Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Claves teóricas para la crisis de una época

Alberto Burgio

Claves teóricas para la crisis de una época.

l Manifesto, 26 de septiembre de 2007

Alberto Burgio

Reproducimos este texto que entresaca algunos párrafos del libro que acaba de publicar Alberto del Burgio sobre Gramsci y su potencialidad de análisis de la contemporaneidad, en el año del setenta aniversario de su muerte. El libro se titula: Por Gramsci. Crisis y potencialidad de lo moderno

Publicamos un fragmento del volumen “Por Gramsci. Crisis y potencialidad de lo moderno”. El  liberalismo como respuesta restauradora ante la expansión de los derechos del trabajo. No ha sido una salida al siglo XX. Las sociedades occidentales se encuentran metidas de lleno aún en una clásica “revolución pasiva”, que sin embargo no ha logrado una normalización del paisaje político”

Extraído de sinpermiso digital, actualización del 30 de septiembre. Traducción, Joaquín Miras

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La Moral de la Historia: adiós a André Gorz

Nicolás Alberto González Varela

Por Nicolás Alberto González Varela

El 24 de septiembre de 2007, en una callejuela sin nombre en una pequeña aldea llamada Vosnon de la región del Ausbe, murió Gerhard Horst. Se suicidó junto con su mujer de toda la vida, Dorine. Nos era familiarmente conocido en su dimensión filosófico-política con el seudónimo de André Gorz; cuando ejercía de periodista utilizaba al alias Michel Bosquet. Para llegar a Vosnon hacer falta separarse de las autopistas, tomar por carreteras secundarias y angostas, luego preguntar a los lugareños por al casa de Gorz y llegar a una casa sólida, de ladrillos rojos, con un jardín guardado por dos árboles centenarios. La biblioteca está en la planta baja en un salón amueblado lo Esparta: dos grandes sillones sin estilo reconocible, una mesa redonda, cuatros sillas rectas y un televisor pasado de moda. “Prévenir la Gendarmerie” (Avisen a la policía), un simple mensaje sobre la puerta indicaba el drama desatado. ¿Otro filosofo desencantado que cumple esa tradición inexorable de los intelectuales en situación? Estremece el compararlo con otros casos trágicos famosos: Arthur Koestler, Nikos Poulantzas… Como decía Bloy a propósito de Cervantes, Gorz fue un hombre recto y sabio, en el fondo, su vida fue trabajosa y sospechosa. Trabajosa porque desde su infancia fue un extraño, un sin-identidad; sospechosa porque su extrema autonomía lo hacía en todo tiempo y lugar un renegado inclasificable.

Una epistemología del exilio: Los hechos de la vida de Gorz son tan problemáticos como su propia obra. Nació en la Viena postrevolucionaria en febrero de 1923. Hijo de un comerciante judío de maderas y de una madre católica ultramontana antisemita. Era básicamente un bastardo y un Entfremdung en los términos socioculturales de la Europa Central. En el creciente clima antisemita su padre se convierte al cristianismo en 1930 y bautiza a Gorz. Educado en un milieu culto, recibió una típica educación Staatsvolk austroliberal, disfrutó de la influencia del modernismo reaccionario de la Viena liberal-aristocrática, incluida la riqueza del marxismo austriaco y las paradojas del freudismo. Viena, que para Karl Kraus era “el campo de pruebas para la destrucción del mundo”, que se regía por ese principio divino de los Habsburgo: “Ruhe und Ordnung” (Ley y Orden). Viena era contradictoriamente burguesa y el éxito financiero era la base de una sociedad patriarcal. El liberalismo había fracasado en la vida política y su edad heroica había concluido en 1848. Sin embargo por sobre el cadáver liberal se imponían grupos políticos más impetuosos como los movimientos de la clase obrera capitaneados por Víktor Adler (un judío bautizado cristiano) o las masas medias católicas del demagogo antisemita Karl Lueger o el multiclasista movimiento pangermano de Georg Ritter von Schönerer, o el sionismo radical de Theodor Herzl. De Viena salieron tanto la política de la Solución Final de los nazis como la ideología del estado judío sionista. Pero igualmente era una capital burguesa. En la vieja Viena se podría en verdad decir, con Marx, que “la burguesía había arrancado de la familia su velo sentimental, y había reducido la relación familiar a mera relación de dinero”. En 1938 los austriacos deciden unirse voluntariamente a la Gran Alemania de Hitler, se produce el Anschluss. Ante la movilización general en 1939 en vísperas de lo que será la Segunda Guerra Mundial, su madre lo interna en una institución católica en Lausana (Suiza). Gorz tenía quince años. Pasó toda la guerra allí. Se enteró que su padre había sido expropiado, que lo habían desalojado de su piso, que la edad y el matrimonio mixto con una aria lo habían salvado de los campos de la muerte. En el bachillerato suizo decide negar su identidad alemana y su idioma natal. Rompe con todo lo germano, abandona las tradiciones nacionales y culturales, renace intentando construirse libremente su propia identidad. Mayo de 1940: este adolescente inquieto, crítico y convulsivo es testigo de la ignominiosa derrota de Francia en pocas semanas. La humillación nacional gala, pueblo representante del iluminismo y las mejores tradiciones democráticas, lo hacen identificarse con Francia. Adopta la nacionalidad y el idioma: no hablará más en alemán durante 44 años. Decide estudiar ingeniería química en la École d’Ingenieurs, profesión que jamás ejerció. Paralelamente devora libros de filosofía y de psicología. Realiza cursos paralelos de filosofía en la universidad durante un semestre: “Me pareció tan grotesco que me burlaba públicamente de los profesores. Nunca volví”. Hace pequeños trabajos, enseña inglés. Su primer trabajo serio y formal será como traductor de las novelas americanas para una casa editora suiza. Publica sus primeros artículos en el diario de un movimiento cooperativo. Participa en círculos izquierdistas con estudiantes de Letras, se reúne en clubes de estudio de la obra de un joven profesor de liceo llamado Jean Paul Sartre.

