Escenas de nuestro tiempo en blanco y negro

Antonio Ruiz

Reseña de la película PARÍS, DISTRITO 13

Dirección y guion: Jacques Audiard (basado en historias de Adrian Tomine). Nacionalidad: Francia. Producción: 2021. Duración: 106 minutos. Estreno es España: 8/04/22.

Argumento: La acción se ubica en la periferia de París, hoy. Un profesor de secundaria que quiere hacer oposiciones consigue compartir piso con una joven licenciada con trabajo precario. La acción se va desarrollando con la interrelación social de estos personajes y un tercero (mujer de 34 años) que componen el núcleo narrativo.

El casi septuagenario J. Audiard se inicia en cine como guionista y en los noventa realiza sus primera película. Su estilo es representativo de la escuela cinematográfica francesa con sus matices personales y abiertos (su penúltima cinta fue un western bastante digno). En esta última nos presenta una historia realista y sencilla de la vida cotidiana, eso que podemos observar en nuestro entorno si lo analizamos de forma crítica.

La trama contiene varios elementos dignos de mencionar: jóvenes con un nivel de formación que no pueden desarrollar y que les limita su emancipación económica y emocional. Ese vacío e insatisfacción les arrastra a buscar, generalmente a través de las nuevas tecnologías, una salida fácil que suele agudizar su inquietud: confundir sexo con sentimientos buscando estos a través de aquel, culpar al otro cuando la situación de este es similar a la suya, tomar decisiones que al final del movimiento le llevan al punto de partida en las mismas condiciones, o más agravadas, en su interior. Treintañeros que arrastran, sin saberlo, sus debilidades no resueltas que no les abandonan porque conscientemente no las asumen. Estos, entre otros, son los temas de fondo que trata el drama de los jóvenes, y no tan jóvenes de esta sociedad de clase media baja de nuestro entorno, realizada, eso sí, en tono «suave» al ser arropada, en ciertos momentos, de comedia, algo que hay que agradecerle al guion pues la hace más aceptable para el público (o más comercial, para entendernos).

Este film sencillo, nos proporciona en forma de espejo una realidad vivida por generaciones de nuestro medio, y con solo poner un mínimo de atención es fácil llegar a la misma conclusión que expresa el director en una entrevista reciente, «…es la alienación a que nos somete el capitalismo…»

La película, correcta en general, tiene un formato fácil de seguir. En su última parte uno se pregunta como la finalizará. No hay sorpresas, de alguna manera podemos decir que es tradicional, pero el tema que plantea sigue existiendo socialmente, incluso podemos pensar: ¿qué ocurrirá con los personajes en el siguiente periodo? ¿Han conseguido un mínimo equilibrio? Si es así tienen adquirido un mínimo principio para poder participar como colectividad libre y consciente, porque la cuestión planteada no ha desaparecido.

Resumen: película de fácil visión que contiene elementos que muestran problemas importantes en generaciones actuales y repercuten en toda la sociedad.

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