcanzando al Norte Global, se mire como se mire: por PIB per cápita; por productividad por trabajador; por renta per cápita; por reducción de la desigualdad. La brecha Norte-Sur se manifiesta en el control que ejerce un bloque imperialista de economías con una población relativamente baja sobre el resto del mundo, donde se concentra la mayor parte de la humanidad.
14. ¿Qué políticas económicas cree que adoptará el presidente Donald Trump y qué repercusiones tendrán estas políticas en la economía mundial?
No podemos estar seguros de lo que hará Trump. Pero afirma que va a aplicar aranceles enormes a las importaciones estadounidenses, en particular a las procedentes de China. Afirma que su objetivo es devolver a la industria estadounidense a su antigua posición a costa del resto del mundo. Por encima de todo, quiere continuar la política de las anteriores administraciones estadounidenses de estrangular, asfixiar y revertir el progreso económico de China, que se considera la principal amenaza para la hegemonía estadounidense. De hecho, Trump también respaldará nuevas provocaciones militares para restringir a China. A nivel nacional, pretende reducir los impuestos a las empresas para que los ricos y las grandes empresas paguen aún menos de lo que pagan ahora, y eliminar las regulaciones sobre la industria y la lucha contra el calentamiento global. Su gabinete está compuesto íntegramente por gestores multimillonarios de fondos de cobertura y de capital privado que buscarán beneficiar a los ricos a costa de la mayoría de los estadounidenses.
A escala mundial, si Trump lleva a cabo estas políticas, el comercio mundial retrocederá y las tensiones entre la alianza occidental liderada por EE. UU. y China aumentarán peligrosamente. La desigualdad de riqueza e ingresos entre países y dentro de los propios países aumentará, y las guerras en Ucrania y Oriente Medio continuarán, con el riesgo de que también estalle una guerra en Asia.
15. ¿Supondrán las políticas económicas prometidas por Trump, como los recortes fiscales masivos y el aumento del gasto militar, una amenaza para la estabilidad económica mundial al provocar un aumento de los niveles de deuda global?
Sí, la deuda global ya se encuentra en máximos históricos y en relación con la producción mundial. En particular, el Gobierno de EE. UU. está registrando déficits presupuestarios considerables para financiar la guerra en Ucrania y a Israel, y tiene previsto aumentar masivamente el gasto militar para financiar nuevas acciones a nivel mundial. Trump quiere que Europa pague más por ello, pero, mientras tanto, la deuda pública estadounidense está alcanzando máximos históricos y el coste del servicio de esa deuda en concepto de intereses supera ya el gasto público en educación, sanidad y otros servicios públicos.
16. ¿Empeorarán las políticas económicas de Trump las contradicciones del sistema capitalista mundial, conduciendo a la sobreproducción y a la tendencia a la crisis?
Todo ello en un contexto mundial de bajo crecimiento y comercio, escasa inversión y escaso crecimiento de la productividad. Las principales economías capitalistas, con la posible excepción de EE. UU., se encuentran estancadas o incluso en plena recesión, especialmente en Europa. Es muy probable que estas economías se enfrenten a una grave recesión a finales de esta década, que se extenderá al resto del mundo, tal y como ocurrió en 2008 y 2020. Solo China puede aspirar a capear el temporal.
17. ¿Reflejan las políticas económicas de Trump el auge del nacionalismo económico y el proteccionismo en el contexto de la globalización? ¿Empeorarán estas políticas la desigualdad económica mundial? ¿Cómo pueden responder los países en desarrollo a la desigualdad del sistema económico mundial?
El proteccionismo y el nacionalismo de otros no son una solución alternativa a Trump. Los países en desarrollo deben unirse para cooperar en materia de comercio, inversión y reducción de la desigualdad. Pero para ello, los ciudadanos de estos países deben contar con gobiernos que defiendan a los trabajadores y la propiedad común de los recursos y activos, con el fin de planificar cada economía y cooperar a nivel mundial. Lamentablemente, casi todos los gobiernos del Sur Global no defienden estas políticas. O bien están controlados por déspotas o bien apoyan a las grandes empresas en su país y al imperialismo estadounidense en el extranjero. Hasta que no cambien estos gobiernos, no espero grandes avances en materia de mayor crecimiento, reducción de las desigualdades, pleno empleo y mejores servicios públicos.
18. Lleva mucho tiempo escribiendo blogs. ¿Qué influencia ha tenido este estilo de escritura en su forma de pensar y en el intercambio de ideas? ¿Podría compartir su investigación reciente o su plan de investigación para el futuro?
El objetivo del blog y de mis libros es aumentar nuestra comprensión de cómo funciona el capitalismo, sus contradicciones y sus puntos débiles, con vistas a sustituirlo. Considero que el análisis de Marx sobre el capitalismo es el más convincente y, por ello, trato de defender las opiniones de Marx, tal y como yo las entiendo, frente a las alternativas, todas las cuales se reducen a intentar que el capitalismo funcione (mejor). Mi blog no está dirigido a académicos, sino a activistas que buscan cambiar el mundo para mejor. Eso no significa que ignore cuestiones teóricas difíciles o complejas, ni las pruebas estadísticas. Al contrario, trato de explicarlas con mayor claridad. Actualmente, estoy preparando un nuevo libro sobre lo que está sucediendo en el capitalismo y en la economía mundial en la década de 2020. Se trata, en realidad, de una continuación de mi libro Long Depression, publicado en 2016. Han ocurrido muchas cosas desde entonces y aún quedan más por venir en esta década.
Time is Running Out será publicado en diciembre de 2026 por Haymarket Books.
Fuente: The Next Recession, blog del autor, 13 de junio de 2026 (https://thenextrecession.wordpress.com/2026/06/13/a-marxist-theory-of-crisis-in-the-contemporary-world/)