Un punto de encuentro para las alternativas sociales

La SGAE (Sociedad General de Autores de España) ataca de nuevo

José Luís Sampedro

*La SGAE (Sociedad General de Autores de España) ataca de nuevo* . Escrito y firmado por José Luís Samp edro, escritor, filósofo y buena gente. * * *POR LA LECTURA* Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus ‘clientes’ éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May. Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro. Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque: a) obtiene algo a cambio. b) es objeto de una sanción. Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura? Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?. Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura?, ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos?. No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña. * ¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS! * José Luis Sampedro Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura.

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¿Quién cabe en el mundo?

Carlos Fernández Liria

22 Ene 2008

Si nuestros sistemas políticos fueran lo que dicen ser, en todos los parlamentos se estaría discutiendo ahora una gráfica elaborada por Mathis Wackernagel, investigador del Global Footprint Network (California). Pero no parece que el asunto haya llamado demasiado la atención. Y sin embargo, la gráfica resulta demoledora para las más firmes certezas de nuestra clase política y, por supuesto, para los criterios más evidentes de los votantes. Sobre todo, en un mundo político en el que izquierda y derecha se llenan la boca con los objetivos del “desarrollo sostenible”.

La cosa es bien sencilla. El eje vertical representa el Índice de Desarrollo Humano (IDH), elaborado por Naciones Unidas para medir las condiciones de vida de los ciudadanos tomando como indicadores la esperanza de vida al nacer, el nivel educativo y el PIB per cápita. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) considera el IDH “alto” cuando es igual o superior a 0’8, estableciendo que, en caso contrario, los países no están “suficientemente desarrollados”. En el eje horizontal se mide la cantidad de planetas Tierra que sería preciso utilizar en el caso de que se generalizara a todo el mundo el nivel de consumo de un país dado. Wackernagel y su equipo hicieron los cálculos para 93 países entre 1975 y 2003. Los resultados son estremecedores y sorprendentes. Si, por ejemplo, se llegara a generalizar el estilo de vida de Burundi, nos sobraría aún más de la mitad del planeta. Pero Burundi está muy por debajo del nivel satisfactorio de desarrollo (0’3 de IDH). En cambio, Reino Unido, por ejemplo, tiene un excelente IDH. El problema es que, para conseguirlo, necesita consumir tantos recursos que, si su estilo de vida se generalizase, nos harían falta tres planetas Tierra. EEUU tiene también buena nota en desarrollo humano; pero su “huella ecológica” es tal que harían falta más de cinco planetas para generalizar su estilo de vida.

Repasando el resto de los 93 países, se comprende que hay motivos para que el trabajo de Wackernagel se titule El mundo suspende en desarrollo sostenible. Como no hay más que un planeta Tierra, es obvio que sólo los países que se sitúen en el área coloreada de la gráfica (por encima de un 0’8 en IDH, sin sobrepasar el número 1 de planetas disponibles) tienen un desarrollo sostenible. Sólo los países comprendidos en esa área serían un modelo político a imitar, al menos para aquellos políticos que quieran conservar el mundo a medio plazo o que no estén dispuestos a defender su derecho (¿quizás racial, divino o histórico?) a vivir indefinidamente muy por encima del resto del mundo.

Ahora bien, ocurre que el área en cuestión está prácticamente vacía. Hay un solo país en el mundo que –por ahora al menos– tiene un desarrollo aceptable y sostenible a la vez: Cuba.

La cosa, por supuesto, da mucho que pensar. Para empezar porque es fácil advertir que la mayor parte de los balseros cubanos huyeron y huyen del país buscando ese otro nivel de consumo que no puede ser generalizado sin destruir el planeta, es decir, reivindicando su derecho a ser tan globalmente irresponsables, criminales y suicidas como lo somos los consumidores estadounidenses o europeos. Tendríamos muy poca vergüenza, desde luego, si condenásemos la pretensión de los demás de imitar el modo como devoramos impunemente el planeta. Pero se reconocerá que la imagen mediática del asunto cambia de forma radical: de lo que realmente huyen es del consumo responsable en busca del Paraíso del consumo suicida y, por intereses estratégicos de acoso a Cuba, se les recibe como héroes de la Libertad en vez de cerrarles las puertas como se hace con quienes huyen de la miseria, por ejemplo, de Burundi (a quienes se trata como una plaga de la que hay que protegerse).

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Brigada Callejera: Sexo, revolución y cambio social

