Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Octavo mandamiento: Mentirás

Eduardo Galeano

Diario Página/12. | marzo 28, 2008

Hasta hace un rato nomás, los grandes medios nos regalaban, cada día, cifras alegres sobre la lucha internacional contra la pobreza. La pobreza se estaba batiendo en retirada, aunque los pobres, mal informados, no se enteraban de la buena noticia. Los burócratas mejor pagados del planeta están confesando, ahora, que los mal informados eran ellos.

El Banco Mundial ha dado a conocer la actualización de su International Comparison Program. En el trabajo participaron, junto al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y otras instituciones filantrópicas.

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Crónica de una vida ejemplar y un asesinato de Estado

Salvador López Arnal

         Mario Amorós, Antonio Llidó, un sacerdote revolucionario.  Publicaciones de la Universidad de Valencia, Valencia 2007, 360 páginas. Presentación de Pepa Llidó, prólogo de Pedro Ruiz Torres.

Con esta nota del propio biografiado fechada en septiembre de 1974, se abre Antonio Llidó, un sacerdote revolucionario: “Siguen cayendo compañeros todos los días, pero hasta ahora yo me he podido librar. Ojalá la suerte me siga acompañando (es decir, ojalá siga observado estrictamente las normas de seguridad). No quiero ponerme dramático, pero alguna vez hay que decirlo. Si algo malo me ocurriera, quiero que tengan claro que mi compromiso con esto que hago ha sido libremente contraído, con la alegría de saber que esto es exactamente lo que me corresponde hacer en este momento. Despójenlo, en lo posible, de todo signo romántico o heroico”.

Intentémoslo. Despojemos esta aproximación al magnífico ensayo del joven historiador Mario Amorós –uno de los responsables de la sección “Chile” de www.rebelión.org-, resultado de su tesis doctoral presentada en noviembre de 2005 en la Universidad de Barcelona, de todo signo romántico o heroico, absolutamente comprensible por lo demás.

Antonio Llidó, un sacerdote revolucionario, la cuarta publicación de Amorós dedicada al estudio de la historia reciente de Chile, ofrece una visión novedosa acerca de un periodo histórico densamente estudiado. La mirada sobre aquella tragedia imborrable en la memoria de todo socialista que fue el 11 de septiembre de 1973 no se dirige al Palacio de La Moneda sino a la fábrica textil Rayón Said, en Quillota, donde aquel mismo día Llidó y sus compañeros de lucha se reunieron para estudiar la forma de oponer resistencia a los militares fascistas que cercaban la industria textil y el país. Es la historia desde abajo en la que se sitúa Amorós: “la historia desde abajo (…) no consiste sólo en desplazar la atención de las clases dirigentes a las populares, sino que la investigación de las relaciones y luchas de clases en amplios contextos históricos tiene presente que éstas son siempre políticas. Las clases populares han sido protagonistas dl devenir histórico y no meros espectadores y sus luchas han contribuido de manera notable a las experiencias de las generaciones posteriores” (pp. 27-28). Existe un fértil camino para investigar los años de la Unidad Popular, señala Amorós, a través de las fuentes orales, la historia local o la microhistoria, sólo explorado hasta el momento por autores como Franck Gaudichaud, Peter Winn o José del Pozo.

El libro se centra en la lucha de Antonio Llidó, un cura valenciano, un cristiano para el socialismo, que pagó con su propia vida su coherencia política. Una sucinta y sustantiva cronología de su vida puede verse en el apéndice I, páginas 329-332. En dos pueblos de la sierra de Alicante, Llidó realizó un trabajo pedagógico con la ayuda de jóvenes estudiantes de Valencia, algunos de ellos militantes del PCE. Obligado por el obispo de su diócesis a irse a El Ferrol, entonces del Caudillo, a cumplir el servicio militar, toma contacto con reclutas que eran estudiantes de la resistencia antifranquista. Después, cuando viaja en barco a Chile, ayuda a unos guerrilleros ecuatorianos que habían recibido entrenamiento en Cuba y que le cuentan los logros de la revolución. En sus primeros escritos en Chile, Llidó apunta que la solución para el país y para toda América Latina es una revolución que cambie las estructuras sociales de arriba abajo. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario -el MIR fue un partido descalificado por terrorista, presentado como grupúsculo de jóvenes pequeño-burgueses, de revolucionaros demenciados, que influyeron fuertemente en una izquierda comunista europea no menos extraviada, y que boicotearon de forma irresponsable el proceso democrático chileno hacia el socialismo-, Llidó rechazó la posibilidad de salir de Chile y tras la derrota de la Unidad Popular permaneció luchando desde la clandestinidad contra la barbarie golpista, teledirigida por el Premio Nóbel Kissinger. La dictadura de Pinochet lo hizo “desaparecer” alrededor de 25 de octubre de 1974, después de haber estado más de tres semanas en manos de la DINA, la BPS chilena.

