El trabajo atípico y precariedad como elemento determinante estratégico del capital en el paradigma del devenir postfordista.

Luciano Vasapollo

Introducción

¿Es posible solucionar el problema del desempleo a través de la introducción de nuevas formas de trabajo llamado atípico, es decir flexible o precario?. ¿Es posible solucionar los problemas de subsistencia y de calidad de vida de todos aquellos que viven en pobreza por falta de salario a través de trabajos temporales, precarios, atípicos en general o con muy pocas o casi inexistentes garantías salariales o reglamentarias?

El concepto de flexibilidad del trabajo, la idea de la necesidad de dejar el modelo del “trabajo con contrato a tiempo indeterminado”, son elementos que pertenecen ya a nuestra actual forma de pensar y muchos economistas y estudiosos tratan de declarar que sólo a través de un rápido intercambio de plazas y puestos de trabajo será posible adaptarse a las nuevas reglas impuestas por la globalización y por el nuevo paradigma socio económico productivo.

¿Pero será verdaderamente así?

En este ultimo decenio, el trabajador precario como figura marginal y de “suporte” a la producción, ha adquirido siempre más importancia, convirtiéndose en una componente consistente del mundo del trabajo.

Actualmente es difícil prever su “superación” en el trabajo estable, o su total sustitución; es cierto que las necesidades de estos trabajadores, sobre todo jóvenes, y su tutela se han convertido una cuestión central para cada fuerza antagonista y alternativa del actual sistema libelista.

También los resultados del referéndum del 15 y 16 de junio de 2003 sobre el articulo 18 del Estatuto de los Trabajadores, aunque si fueron negativos, han demostrado a más de diez millones de italianos (no son pocos) que, frente a la agresión permanente de los derechos, es mejor relanzar un periodo de conquistas sociales para una mayor defensa de los derechos de todos.

Solucionar entonces un problema social tan grande implica dificultades complejas por las cuales no es suficiente la sola dimensión social.

Se trata también de entender y analizar profundamente las características del trabajo precario en nuestro país, las tendencias que en el mismo actúan y que determinan sus perspectivas; se pone el problema de cómo enfrentar concretamente esta nueva condición de trabajo; es decir, hay que entender como organizar el trabajo precario, también en sus formas falsamente independientes, para contrastar una sociedad que destruye cada derecho a empezar de aquellos de los trabajadores.

La exigencia de una diversa y profunda análisis – investigación de clase, basada sobre la composición de las subjetividades del trabajo y del no trabajo con caracterización territorial, nace por la constatación que el desarrollo socio – económico ha sido caracterizado por una especifica dinámica de las formas de acumulación del capital, determinadas por procesos de reestructuración y colocación internacional del capitalismo en la era de la competición global. El aspecto territorial – sectorial tiene un papel siempre más determinante con el pasaje de una producción masiva, concentrada, a una de tipo flexible y difundida basada al mismo tiempo sobre la movilidad, flexibilidad y precariedad de la fuerza trabajo.  Es solamente así que se puede dar una correcta interpretación del desarrollo de las fuerzas productivas, de los cambios de las relaciones de fuerza capital-trabajo y de las evoluciones en la composición de clase en relación a un determinado nivel de desarrollo.

1. La reestructuración de la empresa y del modelo productivo en la llamada era postfordista.

Para comprender la actual fase de competición global, es necesario vincular la misma con el análisis de la organización del ciclo productivo, de las características del tejido productivo y social, del papel del Estado, de las relaciones entre las áreas internacionales y de su estructura económica, de los intereses de dominio y expansión que determinan el conflicto global entre empresas y polos geoeconómicos. Estas son todas problemáticas fuertemente vinculadas entre ellas, a menudo dependientes a partir del pasaje de la era fondista a aquella llamada postfordista. Nos encontramos en una fase de transición del fordismo al postfordismo, de la producción – consumo masivo de sistemas de producción a distribución flexible. El desarrollo de la comunicación, del lenguaje en el ámbito de la producción, es la verdadera origen del cambio económico y productivo que estamos viviendo. El cambio de culturas, de esquemas intelectuales y convicciones políticas, es vinculado a los procesos económico-productivos y al asociado desarrollo socio – político y económico; se modifican así continuamente los modelos de vida a partir de las determinaciones de la relación de fuerza del conflicto capital-trabajo.

A partir del segundo posguerra, el desarrollo tecnológico ha provocado fuertes cambios sea en el método de producción, que, más directamente, en el mundo del trabajo. La industria se ha transformado, los equipos, nacidos para mejorar la productividad de trabajo de los obreros en los procesos repetitivos han aumentado en realidad los ritmos y los cargos de los trabajadores sin determinar iguales incrementos de salario real ni correspondientes reducciones del horario de trabajo.

Se ha habido además otro cambio importante: se ha pasado de la gran industria que ha centralizado en su interior todos los procesos de producción, a un modelo de la descentralización productiva.

Desde el punto de vista de los trabajadores, la informatización, más allá de provocar el desempleo estructural, ha descalificado el trabajo ya existente, convirtiendo ya “típico” el trabajo llamado atípico a fuerte contenido de precariedad. .

La producción directa de la información, el conocimiento, la creatividad y las  reasunciones en general del capital intangible, sugieren un debate entre los economistas, los sociólogos, los políticos y los hombres de cultura, sobre las consecuencias de la nueva revolución: ¿quitará trabajo, o producirá nuevo trabajo y de que tipo?

Jeremy Rifkin afirma: “Dentro del próximo siglo, el trabajo masivo de la economía de mercado será probablemente cancelado en casi todas las naciones industrializadas del mundo. Una nueva generación de computadoras sofisticadas y de tecnologías informáticas  será introducida en una amplia gama de actividades de trabajo: equipos inteligentes están substituyendo los seres humanos en infinitas funciones “. [2]

Pero es nuestra opinión que el trabajo no se ha acabado, está solamente cambiando dentro de las nuevas reglas de la sociedad salarial de la era postfordista.

¿Pero que costos tendrán que pagar los trabajadores por este cambio en sus salarios, en las garantías, y en los derechos? ¿Estarán implicados en un proceso de reestructuración de  empresa que los transformará en un “ejército de reserva sin ocupación que goza del tiempo libre en manera obligada?”. [3]

Para comprender profundamente la fase político-económica en la cual estamos viviendo  es necesario analizar los nuevos procesos de acumulación y a la nueva rigidez del mercado del trabajo y no confiarse de las sencillas e irreales promulgaciones.

El proceso que ha caracterizado el desarrollo industrial del últimos 25 años en los países con capitalismo maduro ha sido, de hecho, contraseñado casi siempre y, aunque si en manera diversificada, por un fuerte aumento de la productividad del trabajo, a la cual ha correspondido un ahorro de trabajo que excede decididamente la creación de nuevas oportunidades ocupacionales. En efectos los incrementos masivos de la productividad, debida a los procesos intensos de innovación tecnológica y a una redefinición consiguiente del mercado del trabajo, han provocado que dichos incrementos se tradujeran exclusivamente en aumentos impresionantes de los provechos y de las varias formas del remuneración del factor productivo capital. El factor trabajo no ha tenido ningún tipo de ventaja en términos de redistribución real de dichos incrementos de productividad. De hecho, no se ha creado un  incremento ocupacional, ni correspondientes incrementos en la marcha de los salarios reales, ni tampoco reducciones del horario de trabajo y, ni mucho menos el mantenimiento de los anteriores niveles de salario indirecto cuantificables por medio del total gasto social.

La fase de la llamada nueva globalización, es decir el actual proceso de mundialización capitalista, ha significado entonces el dominio de las Bolsas y del financiamiento de la economía, en conflicto con cualquier forma de mejoramiento de las condiciones de vidas de los trabajadores, obstaculizando la libertad de escogida y la ampliación de los derechos sindicales y universales. Éste concretamente es el concepto de modernidad del capitalismo salvaje aunque si se trata de plasmarlo con tonos más moderados y equilibrados con irreales hipótesis del mercado social.

Se recuerda que en los años ’80 se ha habido un cambio substancial en la duración de los ciclos económicos que, mientras que en el período seguido a la segunda guerra mundial duraban aproximadamente cinco años, a partir del 1980 se caracterizan por una distancia de 10 años, aunque si el desarrollo económico en el sentido de verdadera expansión luego ha tenido dificultad en realizarse. Al mismo tiempo se ha tratado de “simplificar” las empresas públicas y privadas para actuar una “producción sencilla”.

Se determina así el acentuarse de las desigualdades de rédito y de condiciones de vida al interior también de los países con capitalismo maduro. A eso se acompaña la marginalización de enteras regiones del globo del sistema de intercambios y a una competición siempre más intensa.

La falta de desarrollo de la economía, sobre todo a partir de los años ’90, es debida también a la contracción de la demanda por la extrema desigualdad económica y social, aumentando la divergencia de condiciones entre ricos y pobres. Se trata de una ulterior prueba del fracaso del mercado que, dejado libremente, acentúa siempre más las distancias existentes entre las clases sociales.

En los últimos años, hubo reestructuraciones de empresa e innovaciones tecnológicas que no han creado nueva ocupación, sino han realizado muchas más despedidas de trabajadores que puestos de trabajo. Una realidad sin analogías con el pasado, que ha hecho el desempleo uno de los fenómenos más dramáticos de nuestro tiempo con características siempre menos coyunturales, asumiendo fuerte connotación estructural.

Todo esto porque, muchas empresas, para reducir los impuestos y bajar los costos de trabajo, utilizan siempre más el llamado “outsourcing”, es decir la exteriorización de fases y procesos productivos para aumentar la eficiencia y la productividad de la empresa, disminuyendo los costos. Domina la “producción sencilla” que permite realizar pronto altas ganancias. Para que el sistema sea siempre más eficaz, las empresas se organizan con técnicas y tecnologías nuevas que aumentan la parte del ciclo productivo que se descentra al exterior, respondiendo así rápidamente a las oscilaciones de la demanda y a las solicitudes de los clientes – consumadores.

Se trata siempre más de limitar los costos superfluos y de acumular reservas excesivas, se difunde el just in time, es decir el trabajo, la producción flexible al máximo y en tiempo real. Esta es seguramente la mayor diversidad respecto a la producción fordista, en la cual tiempos y formas de producción eran programados.

A este propósito hay que recordar que Ford, racionalizando las viejas tecnologías y la preexistente división del trabajo y haciendo fluir el proceso de producción delante a los obreros que quedaban parados en el mismo lugar, obtuvo elevados incrementos de la productividad. El sistema fordista se estableció después de un proceso largo y complicado durado casi medio siglo, también porque uno de los obstáculos para superar era representado por las modalidades y los mecanismos de las intervenciones estatales.

La difusión internacional del fordismo ocurrió en un particular contexto histórico y político-económico en cuál Estados Unidos tenían una posición dominante por las alianzas militares y las relaciones de poder.

El mercado de trabajo se dividía en un sector de “monopolio” y en un sector “competitivo”, muy diferente, en el cual los trabajadores  eran muy desaventajados. El estado entonces tenía que tratar de garantizar un mínimo de bienestar social a todos, y tratar  de transmitir a todos los beneficios del fordismo asegurando sobre todo asistencia sanitaria adecuada, casa e instrucción.

Los fracasos que hubo en este ámbito produjeron una serie de crisis del sistema; así que empezaron una serie de nuevas experimentaciones sea en el plan de la organización industrial que en aquélla de la vida política y social y obviamente en la composición y en las dinámicas del mercado del trabajo. Ha sido un gradual pasaje a un régimen de acumulación completamente nuevo, acompañado a un sistema totalmente diverso de la regulación política y social.

Entonces se habla de acumulación flexible, caracterizada por una confrontación directa con las rigidez del fordismo. Un dominio social total que se basa sobre una determinada flexibilidad hacia los procesos productivos, el mercado del trabajo, los productos y los modelos de consumo. En este sentido, nacen sectores de producción completamente nuevos, nuevas maneras de abastecer servicios financieros, nuevos mercados y, principalmente, con tasas mucho más elevadas de innovación comercial, tecnología y organizativa.

