Un punto de encuentro para las alternativas sociales

De la transición al poder constituyente

Toni Negri

Futur Anterieur, nº 2, L´Harmattan, Paris, 1990, pp. 38-53

1. El comunismo como objetivo mínimo

A partir del Bersteindebatte, tanto la tradición revolucionaria como la reformista han considerado siempre el socialismo como un periodo de transición entre el capitalismo y el comunismo ( o, según la terminología socialdemócrata, el pos capitalismo) y, por lo tanto, como un concepto independiente el primero y del segundo. Que los socialdemócratas hayan abandonado enseguida el terreno de la utopía para reconocerse como simples administradores de la modernización capitalista es un problema, pero se convierte en el nuestro desde que, por un juego de manos, esta transición que todos llamaban socialismo es hoy definida como comunismo. La responsabilidad mayor de esta banalización de la utopía  proviene sin duda de las ideologías del estalinismo y de los políticos del “futuro radiante”. Lo cual no altera en absoluto nuestro deprecio por los que en la actualidad celebran unánimemente  el fin del comunismo, transformándolo en apología del  estado actual de cosas.Pero volvamos a nuestra distinción. Ni el Marx de La comuna de París, ni el Lenin de El estado y la revolución, han considerado el nunca socialismo como una época histórica: lo han concebido como un periodo de transición, corto y poderoso que hacía realidad la extinción del aparato de poder. El comunismo vivía ya en la transición, como su motor, no como un ideal, sino como una subjetividad activa y eficaz –que se enfrentaba con el conjunto de las condiciones de producción y reproducción capitalistas, reapropiándose de ellas, y podía con esta condición destruirlas y superarlas. El comunismo, en tanto que proceso de liberaciones definía como el movimiento real que destruye el estado de cosas actual.

Durante los años treinta el grupo dirigente soviético consideró el socialismo como una actividad productiva que crea, cueste lo que cueste, las bases materiales de una sociedad en competición  con el ritmo de su propio desarrollo y el de los países capitalistas A partir de este momento, el socialismo no se identifica tanto con la superación del sistema del capital  del trabajo asalariado como con una alternativa socioeconómica, al capitalismo. En el socialismo, según esa teoría sobreviven ciertos elementos del capitalismo: ahora bien, uno de los dos, el Estado, se encuentra exacerbado en las formas autoritarias extremas; el otro, el mercado, se halla ahogado y eliminado como criterio microeconómico  del cálculo del valor. Tanto la posición luxemburguista, que insistía en el proceso democrático, creativo, antiestatal, de la transición, como la trotskista, cuya crítica se refería a la totalidad de las relaciones de explotación en el mercado mundial, fueron destruidas. Lo que ha tenido como consecuencia en el primer caso, la atrofia, después la asfixia mortal del intercambio político; en el segundo el estrangulamiento del socialismo en el interior del mercado mundial, o la imposibilidad de recuperar mediante líneas interiores el impetuoso desarrollo de la lucha de clases antifascista y revolucionaria que en el curso de diferentes épocas se ha desencadenado a escala mundial. Y por más que se insista –y nosotros mismo estamos  profundamente convencidos de ello- sobre el alma revolucionaria de la reforma gorvachoviana, verdaderamente no parece que la Unión Soviética pueda recuperar ya esta función hegemónica en la lucha de clases que la revolución de 1917 le había asignado.

La Plaza Roja ha dejado de ser, desde hace mucho tiempo, y a través de innumerables tragedias, el punto de referencia de los comunistas. Dicho esto, el comunismo vive.Vive allí donde la explotación persiste. Constituye la única respuesta al anticapitalismo natural de las masas. O más bien, cuanto más se reproduce el capitalismo, más se extiende y enraíza dl deseo del comunismo –determinando, por un lado, las condiciones de producción colectiva, por otro, una irresistible voluntad colectiva de reapropiarse libremente de las mismas-. El que, en la orgía actual de anticomunismo, crea sinceramente que la explotación y la voluntad subversiva han desaparecido no puede sino evidenciar su ceguera. Ha llegado por lo tanto el momento de volver a repensar la transición comunista como algo que se constituye  -como pensaban los clásicos del marxismo- en el seno del desarrollo capitalista. Desde los años sesenta, a corrientes críticas del marxismo occidental habían trabajado en ese sentido, sin ilusiones respecto a la Plaza Roja y al socialismo de la pobreza. El comunismo, como objetivo mínimo, constituye desde entonces el único tema de la ciencia política de la y transición. Sobre este punto se han acumulado una enorme cantidad de experiencias y  conocimientos. El método es materialista: sumergir el análisis en el modo de producción actual, reconstruir las contradicciones que se anuncian, bajo figuras siempre nuevas, entre éste y los procesos  los sujetos productivos, criticar la modernidad y sus consecuencias trabajar en la recomposición de las subjetividades  colectivas y sus redes de comunicativas, transformar el conocimiento en voluntad consecuente. Nos encontramos, pues, ante una serie de prerrequisitos del comunismo que viven en nuestras sociedades y que han alcanzado u nivel de madurez sin presentes. Y si la palabra “prerrequisito” asusta e insinúa la sospecha de que confrontáosla realidad con un ideal, don´t wory: Nuestra única teleología es la que extraemos del dicho marxismo “es la anatomía del hombre la que explica la del mono”.