Raúl Zibechi

La alianza entre indios zapatistas, trabajadoras sexuales y travestis enseña la potencia del cambio social en clave cultural, anclado en la vida cotidiana. En México, uno de los eslabones fuertes del patriarcado y del machismo más prepotente, el Subcomandante Marcos abrió las puertas al debate sobre la discriminación en un tema urticante. ¿Qué sentido tiene en la lógica revolucionaria clásica, recorrer miles de kilómetros para reunirse en un remoto poblado con un puñado de putas y travestis? ¿Qué pueden aportar tales alianzas para potenciar la "acumulación de fuerzas", tarea central de los políticos profesionales? Parece evidente que desde una mirada anclada en la relación costos-beneficios, semejante esfuerzo debe ser condenado por inútil. Sin embargo, el Subcomandante Marcos se empeñó desde enero del año pasado en realizar ese tipo de encuentros en el marco de La Otra Campaña, en el entendido de que se trata de buscar nuevas formas de hacer política. Y que ello pasa por espacios alejados del mundanal ruido y con actores que, como los indios, entienden el cambio social como afirmación de la diferencia. Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer es el colectivo mexicano que ha sido capaz, en los últimos quince años, de tejer una amplia red de trabajo social con prostitutas y travestis, denominada Red Mexicana de Trabajo Sexual. Eso implicó superar el papel de víctimas y convertirse en sujetos que buscan ser reconocidos como trabajadores por sus pares y no como seres que han "caído" en el oficio más viejo del mundo por ignorancia, pobreza o sumisión. Un breve recorrido por sus emprendimientos revela la profundidad de un trabajo emancipatorio. Educación, clínicas y condones Una característica diferenciadora de la Red es que no quieren depender del Estado, aunque le formulan constantes reclamos. Brigada comenzó su trabajo hace 15 años en base a un grupo de sociólogos egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El pequeño núcleo inicial—Elvira Madrid, Jaime Montejo y Rosa Icela—comenzó a tejer una red que hoy alcanza 28 estados de la federación. Con el tiempo eligieron trabajar de modo horizontal, pero no por motivos ideológicos. "El gobierno cooptó a muchas coordinadoras estatales, una práctica habitual en la cultura política de este país, y entonces vimos que lo mejor es el trabajo horizontal, de carácter asambleario y tratando de no tener representantes", apunta Elvira. La Red alentó a las mujeres a formar cooperativas para eludir la dependencia y hacerse dueñas de sus fuentes de trabajo. Alquilaron hoteles y repartieron las ganancias entre las socias. Los primeros fueron los travestis quienes formaron la cooperativa Angeles en Busca de Libertad. "Los hoteles cooperativos funcionan en varios estados pero algunos fracasaron porque las socias terminaban reproduciendo los mismos patrones de conducta contra los que se estaban organizando", comenta Rosa. Pero el proyecto estrella, el más apreciado por las trabajadoras, son las clínicas. Ya funcionan dos en el Distrito Federal, son autogestionadas y gratuitas. Nacieron por la discriminación y la corrupción de los organismos estatales que sólo les extendían el carné correspondiente a cambio de una coima. Además, señala Elvira, "tenían temor de los análisis porque podía significar la pérdida de sus ingresos, ya que cuando una chica tiene SIDA hay gobiernos estatales que ponen su foto en los hoteles para que no les alquilen cuarto". Por el contrario, en las clínicas de la Red los análisis son voluntarios y confidenciales, pero hacen siempre hincapié en la educación. "La mayor parte de las trabajadoras sexuales son analfabetas y muchas son indígenas. Por eso dedicamos la mayor parte de nuestros esfuerzos a la formación, a tal punto que la mayoría de las que participan en la Red son promotoras de salud para que hagan formación entre sus pares, que es mucho más efectiva". Las clínicas, una de ellas situada en pleno centro de la ciudad, en la misma "zona rosa", hacen análisis de papanicolau y colposcopías y también electrocirugías porque, como dice Rosa, "en México el virus de papiloma humano provoca más muertes que el VIH". Mientras los ineficientes hospitales públicos demoran hasta dos meses en atenderlas y hasta un año en hacer la cirugía, en las clínicas de la Red tienen los resultados en apenas una semana. Las prostitutas y los travestis parecen entusiasmados con "su" clínica, a la cual a menudo llevan a sus parejas y algunas arrastran a sus clientes. "La parte principal de nuestro trabajo es el respeto, no cuestionamos porqué se infectaron sino que nos concentramos en educar para que no les vuelva a pasar, para que no sean pacientes, para que lleguen a ser activas en el cuidado de su salud", dice ahora Elvira. La asistencia se completa con un programa de alimentación para las de menores recursos o que por alguna razón no puedan trabajar, un programa de apoyo escolar a sus hijos y otro para que las madres terminen la escuela. Los proyectos de la Red se financian con el "mercadeo social de condones". Los preservativos se venden a precios diferenciales según la capacidad o el compromiso de los consumidores, y representa el 85% de los ingresos de la Red. No tienen asalariados y los únicos que cobran por su trabajo son los médicos. "No estamos de acuerdo con el trabajo sexual, pero existe y va a seguir existiendo. Y mientras tanto tenemos que hacer algo. Fuimos un grupo abolicionista pero luego vimos que no se trataba de salvar a nadie sino de trabajar juntos", interviene Jaime. Para las que buscan otras alternativas, han creado un área de proyectos productivos entre los que destacan artesanías, producción y venta de ropa, y condonerías. Aunque algunos proyectos se han mostrado inviables, en la medida que las familias colaboran consiguieron que dos tercios de los emprendimientos sigan en pie. Un manual en la selva En 2004, los miembros de Brigada Callejera entraron en contacto con el Colectivo de Salud para Todos y Todas, estudiantes universitarios que coordinan proyectos de salud en los municipios autónomos zapatistas en Chiapas. Durante dos años trabajaron con un grupo de promotores de salud de las comunidades, indígenas designados por sus vecinos para especializarse en la asistencia sanitaria. "Uno de los primeros retos fue romper el miedo a las supuestas resistencias culturales sobre el tema de la anticoncepción, los derechos sexuales y las infecciones de transmisión sexual", relatan. Durante esas consultas y talleres decidieron los temas que abordaron luego en la elaboración de un manual de largo y denso nombre: La Otra Campaña de Salud Sexual y Reproductiva para la Resistencia Indígena y Campesina en México. A lo largo de 270 páginas, este texto repleto de ilustraciones destinado al trabajo con mujeres indígenas, recorre temas habituales como anatomía y fisiología de los órganos de reproducción, uso de anticonceptivos, embarazo, infecciones de transmisión sexual y otras enfermedades. Y también hablan de aborto, aunque los catequistas lo condenan. "Samuel Ruiz, un hombre muy cercano a los indígenas, cuando los zapatistas despenalizaron el aborto recorrió las comunidades diciendo que es crimen", recuerda Jaime. Pero hay módulos embebidos de diversas corrientes de salud alternativa. Uno de ellos está dedicado a la "autonomía corporal de las mujeres", que pasa por la educación para prevenir enfermedades, elegir cuántos hijos quieren tener y al disfrute de la sexualidad (un tema casi tabú entre los indígenas). La autonomía del cuerpo supone, según este manual, la exploración de los sentidos, la conexión con el lenguaje corporal y las diferentes reacciones del cuerpo en situaciones extremas. Exploraciones que pasan por masajes colectivos y automasajes estrechamente vinculados a una concepción holística de la salud y la curación. Día Nacional del Trabajo Sexual: Contra la violencia sexista Los crímenes y agresiones contra trabajadores sexuales son cosa de todos los días. El 11 de julio de 2006 un grupo de militares violó a 14 bailarinas en Castaños, Coahuila, sin que hasta ahora se haya castigado a los responsables. En el barrio La Merced, en la Ciudad de México, en sólo 15 días de julio del año pasado fueron asesinadas cuatro trabajadoras sexuales. Al conmemorarse el primer aniversario de la violación masiva de Castaños, la Red Mexicana de Trabajo Sexual comenzó a celebrar el Día Nacional del Trabajo Sexual como forma de llamar la atención sobre la violencia y discriminación que sufren las prostitutas y los travestis. Un informe de la Red manifiesta su rechazo a las "zonas de tolerancia" implantadas en varias ciudades, ya que "son un sistema de control que legitima la explotación sexual, económica y sicológica de menores y adultas vinculadas al sexo comercial". Sin embargo, la Red asegura que luego de siete años de monitoreo encontró que entre las principales violaciones a las trabajadores sexuales se encuentran las desapariciones forzadas y los secuestros de sus hijos que son explotados sexualmente. La elaboración de este manual supuso vencer no pocas resistencias. En cuanto a la planificación familiar, aparecieron tres, bien diversas, vinculadas a experiencias concretas de las comunidades: los esquemas gubernamentales de planificación familiar de carácter represivo y autoritario; la prohibición religiosa de la anticoncepción; y "la postura guerrillerista de poblar la tierra con cada hijo guerrillero". Desde tres ángulos diferentes, las tres pasaron por alto la voluntad de las mujeres. El manual se está utilizando por los cientos de promotores que trabajan en decenas de clínicas construidas por los zapatistas, en más de una década, en las mil comunidades que los apoyan. En contra de lo que pensaban al comienzo de su trabajo, cuentan Elvira y Rosa, las mujeres de las comunidades de la selva Lacandona estaban ávidas de anticonceptivos. Y poco a poco se van abriendo a otros temas. "Nosotras trabajamos la promoción de salud sexual y reproductiva como una práctica de libertad y no como imposición o prohibición. Por eso también trabajamos el respeto a las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales y transgénero. No es fácil, pero se empiezan a ver parejas de chicos caminando de la mano en su comunidad. O mujeres que toman la decisión del divorcio cuando antes del zapatismo eran los padres los que les elegían marido. Esto es cambio social, y vaya qué cambio". ¿Pueden los travestis cambiar el mundo? ¿Y los indios? Hace medio siglo uno de los fundadores del llamado "socialismo científico", que era en realidad un romántico empedernido, escribió que los proletarios podían cambiar el mundo porque no tenían nada que perder "salvo sus cadenas". Hoy, los herederos de aquellos proletarios se muestran remisos a la hora de perder privilegios como el trabajo fijo y la jubilación, rechazan pagar impuestos y hacen huelgas para evitar que se les aplique el impuesto sobre la renta. En este sentido, el propio Marcos da una pista en su epílogo del manual, al desnudar cómo la alianza entre salud y sexo es uno de los núcleos duros del control social. "El capitalismo convierte la salud en una mercancía y los administradores de esa salud, médicos, enfermeros, enfermeras, y todo el aparato de hospitalización o de distribución de la salud se convierte también en una especie de capataz de ese negocio y convierten, en efecto, al paciente en un cliente al que hay que sacarle lo mayor posible de dinero sin que esto implique necesariamente que va a tener más salud". No parece casualidad que, en ese camino por romper dependencias, los zapatistas se hayan topado en el terreno de la salud con prostitutas y travestis organizados, grupos que se han visto forzados a tomar en sus manos el control de la salud. Así mirados, unas y otros pertenecen a la categoría de los "desechables", que apenas tienen cadenas, materiales y simbólicas, que perder. Cuestión de encanto La venta de condones es la principal fuente de financiación de los diversos proyectos de la Red Mexicana de Trabajo Sexual. La elección del tipo de preservativo así como el diseño y la elección del nombre, corrieron por cuenta de prostitutas y travestis, como forma de apropiarse del instrumento de trabajo y protección. "Cuando empezamos con el programa de prevención del sida—recuerda Elvira—nos dimos cuenta que el precio era el principal problema. Para las mujeres mayores gastar 25 pesos en un condón era invertir casi todo lo que cobraban del cliente". Primero buscaron donaciones del Estado, que a través del organismo dedicado a la lucha contra el SIDA (CENSIDA) les donaba 60,000 preservativos todos los meses. "Pero cuando empezamos a denunciar casos de corrupción nos bajaron a 3,600 condones". Comenzaron a visitar diversos distribuidores y fabricantes y se encontraron que, al revés de lo que indican las supuestas leyes del mercado, al comprar en cantidad los precios aumentaban. Contactaron con un fabricante que aceptó venderles al mismo precio que a las farmacias y demás distribuidores. "Casi nos caemos de espaldas. Nos vendía el condón a 75 centavos pero en las farmacias lo venden a 12 pesos, o sea 15 veces el precio de costo", dice Elvira. La Red comenzó a distribuir los condones a un peso, y con esa ganancia consiguen subvencionar casi todos los emprendimientos, pero en particular las clínicas que consumen el grueso de sus recursos. "Antes de ponerlo en venta hablamos con las compañeras, hicimos talleres para ver cómo lo querían, porque había condones que olían muy mal, o irritaban porque contenían sustancias dañinas. Ellas mismas le pusieron el nombre El Encanto, en un proceso de debate de tres meses donde cientos de trabajadores y trabajadoras sexuales elegieron entre 20 nombres". El nombre debía ser atractivo para el cliente y para ellas mismas. Actualmente venden tres millones al año. Pero las travestis (las vestidas como las denominan aquí), decidieron no usarlo porque no se ajustaba a sus necesidades. "Decían que es muy fino y tenían razón, porque estaba diseñado para uso vaginal y se les rompía". Consiguieron un condón más fuerte y con más lubricante e iniciaron el mismo debate que con las prostitutas. Finalmente decidieron poner en el sobre el arcoiris que representa la diversidad sexual y un triángulo rosado. "Eligieron el nombre Triángulo porque es el símbolo con que los nazis estigmatizaba a los homosexuales y de ese modo lo adoptaron como homenaje", dice Elvira. Con el condón femenino fracasaron. Hace varios años comenzaron a importarlo desde Inglaterra hasta que una empresa trasnacional descubrió que el mercado mexicano estaba creciendo y les quitaron la distribución. En efecto, se trata de un mercado muy monopolizado. "Mientras en el mundo existen 67 fábricas de condones, hay una sola de condones femeninos. Tendremos que esperar a que aparezca la competencia", ironiza Elvira. El Encanto tiene en el Subcomandante Marcos a su anunciante más célebre. En México existe una larga experiencia de "ferias del condón" y "condonerías". El noviembre de 2005 se celebró en la céntrica plaza del Zócalo, la 50ª. Feria Nacional del Condón y en varios estados se realizan ferias locales de carácter anual que recogen fondos para las organizaciones vinculadas al trabajo sexual. Hace poco tiempo estrenaron la primera "condonería virtual" que puede visitarse en www.elencantodelcondon.com – Raúl Zibechi es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales. Es colaborador mensual con el Programa de las Américas- Fuente: Programa de las Américas www.ircamericas.org