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Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –Ejército Popular (FARC-EP). El coste de la iniciativas humanitarias unilaterales

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El ataque con tropas y misiles ordenado por el presidente Uribe, violando la soberanía de Ecuador, ha estado a punto de precipitar una guerra a nivel regional con Ecuador y Venezuela. En una entrevista que mantuve con el presidente Chávez, en el momento del ataque, me confirmó la gravedad de la doctrina de Uribe sobre la “guerra preventiva” y la “intervención extraterritorial”, llamando al régimen colombiano el “Israel de América Latina”. Durante su programa de radio dominical “Alo Presidente”, en el cual participé como invitado, anunció que enviaba fuerzas de aire, mar y tierra a la frontera con Colombia.

El ataque de Uribe a través de la frontera intentó evaluar la “decisión” de Ecuador y Venezuela de responder a una agresión militar, así como comprobar la eficacia de los ataques con misiles coordinados por medio de satélites por los Estados Unidos. Tampoco hay duda de que Uribe buscaba el fracaso de la inminente liberación de la prisionera de las FARC, Ingrid Betancourt, que estaba siendo negociado por el Ministro de Exterior francés, Bernard Kouchner, el Ministro del Interior ecuatoriano Larrea, la Cruz Roja colombiana y especialmente el presidente Hugo Chávez. Kouchner, Larrea y Chávez estaban en contacto directo con el dirigente de las FARC, Raúl Reyes, quien fue asesinado, junto a otras 22 personas –incluyendo a no combatientes de otras nacionalidades, en Ecuador por el ataque coordinado por Uribe y los norteamericanos, con misiles y fuerzas de tierra. La intervención militar de Uribe fue dirigida en parte a desacreditar el importante papel diplomático jugado por Chávez en la liberación de prisioneros de las FARC, en contraste con el fracaso de sus intentos de “liberar a los prisioneros” con medios militares.

Raúl Reyes tenía el reconocimiento de los gobiernos europeos y latinoamericanos, así como de la Cruz Roja, como legítimo interlocutor en estas negociaciones. Si las negociaciones hubiesen tenido éxito, obteniéndose la liberación de los prisioneros, era muy probable que los mismo gobiernos y organizaciones humanitarias hubiesen presionado a Uribe para iniciar un amplio intercambio de prisioneras y negociaciones de paz con las FARC, lo cual es incompatible con las intenciones de Bush y Uribe de guerra indefinida, asesinatos políticos y política de tierra arrasada.

Lo que estaba en juego al violar Uribe la soberanía ecuatoriana y asesinar a 22 personas, entre guerrilleros de las FARC y visitantes mexicanos, era nada menos que la totalidad de la estrategia de contrainsurgencia, perseguida por Uribe desde su acceso a la presidencia en el 2002.

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Una verdad a destiempo

Filippo Ceccarelli

Pubhllicado en Sin Permiso electrónico, http://www.sinpermiso.info/

Unos documentos de los archivos británicos del Foreign Office recientemente desclasificadosarrojan una cruda e impresionante luz sobre las bambalinas de la Guerra Fría y las amenazasque se cernían sobre la democracia republicana italiana a mediados de la década de los 70,cuando parecía que el crecimiento electoral del refinado y democrático comunismo italiano dela época era imparable. La hipótesis de un "Golpe de Estado" si el PCI ganaba las eleccionesde junio de 1976 no estaba en modo alguno excluida. Una verdad a destiempo.

A grandes males, grandes remedios. Esto fue también la guerra fría en Italia, donde el gran mal, más que una idea genérica de comunismo era la posibilidad concretísima de que el Partido comunista italiano llegara al poder.

