Un punto de encuentro para las alternativas sociales

¿Por qué Bush quiere la piel de Saddam?

"Combatiremos contra muchos enemigos porque son muchos los que tenemos alrededor. Pero si perseveramos en esta visión del mundo y si para terminar el trabajo, en lugar de confiar en la sutil diplomacia de las palabras estamos dispuestos a dirigir la guerra global, el día de mañana nuestros hijos nos cantaran cantos de gloria y de agradecimiento”. Richard Perle, hasta hace poco Consejero en jefe del gobierno de Bush.

I. Introducción. El paradigma. Comienzo de la guerra permanente y la respuesta La novedad de lo ocurrido con ocasión de la invasión de Irak ha sido la fuerza no prevista con la que se han enfrentado la lógica de la paz y la lógica de la guerra. La de una guerra anunciada, la de la brutalidad criminal de la agresión, de la asimetría de medios, de la mentira descarada, de la violación del derecho, de la ruptura de consensos trabajosamente construidos, de la justificación del unilateralismo, de la imposición del militarismo como estrategia de paz, de la tergiversación del sentido de palabras, de la fabricación de más armas como base para la reactivación económica, del arrogante desprecio de la opinión pública, del mesianismo, etc. Y por otro lado la de un movimiento mundial enormemente potente, que en su convocatoria y resultados ha dejado atónitos los movimientos de masas clásicos por su fuerza, coherencia en la expresión, espontaneidad y masividad. Se trata del hecho más masivo de la historia de la humanidad y el más masivo de la historia de España y Cataluña.

¿Por qué ahora y no antes, con Nicaragua, Chiapas, con ocasión de los más de un millón de muertos en los Grandes Lagos, o con Somalia o Sudán o Timor, con los de la ex-Yugoslavia o Kosovo y ni siquiera con Afganistán? ¿Qué condiciones objetivas y subjetivas se han dado ahora que no se dieron anteriormente? ¿Ha sido simplemente la gota que colma el vaso o algo más? ¿Qué ha percibido la población en esta ocasión?

Por la simplicidad de planteamientos con los que se ha intervenido, el conflicto de Irak ha tenido la virtud de actuar como catalizador de la conciencia mundial. Ha puesto transparentemente en evidencia que este modelo de desarrollo necesita robar. Y en consecuencia necesita matar para poder robar. Y los dirigentes del mundo han sido tan estúpidamente insolentes que lo han dicho y hecho sin ningún disimulo. El 11 de septiembre facilitó la coartada del terrorismo como justificación. Pero no ha colado. Se proclamó el estado de Guerra Global Permanente, el estado de excepción en el mundo entero. Los asesinos han ganado, como no podía ser de otra forma, la batalla militar. Pero han perdido todas las batallas políticas, desde la de la opinión pública a la de la legitimidad que podía haberle dado la ONU etc. Ahora la pregunta es qué traducción política e institucional tendrá el malestar colectivo, cómo continuar el movimiento, si esto ayudará a superar de una vez el divorcio entre sociedad civil y sociedad política etc. Por otra parte, el planteamiento maniqueo de Bush «el que no está conmigo está contra mí», como Dios, deja muy poco espacio a una posible «tercera vía» o socialdemocracia.

El conflicto de Irak ha sido un paradigma. Tan brutalmente evidente que tiene por ello la ventaja de ser pedagógicamente comprensible. Se trata de un conflicto global en el que confluyen todos los elementos ideológicos, culturales, económicos, políticos y estratégicos posiblemente dispersos en otros conflictos. Y la respuesta a la agresión ha tenido también y por primera vez un carácter global. Después de Seattle y Praga y Florencia y Porto Alegre las víctimas han aprendido que la lógica criminal del sistema es siempre la misma con pretextos diferentes. Han aprendido que detrás de los conflictos de Irak, Venezuela, Colombia o Chiapas, que en el tema de la deuda o en el conflicto del agua que se avecina, con el pretexto de la droga o el terrorismo etc., también el sistema “piensa globalmente y actúa localmente”. Porque lo más inquietante de la situación actual es en el fondo la ausencia de un modelo explicativo del comportamiento americano como no sea el de usar la mera fuerza bruta al servicio de la rapiña.

