Entrevista con Maika García Clavero, estudiante de bachillerato nocturno en el Instituto Puig Castellar de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona).

Salvador López Arnal

No es la única, desde luego, pero una de las medidas más antisociales que se recuerdan por estos lugares donde han vivido, trabajado, paseado y luchado Salvat Papasseit, Companys, Durruti, Puig Antich y López Raimundo, es la supresión de los estudios nocturnos de bachillerato en los institutos públicos de Catalunya. La medida no la ha tomado la derecha conservadora catalanista o la otra, la nacionalista españolista. La ha tomado el señor Maragall, conseller de Educación, con el apoyo implícito del gobierno al que pertenece presidido por el honorable Montilla, gobierno en el participan, sin desgarro de vestiduras hasta la fecha por el tema, ERC y ICV-EUiA. Como era previsible, los “partidos de la oposición” están mudos. El resto, en sede parlamentaria, es silencio.

El conseller, en su habitual tono de comandante en plaza, además de mentir públicamente sobre la finalidad de la medida y su comunicación a los centros, ha amenazado veladamente a los institutos “no autorizados por la Autoridad” que siguen prematriculando a estudiantes interesados en primero de bachillerato nocturno para el curso 2008-2009.

En el momento en que escribo, de la supresión total del nocturno se ha pasado a su supresión en la mitad de los centros públicos catalanes. Una bala guardada en la recámara: si hay silencio, acabamos ya con el nocturno; si hay protestas, nos hacemos los flexibles, damos muestra de reflexión y cintura y realizamos la operación deconstructora en tres o cuatro años. El tiempo dirá cuando tenemos que dar el toque definitivo.

Para los estudiantes afectados, queda los estudios telemáticos (¡qué barbaridad pedagógica defendida por un conseller de educación que probablemente jamás haya estudiado nada telemáticamente!), ir a estudiar a otras localidades (con la correspondiente inversión de tiempo que ello comporta en alumnado que no siempre dispone de él) o iniciar otro tipo de estudios, ciclos formativos, por ejemplo, probablemente una de las estrategias ocultadas de esta perversión antisocial. Y si no lo primero, ni lo segundo ni lo tercero, pues ya se sabe: carne de cañón obrera sin especialización. Total, para qué, si se ganan lo mismo: entre 700 y 900 euros.

En el ámbito del profesorado -de quien el conseller ha dicho en palabras para consumo interno de su partido (PSC-PSOE), que son básicamente un grupo de vagos (no ha añadido maleantes hasta estos momentos)- la medida implicará desplazamientos, no de los profesores que hasta ahora han trabajado en nocturno, no siempre por voluntad propia sino por la necesaria distribución horaria del centro, sino del profesorado que ha legado a los institutos en los últimos años y que tienen, en general, una situación menos estable.

La medida, se mire como se quiera mirar, presentada públicamente como racionalización (neoliberal) de la inversión pública, es una agresión al ideario de la izquierda y a cualquier sensibilidad política que no haya claudicado definitivamente. No es condición suficiente ni necesaria, pero para todos aquellos que han estudiado en nocturno, para todos aquellos que hemos podido estudiar en horario nocturno mientras trabajábamos (cosa que, desde luego, nunca ha necesitado hacer el señor conseller ni la mayoría de sus coleguillas gubernamentales), es un dislate imperdonable que, además, y aquí no debería habitar el olvido, no merece perdón sea cual sea la evolución de la situación. Pedir, exigir la dimisión forzada (la voluntaria en alguien que lleva más de 30 años en el ámbito público y con coche oficial es un utopismo ingenuo) del conseller de Educación es una medida de racionalidad pública absolutamente necesaria. La comunidad educativa debería no reconocer la autoridad de este conseller antisocial y obrar en consecuencia.

Para aproximarnos al tema hemos conversado con Maika García Clavero, una estudiante directamente afectada por la medida de un gobierno que, teóricamente, defiende sus intereses. Trabajadora, excelente estudiante, persona íntegra, Maika cursa estudios de bachillerato nocturno en el Instituto Puig Castellar de Santa Coloma de Gramenet, una población trabajadora cercana a Barcelona.

*

Déjame empezar por temas algo personales. ¿Puedes decirnos tu edad y tu proceso en el ámbito del estudio académico? ¿Por qué has vuelto a estudiar?

Tengo 38 años. En mi época de estudiante no existía la E.S.O, así que yo estudié hasta octavo de E. G. B., la educación general básica, y dos años de Formación Profesional, la rama de Auxiliar Administrativo.

La razón de volver a estudiar fue descubrir que tenía interés por aprender ahora que ya nadie me obligaba. Sin presiones, sólo por el puro placer de aprender. Ésta fue la primera razón. Ahora tengo alguna más, pues mi trabajo no va demasiado bien y creo que los estudios me pueden permitir acceder a oposiciones, o abrirme las puertas para otro puesto de trabajo.

Estudiar por aprender. Suena mágico, suena maravilloso Maika. ¿De dónde esta idea?

Pues no lo se. En realidad, creo que siempre me ha gustado estudiar, pero cuando somos adolescentes nos despistamos con mucha facilidad, nos dejamos encandilar por cosas que nos alejan de lo verdaderamente importante, que es formarnos. Y eso fue lo que me pasó, que preferí trabajar en lugar de estudiar y me pasó lo que le pasa a la mayoría de la gente en mi situación: cuando pruebas el mundo laboral te arrepientes de no seguir estudiando. Por fortuna, para estudiar nunca es tarde… O tal vez sí viendo como está el panorama…

¿Dónde trabajas? ¿Qué horarios tienes? ¿Podrías dejar de trabajar y dedicarte sólo al estudio?