Era el año 1976, el de las elecciones más dramáticas después de las de 1948. Pues bien: frente al mal absoluto que un gobierno con el PCI hubiera acarreado al sistema de seguridad de la Alianza Atlántica, el frente occidental, las potencias aliadas y en cierta medida la OTAN, tomaron en consideración, en el cálculo de los remedios extremos y posibles, incluso la hipótesis de un golpe de Estado. Un "coup d’Etat", literalmente: a la francesa. Eventualidad que se descartó por "irrealista" y temeraria.

Entre los documentos británicos, de los cuales Repubblica ha entrado en posesión gracias a las normas que liberan del secreto los documentos de Estado pasados treinta años, se encuentra uno del 6 de mayo de 1976, obviamente supersecreto, elaborado por el Planning Staff del Foreign Office, el ministerio de asuntos exteriores inglés, titulado "Italy and the communists: options for the West" [Italia y los comunistas: opciones para Occidente]. Al principio de la pág. 14, entre las varias opciones, se lee en mayúsculas: "Action in support of a coup d’Etat or other subversive action" [Acción en apoyo de un golpe de Estado u otras acciones subversivas]. El tono del texto es distante y didáctico: "Por su naturaleza, un golpe de Estado puede conducir a acontecimientos imprevisibles. Sin embargo, se podría tener en cuenta desde un punto de vista teórico. De un modo u otro, podría presumiblemente venir de las fuerza de la derecha, con el apoyo del ejército y de la policía. Por una serie de motivos – continua el documento—, la idea de un golpe de Estado aséptico y quirúrgico, capaz de desalojar al PCI o de prevenir su acceso al poder, podría resultar atractiva. Pero es una idea irrealista." Siguen otras graves consideraciones que desaconsejarían su utilización: la fuerza del PCI en el movimiento sindical, la posibilidad de una "larga y sangrienta" guerra civil, la posible intervención de la URSS, las reacciones de la opinión pública de los diversos países occidentales. Por lo tanto: "Un régimen autoritario en Italia –concluyen los análisis del Western European Department del Foreign and Commonwealth Office (FCO) –difícilmente sería más aceptable que un gobierno con participación comunista".

En política exterior los documentos diplomáticos, especialmente si son de uso interno, se caracterizan por una fría determinación. Los intereses están al desnudo,con frecuencia impregnados de cinismo. Éstos, que cuentan la crisis italiana antes y después de las elecciones del 20 de junio de 1976, provienen de carpetas desclasificadas del archivo del premier británico y del ministerio de asuntos exteriores. Son centenares y centenares de folios: correspondencia entre los grandes del mundo occidental, actas de reuniones y encuentros, análisis de riesgo, cartas de acompañamiento, policy papers, telegramas, boletines, estudios comparativos (de Italia con el Portugal de la Revolución de los claveles, por ejemplo), relaciones directas con las embajadas de Su Majestad en Roma, París, Bonn, Washington y Bruselas, cuartel general de la OTAN.

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La SGAE (Sociedad General de Autores de España) ataca de nuevo

José Luís Sampedro

*La SGAE (Sociedad General de Autores de España) ataca de nuevo* . Escrito y firmado por José Luís Samp edro, escritor, filósofo y buena gente. * * *POR LA LECTURA* Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus ‘clientes’ éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May. Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro. Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque: a) obtiene algo a cambio. b) es objeto de una sanción. Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura? Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?. Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura?, ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos?. No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña. * ¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS! * José Luis Sampedro Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura.

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“Cuba es algo más que el extendido y verde caimán del Caribe”