¿Por qué de nuevo la agresión contra Irak? ¿Por qué el sadismo martirizando todavía más a una población exhausta y ya mártir? Con misiles se “libera” a las ciudades que manifiestan no querer ser “liberadas” y se asesina a miles de inocentes para que sus “derechos humanos sean respetados”. El embargo y el uranio empobrecido del 91 han provocado un millón y medio de muertes. La OMS calcula que en el plazo de 15 años casi el 50 % de la población de Irak puede estar afectada de cáncer. La Renta per Capita ha bajado de 3500 a 800 dólares por persona. ¿No bastaba con esto? ¿Por qué esta falta de piedad ante un pueblo inerme y exhausto? Pues por la misma lógica, por la que se le atacó hace doce años: la voluntad de controlar en el mundo de hoy los recursos energéticos y de dominar el Oriente Medio. A estos se han añadido en la actual administración republicana de Bush-hijo otros dos motivos: la necesidad de superar la crisis interna, económica y moral, de EUA y un nuevo punto de partida de fanatismo, de ideología de cruzada de salvación de la civilización occidental, de fundamentalismo religioso. Pero puede ser síntoma del canto del cisne del Imperio, su principio del fin.

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Argentina no puede ni debe pagar la deuda externa

AcciónDeudaExtJul03 * jgambina@rcc.com.ar

El FMI consideró adecuado el cumplimiento de los compromisos acordados con el gobierno argentino entre enero y agosto de este año, y habilita así el inicio de nuevas negociaciones para establecer un nuevo acuerdo por tres años. Allí se renovarán las cláusulas de ajuste fiscal establecidas a comienzo del 2003 y quizá agravadas. Si la meta fiscal requería un superávit de 2,5% del PBI, la intencionalidad del organismo internacional intentará acercarla a 4,5%, presionando a la disminución del gasto público y a una mayor apropiación de la capacidad de recaudación verificable en el último tiempo. Pero también reincidirá en fijar metas de cambios estructurales que agudizarán los problemas de fondo que sufre la mayoría de la sociedad argentina. En primer lugar la salida del "default" con inversores internacionales y la restauración de pagos a los organismos multilaterales de crédito. En segundo lugar la recomposición de las tarifas de los servicios públicos privatizados, congelados por la Ley de Emergencia desde comienzos de 2002 y prorrogada hasta fines del 2004. Tercero, la reestructuración del sistema bancario, incluyendo algunas de las tantas pretensiones de enajenar los subsistentes bancos oficiales. Además, las consabidas pretensiones de reforma tributaria y disciplinamiento fiscal de las provincias para asegurar capacidad estatal de pago a los acreedores de la deuda externa. Se debe sumar a ello la sempiterna demanda de seguridad jurídica para los inversores internacionales.

Por un lado están los reclamos del FMI, coincidentes con los acreedores externos y las clases dominantes que actúan en la Argentina, a quiénes solo les importa la recreación de condiciones para sus negocios. Nada les importa la problemática social derivada de esa voracidad concentrada en la acumulación de ganancias, riqueza y poder. Por eso les suena bien que el Financial Times pondere la "recuperación económica" de la Argentina, ya que ello genera mejores condiciones para cobrar "que hace un año". Del otro lado está el gobierno argentino y sus propósitos en materia de política económica. El presidente Kirchner le manifestó al ministro de economía francés que reclamaba por los intereses empresarios de Francia en nuestro país, que su preocupación eran 35 millones de argentinos. Eso supone anteponer las necesidades e intereses de la mayoría empobrecida, más del 50% de la población, y que vive "para y del" mercado interno, tales como los trabajadores, pequeños y medianos productores y empresarios, algo así como el 90% de la población. ¿Pero, esas necesidades insatisfechas de ciudadanos afectados por el desempleo, bajos ingresos provisionales o carencias de salud, educación e incluso crédito para la reactivación de economías regionales y desarrollo de pequeñas y medianas empresas y productores, se compadece con un superávit entre enero y mayo 2003 de 5.100 millones de pesos? La proyección para todo el año alcanza a los 10.000 millones. Es cierto que hasta mayo gobernó Duhalde y desde fines de ese mes inició su turno la gestión Kirchner, aunque claro, ambas administraciones con el mismo Ministro de Economía y encargado de negociar con acreedores y FMI.

