Un punto de encuentro para las alternativas sociales

La estrategia irlandesa

LA ESTRATEGIA IRLANDESA

Santiago Boland.

La Rebelión de Pascua fracasó antes de empezar: Sus líderes lo sabían. Eamon de Valera se opuso al alzamiento, Padraig Pearse confió a su madre: “llega el día en que me ejecutarán”; Connolly también lo reconoció a los suyos.

A pesar de todo, el lunes de Pascua 24 de abril de 1916 grupos de Voluntarios Irlandeses y del Ejército Ciudadano Irlandés marcharon a tomar puntos estratégicos de la ciudad de Dublín.

El plan era simple: tomar los puntos clave, quebrar el control británico y resistir lo más posible. ¿Y después? Después el pueblo se alzaría en todo el país, los británicos verían que Irlanda era indominable, los alemanes llegarían en ayuda de los rebeldes…

Los rebeldes intentaron cercar a las escasas fuerzas británicas en el centro de la ciudad. El Cuartel General se estableció en la Oficina General de Correo, el GPO. Padraig Pearse, asumió el Comando Supremo, James Connolly dirigía las operaciones militares.

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Kim Philby, camarada universal

Gonzalo Pérez

KIM PHILBY, CAMARADA UNIVERSAL

Gonzalo Pérez.

Danton: "Audacia, audacia, siempre audacia".

Intentaremos hacer una pequeña semblanza de un hombre, Kim Philby, que puso sus mejores cualidades y capacidades al servicio del socialismo. Por su origen social y educación estaba llamado a ser un dirigente del todavía Imperio británico, que sabría recompensarle adecuadamente, tanto en lo material como en reconocimiento social. Pero Philby, como muchos otros, no pudo permanecer indiferente ante las injusticias y los fascismos de los años 30, lo que le llevo a tomar un compromiso que no abandonó en toda su vida. El compromiso se plasmó en su trabajo como doble-agente dentro del Servicio Secreto Inglés al servicio de la Unión Soviética. Ha sido reconocido como el mejor espía del siglo XX, y estuvo a punto de ser nombrado jefe del Servicio Secreto Inglés. El devenir de su vida está jalonado por los acontecimientos más importantes del siglo pasado: la subida del nazismo en Alemania; el golpe de Estado en Austria (1934); la guerra civil española; la 2ª Guerra mundial; la “Guerra Fría”, y los conflictos de Oriente Próximo. En todos ellos estuvo presente y aunque en su momento pareciera que estaba en el otro lado de la barricada, sus aportaciones fueron muy valiosas, para lograr que la URSS siempre estuviera informada de las conspiraciones que urdía el mundo capitalista contra ella.

Philby nació en 1912, el día de Año nuevo, en Ambala, en el Punjab que entonces era, como toda la India, una colonia británica; hijo de un extravagante funcionario y aventurero inglés, St. John Philby, que tuvo una relación muy estrecha con el mundo árabe (fue asesor de la casa de Saud), y realizó reconocidos estudios sobre arqueología, geografía y lingüística árabe. Después de la 1ª Guerra mundial, cuando Gran Bretaña no cumplió los acuerdos que había firmado con los árabes, para luchar contra el Imperio Otomano, St. John les siguió asesorando, y confirmó la idea de que no podía confiarse en los gobernantes de su país. Kim, a los siete años se traslada a Inglaterra donde después de seguir una brillante carrera escolar, en el mismo colegio que su padre, Westminster, ingresa en 1929 en el Trinity College de la Universidad de Cambridge, que era y es, una de las principales canteras de los dirigentes y las élites gobernantes británicas.

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Todo un mundo quechua por ganar

Mila de Frutos

TODO UN MUNDO QUECHUA POR GANAR

Mila de Frutos.

De cómo el heterodoxo revolucionario José Carlos Mariátegui logró articular las ideas de socialismo y nación.

Las primeras impresiones percibidas al abordar la lectura de los “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana” revelan frescura, realismo y fuerza expresiva del relato histórico-político ofrecido, cuya vocación parece consistir en la fijación de las vigas maestras para la correcta comprensión de las estructuras sociales, económicas y políticas del Perú.