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Atómos filosóficos

Roy Sorensen, Breve historia de la paradoja. La filosofía y los laberintos de la mente. Tusquests, Barcelona 2007 (ed. Original 2004). Traducción de Alberto E. Álvarez y Rocío Orsi, 305 páginas

            Un ejemplo para abrir boca. Wittgenstein, que bordeando la paradoja finalizaba su Tractatus afirmando o sugiriendo que de aquello que no se podía hablar lo mejor era el silencio, silencio que según creía él mismo era lo más elocuente y sublime, defendió en la etapa de las Investigaciones que no existían respuestas para las preguntas filosóficas porque, bien pensadas, no eran indagaciones verdaderas sino pseudoproblemas disfrazados y a veces inconscientemente ocultos. El enigma no existía. Si una pregunta podía ser planteada, entonces podía ser respondida. Para él, la única práctica filosófica razonable, y la propuesta no generaba paro ni tensiones en el gremio, era la disolución de pseudoproblemas. La tarea era enorme.

Admitámoslo y recordemos un ejemplo muy difundido en los años cincuenta. En El Ser y la Nada Jean-Paul Sartre señalaba que el autoengaño parecía un fenómeno social y antropológicamente muy extendido. Los wittgensteinianos apuntaron una objeción a esta, en principio, limpia afirmación sartriana. Para que un engaño sea efectivo, uno no puede creer en él pero el engañado, por el contrario, sí debe creer. Ya que es imposible creer y no creer en algo en un mismo instante y desde la misma perspectiva, un autoengaño no metafórico, fijado en determinadas coordenada temporales, no existe ni puede existir. Es una contradicción en sus términos. El autoengaño es un imposible analítico. ¿No existe (conceptualmente) pero existe (antropológica y socialmente)?

La paradoja de Karl Mannheim, recientemente recordada por Daniel C. Dennett, tiene un cierto aire de familia con la anterior: Si todo discurso es ideológico, como sostiene el propio Mannheim a propósito de su estudio sobre la ideología, ¿cómo es entonces posible que alguien pueda tener algo distinto a  un discurso ideológico, y por lo tanto gnoseológicamente sospechoso, sobre el concepto de ideología o sobre una ideología en general?.

         Si el ejemplo ha causado efectos saludables, trasladémonos al núcleo duro. Quizá esté de más el subtítulo del ensayo, lo está en mi opinión, pero Sorensen apunta una sugerencia de enorme interés, cuanto menos de interés didáctico, cuando sostiene que de la misma forma que los matemáticos consideran los números primos átomos generadores en su ámbito de estudio, las paradojas, unas más que otras, serían los verdaderos átomos de la filosofía y del filosofar. Constituyen los puntos de partida básicos, la sal y pimienta de toda especulación, sistemática o no, en filosofía, incluso de toda enseñanza apetecible de la disciplina.

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«El derecho y la ciudadanía sólo tienen sentido en el socialismo»

Entrevista con Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, profesores universitarios y ensayistas

Gara

Con el ensayo «Comprender Venezuela. Pensar la democracia. El colapso moral de los intelectuales occidentales» (Hiru, Hondarribia 2006) los profesores madrileños Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero recibieron el pasado verano el Premio Nacional del libro de Venezuela.

Estos profesores de la Universidad Complutense, aunque abordando otro tema, ahondan en parecidas tesis en su último libro «Educación para la ciudadanía (democracia, capitalismo y estado de derecho)» (Akal, 2007) escrito junto con Pedro Fernández Liria, recibiendo los más graves insultos y amenazas por parte de la derecha tanto mediática como política. La defensa del proceso bolivariano venezolano como prueba de fuego para la demostración de que la verdadera democracia sólo es posible en el socialismo, así como la defensa del estado de derecho ante la usurpación por parte de la derecha de ese concepto, revelan una, cuando menos, interesante aportación a los debates que se abren en lo que ya se conoce como socialismo del siglo XXI.

En su ensayo «Comprender Venezuela. Pensar la democracia» (Hiru, 2006 Hondarribia), hacen una defensa del proceso bolivariano desde la perspectiva de una verdadera defensa de la democracia, el parlamentarismo y el estado de derecho como valores del socialismo.

