Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Cuadro verde con tonalidades rojizas

Salvador López Arnal

Ángel Valencia Sáiz (ed), La izquierda verde. Prólogo de Andrew Dobson. Icaria, Barcelona, 2006, 383 páginas.

Hay como mínimo una razón para quedarse sorprendido, netamente sorprendido, y agradecido a un tiempo, al leer el magnífico prólogo de Andrew Dobson que abre este volumen. Dobson, catedrático de Ciencia Política en la Open University de Londres, miembro del consejo editorial de Environmental Politics y reconocido autor o editor de numerosos trabajos sobre pensamiento y política ecologista, y también de un ensayo de 1989 sobre Ortega -Una Introducción a la política y filosofía de José Ortega y Gasset- Dobson, por motivos geográficos y profesionales, es persona que, en principio, no sigue, que no puede seguir con detalle, las vicisitudes concretas de la política y la cultura españolas. Pues bien, a pesar de ello, en el prólogo que comentamos, al señalar que el ecosocialismo se desarrolla, como no podía ser de otra forma, de acuerdo con la naturaleza singular de los sistemas políticos en los que se inserta, afirma que el caso español está netamente influido por nuestra experiencia de transición a la democracia y por la forma en que el marxismo influyó en el movimiento antifranquista, añadiendo Dobson: “Eso permitió que el marxismo sobrevivirá de un modo que distingue a España del resto de Europa, dando lugar a algunas de las más sofisticadas ideas acerca de la relación entre el marxismo y los nuevos movimientos sociales (es el caso de Manuel Sacristán y mientras tanto) que surgían en esa época en el continente. De ahí que el ecosocialismo español sea el resultado de la izquierda que se ha unido al ecologismo político, mientras que en otros lugares normalmente es el ecologismo político el que se une al socialismo” (pp. 8-9) [La cursiva es mía]. He de confesar que no acabo de seguirle en la conclusión que extrae, pero si debo remarcar su sensibilidad para reconocer el trabajo pionero de un autor y de una publicación cuya labor e importancia no siempre son reconocidos equilibradamente y sin sectarismos.

La izquierda verde traza un brillante y documentado panorama del paradigma ecologista, tanto en su vertiente más teórica como en sus consideraciones políticas o de intervención. El volumen está estructurado en cuatro apartados: “Pensando en la izquierda verde”, con artículos de Valdivielso, Riechmann y Arias Maldonado; “El espacio político de la izquierda verde”, con trabajos de Pedro Ibarra y Alberto de la Peña, y Ángel Valencia, al mismo tiempo editor del volumen; “La izquierda verde en el caso español”, con trabajos de M. A. Llauger, sobre el ecologismo en las Baleares, de Ricard Gomà y Marc Rius sobre el ecologismo en Catalunya y de José Larios Martón sobre el ecologismo andaluz. Dos artículos, uno de Juan Carlos Monedero y Joaquim Sempere, forman el cuarto apartado –“La izquierda verde: perspectivas y desafíos de futuro”- y una documentada y muy útil guía de lectura de Joaquín Valdivielso y Manuel Arias cierra el volumen. En la introducción de Ángel Valencia –“Izquierda sí, pero sostenible”- se puede encontrar un resumen de todas las aportaciones incluidas (pp. 17-24).

Como suele ocurrir en este tipo de publicaciones, y no es ningún demérito desde luego, la diversidad de trabajos permite diversas aproximaciones a gusto del lector o lectora. El estudioso del movimiento político ecologista, por ejemplo, tiene en la tercera parte un buen material de estudio; el analista de los movimientos sociales y la concepción ecologista tiene también excelente material en los trabajos de Pedro Ibarra y Alberto de la Peña y Àngel Valencia. El interesado por todo tiene ante él todo el volumen, sin resto. Me permito recomendar por su vuelo teórico la atenta lectura de los trabajos de Valdivielso –“El ser natural humano. Ecologismo, marxismo y socialismo”-, “La crítica ecosocialista al capitalismo”, de Jorge Riechmann; “La izquierda verde ante los desafíos del nuevo milenio”, de Joaquim Sempere, y “Verde izquierda desbordante: apuntes para un socialismo posmoderno”, de Juan Carlos Monedero. Riechmann, por ejemplo, construye una excelente argumentación para negar la compatibilidad del sistema de producción y vida capitalistas con la preservación a medio y largo plazo de la biosfera, tanto para la humanidad actual como para las generaciones futuras, defiende, pues, la tesis de la irresolubilidad de la actual crisis ecológica en términos de civilización capitalista, al mismo tiempo que señala líneas de actuación políticas para el avance de la alternativa ecosocialista