Sorprende también constatar que ese proceso no se halla sometido a ningún esquema teórico predeterminado más allá de la concepción materialista de la historia, así como el empeño con que José Carlos Mariátegui evita constreñir el desarrollo histórico del Perú a una hipótesis o línea preexistente. Agrada confirmar la ausencia de cualquier dogma teórico de obligado acatamiento. El enfoque analítico empleado evoca la obstinada actitud del viejo Marx de comenzar con el estudio de la historia de los pueblos cuyas estructuras presentes pretendía desvelar. Consigue fijar un retrato realista del mundo en el que vive porque evita aplicar al proceso de revelado, correctivos tendentes a la obtención del resultado esperado. La antropología y la historia comparada ocupan, como en Marx, un lugar destacado, elementos difíciles de hallar en los marxistas contemporáneos de Mariátegui, más preocupados en aquel momento por los misterios de la praxis.

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Comunismo, una historia italiana

 Carlos Gutiérrez

El 27 de marzo de 1944, después de casi veinte años de ausencia, llega a Nápoles el secretario general del Partido Comunista Italiano, Palmiro Togliatti. La ciudad a la que llega ya ha sido liberada por los Aliados, mientras que podemos afirmar que Italia, en su conjunto, se halla dividida en dos partes. El Sur ha sido liberado, fundamentalmente por los norteamericanos, que ocupan toda la zona, mientras que en el Norte del país los comunistas junto a otras formaciones partisanas continúan combatiendo con las armas en la mano. El análisis que Togliatti hace de la situación es el siguiente: la guerra no está ganada, necesitamos concentrar todos nuestros esfuerzos para ganarla, para acabar con los nazis, para devolver la dignidad a la patria. Togliatti, que había formado parte junto con Gramsci del núcleo del que nació el Partido Comunista, l´Ordine Nuovo, pretende abordar en 1944 una nueva reinvención del partido. Un partido que al mismo tiempo se inserte en la historia de Italia y que consiga derrotar la idea de que responde miméticamente a los intereses de la Unión Soviética. No olvidemos que Togliatti era no solo un político “práctico”, sino que era uno de los más lúcidos dirigentes de la Internacional Comunista. Un político que había sido capaz de profundizar en el análisis del fascismo, superando la definición de éste como la larga mano del capitalismo y su consiguiente brazo represivo, e identificando su carácter de masas al definirlo como “régimen reaccionario de masas”.

Esta nueva línea para el partido italiano viene apuntalada en un posterior discurso el 11 de Abril en Nápoles en el que Togliatti afirma: “El partido comunista y las masas deben empuñar la bandera de la defensa de los intereses nacionales que el fascismo y los grupos que le alzaron en el poder han traicionado”. Un partido que no debe ser “propagandista del comunismo” sino que debe levantar un programa de renovación del país y que derrote al fascismo construyendo la unidad de las masas populares. Afirma Togliatti: “El carácter de nuestro partido debe cambiar profundamente. El partido no se puede contentar con criticar o protestar, sino que debe tener una solución para todos los problemas nacionales”. “Por lo tanto, un partido no propagandístico, no una secta, sino un partido que debe hacer política de masas”. En el ámbito organizativo se toman también medidas de tipo audaz; mientras que otros partidos, como el socialista, impiden la afiliación si se ha pertenecido al partido nacional fascista, en el comunista se permite la inscripción, con precauciones, de antiguos miembros de organizaciones fascistas. En este marco se inscribe la polémica, y muy contestada desde las organizaciones partisanas, amnistía promulgada en 1946, (Togliatti era ministro de Justicia) en la que se eliminan los antecedentes penales de los fascistas que habían sido depurados de la administración del Estado.

