Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Jean Jaurès, líder socialista e historiador jacobino

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Jean Jaurés, líder socialista e historiador jacobino

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Entre los grandes “leones” de la Socialdemocracia clásica brilla con una potencia especial Jean Jaurés, una reformista revolucionario que fue asesinado por su pacifismo consecuente. Su legado, tantas veces traicionado, sigue teniendo la fuerza de la originalidad y una coherencia que muy pocos consiguieron.

A finales de julio de 1914, en víspera de la Iª Guerra Mundial, moría asesinado Jean Jaurés, la personalidad más sobresaliente del socialismo francés del siglo XX. La importancia de este crimen fue sobresaliente ya que Jaurés era una pieza clave para la oposición a una guerra -que. diez años antes habia descrito como una lucha "entre naciones (que) toma proporciones de una Iucha entre continentes. fa potencia del capital remueve las más pesadas masas del planeta; y de todo el espesor del globo; el fuego interno del capital remueve los continentes y los hace devorar entre sí". Al día siguiente de que su asesino -un tal Villain, ultraderechista monárquico refugiado en Mallorca. ejecutado en 1936 por los milicianos- acabará con él, sus discípulos. con León Blum a la cabeza. olvida¬ron su internacionalismo y su pacifismo, y se aprestaron a servir a la patria, a animar una guerra tan cruel como sucia en aras de Ia burguesía y del imperialismo.Por nacimiento, Jaurés erá de origen pequeño burgués. Había nacido en Castre, en el Languedoc. Una tierra fértil en tradiciones heréticas. Niño prodigio. su padre le imagina una brillante carrera de cartero. Gracias a un benefactor con más vuelos logra estudiar. Los resultados se notaron enseguida cuando le preguntan por Kant v desarrolla una respuesta que dura tres días. En 1881, con 22 años es ya profesor y llega a ejercer en la Universidad de Toulouse, Diputado republicano. se siente conmovido por las huelgas obreras y por la podredumbre mostrada por su partido.En el Parlamento trata de establecer una línea de acuerdo con los socialistas que se encontraban entonces divididos entre doctrinarios y posibilistas: bajo la influencia de Lucien Herr. camina hacia un socialismo independiente. En 1893, Jaurés fue elegido por los trabajadores de su región. convirtiéndose desde entonces en su defensor intransigente: muestra de ello la tenemos en el momento en que al asumir una denuncia total en 1894.contra el presidente de la República. Casimir Perier. dice: “Prefiero para nuestro país las casas de lenocinio en las que agoniza la vieja monarquía del antiguo régimen. que las casas turbias. De banca y de reserva. en las que agoniza el honor de la República". Interpelado por estar "comparando la casa del presidente de la República con una casa de lenocinio", Jaurés replica: "No señor. no la comparo. la pongo muy por debajo". Al poco tiempo Perier presenta la dimisión. Su línea de pensamiento no se identifica ni con eI marxismo reduccionista de Guesde. ni con socialismo pre-marxista. Aunque "no marxista", Jaurés se cree "discípulo de Marx", En sus tesis. Los orígenes del socialismo alemán (Laia, Barcelona, ) escribe: "Yo no busco el socialismo alemán en el materialismo de la extrema izquierda hegeliana. sino en esos idealistas que se llaman Lutero, Kant, Fichte y Hegel. Quiero no sólo alcanzar las verdaderas y profundas fuentes del socialismo alemán sino también descubrir la futura evolución de ese socialismo. En efecto, aún cuando hoy el socialismo alemán combate tras las apariencias materialistas.,tras el escudo del materialismo, esto es un aspecto no de la paz futura sino solamente de la paz presente. Los socialistas .afirman y se creen materialistas. para facilitar su demostración a fin de que esta tierra, aunque no ya libre de los fantasmas de la superstición, aparezca con luz cruda y áspera, erizado en duras miserias: pero en los repliegues profundos del socialismo subsiste el hálito alemán del idealismo".La unidad socialista, casi congeguida a principio de siglo al calor de las luchas obreras y del debate parlamentario se verá sacudida por el llamado "affaire Dreyfus", en el que un militar por ser judío es acusado por la extrema derecha de ser un espía al servicio de Alemania, Los guesdistas distinguen la cuestión como "una guerra civil entre burgueses", mientras que la derecha liberal considera que se trata de "un asunto peligroso". Dudoso en un principio es convencido por la resuelta posición del novelista Emile Zola que escribe según Jaurés. la carta "más revolucionaria del siglo". En ella se decía: "Acuso al teniente coronel Du Paty de Clan de haber sido el autor diabólico de este error judicial" en contra de Dreyfus. Arremete contra todo el Estado mayor del ejército, y sigue acusando al "Consejo de guerra de haber violado el Derecho al condenar a un acusado sobre la base de un documento que se mantiene secreto". Cuando en la Cámara, la derecha habla de "desastre”; Jaurés. "la golondrina roja”, clama: "!El desastre estaba en los generales de la corte, protegidos por el Imperio, y. está en los generales de los viveros jesuitas, protegidos por la República¡". "¿Saben Uds. que es lo peor que puede ocurrirnos actualmente? Desde que este asunto ha empezado. Lo peor son las medias medidas, las reticencias los equívocos las mentiras, las cobardías". En una carta abierta a los soldados, les dice: "Si no queremos perecer tenemos que revolucionar hoy las alturas del ejército por medio de la ley