Momento sartreano: Sartre era todavía un filósofo de culto, había estudiado la fenomenología en el mismo Berlin, incluso había conocido a Heidegger. Tenía publicado tres libros filosóficos: “La imaginación” (1936), “Lo imaginario. Psicología fenomenológica de la Imaginación” (1940) y “Bosquejo de una teoría de las emociones” (1939), todos eslabones hacia su opera magna: “El Ser y la Nada”. Gorz viaja en 1941 a Génova para re-encontrarse con su madre. Casualidad o no, en una pequeña librería repleta de literatura fascista descubre dos libritos de Sartre en francés: “La Nausea” (1938) y “El Muro” (1939). Gorz sólo conocía sus libros de filosofía, ver a un filósofo escribiendo ficción le pareció deslumbrante. Compra ambos libros, los lee y relee, le parecen fantásticos: “Era exactamente lo que yo podía sentir, lo que podía gustarme, lo que podía seducirme intelectualmente”. En 1943 aparece en Gallimard “El Ser y la Nada. Ensayo de ontología fenomenológica”, libro abrupto, compuesto de 722 páginas, a gran tamaño, del que todos hablan y pocos han leído cabalmente. Lo estudia con furia obsesiva durante tres meses. Lo asimila totalmente: “Fui, creo, el primer sartreano convencido e incondicional”. Cuando ya un Sartre famoso y polémico visite Lausana en 1946 para dar unas conferencias, Gorz se obliga a conocerlo en persona. También a la eterna “Castor”, Simone de Beauvoir. Decide ir a Paris, porque era poder ir a donde trabajaba y vivía Sartre. Se pone a escribir lo que para Gorz será la continuación lógica de “El Ser y la Nada”, la segunda parte que Sartre anunciaba al final de su obra (“En particular, la libertad, al tomarse como fin en sí misma… ¿escapará a toda situación? ¿O por el contrario, permanecerá situada?… Todas estas preguntas… sólo pueden hallar respuesta en el terreno moral. Les dedicaremos próximamente otra obra”) y que jamás escribirá. Le presenta a su maestro un asombroso manuscrito de 700 folios, él un absoluto desconocido, un marginal sin patria. Esa primera obra quedará en el anonimato durante veinte años; será publicada con el título “Fundamentos para una moral” en 1977 por Galilée. Hay tiempo para el amor: en la misma Lausana durante un baile popular en la plaza de Saint-Suplice un 27 de octubre de 1947 conoce a otra apátrida, la inglesa Dorine. Bailan toda la noche y jamás se separarán. Se convertirá en su mujer en 1949 y por libre decisión mutua no tendrán hijos. Será su mejora lectora y confidente, su archivista y secretaria ocasional. Le dedica todos sus libros en inglés: “A Dorine more than ever”, “A Dorine again, again and evermore”…

Mientras profundiza sus afinidades electivas y su compromiso militante al mejor estilo de Antoine Roquentin (“Naturalmente, yo era revolucionario. Estaba en contra de esta sociedad de mierda que me rodeaba, contra la represión…”) se lanza a aplicar el ya llamado método existencialista de autoanálisis a sí mismo. Su motto será una frase de Sartre: “cualquiera que sean las circunstancias, en cualquier lugar que sea, un hombre es siempre libre de elegir si será un traidor o no”. El producto febril será un libro, “El traidor” (1958), con un extenso prefacio de Sartre de cuarenta páginas, una obra política donde intenta “se restituir tout, comme venant de lui-même”, considerada por Gorz como un “travail de libération”. Aplicando una fusión entre existencialismo y marxismo Gorz insiste sobre la potencialidad de la autoproducción de nosotros mismos como emancipación. Su “uso” de Marx es muy particular: abandona el texto canónico y utiliza para horror de la vulgata marxista los textos juveniles recién descubiertos en Occidente, en especial los así llamados “Manuscritos de Paris” (1844), “La Sagrada Familia” (1844) y “La Ideología Alemana” (1845). Sin saberlo empalma con toda una contracorriente de crítica a la vulgarización de Marx y de crítica al modelo leninista y stalinista: el Marxismo Occidental. En el centro se encuentra siempre la cuestión de la autonomía del individuo como condición sine que non de la construcción de un movimiento emancipatorio de masas. La liberación individual y colectiva no se da en etapas, sino se condicionan, a pesar nuestro, mutuamente. Utiliza el seudónimo de André Gorz, Gorz por un pueblo de Austria donde su padre le regalo sus primeros anteojos. En junio de 1949 ingresa a trabajar en el secretariado internacional del “Mouvemente des Citoyens du Monde”, al mismo tiempo que es secretario de un attaché militar de la embajada de la India. Su entrada en el “Paris-Presse” marca su debut como periodista con el nombre de Michel Bosquet (la traducción al francés de su propio apellido, Horst, Bosquet: bosque). Aquí conocerá a Jean-Jacques Servan-Schreiber, que en 1955 lo reclutará para un magazín económico novedoso llamado “L’Express”. En 1959 edita su segundo libro, el primero en ser traducido al español: “La Morale de l’historie”, editado por FCE de México en 1964 como “Historia y Enajenación”. Critica amargamente al Partido Comunista Francés (y con él el molde bolchevique), al posibilismo y al “realpolitik” disfrazada de socialismo factible, desarrolla una teoría de la enajenación y define al proletariado como “vocación a la libertad”, ya que está condenado en su destino “a actuar, a impugnar y a reivindicar en su propio nombre, sin fiador trascendente, en nombre de la existencia desnuda. Está destinado a la autonomía”. Desmonta al “marxismo trunco”, una ideología de segunda mano que sólo encubre verdades de aparatos y relaciones de poder. Su posicionamiento a la vez anti-institucional, anti-economista, anti-estructuralista y anti-autoritario es radical y convulsivo. Su ruptura con Sartre ya estaba escrita allí. Las ideas de Gorz participan, sin tener él conciencia de ello, de una amplia ruptura teórico-práctica a escala mundial que intenta recuperar al verdadero Marx, tanto en espíritu como en letra. Movimiento de autocrítica que se asemeja en sus contenidos tanto en Alemania (Marcuse, Dutschke, Krahl) como en Italia (Panzieri, Montaldi, Alquatti, Tronti) o los EE.UU. (tendencia Johnson-Forrest). Mientras tanto comienza a colaborar con la mítica “Les Temps Modernes”, la revista fundada por Sartre y Merleau-Ponty en 1945, se incorpora al comité de dirección en 1961 (en el figuran, aparte de Gorz y Sartre, Simone de Beauvoir, Jacques-Laurent Bost, Claude Lanzmann y Jean Pouillon); escribirá en casi todos su números entre 1967 y 1974 y abandonará la revista en 1983. El grupo de LTM pasará por varias escisiones y discusiones de ruptura: primero la agria polémica entre Sarte y Albert Camus, luego el fracaso de darle a la revista una forma organizativa militante (el “Rassemblement Démocratique Révolutionnaire” en 1948), finalmente el debate entre Sartre y Merleau-Ponty sobre el giro stalinista del grupo. En 1964 se va de “L’Express” (junto con un grupo formado por Jean Daniel, Serge Lafaurie, Jacques-Laurent Bost, K. S. Karol) para fundar “Le Nouvel Observateur”. Haciéndose eco de ciertas críticas de Merleau-Ponty hacia la nueva posición de Sartre, que aquel denominaba “ultrabolchevismo” (y donde no existía dialéctica en la historia ni condicionamiento serio de lo material) se preocupa cada vez más por cuestiones de economía política como via regia para construir una duradera y legitima dirección política de la clase obrera. Gorz sufre la influencia y la amistad de Herbert Marcuse, llegando en forma de eco algunas tesis de la “Escuela de Frankfort”, en particular el approche que supera el estrecho economicismo en el análisis de lo social.