El 3 de octubre del mismo año, 1944, en Florencia, Togliatti elabora definitivamente la cultura del nuevo partido comunista, señalando los tres caracteres que este partido debe tener. En palabras de Togliatti estos tres caracteres “Son entre ellos inseparables y son el uno condición del otro. Primero: El partido debe ser nacional. Segundo: debe ser de gobierno. Tercero: debe ser de masas”. Este último aspecto se cumple rápidamente y en el año 1947 el partido ya cuenta con dos millones doscientos mil inscritos. Nos encontramos en un momento en el que, en el ámbito interno, la dirección de Togliatti emprende un trabajo dedicado a dotar al partido de características propias, un partido menos cerrado y una política de cuadros que promocione a los más jóvenes.

Estamos aquí en un momento histórico, en el que el partido italiano está siguiendo un desarrollo propio no visto en ningún otro caso europeo, en un momento en el que, también, el partido colabora en el gobierno, y en lo que será muy importante para el partido y para Italia, en la elaboración de una nueva Constitución. La participación de los comunistas en colaboración con otros grupos de izquierda y los sectores más progresivos de los partidos católicos consiguió introducir importantes elementos de democracia social. El artículo calificado por algunos de “subversivo” de la nueva Constitución italiana es el tercero: “Es misión de la república suprimir los obstáculos económicos y sociales que, limitando de hecho la libertad y la igualdad de los ciudadanos, impiden el pleno desarrollo de la persona humana y la participación efectiva de todos los trabajadores en la organización política, económica y social del país”. El mismo artículo introductorio de la citada Constitución es bien innovador: “Italia es una república democrática, basada en el trabajo”; la propuesta original de los comunistas era: “Italia es una república democrática de trabajadores”. Un paso importante, el texto constitucional, pero como siempre la falta de aplicación del texto escrito se hizo patente desde los primeros momentos -con la utilización de la Mafia para reprimir al movimiento antilatifunidista por ejemplo- y ha continuado desarrollándose hasta nuestros días con los furiosos ataques del berlusconismo hacia el texto constitucional.

La siguiente fecha clave para el comunismo italiano, y para todo el movimiento comunista internacional, es febrero de 1956 y el XX Congreso del PCUS. Kruschev anuncia que el campo socialista es ahora un sistema mundial, la guerra no es inevitable, y cada país tendrá su vía al socialismo. La lectura de la relación de Kruschev suponía un hálito de esperanza para los partidos occidentales que vislumbraban, en la soviética, una sociedad con capacidad de reformarse. El conocimiento en días posteriores del segundo informe (secreto) de Kruschev, en el que enumeraba y denunciaba los crímenes de Stalin, produjo una conmoción aún más fuerte y fue incluso puesta en duda su veracidad durante varios meses. En un famoso encuentro del Comité Central del PCI, Togliatti afirma refiriéndose a lo denunciado por Kruschev: “No lo sabíamos y no lo podíamos imaginar”. ¿No lo había sabido y no lo había podido imaginar desde el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista? En el mismo año tiene lugar el VIII Congreso del PCI en el que definitivamente se lanza la “Vía italiana al socialismo”; el informe de Togliatti al congreso lleva precisamente ese nombre. No se trata de un cambio en la línea política, sino de una consolidación de la que se había desarrollado desde 1944. El grupo dirigente continúa siendo el mismo hasta el IX Congreso, en 1959; en éste queda excluido todo el viejo grupo salido de la Resistencia y se produce una importante renovación generacional en los cuadros del partido.