La aceleración del ciclo de producción implica una aceleración paralela en los intercambios y en el consumo; la flexibilidades es gobernada por la ficción, la fantasía, la inmaterialidad, por el capital ficticio, las imágenes, el efímero, el caso, la flexibilidad en las técnicas de producción, en los mercados de trabajo y de los segmentos de consumo.

Este proceso de acumulación flexible ha llevado a un aumento muy elevado en el “sector de los servicios” y al mismo tiempo ha tenido como consecuencia principal el aumento en exceso de los niveles de desempleo “estructural”, caracterizado también por aumentos salariales nulos en términos reales acompañados por un siempre menor poder sindical que había caracterizado el régimen fordista.

La comunicación, el lenguaje son parte ya de la esfera de producción. El ingreso de la comunicación en los procesos de producción es debido al hecho de que la empresa tiene que aumentar el provecho sin aumentar la cantidad. Las ganancias de productividad no se realizan más a través de las economías de escala, sino a través de la producción de pequeñas cantidades de muchos modelos de producto con la posibilidad de alcanzar una respuesta rápida a las continuas variaciones del mercado. La dirección de los procesos de globalización de las redes informáticas – comunicativas decidirá la nueva división internacional del poder y de la riqueza. La información permite asegurar una mejor y tempestiva transmisión de signales: es el fundamento de las nuevas tecnologías productivas. La economía postfordista tiene como fundamentos de la producción la conexión, la integración y la simultaneidad, contra la separación, la segmentación y las fases secuenciales. En esta forma, en el modelo postfordista la producción no empieza ni termina en la empresa, sino empieza y termina afuera de la misma.

La deslocalización implica un menor costo del trabajo en el país destinatario; precios de las materias primas más ventajosos, mejores tratamientos fiscales, leyes ambientales menos restrictivas, sindicatos más condescendientes, etc.

El sistema de producción postfordista permite sólo la apertura de los mercados, con consecuente globalización de las empresas, o mejor dicho de una modernización económico – productiva, buscando costos de trabajo más bajos y posiciones de eficiencia estratégica en los mercados externos. Un mercado saturo no crea una feroz concurrencia sólo dentro del país, sino también en el ámbito internacional.

La globalización de las empresas permite satisfacer el cambio de la demanda interna de cada país con una oferta mundial; así que la capacidad nacional de producción no tiene más el anterior sentido operativo. También la definición de productividad en términos de output por horas de trabajo no se adapta más a la actual fase económica – productiva. La misma crisis de los indicadores económicos es sintomática de la mundialización no sólo de los procesos productivos de la oferta sino también de la demanda de bienes y servicios. La difusión del postfordismo impone no sólo nuevas reglas económicas sino también una redefinición del Estado y de su relación con el mercado. El Estado social se convierte para el capitalista postfordista un factor de obstáculo que hay que eliminar. La mundialización de la economía anexa un ulterior elemento a la deslegitimación del papel económico del Estado. Fuentes confindustriales, gubernamentales y de gran parte de la oposición política afirman que el Estado social es el mayor responsable del desempleo; pero un análisis de las estadísticas demuestra que no existe una relación entre el desempleo y el gasto para el Estado social pues no es verdad que más alto es el gasto social y mayor es la tasa de desempleo. El desempleo no es provocado por la mayor presencia de equipos en la forma de producción sino por la escogida neoliberal de no transformar la grande cantidad de trabajo en ocupación estable y protegida; por ejemplo se vean las privatizaciones siempre acompañadas por relevantes disminuciones de personal y del costo del trabajo. La empresa se convierte en minimalista pues todo lo que supera la capacidad de absorción del mercado tiene que ser suprimido. Es por esta razón que existe otra fundamental diferencia entre la forma de producción fordista – taylorista y postfordista: en la primera la fuerza-trabajo tiene que ser especializada, alineada al trabajo siempre igual; al contrario en la segunda hay la necesidad de que el trabajador especializado alcance un alto grado de adaptabilidad a los cambios de ritmo, de función, de papel. Todo esto crea otro importante cambio; en el sistema fordista, los derechos sociales de los trabajadores tenían una validez universal y eran protegidos por leyes, mientras en aquello postfordista, estos derechos desaparecen. Todo esto ocurre pues cuando son las leyes del mercado a mandar, a imponer calidad y cantidad en tiempo real, el trabajo se vuelve siempre más constrictivo, destinado a la obediencia y a la fidelidad. Por ejemplo, en Estados Unidos la ausencia de normas que regulan las relaciones de trabajo y de lo sistemas de representación de los trabajadores, ha favorecido la creación de una cantidad de puestos de trabajo precarios que en Europa, por la red de protección social heredada por el fordismo, aún no ha alcanzado aquellos niveles. Pero hay que subrayar que en Estados Unidos, para un menor desempleo, existen tasas muy altas de trabajos y salarios precarios y mayor pobreza respecto a los países europeos y al Japón. También Europa se está moviendo hacia el modelo norteamericano, es decir hacia las características del modelo anglosajón de capitalismo salvaje.

2. Flexibilidad y malestar del trabajo.

La nueva organización capitalista del trabajo se caracteriza siempre más por la precariedad, la flexibilidad, la desregolamentación, bajo formas sin precedentes para los salariados en actividad. Es el malestar del trabajo, el miedo de perder el propio puesto de trabajo, de no volver más a una vida social y de empeñar la misma solamente en el trabajo y para el trabajo, con la angustia vinculada a la conciencia de una evolución tecnológica que no resuelve las necesidades sociales. Es el proceso que vuelve precario todo el vivir social. La flexibilidad es considerada como una de las alternativas para combatir el desempleo. ¿Qué se entiende para flexibilidad? Las definiciones son muchas. Hay que distinguir entre flexibilidad salarial, flexibilidad de horario y flexibilidad numérica (o exterior); existe también la flexibilidad funcional (o organizativa).

Flexibilidad es por ejemplo:

·         Libertad para la empresa de despedir una parte de los dependientes, sin penalidades, cuando la producción y las ventas disminuyan.

·         Libertad para la empresa, cuando la producción lo necesite, de reducir el horario de trabajo o de recurrir a más horas de trabajo, repetidamente y con poco tiempo de preaviso.

·         Facultad de la empresa de pagar salarios reales más bajos a paridad de trabajo, sea para solucionar caídas temporales de los negocios que para participar a la competición internacional.

·         Oportunidad para la empresa de subdividir el trabajo en el día y en la semana a su conveniencia, cambiando los horarios y las características (trabajos a turno, a escalones, a tiempo parcial, horario flexible, etc.).

·         Libertad para una empresa de encargar parte de su actividad a empresas externas.

·         Posibilidad para una empresa de utilizar trabajadores “para alquilar” (trabajo alquilado), trabajadores con contrato a tiempo parcial, técnicos con contratos de trabajo a tiempo determinado, tirocinantes, practicantes,  subordinados y otras figuras emergentes del trabajo “atípico”, disminuyendo el personal asumido con contrato a horario completo y a tiempo indeterminado, llegando hasta bajo el 20 %. La flexibilización no es una solución para aumentar la ocupación, sino es una imposición a la fuerza-trabajo para que acepte salarios reales más bajos y peores condiciones de trabajo. Es en este contexto que se ha ido reforzando un nuevo segmento de oferta de trabajo a través del llamado mercado ilegal en el cual se difunde el trabajo irregular, precario y sin garantías. Con el postfordismo y la mundialización económico-productiva, el trabajo ilegal ha asumido dimensiones mucho más grandes, también porque los países industrializados han movido sus producciones más allá de los confines nacionales y sobre todo han invertido en países donde las garantías son mínimas y es más alta la especialización del trabajo, produciendo así costos fundamentalmente menos elevados y aumentando la competitividad.

La actual legislación en Italia

En este contexto es necesario analizar las recientes leyes en Italia en materia de trabajo. Por lo que se refiere al llamado “Paquete Treu” (Ley 24 de junio de 1997, n. 196 – “Normas en materia de promoción de la ocupación”), se recuerda que con esta ley se introducen nuevos institutos como el contrato de trabajo temporáneo, llamado alquilado, las becas de trabajo, los tirocinios en empresas y han cambiado aquellos ya existentes; el trabajo part-time, el contrato de formación trabajo, el contrato de aprendizaje, los Trabajos Socialmente Útiles, la formación profesional.

De hecho: “el Paquete Treu ha desarrollado medidas a favor de la ocupación sobre la base de una flexibilidad mayor. La ley del 18 de junio de 1997, introduce algunos institutos nuevos; el contrato de trabajo temporáneo, llamado alquilado, las becas de trabajo, los tirocinios en empresa. Modifica algunos de ellos ya existentes: el part-time, el contrato de formación de trabajo, el contrato de aprendizaje, los trabajos socialmente útiles, la formación profesional. 

 

EL TRABAJO ALQUILADO

Se trata de una forma de trabajo temporáneo organizado por empresas autorizadas. El caso más clásico en el cual la empresa puede tener la necesidad de personal temporáneo es para la sustitución de trabajadores enfermos, o de toda forma ausentes. Una industria puede tener la necesidad de personal también para enfrentar momentos de aumento de productividad.

Las agencias

Las agencias de trabajo alquilado tienen la función de buscar, seleccionar, formar y asumir personal para las empresas – clientes.

EL CONTRATO DE FORMACIÓN TRABAJO

El contrato de formación trabajo es introducido por la ley n.863/84 y sucesivamente modificado por la ley n. 451/1994.

El objetivo es lo de agilizar el ingreso de jóvenes en el mercado del trabajo a través la concesión de particulares beneficios a las empresas que asumen.

La ley 451 ha introducido diversos tipos de contrato:

–          contratos de formación dirigidos a la adquisición de profesionalidades intermedias y superiores.

–          Contratos de formación de trabajo que agilicen la colocación profesional a través de una experiencia de trabajo que permita adecuar las capacidades profesionales al contexto productivo. 

Reducción de los horarios de trabajo y trabajo a tiempo parcial    

Incentivar la reducción de los horarios de trabajo es uno de los objetivos del “Paquete Treu”, para permitir una ampliación de la ocupación y brindar mayor flexibilidad al mercado.

LOS TRABAJOS SOCIALMENTE UTILES

Los trabajos socialmente útiles (LSU), activados por el legislador como formula de empleo para los trabajadores “en subsidio de paro” extraordinario y en movilidad, han encontrado un grande éxito como instrumento de reingreso en el mercado del trabajo.

El objetivo:

–          brindar un apoyo, aunque si parcial, para el rédito de algunas fajas de desempleados;

–          contribuir a la creación de nueva ocupación dirigida a quién ha salido del mundo del trabajo, a través de la realización de proyectos validos;

–          brindar una contribución para el mejoramiento o la creación de servicios para la comunidad.

Las becas de trabajo

Un instrumento a favor de los jóvenes desempleados del Sur de Italia, garantizado por un plan extraordinario de inversión dirigido en particular a las pequeñas y medianas empresas. El plan financia dos instrumentos: además de las becas de trabajo, también los trabajos de pública utilidad que tienen como objetivo la creación de sociedades mixtas a mayoría privada a partir de las públicas administraciones.

Áreas de intervención:  

Territorios de las regiones Sardegna, Sicilia, Calabria, Campania, Basilicata, Puglia, Abruzzo y Molise.

El Aprendizaje

El contrato de aprendizaje es una de las más antiguas formulas para empezar a trabajar. Su objetivo es ayudar a los jóvenes a aprender un trabajo a través la practica. [4]

LOS CONTRATOS A TIEMPO DETERMINADO

En pasado, en el caso en que la relación de trabajo vinculada a un contrato de tiempo determinado hubiese continuado más allá del limite establecido, el mismo contrato se hubiera transformado automáticamente en contrato a tiempo indeterminado.

La nueva disciplina es más flexible, pero las sanciones económicas son más fuertes.  No existe más la transformación automática en contrato a tiempo indeterminado, pero es previsto un periodo de tolerancia, durante el cual se aplican sanciones retributivas a cargo del empleador.

Existe además la Ley 848, aprobada definitivamente en febrero del 2003, cuyos contenidos principales se pueden así resumir: 

Colocación

El diseño de ley 848 sobre el mercado, delega el Gobierno a reorganizar la colocación en el trabajo es previsto en particular que los sujetos privados, incluidas las agencias del trabajo alquilado, puedan hacerse cargo de los servicios de colocación y orientación al mercado del trabajo.