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«Estoy con los pobres porque ellos escriben las canciones»

Elena Poniatowska

Entrevista a John Berger, escritor, pintor y crítico de arte

La Jornada

Incansable, a sus 81 años el intelectual llegó a México desde su hogar, al pie del Montblanc, para participar en el homenaje a Andrés Aubry. En su camino al sureste, el autor de G. visitó su casa editorial en México, La Jornada, para dejar algunas impresiones

Nunca pensé que fuera tan accesible, tan cálido, tan a nuestro alcance. En la soleada casa de la filósofa Fernanda Navarro (quien trató a Bertrand Russell), en la calle de Las Flores, Beverly y John Berger esperan el momento de irse a Chiapas a rendirle homenaje a Andrés Aubry. Creí que Berger era muy alto y no, él y Beverly, su mujer, son de la misma altura y tienen el pelo blanco, bueno, ella no tanto. Como esas parejas que se aman, han ido pareciéndose a lo largo de los años y Beverly lo escucha sin pestañear como si todo fuera nuevo para ella. Lo escucha con una intensidad de lámpara votiva.

Aunque apenas descendieron del avión, la pareja no experimenta el jet lag ni dicen sentirse cansados. A los 81 años, John Berger guarda una fuerza y una energía envidiables. En mangas de camisa, su abrazo es fuerte y fogoso. Todo en él es fogoso, hasta la mirada de sus ojos azules, hasta la forma en que se erizan sus cabellos blancos. Claro que para él (que vive en los Alpes, al pie del Montblanc) la ciudad en la que nosotros sentimos frío, debe parecerle un balneario.

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“Cuba es algo más que el extendido y verde caimán del Caribe”

Subcomandante Marcos

Algo de Geografía y Calendario básicos. Hay en el Caribe, tendida al sol y cual verde caimán, una alargada isla. ‘Cuba’ se llama el territorio y ‘Cubano’ el pueblo que ahí vive y lucha. Su historia, como la de todos los pueblos de América, es una larga trenza de dolor y dignidad. Pero hay algo que hace que ese suelo brille. Se dice, no sin verdad, que es el primer territorio libre de América. Durante casi medio siglo, ese pueblo ha sostenido un desafío descomunal: el de construirse un destino propio como Nación. ‘Socialismo’ ha llamado este pueblo a su camino y motor. Existe, es real, se puede medir en estadísticas, puntos porcentuales, índices de vida, acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, a la alimentación, desarrollo científico y tecnológico. Es decir, se puede ver, oír, oler, gustar, tocar, pensar, sentir. Su impertinente rebeldía le ha costado sufrir el bloqueo económico, las invasiones militares, los sabotajes industriales y climáticos, los intentos de asesinato contra sus líderes, las calumnias, las mentiras y la más gigantesca campaña mediática de desprestigio. Todos estos ataques han provenido de un centro: el poder norteamericano. La resistencia de este pueblo, el cubano, no sólo requiere de conocimiento y análisis, también de respeto y apoyo. Ahora que tanto se habla de defunciones, habría que recordar que ya se llevan 40 años de tratar de enterrar al Che Guevara; que a Fidel Castro lo han declarado muerto ya varias veces; que a la Revolución Cubana le han marcado, inútilmente hasta ahora, decenas de calendarios de extinción; que en las geografías que se trazan en las estrategias actuales del capitalismo salvaje, Cuba no aparece, por más que se empeñen. Más que como ayuda efectiva, como señal de reconocimiento, respeto y admiración, las comunidades indígenas zapatistas han enviado un poco de maíz no transgénico y otro más poco de gasolina. Para nosotras, nosotros, ha sido nuestra forma de hacerle saber a ese pueblo que sabemos que las más pesadas de las dificultades que padece, tienen un centro emisor: el gobierno de los Estados Unidos de América. Como zapatistas pensamos que debemos tender la mirada, el oído y el corazón hacia este pueblo. No vaya a ser que, como a nosotros, se diga que el movimiento es muy importante y esencial y bla, bla, bla ; y cuando, como ahora, somos agredidos, no hay ni una línea, ni un pronunciamiento, ni una señal de protesta. Cuba es algo más que el extendido y verde caimán del Caribe. Es un referente cuya experiencia será vital para los pueblos que luchan, sobre todo en los tiempos de oscurantismo que se viven ahora y se alargarán todavía algún tiempo. En contra de los calendarios y geografías de la destrucción, en Cuba hay un calendario y una geografía de esperanza. Por esto ahora decimos, sin estridencias, no como consigna, con sentimiento: ¡Que viva Cuba! Muchas gracias. Subcomandante Insurgente Marcos. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. Diciembre del 2007. http://alainet.org/active/21376

 

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Por un multilateralismo no neoliberal

Raúl Zibechi

Tal vez la forma más adecuada de abordar algunos conflictos sociales que están sucediendo en nuestro continente, sea a través de una mirada de larga duración, como la que habitualmente ensaya el sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein. No hacerlo así, implica correr el riesgo de atribuirlos a caprichos personales de algunos presidentes o a la particular irresponsabilidad de las empresas involucradas en esos conflictos. En efecto, varias de las situaciones más complejas para los movimientos sociales tienen en común dos hechos notables: forman parte de la nueva oleada neoliberal y se producen bajo gobiernos de signo progresista que buscan, de forma explícita, la construcción de un mundo multipolar. El ayuno del obispo brasileño Luiz Flavio Cappio contra la transposición del río San Francisco, la brutal represión contra los vecinos de Dayuma (Ecuador) que demandaban obras postergadas y el conflicto en torno a la fábrica de celulosa Botnia que enfrenta a los gobiernos de Uruguay y Argentina, reúnen ambas características señaladas. Similares consideraciones pueden hacerse respecto a los monocultivos de soja y caña de azúcar, así como las concesiones para la explotación minera en el área andina. Las obras que demanda la transposición del río brasileño de 2.800 kilómetros, se realizan con la excusa de llevar agua a 12 millones de nordestinos pobres que sufren escasez en la época seca. Pero diversos estudios mostraron que las faraónicas obras, cuyo costo se estima en algo más de 3.000 millones de dólares, beneficiarán sobre todo a los grandes empresarios del Nordeste que producen camarones, frutas nobles y etanol para el mercado internacional. La Agencia Nacional de Aguas y Energía propone una alternativa más barata para atender las necesidades de los pobres sin agua, consistente en 530 obras que abastecerían a 1.300 municipios de la región a un costo que es sólo la mitad del que demanda el desvío de las aguas del río San Francisco. Es la segunda vez que Dom Cappio realiza una huelga de hambre. La anterior fue en 2005 y la finalizó ante el compromiso de Lula da Silva de abrir un debate con la sociedad para evaluar las obras que liquidarían un río emblemático. Volvió a ayunar desde fines de noviembre porque en julio el gobierno envió a los militares a comenzar las obras. La Pastoral de la Tierra y muchos movimientos, entre ellos el MST, rodearon el ayuno de una amplia solidaridad. Llama la atención, e indigna, la reacción del gobierno. Durante dos semanas silencio absoluto. Pero el domingo 10, un artículo del ministro de Integración Nacional, Geddel Vieira Lima, publicado en Folha de Sao Paulo, acusa al obispo de “fundamentalista”, de “despreciar las instituciones” y de “terrorismo simbólico”. Vieira no es miembro del Partido de los Trabajadores (PT) sino del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), pero forma parte del gobierno Lula. En Dayuma, en la provincia de Orellana, la represión a los pobladores se justificó porque a raíz de la protesta social se paralizó la producción petrolera por unas horas. El gobierno progresista de Rafael Correa militarizó un conflicto social enviando al ejército que reprimió con brutalidad, decretó el Estado de Emergencia e impidió –amenazando con su renuncia- que la Asamblea Constituyente se ocupe del tema. Dayuma es una parroquia pobre, donde falta agua y luz, los suelos son infértiles por la contaminación y los campesinos sufren pérdidas por muerte de animales y daño de cultivos. En Uruguay, el gobierno de Tabaré Vázquez militarizó en su momento la zona donde está la multinacional finlandesa Botnia, para evitar manifestaciones de ambientalistas. Exacerbando el nacionalismo, cerró los puentes e instaló guardias policiales para impedir que los miembros de la asamblea ambiental de la ciudad argentina de Guyaleguaychú, cruzaran el río para manifestar su rechazo a la planta de celulosa que comenzó a funcionar el mes pasado. El modelo forestación-celulosa fue instaurado por los gobiernos neoliberales de los años 90, pero ha sido asumido por el actual gobierno progresista al punto que se estima que pueden instalarse entre tres y seis grandes plantas en los próximos años. En cada caso se justifican los emprendimientos con argumentos similares: nada puede poner en riesgo el desarrollo de nuestros países, entendiendo por desarrollo los megaemprendimientos que suponen crecimiento exógeno, basado en la exportación de commodities y materias primas que dejan poco y nada al país. Pero en los tres casos, se asiste a una criminalización de la protesta social porque se la considera –aunque no se lo diga siempre de modo directo- como un estorbo para los proyectos desarrollistas de esta segunda oleada neoliberal. El potente crecimiento económico de Brasil –dicen desde el gobierno- es un requisito para elevar al país y a la región toda al rango de potencia global, lo que permitiría acotar las vulnerabilidades y dar un paso hacia el multilateralismo en la región y en el mundo. En Ecuador, el multilateralismo queda en evidencia con el anuncio de Correa del traspaso de la base de Manta a China, y la puesta en marcha del eje Manta-Manaos que forma parte de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). En ese corredor carretero y fluvial juega un papel destacado el eje petrolero denominado ITT (en las provincias Napo y Pastaza) que sería entregado a las empresas Petrobras (Brasil), Sinopec (China) y Enap (Chile). Desde una mirada centrada en los movimientos sociales, un mundo multipolar es mucho más favorable que uno unipolar hegemonizado por los Estados Unidos. Este punto parece fuera de discusión. Sin embargo, lo que venga a raíz de la decadencia del imperio norteamericano, no será un paso adelante si forma parte del mismo modelo neoliberal contra el que los pueblos, organizados en movimientos, se pusieron en marcha. Para que el declive de la influencia de Washington favorezca a los sectores populares latinoamericanos, el lugar que sus multinacionales dejan vacante no deben ocuparlo otras empresas multinacionales (sean del país que sean), sino los estados en los que esos sectores pueden hacer pesar su vigilancia y su voluntad de cambios. En la década de los 90, nuestro continente fue invadido por multinacionales europeas que se beneficiaron de las privatizaciones. El desastre que provocaron no fue menor que el de las multinacionales yankis. Ahora aterrizan empresas chinas, indias, mexicanas y brasileñas. ¿Vamos a confiar en que esta vez no volverán a esquilmar nuestros recursos y humillar a nuestros pueblos? http://alainet.org/active/21200

