Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Altruismo en hormigueros y débil inferencia sobre la escasa generosidad en colmenas

Salvador López Arnal

Altruismo en hormigueros y débil inferencia sobre la escasa generosidad en colmenas

 

Salvador López Arnal

 

Son especies alejadas. Parece un hallazgo estrictamente zoológico con escasa dimensión político-cultural. Puede tener, sin embargo, lecturas e interpretaciones -un pelín arriesgadas tal vez- en ámbitos más próximos. Cuando se habla, por ejemplo, del ser humano como lobo para sus congéneres o cuando se construye y defiende un concepto excluyente de racionalidad, el único admisible, el único racional, según el cual un ser humano actúa y piensa racionalmente si y sólo si maximiza en cualquier circunstancia sus intereses propios, entendiendo estos, en la mayoría de los casos, de forma ególatra y mayoritariamente crematística.

 

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Me caí del mundo y no sé por donde se entra

Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

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Una Conferencia sobre el sentido común y la crisis históricas (I). Recordando a Manuel Sacristán (1925-1985), veinticinco años después

Salvador López Arnal

Sobre el Sacristán que podemos seguir leyendo en el siglo XXI.

Salvador López Arnal

Con escasas opiniones divergentes [1], es ampliamente reconocida la importancia política y cultural de la prolongada, diversa y densamente poblada arista de Manuel Sacristán como conferenciante. Algunos de sus grandes trabajos y artículos fueron inicialmente conferencias. “El trabajo científico de Marx y su noción de ciencia”, “La universidad y la division del trabajo” y “Studium generale para todos los días de la semana” son tres ejemplos destacados.

Durante su estancia en Alemania, en el Instituto de lógica de Münster, probablemente en alguno de sus períodos de descanso, Sacristán impartió en Barcelona una conferencia con el título ”Hay una buena oportunidad para el sentido común”. Fue en un curso organizado, en 1954, por el Instituto de Estudios Hispánicos. Seguramente fue una de sus primeras intervenciones públicas.

En el folleto de presentación del curso, después de las citas iniciales de Nietzsche (1878), Ortega (1930) y Alfred Weber (1935), podía leerse:

Nuestro mundo cultural visto por hombres intelectualmente jóvenes. Una serie de reflexiones sobre aspectos de presente y las posibilidades del inmediato futuro a través de españoles nacidos no antes de 1914. Once conferencias bajo el tema ‘Panorama del porvenir’

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Haití: ¿Donaciones para pagar una deuda odiosa?

Sophie Perchellet, Éric Toussaint

Haití: ¿Donaciones para pagar una deuda odiosa?

Sophie Perchellet, Éric Toussaint

Una de las más grandes operaciones de ayuda de la historia podría resultar muy similar a la realizada después del tsunami de 2004, salvo que el modelo de reconstrucción adoptado sea radicalmente diferente. Haití ha quedado en parte destruido a consecuencia de un violento terremoto de magnitud 7. Todo el mundo gimotea y los medios de comunicación, ofreciéndonos imágenes apocalípticas, repiten los anuncios de ayuda financiera que los generosos Estados aportarán. Escuchamos que hay que reconstruir Haití, ese país abatido por la pobreza y «el infortunio». Los comentarios no van más allá del terrible cataclismo. Nos recuerdan precipitadamente que es uno de los países más pobres del planeta pero sin explicar las causas de esa pobreza. Nos dejan creer que esa pobreza se abatió sobre Haití porque sí, que es un hecho irremediable: «Es la desgracia que los golpea.»

Es indiscutible que esta nueva catástrofe natural ha causado daños materiales y humanos tan enormes como imprevistos. Una ayuda de urgencia es por lo tanto necesaria y todo el mundo está de acuerdo con eso. Sin embargo, la pobreza y la miseria de Haití no provienen de ese terrible temblor de tierra. Es necesario reconstruir el país porque éste ya había sido despojado de los medios para construirse. Haití no es un país libre ni siquiera soberano. Durante los últimos años, la política interior es realizada por un gobierno que está constantemente bajo la presión de las órdenes llegadas del exterior y de las maniobras de los grupos de poder locales.