2. La irreversibilidad de las conquistas obreras

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Toni Negri entrevistado por Herramienta

Nuestra revista viene desarrollando desde hace más de tres años una campaña por la libertad del filósofo Antonio Negri, encarcelado injustamente en Italia desde el 1º de julio de 1997. Hoy, junto con la reiteración de este reclamo, queremos acercar al lector la palabra del protagonista.

Este reportaje es parte de una entrevista con Toni Negri que realizaron dos compañeros del Consejo de Redacción de Herramienta en Roma durante el mes de junio del 2000. Con posterioridad se le hizo llegar una serie de preguntas cuyas respuestas nos envió hacia finales de noviembre y que publicamos a continuación.

 

Herramienta: –¿Cuál sería tu evaluación sobre la actualidad de El capital y la importancia de su actualización?

Toni Negri: –El capital de Karl Marx es una obra insuperable desde muchos puntos de vista: bastaría recordar el análisis de la explotación y la teoría del plusvalor. No obstante, Marx no logró desarrollar completamente el plan de su libro: en particular, nos faltan el libro sobre el salario y el correspondiente al Estado. Hoy es posible completar El capital a propósito de la teoría del Estado (construyendo una teoría del Estado imperial –no más simplemente nacional e imperialista– como forma política y jurídica posnacional del mercado global), y a propósito de la teoría del salario (reconociendo claramente que si la productividad del trabajo ya no es más sólo relacionable a la “fuerza de trabajo” industrial sino al conjunto de la “cooperación” social, por lo tanto, el salario debe ser reconocido a todos los que cooperan en la actividad social de producción). Sobre estas bases, es posible también actualizar El capital en sus partes insuperadas, llevándolo a confrontarse con realidades nuevas. Por ejemplo, la teoría del plusvalor: la explotación sigue existiendo e incluso ha aumentado terriblemente, la extracción de plusvalor se ha extendido a una gran parte de la humanidad y ha arremetido contra el trabajo intelectual. Todo esto nos muestra cómo la teoría del plusvalor (mejor que alguna reminiscencia fuera de foco de la teoría del valor clásica) representa, en la actualidad más que en el pasado, la violencia del dominio estatal y la ferocidad de la organización capitalista del trabajo. ¿Por qué hoy más que ayer? Porque actualmente la producción de plusvalor es: a) global, b) esencialmente cooperativa y c) cada vez más inmaterial (intelectual). En consecuencia, cuando muestra que la cooperación social global e inmaterial de los trabajadores es la base fundamental de la riqueza y que, por lo tanto, ella no puede ser apropiada por el egoísmo privado sino que, por el contrario, debe ser comúnmente recompuesta en la potencia de la multitud, el análisis marxiano de la explotación invoca el odio de masas contra el capital y transforma la indignación contra el plustrabajo en una pasión plena de felicidad, portadora de un porvenir positivo.

H: –¿Cómo ves las transformaciones del siglo XX y el rol del Estado?

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Qué quieren quienes protestan en Génova

Michael Hardt

New York Times, 20 de julio de 2001 http://www.nytimes.com/2001/07/20/opinion/20HARDT.html

Génova, esa ciudad renacentista conocida tanto por su apertura como por su sofisticada sabiduría política, está en crisis este próximo fin de semana. Debería haber abierto sus puertas de par en par a la celebración de esta cumbre de los líderes más poderosos del mundo. En lugar de eso, Génova se ha visto transformada en una fortaleza medieval de barricadas y controles de alta tecnología. La ideología dominante sobre la forma de globalización actual afirma que no hay alternativa. Lo que resulta extraño es que esta idea impone restricciones a quienes se quiere controlar, tanto como a quienes ejercen el control. Los líderes del G8 no tienen otra opción que intentar poner en escena un espectáculo político sofisticado. Intentan mostrarse como personas caritativas con fines transparentes. Prometen ayudar a los pobres del mundo y doblan la rodilla ante el Papa Juan Pablo II y sus intereses. Pero lo que de verdad figura en su agenda es renegociar las relaciones entre los poderosos, sobre cuestiones tales como la construcción de sistemas de defensa antimisiles. Los líderes, sin embargo, parecen de alguna indiferentes a las transformaciones que ocurren a su alrededor, como si siguieran directrices sobre cómo actuar de acuerdo con un guión establecido. Podemos ya imaginarnos la foto final, aunque aún no haya sido tomada: el Presidente George Bush como un rey inverosímil, reforzado por monarcas menores. Pero esta no es una imagen del futuro, pues se asemeja más bien a una foto de archivo, anterior a 1914, de potentados de la realeza.