Los últimos años cincuenta y, sobre todo, el inicio de los sesenta, suponen para Italia el inicio de la estabilización y del desarrollo industrial acelerado, la composición social cambiaba y las ciudades crecían tumultuosamente. Estaba naciendo un nuevo proletariado y un nuevo movimiento obrero. Frente al análisis inmovilista de las organizaciones tradicionales de la clase obrera que continuaban fieles al “desarrollo progresivo de las fuerza productivas” como motor de la marcha de la humanidad, nacían experiencias que pretendían interpretar y actuar ante las nuevas realidades superando la vieja idea productivista. En este sentido, tuvo especial importancia la experiencia de un grupo de jóvenes teóricos italianos, algunos procedentes del PCI, otros del Partido Socialista, (Panzieri, Tronti, Alquati, Asor Rosa) que fundan en junio de 1961 la revista Quaderni Rossi. Esta revista, dedicada al estudio de los cambios producidos en la clase obrera y en el propio capitalismo en los primeros años sesenta, marcará el nacimiento de todo un modo de interpretar el marxismo: el operaismo. Quaderni Rossi tendrá una vida bastante corta y sólo se continuará publicando hasta mayo de 1965. En febrero de 1964 varios miembros (Toni Negri, Tronti, Asor Rosa, Alquati) salen de la redacción y fundan la revista Classe Operaia. De la evolución de ésta surgirán diversos grupos como Autonomía Operaia y Potere Operaio que jugarán un papel muy importante en las luchas de los años setenta.

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Ascenso y caída de una abyección

Salvador López Arnal

Ferran Gallego, De Múnich a Auschwitz. Una historia del nazismo, 1919-1945. Barcelona, Plaza & Janés 2001, 521 páginas.

Para algunos filósofos, en absoluto indocumentados, su pensamiento fue un conjunto de filosofemas asignificativos. Otros, quizás más comedidos, han apuntado que ya en sus iniciales reflexiones hay inconsistencias nada despreciables. Para la inmensa mayoría, se trata de un pensador de altura inigualable. Heidegger ha sido un maestro de Alemania, de Europa y del mundo, un nuevo Platón, que pudo sostener, en una lengua creativa y deslumbrante, que tan sólo el alemán y el griego clásico permitían una correcta aproximación a la esencia del Ser.

Sea como sea, el maestro-rector de la Universidad de Friburg, a finales de 1933, en el turbulento período inmediatamente posterior a la ascensión al poder del nazismo, se manifestaba, con sesgo inconfundible, en los términos siguientes:

“¡Hombres y mujeres alemanes! El pueblo ha sido llamado a las urnas por el Führer, pero el Führer no le pide nada al pueblo, sino que más bien le ofrece al pueblo la posibilidad inmediata de manifestar una decisión completamente libre: si todo el pueblo desea una existencia propia, o si no la quiere. Estas elecciones no tendrán parangón con ningún otro proceso electoral. (…) Esta última decisión nos lleva al límite último de la existencia (dasein) de nuestro pueblo, y ¿cuál es este límite? El límite está en la exigencia radical de toda existencia que mantiene y salva su propio honor, y por la cual el pueblo conserva su dignidad y la firmeza de su carácter. No fue la ambición, ni el afán de gloria, ni la ciega obstinación, ni las forzadas aspiraciones, sino únicamente la clara voluntad de asumir la total responsabilidad para soportar y sobrellevar el destino de nuestro pueblo, lo que motivó al Führer para la salida de la Liga de Naciones (…) El día 12 de noviembre el pueblo alemán se ratifica como totalidad sobre su destino, destino que se halla ligado al Führer. El pueblo no puede votar sobre su destino con un sí alegando las llamadas “razones de política exterior”, ni puede votar sí sin incluir en ese sí al Führer y al movimiento totalmente vinculado a él. No hay una política exterior y “además” una política interior. Hay sólo una voluntad para el ser pleno del Estado. El Führer ha despertado esa voluntad en el pueblo y lo ha fundido en un único propósito. ¡Nadie puede permanecer alejado el día en que estamos llamados a demostrar esta voluntad!”

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Fascismos

Rafael Argullol, Eduardo Subirats

Rafael Argullol: El fascismo de la posesión inmediata

A excepción de unos cuantos fanáticos que apenas saben a qué se refieren cuando la defienden, fascismo es una palabra insultante usada por unos y otros como arma arrojadiza. En general, incluso por parte de la derecha, es el término más utilizado para descalificar al adversario por sus supuestas tendencias totalitarias. También con frecuencia fascismo es sinónimo de barbarie.

