Cómo vivir con las piedras
El menos dogmático de los pensadores sobre la revolución en nuestro siglo fue Antoni Gramsci. Su falta de dogmatismo venía de una especie de paciencia. Esta paciencia no tenía nada que ver con la desidia ni con la complacencia. (El hecho de que su obra más importante fuese escrita en la cárcel en la que los fascistas italianos lo encerraron durante ocho años, hasta poco antes de morir con apenas 46, da testimonio de su urgencia.) Su particular paciencia venía de un sentido de la práctica que nunca desaparecerá.
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