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Luckács y el estalinismo

Nicolás Tertulian

Lukács y el Estalinismo

Nicolás Tertulian

Son escasos los que actualmente, evocando la lucha de los intelectuales contra los regímenes totalitarios del Este, hacen referencia a otras formas de oposición que no sea la de los disidentes. EL mérito de estos hombres valientes que, desde Andrei Sajarov a Vaclav Havel y de Leszek Kolakowski a Alenxandre Sojénistsyne han adquirido una legítima audiencia, no debería sin embargo hacernos olvidar, por un reflejo anticomunista comprensible pero no por ello simplista, el hecho que la contestación ha comenzado en el interior mismo del sistema y que intelectuales marxistas como Bertolt Brecht, Ernst Bloch o George Lukács han denunciado ardientemente las prácticas Stalinianas y el "socialismo de cuartel". El contenido y la finalidad de sus criticas eran evidentemente diferentes a las de sus disidentes: deseaban la reforma radical de estas sociedades, su reconstrucción sobre bases auténticamente socialistas, y no la restauración del capitalismo.

En 1958, Ernst Bloch confiaba con amargura a su amigo Joachim Schumacher que él mismo y sus discípulos habían sido objeto de una represión brutal en la RDA. En su carta, enviada por prudencia desde Austria, explicaba a su interlocutor que su critica contra la "Satrapen-Misswirtschaft" (desastrosa economía de sátrapas) había sido durante un tiempo tolerada, y de mejor o peor grado aceptada, pero que desde la aparición del movimiento contestatariao húngaro – el círculo Petofi se comienza a reunir en 1956- la situación había cambiado completamente. Se sucedían las vejaciones y prohibiciones. Prohibición de enseñar, prohibición de publicar el tercer volumen del libro Principio Esperanza. Bloch presentaba la situación con una fórmula lapidaria: "Man brauchte einen deutschen Luckács…" (1)

Por lo tanto era necesario un Lukács alemán en la RDA de Walter Ulbricht, quién justamente temblaba con la idea de que el espíritu del cícu10 Petofi, del que el filósofo había sido uno de los animadores, pudiera propagarse. Y siguiendo la buena tradición Stalinista había montado un sonoro proceso, destinado a prevenir cualquier veleidad que cuestionara los métodos del poder imperante. los principales inculpados de este proceso habían sido Wolfgang Harich y Walter Janka.

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Marx no era marxista; Marx era chavista

Luis Alegre Zahonero, Carlos Fernández Liria

Consideraciones sobre el concepto de propiedad y la cuestión de las Leyes de la Historia