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La Caverna de Platón

Frei Betto

En el libro 7º de La República Platón cuenta que Sócrates propuso a sus oyentes que imaginaran un grupo de prisioneros encadenados en una caverna, sin poder moverse nunca. Afuera hay una hoguera, cuyas llamas proyectan dentro de la caverna las sombras de quien pasa delante de la entrada. Los prisioneros, que nunca pueden volverse hacia el mundo exterior, creen que las sombras y el eco de sus voces son reales. El capitalismo, en sus inicios producía en función de las necesidades humanas. No se invertía en algo que el consumidor juzgara innecesario. La superproducción inventó la publicidad para invertir el proceso: ya no es el consumidor quien busca el producto, es el producto quien se impone al consumidor. El avance tecnológico y los diseñadores fomentan la mercancía descartable. No basta con tener una radio; es necesario tener la radio más nueva, de líneas atractivas, menor formato, capaz de funcionar con pilas. De ese modo, gracias a la publicidad, lo superfluo se convierte en necesario. En esta su fase neoliberal, en pleno auge de la posmodernidad, el capitalismo introdujo el mercado como supremo paradigma. Si en el período medieval el paradigma fue geocéntrico, y la fe figuraba como reina del saber; si en el período moderno el paradigma antropocéntrico hizo que la fe cediese su lugar a la razón; ahora el mercado no se interesa por la persona religiosa o racional, se interesa por la consumista. Y cuanta menos razón más emoción, lo que lleva al consumidor a contemplar embebido un nuevo computador o los vehículos expuestos en el Salón del Automóvil. Así el capitalismo llega a nuestro inconsciente. Ahora bien, de espaldas a la concretez de la existencia e indiferentes a su historicidad, tomamos las sombras por realidades. El sentido de la vida se traspasa de la fe (corazón) y de los ideales (razón) para centrarse en los objetos poseídos. Se vive en función de los bienes finitos. Hasta para el joven habitante de una favela el zapato tenis de marca es más importante que la escolaridad y que la formación profesional. La persona es lo que se tiene y se ostenta, no los valores y propósitos que asume. Las apariencias cuentan más que el ser, y aunque no sea cierto, tiene el socorro milagroso de la mercadotecnia para convencernos de que hace bien a la salud la bebida de soda que descalcifica, imprime seducción la cerveza que alcoholiza, da status el carro lujoso. ¡Y hasta merece la pena votar al político desvergonzado revestido de ética! Si los bienes finitos superan a los infinitos, y el deseo converge hacia el absurdo y no hacia el Absoluto, no es de extrañar que las frustraciones sean proporcionales a las ambiciones. Todos envidian el alpinismo de sus ídolos incensados por los medios de comunicación, aunque de ellos sólo conozcamos las sombras proyectadas en la pantalla de la televisión y de las revistas, pues estamos irremediablemente de espaldas a la puerta de la calle, convencidos de que el personaje representado por aquellos que exhiben fama, poder y riqueza es más real que sus mismas personas. (Traducción de J.L.Burguet) – Frei Betto es escritor, autor de “Tipos típicos”, entre otros libros. http://alainet.org/active/21303

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Más allá de la era del petróleo

Michael Klare

 (THE NATION – MORENO)