Sin embargo, el uso contemporáneo de esta palabra arrastra perfiles confusos pues todavía hoy muchos la emplean acusadoramente para describir hechos inmediatos pero, en el momento de imaginar el escenario, se remiten a una parafernalia ideológica del siglo pasado. Se teme a unos bárbaros y, a falta de otro modelo de referencia, se cree que esos bárbaros volverán con sus esvásticas, sus brazos en alto y sus camisas negras, azules o pardas. Algunos, sin duda, tendrían la cíclica tentación de una mascarada de este tipo. Pero, fuera de una nostalgia más bien patética, su porvenir es escaso pues no queda nada de la atmósfera ideológica ni de la cultura que incubó al anterior monstruo. Por tanto, no es el fascismo histórico el que acecha.

No obstante, si el fascismo es una forma de calificar la barbarie actual entonces no podemos albergar demasiadas dudas de que el peligro existe. ¿De dónde proviene? Sólo muy oblicuamente de las grandes doctrinas que prometían al hombre un mundo feliz a través de la superioridad de una raza, una clase social o un estado. Nuestra barbarie contemporánea es reacia a las grandes doctrinas porque un vértigo depredador ni siquiera admite la enunciación de palabras y, mucho menos, de ideas. El nuestro es el fascismo de la posesión inmediata. Su doctrina es tácita, silenciosa, abrumadora: queremos esto y aquello, y lo queremos inmediatamente pues es el botín de guerra que la vida nos ha otorgado.

Y quizá sea, en efecto, esta inmediatez en la rapiña lo que conecte al nuevo fascismo con el antiguo. Los viejos fascismos estaban convencidos de que sus ideas justificaban la rapacidad y la conquista mientras los nuevos fascistas también lo encuentran todo justificado si el premio es el disfrute sin dilaciones del objeto o sujeto que se ha prometido.

Algunos incautos (incautos con cátedra a menudo) han respaldado durante años la bondad de esta actitud como una modalidad moderna del hedonismo. Naturalmente han olvidado un matiz que lo cambia todo. Si la búsqueda de la posesión es la consecuencia de la aventura y el descubrimiento, el buscador -el auténtico hedonista- se ve inmerso en un juego de derechos y deberes, de transgresiones y límites que le dibujan el territorio vital. Avanza, retrocede, arriesga, gana, pierde: así se crea la geografía íntima del ser humano. Por el contrario, si la posesión se concibe como un derecho de conquista, ilimitado y sin contrapartidas, el depredador jamás se mira en el espejo de sus contradicciones y deberes.

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La Rabia de Chaplin

Darío Fo

A 30 años de su muerte… "era sobre todo un hombre con un sentido profundamente arraigado del amor y del odio".LA RABIA DE CHAPLINAltercom* Darío Fo*

14 de febrero de 2007

Sale en estos días «Charlie Chaplin, Opiniones de un Vagabundo» [1]. Vaya por delante que Charles Chaplin ha sido con certeza uno de los hombres del espectáculo, y en particular del cine, más importantes del siglo XX.

Lo que más me fastidia es el interminable rimero de crónicas de tipo patético, lírico o literario que se han escrito sobre él desde el mismo momento de su muerte.

Pescando en ese montón de comentarios, les propongo algunos: "El fondo judío de su arte y de su tristeza indudable, la naturaleza de su humor de doble y triple sentido, es poco accesible al público" (Montale). "Tenía en la sonrisa el llanto del mundo, y en las lágrimas de las cosas hacía bailar la alegría de la vida" (Giovanni Grazzini, en el Corriere della Sera). Y etiquetas hasta el hartazgo: "anarquista-lírico", "individualista-colectivo", "patético", "fantástico", "rebelde", "melancólico", "payaso de la esperanza", "grotesco", "existencialista".

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El escándalo de Marianne

Florence Gauthier

El Escándalo de Marianne

Florence Gauthier

Intervención de Florence Gauthier en el Instituto Anna Arendt de Buenos Aires el 18 de septiembre de 2006.