republicana… Soldados del pueblo de Francia: insensatos. y criminales son aquellos que cuentan con vosotros para confiscar la República, para doblegar al socialismo bajo la dictadura o para ahogar con sangre nuestro gran sueño de justicia".Temeroso de un golpe reaccionario. llega a .aceptar que su "amigo" Millerand -que como todos sus amigos posibilistas terminarán rompiendo con él- forme parte de un gobierno burgués, el de Waldeck Rousseau, Su posición es contradictoria. Por un lado escribe: "El socialismo no puede aceptar una. parcela del poder. Debe de esperar conquistarlo por entero… un partido que se propone la reforma total de la sociedad. La sustitución de un principio de propiedad por otro principio no puede aceptar más que el juego integro. Si sólo tiene una parte, no tiene nada, porque esta influencia parcial queda neutralizada por los principios dominantes de la sociedad actual… El ideal nuevo no se realiza. sino que se compromete- y entonces, si hay una crisis capitalista. el socialismo no saldrá de ella". y por otro acepta un "ministerialismo" puntual que se mostrará totalmente negativo cuando Millerand manda contra los obreros a la policía.La brevedad de este espacio no nos permite extendernos sobre la vertiente de Jaurés como historiador, como el primer autor que investiga los Orígenes y el desarrollo de la Gran Revolución Francesa a través deI prisma socialista. Su pasión por la izquierda de los jacobinos, por Babeuf y los igualitarios, es total. De está gran experiencia saca Jaurés no poco de los elementos estratégicos que propone. en el que la unión entre el socialismo y el republicanismo radical pequeñoburgués es la clave.Su esquema político lo podíamos establecer como sigue: a) la .sociedad está dividida entre poseedores y desposeídos; b) los interesados adquieren conciencia a comprender el antagonismo entre dos mundos, dos sociedades; c) la convicción por parte del proletariado de que tiene que emanciparse por sí mismo. La conciencia adquiere para él un carácter determinante. Jaurés confía en que. gradualmente el proletariado pueda ir armándose aprovechando todo lo que como antisociedad burguesa puede avanzar.Su radicalismo democrático se manifiesta plenamente en su brilIante obra sobre El nuevo ejército. Su idea básica es que hay que rescatar al ejército de las manos de la casta militar. para entregarlo a las manos de la nación en armas. Entiende que toda. la guerra que no es defensiva es criminal. Adversario del colonialismo y del chovinismo no desdeñe los valores tradicionales del país. Un poco de internacionalismo, escribe. aleja de la patria. mucho internacionalismo nos devuelve a ella”.Habiendo comprendido que por "primera vez la guerra será universal,. enfrentándose todos los continentes. y que la extensión capitalista ha ampliado el campo de batalla, ¡ahora los capiteles se disputan todo el planeta y todo el planeta será enrojecido con la sangre..de los hombres!". Se esfuerza por todos sus medios para persuadir al gobierno francés que por el “camino de la guerra, provocará el desastre”, y llama organizar "el Sol de la unidad socialista" contra la guerra. Este empeño le hace ser odiado mortalmente por los patrioteros, y se convierte en el blanco sugerido con toda claridad por una prensa que pide su cabeza. Pero. él sabe que la contrarrevolución es también la calumnia y el fanatismo, y espera sobre todo de la lnternacional Esta conoce la quiebra el 4 de agosto de 1914: Gran orador. Brillante escritor. convencido reformista revolucionario, Jaurés ha sido considerado como la cabeza más noble de la socialdemocracia clásica, de un socialismo que "sembró dragones y cosechó puIgas”. Que el reformismo lo sitúe entre sus héroes suene un poco a blasfemia. Había un profundo sentimiento de liberación social en un hombre que escribió páginas como la siguiente: "Una noche de invierno me sentí sobrecogido por una especie de asombro social. los millares de hombres que paseaban sin conocerse, eran una masa inerme de fantasmas solitarios me parecía des ligada de toda relación entre si. y con una especie de terror impersonal me preguntaba por qué todos aquellos seres se conformaban con el desigual reparto de bienes y de los males, y por qué no se disolvía la enorme estructura social. No les vela cadenas ni en las manos ni en los pies. y me preguntaba: ¿Por qué prodigio esos individuos cargados de penas y desprovistos de todo aguantan la situación…? La cadena estaba en el corazón, el pensamiento se encontraba atado, la vida habla impuesto sus formas en los espíritus; la costumbre las habla fijado. El sistema social había formado a todos estos hombres, estaba en ellos; en cierto modo se habia convertido en su propia sustancia; no se rebelaban contra la realidad porque se confundían con ella. Ese hombre que pasaba temblando de frío. sin duda habría considerado menos insensato y difícil ponerse a re coger con ambas manos todas las piedras de Paris para construirse una casa. que acabar con el sistema social. enorme, aplastante y protector, en el que, en algún rincón, tenla su techo cubriendo sus hábitos y sus miserias" (cita entresacada de Jaurés, biografía escrita por Michelle Auclair, especialista también en García Lorca y publicada en la valiosa colección Gandesa de Grijalbo). Las obras de Jaurés publicadas aquí son (que yo sepa), las siguientes: Historia socialista de la Revolución francesa (Grijalbo-Crltica), Siete ensayos socialistas (Zero, Madrid), Los orígenes del socialismo alemán (Laia, Barcelona). Su Obra Completa ha ido apareciendo en la prestigiosa Editorial Fayard.