Quienes se manifiestan contra la cumbre en Génova, sin embargo, no se distraen con estos rancios símbolos de poder. Saben que se está formando un sistema global, fundamentalmente nuevo, que no puede ser comprendido ya en términos de imperialismo británico, francés, ruso o estadounidense. Las numerosas protestas que han conducido hasta Génova se han basado en el reconocimiento de que ningún poder nacional controla el actual orden global. En consecuencia, quienes protestan se dirigen a organizaciones internacionales y supranacionales, tales como el G8, la Organización Mundial de Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Tales movimientos no son antiamericanos, como a veces parece, sino que se dirigen a otro tipo de estructuras de poder de mayor envergadura. Mientras son los poderes supranacionales y no los nacionales quienes dirigen la actual globalización, tenemos que reconocer que este nuevo orden no tiene mecanismos institucionales democráticos de representación, como tienen los Estados-nación: no tienen elecciones, ni foros públicos para el debate. Quienes mandan se muestran sordos y ciegos frente a quienes son dominados. Las gentes que protestan toman la calle porque esta es la forma de expresión que tienen a su alcance. No son ellos quienes han creado la actual falta de canales y mecanismos sociales para la protesta.

No es adecuado calificar de "antiglobalización" a quienes protestan en Génova (o Gotemburgo, Quebec, Praga o Seattle). El debate sobre la globalización seguirá siendo irremisiblemente confuso si no insistimos en centrar adecuadamente el término globalización. Quienes protestan, en efecto, se unen contra la actual forma de globalización capitalista, pero la mayoría no están contra las corrientes ni las fuerzas globalizadoras en sí mismas; no son aislacionistas, ni separatistas, ni siquiera nacionalistas. Quienes protestan se han convertido por sí mismos en movimientos globales y uno de sus objetivos más claros es la democratización de los procesos globalizadores. No debería ser llamado movimiento antiglobalización. Es un movimiento en pro de la globalización, un movimiento por una globalización alternativa, que busca eliminar desigualdades entre ricos y pobres, entre poderosos y desposeídos, expandir las posibilidades de autodeterminación. Si hay algo que deberíamos entender de la multitud de voces en Génova este fin de semana, es que un futuro diferente y mejor es posible. Si aceptamos sin más el tremendo poder de las fuerzas internacionales y supranacionales que sostienen la actual forma de globalización, entonces la conclusión es que toda resistencia es futil. Pero quienes toman las calles hoy están lo suficientemente locos como para creer que las alternativas son posibles: creen que, en política, "inevitable" no debería ser nunca la última palabra. Una nueva especie de activistas políticos ha nacido con un espíritu reminiscente del paradójico idealismo de los 60: el curso realista de la acción hoy es exigir lo que parece imposible, es decir, algo nuevo. Los movimientos de protesta son parte integral de la sociedad democrática y, aunque sólo sea por esta razón, debemos dar las gracias a quienes tomarán las calles de Génova, estemos de acuerdo o no. Los movimientos de protesta, sin embargo, no proveen señales prácticas de cómo resolver los problemas, no deberíamos esperar eso de ellos. Más bien buscan transformar la agenda pública creando nuevos deseos políticos de un futuro mejor.

Podemos ver las semillas de ese futuro en el mar de rostros que se alarga de las calles de Seattle a las de Génova. Una de las características más reseñables de estos movimientos es su diversidad: sindicalistas junto a ecologistas junto a sacerdotes y comunistas. Empezamos a ver emerger una multitud que no se define por una sola identidad, podemos descubrir un sentido de comunidad en el seno de esta multiplicidad.

Son estos movimientos los que enlazarán este fin de semana a Génova con la apertura (hacia nuevas formas de intercambio y nuevas ideas) de su pasado renacentista. Michael Hardt y Toni Negri, autores de "Empire". Traduce y difunde: Brumaria

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La centralidad del estado en el mundo contemporáneo

