Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Un eco fecundo: Algunos textos de Marx y Engels sobre la Revolución Francesa

Joan Tafalla

La revolución francesa está presente a lo largo y ancho de la obra de Marx y Engels. Fue para ellos un motivo de fecunda inspiración y de impulso teórico. En numerosas ocasiones, fue para ellos un modelo sobre el que reflexionar. Digamos, para emplear la expresión de Hobsbawn, que “La Marsellesa” tuvo en Marx y Engels, en su obra y en su acción revolucionaria, un eco fecundo. En éste número de Realitat tan sólo se pretende traer a colación algunos escritos integrantes de un largo recorrido teórico con la doble intención de resaltar algunos de los pasos más relevantes del mismo, así como también de resaltar la clara evolución entre las posiciones iniciales de Marx y Engels sobre la Revolución Francesa, en los año 40 y las que adoptaron al final de su vida.

Puede consultarse una buena selección de los escritos de Marx y Engels (probablemente completa) en “Sur la Révolution Française. Ecrits de Marx et Engels”. Antología publicada bajo la responsabilidad de Claude Mainfroy, .Messidor Editions Sociales, Paris 1985 ( 306 páginas). La presente selección de textos (adecuada en su tamaño a su publicación en Realitat) se ha realizado con la ayuda de dicho libro y siguiendo la investigación realizada en paralelo, por Joaquín Miras y por Jacques Texier en relación a la importancia del concepto de democracia en la obra de Marx i de Engels [1]. Los textos se publican con arreglo a las diversas traducciones españolas que se indican al inicio de cada uno de los textos.

Como selección que es, no aspira a la neutralidad, ni a la objetividad. Sin embargo, es preciso resaltar que se ha tratado de dar una imagen de la mencionada evolución y de la problemática de la relación entre nuestros autores y la revolución francesa. Entendemos el proceso revolucionario francés como un proceso que no se detiene en 1795 o en 1814, sino que prosigue para intentar realizar sus tareas pendientes en 1830, 1848 y 1871. Así lo entendían Marx i Engels y es por ello que nuestros lectores encontrarán aquí, textos que comentan o analizan aspectos de estas diversas revoluciones.

Insistimos en que una selección de citas no podría substituir la lectura de los textos referenciados completos, estudiados tambien, para su correcta comprensión en el marco histórico en que fueron producidos

La cuestión judía

(El texto con este título fue escrito por Marx entre agosto y diciembre de 1843, apareció publicado en los Anuarios franco-alemanes en 1844. Traducción española de José María Ripalda en OME/5 Obras de Marx y Engels Crítica. Editorial Grijalbo, Barcelona, Buenos Aires, México, 1978)

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Eloy Terrón Abad (1919-2002): el hombre y el marxista Una aproximación bio-bibliográfica

Rafael Jerez Mir

Eloy Terrón Abad fue un hombre altruista, modesto y bondadoso, un intelectual riguroso y un comunista abnegado. Desde sus propios condicionamientos culturales y biográficos, entendió siempre la filosofía al modo de Marx: como crítica sin contemplaciones de todo lo existente desde el compromiso político personal con la clase trabajadora y la superación socialista del capitalismo. [1] Maestro socrático e intelectual del pueblo, tendría hoy que ser también un modelo moral y político para la intelectualidad transformadora y la izquierda española en general. Para lograrlo en un futuro inmediato, hay que estudiar y difundir su pensamiento y su obra, comenzando por poner la información más indispensable al alcance de todos, que es precisamente el objeto de este trabajo.

Por lo demás, a efectos expositivos, esta aproximación bio-bibliográfica se divide en tres partes: formación moral, política y profesional (1919-1951); docencia e investigación (1952-2002); y un maestro socrático y un intelectual del pueblo, a modo de conclusión. [2]

Eloy Terrón Abad nació en Fabero de El Bierzo el 1 de diciembre de 1919. Se formó inicialmente con la acción y «la experiencia derivada de la práctica agropecuniaria, base de todo conocimiento»: [3] trabajó en el campo bajo la vigilancia y la dirección de sus mayores, en una familia de campesinos pobres. Se lo recordaba él mismo hace algunos años a sus paisanos, con ocasión del homenaje que le dieron en el pueblo.