A los que no son del Instituto, bienvenidas y bienvenidos al Instituto Hannah Arendt. A los que son del Instituto, gracias por concurrir. Y muchísimas gracias a Florence por acompañarnos hoy, y tener con nosotros esta reunión especial. Florence está de camino hacia el congreso en Bariloche de Filosofía. La iniciativa fue de Anthony Doménech, a quien ustedes ya conocen porque estuvo dándonos una conferencia sobre republicanismo. Ya que Florence iba a pasar por Bs. As., coordinamos con el CIF, -aquí está María Julia Bertomeu, la presidenta del Centro de Investigaciones Filosóficas-, la posibilidad de una reunión.

Florence es especialista en Revolución Francesa. Varias veces hemos discutido el papel de las mujeres en la Revolución Francesa, la exclusión –muchas veces- de las mujeres del Contrato Social, o de la política. Ella tiene una visión muy personal con respecto a la revolución y además, nos ofrece una conferencia sobre un personaje, que es Marianne, que tenemos muchas expectativa porque ya nos ha contado algo con respecto a esto.

Marianne es la figura de la revolución Francesa. Ustedes la recuerdan, no la voy a imitar porque tengo que estar vestida en el Instituto (risas), pero tiene una historia muy particular que ella nos va a relatar. Y Tony se ha ofrecido muy generosamente a hacernos de traductor, porque Florence va a hablar en francés. Bienvenida.

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Entrevista a Carlos Marx

R. Landor

Entrevista a Carlos Marx por R. Landor

New York World, 18 de julio de 1871.