Outsourcing

La disciplina sobre la transferencia del sector de empresa ha sido modificada. Se elimina el requisito de la autonomía funcional para autorizar el outsourcing. Cuando la norma será ejecutiva, cada oficina o reparto, hasta cada equipo, desde luego con trabajadores anexos, podrán ser exteriorizados. Podrán crearse, dentro del mismo perímetro empresarial, muchas empresas con menos de 15 empleados, cuyos trabajadores non serán protegidos por el Estatuto y, en general, tendrán menos tutelas.

Staff leasing

La ley 1369/60, que denegaba la suministración de mano de obra, ha sido abolida y se introduce el llamado “staffleasing”. Un instituto que prevé que las agencias especializadas puedan ofrecer mano de obra a carácter continuativo y a tiempo indeterminado, y entonces no sólo con contrato a tiempo determinado como en el caso del trabajo en “alquiler”. En el futuro todos los trabajadores de una empresa podrían ser empleados por una agencia de trabajo alquilado.

Tipos de trabajo    

a)       El trabajo por llamada. El trabajador, en cambio de una indemnidad de disponibilidad, tiene que declararse listo a efectuar una prestación de trabajo en cualquier momento la empresa lo llame.

b)      El trabajo accesorio. El trabajador ejecuta prestaciones sobre todo asistenciales a favor de familias o entes sin fines lucrativos.

c)       El trabajo a prestaciones repartidas o job- sharing. Una prestación de trabajo puede ser realizada por dos trabajadores.

Part- Time

Las modificaciones introducidas en la delega facilitan el recurso al trabajo suplementar (extraordinario) y mueven el equilibrio a favor del empleador.

Contratos de formación

Es previsto el mantenimiento de dos contratos, aprendizaje y contrato de formación de trabajo, aunque si ha sido rechazado  de este último por la Unión Europea.

Certificación de las relaciones de trabajo

La certificación de las relaciones de trabajo es a cargo de los entes bilaterales.

Más en general, el gobierno declara explícitamente de querer encargar a los entes bilaterales una serie de competencias en materia de colocación, de amortizaciones sociales, de formación, a través también formas de incentivos económicos. [5]

Existe la “Ley de delega sobre el mercado del trabajo (n.30/2003)”.

Hay que subrayar que, en conexión con el “Pacto para Italia” firmado en julio del 2002, el proyecto de ley inicialmente presentado por el Gobierno, ha sido desdoblado con la supresión de los artículos relativos a la reforma de los incentivos a la ocupación, aquella de los amortiguadores sociales, la experimentación del articulo 18 del Estatuto de los trabajadores, que se han convertidos parte de un nuevo proyecto de ley delega (AS 848 bis).

“La ley definitivamente aprobada contiene en el articulo 1 una delega para una nueva disciplina de servicios públicos y privados para el empleo, y también en materia de intermediación e interposición privada en la suministración del trabajo (…). Se crea, en primer lugar, una convergencia entre los mercados (hasta ahora separados) del trabajo temporáneo y de la intermediación privada y un acuerdo de esta última con aquella pública (que a su vez puede ser ejercitada por operadores públicos o, en convención, por operadores privados). El artículo 2 contiene una delega para la reorganización de los contratos a contenido formativo y de tirocinio, que por un lado nace por la incompleta transición del contrato de aprendizaje hacia modelos mitteleuropeos de integración con el sistema de educación y formación, y por otro lado, por las dificultades provocadas tras la declaración de rechazo de gran parte de las facilitaciones fiscales vinculadas a los contratos de formación y trabajo en relación a las normas comunitarias sobre las ayudas del Estado. El camino trazado por el legislador prevé entonces la necesidad de declinar diversamente los dos instrumentos, con el aprendizaje vinculado al sistema de educación/formación y dirigido a los más jóvenes, y el contrato de formación y trabajo dirigido a volverse un contrato de inserción y reinserción del trabajador en la empresa, respetando las formativas comunitarias. Es prevista una ulterior delega, con el artículo 3, en relación al trabajo a tiempo parcial, cuya difusión en nuestro País es aún caracterizada por algunas dificultades estructurales, pero cuya expansión asume una grande importancia (como ratifica la misma ley) para el aumento del nivel de participación de las mujeres y de los trabajadores ancianos en el mercado del trabajo. La delega contiene entre los criterios algunos elementos dirigido por un lado a aumentar los margines de flexibilidad en tiempos y modalidades de prestación de la actividad de trabajo a tiempo parcial, por otro a promover su utilización. La delega contenida en el artículo 4 es dirigida a crear una nueva disciplina en relación a contratos aún no regulados (o no adecuadamente regulados) por nuestra normativa. Es el caso en primer lugar de los contratos de colaboración coordinada y continuativa, en relación a los cuales se queda el problema de encontrar una discriminación más fuerte en el trabajo subordinado y en la actividad de trabajo autónomo. La ley definitivamente aprobada contiene en el artículo 1 una delega para una nueva disciplina de los servicios públicos y privados para el empleo, y también en materia de intermediación e interposición privada en la suministración de trabajo. Siempre en tema de trabajo temporáneo, hay que mencionar la prevista completa extensión del instituto en el sector de agricultura” [6] .

3.                      La actual situación del mercado del trabajo: hacia la precariedad compresiva.

3.1     Cual trabajo

Para comprender el fenómeno es necesario antes establecer las principales características del trabajo estándar, es decir:

·         El horario previsto es a tiempo completo;

·         La asunción para los trabajadores dependientes y el inicio de la actividad autónoma para los trabajadores independientes, tiene tiempos y lugares determinados;

·         Hay un fuerte diversidad de posición y papel entre quien trabaja como dependiente y quien al contrario trabaja como independiente.

En el trabajo atípico desaparecen uno u otro o todos los tres aspectos. Recurriendo a la literatura sobre el trabajo atípico, se pueden encontrar diversas definiciones, como por ejemplo, el trabajo atípico se caracteriza:

1.       por la diversidad respecto al trabajo estándar, como una relación de trabajo en la cual falta una o más características de la relación subordinada a tiempo completo, la integración organizativa en la empresa, la obligación al tiempo indeterminado, el régimen constante de la prestación, la exclusividad de la relación y la oferta de la disponibilidad temporal;

2.       como una prestación de trabajo, cuya característica fundamental es la falta o la insuficiencia de tutela formativa y contractual. En el área de trabajo atípico son incluidas todas aquellas formas de trabajo con modalidades de prestación de trabajo diversas del modelo estándar, es decir trabajo dependiente, con garantías formativas y contractuales, a tiempo indeterminado y full-time.

Casi el 25% de la ocupación italiana es a carácter independiente, contra una media europea del 15%; eso confirma un modelo mediterráneo, representado por España e Italia, en el cual la porcentual del trabajo independiente sobre la  ocupación total es mayor del 20%. Formas de trabajo autónomo son presentes sobre todo en los sectores terciarios, de aquello pobre a aquello medio-bajo y en las actividades precarias que se realizan en las temporadas en el sector de la agricultura y del turismo, en los transportes y en las telecomunicaciones. Además es presente una forma toda italiana de exteriorización de servicios: el subcontrato a las cooperativas. La disminución de los puestos de trabajo con contrato a tiempo indeterminado y estables se vincula no sólo a un mayor proceso de precariedad, sino también a la afirmación de actividades de carácter flexible e intermitente en un contexto de precariedad como nueva frontera que supera el mercado del trabajo y se impone como modalidad del vivir cotidiano.

3.2. Algunos datos significativos del mercado del trabajo en Italia.

En los últimos dos o tres años han aumentado el numero de los trabajadores coordinados o continuativos. Por ejemplo en enero de 1997 resultan inscritos al fondo 822,892 colaboradores y en febrero de 1998 ya se había registrado un aumento del 35,5% el numero de los hombres inscritos es superior a aquello de las mujeres (actualmente alrededor del 63% contra el 37%) y la porcentual crece más en el centro – sur.

Es difícil cuantificar el trabajo ilegal por la particularidad de este fenómeno. Las investigaciones del Istat cuantifican el trabajo ilegal, es decir el trabajo ejecutado en violación de la ley, con valores iguales al 15,1% del total nacional, con una punta del 22,6% en el Sur de Italia.

En las regiones centrales la porcentual del trabajo ilegal corresponde al 15,2 por ciento, en el norte – oeste es del 11,1 por ciento y en el norte – este del 10,9 por ciento. La región con la mayor tasa de irregularidades es la Calabria (27,8 por ciento) y aquella con el nivel más bajo es la Emilia Romagna (10,4) [7] .

Tab. 1. Empleados por sector de actividad económica (variaciones porcentuales respecto al correspondiente periodo del año anterior)

Periodo Agricultura Industria Construcciones

Total

Industria

Otros Comercio Total Total
Servicios Servicios Empleados
Variaciones Anuales
1997 -2,6 -0,6 -0,2 -0,5 +1,8 -0,4 +1,2 +0,4
1998 -3,5 +1,8 -1,3 +1,0 +1,9 +1,0 +1,6 +1,1
1999 -5,6 -0,2 +2,0 +0,3 +2,8 +1,3 +2,4 +1,3
2000 -1,3 -0,5 +2,7 +0,2 +3,3 +2,1 +3,0 +1,9
2001 +0,6 -0,3 +5,5 +1,1 +3,2 +1,2 +2,7 +2,1
2002 -2,7 +1,0 +2,4 +1,3 +2,1 +1,2 +1,9 +1,5

Fuente. www.istat.it

Continua la tendencia de la situación productiva italiana al sector terciario, acompañada no sólo por una evidente disminución de importancia de la agricultura sino  también por evidentes procesos de no industrialización. La trasformación de la geografía del desarrollo, en Italia, ocurrida en los dos último decenios, es debida no sólo por un intenso proceso que promueve el sector terciario, sino también por una diversa connotación sea cuantitativa que sobre todo cualitativa de las actividades productivas de una empresa social generalizada que a través de la flexibilidad empresarial determina fuertes procesos de redefinición, especialización y diversificación, actuando así una imposición a una adaptación activa de los nuevos sujetos del trabajo y del no trabajo a sus características y cultura organizativa.

Los mismos aumentos del empresariado que emergen en los datos oficiales son provocados por un exagerado aumento, por ejemplo en Italia, de “partidas IVA”. Estas nuevas del mundo del trabajo ya superan ampliamente los siete millones de inscripciones  y no son otra cosa que “empresas individuales”, que representan el llamado trabajo autónomo de última generación. Se trata en la mayor parte de los casos de ex trabajadores dependientes de hecho precarios, no más garantizados en la continuidad del trabajo, expulsado por la empresa – madre y sometidos a una nueva forma de trabajo a destajo, sin garantías normativas y retribuidas respecto al trabajo dependiente. Detrás de la ilusión del trabajo autónomo, del auto empresariado, de la libertad económica – social procedente de la auto celebración del “hacerse empresario de si mismo”, existe siempre una nueva forma de trabajo subordinado, sin normativas, una explotación a destajo, con la absoluta falta de garantías sociales por la misma falta de coberturas de seguro (sanidad, jubilación, accidentes, asistencia varia). Pero detrás del así decantado desarrollo del empresariado local, la explosión del “pueblo de los empresarios”, que es sencillamente trabajo para-subordinado, es decir trabajo autónomo de segunda generación, existe un capitalismo salvaje que crea falsos mitos con el fin de esconder sus mismas contradicciones. Se provocan, así, fuertes incrementos de desempleo evidente e invisible, precariedad del trabajo, negación de las garantías sociales y de las reglas elementales del derecho del trabajo, en un territorio que se vuelve empresa social pues es lugar de experimentación y afirmación de las compatibilidades de empresa.

Dichas condiciones del mercado del trabajo determinan una condición ya de tipicidad del llamado trabajo atípico, como formas de flexibilidad impuesta que vuelve precario no sólo el trabajo sino todo el vivir social. En los años entre el 1997 y el 2000 en Italia, para un aumento de la ocupación del 4,3% total, se ha habido un aumento de la ocupación estándar del 1%. El 2002 indica un modesto aumento de la ocupación total (1,5%) con un crecimiento de la ocupación estándar del 1,7% y un aumento de la ocupación temporal del + 3,2%. Esta tendencia ha sido confirmada por la relevación ISTAT sobre las fuerzas de trabajo que se refiere a enero del 2003.