A plena voz

Es de sobra conocido que, en vista de la enorme acumulación de disparates que, ya a partir de 1870, empezaban a hacerse y decirse en nombre del marxismo, el propio Marx decidió desmarcarse y sentenciar con contundencia: «tout ce que je sais, c’est que je ne suis pas marxiste» (lo único que sé es que yo no soy marxista). Pero la ironía de Marx no logró impedir que se siguieran acumulando disparates en su nombre, mucho más, claro está, tras su muerte en 1883. Sin embargo, tras un siglo XX plagado de errores fatales e incluso crímenes espeluznantes, el siglo XXI comienza con un socialismo que tampoco es marxista. Pero, curiosamente, resulta no ser marxista exactamente en el mismo sentido en el que no lo era Marx. Pongamos un par de ejemplos. En su programa televisivo del día 22 de julio de 2007, el Presidente Chávez reiteró que no era marxista porque, según afirmó, “esa es una visión determinista del socialismo”. En efecto, pertenece sin duda a la ortodoxia marxista la idea según la cual a cada fase del desarrollo de las fuerzas productivas le corresponderían unas determinadas relaciones sociales de producción y, por lo tanto, para alcanzar la fase más elevada del socialismo, sería necesario implantar previamente y desarrollar hasta sus últimas consecuencias todas las fases anteriores, especialmente el capitalismo. Si, como supone la ortodoxia marxista, esto fuera una Ley General de la Historia, entonces no habría más remedio que plegarse a ella, respetar todas sus fases y confiar en que ese determinismo histórico nos trajera en socialismo cuando buenamente le viniese en gana. Para Chávez, como es lógico, ese planteamiento resulta inaceptable porque “bajo ese argumento, nosotros, los países atrasados, nunca llegaríamos al socialismo pues tendríamos que esperar primero a que nos invadan, que nos desarrollen, para luego ir al socialismo”. Lo curioso del asunto es que este planteamiento, piedra angular del marxismo e inaceptable para Chávez, resultaba también, por los mismos motivos, inaceptable para el propio Marx. En efecto, Marx desautorizó esa interpretación de un modo enérgico e inequívoco en numerosos textos que han sido, sin embargo, silenciados por el marxismo dogmático. El caso más claro es quizá la polémica respecto al asunto de la comuna rural rusa. A finales del siglo XIX, Rusia era, de manera general, una inmensidad rural tremendamente atrasada. De las comunidades rurales rusas no se podía decir ni siquiera que estuvieran en una etapa histórica feudal. Así pues, los socialistas rusos ¿qué actitud o qué planes debían albergar? Si lo que Marx había descubierto eran las leyes generales del acontecer histórico, parecía obvio que lo primero que habría que hacer para pasar al socialismo, era acelerar el paso de Rusia por todo el “necesario” recorrido histórico, hasta lograr que se desarrollara plenamente el capitalismo. Podíamos, pues, encontrarnos con la paradoja de que los socialistas rusos tuvieran que luchar por el capitalismo con el objetivo de alcanzar así el momento en el que el socialismo hubiera comenzado, por fin, a ser posible. Naturalmente, había gente más sensata que no razonaba así. La inmensa mayoría de la población rusa campesina estaba organizada en aldeas que compartían sus “propiedades comunales”. En un cierto sentido, Rusia representaba una especie de comunismo primitivo. Para convertirlo en un comunismo “moderno”, lo que había que hacer era sentar las bases de la industrialización general de Rusia. Pero en ningún sitio estaba escrito que esta industrialización no fuera posible por vías socialistas o comunistas. Si en Rusia triunfaba una revolución comunista, la comuna rural campesina podía incluso ser una buena plataforma para la organización social de un proyecto de industrialización. En orden a esta posibilidad, Rusia podría ahorrarse el suplicio del paso por el capitalismo, con el mar de sufrimientos y desastres humanos que le acompañan. Ciertos escritores rusos habían desautorizado esta vía con las palabras del mismísimo Marx. Se citaba, en efecto, el texto de El capital en el que Marx había descrito el paso al capitalismo en Inglaterra (exponiendo el proceso por el que toda la población rural fue expulsada a sangre y fuego de sus tierras). Ahí había afirmado, ciertamente, que ese proceso, "que hasta ahora sólo se ha realizado plenamente en Inglaterra", es "el mismo movimiento que recorren todos los otros países de la Europa occidental". Sin embargo, Marx (en una carta al editor del Otyecestvenniye Zapisky en noviembre de 1877) decide intervenir en el debate y lo hace para desautorizar con energía esta utilización de su propio texto. Afirma que la única aplicación que puede hacerse de sus palabras es, en efecto, mucho más modesta: "si Rusia tiene que transformarse en una nación capitalista a ejemplo de los países de la Europa occidental no lo logrará sin transformar primero en proletariados a una buena parte de sus campesinos; y en consecuencia, una vez llegada al corazón del régimen capitalista, experimentará sus despiadadas leyes, como la experimentaron otros pueblos profanos. Esto es todo". ¡Eso es todo! Sin embargo, nos dice Marx, no lo es para su bienintencionado intérprete: “Él se siente obligado a metamorfosear mi esbozo histórico de la génesis del capitalismo en el Occidente europeo en una teoría historico-filosófica de la marcha general que el destino le impone a todo pueblo, cualquiera que sean las circunstancias históricas en las que se encuentre, a fin de que pueda terminar por llegar a la forma de la economía que le asegure, junto con la mayor expansión de las potencias productivas del trabajo social, el desarrollo más completo del hombre. Pero le pido a mi intérprete que me dispense: me honra y me avergüenza a la vez demasiado”. Acto seguido, Marx pasa a advertir que "sucesos notablemente análogos" conducen en la historia a resultados completamente distintos. Lo que se impone para la teoría de la historia es, pues, concluye Marx, "estudiar por separado cada una de estas formas de evolución" y comparándolas, encontrar la clave de esos fenómenos, en lugar de inventar "un passe-partout universal de una teoría historico-filosófica general cuya suprema virtud consiste en ser suprahistórica". Si Rusia tiene que convertirse en un país capitalista… no lo logrará sin la expropiación general de la propiedad comunal del campesinado. Eso es todo. No estaba dicho que Rusia debiera convertirse en un país capitalista; no estaba dicho que ningún pueblo tuviera que esperar a que el capitalismo se desarrollara plenamente. Lo único que dice Marx es que el capitalismo necesita que la población carezca de acceso a la tierra y, en general, esté expropiada de medios de vida. Sin expropiación generalizada de la población no hay capitalismo y, por lo tanto, el capitalismo era incompatible con la propiedad común de la tierra de la Rusia rural. Eso es todo. Y eso es, en realidad, irrefutable: la condición esencial del modo capitalista de producción es que la mayoría de la población carezca de medios de subsistencia autónomos y, por lo tanto, deba recurrir a trabajar para otro a cambio de un salario si quiere no morirse de hambre. Sin esta condición, podrá haber sin duda mercado, pero no capitalismo. Resulta fácil entender en qué sentido la decisión generalizada de trabajar para otro presupone que no se tenga la posibilidad de trabajar para uno mismo. En este sentido, el sistema completo del trabajo asalariado capitalista reposa sobre la expropiación generalizada de la población de cualquier posible medio de trabajo autónomo (en especial, aunque no sólo, del acceso a la tierra). Es decir, resulta fácil entender en qué sentido el modo capitalista de producción tiene como requisito fundamental que la mayoría de la población carezca de la propiedad necesaria para obtener el propio sustento. Con esto pasamos al segundo ejemplo que queríamos proponer: precisamente el asunto de la propiedad privada. Cuando el 21 de julio, en el discurso de inauguración de la “Imprenta de la Cultura”, Chávez defiende enérgicamente la “propiedad privada”, se está distanciando sin duda del marxismo, pero no de Marx. Todo el discurso de Chávez a este respecto se basa en la diferencia irrenunciable que hay entre la “propiedad” de los grandes terratenientes y los oligarcas y la “propiedad” de quien tiene “cuatro vacas” y vive de cuidarlas o tiene un pedacito de tierra que le permite subsistir por medio de su propio trabajo. Esta distinción, que tantas veces ha sido ignorada por el marxismo, es sin embargo la distinción fundamental que vertebra la obra cumbre de Marx. En efecto, en los dos últimos capítulos del Libro I de El capital, Marx pone de manifiesto que la clave para comprender el secreto del modo capitalista de producción consiste en comprender la radical oposición que hay entre la “propiedad privada capitalista” (que constituye el blanco de sus ataques) y la “propiedad privada que se funda en el trabajo personal”. Tanto es así que el Libro I de El capital concluye considerando repugnante el modo capitalista de producción y de acumulación y, por tanto, también la propiedad privada capitalista, precisamente porque “presuponen el aniquilamiento de la propiedad privada que se funda en el trabajo propio, esto es, la expropiación del trabajador”. De hecho, en El capital, que tiene por subtítulo “crítica de la economía política”, resulta que el principal reproche que lanza Marx contra ésta es, precisamente, que “la economía política procura, por principio, mantener en pie la más agradable de las confusiones entre la propiedad privada que se funda en el trabajo personal y la propiedad privada capitalista – diametralmente contrapuesta – que se funda en el aniquilamiento de la primera”. Del mismo modo, sus intervenciones políticas se centran contra el carácter capitalista de la propiedad precisamente porque presupone el aniquilamiento de la propiedad para la mayoría de la población. Así, por ejemplo, cuando en el Manifiesto Comunista Marx recuerda que “se nos ha reprochado a los comunistas el querer abolir la propiedad personalmente adquirida, fruto del trabajo propio, esa propiedad que forma la base de toda la libertad, actividad e independencia individual”, su respuesta a este reproche, desde luego, no es negar que la propiedad constituya en algún sentido la base de la libertad y la independencia individual. Por el contrario, Marx argumenta diciendo que es el capital quien ha suprimido por completo esa propiedad. Lo intolerable para Marx no es pensar que la propiedad sea en algún sentido condición necesaria de la libertad y la independencia individual. Lo intolerable para Marx es intentar escamotear el hecho de que en la sociedad capitalista “la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros”. Lo intolerable es que se reproche a los comunistas, en nombre del derecho de propiedad, el intento de suprimir una sociedad que “no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad”. No podemos realmente demostrar del todo lo que sostenemos en el espacio de este breve artículo (y, de hecho, no podremos realmente demostrarlo más que sobre la base del extenso libro que estamos actualmente escribiendo sobre Marx), pero tenemos derecho a sospechar que Marx se sentiría en realidad mucho más próximo a Chávez que a la mayoría de sus discípulos. Esperemos, eso sí, que Chávez tenga más suerte (o más cuidado) que el bueno de Marx con las cosas que se hacen y se dicen en su nombre. Noticia relacionada El libro “Comprender Venezuela, pensar la democracia” obtiene el Premio Nacional del Libro de Venezuela y Mención en el Premio Libertador.