Subcomandante Marcos

Algo de Geografía y Calendario básicos. Hay en el Caribe, tendida al sol y cual verde caimán, una alargada isla. ‘Cuba’ se llama el territorio y ‘Cubano’ el pueblo que ahí vive y lucha. Su historia, como la de todos los pueblos de América, es una larga trenza de dolor y dignidad. Pero hay algo que hace que ese suelo brille. Se dice, no sin verdad, que es el primer territorio libre de América. Durante casi medio siglo, ese pueblo ha sostenido un desafío descomunal: el de construirse un destino propio como Nación. ‘Socialismo’ ha llamado este pueblo a su camino y motor. Existe, es real, se puede medir en estadísticas, puntos porcentuales, índices de vida, acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, a la alimentación, desarrollo científico y tecnológico. Es decir, se puede ver, oír, oler, gustar, tocar, pensar, sentir. Su impertinente rebeldía le ha costado sufrir el bloqueo económico, las invasiones militares, los sabotajes industriales y climáticos, los intentos de asesinato contra sus líderes, las calumnias, las mentiras y la más gigantesca campaña mediática de desprestigio. Todos estos ataques han provenido de un centro: el poder norteamericano. La resistencia de este pueblo, el cubano, no sólo requiere de conocimiento y análisis, también de respeto y apoyo. Ahora que tanto se habla de defunciones, habría que recordar que ya se llevan 40 años de tratar de enterrar al Che Guevara; que a Fidel Castro lo han declarado muerto ya varias veces; que a la Revolución Cubana le han marcado, inútilmente hasta ahora, decenas de calendarios de extinción; que en las geografías que se trazan en las estrategias actuales del capitalismo salvaje, Cuba no aparece, por más que se empeñen. Más que como ayuda efectiva, como señal de reconocimiento, respeto y admiración, las comunidades indígenas zapatistas han enviado un poco de maíz no transgénico y otro más poco de gasolina. Para nosotras, nosotros, ha sido nuestra forma de hacerle saber a ese pueblo que sabemos que las más pesadas de las dificultades que padece, tienen un centro emisor: el gobierno de los Estados Unidos de América. Como zapatistas pensamos que debemos tender la mirada, el oído y el corazón hacia este pueblo. No vaya a ser que, como a nosotros, se diga que el movimiento es muy importante y esencial y bla, bla, bla ; y cuando, como ahora, somos agredidos, no hay ni una línea, ni un pronunciamiento, ni una señal de protesta. Cuba es algo más que el extendido y verde caimán del Caribe. Es un referente cuya experiencia será vital para los pueblos que luchan, sobre todo en los tiempos de oscurantismo que se viven ahora y se alargarán todavía algún tiempo. En contra de los calendarios y geografías de la destrucción, en Cuba hay un calendario y una geografía de esperanza. Por esto ahora decimos, sin estridencias, no como consigna, con sentimiento: ¡Que viva Cuba! Muchas gracias. Subcomandante Insurgente Marcos. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. Diciembre del 2007. http://alainet.org/active/21376

 

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Chile: el pueblo mapuche en pié