James Petras

La idea de que vivimos en un mundo sin estados-nación es uno de los mitos más recurrentes e insidiosos de nuestros tiempos[1]. Nada más lejos de la realidad. En todas las regiones del mundo el estado – sea imperialista, capitalista o neocolonial – se ha visto reforzado, se han impulsado sus actividades y ha aumentado su intervención en la economía y en la sociedad civil. El estado en las naciones imperialistas – lo que denominamos el estado imperial – desarrolla una actividad especialmente intensa de concentración de poder en la nación para proyectarlo sobre el exterior a través de una gran variedad de instituciones, tanto económicas como políticas, y estableciendo vastas esferas de influencia y dominación. Estados Unidos lidera este fenómeno como estado imperial, seguido por la Unión Europea (UE), encabezada ésta por Alemania y Francia, y Japón. El poder del estado imperial se extiende hasta las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Asiático (BA), la Organización Mundial del Comercio (OMC), etc. Los estados imperiales aportan la mayor parte de los fondos, nombran a los líderes de las IFI y les responsabilizan de políticas que favorecen a las corporaciones multinacionales de sus respectivos países. Los que anuncian un mundo sin estados-nación o teóricos de la globalización se niegan a comprender que las IFI no constituyen una nueva forma de gobierno por encima del estado-nación; son instituciones que obtienen su poder de los estados imperiales.

Este ensayo abordará la discusión y crítica de argumentos poco consistentes como los de las teorías de la globalización, así como el debate en profundidad sobre el significado del estado en el mundo contemporáneo, en las economías regionales y locales[2]. La tercera parte de este ensayo presentará una explicación sobre las causas del crecimiento de lo estatal en las economías neoliberales del mundo.

II. Argumentos relacionados con el mito de un mundo sin estados-nación

Los defensores de la tesis de un “mundo sin estados-nación”, a los que llamamos “teóricos de la globalización”, parten de presunciones bastante cuestionables. Existen ciertas discrepancias entre ellos, ya que mientras unos consideran que el estado-nación es un anacronismo, otros afirman que está en decadencia, y para un tercer grupo ya no constituye una realidad. A pesar de que estas diferencia continúan suscitando el debate, lo más significativo son los paralelismos que se encuentran en las teorías globalizadoras. Éstas dudosas premisas son:

Presunción 1ª: Las corporaciones multinacionales son organizaciones globales que no localizadas en ningún lugar específico de un estado-nación concreto. Forman una nueva economía mundial ajena a los controles nacionales y son parte de una nueva clase gobernante mundial.

Esta idea está basada en el hecho de que grandes corporaciones operan en diferentes países, tienen gran movilidad y poder para evadir impuestos y regulaciones en muchas jurisdicciones nacionales. Esta presunción plantea varios problemas conceptuales y empíricos.

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Nació el Consenso de Porto Alegre

Porto Alegre (Brasil) Se trata de una serie de propuestas de un grupo de 19 personalidades y busca establecer distancias con el llamado ‘Consenso de Washington’, y aboga entre otras cosas por una profunda reforma de los organismos internacionales.            A modo replica a quienes sistemáticamente achacan a los Foros Sociales Mundiales falta de propuestas un grupo de intelectuales y personalidades que posee un amplia consenso emitieron un documento denominado ‘Declaración de Porto Alegre’ que sintetiza con meridiana claridad el pensamiento del movimiento alterglobalizador reunido en Porto Alegre hasta mañana.            Entre los primeros firmantes se encuentran Aminata Traoré, Adolfo Pérez Esquivel, Eduardo Galeano, José Saramago, François Houtart, Boaventura de Sousa Santos, Armand Mattelart, Roberto Savio, Ricardo Petrella, Ignacio Ramonet, Bernard Cassen, Samir Amin, Atilio Boron, Samuel Ruiz Garcia, Tariq Ali, Frei Betto, Emir Sader, Walden Bello, Immanuel Wallerstein.            El documento posee doce puntos y propone, entre otras cosas, trasladar la sede de la ONU a un país del Sur si Estados Unidos sigue violando las leyes internacionales.

Manifiesto De Porto Alegre

Doce Propuestas para Otro Mundo Posible

(texto completo)