El profesor Klare, agudo analista de la geopolítica de los recursos naturales y crítico de los gobiernos de EEUU, esboza el panorama que se presenta al mundo, y en particular a EEUU, ante el inevitable fin de la era del petróleo tradicional, y barato. El pasado mayo, en una no proclamada y casi no percibida acción, el Departamento de Energía proclamó un giro fundamental, casi de época en la historia de EEUU y, en verdad, del mundo entero: nos estamos acercando al fin de la Era del Petróleo y entramos en la Era de la Insuficiencia. El departamento dejó de hablar de ‘crudo’ (oil) en sus proyecciones sobre la disponibilidad futura de petróleo, y comenzó a hablar de ‘líquidos’. El departamento indicó que la producción global de ‘líquidos’ aumentaría de 84 millones de barriles equivalentes de petróleo diarios (mboe en inglés, NdT) en 2005 hasta unos 117.7 mboe en el 2030 -apenas suficientes para satisfacer la demanda mundial, pronosticada en 117.6 mboe-. Además de sugerir el grado hasta el cual las empresas petroleras han dejado de ser meras suministradoras de petróleo y son ahora proveedoras de una amplia variedad de productos líquidos -incluyendo combustibles sintéticos derivados de gas natural, maíz, carbón y otras sustancias- este cambio sugiere algo más fundamental: hemos entrado en una nueva era de competencia intensificada por la energía y de confianza creciente en el uso de la fuerza para proteger las fuentes de petróleo de ultramar. Para apreciar la naturaleza del cambio, es útil hurgar un poco más a fondo en la curiosa terminología del Departamento de Energía. ‘Líquidos’, explica el departamento en su Perspectiva Internacional de Energía (International Energy Outlook) de 2007, abarca `petróleo’ convencional así como líquidos ‘no-convencionales’, notoriamente arenas bituminosas (bitumen), aceite de esquistos, biocombustibles, líquidos de carbón y líquidos de gas. Habiendo sido una vez un componente relativamente insignificante del negocio de la energía, estos combustibles han llegado a asumir mucha importancia ante la declinante producción de petróleo convencional. En realidad, el Departamento de Energía proyecta que la producción de líquidos no-convencionales se cuadruplique, saltando de unos 2.4 mboe por día en 2005 a 10.5 mboe en 2030. Pero la historia real no es el crecimiento impresionante en los combustibles no-convencionales sino el estancamiento en la producción de petróleo convencional. Mirado desde esta perspectiva, es difícil escapar a la conclusión que el cambio de ‘oil’ a ‘líquidos’ en la terminología del departamento, es un no tan sutil intento de disfrazar el hecho de que la producción mundial de petróleo está en, o cerca de, su capacidad pico, y que podemos esperar pronto una caída en la disponibilidad global de petróleo convencional. El petróleo es, por supuesto, una sustancia finita, y los geólogos han avisado desde hace tiempo que terminará desapareciendo. La extracción de petróleo, como la de otro recurso no renovable, seguirá una curva parabólica en el tiempo. La producción crece rápidamente al principio y luego gradualmente se hace lenta hasta aproximadamente la mitad de la fuente original se haya agotado.; en este punto se llega a un pico en la producción sustentable y la producción empieza una declinación irreversible hasta que se torna demasiado caro extraer lo poco que queda. La mayoría de los geólogos creen que hemos ya alcanzado el punto medio en el agotamiento de la herencia original de petróleo en el mundo, y el único debate real es sobre cuan cerca hemos llegado de ese punto, habiendo algunos expertos que pregonan que estamos ahora en el pico, mientras otros dicen que todavía estamos a unos pocos años o quizá a una década de llegar a él. Hasta hace muy poco, los analistas del Departamento de Energía estaban firmemente en el campo de los optimistas furiosos que clamaban que el pico del petróleo estaba tan lejos en el futuro que no era preciso pensarlo mucho. Dejando de lado el aspecto científico del asunto, la promulgación de esa visión tan rosa obviaba cualquier promoción de mejoras en la eficiencia del combustible para automotores o de urgir adelantos en el desarrollo de combustibles alternativos. Dada las prioridades de la Casa Blanca, no es de sorprenderse que esta visión prevaleciera en Washington. Sin embargo, en sólo los seis últimos meses los signos de un inminente pico en la producción de petróleo convencional han hecho imposible ignorarlos, aun a los conservadores analistas de la industria. Estos signos han venido, por un lado del mundo pacífico de las transacciones comerciales y fijación de precios, y por otro del análisis de los expertos internacionales en energía. Lo más dramático quizás, haya sido el aumento espectacular de los precios del petróleo. El precio del crudo liviano, dulce, cruzó la longeva barrera psicológica de los U$S 80 por barril en el New York Mercantile Exchange (NYMEX) por primera vez en septiembre, y desde entonces ha crecido hasta U$S 90. Muchas razones han sido mencionadas para el aumento de los precios del crudo, incluyendo conmociones en la región productora de petróleo del Delta en Nigeria, sabotajes en oleoductos en México, aumento de la actividad de huracanes en el Golfo de México y temores de ataques turcos a los santuarios de la guerrilla kurda. Pero la realidad subyacente es que la mayoría de los países productores de petróleo están bombeando a máxima capacidad y encuentran difícil aumentar la producción para enfrentar la creciente demanda internacional. Aun una decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de inflar la producción en 500.000 barriles por día, no logró parar el impulso alcista de los precios. Preocupados porque un aumento excesivo de los costos del petróleo disparara una recesión mundial y redujera la demanda de sus productos, los países de la OPEP acordaron, en una reunión en Viena el 11 de septiembre, aumentar su producción conjunta. ‘Pensamos que el mercado está un tanto alto’ explicó el ministro del petróleo kuwaití, Mohammad al-Olaim. Pero la movida logró poco para calmar el aumento de los precios. Claramente, OPEP tendría que emprender un mucho mayor crecimiento de la producción para alterar el entorno del mercado, y no está claro que sus miembros tengan la capacidad de hacerlo, ahora o en el futuro. Un signo de alerta de otro tipo fue provisto por la decisión tomada por Kazajstán en agosto de 2007, de suspender el desarrollo de la región petrolífera gigante de Kashagan, en su sector del Mar Caspio, iniciado en un principio por un consorcio de compañías occidentales a fines de los años 90. Se dijo que Kashagan es el proyecto petrolífero más promisorio desde el descubrimiento de petróleo en Prudhoe Bay, Alaska, a fines de los `60. Pero la empresa ha encontrado enormes problemas técnicos y todavía no ha producido un solo barril de petróleo. Frustrado por el fracaso de obtener algún beneficio económico del proyecto, el gobierno kazajo ha argumentado riesgos ambientales y excesos de costos para justificar la suspensión de las operaciones y pedir mayor opinión sobre el proyecto. Como el ascenso dramático en los precios del petróleo, el episodio de Kashagan es una indicación de las crecientes dificultades de la industria en su esfuerzo para impulsar la producción para enfrentar el aumento de la demanda. ‘Todas las compañías petroleras están peleando para hacer crecer la producción’ Peter Hitchens, de Teather & Greenwood, dijo al Wall Street Journal en julio. ‘Se torna más y más difícil llevar los proyectos en tiempo y dentro del presupuesto’. Que esta debilidad de la industria no es un problema temporario sino el síntoma de una tendencia de largo plazo, fue confirmado por dos importantes estudios publicados el verano pasado por organizaciones conservadoras de la industria. El primero de estos fue publicado el 9 de julio por la Agencia Internacional de Energía (IEA), afiliada de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, el club de las principales potencias industriales. Titulado ‘Informe del mercado petrolero en el mediano plazo’, es una evaluación llana de la ecuación global oferta-demanda en el período 2007-2012. La noticia no es buena. Prediciendo que la actividad económica mundial crecerá en promedio el 4.5 % por año durante este período -en gran parte impulsado por el crecimiento desenfrenado en China, India y el Medio Oriente- el informe concluye que la demanda global de petróleo aumentará un 2.2 % por año, empujando el consumo mundial de, aproximadamente 86 millones de barriles por día (Mbd) en 2007, a 96 mbd en 2012. Con suerte y nuevas inversiones masivas, la industria petrolera será capaz de aumentar la producción suficientemente como para satisfacer -apenas- la demanda más alta que se anticipa para 2012. Más allá de eso sin embargo, parece poco posible que la industria pueda sostener cualquier aumento en la demanda.’El petróleo parece estar muy justo en estos cinco años’ declaró la agencia. En la base de la conclusión general de este informe hay una cantidad de preocupaciones específicas. Lo más notable es que señala una declinación preocupante en el flujo de los campos más antiguos en los países