Un punto de encuentro para las alternativas sociales

¿Podemos fiarnos de los desconocidos?

Santiago Alba Rico

¿Podemos fiarnos de los desconocidos?

Santiago Alba Rico

Atlántica XXII (Asturias)

La habitabilidad material del mundo es sobre todo una cuestión de confianza. La pugna y la sospecha son siempre secundarios o reactivos; y la economía y la política, que determinan su curso, explotan la credulidad constructiva de una humanidad a la que sorprenden una bombilla fundida y una cañería vacía, pues esperamos ingenuamente que se encienda la luz al presionar el interruptor y salga agua al abrir el grifo. Todo se sostiene con una cierta estabilidad, y todo se reproduce con una cierta continuidad, gracias a la ilusión individual de que, mientras nosotros dudamos, el otro sabe lo que se trae entre manos; y de que, si nosotros confeccionamos chapuzas provisionales, nuestro compañero, nuestro vecino, nuestro fontanero, saben bien lo que se hacen. Estamos seguros de que los padres saben cuidar a sus hijos, de que el paseante no nos va a mentir si le preguntamos la hora, de que el médico quiere curarnos, de que el puente no va a caerse, de que la silla va a soportar nuestro peso, de que el picaporte va a ceder a nuestro empuje. Si Gian Battista Vico, el filósofo italiano dieciochesco, tenía razón y “sólo conocemos de verdad lo que nosotros mismos hacemos”, hay que admitir que nuestra vida cotidiana consiste -y sólo es posible por ello- en una radical confianza en lo desconocido, en una fe ciega en millones de desconocidos que han levantado nuestras casas, instalado nuestros teléfonos, fabricado nuestros coches, construido nuestras carreteras (y preparado, desde que somos pequeños, nuestras comidas, remendado nuestros vestidos, curado nuestras heridas).

Read more

En la muerte del camarada Daniel Bensaïd

Salvador López Arnal

En la muerte del camarada Daniel Bensaïd

 

Salvador López Arnal

 

El correo de un amigo me informa del fallecimiento en la mañana de ayer lunes, 11 de enero de 2010, del teórico y activista comunista Daniel Bensaïd. Sin acabarlo de creer escribo esta nota a todas luces injusta con su enorme figura, con su admirable ejemplo.

Profesor de filosofía en la Universidad París VIII, autor de Cambiar el mundo, Marx Intempestivo, Clases, plebes, multitudes, Resistencias, Trotskismos, de una extensa obra filosófica y política: treinta libros y centenares de artículos, Daniel Bensaïd había nacido en Toulouse hacía poco más de 63 años. Fue uno de los líderes estudiantiles del mayo parisino de 68; a diferencia de muchos otros, no se reconvirtió.

Read more

Potencias del comunismo

Daniel Bensaïd

Daniel Bensaid

[Publicamos a continuación el último texto escrito por Daniel Bensaid para el nº 4 de la revista Contretemps, de la que era fundador. El texto forma parte del sumario de VIENTO SUR nº 108]

En un artículo de 1843 sobre “los progresos de la reforma social en el continente”, el joven Engels (recién cumplidos los 20 años) veía el comunismo como “una conclusión necesaria que se está claramente obligado a sacar a partir de las condiciones generales de la civilización moderna”. Un comunismo lógico en suma, producto de la revolución de 1830, en la que los obreros “volvieron a las fuentes vivas y al estudio de la gran revolución y se apoderaron vivamente del comunismo de Babeuf”. Para el joven Marx, en cambio, este comunismo no era aún más que “una abstracción dogmática”, una “manifestación original del principio del humanismo”. El proletariado naciente se había “echado en brazos de los doctrinarios de su emancipación”, de las “sectas socialistas”, y de los espíritus confusos que “divagan como humanistas” sobre “el milenio de la fraternidad universal” como “abolición imaginaria de las relaciones de clase”. Antes de 1848, este comunismo espectral, sin programa preciso, estaba presente pues en el aire del tiempo bajo las formas “poco pulidas” de las sectas igualitarias o de ensueños icarianos. Sin embargo, ya entonces la superación del ateísmo abstracto implicaba un nuevo materialismo social que no era otra cosa que el comunismo: “Igual que el ateísmo, en tanto que negación de Dios, es el desarrollo del humanismo teórico, también el comunismo, en tanto que negación de la propiedad privada, es la reivindicación de la vida humana verdadera”. Lejos de todo anticlericalismo vulgar, este comunismo era “el desarrollo de un humanismo práctico”, para el cual no se trataba ya sólo de combatir la alienación religiosa, sino la alienación y la miseria sociales reales de donde nace la necesidad de religión.

