Crítica de cine: El acontecimiento [L’Événement]

Antonio Ruiz

Dirección: Audrey Diwan. Guion (basado en la novela de Annie Ernaux cuyo argumento, parece ser, se basa en una vivencia de la autora similar al guion de la película): Audrey Diwan. Estreno (en España): 18/03/22. Duración: 99 minutos.

Argumento: Una joven universitaria, cuyos padres regentan un bar como sustento económico, descubre que ha quedado embarazada. Tras esta realidad siente que su proyecto de vida y futuro se desmorona, ha de solucionar la situación y no contradecirse con lo que siente y quiere. Acción ubicada en una ciudad de Francia, año 1963.

La francesa Audrey Diwan (de origen libanés) se inicio en periodismo y más tarde en guionista de varias películas hasta dirigir la primera en 2019. Hoy comentamos este segundo film suyo realizado el pasado año 2021.

Diwan nos presenta una historia humana realizada con un fuerte y sorprendente realismo que absorbe al espectador y le hace copartícipe de lo que siente y realiza la protagonista. Un drama social que siempre ha estado ahí y sigue existiendo. Un ser, en este caso mujer, que se encuentra ante la disyuntiva de tener que elegir como enfocar su vida tras surgir algo que ella (por uno u otro motivo) no esperaba; asumir su realidad como espera la sociedad en la que convive y ella no desea, o enfrentarse a esta para realizarse como ser intelectualmente y desarrollar lo que siente en su conciencia como fuertemente asumido.

El argumento expone un hecho de genero concreto, duro y sensible, pero considero que se puede extrapolar a otras situaciones similares del ser humano en general cuando este se encuentra enfrentado a la sociedad en la que convive o le ha tocado vivir, cuando lo que siente fuertemente se enfrenta a la legislación y moral predeterminada de la sociedad de su entorno, cuando ese ser no entiende donde esta el mal, cuando lo que siente lo ves como algo noble y sincero. Como dice la protagonista «Yo quiero tener un hijo algún día, pero si lo tengo ahora no sé si llegaré a quererlo». La reflexión se convierte en universal, basta aplicarnos lo sentido y vivido en una situación y momento concreto.

Esta película tiene el valor, nada común, de conectar con quien la visiona (al menos, en una sala de cine). Puede ser en un sentido u otro, pero no te deja indiferente. El motivo es su realización: guion, interpretación y dirección-filmación de las escenas.

El guion refleja el ambiente de la Francia de principio del los sesenta con aceptable realismo y cuenta la historia de forma dinámica con las escenas necesarias para seguir el drama sin vacíos y sin otras de relleno. La interpretaciones todas ajustadas, dándole fuerza a la acción. La protagonista, sobre la que recae toda la trama, está de nota alta. La dirección realiza algo que no es fácil en una persona que hace su segunda película; en todas las escenas está presente la protagonista, en las generales y en los medios o primeros planos, la cámara no la abandona nunca, y a pasar de eso, no solo no te cansa sino que potencia el desarrollo de lo que nos dice.

Concretando, una película que atrapa por lo que cuenta y como lo cuenta, solo esto, ya la hace interesante. Podrá gustar más o menos pero si conectas con lo que narra no la sueltas hasta el final, al menos a mí me ha ocurrido, y esto, se siente pocas veces.

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