Tab. 2 – El trabajo atípico en el 1999. Valores absolutos e incidencia en la ocupación. –

Valores absolutos Incidencia sobre la ocupación
Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total
Tiempo determinado 737.000 673.000 1.410.000 5,6 8,9 6,8
Part-time 460.000 1.176.000 1.636.000 3,5 15,6 7,9
Para-subordinado 987.128 794.469 1.781.597 7,5 10,5 8,6
Contractos de formación trabajo 243.261 129.022 372.283 1,8 1,7 1,8
Contractos de aprendizaje 263.363 174.394 437.757 2,0 2,3 2,1
LSU/LPU 77.011 67.128 144.139 0,6 0,9 0,7
Alquilado 112.207 75.756 239.230 0,8 1,0 1,1
PIP 5.057 7.942 12.999 0,03 0,1 0,06

Total

Empleados

13.158.000 7.533.000 20.692.000

Fuente: elaboración IRES sobre datos ISTAT (media 1999), INPS, Ministerio del trabajo (OML), Confinterim, Manpower.

N.B. Por el hecho que algunas posiciones pueden sobreponerse y pueden ser incluidas en el tiempo determinado, los datos no pueden ser sumados.

Tab. 3 El trabajo atípico en el 2002. Valores absolutos e incidencia en la ocupación

Valores absolutos Incidencia en la ‘ocupación
Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total
Tiempo determinado 786.000 777.000 1.563.000 5,8 9,4 7,2
Del cual
Full time 609000 495000 1104000 4,5 6,0 5,1
Part time 178000 281000 459000 1,3 3,4 2,1
Part-time 475.000 1.396.000 1.871.000 3,5 16,9 8,6
Del cual
Dependiente 315.000 1.130.000 1.445.000 2,3 13,7 6,6
Para-subordinado* 1.287.742 1.104.785 2.392.527 9,5 13,4 11,0
Alquilado ** 74.629 0,3
Total Empleados 13.593.000 8.236.000 21.829.000

*Para el trabajo para – subordinado no es posible calcular las posiciones de trabajo a tiempo completo. Se estima que alrededor del 23% de los  para-subordinados sean también trabajadores dependientes y el 11% son también jubilados.

** Posiciones de trabajo a tiempo completo -dato del 2001.

El trabajo independiente, entre el 2000 y el 20001, ha aumentado sólo del 0,8% y en el 2002 ha disminuido del 0,3%. Los trabajadores autónomos calificados como los colaboradores coordinados y continuativos (Co.Co.Co.), continúan a crecer alcanzando casi la cifra de 2.400.000. [8] Esta forma de contracto ocupa ya una parte considerable del mercado del trabajo aunque se trata de un tipo de contracto que aún no tiene una clara normativa de referencia (como por ejemplo en las colaboraciones ocasionales) y una insuficiente claridad y incertidumbre de aquella presente (como en los contratos de colaboración coordinada y continuativa). Los trabajadores coordinados y continuativos tienen elementos distintivos muy diversos entre ellos sobre todo en relación con el área territorial en que viven, el genero, y a la edad. Los Co.Co.Co. no tienen en común ningún tipo de profesión, al contrario realizan trabajos muy diversos. La diversidad de profesiones crea también la diversidad de rédito. Es suficiente pensar a la diferencia de rédito existente entre el Pony Express y la operadora del call center respecto al asesor empresarial o al administrador de empresa. De hecho, por los datos resulta que los jóvenes representan el sector de Co.Co.Co. con réditos menores (el 41% de los jóvenes hasta los 24 años no ganan más de 3 mil euros de rédito anual), mientras los ancianos tienen mayores posibilidades económicas pues utilizan este tipo de contracto como ayudo a otro trabajo o a la jubilación. La tabla 11 es interesante pues evidencia los trabajadores Co.Co.Co., distinguidos por sexo, clases de edad, titulo de estudio, repartición geográfica y sector de actividad; los valores se refieren a enero del 1999.

Tab.4  Incidencia de los trabajadores para-subordinados sobre los empleados ( 2002 )

Hombres Mujeres Total
Piemonte 9,3 10,6 9,8
Valle d’Aosta 11,1 12,3 11,6
Lombardia 12,0 14,2 12,9
Trentino-Alto Adige 13,2 12,3 12,8
Veneto 10,9 11,3 11,1
Friuli-Venezia Giulia 12,4 13,8 12,9
Liguria 10,3 12,3 11,1
Emilia-Romagna 12,6 11,8 12,3

Total Norte

11,4 12,5 11,9
Toscana 12,7 13,6 13,0
Umbria 10,8 13,7 12,0
Marche 10,7 11,1 10,9
Lazio 10,7 17,6 13,3

Total Centro

11,3 15,0 12,8
Abruzzo 7,3 12,8 9,3
Molise 6,8 13,1 9,0
Campania 4,7 13,2 7,1
Puglia 5,1 13,8 7,7
Basilicata 4,9 12,8 7,4
Calabria 4,5 11,3 6,6
Sicilia 4,7 16,4 8,2
Sardegna 8,0 17,2 11,1

Total Sur

5,3 14,1 8,0
Italia 9,5 13,4 11,0

Fuente: elaboraciones IRES sobre datos INPS 2002 e ISTAT, media 2002

Tab. 5 Distribución de los empleados, de los trabajadores temporales y para – subordinados por clases de edad (2002)

Clases de edad
15-29 años 30-49 años 50 años y más Total
Empleados 19,9 58,3 21,8 100,0
Trabajadores a tiempo determinado 44,3 44,9 10,8 100,0
Trabajadores para-subordinados 21,1 53,2 25,7 100,0

Fuente: elaboraciones IRES sobre datos ISTAT e INPS, 2002

Los empleados part- time crecen del 1997 al 2000 del 36% aunque si la incidencia del trabajo part time en la ocupación es inferior a la media europea. Por lo que se refiere a la composición del trabajo part time, es la agricultura el sector con una más alta porcentual de trabajadores (16,3%); luego hay el comercio (14%) y los servicios de mercado (12,2%). Es interesante ver que en el sector público, la forma de part time más amplia es aquella hasta el 50% del horario estándar. (61%)

Tab. 6.- El part- time en el sector público – 1998 –

COMPARTOS Con articulación de trabajo hasta el 50% Con articulación de trabajo superior al 50% Total Part-Time
Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total
Ministerios 1.303 2.782 4.085 438 3.485 3.923 1.741 6.267 8.008
Empresas autónomas 46 47 93 15 47 62 61 94 155
Escuela 2.383 6.112 8.495 11 7 18 2.394 6.119 8.513
Sector estatal 3.732 8.941 12.673 464 3.539 4.003 4.196 12.480 16.676
Entes públicos no económicos 190 847 1.037 21 261 282 211 1.108 1.319
Entes locales 3.365 8.457 11.822 752 8.943 9.695 4.117 17.400 21.517
S.S.N. 982 8.983 9.965 432 6.987 7.419 1.414 15.970 17.384
Entes de investigación 43 49 92 17 144 161 60 193 253
Universidad 362 561 923 106 1.040 1.146 468 1.601 2.069
Sector  público 4.942 18.897 23.839 1.328 17.375 18.703 6.270 36.272 42.542
Total P.I. 8.674 27.838 36.512 1.792 20.914 22.706 10.466 48.752 59.218

Fuente: Ministerio de la Función Pública. Informe General sobre la situación económica del País 1999

En el 2002 los trabajadores part-time han sido 1.870.000 unidades (el 75% es representado por mujeres). El trabajo alquilado, ha sido introducido con el Paquete Treu; en el 1998 habían sido autorizadas 34 empresas, en el 2000 habían llegado a 52 unidades, actualmente son 69, con un total de 2.114 filiales distribuidas en el territorio nacional. [9] La empresas que utilizan el trabajo alquilado se encuentran sobre todo en el Norte del país, (más del 40% en el Norte – Oeste).

Tab. 7 –  Distribución de las filiales de empresas para el trabajo alquilado por regiones (Enero del 2003)

N. Filiales V.P.
Piemonte 244 11,5
Valle d’Aosta 7 0,3
Lombardia 644 30,5
Trentino Alto Adige 26 1,2
Veneto 269 12,7
Friuli Venezia Giulia 64 3,0
Liguria 39 1,8
Emilia Romagna 259 12,3
Total Norte 1.552 73,4
Toscana 113 5,3
Umbria 18 0,9
Marche 70 3,3
Lazio 134 6,3
Total Centro 335 15,8
Abruzzo 64 3,0
Molise 7 0,3
Campania 48 2,3
Puglia 46 2,2
Basilicata 11 0,5
Calabria 11 0,5
Sicilia 22 1,0
Sardegna 18 0,9
Total Sur 227 10,7
Italia 2.114 100,0

Fuente: elaboraciones  IRES sobre datos del Ministerio del Trabajo e de las Políticas Sociales.

Hay que recordar que la utilización del trabajo alquilado no es difundido sólo en las grandes empresas, sino también en las empresas pequeñas y de media dimensión. (ver Tabla 18)

Tab. 8. – Dimensión principal de las empresas- clientes por región (valores %)

Región
Lombardia Veneto Lazio Puglia Totale
Bajo los 15 empleados 7,9 6,2 3,6 3,3 6,3
De 15 a 50 empleados 54,3 64,6 55,3 43,3 55,6
De 51 a 100 empleados 28,5 27,7 30,4 36,7 29,5
Más de 100 empleados 9,3 1,5 10,7 16,7 8,6
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: Investigación directa  IRES-Ministerio del Trabajo

Los trabajadores alquilados son a menudo jóvenes, pues resulta por lo datos del Ministerio del Trabajo que el 30,7% tiene menos de 25 años y el 30,8% tiene una edad entre los 25 y los 29 años. La presencia de todas estas nuevas formas de trabajo no es acompañada por la determinación de nuevos recursos económicos y nuevas inversiones productivas que tratan de disminuir el desempleo, ni tampoco por una nueva política de welfare, capaz de asegurar adecuadas coberturas a todos los trabajadores caracterizados por un trabajo no continuo, precario y que se encuentran entonces en una situación de extrema dificultad e incertidumbre. El ISTAT en el informe del año 2002 registra un crecimiento de la ocupación (1996-2002 crecimiento medio anual +1,2%) con un aumento mayor del trabajo estándar (+2,4% contra el 2,1% del los cinco años anteriores) y una substancial estabilidad de la ocupación atípica (+2,1%). Por lo que se refiere al desempleo, respecto a la tasa media de la Unión Europea del 7,4%, en nuestro país se ha registrado un valor igual al 9,6% con valores mucho más altos para las mujeres (13,1%). Siempre en el informe del ISTAT se lee que los trabajadores “atípicos”, son alrededor de 5 millones.  Sorprendentes los datos sobre los trabajadores alquilados: además del crecimiento exponencial de las misiones (+230% del 99 al 2001), resulta que el 50% de ellos trabaja menos de 26 días al año, mientras el 7% un solo día. Ha crecido también el uso del trabajo irregular: del 8,9% del 1995 al 2000, alcanzando una tasa del 15%. La región donde el trabajo es más “limpio” resulta la Emilia Romagna , al contrario aquella con la porcentual más alta de trabajadores irregulares es la Calabria. Hay que subrayar además que junto al aumento del trabajo atípico se ha habido un cambio en la combinación demográfica del desempleo en cuanto en los años entre el 1993 y el 2002 los trabajadores adultos, es decir aquellos con más de 30 años de edad, en búsqueda de trabajo han aumentado del 34,7% al 49,5%, mientras los trabajadores entre los 30 y los 39 años de edad en búsqueda de trabajo han aumentado del 19,5% al 27,4%. Hay que considerar que en 10 años, el trabajo atípico sobre el total del trabajo dependiente es pasado de una porcentual del 19,1% del 1993 a una del 16,2% del 2002. [10] Las mujeres representan la porcentual más alta de trabajo atípico (63,4%). La incidencia del trabajo atípico sobre el trabajo dependiente por área geográfica en el 1993 y en el 2002: Norte –Oeste 7,4%, 14,5%; Norte-Este 10,4%, 18,6%; Centro 8,2%, 14,9%; Sur e islas 11,1%, 17,1%. [11] En enero del 2002, el índice bruto de los empleados a las dependencias de las grandes empresas en la industria [12] ha sido del 84,6%, mientras aquello de los empleados a las dependencias de las grandes empresas en los servicios ha sido del 95,9%.