Londres, 3 de julio .- Me encargaron averiguar algo acerca de la Internacional Association, y he tratado de hacerlo. La empresa resulta particularmente difícil en este momento. Indiscutiblemente, Londres es el cuartel general de la asociación, pero los ingleses están asustados, y en todas partes huelen algo internacional, igual como el Rey Jaime creía sentir por doquier olor a pólvora después del famoso complot (1) . Como era de suponerse, la conciencia de la Sociedad se ha incrementado a causa de las suspicacias del público, y si es que los que la dirigen tienen algún secreto que guardar bien un secreto. He visitado a dos de sus más importantes miembros, he hablado con uno de ellos libremente, y aquí les doy a ustedes lo esencial de mi conversación. He corroborado que es una sociedad de auténticos trabajadores, pero que estos trabajadores están dirigidos por teóricos sociales y políticos de otra clase. Uno de los hombres que entrevisté, miembro prominente del consejo, estaba sentado en su banca de trabajo durante nuestra entrevista, y de vez en vez interrumpía nuestra conversación para recibir una queja, presentada en tono nada cortés, de uno de los muchos clientes de la vecindad que lo empleaban. Escuché a este mismo hombre pronunciar elocuentes discursos en público inspirados en cada frase con la energía del odio a las clases que se autodenominan sus amos. Entendí los discursos después de este vistazo echado a la vida doméstica del orador. Seguramente él sentía que tenia cerebro de sobra para organizar un gobierno obrero, y sin embargo se veía obligado a dedicar su vida a las tareas más repulsivas de una profesión mecánica. Era orgulloso y sensible y sin embargo a cada paso tenia que responder con una inclinación a un gruñido y con una sonrisa a una orden que en la escala de las nuevas maneras se hallaba al mismo nivel que el llamado de un cazador a su perro. Este hombre me ayudó a vislumbrar uno de los aspectos de la naturaleza de la Internacional, el resultado del trabajo contra el capital, del obrero que produce contra el intermediario que disfruta. Aquí estaba la mano que golpeará duro cuando llegue el momento, y por lo que toca a la cabeza que proyecta, creo que también la vi, en mi entrevista con el Dr. Karl Marx. El Dr. Karl Marx es un doctor en filosofía (2) alemán, con una amplitud alemana de conocimientos derivada tanto de la observación del mundo viviente como de los libros. Debo pensar que nunca ha sido un obrero en el sentido ordinario del término. Su casa y su aspecto son los de un miembro acomodado de la clase media (3). La sala a la que fui introducido la noche de mi entrevista habría resultado muy confortable para un próspero agente de bolsa que ya hubiera hecho carrera y estuviese empezando a hacer fortuna. Representaba el confort personificado, el apartamento de un hombre de gusto y de posibilidades, pero sin nada en él peculiarmente característico de su propietario. Un hermoso álbum de vista del Rin sobre la mesa, sin embargo, daba un indicio de su nacionalidad. Atisbé cautamente en el florero sobre una mesita buscando una bomba. Olfateé tratando de descubrir petróleo, pero el aroma era el aroma de las rosas. Me arrellané cautelosamente en mi asiento, y aguardé melancólicamente lo peor. El ha entrado y me ha saludado cordialmente, y estamos sentados frente a frente. Sí, estoy tete-a-tete con la revolución encarnada, con el verdadero fundador y espíritu guía de la sociedad Internacional, con el autor del aviso en el que se le advirtió al capital que si se oponía al trabajo debía esperar ver su casa quemada hasta el tejado, en una palabra, con el apologista de la Comuna de París. ¿Recuerdan ustedes el busto de Sócrates, el hombre que prefiere morir antes de profesarles fe a los dioses de la época, el hombre con aquella fina línea de perfil para la frente que acaba ruinmente al final en un rasgo respingado y curvado como un gancho dividido en dos que forma la nariz? Visualicen mentalmente este busto, coloreen la barba de negro, salpicándola aquí y allá con algunos mechones grises; coloquen esta cabeza sobre su cuerpo corpulento de mediana altura, y el doctor está ante ustedes. Pongan un velo sobre la parte superior del rostro y podrían estar en compañía de un miembro de la junta parroquial. Descubran el rasgo esencial, la inmensa frente, y al momento sabrán que tienen que vérselas con la más formidable de todas las fuerzas compuestas: un soñador que piensa, un pensador que sueña. Otro caballero acompañaba al Dr. Marx, un alemán también, creo, aunque por su gran familiaridad con nuestro idioma no puedo estar completamente seguro (4) . ¿Era un testigo del lado del doctor? Eso creo. El Consejo (5), al tener noticia de la entrevista, pudiera pedir al doctor un informe sobre la misma, porque la revolución es ante todo desconfiada de sus agentes. Aquí, pues, estaba su evidencia como corroboración. Yo fui derecho a mi asunto. El mundo, dije, parecía estar a oscuras acerca de la Internacional, odiándola mucho, pero incapaz de decir claramente qué es lo que odia. Algunos, que afirman haber atisbado en la penumbra algo más que sus vecinos, declaran haber descubierto una especie de busto de Jano con una limpia y honrada sonrisa de trabajador en una de sus caras y en la otra una mueca criminal de conspirador. ¿Quería él aclarar el misterio que encubre la teoría? El profesor rió, un poco halagado según sospeché, ante el pensamiento de que estuviésemos asustados de él. "No hay ningún misterio que aclarar, querido señor" , comenzó, en una forma muy pulida del dialecto de Hans Breitmann, "excepto tal vez el misterio de la estupidez humana en aquellos que perpetuamente ignoran el hecho de que nuestra asociación es pública y que los más completos informes de sus actividades se publican para todos los que quieren molestarse en leerlos. Usted puede comprar nuestros reglamentos por un penique, y un chelín invertido en folletos le enseñará acerca de nosotros casi tanto como nosotros mismos sabemos.

Landor: Casi… Sí, quizá sí; ¿pero no será acaso lo poco que no llegue a conocer lo que constituya el misterio más importante? Para ser muy franco con usted, y para poner el asunto tal como lo ve un observador ajeno a él, este general clamor de desprecio contra ustedes debe significar algo más que la ignorante mala voluntad de la multitud. Y todavía es pertinente preguntar, incluso después de lo que usted me ha dicho, ¿qué es la Sociedad Internacional?