«Nací en Fabero a finales de 1919, en una familia campesina pobre, como todas las del pueblo; fui educado como los demás muchachos en la realización de las labores agrícolas, bajo la vigilancia constante y la dirección de los adultos: mis padres y mi abuelo. Mi conciencia empezó a formarse con la experiencia ganada en el trabajo, en las orientaciones y, sobre todo, en las reprensiones de los mayores. Dada la forma de poblamiento y el sistema de producción agrícola, las relaciones de los muchachos con los adultos de otras familias eran muy escasas, por lo que apenas se producían interacciones de influencias extrañas. Ni siquiera el cura interfería seriamente en la formación de los muchachos, pues no disponía de medios, ni de tiempo para adoctrinarlos en la ideología católica nacional. La conciencia de los jóvenes campesinos era pobre, pero coherente y muy integrada; era suficiente y adecuada para guiar su comportamiento y el de los adultos, en un medio tan sencillo y tan poco expuesto al cambio». [4]

Con esa conciencia elemental, pero coherente e integrada, trabajó desde 1934 en las minas del Bierzo como aprendiz de mecánico y de electricista. Participó en las reuniones sindicales. Comenzó a formarse política e ideológicamente en el movimiento libertario prerrevolucionario de la época. Y se identificó emocional y moralmente con la clase obrera y con sus organización sindical y política, aunque sin vencer nunca la aversión espontánea del campesino frente a la violencia física.

«La llegada a Fabero de varios centenares de mineros procedentes de La Unión (Murcia), de Bélgica, de Francia, de Asturias, puso a prueba nuestra formación y nuestra ingenuidad y nos fascinaron las ideas anarquistas y socialistas, reforzadas por el hecho de que la gran mayoría de los jóvenes adolescentes, campesinos, empezábamos a trabajar en las minas; no se podía desperdiciar el ganar un jornal. A los trece años y medio empecé a trabajar en Minas del Bierzo, y a los 14 y 15 asistía a las reuniones sindicales clandestinas, en 1934 y 1935. Me sentía plenamente adherido a la nueva clase social naciente: la clase obrera».

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Una mirada al futuro: repensando la Revolución Francesa

¿Qué puede importar la revolución francesa a los comunistas del siglo XXI? Quizás ésta puede sea la pregunta que algunos de nuestros lectores se hagan en el momento de abrir estas páginas y de decidir si se adentran en ellas o bien si se dedican a cualquier otro menester. Se trata de una pregunta razonable, habida cuenta de lo escaso que es nuestro tiempo. Ciertamente a los comunistas nos importa y mucho la reflexión sobre la revolución francesa. Y ello por diversas y amplias razones.

Cerrando su libro “La revolución congelada”, Ferenc Feher considera que la revolución francesa debe ser clausurada como elemento de reflexión sobre los mecanismos de transformación de la realidad: “El mundo está por cambiar. Pero es hora ya de cerrar la Revolución francesa”[1]. Para nosotros, que no compartimos la visión determinista de la necesidad histórica de la Revolución Francesa, ni de ninguna otra, sin embargo, la herencia de la revolución francesa continúa hablándonos de forma elocuente sobre las vías y los modos en que se producen las revoluciones, la luchas de clases y, por ende, las transformaciones sociales. Por eso, creemos que aquello que Feher llama la “narración maestra”, continúa teniendo interés no sólo historiográfico sino también político.

Por ello consideramos que repensar la revolución francesa con la ayuda de las nuevas aportaciones de la historiografia así como con la ayuda de nuevos planteamientos de algunos teóricos marxistas no es un lujo cultural sino una necesidad de futuro, en el proceso de refundación del pensamiento emancipatorio. Por eso consideramos que repensar la revolución francesa significa echar una ojeada al futuro. Esperamos que nuestros lectores verán, en el número de la revista que proponemos, una contribución relevante a ese proyecto de futuro.

Florence Gauthier, es autora de “La vía campesina en la revolución francesa. El ejemplo de la Picardia” , “La revolución de los derechos del hombre y del ciudadano”, “Triunfo y muerte del derecho natural en la revolución, 1789-1795-1802” y en coedición con G. R. Ikni, de “La guerra del trigo del XVIII siglo”. La autora pertenece a una corriente historiográfica que niega el determinismo, la necesidad histórica de la revolución, pero que reivindica la importancia del iusnaturalismo, el papel de los jacobinos robespierristas y utiliza sabiamente conceptos como economia moral de la multitud acuñados por E.H.Thompson. Precisamente, y no es poco mérito en el pais de Althusser, en la recopilación “La guerra…” se produce la primera traducción al francés del famoso artículo del historiador británico, donde acuña un concepto que tan fecundo ha sido tanto para la historigorafia como para la política emancipatoria. En su artículo Crítica del concepte de "revolució burgesa" aplicat a les revolucions dels drets de l’home i del ciutadà del segle XVIII, que publicamos en el presente número, realiza una convincente crítica del concepto de “revolución burguesa” con lo que da un paso esencial para repensar uno de los conceptos que algunas corrientes marxistas , tanto socialdemócratas como tercerinternacionalistas, han utilizado en sus polémicas y en sus análisis y que ha sido retomado por gente como François Furet para revisar la historia de la revolución y para intentar desmontar la rica aportación de la historiografia jacobino-marxista francesa y tambien anglosajona. Gauthier realiza esta revisión del concepto de revolución burguesa sobre la base de una rica investigación real, de archivo, de hechos, que le permite dar una nueva luz sobre los acontecimientos y no sobre la base de la especulación filosófico-política inconsistente tan cara a la escuela revisionista francesa de Furet.