Tab.9  Personas empleadas dependientes con contrato a tiempo determinado por sector económico. Octubre del 2002. Valores absolutos en millares. [13]

Actividades económicas Octubre del 2001 Octubre del 2002
V.A. %/tot. dep. V.A. %/tot. dep.
Agricultura 204 40,7 217 44,1
Industria 371 7,0 416 7,6
Servicios 930 9,5 966 9,7

Fuente: Elaboración Eurispes sobre datos ISTAT.

Tab.10. Personas empleadas dependientes part-time por área geográfica. Octubre del 2002.  Valores absolutos en millares [14]

Área geográfica Octubre del 2001 Octubre del 2002
V.A. %/tot. dep. V.A. %/tot. Dep.
Norte 744 9,2 842 10,3
Centro 258 8,3 272 8,5
Sur 324 7,3 344 7,6

Fuente: Elaboración Eurispes sobre datos ISTAT.

Tab.11.  Personas empleadas dependientes part-time por sector económico Octubre del 2002. Valores absolutos en millares [15]

Actividad económica Octubre del 2001 Octubre del 2002
V.A. %/tot. dep. V.A. %/tot. Dep.
Agricultura 83 16,6 87 17,7
Industria 228 4,3 246 4,5
Servicios 1.014 10,3 1.125 11,3

Fuente: Elaboración Eurispes sobre datos ISTAT.

Tab.12 Régimen de la ocupación por carácter y tipo de horario

(Variaciones absolutas en millares y variaciones porcentuales)

Enero

2001-2000

Enero

2002- 2001

Enero

2002-2003

V.A. V. P. V.A. V. P. V.A. V. P.
Empleados 656 3,2 371 1,7 180 0,8
Autónomos 157 2,7 22 0,4 20 0,3
Tempo completo 141 2,6 39 0,7 32 0,6
Tempo parcial 17 4,1 -17 -4,0 -12 -3,0
Dependientes 498 3,4 350 2,3 159 1,0
Permanentes a tiempo completo 370 2,9 302 2,3 103 0,8
Con contrato a termine y/o a tiempo parcial 128 5,8 49 2,1 56 2,3
Permanentes a tempo parcial 89 11,0 81 9,1 20 2,0
Con contracto a termine a tiempo completo 4 0,4 6 0,6 27 2,7
Con contracto a  termine a tiempo parcial 36 8,4 -38 -8,3 9 2,1
Total dependientes  con contrato a termine 39 2,8 -32 -2,3 36 2,6

Fuente: elaboraciones IRES sobre datos ISTAT, enero del 2003

Si se analiza la relevación trimestral del ISTAT del julio del 2003, se evidencia que el numero de empleados en julio del 2003 es de 22.215.000 unidades. Se ha habido una ulterior disminución de los empleados en la agricultura y un desarrollo mínimo en la industria. En el norte se ha registrado un aumento mayor de empleados respecto al sur. Siempre según las relevaciones efectuadas por el ISTAT, la tasa de desempleo ha sido del 8,3% respecto al 8,7% de julio del 2002. (Tablas siguientes). En el mes de abril de 2003, respecto al mismo periodo del año anterior, se ha habido un crecimiento de 300.000 unidades de trabajo (1,4%); este aumento se ha habido aunque si con la presencia de un mínimo crecimiento económico; el rédito ha crecido de hecho sólo del 0,8%. Todo esto podría tener diversos sentidos: es suficiente pensar que la ocupación “buena” es disminuida (si se trabaja más sin que aumente el rédito puede significar que la ocupación es sobreestimada). La tasa de desempleo ha disminuido a abril, respecto al año anterior en el mismo mes, del 9,2% al 8,9%. Este dato no debe engañar o dejar de pensar que estamos en presencia de una real disminución del desempleo, pues la flexibilidad lleva a medir los desempleados en una manera muy extraña, por el hecho que son considerados como ocupados también aquellos quienes en realidad trabajan sólo pocas horas a la semana. A todo eso hay que anexar el hecho que la “nueva ocupación” ha involucrado sobre todo el Centro-Norte y no ha interesado el Sur de Italia (0,1 por ciento). Según los ocupados subdivididos por clases de edad, resulta que en el Sur de Italia los desempleados con una edad entre los 15 y los 24 años es del 50% y en una edad entre los 25 y los 34 años, la tasa de desempleo es del 25%; en la faja de edad superior la tasa de desempleo es alrededor del 7%. En el mes de julio del 2003, el ISTAT ha relevado una moderación del movimiento ocupacional con un crecimiento de la ocupación femenina un poco superior a aquella masculina (se habla de un + 1,5% y de un +0,8%). El sector agrícola continua a tener menos empleados y también la industria tiene un desarrollo mínimo mientras siguen creciendo los servicios. El trabajo dependiente ha crecido del 1,1% mientras el trabajo atípico (es decir a tiempo determinado o a tiempo parcial) ha crecido del +1,8%.

Tab.13 Empleados a tiempo completo o parcial e con ocupación permanente o temporánea – Italia (valores absolutos en millares)

Años Empleados en Total Empleados Dependientes *
Tiempo Completo Tiempo Parcial TOTALE % Tiempo Parcial Ocupación Permanente Ocupación Temporánea TOTAL % Ocupac. Temp.
1995 12.647 372 13.019 2,9% 8.321 546 8.867 6,2%
1996 12.617 387 13.003 3,0% 8.267 567 8.834 6,4%
1997 12.607 409 13.015 3,1% 8.242 609 8.851 6,9%
1998 12.641 449 13.090 3,4% 8.227 668 8.894 7,5%
1999 12.698 460 13.158 3,5% 8.256 737 8.993 8,2%
2000 12.819 497 13.316 3,7% 8.284 794 9.078 8,7%
2001 12.978 477 13.455 3,5% 8.434 763 9.197 8,3%
2002 13.119 475 13.593 3,5% 8.570 786 9.356 8,4%
1995 6.118 889 7.007 12,7% 4.842 495 5.338 9,3%
1996 6.204 917 7.122 12,9% 4.961 477 5.438 8,8%
1997 6.225 967 7.192 13,4% 5.003 519 5.521 9,4%
1998 6.298 1.047 7.345 14,3% 5.073 581 5.654 10,3%
1999 6.358 1.176 7.533 15,6% 5.157 673 5.830 11,5%
2000 6.482 1.282 7.764 16,5% 5.317 736 6.053 12,2%
2001 6.720 1.340 8.060 16,6% 5.568 751 6.319 11,9%
2002 6.840 1.396 8.236 16,9% 5.716 777 6.493 12,0%
1995 18.765 1.261 20.026 6,3% 13.163 1.042 14.205 7,3%
1996 18.821 1.304 20.125 6,5% 13.228 1.044 14.272 7,3%
1997 18.831 1.376 20.207 6,8% 13.245 1.127 14.372 7,8%
1998 18.940 1.496 20.435 7,3% 13.300 1.249 14.549 8,6%
1999 19.056 1.636 20.692 7,9% 13.413 1.410 14.823 9,5%
2000 19.301 1.779 21.080 8,4% 13.601 1.530 15.131 10,1%
2001 19.698 1.816 21.515 8,4% 14.002 1.514 15.517 9,8%
2002 19.959 1.870 21.829 8,6% 14.286 1.563 15.849 9,9%
  • Nota: El termino de ocupación temporánea se aplica sólo al trabajo dependiente.
  • Fuente: ISTAT, Investigación sobre las Fuerzas de trabajo y elaboraciones CNEL sobre datos ISTAT.

De los datos se evidencia como, analizando el total de los empleados, el porcentaje de ocupados a tiempo parcial en Italia se haya disminuido de julio del 2002 a julio del 2003 (pasando del 8,7 al 6,6%); los datos de la ocupación temporánea entre los empleados dependientes se mantienen en julio del 2003 como en julio del 2002 al 10,5%.

Con relación al Centro-Sur los datos demuestran que la porcentual de los ocupados a tiempo parcial ha aumentado del 9,2 al 9,6 (se trata siempre de ocupados en el complejo y se confrontan los meses de julio del 2002 y julio del 2003); un aumento se registra también en la ocupación temporal (se pasa del 8,7% al 9,1%).

En Italia meridional los datos son diversos pues el trabajo parcial disminuye de una porcentual del 7,6% sobre el total a una del 6,7%; una disminución se encuentra también en la ocupación temporal que del 15,2% pasa al 14%.

De los datos se evidencia que mientras que la tendencia de la ocupación permanente resulta ser bastante constante teniendo solamente un ligero aumento, la ocupación temporal alternada por los períodos de aumento (aunque si medida) tiene períodos de disminución. Además se evidencia que la ocupación part-time está creciendo en el centro-norte mientras disminuye en Italia meridional.

Estos datos demuestran que el trabajo temporal crece donde se difunde menos (es decir en el centro-norte) mientras disminuye donde es más difundido (es decir en Italia meridional).

Las mayores dificultades son encontradas hoy por las personas adultas que se encuentran a menudo en fases de discontinuidad de trabajo.

En general, si se analiza la evolución del trabajo atípico se puede afirmar que después de la introducción del paquete Treu, hubo un período en el cual se ha utilizado con entusiasmo dichas formas de la ocupación por parte de las empresas que luego han restaurado un llamado equilibrio fisiológico entre las formas típicas y atípicas.

Sin embargo Italia se encuentra en altos valores con respecto a los de otros países europeos en relación con la ocupación temporal (Italia 10.1%, Dinamarca 10.2%, Reino Unido 6.7%, Irlanda 4.7%, Austria 7.9% y Bélgica 9.0%). El trabajo part-time resulta ser más bajo respecto a la media europea (promedio de Italia 8.8% y 18% media europea). [16] Hay que evidenciar que en Italia existen casi 2 millones de trabajadores para-subordinados y casi cinco millones de irregulares.

4. Gobierno Berlusconi: estamos realizando un país con el nivel más alto de flexibilidad de trabajo… y de precariedad y ausencia de derechos.

El Pacto para Italia  es el camino para la destrucción del derecho del trabajo con la actuación, del proyecto de ley de reforma del mercado del trabajo que ha sido aprobado definitivamente por el Parlamento el 5 de febrero del 2003 (Ley del 14 de febrero del 2003, n.30). Es recién el Decreto Legislativo (del 10 de septiembre del 2003) n.276 (texto en vigor del 24 de octubre del 2003) con relación a la Actuación de las Delegas en materia de ocupación y mercado del trabajo; Ley 14 de febrero del 2003, n. 30. (GU n. 235 del 9-10-2003- Supl. Ordinario n.159).

Entre las principales novedades hay que señalar  en el Art. 4 el papel atribuido a las agencias para el trabajo.

Por lo que se refiere a la  suministración del trabajo en el Art.20 es previsto que “el contrato de suministración del trabajo pueden ser a tiempo determinado o a tiempo indeterminado”. 

Por lo que se refiere al trabajo intermitente  el Art. 33 dice: “el contrato de trabajo intermitente es  el contrato por medio del cual un trabajador se pone a disposición de un empleador que puede utilizar su prestación de trabajo en  los límites previstos en el  artículo 34…. el contrato de trabajo intermitente puede ser estipulado también a tiempo determinado. Existe también la figura del trabajo dividido (Art.41) es decir “un especial contrato de trabajo por medio del cual dos trabajadores asumen la ejecución de una única e idéntica obligación de trabajo”. [17]

Se trata también del aprendizaje (art.47).

Además el Decreto Legislativos 276 establece que el período de aprendizaje es estructurado en una fase de formación para ejecutar en una estructura formativa, y en otros fases de trabajo alternado a momentos de formación; se prevén facilitaciones contributivas, las asunciones son para los jóvenes de edad entre los 16 y 24 años (a parte las excepciones para los descapacidados y algunos residentes en determinados municipio): las horas de  formación deben ser por lo menos 120.