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A propósito del Vº Congreso del PSUC

Manuel Sacristán Luzón

TRIBUNA: MANUEL SACRISTANA propósito del V Congreso del PSUCMANUEL SACRISTAN //Uno de los aspectos más interesantes del V Congreso del PSUC es queconstituye una excepción a lo que comúnmente se piensa sobre laselites y sus bases. En este congreso, la base de una organización -yuna organización más estricta que otras- ha conseguido derrotar alvértice de la pirámide. (La metáfora de la pirámide es seguramenteinsuficiente para la comprensión general de las cuestiones del poder,pero parece bastar en este caso). La explicación conspirativa delacontecimiento, que lo atribuye a la actuación de unos pocos cuadrosde la secretaría de organización, es, en este caso, tan endeble comosiempre. Es sólo un consuelo o desahogo ritual y una vergonzantetrinchera política del sector, cuya condición de minoría ha quedado demanifiesto en el congreso. La secretaría de organización del PSUCllevaba muchos años -decenios- bajo la dirección de una misma persona.En el supuesto de que la actuación de ésta y sus pocos colaboradoresinmediatos hubiera sido una causa eficaz del resultado de este VCongreso, habría que preguntarse por qué lo ha sido ahora y no muchoantes. Por esta vía, como por otras varias, se llega a una conclusiónbastante clara para quien considere lo ocurrido sin espíritu debandería: la irrealidad de la política del PCE-PSUC, su inconsistenciaanalítica, salta ya a la vista de tal manera que la base obrera delpartido, pese a estar insuficientemente provista de elementos dejuicio, ha podido superar las inhibiciones de la disciplina y de lareverencia a los jefes. La interpretación conspirativa de los hechosno merece la consideración de quien conoce la pasión con que losdelegados obreros han sostenido sus puntos de vista, articuladosgeneralmente de manera muy simple, pero bastante esencial. Eleurocomunismo, le gritaba un delegado obrero en una comisión delcongreso a uno de los delegados a los que la Prensa llama leninistas,«no es una palabra; es romper huelgas».No es ajena a lo dirimido en el V Congreso del PSUC la debilidad deleco que ha tenido esa sorprendente oleada de democracia de base. Sepueden destacar, por lo exacto de sus observaciones al respecto, unpar de párrafos en sendos editoriales de EL PAÍS, en los que eleditorialista registraba la evidencia de que el V Congreso del PSUC noha sido un juego con cartas marcadas, como lo son tantos congresos detantos partidos y organizaciones; y, sobre todo, un editorial agudo ycompleto de Diario de Barcelona. Pero, en general, la Prensa, ytambién la minoría derrotada, no parecen querer notar la interesanteruptura de la ley de las burocracias que es el V Congreso del PSUC. Lanueva extrema derecha está verdaderamente escandalizada por elatrevimiento de la plebe política comunista: un editorial de Diario 16reclama que se desplieguen mecanismos de represión eficaces por si esebajo pueblo comete desmanes.La reacción contra la mayoría del V Congreso del PSUC suele tenercarácter elitista, no sólo por parte de la derecha, sino también en lapluma (y aun más violentamente en la boca) de la minoría derrotada.Esta se expresa con una prepotencia despectiva que revela laconsciencia de superioridad del especialista en la técnica y podersobre el rebaño de comunes mortales llamados a obedecer a los quesaben y pueden. No hay ninguna duda de que esa consciencia desuperioridad está bien fundada si se acepta la jerarquía de valores deesta sociedad. Los pobres vencedores del V Congreso muestran su pesar,con la primariedad de sus conceptos y con su falta de intelectuales(en el aparato del partido y en la producción), que no pueden sosteneruna batalla de palabras con la pequeña burguesía intelectual detécnicos y políticos profesionales a la que han derrotadosorprendentemente y, sin duda, pírricamente.Las divisiones de clase dentro de las mismas organizaciones políticasno han desaparecido por el hecho de que la cultura dominante lasignore o las declare caducas. Pero esa no es la única evidenciarecordada por el V Congreso del PSUC. Otra de bastante interés es laorganicidad social de los grupos de intelectuales. El antimarxismo,hoy imperante, y la inveterada costumbre de citar a los clásicos deoídas creen que el concepto gramsciano de la organicidad oinorganicidad de los grupos de intelectuales en determinadas capassociales es un asunto programático, o de voluntad política. Enrealidad no se trata de un fenómeno tan político, sino de un hecho deraíces más profundas, y más accesible al estudio de los sociólogos ylos historiadores que a la voluntad de los políticos. La evolución delPSUC, cuyo resultado presente queda de manifiesto en el V Congreso, hallevado a que el grupo de intelectuales (incluidos los políticosprofesionales que lo representan en los parlamentos y otrasinstituciones) no sea orgánico en su base obrera, sino más bien en eldispositivo político de la clase dominante, y así en esta misma. (Eseno es un hecho sin precedentes: en la segunda internacional, ocurrióya antes de la primera guerra mundial, causando en varias seccionesnacionales choques entre las fracciones parlamentarias y otrasinstancias del partido). De ahí que se exprese respecto de la baseobrera con el mismo desprecio y la misma violencia que losintelectuales explícitamente orgánicos en la clase dominante, porejemplo, los periodistas de la derecha social. De ahí también queéstos sientan ahora simpatía por los intelectuales -de aparato o no-dominantes en los grupos parlamentarios comunistas: el mismo número deDiario 16 que levantaba el paredón para los obreros comunistaspublicaba un elogio de uno de los intelectuales parlamentarios del PSUC.InterpretacionesLa intelectualidad del PSUC y del PCE ha empezado en seguida arealizar una de las tareas más características del trabajointelectual: la interpretación de lo ocurrido. (Su situación alhacerlo es excepcional: trabaja pro domo sua, ella misma es el grupodominante a cuyo poder directo ha de servir su trabajo, cosa insólitaen la práctica intelectual.) Hasta el momento ha producido dosinterpretaciones, una de las cuales se presenta en dos versiones.Miembros del grupo procedente de bandera roja ofrecen comointerpretación de lo ocurrido la construcción, ya mencionada, en clavede la teoría conspirativa de la historia. No vale la pena detenerseante ese pobre intento. La primera versión de la otra explicación hasido repetidamente propuesta por Santiago Carrillo. Consiste enreconocer el malestar de la base comunista, que habría llevado en elPSUC al resultado del V Congreso, explicando ese malestar por lacrisis económica y las dificultades de la transición.Parece permisible inferir de esa explicación, por implicación, queSantiago Carrillo ve en el descontento de la mayoría de la base obreracomunista ingenuidad política, frustración de esperanzas infundadas,en suma, la ignorancia de los legos. Seguramente