De la experiencia fundadora de 1848 a la de la Comuna, el “movimiento real” que busca abolir el orden establecido tomó forma y fuerza, disipando las “locuras sectarias”, y dejando en ridículo “el tono de oráculo de la infalibilidad científica”. Dicho de otra forma, el comunismo, que fue primero un estado de espíritu o “un comunismo filosófico”, encontraba su forma política. En un cuarto de siglo, llevó a cabo su muda: de sus modos de aparición filosóficos y utópicos a la forma política por fin encontrada de la emancipación.

1. Las palabras de la emancipación no han salido indemnes de las tormentas del siglo pasado. Se puede decir de ellas, como de los animales de la fábula, que no han quedado todas muertas, pero que todas han sido gravemente heridas. Socialismo, revolución, anarquía incluso, no están mucho mejor que comunismo. El socialismo se ha implicado en el asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, en las guerras coloniales y las colaboraciones gubernamentales hasta el punto de perder todo contenido a medida que ganaba en extensión. Una metódica campaña ideológica ha logrado identificar a ojos de muchos la revolución con la violencia y el terror. Pero, de todas las palabras ayer portadoras de grandes promesas y de sueños de porvenir, la de comunismo ha sido la que más daños ha sufrido debido a su captura por la razón burocrática de Estado y de su sometimiento a una empresa totalitaria. Queda sin embargo por saber si, de todas estas palabras heridas, hay algunas que vale la pena reparar y poner de nuevo en movimiento.

2. Es necesario para ello pensar lo que ha ocurrido con el comunismo del siglo XX. La palabra y la cosa no pueden quedar fuera del tiempo de las pruebas históricas a las que han sido sometidos. El uso masivo del título “comunista” para designar el Estado liberal autoritario chino pesará mucho más durante largo tiempo, a ojos de la gran mayoría, que los frágiles brotes teóricos y experimentales de una hipótesis comunista. La tentación de sustraerse a un inventario histórico crítico conduciría a reducir la idea comunista a “invariantes” atemporales, a hacer de ella un sinónimo de las ideas indeterminadas de justicia o de emancipación, y no la forma específica de la emancipación en la época de la dominación capitalista. La palabra pierde entonces en precisión política lo que gana en extensión ética o filosófica. Una de las cuestiones cruciales es saber si el despotismo burocrático es la continuación legítima de la revolución de Octubre o el fruto de una contrarrevolución burocrática, verificada no sólo por los procesos, las purgas, las deportaciones masivas, sino también por las conmociones de los años treinta en la sociedad y en el aparato de Estado soviético.

Read more

Nuestra deuda con Haití

Hortensia Fernández Medrano

NUESTRA DEUDA CON HAITI

Hortensia Fernández Medrano

La tragedia de Haití nos hace rememorar cosas que  fácilmente olvidamos. Haití, como se ha repetido hasta la saciedad estos días, es el país mas pobre del continente americano y uno de los países más pobres del  planeta.

Sin embargo, muchos no saben o no recuerdan  que Haití fue el primer país independiente de América surgido de una rebelión de esclavos, esos esclavos que los europeos arrancamos del continente africano y llevamos a América  en condiciones infrahumanas a trabajar en las plantaciones de caña de azúcar, y que, a fuerza de intensificar los cultivos para extraer el máximo beneficio, acabaron con un  suelo antes fértil que provocó la desertificación del país.