El Art. 54 se ocupa del Contrato de Inserción  es decir de “ un contrato de trabajo dirigido a realizar, por medio de un plan individual de adaptación de las capacidades profesionales del trabajador a un determinado contexto de trabajo, el ingreso  y el reingreso en el mercado de trabajo de una serie de categorías. 

El Art.69 describe las relaciones de colaboración coordinada y continuativa afirmando que si “son establecidas sin la individuación de un plan específico, de un programa de trabajo o de una fase del mismo por el artículo 61, apartado 1, son consideradas relaciones de trabajo subordinado a tiempo indeterminado a partir de la fecha de constitución de la relación”. [18]

Se trata de un contrato estipulado generalmente con una escritura privada, que establece una relación de trabajo para-subordinado. El trabajador, desde un punto de vista legal – reglamentar, ofrece su prestación de forma continuativa y coordinada y realiza su trabajo en autonomía completa, no teniendo que ser sometido a las directivas del comitente. El trabajador no es obligado a tener la partida IVA.

Con  el trabajo alquilado por otra parte las empresas pueden preparar un contrato de mano de obra  con agencias especializadas, que le brindan en tiempo real y sólo para el período necesario los profesionalidades solicitadas. Generalmente se trata de un contrato a tiempo determinado, que ofrece un trabajo limitado en el tiempo, para unas calificaciones a veces muy elevadas y que configura e institucionaliza la “precariedad a vida” como forma “atípica” del trabajo.

Se prevén además, otras formas de trabajo atípico; hay que pensar que ya el trabajo a tiempo completo e indeterminado es solamente uno entre los  44  tipo de empleo. Entre las llamadas formas atípicas se recuerdan además la prestación de obra ocasional, es decir una forma contractual en la cual el trabajador realiza hacia un comitente un trabajo o un servicio, de naturaleza autónoma y/o libre profesional, sin ningún tipo de vinculo de subordinación, y sobre todo en completa autonomía organizativa y operativa. En este tipo de contrato no se exige la inscripción al INPS.

El contrato de asociación en participación en el cual el colaborador que trabaja, puede participar como asociado a los útiles de la empresa, brindando su contribución de trabajo a la misma empresa. El “salario” recibido se convierte en por lo tanto una especie de pago anticipado de los eventuales útiles netos alcanzado por la empresa. Pero hay que recordar que si al concluir el año no hay útiles de empresa, el trabajador puede encontrarse en la posición de tener que devolver las remuneraciones recibidas.

Hay también los abastecedores de negocios, es decir un tipo de trabajador que apoya, a nombre de una empresa, la venta de sus bienes y servicios recibiendo un pequeño pago en porcentual a lo que se vendió. Los abastecedores de negocios no son obligados a pagar las contribuciones para la jubilación.

Es previsto, luego, el Job-sharing, es decir el “trabajo compartido”, o “trabajo de pareja” o “trabajo a escolta”, que instituye un contrato de trabajo subordinado en el cuál un puesto de trabajo es compartido por dos trabajadores que se comparten el trabajo, el horario y los turnos.

El contrato de formación y trabajo es dirigido a los jóvenes con una edad entre los 16 y los 32 años; se trata de un contrato en el cual coexisten el trabajo y la formación, pero sobre todo la inestabilidad e la inseguridad.

En realidad con la introducción de las últimas novedades legislativas en materia de trabajo, es decir con decretos de actuación de la llamada “Ley Biagi”, nos encontramos siempre más en una situación en la cual es presente una fuerte fragmentación del trabajo productivo, de los papeles, una situación en la cual hay una fuerte responsabilidad y riesgo para todos, también para los quienes no desearían ser “empresario de si mismos”.

Pero los decretos de actuación de la “Ley Biagi” establecen definitivamente el pasaje del derecho del trabajo al trabajo empresarial y comercial, pues se considera el trabajo como una cualquiera mercancía que deben ser sometida a las reglas más crueles del mercado salvaje en un intercambio entre no iguales.

En estos años la ocupación y la estabilidad de la relación de trabajo continuan a ser el problema principal de nuestro país, además del hecho que Italia se ha convertido en el país más flexible de Europa. La disciplina rígida es sustituida ahora por la “flexibilidad” de  empresa que se desarrolla en manera desordenada, segmentada y sin reglas, eliminando el coste del trabajo y de las garantías. [19]

Al querido desarrollo intenso y traumático como eficacia empresarial de los trabajos atípicos no ha correspondido una legislación igualmente rápida en cuánto hay una dificultad, seguramente intencional, en la colocación y en el monitoreo del trabajo atípico; de hecho con varios decretos de actuación se ha provocado una dramática y violenta destructuración del trabajo, en la forma y la sustancia del incremento de la explotación. El riesgo mucho más alto de los accidentes en el trabajo y de enfermedades profesionales para los trabajadores atípicos no es tutelado en  manera suficiente.

El sistema económico fordista era dirigido a una acción pública sea para el apoyo a la demanda agregada que a la ampliación de las intervenciones del estado social. En el actual sistema postfordista, hay la exigencia de tener trabajadores de nivel formativo más alto posible; además de esto la creciente característica atípica y precaria de las relaciones del trabajo exige un mejoramiento de los institutos de tipo general además que de una más atenta  dinámica de la contratación sindical.

Considerando que en la actual sociedad postfordista se han acentuado las disparidades sociales, hay que garantizar más los seguros sociales de necesidades siempre más importantes como la salud, la jubilación, el rédito social garantizado, etc. El postfordismo ha provocado el fracaso del estado social y de los salarios; se recrean formas del trabajo serviles  semejantes a la esclavitud, determinadas a menudo sobre bases étnicas.

5. La nueva frontera: el trabajo precario a vida para la precariedad del entero vivir social.

Nos encontramos hoy en una fase de  transición del fordismo al postfordismo, de la producción – consumo masivo de sistemas de producción a la distribución flexible. Se han habido en estos últimos años siempre más despedidas que han llevado a niveles siempre más altos de desempleo con carácter estructural. Todo esto también porque las empresas, para disminuir el peso de las obligaciones sociales, consideradas responsables del costo del trabajo excesivo, han empezado a utilizar el llamado “outsourcing”, es decir la exteriorización de enteros procesos de producción para aumentar la eficacia y la productividad de la empresa y disminuir los costos.

Domina, entonces, la producción sencilla que asegura directamente resultados, provechos mientras todo los demás es encargado al exterior, las empresas tratan siempre más de limitar los gastos superfluos y acumular reservas excesivas en una especie de producción en tiempo real, el más posible flexible. En general a diferencia de la producción fordista, cuyo tiempo y formas de producción eran programados, en la época postfordista todo depende de las ocasiones que ofrece el mercado. En la producción sencilla , la comunicación, el flujo de información acceden directamente en el proceso de producción: la comunicación y la producción coinciden. El programa de producción es organizado a partir de las exigencias del mercado. La deslocalización, la fragmentación y la dispersión de los lugares físicos de la producción no implican una disminución del poder de la grande empresa capitalista. La misma continúa, por las concentraciones financieras y el downsizing (adelgazamiento), a mantener su poder “. [20]

Se realizan así las hileras productivas nacionales y también internacionales, la búsqueda de los lugares productivos en los cuales el factor trabajo es especializado pero sus costos y las garantías sindicales son bajos.

Luego, hay una ulterior diversidad entre la manera de trabajar fordista y postfordista: está en la composición, la forma y la manera de organizar la fuerza trabajo. Mientras en el sistema del fordista era necesario una fuerza trabajo especializada, y acostumbrada al trabajo siempre igual, en el sistema postfordista existe una solicitud de fuerza trabajo con un alto grado de adaptabilidad a los cambios de ritmo, de función y que sepa estar al paso con el mercado. El nacimiento de la fuerza trabajo precaria ha puesto en crisis la visión fundada no sobre el tiempo de producción real, sino sobre el tiempo de trabajo formal.

Toda esto lleva a la diversa impostación de los derechos sociales de los trabajadores que en el sistema fordista tenían una validez universal y eran protegidos por leyes, mientras en el sistema del postfordista son las leyes del mercado a dirigir, a imponer calidad y cantidad en tiempo real y el trabajo se convierte siempre más constrictivo y sin garantías. Hoy los trabajos se realizan siempre más en el ámbito de las relaciones interpersonales.

La actual crisis de credibilidad de los indicadores económicos clásicos adoptados por la Estadística Económica revelan la insuficiencia de la ciencia económica en el análisis de la transformación en acto. La difusión del postfordismo impone además de nuevos modelos y medidas económicas también una nueva redefinición de las relaciones industriales y de la relación capital-trabajo con un papel central del Estado y de su relación con el mercado. Centralidad, entonces, de una función no sólo de mediación sino fuertemente intervencionista del Estado, mientras los economistas de la globalización subrayan que el Estado social considerado sea como redistribuidor de rédito a través la fiscalidad, sea como creador de réditos, representa para el capitalista postfordista un factor de molestia  para eliminar.

Hablar actualmente de era postfordista no significa que no existan aún elementos típicos de los procesos fondistas; al contrario.

Es en dicho contexto histórico político – económico que se interpretan las características principales del postfordismo centralizado en el paradigma de la acumulación flexible. Características que de toda forma se pueden esquematizar con: una especialización flexible, la volatilidad de los mercados, la reducción substancial de la función de regulación económica del Estado-nación y la individualización y la precariedad de las relaciones del trabajo con una fuerte disminución de los costos del trabajo.

El pasaje a un sistema de acumulación flexible ha llevado al nacimiento de nuevas formas organizativas y a nuevas tecnologías de producción. La aceleración de la producción de la desintegración vertical   – la subcontratación, el recurso a fuentes externas, ext. – han cambiado la tendencia fordista a la integración vertical, determinando una descentralización de la producción también en presencia de una creciente centralización financiera.

Otros cambios en la organización   – como el sistema de gestión del almacén just-in-time que disminuye el volumen de las reservas   – unidos a las nuevas tecnologías del control electrónico, producción en pequeñas cantidades, han disminuido los tiempos del ciclo productivo en muchos sectores. Para los trabajadores esto ha tenido como consecuencia el hecho de agilizar los procesos productivos y los ritmos de explotación con una consiguiente descalificación y recalificación necesarias para satisfacer los nuevas exigencias del trabajo.

En el mercado del trabajo esto ha llevado a una transformación con el nacimiento y el desarrollo de los regímenes del trabajo y contratos de trabajo mucho más flexible.

La transición del fordismo a la acumulación flexible ha creado serias dificultades a las teorías de cada tipo.

Sin embargo hoy el llamado modelo postfordista típico del área central de los países a capitalismo avanzado convive con un típico modelo aún fordista de la periferia y hasta modelos esclavistas de los países de la extrema periferia (donde por extrema periferia se entiende también algunas áreas marginales del centro en los países a capitalismo avanzado).

En este contexto la generalización y la globalización del capitalismo salvaje ha acentuado el incremento de los movimientos internacionales de la población. Los mismo reflejan los desequilibrios económicos y demográficos entre los países del Sur y del norte del mundo: los primeros con tasa de incremento demográfico superior al 65% y los segundos con tasa inferior al 10%. Los movimientos se mueven en un ámbito de sustancial clausura de las fronteras, por la cual una cuota significativa de inmigrados trabaja en condiciones de informalidad. Pero este ultimo dato debe ser considerado en relación a los grandes procesos de informatización de la economía, a su vez vinculados a fenómenos de desindustrialización, de descentramiento productivo y de procesos de conversión al sector terciario de la economía…..la flexibilidad y la creciente heterogeneidad de las formas de trabajo dependiente ponen en discusión el contexto formativo existente, hecho de protecciones fuertes a favor de trabajadores dependientes con contractos a tiempo indeterminado en las medianas y grandes empresas (los llamados insiders), mientras no emergen propuestas capaces de permitir una grande variedad de experiencias de trabajo diferentes y acompañadas por garantías de seguridad y de servicios garantizados a todos los residentes como derechos de ciudadanía.” [21]

Todo esto porque hoy conviven las diversas caras de un mismo modo de producción  capitalista, aunque si se quiere identificar como la era de la “New y Net Economy” y del paradigma de la acumulación flexible. Es sin embargo una fase en la cual se acentúa el aumento destructivo sin alguna forma de desarrollo social y de civilización.