Más allá de las preferencias e intereses de cada cual, más allá de la coincidencia total con la formulación de los tres ejes políticos que señala el editor del volumen en su introducción, este ensayo es sin ninguna duda una excelente aproximación a los planteamientos, análisis, propuestas y actuaciones ecologistas, en el que quizá falte un mayor balance critico de las experiencias políticas -no sólo de oposición o de crítica sino gubernamentales, de poder- en las que recientemente han estado (y siguen estando) inmersas formaciones políticas enmarcadas en ese paradigma político-filosófico o en grupos políticos de orientación ecologista de ámbito internacional.

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Religión e instituciones religiosas versus ciencia

Salvador López Arnal

Antonio Beltrán, Galileo, ciencia y religión, Paidós, Barcelona 2001. 320 páginas.

Permanecerá, sin duda, en lugar destacado de la historia universal de la infamia. Galileo, viejo y casi ciego, obligado a abjurar de su copernicanismo y a convertirse en un delator, arrodillado, frente a los miembros de la Santísima Inquisición, y leyendo un texto que merece ser reproducido una y mil veces:

“Yo, Galileo Galilei, hijo del difunto Vincenzo Galileo de Florencia, a los setenta años de mi edad, constituido personalmente en juicio y arrodillado ante vos, eminentísimos y reverendísimos cardenales, Inquisidores generales en toda la República Cristiana contra la herética maldad; teniendo ante mis ojos los sacrosantos Evangelios, los cuales toco con mis propias manos, juro que siempre he creído, creo ahora y con la ayuda de Dios, creeré en el futuro todo aquello que sostiene, predica y enseña la Santa Católica y Apostólica Iglesia. Pero como por este Santo Oficio, luego de haberme sido jurídicamente intimado con precepto del mismo que debía abandonar totalmente la falsa opinión de que el Sol es el centro del mundo y no se mueve y que la Tierra no es el centro del mundo y se mueve, y que no sostuviera, defendiera ni enseñara de ninguna manera, ni de viva voz ni por escrito, dicha falsa doctrina, y tras haberme notificado que dicha doctrina es contraria a la Sagrada Escritura, he escrito y dado a la estampa un libro en el cual trato la misma doctrina ya condenada y aporto razones con mucha eficacia en favor de ella, sin aportar ninguna solución, he sido juzgado como vehemente sospechoso de herejía, es decir, de haber sostenido y creído que el Sol es el centro del mundo e inmóvil, y que la Tierra no es el centro del mundo y se mueve.

Por tanto, queriendo yo quitar de la mente de Vuestras Eminencias y de todo fiel cristiano esa vehemente sospecha, justamente concebida sobre mí, con corazón sincero y fe no fingida abjuro y maldigo y detesto dichos errores y herejías, y en general cualquier otro error, herejía o secta contra la Santa Iglesia; y juro que en el futuro no diré nunca más ni afirmaré de viva voz o por escrito cosas tales por las cuales se puede tener de mí semejante sospecha; y si conociera algún hereje o sospechoso de herejía lo denunciaré a este Santo Oficio, o al Inquisidor u Ordinario del lugar en que me encuentre

Yo, Galileo Galilei, antedicho, he abjurado, jurado, prometido y me he obligado como queda dicho; y en fe de la verdad, con mi propia mano he firmado la presente cédula de abjuración y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de la Minerva, este día 22 de junio de 1633. Yo, Galileo Galilei, he abjurado como queda dicho, de mi propia mano.”

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¿Cúal es la prioridad de México sobre el maiz?