Read more

¿Haití existe?

Leonardo Padura Fuentes

Leonardo Padura Fuentes

Publicado en Cubadebate: http://www.cubadebate.cu/

Haití fue el primer país independiente de América Latina. La colonia francesa de Saint Domingue, que ocupaba la mitad occidental de la isla La Española, vio en los años finales del siglo XVIII arder los cafetales y las plantaciones de caña que tanta riqueza habían dado a la metrópoli europea. El fuego lo pusieron los negros esclavos, traídos de África o ya nacidos en la colonia, quienes tuvieron la osadía de pensar que el sueño ilustrado de que la libertad, la igualdad y la fraternidad eran posibles para los hombres, también les concernía a ellos, los más explotados y desiguales. Pero hombres al fin y al cabo.

El reto lanzado al mundo y a la historia por los negros y ex esclavos haitianos al parecer fue demasiado audaz y pronto se revertiría como una maldición secular.

Read more

El delirio de ser alguien

Aitxus Iñarra

Aitxus Iñarra – Profesora de la UPV/EHU

Llegar a «ser alguien» es una aspiración común de mucha gente que, para lograrlo, busca la distinción que hoy día supone el logro individual vinculado al dinero y al poder. Según la autora, esa identidad distintiva, destacada por los medios de comunicación, esconde lo natural, la naturaleza propia. Aitxus Iñarra va más allá de la mera constatación de ese frecuente anhelo y se adentra en el mecanismo mental que conduce al mismo: «La idea de que se carece de algo, es decir, de que se es incompleto».

Si hay una pregunta universal es ésta: quién soy yo. ¿Soy, acaso, aquello que creo ser? ¿Soy, quizás, la figura que presento ante los demás? J Grinder y R. Bandler relatan en «De sapos a príncipes» una anécdota que todos hemos vivido. Comenzaremos por ahí.

«Tengo un amigo que es rector de una Universidad, vive en el delirio de que es realmente inteligente y que tiene mucho prestigio y todas esas cosas. Anda por ahí tieso, con aires de importancia y fuma en pipa. El show es completo. Vive una realidad completamente delirante. La última vez que estuve en un hospital mental, había un fulano que pensaba que era agente de la CIA. Creía que estaba ahí por los comunistas. La única diferencia entre estas dos personas es que el resto de la gente está más dispuesta a creerle al rector de la Universidad que al psicótico».

Ironizan los autores sobre la necesidad de levantar la propia identidad sobre la distinción. El mérito de ser alguien importante nos evoca al Narciso de la mitología griega que, enamorado de su propia imagen, quedó atrapado en ella cuando la vio en el agua. Asimismo, el rector de la narración ha engendrado una identidad: la de ser alguien inteligente y prestigioso. Para visibilizar tales rasgos necesita de la utilización de unos signos distintivos -anda por ahí tieso, con aires de importancia y fuma en pipa-. Además, puede llevar a cabo la materialización de su deseo, ya que el contexto universitario asume y valora dicha ficción. Por lo tanto, el proceso de identificación con el objeto deseado produce la aceptación de lo que parece ser por lo que es. O bien su reemplazo. Es decir, el impostor esconde tras la imagen por él construida lo natural, su propia naturaleza.

Es cierto que la distinción ha sido un rasgo al que muchos humanos han mostrado apego. Ese llegar a ser alguien ha sido y es un anhelo humano muy difundido. Hasta el ascenso al poder de la burguesía, la distinción venía vinculada al favor real y a la cuna. Poseer un título nobiliario, una ascendencia ilustre era muy deseable para los que pretendían atribuirse una distinción aristocrática. Hoy en día la idea del logro individual, la necesidad de triunfo, de ser alguien, está tan difundida prácticamente en todos los ámbitos sociales, que parece algo casi natural. No es de extrañar, cuando es propio de la mitología de éste sistema económico y cultural magnificar el mérito, el éxito social y el logro individual.