Trabajo en Sant Adrià del Besós, una población trabajadora cercana a Barcelona, en un almacén de artículos de oficina y de artículos escolares. Mi horario de trabajo es de 8 a 17,30, salvo los meses de verano que hacemos jornada intensiva (precisamente cuando se acaba el curso).

La verdad es que el trabajo para mí es una cuestión de necesidad, no puedo permitirme el lujo de dejar de trabajar y dedicarme sólo a estudiar, mucho menos ahora con esta tremenda…¿crisis?. No, perdón,”desaceleración” quería decir.

¿Qué estás estudiando actualmente? ¿Qué estudios piensas seguir cuando finalices tu formación actual?

En estos momentos estoy acabando primero de bachillerato y los próximos dos años los voy a dedicar a hacer segundo. Por problemas de horario laboral tengo que partir el curso en dos, como ya hice con el primero.

Y cuando finalices tus estudios de bachillerato, ¿tienes pensada alguna cosa?

Me encantaría seguir estudiando. Mi idea es llegar a la universidad y estudiar la carrera de educación social, pero, ya sabes, como siempre, el trabajo manda. De todos modos, si no puedo ir a la universidad haré otras cosas, como estudiar inglés en un buen centro y aprenderlo a fondo.

¿Qué opinión tienes sobre el ambiente de estudio en el Instituto? ¿Sacas provecho de las clases?

Para mi el ambiente de estudio es óptimo. Al nocturno va gente más mayor que al de diurno. El nocturno es más tranquilo, el número de alumnos es más reducido y los profesores no tienen que enfrentarse a una clase de treinta personas. Por eso nuestras clases cunden más. A mí me encanta ir a clase porque, la mayoría de las veces, lo que el profesor transmite no es únicamente la lección que toca estudiar ese día. Quiero decir con esto que en el nocturno también se potencian las relaciones humanas, la cordialidad.

Como sabes, el próximo curso van a eliminar los estudios nocturnos de bachillerato en unos 20 institutos de Catalunya. Por ahora. La medida la va a tomar el actual gobierno de izquierdas catalán, el conseller Maragall concretamente. Uno de esos centros, si no lo remediamos, es el Puig Castellar, donde tú estudias y yo trabajo, el único instituto de Santa Coloma de Gramenet donde se imparte nocturno. ¿Qué te parece la medida? ¿Te parece razonable?

La medida me parece un completo disparate, un despropósito, una insensatez……No se ha pensado para nada en las personas y, a día de hoy, aún me pregunto qué criterios han tenido en cuenta para cerrar estos centros: ¿baja asistencia? ¿bajos resultados? Yo no creo en nada de eso. Si la asistencia es baja, desde la conselleria d’Educació se debería potenciar y motivar la asistencia a los centros nocturnos, haciéndolos llegar a más gente, y no al revés.

Esta medida pone de manifiesto el interés que tiene el gobierno catalán de acercar la cultura y la educación a la ciudadanía: ¡¡NINGÚN INTERÉS!!

 

Si fuera el caso, ¿tú podrías seguir un curso de bachillerato telemáticamente? ¿Podrías hacer segundo curso a distancia, por ejemplo? ¿Te parece importante la formación presencial, el contacto directo con el profesorado?

A mí me resultaría mucho más difícil hacer el bachillerato a distancia. El hecho de estar estudiando en casa supondría un continuo goteo de interrupciones y, en consecuencia, una importante falta de concentración, por no hablar de la dificultad de enfrentarse a un temario del que no tienes ni idea, aunque tengas la ayuda de un profesor una vez por semana. Bajo mi punto de vista, la asistencia a clase es fundamental; bastante complicado me resulta ya el bachillerato como para plantearme hacerlo por mi cuenta.

Si tuvieras que estudiar en otro instituto, pongamos en uno de Badalona, ¿lo harías? ¿Te resultaría fácil o eso incrementaría tus dificultades para seguir estudiando?

Eso supondría un añadido más a mi lista de dificultades: tengo un horario laboral difícil de compaginar con los estudios; debido al trabajo, apenas me queda tiempo para estudiar; llego tarde todas las noches y apenas me queda tiempo para estar con mi familia… A todo esto tendría que añadir lo que supondría depender de autobuses, cambiar todo el método de estudios…etc, etc.

¿Os habéis movilizado los estudiantes en contra de la medida? ¿Qué acciones habéis emprendido hasta la fecha?

Los estudiantes del Puig Castellar hemos acudido en las últimas semanas a dos manifestaciones en la plaça Sant Jaume, convocadas por los sindicatos de profesores y estudiantes.

¿Conoces la opinión de tus compañeros de curso? ¿Qué pensáis hacer de ahora en adelante?

El malestar es unánime. Hay compañeros a los que, por circunstancias, el curso no les ha ido demasiado bien, y ahora se encuentran desesperados porque, si suspenden primero, ya no tendrán ninguna posibilidad de repetir curso en el mismo centro.

Lo que pensamos hacer es seguir luchando, manifestándonos y recogiendo firmas en contra de esta medida, y esperar que nuestras quejas no caigan en saco roto.

¿No debería el consistorio de un ayuntamiento como el de Santa Coloma hacer todo lo posible (y algo más) para conseguir que el nocturno no desaparezca en la ciudad?

¡Por supuesto!, de hecho creo que el ayuntamiento debería erigirse como portavoz de profesores y estudiantes del Puig Castellar y ponerse a disposición del instituto para todo lo que se requiera de ellos. Al fin y al cabo, ¿no dicen que el ayuntamiento está para atender a las necesidades de los ciudadanos? Pues aquí tienen su oportunidad.

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