Alejandro Villamar

Biocombustibles: ¿Cuál es la prioridad del Estado Mexicano sobre el maíz? Alejandro Villamar ALAI AMLATINA, 16/02/2006, México DF. ¿Llenar millones de autos con etanol, o llenar millones de estómagos, incluyendo de desnutridos, y conservar economías y culturas que no se compran en ninguna gasolinera, ni planta industrial del mundo? A raíz de un aumento del precio del maíz amarillo en los Estados Unidos, debido, se dice, al aumento de la demanda para derivarlo a las plantas productoras de etanol, algunos funcionarios mexicanos, sin reparar en la responsabilidad que tienen para definir una política de Estado que beneficie a la mayoría de nuestro país, responden automáticamente a la propuesta de algunos poderosos sectores agrícolas que sueñan con sacar jugosas ganancias de esa nueva situación del mercado de EE.UU.[1] Sin embargo, la pregunta obligada es si acaso en México vivimos situación similar a la de EE.UU. para responder con parecida política, o la política del Estado mexicano debe responder a las particularidades propias para que verdaderamente alcancemos resultados exitosos, de los que están ayunos la mayoría de los productores rurales, de campesinos e indígenas. La situación productiva, social y mercantil del maíz y otros granos en Estados Unidos es diametralmente opuesta a la de México. En EE.UU. la administración ha adoptado una nueva estrategia multinanual de producción masiva de biocombustibles, sobre todo de etanol, a partir de maíz en su primera etapa, como parte de una política de objetivos múltiples. Los objetivos más publicitados han sido encaminarse a disminuir su dependencia de abasto externo de combustibles y substituir unos combustibles por otros más sustentables, supuestamente menos contaminantes y más saludables. Sin embargo, este país principal productor mundial de granos apoyados por enormes subsidios gubernamentales, también se enfrenta al reto de colocar sus grandes excedentes subsidiados en el mercado mundial, provocando un comercio desleal que viola reglas internacionales, destrucción de productores en otros países y obstáculos a la creación de un marco internacional de comercio multilateral. Canalizar o re-dirigir sus excedentes al mercado interno resulta una distensión de una parte del conflicto internacional y una oportunidad de darle alternativa a sus sectores beneficiados por el gran agro-negocio industrial, e incluso levantar esperanzas de satisfacer demandas de otros productores familiares o pequeños y regiones que exigen atención. No obstante, el desarrollo de esa estrategia estadounidense, como de otras naciones como Brasil o la Unión Europea, requiere superar múltiples obstáculos y objeciones tanto políticas, como ambientales y sobre todo de naturaleza socio-económica, que también México debe tener en cuenta. Existe un sobre dimensionamiento o exageración sobre la contribución que el etanol hace en materia de independencia energética y ambiental y reducción de costos. Los cálculos académicos estadounidenses indican que aún dedicando toda la producción de granos, tan sólo se cubriría el 12 % de la demanda energética total; mientras no cambie la política y el modelo de derroche energético (matriz energética de producción-consumo) seguirá la dependencia y fuente principal de la producción de gases de invernadero, principal responsable del cambio climático y los daños globales. La producción de etanol y su uso está lejos de caracterizarse como proceso no-contaminante. Recientemente, el 7 de febrero, el Premio Nobel Mario Molina afirmó en la Cámara de Diputados que la producción de etanol es contaminante, contribuye con más CO2, y es insignificante lo que se gana en energía neta. Además su producción requiere un gran consumo de agua (en proporción, dpara cada unidad de etanol se requieren 6 de agua); actualmente la producción de etanol no es realmente rentable y por ello se canalizarán enormes subsidios gubernamentales, objetivo evidente de las grandes monopolios de producción, comercialización y biotecnología. Finalmente, cada día crece el cuestionamiento social sobre la naturaleza irracional de usar granos alimenticios para alimentar motores, y se apunta a la necesidad de intensificar la investigación para usar celulosa de hierbas o desechos para obtención de biocombustibles. A diferencia de Estados Unidos, México tiene una frágil suficiencia en maíz blanco y un creciente déficit en granos forrajeros y oleaginosos. Y si en EE.UU. el uso industrial de maíz