Els Joglars envejecen

Antonio Ruiz

¡Que salga Aristófanes!, es el último trabajo realizado por el grupo Els Joglars, estrenado en Madrid en febrero. Representado en gira veraniega en Santander.

Como es habitual es un trabajo original de este colectivo, dirigido desde hace más de una década por el tambien actor principal Ramón Fontseré. En este caso el argumento es la representación teatral en un psiquiátrico, ante la directora y un responsable de evaluacion institucional, interpretado por un grupo de pacientes y dirigido por un viejo profesor admirador del mundo clásico y dado por loco al quedar prendado de la  cultura de la Grecia clásica, de ahí el título.

El argumento sirve para parodiar la actualidad, como suele ser común en las obras de este elenco, partiendo de expresiones o ideas de un posible Aristófanes. La intención en principio es buena.

Durante los ochenta minutos de duración van surgiendo situaciones que intentan mostrar las diferencias de valores y libertad de juicio entre la época griega y la actual, combinando; comedia, sátira y absurdo, como estilo teatral y que son facil de comparar con la cotidianidad contemporánea,  y que nos muestra  la  positiva intencionalidad de sus creadores. El problema es el resultado.

Un trabajo teatral no solo requiere que se expresen o representen temas de sensibilidad general o universal, tambien son necesarios más elementos, pero el principal es que al espectador medio le llegue con cierta claridad y fuerza lo que se desea exponer, de no ser así, lo más posible es que el público mas atento se desconecte, despiste, o aburra, que fue mi caso. Este montaje teatral tiene elementos interesantes que perecen por deficiencia de dirección: guión, tempo escenico, expresión física y oral, y sobre todo; dirección escénica global. Hay momentos nada claros sobre lo que cuentan y otros tan unidos que se confunden; existen acciones de interpretación desconjuntadas en ritmo y acción; se dan en exceso repeticion de gestos interpretativos en acciones diferentes (Fontseré). Estos elementos en su conjunto te desconectan y aburren en ciertas escenas, y por mi parte, me da cierta pena porque hay suficiente materia interesante en su conjunto para obtener un resultado mejor. Un buen director lo consigue.

Otro tema que puede afectar al grupo actoral,  con todo el respeto, es la media de edad de sus cinco interpretes que ya se notaba en su penúltimo montaje que vi hace un año.

Els Joglars, que cumplen sesenta años y han aportado tanto al teatro, envejecen. Deberían activarse por el bien de todos, sobre todo por el propio teatro como arte vivo.

Antonio Ruiz
14/8/22

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