Eso es lo que está en juego en las negociaciones con el FMI, y las autoridades argentinas deben optar por atender el pliego de condiciones del poder económico, o decidirse firmemente por resolver las necesidades socio económicas mayoritarias de la población. No se puede navegar en la indecisión de esa opción. El ejemplo es la salida de la convertibilidad. Se cambió el régimen cambiario pero se mantuvo la apertura de la economía facilitando la salida de capitales, estimada por el INDEC en más de 7.000 millones de dólares durante el 2002 y continuada en el presente año. Se afirma que las privatizaciones están para perpetuarse, ya que se revisan los contratos, pero si es necesario habrá nuevas convocatorias de privatización. La inserción internacional subordinada se confirma con el periplo por los países capitalistas desarrollados y los encuentros con sus presidentes y reafirmaciones de fe en el capitalismo y la posibilidad de construir un país normal o serio. Apertura de la economía, subsidiariedad del Estado e inserción mundial subordinada al capitalismo desarrollado fueron las banderas enarboladas por la dictadura genocida y lamentablemente sostenidas con vigencia constitucional.

Un camino alternativo supone modificar radicalmente las prioridades de política económica y colocar en primer lugar la demanda de empleo y reactivación del mercado interno. En ese marco, la deuda externa no debe ni puede pagarse. Los acreedores de la deuda externa pública de Argentina deberán aceptar que oportunamente asumieron un elevado riesgo voluntario con tasas de interés usurarias que nuestro pueblo no debe ni puede pagar. Es cierto que hay sectores populares que recibieron bonos compulsivos y son acreedores involuntarios y pueden ser afectados por una política de no pago de la deuda. Para esos casos debe resolverse un fondo especial financiado por los beneficiarios de grandes créditos pesificados y los principales apropiadores de la renta nacional en los recientes 90, e incluso desde el origen del "modelo", asociado al terrorismo de Estado. Deuda externa y crimen organizado desde el Estado son parte de una misma herencia a desterrar para superar la crisis argentina.

Buenos Aires, 27 de julio de 2003.

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Balance de un gobierno democrático y popular

Entrevista con Miguel Rossetto, vice-gobernador del Gobierno del Estado de Rio Grande do Sul (marzo de 2.000)

Llegando a la capital de Río Grande del Sur, el viajero mínimamente informado busca las señales, los detalles y expresiones del gobierno “democrático y popular” en este Estado brasileiro, las concreciones de una política “revolu-cionaria”. Caminando por las calles y plazas de Porto Alegre, uno encuentra realidades ya vistas, situaciones, incluso, peores a las de los países del llamado “Occidente” o “mundo desa-rrollado”. Por si fuera poco, en esos primeros días de marzo, era imposible no tener conocimiento de una pro-longada huelga de profesores de Secundaria por mejoras salariales.

Pep Valenzuela.- ¿Qué revolución es ésta? ¿Dónde y cómo se materializa el famoso presupuesto participativo (OP)? ¿Qué balance hacen ustedes de esta experiencia de algo más de un año en el gobierno del Estado?

Miguel Rosseto.- Nuestro grande y primer desafío, que fue en la Administración de Porto Alegre, donde ya gobernamos hace casi 12 años, es la experiencia de gobierno del PT más amplia, compleja y rica en Brasil. Tú vas a encontrar los resultados de esta gestión (administración) de izquierda cuando visites la ciudad, cuando visites una escuela municipal, un puesto de salud municipal; cuando encuentres las políticas de habitación, cuando convivas en los parques, con toda la recuperación del medio ambiente para la población, con todo un ambiente cultural distinto en la ciudad. El grande trabajo que nosotros realizamos en estos últimos años en Porto Alegre, fue preservar una referencia política de gestión pública radicalmente distinta del modelo de destrucción del Estado, de privatización del Estado, de concentración de renta y de poder político.

PV.- ¿Es eso posible en el marco de un país como Brasil, con un gobierno totalmente alineado con el modelo neoliberal y, peor, dependiente de los dictados del FMI y de los EE UU?

MR.- Es evidente que ese proceso en una ciudad, en un Estado como el nuestro, guarda enormes limitaciones en relación con el gobierno nacional. Por eso es importante y revolucionario lo que nosotros conseguimos comprobar: que es posible gobernar de una forma diferente. Es posible gobernar sin ampliación de la exclusión, sin ampliación de la concentración del poder económico, del poder político, sin ampliación de la violencia social en todos los sentidos. Tanto en Porto Alegre, como en Caxías y otras experiencias que estamos desarrollando.