Desde el primer Foro Social Mundial realizado en Porto Alegre en enero de 2001, el fenómeno de los foros sociales se ha extendido a todos los continentes, incluso a niveles nacional y local.          El Foro ha favorecido la emergencia de un espacio público planetario de la ciudadanía y de sus luchas, así como la elaboración de propuestas de políticas alternativas a la tiranía de la globalización neoliberal impulsada por los mercados financieros y las transnacionales, cuyo brazo armado es el poder imperial de los Estados Unidos. Por su diversidad, así como por la solidaridad entre los actores y los movimientos sociales que lo componen, el movimiento altermundialista se ha transformado en una fuerza que ya es tenida muy cuenta en todo el planeta. Entre las innumerables propuestas que han salido de los foros, un gran número de ellas cuenta sin duda son un amplio apoyo en el seno de los movimientos sociales. Los firmantes del Manifiesto de Porto Alegre, que nos expresamos a título estrictamente personal y que no pretendemos, en ningún caso, hablar a nombre del Foro, hemos identificado doce de esas propuestas, que en conjunto dan sentido a la construcción de otro mundo posible. Si fuesen aplicadas, permitirían que la ciudadanía comenzara por fin a reapropiarse de su futuro. Sometemos estos puntos fundamentales a la apreciación de los actores y movimientos sociales de todos los países. Son ellos los que, a todos los niveles –mundial, continental, nacional y local- podrán llevar adelante los combates necesarios para que se transformen en realidad. No nos hacemos ninguna ilusión sobre la real voluntad de los gobiernos y de las instituciones internacionales de que apliquen espontáneamente estas propuestas.       a) Otro Mundo Posible debe respetar el derecho a la vida de todos los seres humanos, mediante nuevas reglas económicas. Por lo tanto, es necesario: 1) Anular la deuda pública de los países del Sur, que ya ha sido pagada varias veces y que constituye, para los Estados acreedores, los establecimientos financieros y las instituciones financieras internacionales, la mejor manera de someter a la mayor parte de la humanidad a su tutela y mantenerla en la miseria. 2) Aplicar tasas internacionales a las transacciones financieras (especialmente la tasa Tobin a las transacciones especulativas de divisas), a las inversiones directas en el extranjero, a los beneficios consolidados de las transnacionales, a la venta de armas y a las actividades que emiten de forma sustantiva gases que producen el efecto invernadero. 3) Desmantelar progresivamente todas las formas de paraísos fiscales, jurídicos y bancarios que no son más que refugios de la criminalidad organizada, la corrupción, y todo tipo de tráficos, fraudes y evasiones fiscales, operaciones delictivas de grandes empresas e incluso de gobiernos. 4) Cada habitante del planeta debe tener derecho a un empleo, a la protección social y la jubilación respetando la igualdad entre hombres y mujeres, siendo esto un imperativo de políticas públicas nacionales e internacionales. 5) Promover todas las formas de comercio justo rechazando las reglas librecambistas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y poniendo en ejecución mecanismos que permitan, en los procesos de producción de bienes y servicios, dirigirse progresivamente hacia una nivelación por lo alto de las normas sociales (tal como están consignadas en las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo, OIT) y ambientales. Excluir totalmente la educación, la salud, los servicios sociales y la cultura del terreno de aplicación del Acuerdo General Sobre el Comercio y los Servicios (AGCS) de la OMC. La convención sobre la diversidad cultural, que actualmente se negocia en la UNESCO, debe hacer prevalecer explícitamente el derecho a la cultura sobre el derecho al comercio. 6) Garantizar el derecho a la soberanía alimenticia y seguridad de cada país mediante la promoción de la agricultura campesina. Esto supone la supresión total de las subvenciones a la exportación de los productos agrícolas, en primer lugar por Estados Unidos y la Unión Europea, y la posibilidad de aplicar impuestos a las importaciones para impedir las prácticas de dumping. De la misma manera cada país o conjunto de países debe poder decidir soberanamente prohibir la producción y la importación de organismos genéticamente modificados destinados a la alimentación. 7) Prohibir todo tipo de patentamiento del conocimiento y de los seres vivos (tanto humanos, como animales o vegetales), del mismo modo que toda privatización de los bienes comunes de la humanidad, en particular el agua.      b) Otro Mundo Posible debe alentar la vida en común en paz y con justicia, a escala de toda la humanidad. Por lo tanto, es necesario: 8) Luchar, en primer lugar, por las diferentes políticas públicas contra toda discriminación, sexismo, xenofobia, antisemitismo y racismo. Reconocer plenamente los derechos políticos, culturales y económicos (incluyendo el dominio de los recursos naturales), de los pueblos indígenas. 9) Tomar medidas urgentes para poner fin a la destrucción del medio ambiente y a la amenaza de cambios climáticos graves debidos al efecto invernadero, resultado además en primer lugar de la proliferación del transporte individual y del uso excesivo de energías no renovables. Comenzar a ejecutar otro modelo de desarrollo fundado en la sobriedad energética y en el control democrático de los recursos naturales, en particular el agua potable, a escala de todo el planeta. 10) Exigir el desmantelamiento de las bases militares extranjeras y sus tropas en todos los países, salvo que actúen bajo mandato expreso de la Organización de Naciones Unidas (ONU).         c) Otro Mundo Posible debe promover la democracia desde el plano vecinal al planetario.            Por lo tanto, es necesario: 11) Garantizar el derecho a la información y el derecho a informar de los ciudadanos mediante legislaciones que: a) pongan fin a la concentración de medios en grupos de comunicación gigantes; b) garanticen la autonomía de los periodistas ante los accionistas y; c) favorecer a la prensa sin fines de lucro, en particular a los medios alternativos y comunitarios. El respeto de estos derechos implica contrapoderes ciudadanos, en particular en forma de observatorios nacionales e internacionales de medios de comunicación. 12) Reformar y democratizar en profundidad las organizaciones internacionales, entre ellas la ONU, haciendo prevalecer en ellas los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, en concordancia con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esto implica la incorporación del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de la OMC al sistema y mecanismos de decisión de Naciones Unidas. En caso de persistir las violaciones de la legalidad internacional por parte de los Estados Unidos, transferir la sede de la ONU fuera de Nueva York y hacía otro país, preferentemente del Sur. Porto Alegre, 29 de enero del 2005.