Read more

Frente a la crisis política actual: Investigar la deuda. Enfrentar a la derecha

Claudio Katz, Jorge Marchini, Eduardo Lucita

Claudio Katz – Jorge Marchini – Eduardo Lucita

Publicado por ARGENPRESS, miércoles 13 de enero de 2010

Otro conflicto de imprevisibles consecuencias ha estallado entre el gobierno y la oposición de derecha.

La iniciativa gubernamental de constituir un fondo especial con una porción de las reservas para garantizar el pago de la deuda externa desató este conflicto. La derecha rechaza este fondo y exige hacer frente a los pagos con las partidas del presupuesto sin tocar las reservas. La diferencia entre ambos bandos son los mecanismos para cumplir con las exigencias de los acreedores.

Pero bajo esta discusión subyace una coincidencia plena: pagar una deuda fraudulenta que ya ha sido pagada varias veces. Este acuerdo ya se manifestó cuando hace pocos meses los legisladores del gobierno y la oposición votaron por unanimidad la derogación de la “ley cerrojo”, que bloqueaba la reapertura del canje con los bonistas que quedaron afuera de ese arreglo. Ninguno de ellos se indignó en ese momento con la “violación de la seguridad jurídica” implícita en la anulación de una disposición que se presentó varias veces como inmodificable.

Read more

Sobre el Sacristán que podemos seguir leyendo en el siglo XXI (I).

Salvador López Arnal

[…] De todas las formas de nombrar “al otro” necesario y posible del capitalismo inmundo, la palabra “comunismo” es la que conserva más sentido histórico y carga programática explosiva. Es la que evoca mejor lo común del reparto y de la igualdad, la puesta en común del poder, la solidaridad enfrentada al cálculo egoísta y a la competencia generalizada, la defensa de los bienes comunes de la humanidad, naturales y culturales, la extensión a los bienes de primera necesidad de un espacio de gratuidad (desmercantilización) de los servicios, contra la rapiña generalizada y la privatización del mundo.

Daniel Bensaïd (2009), “Potencias del comunismo”, Viento Sur

 

Cualquier aproximación a la bibliografía de Sacristán es inevitablemente deudora del documentado e imprescindible artículo de Juan-Ramón Capella “Aproximación a la bibliografía de Manuel Sacristán Luzón” (mientras tanto, 30-31, mayo 1987, pp. 193-223), trabajo que el propio autor ha revisado y ampliado en ocasiones posteriores [1]. A la pionera aportación del autor de La práctica de Manuel Sacristán. Una biografía política hay que sumar la tenaz y fructífera investigación de Miguel Manzanera en los archivos del PCE, del PSUC y de Francesc Vicens [2] además de la detalladísima bibliografía incorporada a su tesis doctoral [3] sobre la obra político-filosófica del traductor de El Capital.

Igualmente, todo análisis de “la obra” de Manuel Sacristán debería tener muy en cuenta su oceánica, su aléfica labor socrático-traductora. Sus más de cien traducciones, sus casi 30.000 páginas [4] vertidas a un deslumbrante castellano de autores tan diversos como Platón, Quine, Marx, Engels, Hasenjaeger, Church, Schumpeter, Lukács, Heller, Korsch, Geymonat, Labriola, Taton o Gramsci [5] producen vértigo y máximo reconocimiento ante una labor casi incomensurable hecha, además, en condiciones de extrema dificultad. Más de una generación de universitarios españoles, y de países latinoamericanos, se ha formado con esas traducciones cuyas presentaciones (e incluso sus pies de página de traductor) nunca pasaron desapercibidas [6]. Por lo demás, al aproximarnos a las dimesiones y registros de la obra y hacer de Sacristán corremos el riesgo de caer en la más flagrante injusticia: de una arista esencial de esa “obra”, de sus numerosas intervenciones en ámbitos académicos y ciudadanos con la finalidad, siempre presente en él, de cuidar, informar y cultivar la razón pública, quedan sólo algunos testimonios escritos, sonoros y/o filmados, muestra no siempre representativa de esta labor descomunal que tanto ha enseñado a numerosos ciudadanos y que ha generado tantas vocaciones de rebeldía y pasión veraz por el conocimiento.