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Primera vuelta de las elecciones municipales 2004: pérdidas y ganancias

La campaña

El carácter sui generis de la campaña electoral se debe no solo al hecho de que el Partido de los Trabajadores (PT) intervino por primera vez como gobierno y el Partido del Frente Liberal (PFL), como oposición, sino también a que el PT se presentó por primera vez con su nueva cara, la del gobierno de Lula, con su política económica conservadora. Esto se reflejó, por un lado, en la disminución de la participación de la militancia en las campañas, mucho más profesionalizadas que antes y, por otro, en la gran cantidad de recursos para los candidatos, tanto a las elecciones mayoritarias como a las proporcionales. Pero a pesar de esta nueva cara conservadora, resultado de las políticas del gobierno de Lula, fue significativa la actitud, prácticamente generalizada, de oposición de los grandes medios de comunicación a los candidatos del PT. En São Paulo, en particular, la preferencia por el candidato del Partido Social Demócrata Brasileño, PSDB (José Serra), y la hostilidad con la administración petista -que puso en práctica un buen programa de políticas sociales para las periferias de la ciudad- quedó manifiesta. Queda la impresión de que las élites tradicionales se identifican más directamente con los candidatos del PSDB y del PFL. Esto es, incluso con su nueva cara, el PT no gana la simpatía de esas élites, especialmente en el caso de las políticas municipales, donde no se incluye la política económica del gobierno de Lula -punto de apoyo de esas élites al gobierno federal-, pero se concentra en políticas sociales -en general prioritarias en los gobiernos petistas a nivel local. Ganancias del PT

Como era de esperar, para un partido que triunfa por primera vez en las elecciones presidenciales, el PT amplió enormemente los cargos municipales conquistados a nivel nacional. Esto sucedió anteriormente con el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) y con el PSDB y, por si solo, no representa ninguna novedad. El alcance de esta victoria del PT aún está por verse, conforme se realice la cuantificación, pero la previsión de multiplicar por cinco el número de alcandías, que ya fue corregida anteriormente, no será alcanzada. Sin embargo, en estados como Minas Gerais, donde la presencia del PT era localizada, ahora se extiende y en el total del país se puede multiplicar por tres el número de alcaldes del partido. El avance en las regiones más atrasadas del país, al centro y al norte -con triunfos en la primera vuelta en Rio Branco, Macapá y Palmas- es también significativo en un partido que, estando en el gobierno dispone de la capacidad de alianzas, de captación de líderes existentes y de promoción de las campañas mediante recursos. El PT que puede decir que salió triunfante en la primera vuelta es el PT de la mejor tradición del partido de administración municipal, que realiza buenas políticas sociales. Fue así que se obtuvo la reelección en la primera vuelta en Recife, en Belo Horizonte y en Aracaju. Incluso si en otras ciudades donde esas políticas fueron puestas igualmente en práctica, como Porto Alegre, Belém y Sao Paulo, la segunda vuelta se presenta con dificultades, particularmente en estos dos últimos casos. Una sorpresa favorable a la izquierda fue el paso de Luzianne Lins a la segunda vuelta en Fortaleza. Vencedora de la convención interna del PT, contra la voluntad de la dirección nacional del partido, que privilegió abiertamente en la campaña al candidato del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), a quien deseaba que el PT apoye -a cambio del retiro de Jandira Fegali en Rio y el apoyo a Bittar-, ella superó en el resultado final al candidato del PCdoB -que comenzó liderando las encuestas- y llega a la segunda vuelta con buenas posibilidades de victoria. Para esto Luizianne contará con el apoyo del PT en su totalidad, del PCdoB y de los votos de sectores disidentes de las élites tradicionales. Perteneciente a una corriente de izquierda -Democracia Socialista-, ella contó con la participación de cinco ministros del gobierno de Lula, mientras otros dirigentes – entre ellos Genoino y José Dirceu- apoyaban al candidato del PCdoB, permitiendo quizás que el PT vuelva al gobierno de Fortaleza, después del gobierno traumático de Maria Luisa Fontenelle en 1985. Pérdidas del PT