Hay una estructuración del capital que se acompaña al trabajo manual poco retribuido, deslocalizado y siempre más no reglamentado, a la flexibilidad impuesta y precariedad del trabajo y de todo el vivir social, a servicios exteriorizados y a escaso contenido de garantías, y no más a las conexiones entre la cantidad producida y el precio (elementos típicos del fordismo).

Y a este propósito Bennet Harrison escribe en su libro “Ágil y Sencilla” (1998) “Todo lo determina una agravación de las desigualdades, ya que dos personas que trabajan junto pueden tener iguales capacitaciones, pero una obtendrá un trabajo a tiempo completo, mientras la otra  pasará de un trabajo  precario a otro  “. [22]

En la transición del fordismo al postfordismo el trabajo cambia, sea en su forma de trabajo salariado, que en la forma del trabajo autónomo.

Las posibilidades conexas al trabajo o a la carencia el trabajo y las maneras con que se enfrentan los riesgos viculadas al mismo son diversas y por lo tanto cambian o faltan el estado social universal, la solidaridad, etc. Se crea una situación en la cual la disponibilidad a la precariedad es fundamental, por la entrada y la estabilidad intermitente en el mundo del trabajo dependiente e independiente.

Las figuras tradicionales del trabajo se insertan hoy en un mundo caracterizado por la flexibilidad.

“El diamante del trabajo, que tenía tres caras que reflejaban luz a  varia intensidad, el trabajo salariado y reglamentado, el trabajo autónomo y las profesiones libres, se ha fragmentado en una variedad de astillas donde más que las formas de trabajo, cuenta cuánto un trabajador se convierta en nómada durante el ciclo productivo y cuánto pueda ser  multiactivo, es decir disponible a más actividades durante su existencia. Esto vale para quién está afuera del ciclo productivo, y también para quién es empleado en el trabajo ilegal, o en la red de los servicios “. [23]

La fragmentación del trabajo ha modificado la vieja concepción de la empresa fordista y ha reducido el trabajo salariado con el nacimiento de nuevas figuras profesionales, que realizan sus trabajos dentro y afuera de la empresa.

El mercado de trabajo se está transformando rápidamente, a los trabajos estándar  se acompañan nuevos tipos de ocupaciones que unen casi las características del trabajo autónomo y del trabajo dependiente. Casi el 50% de la ocupación en nuestro País se sitúa en la posición clásica de trabajo dependiente estándar, mientras la otra mitad realiza un trabajo variamente regulado y organizado.

Nacen así nuevos tipos de trabajo que, con las palabras atipicidad y para-subordinación, llenan un área de trabajo nuevo, no vinculado más a las categorías tradicionales de “dependencia” y de “autonomía”.

La especialización flexible o la producción diversificada de calidad introducen el concepto de consumo personalizado, alimentado por la afirmación de nuevos estilos de vida. Se actúan así las intermitencias de las prestaciones, con el aumento de horarios atípicos, flexibles que configuran no solamente las nuevas modalidades de trabajo sino la precariedad de todo el vivir social en un contexto de dominio social flexible.

Uno de los efectos de estos procesos es provocado por una siempre más grande dificultad a relacionar la eficacia de un pleno derecho de trabajo a las nuevas modalidades de prestación del trabajo. La liberalización de las varias formas de trabajo flexible, precario, de trabajo temporáneo, alquilado no son apoyados por ningún amortiguador social, es decir un rédito garantizado no sólo para los desempleados sino para todos los trabajadores precarios que intervienen en los frecuentes y largos periodos de interrupción de la prestación de trabajo, en una era que ya las varias formas de trabajo intermitente y precario se convierten como típicas.

6. Trabajo anormal y nueva composición y organización de clase

En estos últimos años, los procesos de transformación económica han interesado todos los países principales industrializados. En todas las economías se ha asistido a un redimensionamiento de la importancia de la industria en la ocupación total de los países, en particular de las grandes empresas, a favor del área de los servicios. En este sentido, entraron para hacer parte del léxico común los términos como sociedades de servicios, economías post-industriales, post-sociedad de la información.

Esta disminución de la industria es debida sobre todo por el proceso de exteriorización de funciones anteriormente internas y de carácter sobre todo de servicio a la industria (se piense a los servicios, estáticos, comerciales, informáticos, de búsqueda etc.) pero también a fases internas del ciclo productivo.

La disminución de los puertos de trabajo con contrato a tiempo indeterminado lleva no solamente a una mayor precariedad, sino también la afirmación de actividades que no dependen más de la organización clásica empresarial. [24]

Por lo tanto se han creado nuevos tipos de trabajo autónomo, aparentemente independiente, pero de hecho eterodirecto y que de toda forma representan la nueva frontera del trabajo salariado postfordista.

El elemento que principalmente se evidencia es la tendencia a realizar actividades de trabajo atípicas sobre todo en sectores como en las actividades de temporadas en agricultura y turismo, en los transportes y telecomunicaciones, en los servicios en general pero no solamente.

No hay que olvidar, una forma toda italiana de exteriorización de los servicios: el subcontrato a las cooperativas llamadas sociales, en las cuales los asociados, aunque si son   parte de una organización más grande, son considerados como trabajadores independientes y son sometidos a formas más duras de trabajo dependiente precario. Entonces han crecido excesivamente las figuras profesionales como aquellas de los asesores financieros, de los técnicos de proyectos de sistemas, todas figuras de trabajo que pueden realizar su trabajo afuera de la organización empresarial clásica y que configuran siempre más relaciones de  dependencia personalizadas y de alto contenido de precariedad, contra una minoría privilegiada de trabajadores que es parte del área de ” aristocracia asalariada”.

El desempleo se acompaña hoy a una precariedad con explotación creciente de los salariados que quedan en actividad. El empresariado hace del tiempo de trabajo un elemento esencial de la explotación de los salarios y de la redefinición de la sociedad a partir de la empresa, con su centralidad también en el vivir social.

Los jóvenes, las mujeres, los dependientes con funciones menos especializadas son los más duramente golpeados. La reducción de puestos de trabajo empieza junto con el desarrollo tecnológico que trae plus valor, siempre mayor, y que es acaparado por las rentas financieras y de toda forma con incrementos de productividad que son sólo provecho y no  son redistribuidos  en el factor trabajo.

Aunque si se analiza el sector de trabajo reglamentado (por lo tanto con una presencia significativa sindical), nos damos cuenta que en realidad la diferencia entre el horario contractual y horario de hecho ha crecido mucho, grande es la diferencia entre los derechos disciplinados por la ley y derechos realmente aplicados. La precariedad de derecho es una norma, así como la precariedad del salario y de las condiciones del trabajo.

Muchos estudios actuales en Europa y en Estados Unidos han evidenciado como en las últimas décadas el problema de las “nuevas pobrezas” son atribuidas no tanto y no sólo a quienes no poseen un rédito o un trabajo regular y reglamentado, sino sobre todo y  también a quienes, aunque trabajando, no logra a tener certezas de derechos y a alcanzar un nivel medio de rédito que pueda garantizar un adecuado nivel de vida.

Por lo que se refiere al desempleo juvenil, no son muchos los “informes de estudio” que evidencian las graves carencias de trabajo para los jóvenes y, cosa aún peor, la prolongación  del periodo de precariedad hasta más de los 30 años.

De estos análisis emerge que todavía nos encontramos en una fase de transición aún para definir, que presenta sin embargo connotaciones bien claras dentro de la competición global. Se crea un aumento  de la producción de los servicios  sobre aquella de los bienes materiales, pero todo esto ocurre sobre todo con procesos del exteriorización de servicios y de fases del proceso productivo a bajo valor anexo basados en una superexplotación del trabajo. Un trabajo a menudo sacado a través procesos internacionales de deslocalización a la búsqueda de formas de trabajo a escaso contenido de derechos y con salario muy bajo; a todo esto se acompaña uno fuerte presencia de trabajos intelectuales y técnicos profesionales a menudo precarios como aquellos manuales y repetitivos.

Las transformaciones estructurales que están caracterizando el sistema socio-económico son también, y quizás sobretodo, las transformaciones del ser y del actuar de los nuevos sujetos productivos y sociales en general, y todo eso no es posible leerlo e interpretarlo sólo a través del análisis todavía basado sobre la centralizad obrera y de empresa y sobre un papel del Estado ya superado. Dichos procesos de transformación son a menudo ignorados, los nuevos sujetos económicos no son protegidos, frecuentemente no considerados, pues es predominante la cultura de las compatibilidades industriales.

Un nuevo ciclo del capitalismo, un nuevo modelo que junto a la expulsión de mano de obra, al desempleo que se hace estructural, al desempleo invisible, al trabajo ilegal y mal retribuido, a la precariedad y flexibilidad, crea al mismo tiempo los amortiguadores del conflicto social a través las altas retribuciones a los obreros especializados, desarrolla una  aristocracia salariada que participa y se convierte en sujeto cogestional. Se realizan así formas falsas de democracia económica e industrial a través   mecanismos controlados y funcionales de cogestión, creando en manera funcional en el nuevo orden productivo el mito del “hacerlo solo”, del auto – empresariado que es una nueva forma de trabajo salariado.

Se comprende ahora porque las actuales órdenes de la economía capitalista determinan la recolocación social de empresa en una fase de profunda reestructuración por efecto de la cual se reduce y no aumenta, como podría parecer tras una lectura superficial, la medida del tejido real empresarial, al contrario aumentan las diversas formas de trabajo salariado,   evidentes u ocultadas, se seleccionan los sujetos más débiles, menos funcionales y compatible, y menos consolidados, se reorganizan los modelos relacionales sociales entre las empresas y el territorio con un reforzamiento de las lógicas de darwinismo social. En dicho contexto se observa un predominio de las opciones típicas del capitalismo salvaje donde quién no se integra es expulsado, es aplastado por las leyes férreas  de un mercado siempre más  selectivo.

No se trata entonces de un proceso sencillo de reindustrialización, sino de una transformación de la sociedad que crea nuevas necesidades, de una diversa concepción de la calidad del desarrollo, del nacimiento de nuevas actividades, la mayor parte de las cuales precarias y pertenecientes al sector terciario. Nuevas actividades productivas que generan, y fuerzan al mismo tiempo, nuevos mecanismos de aumento, organización de la sociedad y acumulación del capital.

La actual cuestión económica – social del trabajo no es solamente vinculada al desempleo siempre más a carácter estructural, sino se refiere a una serie de problemas de carácter cuantitativo y cualitativo y entonces a nuevas figuras del trabajo, el trabajo negado y del no trabajo, figuras sin embargo internas siempre a la misma manera de producción capitalista. El problema trabajo existe ya también para aquellos quienes poseen una ocupación, ya que se trabaja siempre más y en condiciones siempre precarias, no tuteladas, con salario social absoluto, y también relativo al solo trabajador, siempre con altos niveles la movilidad e intermitencia.

Nos encontramos hoy en una situación con multíplices prestaciones de trabajo entre ellas diversas que se caracterizan por un común nivel de explotación más profundo respecto a aquello de hace veinte o treinta años atrás; la nueva división del trabajo crea una nueva composición de los mismos trabajadores distinguidos entre especializados y con mayor conocimiento (que ocupan puestos de trabajos con alta actividad cognitiva), trabajadores especializados en actividades técnicas (que ocupan puestos de trabajo flexibles del tipo ejecutivo) y trabajadores con pocas especializaciones que ocupan puestos de trabajo más degradantes y serviles.

Las nuevas formas de trabajo son precarias sin garantía institucional y protección social; nos encontramos en una situación en la cual la malestar del trabajo crece y en cuál la representación no responde en manera eficaz a las exigencias siempre más fuertes.

