Impresiones sobre la representación de La Bohème en el Liceo de Barcelona

Antonio Ruiz

Música: Giacomo Puccini (1895), estrenado en Torino en 1896. Texto: basado en la obra de Henri Murger Scènes de la vie de Bohème (1851). Dirección escénica: Àlex Ollé. Estreno: Gran Teatro Liceo de Barcelona del 14/6/21 a 2/7/21.

 

El lunes 14 de junio se estrenó, como la penúltima opera de la temporada 2020-2021, la Bohème en el Liceo de Barcelona. En el comentario publicado en La Vanguardia del día siguiente se decía; «…hubo quienes silbaron al equipo de producción cuando salió a saludar…», un día después en ABC se comenta «…sonoros abucheos para el equipo escénico, como viene siendo ya casi tradicional en estrenos de propuestas innovadoras…», y El País titula su comentario como «El Liceo acoge entre aplausos y abucheos el montaje de Àlex Ollé que ambienta la opera de Puccini en una barriada de nuestros días». Yo tenia entradas para hoy y finalmente la he visto esta tarde.

Durante los últimos doce años suelo ver dos o tres montajes de opera por año en el Liceo (bono popular). Unos me gustan más y otros no tanto pero siempre se encuentran momentos musicales y de canto que compensan el conjunto. Más allá de lo personal me siento incompetente para opinar sobre música, voces y danza, pero sí respecto al montaje, dirección de escena, y espectáculo en su totalidad. Una representación de ópera con partitura musical contrastada no siempre es percibida igual, dependerá de quienes la ejecuten y dirijan. Igualmente, la adaptación de las voces a la partitura y momento de los interpretes influyen en el resultado musical final. Paralelamente, como ocurre en todo espectáculo teatral en directo, el montaje, escenografía y dirección también condicionan el todo y la percepción subjetiva de los espectadores. Admitamos que de estos últimos a unos les interesa más una parte que otra o viceversa. En mi caso, valoro las partes pero sobre todo el conjunto, lo que me lleva, una vez visto el espectáculo y ante los comentarios de prensa mencionados, a exponer mi opinión.

La Bohème de Puccini está considerada para algunos como la mejor obra de su autor (musicalmente prefiero Turandot). La he visto dos veces con idéntica escenografía y montaje, representando la época de finales del siglo XIX cuando se estrenó. Esta tercera mantiene obviamente texto y música original pero con un montaje renovado y actualizado que el director de escena materializa en los siguientes elementos: la acción no transcurre en el Montmartre parisino donde hoy sería difícil que un estudiante sin recursos pueda adquirir una habitación. Sucede en una barriada popular de la periferia de esta ciudad. Mimí no enferma y muere de tuberculosis sino de cáncer, enfermedad más común en nuestro tiempo. Y, finalmente, vestuario, ambiente y vida cotidiana corresponden al momento actual.

El primer acto, donde Mimí y el poeta Adolfo se conocen, se nos presenta como una “colmena” de fríos edificios suburbanos donde malviven y se enamoran. Es el mismo escenario del cuarto y último acto en el que Mimí muere. El tercer acto representa una pequeña plaza del mismo barrio mientras nieva. El segundo acto, cuando sale la pareja para para encontrarse con los amigos de él, ilusionados de su reciente flechazo, es sin duda el más novedoso, creativo e interesante de este actualizado montaje de la Bohème. Es donde la partitura musical le permite al director de escena Ollé desplegar su capacidad de hacer artístico, donde crea un ambiente lúdico popular. Partiendo del barrio multicultural, la pareja pasa por un mercadillo con manteros y gran bullicio hasta llegar al Cafè Momus (este aparece en escena de forma dinámica) donde todos se sientan en torno a una de las mesas. La dinámica de acción dentro del local pocas películas la consiguen: camareras de estilo erótico en permanente movimiento, Musetta dando celos a Marcelo mientras canta en plan Gilda reclinada sobre una mesa…, empiezan a llegar niños, guardias de orden, gente y más gente a las puertas del café, aparecen las “majorettes”… Es la fiesta. Todo un espectáculo con más de sesenta personas en el escenario, incluido el siempre más que correcto Coro del Liceo entre ellos, cantando la música de Puccini.

Todo un espectáculo digno de ver y oír gracias al arte del montaje; del director de escena (y correctos interpretes, voces y música). Precisamente lo que criticaron algunos el día del estreno y han seguido dirigiendo quejas por escrito al Liceo, según me informo una acomodadora. No es la primera vez que un sector (Amics del Liceu, club privado de este) se queja tras un montaje novedoso. Ocurrió en 2011 cuando Calixto Bieito montó Carmen con una escenografía del los años sesenta. ¿Que pretende este sector? ¿A quien representa?

Por mi parte, felicitar a Àlex Ollè y a quienes en él confiaron, y bienvenido sea este montaje que refresca el arte de la opera y lo puede acercan a las nuevas generaciones, y dejemos a quienes se quejan, , a este sector o clase, sin argumentos manifiestos.

Nota sobre el director de escena

Àlex Ollé – cofundador del grupo teatral La Fura dels Baus- realizó esta versión de La Bohème en 2016 por encargo del Teatro Reggio de Torino para celebrar el 120 aniversario de la presentación y estreno mundial de dicha obra, posteriormente representada en Roma y otros lugares con buena acogida hasta esta de Barcelona. Ollé lleva más de veinte años dirigiendo montajes de óperas y es reconocido y valorado mundialmente por su creativa adaptación de obras como Carmen o Norma, que se presentará en el Liceo la próxima temporada, entre otras.

Antonio Ruiz (22/06/21)

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