CC OO necesita un giro a la izquierda

Laurentino González

Publicamos este artículo que en 1996 escribió nuestro compañero Laurentino Gonzalez y que fue publicado en el diario Avant, órgano del recientemente desaparecido PCC. Laurentino formaba parte junto a otros de una corriente crítica del sindicato que trataba de devolver el protagonismo a los afiliados y a los trabajadores. Nos ha parecido importante su publicación por ser este un testimonio del rumbo que tomaba la dirección de CCOO, que limitando la participación de los trabajadores evitaba que fueran estos quienes decidieran de forma democrática su destino. Estos cambios se plasmaban la práctica con la modificación del orden de los congresos, que se realizarían de arriba abajo: primero el confederal, después los de federación y finalmente los de territorio. Las cuestiones fundamentales quedaban decididas desde arriba, secuestrando la posibilidad de discusión y de decisión a las bases. Un ejemplo sería el acuerdo de Masstricht, que la dirección asumió sin permitir ningún tipo de debate o discusión previa de los afiliados.

Lo primero que hemos de rechazar de este 6° Congreso de CC00 es el hecho de comenzar los congresos por arriba. Es decir, el primero el de la Confederación y luego el resto. Este modelo impide, en la práctica, que los afiliados/as participen y decidan por lo siguiente:

– Los documentos llegan a muy pocos afiliados.

– El comenzar por los documentos más complejos y globales no facilita la lectura.

– Los afiliados/as terminan discutiendo, en lugar de las distintas propuestas, de los cuatro eslogans que de forma conscientemente retorcida lanzan los medios de comunicación. Por ejemplo:’Gutiérrez declara la guerra a Anguita’, ‘La autonomía del sindicato está en peligro’, ‘Los críticos son unos dogmáticos estalinistas’, ‘Los oficiales son solventes, negociadores y modernos’ … etc.

Por otro lado, también es fundamental que el informe balance de Gutiérrez, documento que analiza la estrategia seguida por el sindicato en los últimos cuatro años y lo que hemos hecho bien o mal o lo que no hemos hecho, en definitiva el que analiza como nos han ido las cosas en este período y algunas perspectivas genéricas de futuro, se nos entrega con menos de un mes de antelación.

Si el documento de las ponencias para el que hubo mucho más tiempo, no ha sido en general leído ni debatido entre los afiliados por lo dicho anteriormente, el documento balance no llega ni a la estructura del sindicato, gracias si lo leen los 1.001 delegados/as del Congreso Confederal.

Como consecuencia, esta forma de hacer los congresos es absolutamente contraria a la participación, discusión en asambleas y decisión de los afiliados, como es el método de CCOO.

Debe quedar claro que este método lo decidió la mayoría moderna, democrática, que quiere la autonomía e independencia, por supuesto y los críticos dogmáticos, estalinistas,y antiguos queremos, al contrario, Iniciar los congresos de abajo hada arriba, desde las empresas, federaciones, uniones territoriales, etc. Nuestro método facilita el debate, la discusión en asambleas de los afiliados, porque empiezan por su propio congreso, han de elaborar su propio balance,y esta práctica les inicia en el proceso, entrenando a más compañeros/as para abordar los congresos de órganos superiores. Es un entrenamiento para leer críticamente otros documentos más complejos, saber separar grano de paja y acordar propuestas para resolver nuestros problemas. En definitiva, dejarían de cacarear las cuatro frases que nos sirven en bandeja los medios de comunicación.

Como conclusión, debe quedar claro que todos los documentos congresuales (informes y balances incluidos) deben estar en manos de los afiliados con tiempo suficiente para que puedan debatir y decidir sobre ellos, que es lo fundamental.

Sobre las ponencias, por poner dos ejemplos de lo que plantemos unos y otros:

¿Cómo se forman las opiniones fundamentales en CCOO? Normalmente el secretario general hace una propuesta a la ejecutiva, ésta la aprueba por mayoría, se convoca un Consejo confederal, éste ratifica la propuesta de la ejecutiva y ya está conformada la opinión del sindicato según los participativos, demócratas, modernos…

¿Cuál es la propuesta que realizamos los críticos dogmáticos, estalinistas y antiguos? Que la Ejecutiva o distintas secciones sindicales o afiliados si son un porcentaje significativo (10%), propongan un debate en el conjunto de la afiliación y concluya con una reunión del consejo confederal para formar la opinión del sindicato en base a la opinión mayoritaria de los afiliados.

Si el tema es excepcional, planteamos un referéndum entre todos los afiliados/as, como deberíamos haber hecho con los acuerdos de Maastricht (¿Cuántos afiliados habéis decidido cuál era la posición de CC00 en el tema de Maastricht?). Esto es lo que debemos hacer en CC00 antes de la entrada en vigor de la moneda única.