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Amadeo Martínez Inglés pide al Congreso una Comisión de Investigación que depure las responsabilidades del actual rey de España, Juan Carlos I

Amadeo Martínez Inglés

Amadeo Martínez inglés pide al Congreso una Comisión de Investigación que depure las responsabilidades del actual rey de España, Juan Carlos I

UCR 17 de Febrero de 2010

Próximo a cumplirse el 29 aniversario del 23-F y tras la publicación del libro "La Conspiración de mayo" en el que, en relación con aquél desgraciado evento, se desvela por primera vez uno de los secretos mejor guardados de la transición española presentando como nació, se preparó, estudió y organizó el golpe duro "a la turca", la gran apuesta golpista denominada "Operación Móstoles", dentro de un movimiento de corte franquista que hubiera podido conducir al país a una nueva guerra civil y que fue la causa real y única de que La Zarzuela pusiera en marcha aquella chapucera maniobra político-militar-institucional del 23 de febrero de 1981.

Con fecha de 16 de febrero de 2010, Amadeo Martínez Inglés ha remitido al Sr presidente del Congreso de los Diputados, señor Bono, un escrito, con arreglo a lo que dispone el artículo 77.1 de la Constitución española, en el ha solicitado la creación de una Comisión de Investigación parlamentaria (art. 76.1 de la Carta Magna) que depure las responsabilidades del rey Juan Carlos I en aquella triste jornada de nuestra historia reciente; y también, sobre la base de los claros y rotundos indicios racionales que apuntan a que el monarca español ha cometido en su juventud y en sus años de reinado, al margen del 23-F, otros graves delitos relacionados con el terrorismo de Estado, la malversación de fondos públicos, la corrupción e, incluso, el homicidio premeditado, se inicien por la Cámara Baja del Parlamento español los trámites necesarios para que las Cortes españolas, según lo que contempla el artículo 59.2 de la CE, puedan "reconocer la inhabilitación" de Juan Carlos de Borbón para seguir ocupando la jefatura del Estado español. A continuación la carta de Amadeo Martínez Inglés

Carta dirigida al AL EXCMO SR. PRESIDENTE DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS DE LAS CORTES ESPAÑOLAS

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Una conversación con Eduard Rodríguez Farré sobre vacunas, vacunación y salud pública (II): La argumentación que esgrimen los grupos que están en contra de la vacunación no tiene nada que ver con una explicación con suelo científico…

Salvador López Arnal

Una conversación con Eduard Rodríguez Farré sobre vacunas, vacunación y salud pública (II): La argumentación que esgrimen los grupos que están en contra de la vacunación no tiene nada que ver con una explicación con suelo científico y que parta y acepte la lógica científica. Responderá tal vez a motivaciones emocionales, religiosas… Hay grupos religiosos que se oponen a la vacunación. Los testigos de Jehová, por ejemplo, no se vacunan, no se dejan vacunar, sostienen que las vacunas no son naturales. Por este sendero no vamos a ninguna parte. Está fuera y muy distante de cualquier marco científico documentado.

 

Salvador López Arnal

Diciembre de 2009-Enero de 2010.

 

Miembro fundador del Comité Antinuclear de Catalunya (CANC) en 1977, Eduard Rodríguez Farré es médico especializado en toxicología y farmacología en Barcelona, en radiobiología en París y en neurobiología en Estocolmo. Ha dirigido durante muchos años el Departamento de Farmacología y Toxicología del CSIC en Barcelona. Como experto en toxicología ha asesorado al gobierno cubano en la epidemia de la neuropatía óptica, a la OMS en el síndrome del aceite tóxico y a la Unión Europea sobre la investigación en programas de salud pública y sobre la Encefalopatía Espongiforme Bovina. Actualmente es miembro del Comité Científico de la UE sobre Nuevos Riesgos para la Salud. Socio fundador de la asociación Científicos por el Medio Ambiente (CiMA), Eduard Rodríguez Farré es coautor (autor principal para ser más preciso), junto este entrevistador, de Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energía nuclear en la salud y el medio ambiente, El Viejo Topo, Barcelona, 2008 (con prólogo, presentación, epílogo y notas finales de Enric Tello, Joaquim Sempere, Joan Pallisé, Jorge Riechmann y Santiago Alba Rico).