Algunos de los firmantes: Aminata Traoré, Adolfo Pérez Esquivel, Eduardo Galeano, José Saramago, François Houtart, Boaventura de Sousa Santos, Armand Mattelart, Roberto Savio, Ricardo Petrella, Ignacio Ramonet, Bernard Cassen, Samir Amin, Atilio Boron, Samuel Ruiz Garcia, Tariq Ali, Frei Betto, Emir Sader, Walden Bello, Immanuel Wallerstein.do Alberto Arrúa

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La International Gramsci Society “en el món gran, terrible i complicat”[1]

1. Prehistòria

L’agost de 1988, en les vespres de la presentació de la pel.lícula de Gianni Amico, Gramci, l’ho visto così, en el festival de Bolonia de l’ Unità, Valentino Gerratana, Joseph A. Buttigieg, Cornel West, Frank Rosengarten i Giorgio Barratta es reunien a Roma per a la constitució d’una International Gramsci Society.

El projecte és el fruit d’una sèrie de trobades que, en el context o al marge de les manifestacions realitzades a Hamburg, Londres, Roma, Urbino, Nova York, entre 1985 i 1987, havien portat a la convicció de que – acabada l’hegemonia italiana i togliattiana en la història de la fortuna de Gramsci- s’havia creat al mateix temps un buit que tenia de ser omplenat i una plenitud, informe però explosiva, a la qual valia la pena dedicar alguna atenció tan organitzativa com teòrica.

La sensació forta, encara que vaga, que acompanaya aquest primers esforços de construcció associativa, és que el pensament de Gramsci, en una barreja feconda d’una orientació clàsica i de vitalitat moderna, forneix a estudiosos de tradicions i de problemàtiques absolutament diverses un terreny de identitats sorprenents i fascinants. Com si a través de Gramsci es poguès realitzar avui la verificació, a nivell planetari, de la veritat profunda del fragment d’ Heràclit: “Els desperts tenen un món únic i comú, pero entre els que dormen cadascú es gira cap a el seu propi món”.

Serán potser els intelectuals d’esquerra, avui, els adormits?

La impresió és que Gramsci ens estimula a “sortir del somni dogmàtic” i a redescobrrir … el món, o – traduint en el nostre context una categoria seva peculiar- a enfrontar la dimensió de una política i d’una cultura “internacional-populars”.

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Dossier Antonio Negri L’ “operaisme” italià dels seixanta i dels setanta

Dos artícles que presenten l’obrerisme italià dels anys seixanta/setanta.

Dos artículos que presentan el obrerismo italiano de lo años sesenta/setenta.

·         Lenin y Leopardi en Manhattan. El itinerario de Autonomia operaia. Aldo Musci. Democrazia e diritto, Roma, gennaio-aprile 1991.

·         Obrerismo./Operaïsme. Voz en el Dictionnaire critique du marxisme. Bensussan-Labica. Paris, 1999.

Textos de Negri

‘La selecció de textos que presentem és precària i subjectiva. Potser serveixi més per a detectar el biaix de la lectura de Negri que em fet desde Espai Marx, que per a fer-se una idea completa de l’obra del nostre autor. Per exemple, els escrits de la época de l’obrerisme no hi són presents. Un buit que intentarem omplir. Naturalment, la nostra selecció no pot substituir l’ esforç de lectura que qualsevol lector de Negri hauria de fer per a conèixer la seva obra. Confiem en la col.laboració per a suggerir-nos altres textos. La procedencia del textos és diversa, des de traduccions nostres, fins a troballes a la xarxa’.

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Forum Social Mundial, hacia una internacional de las resistencias y de las alternativas

Multitud de personas a toda hora y en todo lugar, en pasillos, en las salas de encuentros, en el bar, el cyber-café. Cifras inapelables marcaron de forma indeleble el éxito del Forum Social Mundial: ciudadanos de más de 120 países del mundo recogieron 16.000 credenciales, asistieron a más de 400 talleres de debate y varias decenas de conferencias, “testimonios” y ruedas de prensa; casi 1.700 periodistas registrados. Cerca de 1.500 organizaciones del llamado “tercer sector”. Estos resultados superaron con creces las expectativas de la organización que, previo al encuentro, había anunciado una asistencia de 10.000 personas, en un claro ejercicio de optimismo y propaganda, según voces insidiosas.