no-OPEP, y la necesidad correspondiente de una mayor producción de los países OPEP, muchos de los cuales están localizados en áreas proclives a conflictos de Oriente Medio y Africa. Las cantidades involucradas conmueven. A primera vista parecería que sería una meta considerada razonable la necesidad de unos 10 Mbd extra entre 2007 y 2012, o sea 2 Mbd por día cada uno de los cinco años. Pero eso no toma en cuenta que hoy día el mundo necesita unos 5 millones extra: 3 para compensar la declinación en los pozos antiguos, más 2 millones de demanda adicional. Este es un desafío intimidatorio y posiblemente inalcanzable, especialmente si se considera que casi todo el petróleo adicional tendrá que provenir de Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Argelia, Angola, Libia, Nigeria, Sudán, Kazajstán y Venezuela, países que no inspiran el tipo de confianza que se necesitará para verter centenares de miles de millones de dólares en nuevos trépanos, ductos y otras partes esenciales de infraestructura. Causas similares de ansiedad pueden encontrarse en el segundo estudio principal publicado en el último verano, ‘Enfrentando las duras verdades acerca de la energía’, preparado por el National Petroleum Council (NPC), una importante organización de la industria. Como se supone que presenta una visión ‘equilibrada’ del dilema de la energía nacional, el informe NPC fue ampliamente elogiado en Capitol Hill y en los medios; a su brillo se agregaba la identidad de su autor principal, el ex ejecutivo en jefe de ExxonMobil, Lee Raymond. Al igual que el informe IEA, el estudio de NPC empieza proclamando que, con la combinación correcta de políticas y mayor inversión, la industria es capaz de satisfacer la demanda de EEUU y del mundo de petróleo y gas natural. ‘Afortunadamente el mundo no se está quedando sin recursos energéticos’ afirma el informe corajudamente. Pero los obstáculos al desarrollo y distribución de esos recursos abundan, de modo que se requiere urgentemente políticas y prácticas prudentes. Aunque ‘no hay una única y fácil solución a los múltiples desafíos que enfrentamos’ los autores concluyen que ‘confiamos que la rápida adopción de estas estrategias’ permitirá a los Estados Unidos satisfacer sus necesidades de energía en el largo plazo. Sin embargo, al leer más profundamente el informe, surgen serias dudas. Aquí otra vez las preocupaciones surgen de las crecientes dificultades de extraer petróleo y gas de lugares poco favorables y de los riesgos geopolíticos asociados con la creciente dependencia de proveedores inamistosos e inestables. De acuerdo a NPC (usando datos tomados de IEA), se estima que se necesitarán, en los próximos 25 años, U$S 20 billones en nueva infraestructura para asegurar que estará disponible la energía suficiente para satisfacer la demanda mundial que se prevé. El informe afirma luego algo obvio: ‘Será necesario un clima de inversión estable y atractivo para atraer el capital adecuado para la evolución y expansión de la infraestructura energética’ Aquí es donde debería empezar cualquier observador astuto para alarmarse realmente, puesto que, como señala el informe, no es de esperar un clima así. A medida que el centro de gravedad de la producción mundial de petróleo se desplaza definitivamente hacia los países de la OPEP y los estados cuya producción está centrada en lo estatal, como Rusia, el mercado llegará a ser dominado más por los factores geopolíticos que por los mercantiles. ‘Estos corrimientos plantean profundas implicaciones para los intereses, estrategias y elaboración de políticas de EEUU’ afirma el estudio. ‘Muchos de los cambios esperados podrían elevar los riesgos de la seguridad energética de EEUU, en un mundo donde es probable que la influencia de EEUU decline a medida que el poder económico se desplaza a otras naciones. En los años venideros, las amenazas a la seguridad de las principales fuentes mundiales de petróleo y gas natural pueden empeorar’. Las implicaciones son obvias: los principales inversores no parece que vayan a expeler los billones de dólares necesarios para acrecentar sustancialmente la producción en los años venideros, lo que sugiere que la producción global de petróleo convencional no alcanzará los elevados niveles predichos por el Departamento de Energía, sino que afrontarán pronto una declinación irreversible. Esta conclusión lleva a dos impulsos estratégicos obvios: primero, el gobierno buscará aliviar los escrúpulos de los principales inversores en energía prometiéndoles proteger sus inversiones en ultramar por medio del despliegue de fuerzas militares estadounidenses; y segundo, la industria buscará contener su apuesta, desplazando una parte cada vez más grande de sus fondos de inversión hacia el desarrollo de líquidos no-petrolíferos. El nuevo ‘Consenso de Washington’ La necesidad de un rol militar vigoroso de EEUU en la protección de los activos energéticos en el extranjero, ha sido un tema principal de la política exterior norteamericana desde 1945, cuando el presidente Roosevelt se encontró con el rey Abdul Aziz de Arabia Saudita y prometió proteger el reinado en reciprocidad por el acceso privilegiado al petróleo saudita. En la más famosa expresión de este lazo, el presidente Carter afirmó en enero de 1980 que el flujo irrestricto de petróleo del Golfo Pérsico está entre los intereses vitales del país y que para proteger ese interés, los EEUU empleará ‘cualquier medio necesario, inclusive la fuerza militar’. Este principio fue citado posteriormente por el presidente Reagan como la razón para ‘reembanderar’ los buques tanques kuwaitíes con la enseña norteamericana durante la guerra Irán-Irak de 1980-1988, y protegerlos con buques de guerra norteamericanos, una actitud que llevó a esporádicos choques con Irán. El mismo principio fue invocado subsecuentemente por George Bush como justificación para la Guerra del Golfo en 1991. Considerando estos hechos pasados, es importante reconocer que el uso de la fuerza militar para proteger el flujo de petróleo importado ha gozado generalmente de amplio apoyo bipartidario en Washington. Inicialmente la visión bipartidista estaba enfocada fundamentalmente en el área del Golfo Pérsico, pero desde 1990 se ha extendido también a otras áreas. El presidente Clinton buscó ansiosamente establecer estrechos lazos militares con los estados de Azerbaiján y Kazajstán del mar Caspio, luego de la ruptura de la URSS en 1991, mientras que G. W. Bush ha buscado ávidamente aumentar la presencia de EEUU en las regiones productoras de petróleo de Africa, y llegando a favorecer el establecimiento de un Comando en Africa de EEUU (Africom) en febrero. Uno podría imaginarse que la actual debacle en Irak sacudiría este consenso, pero no hay evidencia que sea así. En realidad, parece que sucede lo contrario: temerosos, posiblemente de que el caos en Irak se extienda a otros países de la región del Golfo, las principales figuras de ambos partidos llaman a vigorizar el rol militar de EEUU en la protección del suministro de energía importada. Quizás la expresión más explícita de este consenso de élite es el informe de un grupo independiente, ‘Consecuencias de la dependencia de EEUU del petróleo sobre la seguridad nacional’, respaldado por muchos Demócratas y Republicanos prominentes. Fue publicado en octubre de 2006 por el bipartidario Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), encabezado conjuntamente por John Deutch, vicesecretario de defensa en la administración Clinton, y James Schlesinger, secretario de defensa en las administraciones de Nixon y de Ford. El informe advierte sobre los crecientes peligros que se ciernen sobre el fluir seguro del petróleo importado. Concluyendo que sólo los EEUU tienen la capacidad de proteger el comercio global del petróleo contra la amenaza de una obstrucción violenta, argumenta sobre la necesidad de una presencia militar fuerte de EEUU en las áreas claves de producción y en los senderos marinos que traen el petróleo extranjero a las playas norteamericanas. La toma de conciencia sobre este nuevo ‘Consenso de Washington’ sobre la necesidad de proteger las fuentes externas de petróleo con tropas norteamericanas, ayuda a explicarse muchos desarrollos recientes en Washington. Lo que es más relevante, echa luz sobre la posición tomada por el presidente Bush al justificar su determinación de retener una potente fuerza norteamericana en Irak, y sobre el por qué los Demócratas encuentran tan difícil oponerse a esa posición. Consideremos el discurso liminar sobre Irak del 13 de septiembre. ‘Si nos sacaran de Irak’ profetizó, ‘se envalentonarían los extremistas de toda clase…Irán se beneficiaría del caos y vería alentado en sus esfuerzos por obtener armas nucleares y dominar la región. Los extremistas podrían controlar una parte clave de la oferta energética global’ Y luego viene el golpe: ‘Cualquiera sea el partido político al que pertenece o cualquiera sea su posición acerca de Irak, deberíamos poder coincidir en que Norteamérica tiene un interés vital en prevenir el caos y proveer esperanza en Medio Oriente’. En otras palabras, en Irak ya no se trata de democracia o armas de destrucción masiva o