y otros granos es una forma de manejo de la gran oferta y sus excedentes, el reto en México es lo contrario: incrementar la oferta nacional para satisfacer la demanda doméstica alimentaria, forrajera y agroalimentaria manufacturera. A México le urge tener una oferta alimentaria estable y accesible para disminuir los altos grados de desnutrición, sobre todo infantil, de muy numerosas y socialmente sensibles comunidades indígenas y no indígenas, creación de empleos dignos y mejoramiento del bienestar comunitario en el espacio rural y también retomar una estrategia de política estatal para disminuir el grado de dependencia alimentaria que ha alcanzado niveles políticos y de presión internacional muy sensibles y peligrosos. El círculo vicioso que se integra entre la pobreza y la desnutrición, como entre desempleo y exclusión social, es muy clara en amplias regiones del país y no sólo es un problema de justicia social y gobernabilidad, también es parte de las debilidades estructurales para fortalecer un mercado interno, mejoramiento de salud y protección de cultura y biodiversidad, y compromisos internacionales asumidos oficialmente. En términos económicos, actualmente en México una política de subsidios a la producción de etanol significaría actualmente desviar los escasos recursos gubernamentales a proyectos no prioritarios ni estratégicos. Además, la estrategia de producción de etanol de algunos grupos empresariales, no únicamente se orienta a recibir recursos gubernamentales, ni a exportarlo, sino, por una parte y bajo el muy dudoso y muy cuestionado argumento de aumento de la productividad mediante el uso de semillas transgénicas, se busca consolidar el control monopólico y tecnológico de los insumos básicos; se calcula que, después que el gobierno de V. Fox terminó de destrozar la empresa estatal (PRONASE) comercializadora de semilla nacional, ahora cerca del 90 % de las semillas mejoradas de maíz son controladas por la trasnacional Cargill y sus similares; y por la otra parte, ante el deseo de que se legisle conforme sus intereses privados y se vuelva obligatorio el uso de un determinado porcentaje de etanol en el transporte, esos productores en alianza estratégica con capital foráneo, aspiran también al control monopólico de producción e importación de biocombustibles y sentar las bases para desplazar a PEMEX. Pero si en términos económicos no existen similitudes entre México y EE.UU. mucho menos los hay en términos de cultura, historia, identidad y comunidad alrededor de la creación, recreación y sobre-vivencia en torno al maíz. Ya sabemos que esos valores, mientras no se les vea con "ojos de dólares" no valen nada para el libre mercado y los mercaderes y especuladores de siempre. Sin embargo, esos son los valores centrales a partir de los cuales hemos sido país y hemos construido una identidad y singularidad como país y como comunidad. Siete mil años de historia de maíz son raíces muy profundas que ninguna moda mercantilista, vestida con falsa tecnología y adornada con retórica ambientalista puede ignorar y mucho menos borrar. En síntesis, la copia dogmática de este modelo de biocombustibles para México es una equivocación política por su carácter disruptivo, inequitativo e insustentable. La mayoría de sus propósitos son objetivos de política privada y de lucro que se desea presentar como objetivos de política pública, pero no desean asumir los costos sociales, ambientales y políticos que conlleva. Por todas esas razones, llegó la hora de exigir una verdadera discusión pública y democrática sobre una verdadera y conveniente política de Estado sobre maíz y biocombustibles. Nosotros, lo mismo que la mayoría de las organizaciones campesinas e indígenas de este país, exigimos que la política de Estado responda al legítimo interés de la Nación, no de intereses facciosos, antisociales y anticulturales. Reafirmamos nuestro respaldo y solidaridad al grito popular de que SIN MAÍZ NO HAY PAÍS. Nos pronunciamos por un país con maíz porque el uso prioritario del maíz siga siendo alimentario, creado, recreado y apropiado por nuestr@s campesin@s. – Nota: [1] Esta pendiente de dictamen final en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, una iniciativa de Ley de Promoción de los Biocombustibles, promovida por un abanico de actores privados y legisladores y crecientemente cuestionada por otras organizaciones campesinas y sociales. Dr. Alejandro Villamar Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio

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Entrevista a Carlos Marx

R. Landor

Entrevista a Carlos Marx por R. Landor

New York World, 18 de julio de 1871.

Londres, 3 de julio .- Me encargaron averiguar algo acerca de la Internacional Association, y he tratado de hacerlo. La empresa resulta particularmente difícil en este momento. Indiscutiblemente, Londres es el cuartel general de la asociación, pero los ingleses están asustados, y en todas partes huelen algo internacional, igual como el Rey Jaime creía sentir por doquier olor a pólvora después del famoso complot (1) . Como era de suponerse, la conciencia de la Sociedad se ha incrementado a causa de las suspicacias del público, y si es que los que la dirigen tienen algún secreto que guardar bien un secreto. He visitado a dos de sus más importantes miembros, he hablado con uno de ellos libremente, y aquí les doy a ustedes lo esencial de mi conversación. He corroborado que es una sociedad de auténticos trabajadores, pero que estos trabajadores están dirigidos por teóricos sociales y políticos de otra clase. Uno de los hombres que entrevisté, miembro prominente del consejo, estaba sentado en su banca de trabajo durante nuestra entrevista, y de vez en vez interrumpía nuestra conversación para recibir una queja, presentada en tono nada cortés, de uno de los muchos clientes de la vecindad que lo empleaban. Escuché a este mismo hombre pronunciar elocuentes discursos en público inspirados en cada frase con la energía del odio a las clases que se autodenominan sus amos. Entendí los discursos después de este vistazo echado a la vida doméstica del orador. Seguramente él sentía que tenia cerebro de sobra para organizar un gobierno obrero, y sin embargo se veía obligado a dedicar su vida a las tareas más repulsivas de una profesión mecánica. Era orgulloso y sensible y sin embargo a cada paso tenia que responder con una inclinación a un gruñido y con una sonrisa a una orden que en la escala de las nuevas maneras se hallaba al mismo nivel que el llamado de un cazador a su perro. Este hombre me ayudó a vislumbrar uno de los aspectos de la naturaleza de la Internacional, el resultado del trabajo contra el capital, del obrero que produce contra el intermediario que disfruta. Aquí estaba la mano que golpeará duro cuando llegue el momento, y por lo que toca a la cabeza que proyecta, creo que también la vi, en mi entrevista con el Dr. Karl Marx. El Dr. Karl Marx es un doctor en filosofía (2) alemán, con una amplitud alemana de conocimientos derivada tanto de la observación del mundo viviente como de los libros. Debo pensar que nunca ha sido un obrero en el sentido ordinario del término. Su casa y su aspecto son los de un miembro acomodado de la clase media (3). La sala a la que fui introducido la noche de mi entrevista habría resultado muy confortable para un próspero agente de bolsa que ya hubiera hecho carrera y estuviese empezando a hacer fortuna. Representaba el confort personificado, el apartamento de un hombre de gusto y de posibilidades, pero sin nada en él peculiarmente característico de su propietario. Un hermoso álbum de vista del Rin sobre la mesa, sin embargo, daba un indicio de su nacionalidad. Atisbé cautamente en el florero sobre una mesita buscando una bomba. Olfateé tratando de descubrir petróleo, pero el aroma era el aroma de las rosas. Me arrellané cautelosamente en mi asiento, y aguardé melancólicamente lo peor. El ha entrado y me ha saludado cordialmente, y estamos sentados frente a frente. Sí, estoy tete-a-tete con la revolución encarnada, con el verdadero fundador y espíritu guía de la sociedad Internacional, con el autor del aviso en el que se le advirtió al capital que si se oponía al trabajo debía esperar ver su casa quemada hasta el tejado, en una palabra, con el apologista de la Comuna de París. ¿Recuerdan ustedes el busto de Sócrates, el hombre que prefiere morir antes de profesarles fe a los dioses de la época, el hombre con aquella fina línea de perfil para la frente que acaba ruinmente al final en un rasgo respingado y curvado como un gancho dividido en dos que forma la nariz? Visualicen mentalmente este busto, coloreen la barba de negro, salpicándola aquí y allá con algunos mechones grises; coloquen esta cabeza sobre su cuerpo corpulento de mediana altura, y el doctor está ante ustedes. Pongan un velo sobre la parte superior del rostro y podrían estar en compañía de un miembro de la junta parroquial. Descubran el rasgo esencial, la inmensa frente, y al momento sabrán que tienen que vérselas con la más formidable de todas las fuerzas compuestas: un soñador que piensa, un pensador que sueña. Otro caballero acompañaba al Dr. Marx, un alemán también, creo, aunque por su gran familiaridad con nuestro idioma no puedo estar completamente seguro (4) . ¿Era un testigo del lado del doctor? Eso creo. El Consejo (5), al tener noticia de la entrevista, pudiera pedir al doctor un informe sobre la misma, porque la revolución es ante todo desconfiada de sus agentes. Aquí, pues, estaba su evidencia como corroboración. Yo fui derecho a mi asunto. El mundo, dije, parecía estar a oscuras acerca de la Internacional, odiándola mucho, pero incapaz de decir claramente qué es lo que odia. Algunos, que afirman haber atisbado en la penumbra algo más que sus vecinos, declaran haber descubierto una especie de busto de Jano con una limpia y honrada sonrisa de trabajador en una de sus caras y en la otra una mueca criminal de conspirador. ¿Quería él aclarar el misterio que encubre la teoría? El profesor rió, un poco halagado según sospeché, ante el pensamiento de que estuviésemos asustados de él. "No hay ningún misterio que aclarar, querido señor" , comenzó, en una forma muy pulida del dialecto de Hans Breitmann, "excepto tal vez el misterio de la estupidez humana en aquellos que perpetuamente ignoran el hecho de que nuestra asociación es pública y que los más completos informes de sus actividades se publican para todos los que quieren molestarse en leerlos. Usted puede comprar nuestros reglamentos por un penique, y un chelín invertido en folletos le enseñará acerca de nosotros casi tanto como nosotros mismos sabemos.