Entre los muchos famosos: Ahmed Ben Bella, ex-presidente de Argelia; Danielle Mitterrand, viuda del ex-presidente francés y presidenta de una destacada ONG francesa solidaria con pueblos como el kurdo o el saharaui; José Bové, dirigente campesino francés; Samir Amin, intelectual egipcio; Ignacio Ramonet, director del prestigioso mensual francés de política internacional “Le Monde Diplomatique”; Michel Löwy, intelectual brasileiro/francés; Jean Pierre Chévenément, ex ministro francés de Interior; Guy Hascöet, ministro francés para la Economía Solidaria; Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociación de la Madres de Plaza de Mayo de Argentina. Y un número de difícil determinación de dirigentes sindicales, sociales y políticos europeos, africanos, asiáticos y americanos, entre los que destacaron, lógicamente, los brasileños: Frei Betto, destacada figura del movimiento de la Teología de la Liberación; Luis Inació Lula da Silva, presidente de honor del Partido de los Trabajadores; Marta Suplicy, flamante alcaldesa de São Paulo y miembro del PT; Emir Sader, destacado intelectual de izquierdas; Joao Pedro Stedile, destacado dirigente del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST); Joao Felício, presidente de la Central Única de Trabajadores (CUT), la más importante central sindical de América Latina; y los anfitriones Olivio Dutra, gobernador del Estado de Río Grande del Sur (RS); y Tarso Genro, alcalde de Porto Alegre y reconocido intelectual; entre otros muchos dirigentes, alcaldes, diputados, senadores, concejales llegados de toda la geografía de este país/continente que con 8,5 millones de kilómetros cuadrados de extensión y una población que supera los 160 millones, produce un PIB que se encuentra entre los 10 primeros del mundo por su volumen.

Celebrado entre los días 25 y 30 de enero de 2001, en Porto Alegre, capital del más meridional de los Estados brasileños, Río Grande del Sur, fronterizo con Uruguay; el forum de los movimientos sociales y la izquierda mundial coincidió en el tiempo con el conocido Forum Económico Mundial, en Davos, Suiza. La coincidencia, claro está, no es casual, aunque la voluntad expresada por los organizadores del FSM era la de realizar un encuentro “para buscar y proponer alternativas” y no a la “contra” de los debates y resoluciones del encuentro de los grandes financieros, empresarios y gobiernos de los países más poderosos del Planeta. O sea, los organizadores del FSM se proponían superar el estadio de crítica y protesta que se venía expresando, especialmente, desde la ya mítica movilización de Seattle, que impidió una reunión del Fondo Monetario Internacional hace poco más de un año, con mucho más vigor y rabia que con contenidos capaces de alimentar un movimiento internacional con capacidad de construcción de un mundo diferente. Fue, precisamente, una referencia explícita a esa posibilidad la que proclamaba el lema general del Forum: “Um outro mundo é possível”.

El gran encuentro “consiguió sus objetivos principales”, declaró a este medio Miguel Rosseto, ex-sindicalista, vice-gobernador del Estado de RS y uno de los miembros del comité organizador, en el que destacaban, lógicamente, los brasileiros CUT, MST y PT; pero también los socios franceses de “Le Monde Diplomatique” y la asociación para la tasación de movimientos financieros ATTAC. Corrobora, en cierto modo, esa afirmación la atención que el propio foro de Davos prestó al de Porto Alegre, acudiendo representado, entre otros, por el famoso George Soros, a una vídeo conferencia con representantes del foro de Porto Alegre que se transmitió en directo por televisión y en la que los “distinguidos” representantes de los “ricos” del “norte” o “primer mundo” mal soportaron el duro “vapuleo” que les propinaron algunos de los “desarrapados” del “sur” armados de una potente y demoledora batería de datos estadísticos y hechos innegables, proporcionados en su mayor parte por organismos internacionales como la ONU y los propios BM y FMI, frente a los cuales los idílicos argumentos de la libertad de mercado y otros similares quedaron sin consistencia mínima alguna. Frente a las pantallas de televisión instaladas en algunos puntos estratégicos de la Pontifícia Universidade Católica de RS, donde se desarrollaron los momentos más importantes del Foro, centenares de delegados y delegadas animaban y aplaudían las intervenciones de la argentina Hebe de Bonafini y del francés Bernard Cassen, entre otros representantes del FSM, celebrando finalmente la goleada.

Otra prueba del éxito destacada por Rossetto, además de la “impecable” organización en términos técnicos, fue la realización efectiva de todos los talleres y la alta participación con que contaron. Subrayó también la importante participación de organizaciones y personalidades de todo el mundo.