En comparación con esas candidaturas, las que representaban más directamente al gobierno federal, sin defender mandatos existentes, pero marcando la presencia del gobierno de Lula, tuvieron los peores resultados. Fueron los casos paradigmáticos de Rio de Janeiro, de Salvador y de Ribeirão Preto -aunque en esta se defendía un mandato-. En estas tres ciudades fue determinante el hecho de que Jorge Bittar y Nelson Pellegrino representasen al gobierno federal, por haber ocupado cargos en ese gobierno y en el caso de Ribeirao Preto por tratarse del vicealcalde de Antonio Palocci. En la ciudad de Rio de Janeiro, Lula había obtenido su mejor votación en la segunda vuelta, con más del 80% de los votos. Jorge Bittar, que ocupa un cargo de secretario del gobierno de Lula, quedó en quinto lugar, con el 6% de los votos. Fue el peor resultado de la izquierda en toda su historia, ya que sumados esos votos a los de Jandira Fegali, suman 13%. El contrapeso puede venir de las probables victorias de Godofredo en Niteroi, vicealcalde que heredó el mandato e hizo un buen gobierno, y de Lindberg Faria en Nova Iguaçu, si consigue efectivamente perforar el bloqueo local y llevar, por primera vez al PT a una alcaldía importante en Baixada Fulmínense. Pero en su conjunto, la dirección que Bittar y Benedita dieron al PT en Rio llega a una situación límite, la del más bajo perfil en la ciudad desde que el partido surgió.

En Salvador, Lula había obtenido su segunda mejor votación en la segunda vuelta. Pellegrino, que fue líder del gobierno en la Cámara cuando las polémicas votaciones de la reformas de previsión social y tributaria, y había estado delante en la encuestas antes de la campaña, llegó en tercer lugar, sin lograr pasar a la segunda vuelta. Se quiebra así una trayectoria ascendente del PT en Salvador, que proyectaba una victoria en estas elecciones, antes de la nueva fisonomía del PT en el gobierno de Lula.

En Ribeirao Preto, incluso con la participación de Palocci, su sucesor llegó en tercer lugar. El gobernador de Mato Grosso do Sul, Zeca, por su parte, el más moderado de los dirigentes con cargo ejecutivo del PT, directamente identificado con el giro conservador del gobierno federal, también sufrió una grave derrota de su candidato a la alcaldía de la capital, donde perdió en la primera vuelta -marcando así un cuadro negativo para los candidatos que más directamente expresaron vínculos con el gobierno federal.

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Elecciones en Brasil

Las elecciones municipales que acaban de realizarse en Brasil revelan un avance poco espectacular del Partido de los Trabajadores de Lula. Esto se explica por la ausencia de una línea política coherente con la percepción popular de su programa y de su comportamiento político. Brasil desperdicia así una oportunidad excepcional para avanzar hacia un nuevo modelo político en América Latina.

Las elecciones municipales no reflejan necesariamente las tendencias nacionales. Pero cuando un partido de origen popular asume el gobierno, las elecciones locales tienden a reflejar la tendencia al cambio manifestada en esta oportunidad. En el Chile de Allende, por ejemplo, las elecciones municipales de 1971, elevaron del 33% al 51% la votación de la Unidad Popular. El pueblo chileno expresaba así su voluntad de cambio.

En el caso de Brasil postelectoral de Lula podríamos esperar un avance similar si el gobierno Lula demostrara la misma coherencia que Allende. Su política económica y la adopción de principios neoliberales en su plan social dieron señales negativas a la población, contrastando solamente con su política internacional, de carácter claramente progresista.

Al mismo tiempo, el comportamiento político del gobierno, al buscar alianzas demasiado amplias con fuerzas conservadoras reconocidas como corruptas, enajenaron importantes sectores del Partido de los Trabajadores y provocaron confusión en su base política de izquierda y de centro. De cualquier forma, provocó una enorme frustración en amplios sectores que apoyaron su propuesta de cambio social.