Publicado en Rebelión, 04-09-2007

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Sobre instrucción, educación y asuntos afines

Salvador López Arnal

En el momento que redacto esta nota, han aparecido en la prensa escrita artículos de Fernando Savater (“¿Ciudadanos o feligreses?”, El País, 5/VII//2007), Rafael Sánchez Ferlosio (“Educar e instruir”, El País, 29/07/2007), Xavier Pericay (“Educación, instrucción y ciudadanía”, ABC, 15/08/2007) y, de nuevo, de Fernando Savater (“Instruir educando”, El País, 23/08/2007), una nota de Carlos Fernández Liria –“Ferlosio y la ciudadanía”, El País, 1/08/2007-, así como sendas cartas de Pericay y Savater (El País, 25/08/2007 y 28/08/2007 respectivamente), en torno a las nociones de instruir, educar y, como tema de fondo, la asignatura de la enseñanza secundaria obligatoria española “Educación para la ciudadanía”, y el mismo concepto de ciudadanía. Ignoro si hay más intervenciones hasta la fecha. Sospecho que alguna puede publicarse estos próximos días.

Sobre las que acabo de señalar, desearía realizar algunas precisiones.

0. La contraposición entre educar e instruir normalmente apunta a la diferencia entre transmitir información, conocimientos, destrezas, describir situaciones, explicar leyes o demostrar teoremas, que sería instruir (a veces, sinónima de enseñar) y, por el otro lado, formar al individuo, ayudar a construir su personalidad, su moral, sus valores éticos, estéticos, sus formas sociales de comportamiento, las bases de su perspectiva política (sin adoctrinamiento dogmático),… todo lo cual sería educar o formar. La contraposición se presenta a veces de forma excluyente o casi excluyente: cuando se instruye, se enseña y no se educa; si se educa, no se pretende instruir.

A propósito de esta distinción, Fernández Enguita recordaba en su bitácora un poema de T. S. Eliot (The Rock):

¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en la información?

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En la muerte de Benno Ohnesorg

(Sea dicho entre paréntesis: vale la pena recordar una olvidada relación del régimen del Sha  y la industria europea que ha sido recordada por Eduard Rodríguez Farré[6]. En los años setenta del pasado siglo, se creó en Europa un consorcio llamado “EURODIF” -abreviación de Eurodifusión- por el método de enriquecer uranio. El consorcio y sus instalaciones se encontraban, se siguen encontrando, bajo control francés. En EURODIF, además de los países europeos, España entre ellos, que no tenían entonces ni tienen ahora el ciclo completo del uranio, también participaba Irán, que antes, con el Sha en el poder, era país amigo. Al fundarse el consorcio, el Sha participó con un 10% del capital. Ya en estos años Irán tenía la finalidad de construir centrales nucleares. Nadie se escandalizaba por ello. Cuando fue Secretario de Estado bajo la presidencia de Nixon, Kissinger apuntó que la introducción de la industria nuclear en Irán beneficiaría las crecientes necesidades de su economía y, además, le permitiría reservar parte de su petróleo para la exportación o para la conversión en productos petroquímicos. El Sha era entonces un sátrapa, pero era nuestro sátrapa aliado. Cierro el paréntesis nuclear).

[1] Tomado de la editorial del número 11 de la revista Materiales, septiembre-octubre de 1977, p. 4

[2] Ahora en Manuel Sacristán, Intervenciones políticas. Icaria, Barcelona, 1985, pp.158-177 (el paso citado está en la página 165).

[3] Sacristán presentó y editó en 1976 una Antología de los escritos de la Meinhof a quien había conocido durante su estancia en Alemania entre 1954 y 1956.A ella se refería en una de sus últimas conferencias: “Sobre Lkukács” (1985), Manuel Sacristán, Seis conferencias. Libros de El Viejo Topo, Barcelona, 2005.

[4] Tariq Ali, Años de lucha en la calle. Akal, Madrid, 2007, p. 259.

[5] A la nueva edición (original 2005, en castellano 2007), Tariq Ali ha incorporado una larga introducción –“Crónica de entonces y de ahora”-, un apartado con intercambio de cartas entre John Lennon y John Hoyland y la entrevista que él y Robin Blackburn hicieron a Lennon y Ono.

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Algo + sobre las Españas

Salvador López Arnal

En un informado e interesante artículo publicado recientemente en el diario independiente (¡ay!) de la mañana[1], Joan Subirats alertaba sobre una  paradoja no resuelta y sobre una de sus principales derivaciones.

Para el gobierno Zapatero-De la Vega-Rubalcaba, que, no olvidemos, ha contado con apoyos parlamentarios a derecha e izquierda, el país va mejor que nunca. Todos los macrodatos señalan la misma dirección: lo óptimo es mejor que lo bueno.