Nuestros lectores conocen algo de la obra de Georges Labica, autor del siguiente artículo de nuestro número: Maximilien Robespierre: la causa del poble. Es autor de apotaciones al marxismo tan importantes como su “Robespierre. Una política de la filosofía” , “Karl Marx.Las tesis sobre Feuerbach”, “El paradigma del Gran-Hornu. Ensayo sobre la ideología”, “Diccionario crítico del marxismo” o “El marxismo-leninismo”. Labica amigo de nuestra revista, ha estado en dos ocasiones entre nosotros y de él hemos publicado aportaciones que han sido importantes en nuestro desarrollo teórico-político: Respecto a su artículo podemos decir que realiza una recuperación de la figura de Robespierre para el acerbo revolucionario, sacándolo del ostracismo al que le había condenado la concepción ortodoxa marxista, escasamente marxiana por otro lado, de “ la dictadura burguesa del Comité de Salud Pública”. Como se dice en la contraportada de su “Robespierre”: “Existe un pensamiento político de Robespierre que tiene algo de particular y de inédito en la medida que es el pensamiento de la revolución en el seno de sus vicisitudes. La dignidad filosófica de Robespierre surge del enfrentamiento más terrible entre los existentes: el de los principios y las prácticas. A pesar de su fracaso, a pesar de sus detractores, de hoy y de ayer, Robespierre sirvió, como él decía a ‘la causa del pueblo’. Del rechazo de los ‘ciudadanos pasivos’ al derecho de las naciones a disponer de ellas mismas, de la ‘virtud’ al Terror y al ser Supremo, Robespierre intentó propiamente la invención de la democracia. Es por esto que la lección de este ‘vigilante incomodo’ concierne aún a nuestra actualidad”.

Jacques Guilhaumou, historiador, autor de numerosos artículos sobre la revolución francesa y especialmente de la obra “El idioma político y la Revolución francesa”, “Marsella republicana (1791-1793)” y “Experimentaciones en analisis del discurso”. En el artículo que publicamos :Revolución francesa y tradición marxista: una voluntad de refundación. Reflexiona sobre las vicisitudes que al aparato conceptual heredado de Marx ha sufrido en los últimos tiempos entre aquellos que pretenden el estudio de la revolución. Las estrechecemos conceptuales de determinadas escuelas maxistas no suponen para nuestro autor una dificultad para, después de un largo trayecto intelectual, poder extraer del marxismo elementos aún útiles para pensar aquel fenómeno.

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¿Día de la memoria o día de la cancelación de la memoria? Reflexiones sobre memoria y olvido

Adriana Chiaia

En el 2000 una ley del Estado italiano instituía "el día de la memoria", a celebrarse el 27 de enero, en homenaje de la liberación de los prisioneros supervivientes en el campo de exterminio de Auschwitz.

En este homenaje los medios de comunicación de masas han utilizado, en los últimos años, expresiones del tipo: "27 de enero de 1945: caen las verjas de Auschwitz" o bien: "Las verjas de Auschwitz, abiertas por los aliados", es decir, los ingleses, estadounidenses y franceses. E incluso es británico el carro armado de la homenajeada película La vida es bella de Benigni, ganadora del Oscar 1999.

Hemos protestado recurriendo al testimonio de Primo Levi, superviviente de

ese campo, que describe así la llegada de los liberadores:

"… La primera patrulla rusa es avistada en el campo hacia el mediodía del día 27 de enero de 1945. […] Eran cuatro jóvenes soldados a caballo, que avanzaban cautelosamente, con las ametralladoras al brazo, por la carretera que limitaba el campo. […] Cuatro hombres armados, pero no armados contra nosotros, cuatro mensajeros de la paz, de rostros toscos y pueriles bajo los pesados gorros de piel. No saludaban, no sonreían, parecían abrumados, más que por la piedad, por un confuso reparo, que sellaba sus labios y ofuscaba sus ojos ante el fúnebre escenario. Era la misma vergüenza que nosotros conocíamos tan bien […]: la vergüenza que los alemanes no conocerían, aquella que siente el justo ante la culpa cometida por otros, y que provoca remordimiento por el simple hecho de existir, por haber sido introducida de forma irrevocable en el mundo de las cosas que existen…." (1)

Recuperada así la memoria, se ha admitido que sí, efectivamente, a Auschwitz llegaron los rusos.

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Olvidados, olvidadores y olvidadizos

Manuel Cañada Porras

                        OLVIDADOS, OLVIDADORES Y OLVIDADIZOS

            “En griego, lo que se opone a la verdad es el olvido. Verdad se dice alezeia y olvido leze. Nuestra democracia está edificada sobre una mentira: sobre un pacto de olvido”

·                                                      Jesús Ibáñez

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