De esta forma, las elecciones municipales en curso están muy por detrás de lo que esperaba la dirección nacional del PT que llegó a anunciar la victoria del Partido en cerca de 800 a 1000 municipios del país que cuenta con cerca de 5700 municipios dispersos en 8,5 millones de kilómetros cuadrados. Para alcanzar este objetivo, el PT creó directorios locales o direcciones provisionales en casi todos los municipios del país. Sin embargo, según los datos de las elecciones realizadas el domingo 3 de octubre e inmediatamente computadas por sistema electrónico, el PT difícilmente alcanzará la victoria en 500 municipios en todo el país. Esto representa un gran avance en relación a cerca de 200 municipios que detentaba hasta antes de esta elección. Pero muy poco en relación a las aspiraciones del PT de convertirse en el mayor partido nacional.

Es necesario señalar, sin embargo, que los resultados de la primera vuelta realizada el 3 de octubre dan al PT cerca de 10 millones de votos, lo que le da la condición de partido más bien votado en el país. Empero su principal rival, el PSDB del derrotado Fernando Henrique Cardoso tiene cerca de 9 millones de votos y el PMDB obtuvo cerca de 8 millones de votos. El PT no tiene, por lo tanto, una mayoría suficiente para gobernar solo. No puede renunciar a la alianza con varios partidos para formar una mayoría parlamentaria razonable.

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El reinado del poder confuso (América Latina en la trampa progresista)

Jorge Beinstein

jorgebeinstein@yahoo.com

Cartón lleno, la ola progresista está a punto de cubrir lo esencial de la geografía latinoamericana, si López Obrador llega a imponerse en Méjico, la vieja derecha neoliberal habrá quedado reducida a unos pocos remanentes de los años 1990. Sin embargo desde el punto de vista de los intereses económicos dominantes en la región muy poco ha cambiado, tampoco se han producido mejoras en el plano social, el proceso de concentración de ingresos y empobrecimiento masivo continua su marcha. Aunque se han producido mutaciones decisivas en las retóricas oficiales, ahora plagadas de alusiones humanistas y de críticas a las multinacionales o al FMI (que no se dan por aludidos y prosiguen su labor). ¿Que es en realidad el progresismo latinoamericano?, ¿que rasgos definen a un gobierno como tal?, ¿en que se diferencia de los regímenes anteriores?, ¿como puede ser que en Washington, donde gobierna la extrema derecha, no aparezca ni la menor señal de preocupación por estos cambios?.

 

Fronteras borrosas

Ensayar una tipificación del centroizquierda regional no es tarea sencilla, pululan señales híbridas, contradictorias, discursos opuestos a los hechos, promesas incumplidas. Sus fronteras son borrosas, en ciertos casos es difícil establecer si algunos de sus integrantes realmente pertenecen o no al espacio, su heterogeneidad ideológica y de origen político es desconcertante. Lula fue un dirigente obrero partidario del socialismo aunque apenas llegó al gobierno aclaró que no era un hombre de izquierda, Kirtchner  fue en la década pasada un decidido gobernador de provincia neoliberal, amasó su primera fortuna durante la dictadura militar, pero ahora ha decidido borrar ese pasado, se proclama progresista y recuerda lejanos nebulosos antecedentes en la ‘izquierda peronista’ (y aplica una política favorable a la hegemonía de las multinacionales). Bachelet es al mismo tiempo ‘heredera’ del partido socialista de Salvador Allende y firme defensora del sistema económico forjado bajo la dictadura de Pinochet. Y tanto ella como Tabaré Vazquez (de vieja trayectoria en la izquierda y acompañado por funcionarios ex tupamaros) están entre los más fieles aliados de los Estados Unidos.

Algo que los marca a casi todos es su dedicación prioritaria a las manipulaciones mediáticas, el mundo ilusorio de los medios de comunicación es la ‘tierra firme’  cuya dinámica sobredetermina buena parte de sus actos, toda esa venta y reventa de ilusiones cubre un pragmatismo próximo a la amoralidad absoluta. Su común denominador es un cierto izquierdismo ‘cultural’ (moderado) combinado con políticas económicas conservadoras que preservan las reformas neoliberales de los años 1980-1990. Aunque en materia de política internacional en algunos casos van más allá  de los discursos y practican un juego que afloja los tradicionales lazos de sujeción al Imperio y anuda vínculos con otros sistemas de poder. En fin, la rápida decrepitud de las privatizaciones los lleva a veces a reasumir el control público de algún sector enajenado en ruinas, lo que les permite animar unos pocos shows nacionalistas (muy acotados).