Sin embargo, y aunque mayoritariamente compartida la opinión del vice-gobernador gaúcho (denominación de los habitantes de RS), algunos sectores, generalmente identificados con los grupos más críticos con la política y/o la participación en los procesos electorales, aunque no sólo ellos, criticaron la que entendían “excesiva presencia y protagonismo del Estado de RS y la alcaldía de Porto Alegre”, en definitiva del PT; así como el hecho de que en medio de tantas y tantas discusiones no se concretasen propuestas de lucha ni articulaciones orgánicas de un eventual “frente antiimperialista”.

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La globalización pone en crisis al Estado y las formas de representación política

Tarso Genro

Entrevista con Tarso Genro, alcalde de la ciudad de Porto Alegre, capital del Estado de Río Grande del Sur, Brasil

(Porto Alegre-POA, 06/03/01)

Tarso Fernando Herz Genro, abogado laboralista, nació en São Borja (Río Grande del Sur) el 6 de marzo de 1947. Fue vice alcalde de Porto Alegre y diputado federal entre los años 1989 y 1992. Alcalde de la misma ciudad entre 1993 y 1996, fue reelegido en los últimos comicios de octubre de 2000, asumiendo el mandato oficialmente a partir del 1 de enero del 2001. Miembro del Directorio Nacional del Partido de los Trabajadores y Coordinador Nacional del Consejo Político del Frente Democrático y Popular, colabora con textos políticos y teóricos en los principales medios informativos y de comunicación de Brasil y otros países latinoamericanos y europeos. Escribió numerosos libros, entre los cuales: “Democracia Participativa, el caso de Porto Alegre” (publicado en el Estado Español), “Política e Modernidade”, “Na Contramão da Pré-História”, “Utopia possível”.

Alcalde de Porto Alegre, ciudad que devino referencia política inexcusable para la izquierda desde hace algunos años y una de las experiencias mundiales más avanzadas en términos de gestión municipal desde la óptica de la participación popular directa, Tarso Genro nos recibió en medio de una bulliciosa agitación, el pasado 6 de marzo, en su despacho, una humilde habitación en el piso principal del Ayuntamiento, uno de los edificios más viejos de la ciudad a cuya entrada se levanta una fuente de inspiración sevillana ofrecida por una asociación de españoles en los últimos años 30. Era el día de su aniversario. Cosa que, este corresponsal sólo descubrió después, en la calle, cuando leyó más tranquilo el currículum que recibió durante el encuentro.

Sin guión previo, Tarso Genro, que se mantuvo de pie casi toda la entrevista, responde a las preguntas con la rapidez, contundencia y fuerza de quien hubiera decidido de qué hablar y ya tuviera aprendido el temario.

¿Cuál fue la participación del Ayuntamiento de POA y suya personalmente en la organización del Fórum Social Mundial?

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Entrevista con Manuel Martínez Llaneza: “En España, por si hubiera duda, se ha separado la universidad del sistema educativo y se ha puesto a su frente a una representante de la patronal de la industria farmacéutica, cosa que no se han atrevido a hacer lo

Salvador López Arnal

Entrevista con Manuel Martínez Llaneza: “En España, por si hubiera duda, se ha separado la universidad del sistema educativo y se ha puesto a su frente a una representante de la patronal de la industria farmacéutica, cosa que no se han atrevido a hacer los neoliberales europeos más conspicuos en el resto de los países”.

 

Manuel Martínez Llaneza es doctor Ingeniero Aeronáutico y Licenciado en Ciencias Económicas, y actualmente es Profesor Titular de Matemáticas de la escuela de Ingenieros Aeronáuticos de la Politécnica de Madrid. El eje central de nuestra conversación ha girado en torno al significado de los nuevos planes universitarios y al movimiento anti-Bolonia. Pocas personas están tan autorizadas como él para hablar sobre estos temas.

Por lo demás, el lector/a no tendrá ninguna dificultad en observar la admiración que este entrevistador siente por el estilo analítico y la capacidad argumentativa de este profesor de Matemáticas, filósofo socrático-aristotélico en el mejor de los sentidos posibles: amante natural del saber, de todo saber.

Se sabe que la hija de Marx preguntó una vez a su padre por sus preferencias. En el ámbito de los colores, el compañero de Jenny respondió el rojo. No creo que la preferencia ético-estética -“Nulla estetica sine etica”- de Martínez Llaneza esté muy alejada ni que este matemático aeronáutico mantenga muchas distancias con otras elecciones de Marx. Por ejemplo, aquella que hacía decir al autor de El Capital que “Nada humano me es ajeno” (Terencio: "Homo sum et nihil humanum alienum a me puto", me ha recordado Martínez Llaneza), y “Es bueno dudar de todo” eran aforismos que merecían reflexión, estudio y actividad praxeológica que diría Joaquín Miras.

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