A todo esto se anexa la casi totalmente ausente sindicalización de nuevos trabajadores que necesitan ser representados y tener tutelas contractuales en una nueva frontera de un sindicalismo de conflicto de base que opera no sólo en los puestos de trabajo, sino también en el social y en el territorio y que hasta hoy ha trabajado sobre las contrataciones colectivas. El sindicato tiene que enfrentarse con nuevas figuras de trabajadores que tienen que ser representados y defendido. Los sindicatos han apoyado y querido un proyecto consociativo que se ha presentado como un grande regalo a la Confindustria, a los gobiernos de centro – izquierda antes y luego de derecha; los sindicatos consociativos no son responsables de haber apoyado la actuación del proyecto ideológico del empresariado y gubernamental que ha introducido las nuevas relaciones de trabajo, uno más precario que el otro, destruyendo la libertad y la dignidad del trabajador. Y si se analiza el desempleo femenino se puede aún decir “se habla de flexibilidad y trabajo atípico como papel fundamental para combatir el desempleo femenino. Pero, no es así, no sólo por las mencionadas razones. A través el uso de estas formas contractuales, las mujeres continúan a ser una presencia evanescente en el mercado ocupacional, lejana de los lugares de decisión y de las “altas esferas”. Dentro una familia, la mujer es la que más frecuentemente utiliza el trabajo atípico para poder dedicar más tiempo al trabajo de atención (hijos, marido y ancianos),  disminuyendo así su capacidad profesional, renunciando a sus aspiraciones, reduciendo su contribución económica y por lo tanto su independencia. En fin, en nuestra sociedad, la flexibilidad no favorece la ocupación femenina, sino refuerza la división de los papeles según la pertenencia de genero y continua a alejar a las mujeres de la “esfera publica”, pues realizan a tiempo completo el trabajo de mamá y esposa. Una contradicción esta aún más evidente si se considera que las mujeres italianas son más instruidas y más competentes, pero son también más desempleadas y ausentes casi en su totalidad en los lugares donde se toman decisiones. Para concluir, bienvenida sea la posibilidad de trabajar en manera diversa… ¡pero el importante que sea trabajo! “ [25]

Todavía, las tendencias actuales, con el aumento del numero de los trabajadores salariados empeñados afuera de la producción material, el aumento del numero de los empleados, de los flexibles, de los precarios, de los temporales, de los atípicos en general, el incremento de la tasa del trabajo intelectual, o del falso trabajador autónomo, en la composición del “obrero colectivo”, están lejos del testimoniar la “desproletarización” de la clase obrera, o de la clase de trabajadores en general.

Hay que hacer entonces un análisis desde el punto de vista de las nuevas relaciones industriales. Se individúan así los caracteres estructurales de los sistemas productivos locales basados sobre el trabajo especializado; sobre la intensificación de los ritmos, sobre la elevada división del trabajo, sobre la promoción a la especialización productiva; sobre la multiplicidad de los sujetos económicos, de nuevos sujetos del mundo del trabajo; sobre la difundida profesionalidad de los trabajadores acompañada, en los trabajos más míseros, por una fuerte componente de trabajo ilegal y mal retribuido; sobre la difusión de las relaciones directas sin intermediaciones sindicales. Las transformaciones estructurales que están caracterizando el sistema socio – económico son sobre todo transformaciones que nacen por la continua interacción del nuevo sector terciario postfordista con el resto del sistema productivo, con todo el territorio pues se trata de transformaciones nacidas por la exigencia de redefinición productiva y social del capital. Para poder ser comprendidas son necesarios análisis fuertemente no agregados de la distribución localizada de las actividades para confrontar con una lectura territorial, más social y político-económica. Las nuevas figuras del mercado del trabajo, los nuevos fenómenos empresariales siempre más a menudo se configuran en formas ocultas de trabajo salariado, trabajo subordinado, precario, no garantizado, de trabajo autónomo de ultima generación que enmascara la dura realidad de la expulsión del ciclo productivo; se trata de una nueva marginalización social y no de empresariado! Sobre este análisis es oportuno abrir la confrontación, el debate y sobre todo la verificación colectiva en el movimiento. Se pone también el problema de cómo enfrentar el punto de la organización de los trabajadores precarios que evidentemente no pueden coger en préstamo modelos de organización determinados por otras épocas y otras figuras de trabajadores. Esta es una cuestión nueva, por lo menos en las dimensiones actuales, y que pone con fuerza la necesidad de profundizar como hoy es posible una batalla para los derechos del mundo del trabajo precario. Desde luego hoy no es posible tener ninguna respuesta para encontrar las soluciones sólo en base al análisis de las transformaciones del trabajo, y la palabra tiene que volver a una confrontación eminentemente política. La discusión se puede orientar sobre la individualización de las corrientes sobre las cuales construir  proyectos de recomposición. En este sentido se pueden presentar algunas propuestas sobre las cuales reflexionar y trabajar. La primera corriente de análisis y de investigación es aquella de entender la condición modificada sujetiva del trabajador precario respecto al trabajador estable. El cambio de la relación de trabajo influye también en la actividad de trabajo y también en su disponibilidad a la “rebeldía”. La característica del trabajador precario y difundido es su dificultad a considerarse como sujeto colectivo y entonces como sujeto capaz de exigir derechos y dignidad.  Esta condición, también psicológica, no puede ser cancelada de  la discusión, pues si fuera así no consideraríamos la condición de los precarios en su materialidad que significa en realidad dificultad no sólo de organización sino también de considerarse como sujeto a todos los efectos. A partir de esta primera condición general, se crea la necesidad de individuación de un modelo o de modelos organizativos que sepan romper la jaula de individualismo pendiente y que brinden instrumentos colectivos; aquí está el punto fundamental de la organización concreta de las luchas contra la precariedad que tiene que prever la capacidad de solicitar sus propios derechos de trabajo, de tutela jurídica, de apoyo organizativo común entre situaciones diversas de precariedad. Desde luego es casi automático concebir la discusión territorial de la organización de estos trabajadores pero también en esta circunstancia el problema no es sólo aquello de la “concepción”, sino aquello de verificar la practica colectiva en el sentido de la necesidad de una vinculación, de una confrontación estable, entre diversas experiencias de lucha. A la ruptura de la condición individual y a la necesidad de individuación de formas de organización, se anexa una tercera corriente de confrontación y de verificación que es aquella de la construcción de una identidad colectiva. Es necesario así construir aquellas batallas generales fundadas sobre todo sobre los derechos que brinden a los trabajadores precarios también aquella referencia general, aquella capacidad de lectura del mundo que no los aísle en su condición individual y tampoco en aquella especifica empresarial. La lucha para el derecho al rédito social para los desempleados y los precarios no tiene sólo una función de movilización y de solicitud de derechos, sino también de representación de una idea diversa de sociedad y de valores de solidaridad fundamentales para dar subjetividad a quién es condenado por el sistema productivo a ser objeto y mercancía en la producción. En este sentido si la lucha para el rédito social es seguramente una batalla hoy más posible, hay que tomar en consideración también la lucha para la reducción del horario de trabajo y para los derechos en general que tienen una función cultural fundamental para dar la dignidad al trabajo sea en sus formas dependientes que falsamente independiente. En conclusión, las novedades del mundo del trabajo, su transformación hacen siempre más relevantes y fundamentales la realización de las luchas para los derechos, para la dignidad, para los contractos de trabajo y sobre todo para la calidad del trabajo, además que el mantenimiento de la solidaridad internacional y de clase. No obstante hubo transformaciones en los métodos de producción, el crecimiento del trabajo autónomo, precario, mal retribuido, y una siempre más amplia difusión de la empresa en el territorio, el trabajo continua a ser el centro del sistema productivo y entonces hay que atender siempre y aún a la clase de trabajadores para tratar de actuar ¡“otro mundo posible”!

 

 Luciano Vasapollo:  Profesor de Estadística Empresarial, Facultad de Ciencias Estadísticas, Universidad “La Sapienza” Roma; Director Científico CESTES y de la revista PROTEO.

[2] Rifkin J., Op. cit, pag. 23

[3] Rifkin J., Op. cit, pag.356

[4] http://www.mylife.it/cgilkr/testi/pacchettotreu.htm

[5] http://www.rassegna.it/2002/lavoro/articoli/848/scheda.htm

[6] Ministerio del Trabajo y de las Políticas Sociales, Informe 2003, Monitoreo de las políticas de ocupación y del trabajo, abril del 2003.

[7] www.istat.it; Istat “Trabajo flexible y menos tutelado”, 24 de mayo de 2002

[8] G. Altieri, C. Oteri, “Tercer Informe sobre el trabajo atípico en Italia. ¿Hacia el establecimiento de la precariedad?”. IRES-CGIL, Abril del 2003.

[9] El Ministerio del trabajo (www.miniwelfare.it) a febrero del 2003 señala que las agencias activas son en total 2.208.

[10] La definición del ISTAT (2001) de trabajo atípico se crea a través de cuatro variables:

1)       el tiempo de prestación (si es temporáneo o permanente)

2)       el tempo de trabajo (duración, si es trabajo a tiempo completo o part-time)

3)       la presencia de derechos de jubilación (si presente y como)

4)       el tipo de característica atípica, es decir si se trata de contratos de trabajo atípico o de contratos parcialmente atípicos.

[11] ANSAweb – ROMA, 18 de marzo de 2003

[12] Para más informaciones ver el documento “Escenarios del desarrollo de las economías locales”, publicado en el sitio www.istat.it.

[13] Eurispes/ISPESL, Accidentes en el trabajo y en el trabajo atípico, Roma, Junio del 2003

[14] Eurispes/ISPESL, Accidentes en el trabajo y en el trabajo atípico, Roma, Junio del 2003

[15] Eurispes/ISPESL, Accidentes en el trabajo y en el trabajo atípico, Roma, Junio del 2003

[16] Eurostat, Labour Force Survey, 2000

[17] Decreto Legislativo del 10 de septiembre de 2003 n.276

[18] Decreto Legislativo del 10 de septiembre de 2003, n.276

[19]    Hay que subrayar que es importante hacer una distinción entre la flexibilidad de la ocupación y la flexibilidad del trabajo; de hecho “Flexibilizar una ocupación significa, en síntesis, hacer variables las características: los tiempos del trabajo que son asociados a la misma, los lugares y las condiciones de su ejercicio, sus elementos estatutarios y jurídicos. < Flexibilizar> el trabajo es asegurar que la actividad humana especifica (es decir factor productivo trabajo) llega a ser maleable y adaptable a las varias coyunturas de la producción. La consecuencia inmediata de la flexibilidad de la ocupación es el hecho de poner en discusión los elementos de garantía y de seguridad que la caracterizan. Por el contrario flexibilizar el trabajo no implica otra consecuencia de este tipo… la flexibilidad del trabajo y de la ocupación es por lo tanto un concepto de contradicción y complejo, cuyas consecuencias no sean univocas, ni socialmente, ni económicamente.” J. C. Barbier, H.Nadel, La flexibilidad del trabajo y la ocupación, Editor Donzelli, 2002, Roma, pag.17.

[20]   J. C. Barbier, H.Nadel,  La flexibilidad del trabajo y de la ocupación, Editor Donzelli, 2002, Roma, pag.XIX.

[21] Mingione E., Pugliese E., El trabajo; Carocci Editor, Roma, marzo del 2002, pag. 131 y 135.

[22] J. C. Barbier, H.Nadel, La flexibilidad del trabajo y la ocupación ,Editor Donzelli, 2002, Roma, pag.XIX.

[23]    CNEL: Informe “Postfordismo y nueva composición social  “, documentos CNEL, Roma 2000, pag. 34

[24] El código civil prevé dos tipos de actividades de trabajo: relación de trabajo subordinado o relación de trabajo autónomo. En el caso del trabajador subordinado, será considerado como obrero subordinado quién se obliga por medio de retribución a colaborar en la empresa, trabajando a las dependencias y bajo la dirección del empresario. En el caso del trabajador autónomo, se hará un contrato de trabajo en el cual una persona es obligada a cumplir hacia un correspondiente una obra o un servicio, con trabajo principalmente suyo y sin vinculo de subordinación hacia el comitente; generalmente este tipo de trabajador posee una partida IVA con pago a factura.

Es claro que los empresarios prefieren utilizar este segundo tipo de trabajadores pues cuestan menos (no tiene claramente obligaciones de impuestos para la jubilación, obligaciones para la maternidad, la enfermedad etc). y son utilizables también en el caso de efectiva necesidad.

[25] www.italiadonna.it/public/percorsi/13009/13009007.htm

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