Retrato del vacío de la sociedad en que vivimos: Las gentiles

Antonio Ruiz

Dirección y guion: Santiago Amadeo Ojeda. Producida en 2021 y estrenada en cines el 3/6/22. Duración 76 minutos.

Argumento: Ciudad de Sevilla hoy: la vida de dos amigas adolescentes y la relación con su generación. Ambas, de familia media sin problemas económicos.

Santiago Amadeo pertenece a un pequeño grupo de directores sevillanos nacidos en los setenta. Ha rodado varios largometrajes pero, según su opinión, este último es el realizado de forma más libre y desarrolla una idea en la que hace años venía trabajando.

El director nos presenta aparentemente una historia sencilla, pero si se analiza no lo es. Trata un tema tan común como la búsqueda del sentimiento identitario en la adolescencia, eso que de una u otra forma todos hemos vivido, pero también conocemos los problemas familiares y sociales que este hecho causa en la sociedad actual, eso que oímos o leemos y nos parece tan enajenado es una realidad desgraciadamente frecuente: muertes, suicidios… De esta realidad no puede ser solamente culpable (más bien son victimas) quien realiza el acto, sino sobre todo es la sociedad y el sistema que rige esta quien lo motiva. Esto es lo importante, en mi opinión, de este argumento.

El realizador se limita, como debe ser, a exponer una historia: adolescentes sin problemas económicos pero pegadas al móvil, ordenador y redes sociales (del sistema), incomprendidas por sus padres y estas a ellos, que a su vez están en su mundo de adultos perdidos sin ser conscientes de que lo están y no salen de su yo, los que mandan a la hija al psiquiatra cuando ellos la necesitan más, y a lo mejor el psiquiatra también.

La película trata un tema claramente social que no se puede solucionar con vulgaridades oportunistas ni moralidades decadentes que no se creen ni quien las proclama, es un problema del sistema social imperante que nos esclaviza con sus medios consumistas demagógicos y nos aliena, nos anula el sentido común y sensitivo, dejando al ser perdido y vacío en su individualidad social y familiar sin ser conscientes de que lo hacemos, es hacernos colaborador del enemigo.

La cinta está bien realizada técnicamente, no entra conscientemente más allá de la exposición de un caso concreto pero que simboliza todo un espectro real que se da con excesiva frecuencia; expone de forma sucinta al grupo juvenil y sus relaciones mutuas y familiares, situadas en un medio y sociedad concretos. Depende del espectador realizar la extensión al todo y sacar su conclusión. El sistema expositivo es dinámico y sencillo. Posiblemente podía haber ampliado el espectro escénico con más situaciones de casos similares pero le hubiese condicionado el metraje y relato (también el medio económico). Las interpretaciones (creo que son actrices noveles) están bien resueltas por la correcta labor del director, con una técnica de encuadre de cámara adecuada para sacar un buen rendimiento.

Digamos que es una cinta sencilla, bien realizada y un fondo coyuntural importante si se piensa más allá sobre lo que expone.

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