Landor: Casi… Sí, quizá sí; ¿pero no será acaso lo poco que no llegue a conocer lo que constituya el misterio más importante? Para ser muy franco con usted, y para poner el asunto tal como lo ve un observador ajeno a él, este general clamor de desprecio contra ustedes debe significar algo más que la ignorante mala voluntad de la multitud. Y todavía es pertinente preguntar, incluso después de lo que usted me ha dicho, ¿qué es la Sociedad Internacional?

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El escándalo de Marianne

Florence Gauthier

El Escándalo de Marianne

Florence Gauthier

Intervención de Florence Gauthier en el Instituto Anna Arendt de Buenos Aires el 18 de septiembre de 2006.

A los que no son del Instituto, bienvenidas y bienvenidos al Instituto Hannah Arendt. A los que son del Instituto, gracias por concurrir. Y muchísimas gracias a Florence por acompañarnos hoy, y tener con nosotros esta reunión especial. Florence está de camino hacia el congreso en Bariloche de Filosofía. La iniciativa fue de Anthony Doménech, a quien ustedes ya conocen porque estuvo dándonos una conferencia sobre republicanismo. Ya que Florence iba a pasar por Bs. As., coordinamos con el CIF, -aquí está María Julia Bertomeu, la presidenta del Centro de Investigaciones Filosóficas-, la posibilidad de una reunión.

Florence es especialista en Revolución Francesa. Varias veces hemos discutido el papel de las mujeres en la Revolución Francesa, la exclusión –muchas veces- de las mujeres del Contrato Social, o de la política. Ella tiene una visión muy personal con respecto a la revolución y además, nos ofrece una conferencia sobre un personaje, que es Marianne, que tenemos muchas expectativa porque ya nos ha contado algo con respecto a esto.

Marianne es la figura de la revolución Francesa. Ustedes la recuerdan, no la voy a imitar porque tengo que estar vestida en el Instituto (risas), pero tiene una historia muy particular que ella nos va a relatar. Y Tony se ha ofrecido muy generosamente a hacernos de traductor, porque Florence va a hablar en francés. Bienvenida.