hay mucha verdad enesa explicación. Creemos que su defecto es que está demasiado lejos deser toda la verdad. La segunda versión de esta explicación se puedeatribuir a Antonio Gutiérrez: consiste en añadir a la versión anteriorel reconocimiento autocrítico de errores, por ejemplo, en elseguimiento de los acuerdos de la Moncloa. Esta versión tiene tambiénsu verdad -algo más que la anterior, al menos en la intención-, peroigualmente deja fuera de consideración una causa importante de lafrustración de la mayoría obrera comunista.Esa causa es el hecho de que su partido se ha identificado en lacrisis con un sistema socioeconómico al que las crisis soninherentes,el hecho de que su partido ha aceptado una Constitución queconsagra una economía que avanza a través de crisis, el hecho de quesu partido ha pretendido demagógicamente hallar salidas progresivas ala crisis estrictamente dentro del sistema, y ha presentado así lacrisis como un extraño resultado de la mala voluntad o de laincompetencia de los gobernantes. La base obrera del partido comunistano es tan necia como para reprocharle a éste que el capitalismo sufracrisis (sobre los problemas económicos de las sociedades del Este notiene ni información ni instrumentos conceptuales, que no encuentra nien el partido ni fuera de él); lo que le reprocha es su adhesión alsistema de las crisis, su complicidad con lo establecido.La mayoría del V Congreso del PSUC no ha conseguido decir claramentemás que dos ideas: que rechaza el tipo de política que da de sí cosascomo los pactos de la Moncloa, y que la oposición al imperialismocapitalista es un elemento de su identidad moral e ideal. Esto últimolo ha dicho en la resolución final del congreso, con la condena delinnumerable asesinato cotidiano perpetrado en El Salvador por unGobierno títere de Estados Unidos, bajo la dirección de asesoresnorteamericanos. Ambas posiciones, por escasamente lograda que esté suarticulación, consiguen la adhesión de todas las personas y de todoslos grupos que tienen algo que ver con las ideas comunistas. Esoexplica el florecimiento de iniciativas, discusiones, reuniones de exmilitantes del PSUC y del PCE que se están produciendo estos días enBarcelona y su comarca, Asturias y Andalucía, que sepamos. La reacciónprimaria en estos ambientes, frecuentados por personas que dejaron elpartido comunista durante los últimos diez años, es de acercamiento aese partido, atraídas por la tendencia de la base obrera a recuperarsu consciencia anticapitalista. Pero no es probable que ese estado deánimo dure mucho, porque la debilidad relativa de los vencedores del VCongreso del PSUC, la enérgica y unitaria reacción del establecimientoburgués -desde la extrema derecha, pasando por los socialistas, hastalos mismos intelectuales y políticos derrotados del PSUC contra laosadía de los incultos, y, por último, la función previsible -y enparte confesada ya- de los cuadros injustificadamente llamadosleninistas, que es la de escamotear la victoria de quienes los hanvotado y desanimar a la mayoría obrera, hacen muy poco probable queese curiosum que es para la ciencia política el V Congreso del PSUCllegue a dar lugar a algo que se consolide. Lo más probable es que laley de las elites burocráticas vuelva a imponerse en poco tiempo: losobreros del cinturón-industrial estarán de sus ocho a diez horas enlas fábricas y en los tajos, mientras los políticos profesionales,alimentados con sus cuotas o con las remuneraciones ganadas mediantesus votos, dedican veinte horas al día a recomponer la red mágica dela opresión cultural. La base obrera mayoritaria en el V Congresopuede contar con muy pocos intelectuales -unos cuantos abogadoslaboralistas, un ingeniero, un político profesional, y muy pocos más-,y aún sólo relativamente, pues, como se vio en el congreso, lasposiciones a las que apasionadamente llegó, la mayoría obrerarebasaban ampliamente las formulaciones del núcleo que intentaba sersu portavoz. En cualquier caso, estos pocos portavoces no se decidirána intentar una batalla de ideas contra el ejército de profesores,periodistas, magistrados, arquitectos, médicos, políticosprofesionales… Esta sociedad es así. En ella siguen vigentes cosasvistas -y, en nuestra opinión, mal entendidas- por Kautsky y por Leninhace mucho tiempo a propósito de las relaciones entre obreros eintelectuales.Dudas sobre la consolidaciónDe modo que consideramos muy poco probable que la fugaz victoria de lamayoría obrera del PSUC se consolide. Por otra parte, creemos que unaconmoción en sí misma tan notable como el V Congreso del PSUC estodavía demasiado poco para poner en marcha un proceso dereconstrucción comunista. El PCE y el PSUC llevan ya tantos añosdegradando su sustancia que, aunque sus crisis puedan tenerimportancia en el camino hacia la constitución de una nueva culturacomunista, no abren un horizonte suficiente para ese camino. El mismoestallido de consciencia obrera en el V Congreso del PSUC adopta, porfalta de otra cosa, los conceptos acomodaticios y el léxico vago delos eurocomunistas.La situación de derrota del comunismo entre el martillo imperialistaoccidental y el yunque del despotismo oriental es demasiado grave paraque la pueda compensar la crisis de consciencia de un partido.Esa crisis, sin embargo, tiene mucho interés, porque recuerda que labase humana, social y moral del comunismo sigue ahí, en lasnecesidades de la humanidad explotada y oprimida. Esa persistencia,por debajo de la marea ideológica y propagandística que acompaña a losprimeros escarceos de la nueva ofensiva imperialista del rearme y lageneralización de las técnicas destructoras del planeta, constituye elprincipal fundamento en que basar la resistencia al futuro, muy pocodeseable, implicado por la recomposición de la economía capitalista através de esta crisis. En ese fundamento pueden conseguir consistencialos intentos de hallar formas de vida alternativas a la perspectivaanunciada por la nueva escalada del armamento atómico, el crecientedesarrollo de las armas biológicas y las centrales nucleares, pensandoen cuyo plutonio se regodean ya tantos aguerridos estrategas de paísespequeños o medianos. Hace tiempo ya que la esperanza de evitar elfatal camino seguido por las clases dominantes estriba en llegar a launión del movimiento obrero, no con sus explotadores -en Gobiernos deconcentración o en consensos-, sino con las fuerzas que rechazan ladinámica del desastre. También en este punto el V Congreso del PSUC dacierta vida a esa esperanza, con su oposición a las centralesnucleares. Mucha gente puede obtener la nueva o reforzada motivaciónpara seguir esforzándose dentro de esa perspectiva. Mientras tanto, elV Congreso del PSUC nos ha refrescado con el agradable espectáculo dela derrota (por fugaz que sea) de un equipo político de pequeñosburgueses, profesionales de la palabra, a manos, principalmente, deobreros de la construcción del Vallés y el Bajo Llobregat.—————————————————————-