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Generación Uno Punto Cinco (1)

Carles Feixa

Generación Uno Punto Cinco (1)

Carles Feixa

La relación entre jóvenes y procesos migratorios se ha configurado históricamente a partir del concepto de “segunda generación”. Dicha noción presupone que hay una “primera generación” –normalmente adulta y masculina–, nacida en el lugar de origen, que es quien protagoniza el proyecto migratorio y atrae la mirada de los investigadores. La “segunda generación”, formada por aquellos que nacen o se socializan en el lugar de destino, arrastra los estigmas del origen y los traumas de la migración, pero al mismo tiempo forman parte por cultura y destino de la sociedad de acogida. Sin embargo, la experiencia de los menores inmigrantes es más diversa e implica diversos ritos y rutas de paso, tanto a la vida adulta como al país de destino (Suárez 2006). Sin embargo, la noción de “segunda generación” encubre varias categorías de jóvenes: los hijos de los migrantes nacidos en el lugar de destino (la segunda generación propiamente dicha); los nacidos en la sociedad de origen pero socializados en la sociedad de acogida (la llamada generación 1.5), ya sea porque llegaron durante su infancia, después de la socialización primaria (la llamada generación 1.75) o bien porque llegaron durante la adolescencia y por tanto después de la socialización secundaria (la llamada generación 1.25). Por no hablar de los que llegaron a partir de un proyecto migratorio propio, ya sean menores no acompañados (como los pequeños harraga marroquíes) o mayores de edad (como jóvenes adultos independizados de su familia de origen), que son migrantes de primera generación (pero de edad escasa). Por ello algunos autores (Giménez 2003) plantean remplazar esta noción confusa por el concepto de “menores o jóvenes en la migración”, que da mayor protagonismo a estos actores transnacionales. La ponencia desarrollará estos argumentos a partir de un estudio de caso sobre los jóvenes de origen latinoamericano en Barcelona, presentando sus ritos y rutas de paso en cinco momentos: orígenes (allí), destinos (aquí desde allí), tránsitos (de allí para aquí), acogidas (aquí), asentamientos (allí desde aquí). A continuación se prestará atención a la temática de las llamadas “bandas latinas”, reflexionado sobre las consecuencias de su transformación en “asociaciones juveniles”.

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Haití: desastre natural sobre la infamia de la historia

Guillermo Fernández Ampié

Haití: desastre natural sobre la infamia de la historia

Guillermo Fernández Ampié*

La última tragedia que azota Haití ha atraído los focos de las empresas internacionales comercializadoras de noticias que no se cansan de repetir cuán pobre, qué falta de infraestructuras y servicios resulta la sociedad haitiana. El periódico español El País reseña la crueldad de la historia de esa nación caribeña: crisis gubernamentales arbitradas a machetazos, pobreza, hambre y migraciones masivas. Otro análisis de la agencia Ap cita a algunos expertos que explican la desgracia por la conjugación de una serie de factores asesinos: geografía, problemas sociales, chapuceros estándares en la construcción de edificios y mala suerte. De remate, el predicador estadunidense y alguna vez precandidato presidencial republicano Pat Robertson afirma que existe una maldición sobre el pueblo haitiano porque éste habría hecho un pacto con el demonio para destruir la esclavitud e independizarse del yugo francés.