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Tesis del PC de Venezuela sobre el Partido de la Revolución

Tesis de discusión sobre el Partido de la Revolución Tesis aprobadas por el IV y V Plenos del Comité Central del PCV que servirán de base para la discución en las Conferencias de Células, Conferencias Locales, Conferencias Regionales, y en el XIII Congreso Extraordinario del PCV a realizarse los días 3 y 4 de Marzo. Roso Grimau (Partido Comunista de Venezuela)

Partido Comunista de Venezuela – PCV

IV y V Plenos del Comité Central

Caracas, 21 de diciembre de 2006 y 18 de enero de 2007

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La Rabia de Chaplin

Darío Fo

A 30 años de su muerte… "era sobre todo un hombre con un sentido profundamente arraigado del amor y del odio".LA RABIA DE CHAPLINAltercom* Darío Fo*

14 de febrero de 2007

Sale en estos días «Charlie Chaplin, Opiniones de un Vagabundo» [1]. Vaya por delante que Charles Chaplin ha sido con certeza uno de los hombres del espectáculo, y en particular del cine, más importantes del siglo XX.

Lo que más me fastidia es el interminable rimero de crónicas de tipo patético, lírico o literario que se han escrito sobre él desde el mismo momento de su muerte.

Pescando en ese montón de comentarios, les propongo algunos: "El fondo judío de su arte y de su tristeza indudable, la naturaleza de su humor de doble y triple sentido, es poco accesible al público" (Montale). "Tenía en la sonrisa el llanto del mundo, y en las lágrimas de las cosas hacía bailar la alegría de la vida" (Giovanni Grazzini, en el Corriere della Sera). Y etiquetas hasta el hartazgo: "anarquista-lírico", "individualista-colectivo", "patético", "fantástico", "rebelde", "melancólico", "payaso de la esperanza", "grotesco", "existencialista".

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Nicolai Bujarin

A modo de introducción

        Aunque sea poco conocido,  el debate entre la oposición de derecha y la de izquierda en el movimiento comunista internacional, rotundamente encarnadas por Nikolai Bujarin y león Trotsky, respectivamente, que tuvo su mayor vigencia en la segunda mitad de los años veinte con un antes y un después, tuvo y tiene su traducción española. Lo tuvo en el POUM, caracterizado como “trotsko-bujarinista” por el infortunado periodista soviético Mijhail Koltzov (1), y lo ha vuelto a tener, bajo otras perspectivas entre sectores de la intelectualidad marxista crítica ligada proveniente de la tradición comunista, y el sector más ligado con el trotskismo, más específicamente con lo que fue la LCR, por no hablar de otras posibles resonancias.

       En  caso del POUM que recogió todas las disidencias del PCE, el “bujarinismo” está estrechamente ligado a Maurín y la Agrupación Comunista madrileña liderada por Juan Portela y Julián Gorkin (2), en tanto que el trotskista lo está con Nin y Juan Andrade, todos ellos cofundadotes del PCE. Tanto Trotsky como Nin acusaron una y otra vez a Maurín de “bujarinista”, aunque lo cierto es que éste fue expulsado del Komintern por negarse a condenar a Trotsky, y  conoció una potente radicalización a raíz del ascenso del nazismo al poder. La acusación se fundamentaba tanto en la actitud de Maurín ante el Komintern como por  el criterio que guiaba la formación del “Bloque Obrero y Campesino” (BOC), como una organización más amplia que un parido comunista.

       Sin embargo, este criterio fue aplicado por Maurín en un sentido más clásico, y el BOC no tuvo nada que ver con  el “Kuomintangnismo” ni nada por el estilo, sirvió para integrar justamente a los “bujarinistas” madrileños, y también a los comunistas independentistas como Jordi Arquer y Josep Rovira, que habían organizado pequeñas formaciones de este signo en Cataluña. En el POUM, Portela representó siempre al sector más afín con el PCE y el Frente Popular (y opuesto al trotskismo,  en el sentido de que había que estar “por encima” del dilema Stalin-Trotsky, un criterio en el que abundó especialmente  Gorkin en sus diatribas contra Trotsky en relación a la línea a seguir durante la guerra y la revolución). La presunción  (expresada entre otros por el avieso Antonio Elorza en Queridos camaradas), según la cual, de haber permanecido Maurín al frente del POUM durante la guerra habría actuado en la misma línea que Portela tiene dos argumentos en contra, primero, Maurín fue el principal teórico de la Alianza Obrera y del POUM, segundo, que su discípulo  “Pep” Rebull se mostró muy crítico con actuaciones de Nin, como lo fue colaborar con la Generalitat y defendió una opción que los componentes de la Cuarta Internacional dentro del POUM, vieron como próxima a la suya (3).