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La crisi de Rifondazione Comunista

Aldo Cazzullo

La crisi de “Rifondazione Comunista”

(un article d’Aldo Cazzullo, “Il Corriere della Sera”)

No era una assemblea qualsevol la que se celebrava aquest divendres al vespre, a l’Institut Avogadro de Turí. A la platea, 400 militants expressen la seva solidaritat amb el senador Franco Turigliatto, expulsat de “Rifondazione”. A la tribuna, anunciant que avui ja no tornaria a votar per “Rifondazione Comunista”, Marco Revelli, l’intel·lectual més estimat durant un temps per Bertinotti. I, a primera fila, aplaudint aquesta intervenció, Giorgio Cremaschi, el seu dofí durant els anys d’intensa activitat sindical.

No només els moviments més radicals han deixat d’identificar-se amb la línia de “Rifondazione” i amb el lideratge de Bertinotti. No es tracta només d’una confusa galàxia de seguidors de Cossutta, de maoistes i de nostàlgics de la Quarta Internacional. No. A Turí no només s’aplegaven obrers de Mirafiori, opositors al TGV i adversaris de la base militar de Vicenza. Ara, el President del Parlament té en contra seu dos vells amics com Marco i Giorgio. I la fractura que s’hi entreveu serà cultural o personal. No és pas per casualitat si, en defensa del líder, ha hagut d’intervenir, mitjançant un llarg article publicat a “Liberazione”, una altra intel·lectual de referència per a l’esquerra com és Rina Gagliardi (un debat que va continuar l’endemà, amb una carta de Revelli i la resposta de l’editorialista). La discussió plantejada és l’eterna confrontació entre acció de govern i lluita al carrer; un debat agreujat per la dificultat que representa una experiència inèdita a Itàlia: la d’un partit comunista cridat a governar en coalició amb reformistes i centristes. Però, també hi ha en joc dues històries d’amistat sorgides en el camp tempestuós i crucial de l’esquerra torinesa.

Marco és fill de Nuto Revelli: antifeixisme, asionisme, editorial Einaudi, “Lotta continua” en la seva versió piemontesa, val a dir amb una declarada antipatia vers el grup hegemònic de Pisa, que sembla al jove Revelli “una mica massa romàntic”. La desfeta – compartida amb Bertinotti – de l’any 1980, evocada en el primer capítol de “Treballar a FIAT”. I, més tard, l’elecció al consell comunal en les llistes del PRC i la crítica als reformistes a través de tot un seguit de pamflets, com “Les dues dretes” i “L’esquerra social”. I, finalment, l’assaig “Més enllà del Novecento”, que Bertinotti ha considerat com el Llibre Roig del seu nou curs, fins al punt de confiar a Revelli l’informe al Congrés de Venècia per afirmar la línia de la no violència absoluta. Un informe valent (amb crítiques no només adreçades a Stalin: “Marx considerava la Rússia del seu temps com ara Rumsfeld es mira l’Iraq”) i contestat, amb l’antagonista Pegolo proclamant que “no ens podem permetre la no violència si volem combatre un poder violent” i els delegats de la minoria dempeus i cantant “Bandiera Rossa”.