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Nicolai Bujarin

A modo de introducción

        Aunque sea poco conocido,  el debate entre la oposición de derecha y la de izquierda en el movimiento comunista internacional, rotundamente encarnadas por Nikolai Bujarin y león Trotsky, respectivamente, que tuvo su mayor vigencia en la segunda mitad de los años veinte con un antes y un después, tuvo y tiene su traducción española. Lo tuvo en el POUM, caracterizado como “trotsko-bujarinista” por el infortunado periodista soviético Mijhail Koltzov (1), y lo ha vuelto a tener, bajo otras perspectivas entre sectores de la intelectualidad marxista crítica ligada proveniente de la tradición comunista, y el sector más ligado con el trotskismo, más específicamente con lo que fue la LCR, por no hablar de otras posibles resonancias.

       En  caso del POUM que recogió todas las disidencias del PCE, el “bujarinismo” está estrechamente ligado a Maurín y la Agrupación Comunista madrileña liderada por Juan Portela y Julián Gorkin (2), en tanto que el trotskista lo está con Nin y Juan Andrade, todos ellos cofundadotes del PCE. Tanto Trotsky como Nin acusaron una y otra vez a Maurín de “bujarinista”, aunque lo cierto es que éste fue expulsado del Komintern por negarse a condenar a Trotsky, y  conoció una potente radicalización a raíz del ascenso del nazismo al poder. La acusación se fundamentaba tanto en la actitud de Maurín ante el Komintern como por  el criterio que guiaba la formación del “Bloque Obrero y Campesino” (BOC), como una organización más amplia que un parido comunista.

       Sin embargo, este criterio fue aplicado por Maurín en un sentido más clásico, y el BOC no tuvo nada que ver con  el “Kuomintangnismo” ni nada por el estilo, sirvió para integrar justamente a los “bujarinistas” madrileños, y también a los comunistas independentistas como Jordi Arquer y Josep Rovira, que habían organizado pequeñas formaciones de este signo en Cataluña. En el POUM, Portela representó siempre al sector más afín con el PCE y el Frente Popular (y opuesto al trotskismo,  en el sentido de que había que estar “por encima” del dilema Stalin-Trotsky, un criterio en el que abundó especialmente  Gorkin en sus diatribas contra Trotsky en relación a la línea a seguir durante la guerra y la revolución). La presunción  (expresada entre otros por el avieso Antonio Elorza en Queridos camaradas), según la cual, de haber permanecido Maurín al frente del POUM durante la guerra habría actuado en la misma línea que Portela tiene dos argumentos en contra, primero, Maurín fue el principal teórico de la Alianza Obrera y del POUM, segundo, que su discípulo  “Pep” Rebull se mostró muy crítico con actuaciones de Nin, como lo fue colaborar con la Generalitat y defendió una opción que los componentes de la Cuarta Internacional dentro del POUM, vieron como próxima a la suya (3).

       Pienso que el reconocimiento que obtuvo Bujarin en los años setenta tiene mucho que ver con las tentativas de un “comunismo democrático” en partidos comunistas como el italiano. No hay que olvidar que Togliatti, aunque se plegó a Stalin para  salvar la vida había mostrado sus simpatías con Bujarin, y que otros líderes comunistas como Angelo Tasca y el propio Gramsci, se encontraban en esa misma línea (4). Como es sabido, el líder de la revolución húngara de 1956, Imre Nagy, había sido afín a Bujarin, y la huellas de éste –en su fase del socialismo a paso de tortuga, manteniendo la alianza obrero-campesina de la NEP-, se pueden encontrar bajo diversas formas en cierto titoismo (que en Cataluña representó Joan Comorera), en Alexander Duceck, y otros disidentes. Durante la “perestroika”, sectores muy significativos de los partidos comunistas europeos, y muy significativamente del PSUC, llevaron a cabo una extensa campaña que comprendía no solamente la exigencia de su “rehabilitación” (concepto equívoco donde los haya), sino también su revalorización. Seguramente la expresión más acabada de esta campaña fue la biografía de Bujarin escrita por el reconocido historiador y sovietólogo norteamericano Stephan F. Cohen, sobre la cual se incluye en este “dossier” un trabajo crítico escrito por Tamara Deutscher, la compañera de Isaac Deutscher, y colaboradora de E. H. Carr.

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