La oposición, la oposición extrema de la derecha española desbridada, que apenas nada dice sobre asuntos económicos porque cree, con buenas razones, que la línea continuista del gobierno actual con el equipo Rato-Aznar es más que evidente[2], habla de sus temas, de los temas que le han permitido cuidar y movilizar a sus numerosas huestes, y ciudadanos afines, en siete u ocho ocasiones: terrorismo, unidad de España, ETA y 11-M, educación para la sodomía -la expresión está en su florida e impúdica mochila- y defensa nacional-católica frente a los ataques a la libertad religiosa y a la Santa y apostólica Iglesia española del gobierno y de los partidos laicos y anticlericales.

¿Y por qué, supuestamente, el país va bien o mejor que bien? Subirats recuerda los datos macroeconómicos que suele ser citados y repetidos hasta la saciedad por instancias oficiales: el paro ha disminuido hasta niveles no recordados (en algunas comunidades es prácticamente inexistente, apenas existe el denominado paro técnico); corre el dinero con profusión; parte de la ciudadanía invierte nuevamente en bolsa; se compran -o se compraban- pisos y segundas residencias; los bancos y empresas españolas, “nuestras multinacionales”, invierten en todo el mundo y sus beneficios alcanzan “valores y niveles históricos”; se exporta más que nunca; el turista 195 millones está a punto de aterrizar en suelo peninsular o insular; España, Barcelona en particular, son la mejor “botiga” (tienda) del mundo; la construcción se extiende como macha incontrolable por todo el Mediterráneo; la corrupción, la extendida corrupción, no impide negocios ni apoyos electorales. Largo etcétera.

Pero, cabe citar, Subirats así lo hace, el lado oscuro y falsario de nuestra lunática ilusión: se acreciente el malestar particular de muchos; las gentes, sin vidas exageradas y consumistas, no llegan a final de mes; los jóvenes no pueden independizarse o lo hacen en condiciones mucho peores que las de la generación anterior; el fracaso escolar no disminuye y el interés educativo no aumenta; los sueldos de algunos jóvenes, y de personas adultas, apenas alcanzan los 1.000 euros; la precariedad brilla por su masiva presencia; las hipotecas hipotecan vidas, finalidades y rebeldías; más ancianos se las ven y desean para llegar a final de mes sin ayudas públicas o de instituciones de caridad; personas mayores necesitan residencias públicas que no encuentran; listas de espera que, en algunas especialidades, no disminuyen de forma significativa; sectores y fábricas donde la siniestralidad dicta su ley; empresas donde todo atisbo de derecho humano y sindical es arrojado al archivo de lo inútil e  imposible, situado normalmente a mano derecha de la entrada en el infierno laboral; desigualdades crecientes (En Barcelona, Subirats lo recuerda, la renta media familiar de barrios enriquecidos como Pedralbes es seis veces superior que la renta media del Raval -al lado de Ramblas, en pleno centro de Barcelona- o que la del barrio de Besós Sur, cercano al lugar donde se celebró el despropósito del Forum de las culturas, parcialmente subvencionado, como es sabido, por multinacionales arrogantes e industrias con inversiones e intereses armamentísticos, netamente preocupadas todas ellas, eso sí, por “la paz, la cultura y la armonía de los pueblos”). Etcétera también, no vacío desde luego.

Joan Subirats señala efectos políticos de esta situación. No pretende, no puede ser exhaustivo en un artículo periodístico. Los que apenas cuentan en la cuentas están crecientemente alejados de la esfera política. Sin que todo sea, no lo es desde luego, ni pueda reducirse a participación electoral, los datos de la abstención son indicativos. En las últimas elecciones municipales –insisto: municipales, no autonómicas o europeas- la abstención ha alcanzado el 70% en algunos distritos de Barcelona. El porcentaje es otro muy distinto en los barrios donde, mayoritariamente, vive la pequeña burguesía o la alta burguesía -Eixample, Sarrià, Sant Gervasi, Pedralbes-. Siendo también significativo, se reduce a un 35%.

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Muertes en el circo

Salvador López Arnal

Había nacido el 26 de noviembre de 1984. El futbolista del Sevilla Antonio Puerta Pérez falleció el 29 de agosto a las 14:30 en la UCI del Hospital Virgen del Rocío después de ser ingresado de urgencias. Había sufrido una parada cardiaca durante el partido Sevilla-Getafe, consecuencia de una arritmia ventricular, causada a su vez por una displasia arritmogénica del ventrículo derecho. Según fuentes del hospital, la muerte del joven Antonio Puerta fue causada por "la encefalopatía postaxónica y el fracaso multiorgánicos secundarios a la parada cardiaca" que motivó su ingreso el pasado sábado 25 de agosto.

La capilla ardiente se instaló en el estadio Sánchez Pizjuán. El futbolista estuvo amortajado con la bandera del Sevilla. Se colocó también una bandera de España, que, según las crónicas, simbolizaba su internacionalidad. A sus pies, todos los títulos que conquistó con el equipo, al que, según comentó un dirigente del club, esas fueron sus palabras, “amó desde que tuvo uso de conciencia" (sic).

No vi el partido. Pero creo haber leído o escuchado que Antonio Puerta tuvo un primer desvanecimiento. Siguió adelante, nadie le advirtió del peligro, o acaso él no quiso hacer caso de la advertencia. Ignoro incluso si los servicios públicos del club le habían hecho pruebas suficientes para detectar su enfermedad. Una médica cardióloga de un organismo oficial de Deportes declaró, un día después del fallecimiento de Puerta, que era posible mediante pruebas adecuadas, cuya necesidad ella misma no había dejado de señalar, detectar esa y otras enfermedades cardiovasculares semejantes. Según creo, nadie la ha escuchado hasta la fecha o nadie ha querido tomar nota práctica de su recomendación. Tal vez incremente gastos y aumente la fracción costes-beneficios.

Bien estudiado, y no estoy en condiciones de hacerlo, algo de lo que ha sucedido tiene que ver directamente con lo que hoy es el fútbol: un negocio-espectáculo que mueve millones, y a millones de personas, en manos de multinacionales, abogados de renombre, empresarios de la construcción o gentes poco recomendables (Gil y el Atlético de Madrid, Berlusconi y el Milan)[1], que usan a veces su popularidad “deportiva” como trampolín político hacia otras arenas de aún mayor proyección y proximidad al Poder-poder. Que ese negocio no tiene entrañas, o las tiene en parada dilatada, es sabido: baste pensar en la final del mundial Francia-Brasil, cuando se obligó a jugar enfermo a Ronaldo, entonces en su mejor momento y con popularidad internacional. Los media impusieron su presencia.