Avui, a l’oposició interna que, en aquell Congrés de Venècia, ja representava el 40 % del partit, s’han unit de fet tant Revelli com Cremaschi. Aquell vespre, també era present Gianni Alasia, una altra figura de l’esquerra torinesa que ha comptat molt per a Bertinotti. Davant d’aquest públic, Revelli ha retret a “Rifondazione” la pràctica d’una “cultura de govern a l’estat pur”: “El PRC no fa sentir la veu dels moviments en el si del govern; en canvi, trasllada les obligacions governamentals al cor dels moviments”. El dimarts anterior, a les pàgines de “Il Manifesto”, Revelli ja havia assenyalat els punts de ruptura: Afganistan, Vicenza, els nous caça bombarders nuclears, la depuració de Turigliatto i els 12 punts de Prodi, “que són dotze claus ben llargs clavats sobre la tapa de la caixa de les bones intencions, des de la qual esperàvem que pogués pervenir a les altures del poder, si més no, algun ressò de les veus del territori”.

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Robespierre, o la derrota de la virtud

Joan Tafalla

Robespierre, o la derrota de la virtud.

Joan Tafalla Monferrer

Perder la batalla de 9 thermidor del año II de la Revolución Francesa ( 27 de julio de 1794) no ha favorecido en nada la fama, ni la suerte histórica de Robespierre. El fundador de la república democrática francesa, no tiene ninguna calle en el nomenclátor de Paris. El inventor del lema Libertad, igualdad, fraternidad, no tiene ninguna estatua ni monumento en la ciudad de las luces. Únicamente en Arras, su ciudad natal, recibe algún reconocimiento el personaje central de la Revolución Francesa. Thermidor convirtió a Robespierre en innombrable.

El cine tampoco ha sido clemente con nuestro personaje. En Danton, de Andrej Wajda, es pintado con todos y cada uno de los elementos negativos de la imagen construida tras el 9 thermidor. Sólo la breve aparición de Robespierre en La Marsellesa de Jean Renoir compensa esa imagen negativa. Pero ¿ quién ve hoy películas francesas de 1936?

212 años más tarde, quizás sea ya hora de nombrar a Robespierre más allá de la leyenda. Tarea difícil: luchar contra los tópicos es tarea comparable a la de Alonso Quijano con los molinos.

Un drama familiar que marcó una vida.

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Ideas y opiniones de un Nobel de física

Salvador López Arnal

Ideas y opiniones de un Nobel de física

Salvador López Arnal

Steven Weinberg,Plantar cara. La ciencia y sus adversarios culturales. Paidós, Barcelona 2003. Traducción de Juan Vicente Mayoral, 280 páginas.

No está en absoluto claro que las verdades objetivas no produzcan jamás esfuerzo moral: Copérnico y Galileo no han muerto, como Bruno, en la hoguera, pero han luchado y sufrido por verdades así. Y es que, al no haber demostrabilidad absoluta, también es necesaria una decisión para imponerse el modo de pensar -y aún más el de vivir- racional.

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Terratenientes: Pentágono y bases militares

Juan Gelman

27 de febrero de 2007

Parece increíble: uno de los terratenientes más grandes del mundo es el Pentágono.

Según cifras oficiales de 2005, sus 737 bases militares en todo el mundo más las que posee en territorio propio ocupan una superficie de 2.202.735 hectáreas.

ales datos figuran en el Base Structure Report ( BSR , por sus siglas en inglés, 2005), un inventario anual del Departamento de Defensa de EE.UU. que registra la proliferación de tales bases a partir del 2002.

El colonialismo, antes, consistía en la ocupación militar permanente de países enteros. Ya no.

El historiador Chalmers Johnson señala en Nemesis: The Last Days of the American Republic (Metropolitan Books, 2007) que las cifras del BSR no incluyen las 106 guarniciones estadounidenses instaladas en Irak y Afganistán desde mayo del 2005 ni las construidas en Israel, Qatar, Kirguizistán y Uzbekistán. Tampoco las 20 que las fuerzas norteamericanas comparten con tropas locales en Turquía, de propiedad del gobierno de Ankara, pero bases norteamericanas al fin.

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Roque Dalton, condenado por hereje

 Pablo Jofré Leal

Roque Dalton condenado por hereje

Pablo Jofré Leal

"Usted sabe: me quedan algunos meses de vida. Los elegidos de los dioses seguimos estando a la izquierda del corazón. Debidamente condenados como herejes."

Roque Dalton García nace el 14 de mayo de 1935 en San Salvador, El Salvador. Estudia derecho y antropología en las Universidades de El Salvador, Chile y México. Desde muy joven se dedica al periodismo y a la literatura, obteniendo diversos galardones en certámenes nacionales y centroamericanos. Publica sus primeros poemas en la revista Hoja (Amigos de la Cultura, San Salvador, 195! 6) y en Diario Latino de la misma ciudad. Por su militancia política, sufre cárceles y destierros. Vive emigrado en Guatemala, México, Cuba, Checoslovaquia, Corea, Vietnam del Norte y otros países. Muere asesinado por orden de sus ex-compañeros el 10 de mayo de 1975.