Otro tema, a modo de ejemplo de las ponencias, son las distintas propuestas sobre los órganos de dirección. La actual mayoría moderna plantea una Ejecutiva elegida proporcionalmente pero excluyendo de las responsabilidades y tareas a los críticos dogmáticos, con lo cual se cargan uno de los pilares básicos de CC 00 (¿ Cómo es que la pluralidad de la base se vea reflejada en todos los órganos de dirección sin tener en cuenta la pluralidad y diversidad de la clase que tanto escribimos?). En el Consejo confederal, órgano máximo entre congresos, plantean que los secretarios generales de los territorios y federaciones (en total 34) sean miembros natos, a su vez también como natos el coordinador económico y el coordinador jurídico, sólo el resto proporcional a la afiliación.

Los críticos dogmáticos planteamos proporcionalidad en todos los órganos del sindicato, en la Ejecutiva-Secretariado con proporcionalidad sin ningún tipo de exclusión en el reparto de las secretarías. ¿Qué proporcionalidad en el Consejo confederal? La que salga de los diferentes congresos, es decir un Consejo confederal en base a lo que elijan en sus congresos las distintas federaciones y territorios, aplicando la proporcionalidad que en ellos se den.

¿No sería mejor que los afiliados discutieran de estas cosas en lugar de cacarear las cuatro frases hechas que nos dan los medios de comunicación? Así podríamos continuar desgranando las diferentes propuestas de los documentos confederales.

En cuanto al balance, la discusión está prohibida para 698.999 afiliados de los 700.000, ya que sólo podrán discutir los 1.001 delegados que van al Congreso. En cualquier balance una pregunta obligada es: ¿Cómo nos han ido las cosas en este período, estamos mejor ahora o hace cuatro años? La respuesta para la mayoría de los afiliados y trabajadores es contundente. Hemos ido hacia atrás y de qué manera.

– El paro ha incrementado en número, en cambio la prestación por desempleo ha bajado brutalmente en cantidad de gente que lo percibe yen la cantidad percibida, como consecuencia del decretazo impuesto.

– En cuanto a los derechos laborales de los trabajadores, modelos de contratación, precariedad, etc., en lugar de ir hacia el siglo XXI como nos corresponde nos estamos yendo hacia el XIX. En resumen, estamos entregando unas condiciones de vida y trabajo a las generaciones que vienen detrás infinitamente peores que las nuestras.

La actual mayoría moderna, participativa y democrática, por supuesto dice:’ ¿Es acaso culpa nuestra que las cosas vayan así? Ya hemos hecho una huelga general y media para frenar todas esas agresiones’. Nosotros, los críticos, decimos que la pregunta no es esa, sino:’ ¿Hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para frenar las agresiones?’ . La respuesta mayoritaria de afiliados y trabajadores es contundente: No.

Este es el problema. Este es el problema compañeros/as de la mayoría, hemos hecho una huelga y media no para ganar, sino para lavarnos la cara. ¿Acaso arrastrados y obligados por las bases, como se vio en las super manifestaciones del 25-11-93? (Leer editorial de La Vanguardia del día 10-1-96) ¿Por qué no hemos llevado adelante lo de la presión sostenida frente a las agresiones, como en Italia o Francia? La responsabilidad no será de los afiliados y trabajadores que siempre que se les convocó nos han seguido masivamente.

¿Quién diseñó la estrategia de nuestro sindicato, para acabar aceptando y no frenar las agresiones del gobierno PSOE-CiU, PNV, apoyados por el PP? ¿Fueron acaso los afiliados? -que ya antes de la huelga del 27-E preguntaban por todas partes: Después de la huelga general ¿Qué?-¿O la diseñaste tú, Antonio, con algunos asesores de dentro y de fuera de CCOO?

¿Es esta la autonomía tan cacareada por los medios de comunicación, de la que hablas? que consiste en que tú junto con algunos asesores de dentro y de fuera continuéis decidiendo y los afiliados/ as nos pongamos a tus pies, a tu servicios. ¿Toda una organización al servicio de vuestra quimera?

Los críticos dogmáticos, estalinistas queremos la autonomía de los afiliados/as y un secretario general (que lo es voluntariamente) al servicio de los afiliados/as, trabajadores/as. Como podéis ver sólo son pequeños matices los que no diferencian de la actual mayoría, sólo hemos de hacer un giro de 180 grados.

Afortunadamente, los afiliados/as de CC00 somos díscolos, somos críticos y nos gusta decidir por nosotros mismos. Ejerzamos el derecho a pensar y decidir por nosotros mismos para hacer el giro necesario.

No hay sabios ni imprescindibles, mirad el mundo que nos rodea, ¿Lo gobiernan los sabios? Sólo las masas pueden ser sabias y, sobre todo, imprescindibles.

Nota: Artículo publicado en el diario Avant el 17 de enero de 1996

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