Sobre el tratamiento mediático de la muerte de Antonio Puerta no es necesario decir nada que no se sepa. Acaso un pequeño apunte. ¿Qué sentido tiene hablar del embarazo de su compañera en estos momentos luctuosos? Tal vez lo tenga. Entonces, ¿qué sentido tiene hablar de los dos hijos de la anterior relación de su pareja? ¿Es ato de interés? ¿Qué sentido tiene señalar la diferencia de edad entre ambos, entre Puerta y su compañera? Algunas de las preguntas se responden solas. La cosmovisión que las envuelve produce vómitos.

Sigamos adelante porque acaso valga la pena señalar dos instantáneas más. Ese mismo 29, el día que fallecía Antonio Puerta, moría en Castellbisbal (Barcelona) un trabajador -latinoamericano, aunque no importa, pero acaso por ello más desprotegido y más desesperado- de las obras del AVE que se están haciendo en Barcelona. Dos trabajadores más resultaron heridos. Una bobina de 3.000 kilos de cabe cayó sobre ellos cuando instalaban la catenaria, justo cuando la estaban  manipulando. La responsable de las obras, en el tramo donde tuvo lugar el accidente, es ADIS[2], una unión temporal de las empresas Thales, Siemens, Dimetronic e Indra. Los trabajadores formaban parte de la plantilla de System, una empresa dedicada a la instalación de cabe eléctrico. Ya lo han adivinado: System es una subcontrata de Thales. De hecho, desde que en 2001 se iniciaron las obras del AVE en Cataluña, han perdido la vida en ellas al menos 11 trabajadores; otros 9 han sufrido heridas graves.

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Entrevista amb Josep Pàmies

Josep Pàmies. Membre d’Assemblea Pagesa de Catalunya

"La FAO reconeix que amb agricultura ecològica no hi hauria fam al món"