Raúl Zibechi

Chile: El pueblo mapuche de pie Raúl Zibechi ALAI AMLATINA, 22/11/2007, Montevideo.-Una larga huelga de hambre de cinco presos políticos mapuche, rodeada de importante solidaridad, parece estar mostrando la profundización de la larga lucha de un pueblo por la recuperación de sus tierras y el control de sus territorios. “Denunciamos que Chile es el único país de América Latina donde se persigue y encarcela a miembros de un pueblo originario ancestral que lucha por sus derechos”, señala la Carta Abierta enviada el 11 de noviembre por los cinco presos en huelga de hambre desde el 10 de octubre en el penal de Angol. Patricia Troncoso, Jaime Marileo, Juan Millalen, José Huenchunao y Héctor Llaitul asumieron la representación de los 18 presos mapuche en diversas cárceles de Chile y lanzaron una huelga de hambre “líquida e indifenida” con dos objetivos básicos: la libertad de todos los presos que se definen como “presos políticos”, y no como terroristas como apunta el gobierno de Michelle Bachelet, y “la desmilitarización y el fin de la represión hacia las comunidades movilizadas por sus derechos políticos y territoriales”. Los presos se consideran “rehenes del Estado chileno” y denuncian la gran cantidad de carabineros estacionados en las zonas de Lleu Lleu, Ercilla, Vilcún, Chol Chol, Traigen y Alto Bio Bio. En esta ocasión la represión no está consiguiendo aislar la lucha mapuche. En las ciudades sureñas de Temuco y Valdivia se han realizado manifestaciones y acciones en solidaridad con los presos, así como en Santiago, y se han desarrollado varias jornadas de solidaridad en países europeos. El 12 de noviembre una delegación de parlamentarios venezolanos visitó la cárcel de Angol y manifestó su preocupación por el estado de salud de los presos que habían perdido entre 15 y 20 kilos. La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI) envió una carta a la presidenta Bachelet, a través de su coordinador Miguel Palacín, en la que le exige abrir un diálogo con las autoridades del pueblo mapuche. Hasta ahora el gobierno chileno mostró total indiferencia, pero el 19 de noviembre la Gendarmería interpuso un recurso para intervenir la huelga de hambre e internar a los presos en algún centro asistencial en caso de que se registre un deterioro mayor de su salud. El 21 de noviembre, familiares y amigos de los presos políticos mapuche iniciaron una huelga de hambre en la catedral de Cañete. En un comunicado recuerdan que bajo los gobiernos de la Concertación Democrática (desde 1990) han sido procesados 400 mapuche por la Ley de Seguridad Interior o la Ley Antiterrorista, ya que el Estado chileno considera la resistencia mapuche por sus tierras como terrorismo. Una nueva etapa de la lucha mapuche Según el historiador Víctor Toledo Llancaqueo, el actual movimiento mapuche que emerge en los años 80, en la etapa final de la dictadura de Augusto Pinochet, “ha protagonizado por lo menos tres grandes ciclos de movilizaciones por sus derechos”[1]. El primero se registró bajo la dictadura con el objetivo de defender las tierras comunitarias. Luego, al comienzo de la transición democrática, en 1989, se realizó el acuerdo de Nueva Imperial por el cual la Concertación se comprometió a impulsar una nueva ley indígena a cambio de que los mapuche renunciaran a la movilización. Muchos temían, señala Toledo, que se repitiera el proceso de tomas de tierras masivas de los años 1970-1973 durante el gobierno de Salvador Allende. En respuesta a la cooptación que supuso ese acuerdo, nace en 1990 el Consejo de Todas las Tierras que exige autonomía y participación política y realizan tomas simbólicas de tierras. En 1992, el gobierno detiene a 70 comuneros y los acusa de “delincuentes”, y la justicia procesa a 144 mapuche por “usurpación” y “asociación ilícita”. El proceso estuvo plagado de vicios y fue considera una aberración jurídica. Hacia 1997 se abre un nuevo ciclo a través del estallido de múltiples conflictos que afectan a las grandes empresas forestales y de energía. El Estado, aliado incondicional de las empresas, ve desbordada su política indígena ya que las dos organizaciones estatales de asistencia (la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena y el Fondo de Tierras y Aguas Indígenas) colapsan al no poder responder a las demandas de las comunidades. Sin política y sin querer conceder derechos, el gobierno endurece la represión. El caso Ralco (1997), un megaproyecto energético en tierras mapuche en el Alto Bio Bio, supuso un parteaguas ya que el gobierno violó la legislación para echarlo a andar. “El murallón de Ralco levantó una frontera política entre los mapuche y el Estado”, asegura Toledo. Ese mismo año, el caso Lumaco, dos millones de hectáreas de plantaciones forestales artificiales y una planta de celulosa, se convirtió en “un enclave que ha transformado la geografía y el poder en el sur del país, alterando el medio ambiente y empobreciendo a las regiones”. Forzado a la movilización ante la inexistencia de vías legales para el pueblo mapuche, el movimiento se fortalece y despliega iniciativas culturales, artísticas y de medios de comunicación propios. Surgen nuevas organizaciones territoriales como la Coordinadora Arauco Malleco y la Asociación Nankucheo de Lumaco. Fruto de la movilización se recuperan tierras, a tal punto que los fondos estatales de compras de tierras para las comunidades pasan de unos 5 millones de dólares en 1995 a más de 30 millones en 2001, bajo el gobierno de Ricardo Lagos. Nuevamente la respuesta a esta nueva oleada de movilizaciones fue la criminalización de la protesta. Se abrieron procesos ante la Justicia Militar durante los años 2000 y 2001, hasta que a fines de este año se comienza a aplicar la Ley 18314 o Ley Antiterrorista, en el marco del clima generado por los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos. Se combina represión con labores de inteligencia y cooptación de la intelectualidad indígena. Entre noviembre de 2001 y octubre de 2003 son procesados 209 mapuche sólo en la región de la Araucanía, mientras cientos son detenidos en manifestaciones, golpeados y maltratados. Según Toledo, se trata de una verdadera “guerra sucia”. En noviembre de 2004 los mapuche ganan una batalla jurídica en un terreno en que no cosechaban más que derrotas. Uno de los pilares de la criminalización de la protesta se desmorona ante la estrategia de los defensores que demuestran que “terrorismo” no son daños a bienes sino “desprecio de la vida humana, o poner en peligro el orden constitucional”. Los incendios y lanzamientos de artefactos, que son los medios que utilizan las comunidades, no pueden ser considerados terrorismo. Los acusados son absueltos. Hacia la profundización de las luchas Con el gobierno de Michelle Bachelet (1996) las cosas no cambiaron. La represión se mantiene intacta aunque ya no se aplica la Ley Antiterrorista. “El movimiento mapuche logró sortear los embates de la criminalización, con movilización social y una activa apelación al sistema internacional de derechos humanos, abriendo oportunidades para un cambio de marco de la política indígena y profundización de la democracia”, sostiene Toledo. Iván Llanquileo, lonko de la comunidad Juana Millahual, quien estuvo dos meses en prisión y fue puesto en libertad el 9 de noviembre, sostiene que recién a partir de las luchas de 1997 “se pasa a otra etapa en la lucha mapuche que consiste en entrar a un fundo, trabajar, defenderlo y en definitiva ejercer control territorial”[2]. A través de la acción directa, su comunidad ha conseguido recuperar cientos de hectáreas de las 10 mil usurpadas por los colonos y traspasadas luego a las forestales. En esta nueva etapa ya no se ocupan las tierras de forma simbólica como a comienzos de los 90, sino de forma permanente y para producir su vida cotidiana. Y ya no piden tierras sino territorio. Esto los lleva a un enfrentamiento frontal e inevitable con las multinacionales de la minería, la energía y el papel. Ellos mismos aseguran que no tienen otra opción. Los mapuche se definen como “un pueblo que se resiste a desaparecer”. La Coordinadora Arauco Malleco, que se define como “anticapitalista, antiimperialista y libertaria”, difundió un comunicado en el que asegura que “nos encontramos en una coyuntura histórica de extinción o continuidad cultural, social y territorial, es decir, entre la vida o la muerte de nuestro mundo mapuche”[3]. Notas [1] Víctor Toledo Llancaqueo, “Prima ratio. Movilización mapuche y política penal”, en revista OSAL No. 22, Buenos Aires, septiembre de 2007, [2] “Entrevista a Iván Llanquileo”, 19 de noviembre de 2007, en www.eutsi.org [3] “Los mapuche en pie”, revista Ojarasca, México, noviembre de 2007. – Raúl Zibechi es miembro del Consejo de Redacción del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios grupos sociales.