       Pienso que el reconocimiento que obtuvo Bujarin en los años setenta tiene mucho que ver con las tentativas de un “comunismo democrático” en partidos comunistas como el italiano. No hay que olvidar que Togliatti, aunque se plegó a Stalin para  salvar la vida había mostrado sus simpatías con Bujarin, y que otros líderes comunistas como Angelo Tasca y el propio Gramsci, se encontraban en esa misma línea (4). Como es sabido, el líder de la revolución húngara de 1956, Imre Nagy, había sido afín a Bujarin, y la huellas de éste –en su fase del socialismo a paso de tortuga, manteniendo la alianza obrero-campesina de la NEP-, se pueden encontrar bajo diversas formas en cierto titoismo (que en Cataluña representó Joan Comorera), en Alexander Duceck, y otros disidentes. Durante la “perestroika”, sectores muy significativos de los partidos comunistas europeos, y muy significativamente del PSUC, llevaron a cabo una extensa campaña que comprendía no solamente la exigencia de su “rehabilitación” (concepto equívoco donde los haya), sino también su revalorización. Seguramente la expresión más acabada de esta campaña fue la biografía de Bujarin escrita por el reconocido historiador y sovietólogo norteamericano Stephan F. Cohen, sobre la cual se incluye en este “dossier” un trabajo crítico escrito por Tamara Deutscher, la compañera de Isaac Deutscher, y colaboradora de E. H. Carr.

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Una Constitución que renunciaba a la guerra como instrumento de política nacional

Salvador López Arnal

Para Alejandro Andreassi, Joaquín Miras y Joan Tafalla, amigos republicanos

            En este año de conmemoraciones, en este año en el que hemos celebrado el 75 aniversario de la proclamación de II República Española y hemos recordado el 70 aniversario del triunfo del Frente Popular, de la fundación del PSUC o del inicio de la resistencia popular ante el golpe de Estado de Franco, Mola y Queipo, no parecería justo olvidar otra fecha imborrable: el 9 de diciembre de 1931, el día en el que las Cortes republicanas aprobaron la constitución de la segunda República Española, el único régimen político, en palabras de Antoni Doménech, “que ha consentido a sus pueblos, ya fuera efímeramente, abrigar la esperanza de un pleno ejercicio de su soberanía”[1].

            El proceso fue rápido, casi vertiginoso. Las elecciones para las Constituyentes se celebraron el 28 de junio de 1931. De los 6.200.000 posibles votantes (todos varones, las mujeres pudieron votar por vez primera en España en 1933), lo hicieron 4.300.000, casi el 70%[2]. Al igual que hicieran en las municipales de 12 de abril, obreros anarcosindicalistas también participaron en estas elecciones.  De entre los casi 470 diputados de la Cámara, 114 eran del PSOE; el Partido Republicano Radical de Lerroux obtuvo 89 escaños; el Republicano Radical Socialista de M. Domingo, 55; Esquerra Republicana, 36; Acción Republicana, el partido de Azaña, 30; los republicanos gallegos del ORGA, 19; PNV y Liga, 19 diputados en total.

Y fue el 14 de julio, tres meses después de ser proclamada la II República, el día de la apertura solemne de las Cortes constituyentes republicanas[3]. El conservador y católico ex monárquico Niceto Alcalá Zamora -que más tarde, durante el debate sobre la cuestión religiosa (9-14 de octubre) presentó su dimisión- fue nombrado primer ministro. Miguel Maura, también dimisionario, fue Ministro del Interior. Azaña asumió el ministerio de guerra hasta la crisis de octubre, momento en el que fue nombrado primer ministro de la República. El PSOE obtuvo tres carteras; Lerroux estuvo en Exteriores; y miembros de Ezquerra, de los radical-socialistas y de ORGA también formaron parte del gobierno.

El papel de Luis Jiménez de Asúa (Madrid, 1889; Buenos Aires, 1970), el gran jurista socialista, fue decisivo en la redacción de la Constitución. Presidente de la comisión Constitucional, en apenas 20 días, puso a disposición de las Cortes un anteproyecto de Constitución que él mismo presentó el 28 de agosto de 1931, con un magnífico discurso[4] en el que señalaba:

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