El camp s’esgota, davant el cultiu intensiu i l’ús indiscriminat d’agents químico-genètics que modifiquen l’estructura natural de les plantes. Els governs del Partit Popular, a Espanya, i de CiU, a Catalunya, van declarar oberta la veda per a la introducció de transgènics, decisió aquesta que ha suposat el principi de la fi per a la pagesia tradicional, i ha posat en perill diverses varietats agrícoles autòctones. Josep Pàmies, un pagès ‘conscient’ que comença a ser tan conegut com José Bové a França, és un dels que més batalla per a denunciar aquesta realitat del camp. El seu activisme l’ha portat a tenir problemes amb les autoritats, i el passat mes de juny va ser sentenciat a pagar 22.000 euros de sanció a un agent de seguretat que el va acusar de lesions, durant una manifestació duta a terme el 2003. Aquest contratemps, però, no desanima Pàmies a seguir treballant per millorar l’estat del camp, tant a nivell local, com estatal i mundial. Ni posa fre als seus amplis coneixements sobre plantes i cultius ecològics, que ja comencen a tenir ressó entre els cuiners més afamats del país i poden interessar a molta gent que pateix diabetis o hipertensió. Quina és la darrera hora de la sentència? He plantejat un recurs davant la multa que se m’ha imposat, perquè la persona afectada no pot aportar proves. Se m’acusa d’un delicte d’agressió i de falta lleu per provocar una lesió amb 350 dies de baixa per la víctima. Però jo li dic que no hi va haver violència de cap tipus. Ens manifestavem, i hi havien nens, quina violència hi podia haver? La lesió de l’agent era anterior a la del dia dels fets, i no li vaig causar jo. Sóc optimista, perquè si ja se m’ha commutat la pena de presó, se’m perdonarà aquesta suma de diners, que a més no puc pagar. Creu, doncs, que hi ha una persecució contra la seva persona? Hi ha intenció d’escapçar aquests moviments antitransgènics, perquè hi ha molts interessos econòmics i l’Administració calla. A Catalunya i Espanya s’està duent a terme un desastre tant gran, que no hi ha un sol pagès que s’atreveixi a cultivar panís ecològic. El que consumeixen les nostres bèsties ha de venir de fora. Tot això requereix respostes. Per què creu que s’est&an; utilitzant aquests panissos, com el BT76, per exemple? El BT 76 està prohibit des del desembre de 2004 perquè provocava resistència als antibiòtics, en els humans. Però el desordre que hi ha a Catalunya és tan gran que la varietat autòctona de panís ha quedat contaminada per la transgènica BT 76, prohibida dos anys enrera! Políticament, en qualsevol país democràtic passaria alguna cosa, però aquí no passa res. A què creu que es deu aquesta transigència Els governs anteriors a aquest han fet una aposta per les grans empreses agrícoles, i els actuals no es volen complicar la vida i acaben dient “fem ho tot transgènic”. Encara que sigui tòxic tant els fa. Els interessos que defensa la Conselleria d’Agricultura son els de l’agroindustria, que creu que amb la transgènia obtindran més rendiment econòmic, tot i que tampoc és cert perquè fa dos anys, en un camp d’experimentació de Gerri, es va demostrar que les varietats més rendibles eren les no transgèniques, és a dir les naturals. Existeix investigació a Catalunya? No, perquè els projectes d’investigació els financien, en bona part, les mateixes multinacionals que contaminen els panissos. No té sentit. El que cal és dur a terme una investigació totalment pública. Amb quins productes hi ha transgènia a Catalunya i Espanya? Amb les patates, les taronges i algunes hortícoles. Estem nerviosos, perquè si això no es para, dintre de pocs anys no hi haurà més agricultura familiar, s’acabaran les economies rurals, i tot s’especialitzarà i industrialitzarà. Cal buscar quelcom com el que hi ha a la Toscana o al Piamont, a Itàlia, on s’ha fet un rebuig total als transgènics i busquen donar valor afegit als productes autòctons, i crear genètica pròpia allunyada dels interessos de les multinacionals, com ara Monsanto o Syngenta, multinacional de Suïssa que no pot operar al seu propi país, que ha prohibit aquesta mena de cultius! El camí és, doncs, tornar cap a una agricultura de qualitat, amb productes de bon sabor, que fixin la pagesia en el territori, crein riquesa pel país. Llavors no caldria pagar royalties. Però enlloc d’això prima el menjar ‘porqueria’ sense gust, i es ven l’agricultura al millor postor. Aquesta realitat suposa que la pagesia, com a tal, desaparegui. L’agricultura agressiva, a més d’efectes econòmics incerts, té també riscos pel medi ambient i la salut? Quan hi ha dubtes sobre la salut, cal parar la maquinària i investigar més. Investigació al 100% pública i imparcial. Una investigació russa va alimentar cries de rata amb soja transgènica de Monsanto i el 50% va morir. En canvi, cap de les que van ser alimentades amb soja normal va morir. Les universitats i càtedres de Medicina de han d’implicar-s’hi més, fer com L’Institut Pasteur de França, que fa poc va alertar dels efectes del BT 176. Pot especificar una mica més sobre aquesta investigació russa? Sí, va ser un experiment fet per la doctora Irina Ermakova. Va fer tres grups de rates. Un alimentat per soja transgènica, una altra amb soja normal i una tercera que va rebre altres aliments. De les del primer grup, van morir la meitat i l’altre meitat va patir malformacions irreversibles. Una investigadora que descobreix això i diu que la culpa és de Monsanto ja és prou important com perquè la Conselleria d’Agricultura alerti les dones, que avui en dia mengen molta soja, per exemple. És, per tant, escandalós que a Espanya no tant sols no s’investigui sinó que si la soja MON 810 s’hagués d’aprovar amb les normes actuals, no s’aprovaria! I se segueix cultivant! És tant gros el que passa que l’única explicació que li veig són que els interessos econòmics que pressionen o corrompen els nostres polítics. D’això hi ha alguna evidència, públicament coneguda? Se’n parla, però jo, és clar, no ho puc provar. Però qualsevol persona que tingui sentiments i vegi aquestes investigacions parcials, que vegi com s’està morint l’agricultura perquè s’entra en un model industrial on quatre empreses s’ho reparteixen tot, que vegi aquest monocultiu a Catalunya, tan rica en diversitat, en fruites, veurà clar que o bé són hi ha molta incompetència o bé la mala fe és la que mou els fils. Té algun contacte amb José Bové? Amb ell directament no he parlat mai, tot i que sí amb la seva organització Voie Paysanne, i és possible que tractem de coordinar-nos a nivell europeu. Conec a Vandana Shiva, gran defensora de la pagesia de la India, on 20.000 pagesos moren cada any perquè l’arròs transgènic els ha contaminat totes les llavors, que ja no poden reproduir. Aquests pagesos indis, al no poder alimentar els seus fills, se suïciden bevent la pròpia risina de Monsanto. Aquí hem de lluitar per a ajudar aquelles pagesies que encara estan; pitjor que la nostra. També tinc relació amb Pere Casaldàliga, que està reportant els problemes de l’Amazònia on els pagesos es veuen obligats a abandonar els seus cultius tradicionals per a afavorir interessos extensius i industrials. El que vostè proposa és un canvi complet de model Tard o d’hora l’agricultura industrial s’acabarà. Abans, jo creia en els herbicides i els pesticides. Però la truita s’ha girat i ara ja no s’explica res sobre el cicle de les plantes o dels animals, és com si a les facultats de Medecina no s’ensenyés res sobre l’ésser humà. Hi ha tant a fer amb relació a l’economia agrícola que no es pot deixar de banda el propi potencial de les plantes, del animals i de l’economia pagesa. Però els interessos de les farmacèutiques i les químiques primen per sobre de tot això. Creu qu cal aturar l’enorme èxode rural que hi ha al món, que no quedi tant buit el camp? Què hi fa tanta gent amuntegada a la ciutat, poguent viure decentment al camp, fent productes de qualitat? Avui en dia, amb la tecnologia que hi ha i la riquesa que pot arribar a produir la terra, seria totalment possible que la gent s’arrelés al camp il treballés el territori, sense subvencions, vivint de la seva pròpia producció, no del que certes grans multinacionals demanessin que es produïs. Avui en dia hi ha els mitjans perquè tothom, a tot arreu, pogui menjar amb productes sans. El futur és aquest i aquí i , per tant, hem d’anar cap a un canvi de model. La FAO reconeix que amb agricultura ecològica no hi hauria fam al món, ni contaminació del medi ambient. Els pagesos químics que han fet marxa enrera saben que és possible deixar de contaminar. I, per contra, ni a Catalunya, ni a Espanya no hi ha cap càtedra sobre Agricultura Ecològica. Això és una vergonya molt gran. Algun país com a model? A França hi ha tots aquests grups que defensen l’anomenada agricultura-fermier, on el pages transforma les seves granges en obrador. Però, sobre tot, reclamem lleis que amparin una agricultura arrelada, que desemvolupi l’artesania alimentària, perquè la gent que s’hi dedica pugui vendre productes per a complementar ingressos, com formatges, per exemple. Per això reivindiquem una llei que potencii aquesta petita iniciativa en front de la norma sanitària europea, que al final només defensa la indústria. Si a França, Alemanya, i a diverses regions d’Italia i Grècia existeix, perquè aquí no? Algun partit que sintonitzi amb el que demanen? Iniciativa per Catalunya. I Esquerra Republicana, en part. Però estan lligats pels acords de Govern i no poden portar endavant una protecció integral del medi ambient, perquè no controlen la cartera d’Agricultura, que és la que està amparant, des de l’època de CiU, els cultius industrials. Així les coses, el territori està abonat pels transgènics i el panís autòcton ha desaparegut. Per a nosaltres és un delicte que desapareguin espècies i semilles pròpies. Però com que no està tipificat com a tal, perquè son plantes, no es jutja. Per això estem treballant perquè es protegeixin jurídicament les varietats autòctones. Vostè està cultivant stevia, planta amb múltiples propietats… En efecte, és una una planta bona per la hipertensió i la diabetes. El cuiner Quique Dacosta experimenta amb ella als seus plats. Hi ha moltes plantes beneficioses per l’organisme arreu del planeta, i que la farmaindústria criminalitza. Amb la mateixa llei de l’etiquetatge, feta a nivell d’Estat, que impedeix a qualsevol pagès etiquetar lliurement qualsevol producte que sigui realment natural. En canvi, Danone sí que pot posar que un producte seu “va bé pel colesterol”. La Generalitat hauria de plantar cara a aquesta llei. La gent ha de conèixer, ha de poder tractar-se amb plantes que els poden ser beneficioses, però si no podem etiquetar això queda tallat de socarrel.

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