Michel Desmurget: «A los 18 años un chaval ha pasado ante una pantalla el equivalente a 30 cursos escolares»

Irene Hernández Velasco

(1965, Lyon) Doctor en neurociencia y director de investigación del Instituto Nacional de la Salud de Francia. En La fábrica de cretinos digitales (Península) advierte de los peligros de los dispositivos digitales en niños y adolescentes

El tiempo que los chavales pasan ante un dispositivo digital es abrumador…

Las cifras son dramáticas. En los países occidentales los niños menores de dos años pasan diariamente casi tres horas delante de una pantalla, entre los ocho y los 12 años están casi cinco horas al día, de los 13 a los 18 años su consumo roza las siete horas diarias… Si sumamos todo el tiempo que un chaval pasa entre los dos y los 18 años delante de una pantalla equivale a 30 años escolares, a más de 15 años de empleo a jornada laboral completa, a casi 40.000 episodios de Doctor House. Y eso sólo si medimos el uso de pantallas por motivos recreativos y dejamos fuera el tiempo que las utilizan en el colegio o para hacer deberes.

El título de su libro, La fábrica de cretinos digitales, es bastante elocuente. ¿Las pantallas están creando una generación de idiotas?

Elegimos ese título porque ya era hora de hablar claro, porque la gente necesita despertar. Hay quien minimiza el uso de las pantallas, pero la realidad es que tienen un efecto devastador. La inteligencia se basa en la capacidad de poder memorizar, y todo eso se ve gravemente afectado por el uso de dispositivos digitales. Las pantallas afectan a todo lo que nos hace humanos: al lenguaje, a la capacidad de pensar, de razonar, de memorizar… Numerosos estudios así lo corroboran. Además, yo estoy en contacto con muchos profesores, logopedas y psicólogos infantiles que no leen la literatura científica, pero que están en contacto con los niños. Y lo impresionante es que lo que ven coincide plenamente con lo que dicen los estudios.

¿De verdad las capacidades cognitivas están experimentando el descenso más pronunciado de la historia de la humanidad?

Hay científicos y estudiosos que así lo creen. Como por ejemplo Mark Bauerlein, profesor de la Universidad Emory en Atlanta (Georgia), que sostiene que esta es la generación más estúpida que haya habido nunca. Los científicos están de acuerdo en que el lenguaje, la capacidad de atención y la de memorización se han reducido en esta generación. Hoy existe la idea de que no hay que memorizar nada porque todo está en internet. Y sí, para hacer por ejemplo un algoritmo puedes ir a Google y buscar cómo se hace, el problema es que en tu cabeza tienes que tener todos los conocimientos anteriores. ¿Conoce los libros de Los Cinco?

Claro. ¿Por qué?

Cuando yo era un chaval me encantaban Los Cinco. Hace poco compré un ejemplar nuevo y cuando lo leí me quedé muy decepcionado, me pareció que la escritura era muy mala, muy pobre. Pero encontré por mi casa una versión antigua de ese mismo libro, de hace 40 años, y al compararla con la nueva me quedé de piedra: habían suprimido todos los pretéritos perfectos e indefinidos, habían suprimido todas las descripciones (supongo que las considerarían aburridas) y habían suprimido muchísimo vocabulario. Me puse a analizar un capítulo y se habían cargado el 40% del vocabulario, la longitud de las frases se había reducido en más de un 15%… Hemos llegado al punto de que hay que reescribir los libros infantiles para que los niños de hoy los entiendan. Los profesores que llevan 15, 20 años enseñando también observan que ahora es más difícil hacerles entender a sus alumnos muchos conceptos. Vemos los efectos de las pantallas ya y en todos los campos: en los resultados académicos, en la literatura para niños…

Hay quien dice que los jóvenes de hoy tienen habilidades distintas, saben otras cosas…

Sí, pero nadie es capaz de decir qué es exactamente lo que saben. Algunos sostienen que son buenos con los ordenadores y buscando información, pero los estudios lo desmienten: un reciente informe de la Comisión Europea destaca que uno de los principales obstáculos para la digitalización de los colegios es la “escasa competencia digital de los estudiantes”. Y un amplio estudio de la Universidad de Stanford concluye que la capacidad por parte de los miembros de la generación digital de extraer información disponible en internet es terriblemente baja, tan baja que consideran que representa “un peligro para la democracia”. Los datos muestran que el uso de las pantallas tiene un enorme efecto negativo en la inteligencia y el desarrollo. Sólo por cómo las pantallas afectan al sueño estaría justificado que se tomaran acciones públicas, porque el sueño es la piedra angular de nuestra capacidad de aprendizaje y desarrollo.

Y si hay tantas evidencias científicas sobre el daño que el uso de dispositivos digitales hace a niños y adolescentes, ¿por qué hay tanta confusión, porque muchos padres consideran que no es malo que sus hijos pasen tres horas al día con un videojuego?

Porque esta es una de las industrias más lucrativas que hay, una industria que genera al año billones de euros. No es nuevo que se dé la espalda a un problema de salud pública por motivos económicos: ha ocurrido exactamente lo mismo con el tabaco, con el cambio climático… Siempre es igual: al principio se niegan las evidencias y luego, cuando los datos son incontestables, se trata de minimizarlas. Ahora hay supuestos expertos que hablan de las bondades digitales, como antes algunos hablaban de las del tabaco. En Francia tenemos un psicólogo que lo hace, y se descubrió que era asesor de una compañía de videojuegos.

Una pista de que las pantallas pueden ser dañinas es que la mayoría de los dirigentes de Silicon Valley llevan a sus hijos a colegios analógicos, ¿no?