Roque publicó una vasta obra poética: Mía junto a los pájaros (San Salvador, 1957), La Ventana en el rostro (México, 1961), El Mar (La Habana, 1962), El turno del ofendido (La Habana, 1962) Los Testimonios (La Habana 1964), Poemas (Antología, San Salvador, 1968), Taberna y otros lugares (Premio Casa de las Américas, Cuba) (La Habana 1969), Los pequeños infiernos (Barcelona 1970). Entre sus ensayos se encuentran César Vallejo (La Habana 1963), El intelectual y la sociedad (1969), ¿Revolución en la revolución? y la crítica de la derecha (La Habana 1970). Miguel Mármol y los sucesos de 1932 en El Salvador (1972) y Las historias prohibidas del pulgarcito (México, 1974). Póstumamente se publica su novela Pobrecito Poeta que era yo (1981) y las obras poéticas: Los Hongos, Un libro levemente odioso (1989) y Contra ataque. Érase un hombre a su pluma y fusil atado Por Pablo Jofré Leal

El día 14 de mayo de 1935, nace en San Salvador, capital de la República de El Salvador, uno de los más brillantes poetas y ensayistas latinoamericanos, Roque Dalton García. Comprometido con la lucha de su pueblo, vivió las penurias, alegrías y las contradicciones de una época que marcó igualmente su muerte, a manos de sus propios compañeros en la guerrilla, el día 10 de mayo de 1975. Hace unos días, mi hijo mayor, demandó explicaciones respecto a su nombre. El por qué de el, de donde provenía tal manera de llamar a alguien. Por qué se llamaba Roque y no Juan por ejemplo. No tuve que e hacer mucha memoria para recordar a un poeta y su vida, que llenaron mis horas por largas jornadas y que influenció esta elección a la hora de dar un nombre significativo a este hijo que hoy interrogaba por su patronímico. Roque Dalton García es el nombre del ejemplo. Un hombre al cual podemos perfectamente, asimilar la paráfrasis de su propio homenaje a la muerte del Che. Roque Dalton es: ‘la encarnación de los más puro y lo más hermoso que existe en el seno de esa actividad grandiosa que nos impone nuestra época: la lucha por la liberación de la humanidad; la profunda lección moral y política de su vida y de su muerte forma parte inapreciable del patrimonio revolucionario de todos lo pueblos del mundo, y cuya desaparición física es un hecho irreparable para el cual no debemos escatimar lágrimas de revolucionarios; la actitud fundamental a que nos obliga su actual inmortalidad histórica es hacernos verdaderamente dignos de su ejemplar sacrificio’

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Manuel Sacristán: un marxista socrático

 Félix Ovejero Lucas 

Manuel Sacristán: un marxista socrático

Félix Ovejero Lucas

Sin excesivas simplificaciones se puede hablar de tres modos de hacer filosofía. Si se me permite, para entendernos, ponerles etiquetas “nacionales”, los podríamos llamar: el alemán, el anglosajón y el griego. Es inútil insistir en que no hay que tomarse muy en serio esas etiquetas geográficas: el pensamiento no tiene patria. No hay una manera “catalana” o “española” de pensar como no hubo una manera “alemana” de pensar. Y si en alguna ocasión algún historiador de las ideas se refiere a la “filosofía alemana” antes que aludir a unos rasgos que tengan que ver con la genética o con las “esencias nacionales”, remite a un conjunto de problemas, más o menos precisados, que ese es ya otro cantar- que ocuparon a una estela de autores que hicieron filosofía en Europa en los entornos y las estelas de la Revolución Francesa y que por obvias razones de facilidad comunicativa, o de dificultad, para ser exactos, quedan enmarcados a un espacio geográfico. En el siglo XX, la ausencia de nacionalidad adquiere un sentido más radical. No sólo es que los procedimientos y los problemas sean de todos, sino que también los foros están abiertos a cualquiera que tenga algo que decir. Hoy hablar de filosofía alemana empieza a ser tan poco sensato como hablar de física alemana y sus cultivadores, si se dan, serán, por lo general, dinosaurios intelectuales atentos a prebendas locales. La elección del “aislacionismo” es, desde hace tiempo, la elección de la ignorancia. Y, también, y por lo mismo, una elección moral, o mejor, inmoral. Lo que se da en llamar “filosofía francesa” –no la filosofía practicada por muchos filósofos franceses- es un ejemplo patético.