terrorismo, sino de mantener la estabilidad regional para asegurar el flujo seguro de petróleo y mantener estabilizada a la economía norteamericana; era casi como si estuviera hablando a la multitud bipartidaria que apoyó el informe de CFR que citábamos. Es muy claro que los Demócratas, o por lo menos los principales Demócratas, encuentran extraordinariamente difícil rebatir este argumento de plano. En marzo, por ejemplo, la senadora Hillary Clinton dijo al New York Times que Irak está ‘justo en el centro de la región petrolera’ y por lo tanto ‘se opone directamente a nuestros intereses’ que se convierta en un estado fracasado o en un peón de Irán. Esto significa, continuó, que será necesario mantener indefinidamente algunas tropas de EEUU en Irak, para proveer apoyo logístico y entrenamiento a los militares iraquíes. El senador Barack Obama también ha hablado de la necesidad de mantener una presencia militar robusta en Irak y el área circundante. Así, mientras consideran adecuado el retiro de la mayoría de las brigadas de combate de EEUU de Irak, ha abogado por ‘una fuerza que pueda prevenir el caos en una amplia zona’. Dada esta perspectiva, es muy duro para los Demócratas desafiar a Bush cuando dice que se necesita una presencia militar ‘duradera’ de EEUU o cambiar la actual política del Gobierno, bloqueando una retirada militar importante o algún otro hecho imprevisto. Del mismo modo, será difícil para los Demócratas evitar un ataque norteamericano a Irán si se puede presentarlo como un paso necesario para prevenir que Irán amenace en el largo plazo la seguridad del suministro de petróleo en el Golfo Pérsico. Tampoco podemos anticipar un cambio dramático en la política de EEUU en la región del Golfo por parte del nuevo gobierno, ya sea Demócrata o Republicano. Si algo cambiara, podemos esperar un aumento del uso de la fuerza militar para proteger el flujo transoceánico del petróleo, a medida que el nivel de amenaza aumenta junto con la necesidad de nuevas inversiones para prevenir reducciones aun mayores en el suministro global. La carrera hacia los líquidos alternativos Aunque estén decididos a seguir expandiendo el suministro de petróleo convencional el mayor tiempo posible, los funcionarios del gobierno y la industria son conscientes que en algún punto estos esfuerzos se harán progresivamente más ineficaces. También saben que la presión pública para reducir las emisiones de dióxido de carbono -apaciguando la acumulación de gases de efecto invernadero que ocasionan el cambio climático- y evitar exponerse a un conflicto en Medio Oriente, aumentará en los próximos años. En consonancia, están poniendo mayor énfasis en el desarrollo de alternativas al petróleo que se consigan en el país o en el vecino Canadá. Este nuevo énfasis recibió por primera vez atención en el último Discurso a la Nación de Bush. Remarcando la independencia energética y la necesidad de modernizar las normas de economización de los combustibles, el presidente anunció un ambicioso plan para aumentar la producción doméstica de etanol y otros biocombustibles. El Gobierno parece favorecer diversos tipos de alternativas al petróleo: el etanol producido en hornos con maíz, un tipo de mijo u otros productos no alimenticios (etanol celulósico); diesel derivado en gran medida de poroto de soja (biodiesel); y líquidos derivados de carbón (carbón-a-líquido), gas natural (gas-a-líquido) y petróleo de esquistos. Todos estos métodos están siendo probados en laboratorios de universidades y plantas de escala reducida, y se aplicarán a instalaciones más grandes -en escala comercial- en los próximos años con la ayuda de varias agencias gubernamentales. En febrero, por ejemplo, el Departamento de Energía anunció subsidios por un total de U$S 385 millones para la construcción de seis plantas piloto para fabricar etanol celulósico que, cuando se terminen en 2012, producirán más de 130 millones de galones de etanol celulósico por año. (EEUU produce ya grandes cantidades de etanol cocinando y fermentando mazorcas de maíz, un proceso que consume grandes cantidades de energía y malgastan una valiosa materia alimenticia, para suplantar sólo una pequeña parte de nuestro consumo de petróleo; las plantas celulósicas propuestas usarían biomasa no comestible como materia prima y consumirían mucha menos energía). Igualmente ansiosas por desarrollar alternativas al petróleo están las grandes compañías energéticas; todas ellas han instalado laboratorios o divisiones para explorar las futuras opciones energéticas. La BP ha estado particularmente agresiva; en 2005 estableció la BP Energía Alternativa y apartó U$S 8000 millones para este propósito. En febrero pasado, en un nuevo giro, anunció un subsidio de U$S 500 millones -posiblemente el más grande de su tipo en la historia- a la Universidad de California, Berkeley, a la Universidad de Illinois y al Laboratorio Nacional Lawrence de Berkeley, para fundar un Instituto de Biociencias de la Energía con el fin de desarrollar biocombustibles. BP dijo que se espera que el instituto ‘explore la aplicación de la biociencia’•… (para) …’ la producción de energía nueva más limpia, principalmente combustibles para el transporte terrestre’. Casi todas las grandes compañías petroleras apuestan fuerte a las arenas bituminosas de Canadá -una sustancia viscosa, que se encuentra en la provincia de Alberta de Canadá, que puede convertirse en petróleo sintético- pero sólo con enorme esfuerzo y gasto. De acuerdo con el Departamento de Energía, la producción de betún canadiense aumentará de 1.1 millones de barriles equivalentes de petróleo (mboe) en 2005 a 3.6 mboe en 2030, un aumento que, se espera, será encaminado en gran parte a los EEUU. Esperando facturar de esta bonanza, las corporaciones gigantescas como Chevron se apresuran a comprar licencias en los campos bituminosos del norte de Alberta. Pero siendo atractivo desde una perspectiva geopolítica, la extracción de las arenas bituminosas de Canadá es ambientalmente destructiva. Requiere vastas cantidades de energía para recuperar el betún y convertirlo en un líquido útil, liberando tres veces más gases de efecto invernadero que el petróleo convencional; el proceso resultante intoxica las fuentes de agua y deja un desolado paisaje lunar para el mañana. Aunque rara vez figura en la prensa de EEUU, está creciendo en Canadá la oposición al daño ambiental que desatarían estas operaciones monumentales. Los factores ambientales también se destacan ampliamente en otra fuente potencial de líquidos codiciada por las empresas de energía de EEUU, con fuerte apoyo gubernamental: el petróleo de esquistos, líquidos petrolíferos extraídos de roca inmadura que se encuentra en la cuenca del río Green en el oeste de Colorado, el este de Utah y sur de Wyoming. Los geólogos del gobierno afirman que los esquistos en EEUU contienen el equivalente de 2.1 billones de barriles de petróleo- la misma cantidad que el stock original de petróleo en el mundo. Sin embargo, el único medio de recobrar este tesoro proclamado es destripar una vasta área virgen y calentar la roca a 500 grados generando, en el proceso, montañas de material de desecho. También aquí, se ha generado una creciente oposición al asalto masivamente destructivo del ambiente. Sin embargo, Shell Oil ha establecido una planta piloto en el condado Río Blanco, del oeste de Colorado, con fuerte apoyo del Gobierno Bush. La vida después del pico Tenemos ahora un retrato de la situación energética global después del pico del petróleo convencional, con tropas corriendo de una zona caliente productora de petróleo a otra, y una parte creciente de nuestro combustible para transporte terrestre provista por líquidos no petrolíferos de un tipo u otro. No se puede prever con precisión qué forma exacta tomará la futura ecuación de energía, pero es obvio que el arduo proceso marcará los debates de la política norteamericana, interna e internacional, por un largo período. Como lo sugiere esta breve evaluación, el paso del pico del petróleo tendrá consecuencias profundas y duraderas para este país, de no fácil solución. Encarando este futuro debemos, sobre todo, desechar las respuestas simples, tales como la ‘independencia’ energética basada en el pillaje de las áreas vírgenes remanentes en Norteamérica o la falsa promesa del etanol basado en maíz (que puede proveer sólo una ínfima fracción de los requerimientos de nuestro transporte). Por sobre todo está claro que muchos de los combustibles alternativos propuestos por el Gobierno Bush plantean daños significativos por sí, y deben ser examinados cuidadosamente antes de comprometer grandes cantidades de fondos públicos para su desarrollo. El camino más seguro y más moralmente defendible es repudiar cualquier ‘consenso’ que reclame el uso de la fuerza para proteger las fuentes del petróleo de ultramar, y esforzarse por conservar lo que queda del petróleo mundial, reduciendo su consumo. Michael Klare es Profesor estadounidense, especialista en temas de defensa, autor de los libros ‘Guerra por los Recursos’ y ‘Sangre y petróleo’.

Publicado en Argenpress: http://www.argenpress.info/

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