No es sólo que muchos lleven a sus hijos a colegios en los que no hay ordenadores, es que tampoco en casa les permiten usar el iPad u otros dispositivos digitales. A Steve Jobs le preguntó un día un periodista del New York Times que qué pensaban sus hijos del iPad, y le contestó que en su casa no había iPads ni ordenadores. El periodista se puso a investigar y descubrió que lo mismo ocurría con otros altos cargos de Silicon Valley. Un alto ejecutivo de Google también reconoció que sus hijos no usaban pantallas. Y el ex director editorial de la revista Wired, la biblia de las nuevas tecnologías, admitió que a sus cinco hijos les restringía el uso de dispositivos digitales porque sabía de primera mano los efectos que provocan. En Francia hay un libro de sociología que analiza por qué los hijos de las familias con más medios económicos obtienen mejores resultados académicos. Y la investigación realizada reveló que lo que tenían en común todas esas familias es que realmente protegían a sus hijos de las pantallas. La gente que sabe los efectos que causan las pantallas protege a sus hijos.

¿Los colegios con ordenadores y demás dispositivos digitales pueden entonces no ser recomendables?

Sabemos que los resultados no siempre son positivos, y en algunos casos incluso pueden son negativos. Andreas Schleicher, el coordinador del famoso informe Pisa, admitía recientemente sobre el uso de aparatos digitales en las escuelas y decía que “en realidad, empeoran las cosas”. De hecho, todos los estudios realizados por el informe Pisa muestran que cuanto más gasta un país en educación digital, peores son sus resultados. Suecia, que hace años era un ejemplo por los resultados académicos de sus estudiantes, se ha convertido en el país que más rápido ha descendido en el informe Pisa. Hay quien dice que es por los inmigrantes. Pero otros opinan que probablemente sea por haber introducido ordenadores en los colegios.

¿En Estados Unidos hay quien se está planteando demandas colectivas como las que hubo contra el tabaco, verdad?

Sí. Y algo ya ha habido. ¿Sabe qué es Baby Einstein? Son unos vídeos de Disney para bebés que se publicitaban como educativos. Pero se demostró que los críos que los veían tenían problemas de lenguaje, que su vocabulario era muy reducido. Un grupo de padres amenazó con ir a juicio y, antes de que eso ocurriera, Disney decidió pagar un montón de dinero y retirar la palabra educativo de esos productos. Las pantallas estoy seguro de que van a ser el próximo gran problema de salud pública. Pero hay mucho dinero por medio.

En Taiwán existe una ley que contempla importantes multas para aquellos padres que permitan a los bebés de menos de dos años usar aplicaciones digitales y que no impongan límites de tiempo sobre el uso de las pantallas a los niños mayores de esa edad. ¿Está de acuerdo con esa legislación?

No lo sé. En Taiwán consideran que es maltrato permitir que los menores pasen mucho tiempo delante de una pantalla. Y en China acaban de aprobar una ley que establece que los niños que juegan con videojuegos pueden hacerlo sólo durante un máximo de 90 minutos al día y nunca entre las 22.00 y las 8.00 horas. A mí no me gustaría que nadie viniera a mi casa y me dijera cómo tengo que criar a mis hijos. Pero lo que me parece importante es que los padres reciban la información correcta. Un padre, con los datos en la mano, dudo mucho que deje que su hijo de 12 años esté todo el día con el iPad, y si lo decide estoy dispuesto a aceptarlo, es asunto suyo. Pero lo que no soporto es que haya padres que, de buena fe, crean que el iPad es estupendo para la educación de sus hijos, para que aprendan, para su inteligencia… Las evidencias muestran que es justo al contrario, pero creen eso porque están desinformados, porque hay supuestos expertos que van por ahí diciendo que los videojuegos son buenos para el rendimiento escolar y otras sandeces de ese tipo que sólo generan confusión.

¿Las pantallas crean adición? Muchos padres se quejan de que cuando tratan de limitar el uso de las pantallas por parte de sus hijos no pueden…

De nuevo, es igual que lo que pasó en su día con el tabaco. Cuando la Organización Mundial de la Salud empezó a hablar de que fumar creaba adicción, la industria del tabaco reaccionó diciendo que no era verdad. Luego terminaron admitiendo que a lo mejor un poquito sí que lo era. Creo que la adicción a las pantallas es un problema real, hay varios estudios que sugieren con fuerza que con las pantallas se puede desencadenar el mismo mecanismo cerebral que con otras adicciones. La mayoría de las investigaciones en ese sentido señalan que entre el 3% y el 5% de los usuarios son adictos. Parece una proporción pequeña, pero sólo un 1% en Francia supone medio millón de personas. Pero incluso si no es una adicción, sigue siendo un problema.

¿Qué provocan las pantallas en el cerebro de un menor?

Hay quienes dicen que hay que vivir con los tiempos modernos. El problema es que el cerebro de los niños es un cerebro viejo, fruto de muchos años de evolución, y no ha sido diseñado para esa porquería. Un cerebro tiene necesidades, necesita interacción humana, necesita dormir, necesita
actividad física (ahora sabemos que la actividad física es importante para que un cerebro madure), necesita estimulación y muchas otras cosas. Y nada de eso se lo proporcionan las pantallas. Por supuesto que el cerebro se puede adaptar. Pero que se adapte a una situación no quiere decir que funcione mejor que en otra. Si usted sube a lo alto de una montaña de 6.000 metros, se adapta. Pero no funcionará tan bien como al nivel del mar. Y con el cerebro es lo mismo: no funciona igual de bien en el ambiente para el que ha sido construido que en otro ambiente.

¿Los políticos, nuestros gobernantes, deberían estar preocupados?

Yo hace ya mucho tiempo que perdí la fe en los políticos.

Fuente: https://www.elmundo.es/papel/2020/09/19/5f622c5f21efa01b788b45d6.html

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