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Los iraníes saben que no hay nada peor que una guerra. Entrevista a Nazanin Amirian

Salvador López Arnal

“Los iraníes saben que no hay nada peor que una guerra”

Entrevista con

Salvador López Arnal

El Viejo Topo, diciembre 2007

Nazanin Amirian es una escritora e investigadora iraní afincada en Barcelona. Su último libro publicado Irak, Afganistán, Irán: 40 respuestas al conflicto del Oriente Próximo, Lengua de Trapo, mayo 2007- contiene, con sus propias palabras, “un montón de información alternativa a las perversas mentiras de los los yanquis & company”. La entrevista se realizó durante la primera semana de noviembre de 2007.

– Iran tuvo ya planes nucleares durante el régimen del Sha pero la opinión “occidental” era entonces muy distinta. El doctor Kissinger, premio Nobel de la Paz y entonces secretario de Estado norteamericano, afirmó que el programa iraní era muy conveniente para el desarrollo del país y para evitar su dependencia energética. ?

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De Bolívar a Chávez

Miquel Izard

                                     

1. Etapa colonial

La futura Venezuela se consolidó a finales del siglo 17 sobre un nimio territorio en relación con el actual (Occidente, hasta entrado el siglo 19, sólo controló un 15% de América). Colonia atípica -ninguna concuerda con el modelo falaz inventado por la Historia Sagrada- ausencia de plata, metal que enloquecía a los europeos, clima, feracidad del suelo y costa en el Caribe, provocaron que la oligarquía organizara la salida lógica en el sistema indiano, enorme plantación produciendo coloniales (azúcar, algodón, cacao o tabaco) para el mercado exterior, con esclavos africanos, pues la mayoría de aborígenes habían sido capturados para explotarlos en las Antillas, en una primera etapa de malversación.

La máxima aspiración de los morenos era recuperar la libertad, lo que conseguían de llegar al Llano, enorme territorio al sur, donde con nativos y blancos, que también huían de la represión, organizaron ámbitos cimarrones.

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