De su vértice de profesor, trasterrado por presiones nacional-católicas a la Facultad de Económicas, sin cátedra de Lógica en una oposición hegemonizada por el Opus Dei y perdida de antemano en 1962, expulsado de la Universidad tres años más tarde por motivos políticos para ser tardíamente reconocido como catedrático universitario al final de su vida, los testiminios se agolpan desde atalayas diversas: no sólo fue un excelente profesor, cuando le dejaron serlo, dos décadas aproximadamente, sino que fue un maestro con un legado que permanece.

Read more

El galope sin bridas del lenguaje y la cosmovisión dominantes

Salvador López Arnal

“No es que las personas se hayan vuelto más codiciosas que en las generaciones pasadas”, declaraba el profeta del capitalismo inmoderado Alan Greenspan, entonces presidente de la Reserva Federal, en el Senado usamericano en 2002. Lo que ocurría, señalaba el agitador de huracanes neoliberales, es que las vías para expresar la codicia habían aumentado enormemente. No añadió, desde luego, con neta inconsistencia, que él mismo, con sus políticas y valores, era parte sustantiva de esa expansión de las vías de expresión codiciosas.

Algo parecido ocurre con el lenguaje y estilo dominantes que, como nos enseñaron aquellos imprescindibles revolucionarios decimonónicos,  suelen ser las ideas, opiniones y procedimientos de los grupos, clases y fuerzas políticas dirigentes. No es que sus campos poliéticos se abonen mejor, con mayores cuidados, con argumentaciones más sólidas; no, en absoluto. Lo que ocurre es que sus medios de expresión y penetración sigue incrementándose sin límite (y con esa oposición y respuesta) en territorios que, en principio, deberían articularse con otras nociones y con argumentos muy distintos. En Público de 19 de enero de 2010, Isaac Rosa e Ignacio Escolar escribían dos magníficos artículos sobre el tema a propósito de las declaraciones del president de la Generalitat -“Si abordamos la inmigración con el discurso buenista nos equivocaremos y daremos argumentos a los xenófobos”- y del portavoz del PSC, el señor Miquel Iceta: “Nuestro partido rechaza los dos extremos: el buenismo, cerrar los ojos antes los problemas, y la xenofobia” [2]. “Buenismo”, no es necesario recordarlo, es terminología acuñada y “popularizada” por la FAES, la fundación de la extrema derecha españolista neofranquista y neoliberal. Y hablar como ellos es, a veces, pensar como ellos

Añado una observación complementaria sobre lenguaje, estilos e ideas prestadas.

El presidente del Gobierno español envió el lunes 18 de enero un telegrama a Sebastián Piñera [3]. Le trasladada en él una “calurosa” felicitación por su apretada victoria en las elecciones presidenciales chilenas. ¿”Calurosa” es la palabra que debe escoger un presidente de un partido que se dice socialista para saludar la victoria de un dirigente político que cuenta entre las pricipales fuerzas que le apoyan a Unión Democrática independiente, una organización ultramontana fundada por Jaime Guzmán, el ideólogo del fascismo pinochetista chileno? [4]

En el telegrama escrito por alguno de los asesores de Rodríguez Zapatero se desea a Piñera el mayor éxito en su mandato como presidente chileno. ¿El mayor éxito en su mandato, el mayor éxito para implantar lo que seguramente será una política económica de capitalismo salvaje sin cuidar formas, derechos ni conquistas populares? ¿Éxito para el mandato político de un empresario multimillonario que cuando faltan apenas dos meses para asumir la presidencia de Chile no ha prescindido de ninguno de sus grandes negocios? ¿Hay que desear éxito a este Berlusconi chileno?