De modo que las etiquetas nacionales me sirven aquí tan sólo como un modo económico de remitir a problemas y maneras de hacer que han ocupado a los filósofos en distintos momentos de la historia. El primero, el “alemán”, es el filósofo en el sentido más clásico-especulativo: el filósofo poseedor de un SISTEMA, así, sin concesiones y con mayúsculas. Sistema que incluye o debería incluir, jerarquizadas de algún modo, pocas veces precisado, una metafísica, una estética, una ética y una epistemología. Además, se supone una coherencia entre esos géneros, todos ellos expresión del sistema que, de ese modo, se proyectaría en cada uno de ellos. El tipo de preguntas qué se hace “el filósofo alemán” es de largo aliento, del tipo “qué es el ser”, “cómo es posible la experiencia”. En la respuestas, por lo general, se hace uso de un lenguaje más o menos autorreferencial, que parte de las intuiciones, de la experiencia común de todos, no mediada “por las abstracciones” de la ciencia, para, mediante inferencias comedidamente arbitrarias, plagadas de supuestos implícitos, derivar la explicación desde unos principios generales, los principios del Sistema. El sistema, que puede prescindir del conocimiento científico, sin embargo, se muestra en condiciones de responder a todas las preguntas. Aunque, en el mejor de los casos, los términos de su andamiaje léxico se iluminan mutuamente, sin jerarquías conceptuales, como las piezas de un rompecabezas, el sistema parece entenderse como una suerte de conjunto axiomático, nunca formulado con claridad, capaz de generar “teoremas” en cualquier dominio. Sucede que, como los principios nunca son claros y distintos, se acaban por confundir con sus creadores. Para resolver el problema P parece que antes que hablar de las teorías T de X sobre P, teorías nunca definitivamente claras, hay que hablar con X. De hecho, no es imposible que los cultivadores (porque este genero propicia los feligreses) se pregunten “que pensaría o que piensa X de P”, donde X es el pensador en cuestión y P puede ser cualquier cosa, desde la mecánica cuántica hasta el Holocausto. No resulta exagerado comparar estas maneras de hacer con una religión, al menos, con las que nos resultan más próximas. Un sistema de esa naturaleza está mas allá de las posibilidades computacionales de cualquier cerebro humano. El criterio de avance es geológico: hay que averiguar que es lo que “realmente” piensa X, cual es el sentido más profundo de su sistema, que, de hecho, vienen a ser sus “intenciones últimas”. El procedimiento de trabajo habitual es hermenéutico, casi psicológico: hay de “interpretar” lo que el autor-Dios “realmente quería decir cuando dijo lo que dijo”. Repárese que si el sistema fuera parecido a una genuina teoría, este problema no existiría: simplemente habría que ver si lo que se discute es compatible, consistente o no, o ajeno, al sistema axiomático. Cuando hay que preguntar al teórico que es lo que piensa, es que la teoría no dice mucho. Si existe el sistema, el filósofo resulta innecesario. Si hay que llamar al filósofo, es que no hay sistema. En sus versiones dignas, este género está cultivado por pulcros historiadores de las ideas que se ocupan de filósofos muertos, en labores de corrección y pulimentado léxico, inventariando ambigüedades e intuiciones. En las otras, propicia en filósofo charlatán que, ante el laconismo de su teoría, está siempre presto a acudir a cualquier entrevista a “resolver” en persona el problema de la falta de elocuencia del sistema. Cuando el filósofo es un contemporáneo, lo mejor es invitarlo a dar una charla. Si ya no está entre los vivos, parece que el único criterio para resolver las disputas sería una suerte de médium que consiguiera obviar las dificultades. Bromas aparte, los intentos de resolver con “citas” los problemas contemporáneos, participan de pareja actitud mental.

El segundo tipo de filosofar, el que he llamado “anglosajón”, es el más contemporáneo. Por dos razones. En primer lugar, porque no se entiende sin la existencia de una comunidad investigadora internacional que, al modo de las comunidades científicas, trabaja sobre una serie de problemas compartidos, perfilados, y discute en unos foros (congresos, revistas) sobre esos problemas. En segundo lugar, porque ha estado asociado a la tradición analítica, el producto filosófico más genuino del siglo XX. No cuesta entender esa circunstancia conociendo su programa. Una vez la filosofía “decide” –que de eso va la filosofía analítica– abandonar “sus” problemas para concentrarse en el análisis de los diversos tipos de lenguajes (empíricos, normativos, artísticos), mal que bien, empieza a disponer de algún tipo de tribunal con el que tasar sus quehaceres. Se puede reconocer, por ejemplo, si cierto modelo de explicación es que se utiliza en física o si el predicado “bueno” se usa de cierta manera.

No ha de extrañar que en este caso la idea de progreso se parezca más al progreso científico, al menos en lo que, desde Kuhn, se ha dado en llamar periodos de “ciencia normal”, esto es, cuando se comparten las preguntas y las maneras de abordar las respuestas: un proceder geográfico, una investigación que avanza a partir de los resultados de los trabajos más recientes y con una lista de problemas públicamente compartidos, sin “inaugurar el mundo” cada mañana, que es lo que les gusta desayunar a los filósofos del primer grupo. Por ejemplificar con algunos de sus problemas: hoy sabemos más que a principios de siglo acerca de qué es una explicación funcional, de la idea de causalidad, de los requisitos de los conceptos métricos, de los que es un condicional subjuntivo o de las estrategias de argumentación de lenguaje moral. El modelo de este filosofar es el de la ciencia: el filósofo importa menos que su teoría. Se discute sobre una teoría formulada explícitamente, publicada en revistas. El filósofo puede tener intereses diversos (ahí están Nozick, Putnam, Mackie, Nagel), pero no aspira a tener una teoría que armonice sus reflexiones en distintos campos. Puede, por así decir, aportar en diversos ámbitos, como el que añade un teorema a un cuerpo de conocimiento disponible. Y, del mismo modo, que el físico es físico por horas, sin que, al salir del laboratorio, en su vida normal, para andar por la calle, le sirvan sus conocimientos de mecánica cuántica, el filósofo “anglosajón”, el filósofo profesional no tiene porque comprometer su vida con sus opiniones porque sus opiniones, por lo general, tienen poco que ver, en sentido fuerte, con “cómo vivir”. Se dan, por supuesto, gentes comprometidas, y también estrambóticas, pero eso, lo bueno o lo malo, salvo excepciones, poco o nada tiene que ver con su quehacer intelectual. Son “excentricidades”, desgajadas del “centro” de su actividad intelectual. Oxford y Cambridge tienen un amplia nómina de personajes de esa pasta.

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