De lo que se cuidan de hablar estos medios y sus fuentes expertas, o que apenas aluden, es de la responsabilidad de Estados Unidos y Europa en la postración de Haití. Si algo ilustra la crueldad en la historia haitiana es precisamente la continua agresión de la que ha sido objeto el país (registrada por Gregorio Selser en su monumental obra sobre las intervenciones extranjeras en América Latina). Vale la pena recordar, aunque sea de forma sucinta, algunos de estos otros factores asesinos que han contribuido a la pobreza endémica de los haitianos.

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Auschwitz o Hiroshima. Lo nunca visto

Santiago Alba Rico

Auschwitz o Hiroshima

Lo nunca visto

Santiago Alba Rico

Fueron muchísimos, sí, unos seis millones, pero hubo que matarlos uno por uno mediante un remedo atroz del trabajo humano: sacarlos uno por uno de sus casas, apriscarlos uno por uno en los vagones atestados de cuerpos, conducirlos uno por uno a los barracones, a los campos de trabajo, a las cámaras de gas. ¿No era esto, después de todo, lo siempre visto? ¿Lo que había sucedido desde el primer día? ¿Lo que venía repitiéndose monótonamente desde Troya? Auschwitz, lo he dicho otras veces, no representa sino el colofón industrial de un modelo antropológico muy familiar, el del exterminio horizontal del otro, que produce escalofríos precisamente porque es inteligible, comprensible, representable. Nos lo podemos imaginar, lo podemos memorizar: caemos fascinados, angustiados, contagiados, en el abismo. Pero no es nada nuevo ni particularmente inhumano; no entraña ninguna iniquidad “absoluta”. No es el Mal porque viene a ras de tierra, con botas y gorra de plato, y nos mira a los ojos y nos hace bajar la mirada antes de destruirnos; y porque incluso podemos concebir también -a poco honrados que seamos- el placer viscoso del destructor y su moral fangosa tratando de degradar, puesto que no puede elevarse por encima de ella, la existencia concreta de las víctimas.

Trabajar cansa, pero es humano. ¿Y matar sin trabajar? ¿Matar sin ningún esfuerzo? ¿Qué pasa con el otro modelo? ¿Qué pasa con el bombardeo aéreo? Tratar a un hombre como a un animal es ignominioso, sí, ¡pero tratarlo como a un residuo! Hacer listas minuciosas, como Eichmann, es atroz, de acuerdo, ¡pero no ver sino panoramas! Acercarse para destruir a muchos uno por uno es abyecto, sin duda, pero, ¡alejarse para poder matar a todos en una sola gavilla y de una sola vez! Y en cuanto a las víctimas, ¿qué hacer con ellas? ¿Cómo explicarlas? ¿Morir sin haber llegado a existir siquiera como obstáculo? ¿Sin un cuerpo propio? ¿Ser desnudado -sin manos- por una luz intensa? ¿Ser herido -sin cuchillo- por una nube de gloria? ¿Ser quemado -sin fuego- por un aire coloreado? ¿Ser asesinado -sin garras- por una mirada ausente? Lo nuevo, lo nunca visto, el cero inaugural es Hiroshima: la ruina naturalizada por la ausencia del agresor, el agresor sobrenaturalizado por su propia lejanía aniquiladora, la eliminación virtual -y la fundación real- de la humanidad como conjunto. La bomba atómica es tan inhumana, tan posthumana, que ni agresores ni víctimas pueden representarse el drama del que participaron y que iguala potencialmente a las dos partes. Tampoco -reconozcámoslo- se ha hecho ningún esfuerzo para explicar a los hombres la época nueva; todo lo contrario: los juicios de Nuremberg, que condenaron justamente Auschwitz, declararon legal, normal, aceptable, inevitable Hiroshima y sus consecuencias. Este mundo nuevo, en el que son los contempladores, y no los trabajadores, los que más destruyen, no puede ser asido en una novela y mucho menos en una telenovela. La propaganda contra Auschwitz, interesada o no, será siempre mucho más emocionante.

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