El texto del telegrama habla, además, de la firme voluntad del gobierno español de impulsar la cooperación y amistad que existen entre los dos países. ¿Cooperación de las multinacionales españoles para esquilmar todo lo que ponga por delante? ¿Cooperación económica con un gobernante cuyo triunfo causó al día siguiente un incremento del precio de las acciones de Axxion, una de sus grandes empresas, del 13,8%? ¿Amistad con un gobernante apoyado por una fuerza política orgullosa del legado pinochetista, impregnada de un catolicismo integrista que produce a cualquier alma sensible temblor y pavor (oposición frontal a toda legislación permisiva del aborto por ejemplo), opuesta a cualquier reforma legislativa en sentido democrático y firme (esta vez sí) partidaria del neoliberalismo económico más innoble y criminal? ¿Cooperación y amistad con esas coordenadas, con el máximo representante de esas finalidades sociales?

Read more

Superarán otros seres humanos este momento gris y amargo…

Salvador López Arnal

A pesar de los oscuros e incontables apoyos recibidos. A pesar de las palabras de amistad otorgadas por un ex primer ministro español de extrema derecha defensor de la invasión de Iraq y de golpes de Estado en Venezuela. A pesar de las orientaciones y consejos apuntados desde embajadas intervencionistas imperiales A pesar del control ejercido en canales de televisión. A pesar de los medios casi infinitos que han abonado una candidatura multimillonaria, la izquierda y las fuerzas democráticas chilenas han estado a punto de evitar la victoria de Sebastián Piñera, un economista formado en Harvard que asegura haber visto el golpe de Estado de 1973 por televisión [1], un político berlusconiano de extremísima derecha dueño de la principal aerolínea chilena, del principal club de fútbol del país y de un canal de televisión, un político-empresario de ambición ilimitada y principios muy limitados que galopa a lomo de dos partidos fascistoides, Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente, una fuerza ultraconservadora dirigida por pinochetistas convencidos que fueron colaboradores directos del general golpista asesino, un ciudadano multimillonario que no sólo se opone a la interrupción del embarazo sino que está dispuesto a perseguirla sea cual sea la circunstancia que lo motive.

La izquierda chilena, los partidos y organizaciones de izquierda y democráticos, los movimientos sociales y ciudadanos, tanto los que han votado la otra candidatura como los que no lo han hecho porque han creído que otra opción era preferible, han conseguido una grandiosa movilización que ha sido apoyada por más de tres millones de ciudadanos y ciudadanas y que enseña el camino, el difícil camino que permite avanzar.

La izquierda chilena sabe que transita además por un sendero abonado desde hace décadas: el sendero de la dignidad. Cultivar ese inmenso legado, un legado que no sólo permanece sino que crece y crece sin límites, uniendo generaciones y voluntades, es parte esencial de su identidad. Los ejemplos se agolpan. Este que apunto a continuación es uno de ellos, uno entre muchos, uno que merece ser recordado

Cuando Salvador Allende llegó a Nueva York en diciembre de 1972 a exponer en un discurso memorable ante la Asamblea General de la ONU las conspiraciones de empresas multinacionales contra el Estado de Chile, George Bush, el director de la CIA en 1976, el presidente usamericano en 1988, el padre asesor de Bush II, del invasor de Iraq y Afganistán, entonces embajador de la Administración Nixon ante la ONU, solicitó ser recibido por el dirigente chileno. La reunión duró el tiempo del siguiente diálogo:

Allende: Quiero reiterar a su Gobierno que el pueblo de Chile desea tener las mejores relaciones dentro del mutuo respeto. No identifico al pueblo de EE.UU con las acciones de la CIA en los asuntos internos de mi país

Bush: “Señor presidente, la CIA es también el pueblo de EE.UU.”

Read more