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Brasil está en una encrucijada

* Dirigente del MST y Vía Campesina

Vivimos en un territorio rico, con una capacidad de producción de riquezas impresionante, pero con reglas que producen una sociedad desigual, injusta, perversa.

El Brasil es la sociedad más desigual del planeta, donde existe más distancia entre ricos y pobres. ¿Pero por qué ocurre eso? La vieja broma contada es de que Dios, al hacer nuestro planeta, nos dio todo de bueno, de recursos naturales y de generosidad popular. Pero, en compensación, nos dio una plaga de décadas y décadas de políticos, o sea, personas responsables por la cosa pública, corruptos e irresponsables.

Broma aparte. Nuestra sociedad padece problemas con orígenes históricos que vienen de la época del colonialismo y de la esclavitud. Otros problemas tienen sus orígenes en los modelos económicos adoptados en el siglo XX, que culminaron con los 12 años de neoliberalismo de los gobiernos de Collor-FHC (Fernando Henrique Cardoso).

Pues bien, en las elecciones de octubre, el pueblo brasilero dijo no al neoliberalismo y votó por cambios. Votó bien. Pero votó por cambiar el modelo neoliberal, sin saber qué otro modelo adoptar. ¿Por qué hizo esto? Porque infelizmente el marqueting televisivo electoral sustituyó al debate de ideas. Empobreció, política y culturalmente, a nuestro pueblo.

Y ahora, incluso con Lula en el plan alto, la sociedad continúa en la misma encrucijada. Hay una disputa permanente en el gobierno, en la sociedad, y en los medios de comunicación sobre cual camino ha seguir de aquí para adelante. Un sector de las élites y que está también en el gobierno quiere mantener el neoliberalismo, la libertad total al capital internacional. Y con eso quiere adherirse al ALCA, al FMI, al Banco Mundial, y la OMC. Como si este camino fuese la solución para nuestros problemas.

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Conferência Nacional em Defesa do Emprego, dos Direitos, da Terra e do Parque Fabril Brasileiro

SC – Joinville, 3,4 e 5 de 0utubro de 2003 Companheiros e companheiras,

A seguir vocês encontrarão as principais resoluções da Conferência. Seus resultados um passo e um ponto de apoio para a classe trabalhadora brasileira em sua resistência contra as demissões, contra o desemprego, a luta pela terra, contra o fechamento das fábricas, enfim, a luta da classe trabalhadora pela sobrevivência.

Com a presença de 2.000 participantes no Ato de abertura, na Sexta-feira, e 531 delegados inscritos, de sete estados, durante três dias uma profunda e fraterna discussão foi realizada. Trabalhamos para encontrar os pontos de unidade e de ação para barrar a ofensiva dos capitalistas e os governos contra os direitos e conquistas sociais, democráticas e nacionais.

A representatividade do Ato de Abertura e das delegações era atestada pela mesa de abertura composta pelas organizações que convocaram a Conferência (os três Conselhos de Fábrica, a CUT/SC, o MST, o Centro de Direitos Humanos de Joinville – CDH/JO), além de representante da CUT Nacional, da Direção Nacional do MST, do Movimento Nacional de Direitos Humanos, do Governo Federal e Ministério do Trabalho, de representante do presidente da Camara de Deputados, do governo do Estado de SC, da Prefeitura e da Câmara de Vereadores de Joinville, do Sindicato dos Químicos de Campinas (região da Flasko) além da CUT de Pernambuco e vereadores do PT e PC do B. Inúmeras saudações foram recebidas de sindicatos e trabalhadores de diversos estados, de Juízes do Trabalho e de entidades democráticas. Além de uma saudação do Acordo Internacional dos Trabalhadores e dos Povos, enviada da França, e uma de sindicalistas dos Estados Unidos. Um representante do Diretório Nacional do PT trouxe uma saudação de José Genoíno, presidente nacional do PT.

Após três dias de intenso debate os delegados adotaram, por unanimidade, as principais resoluções da Conferência:

– A aprovação de uma Carta aos Trabalhadores do Brasil.

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Un nuevo escenario de las luchas de clases

Evaluación, inflación y grupos sociales

El gobierno de Duhalde intenta reprocesar las demandas populares para que nada cambie. La nueva política económica descargará los costos de la devaluación sobre los salarios y proseguirá el ajuste fiscal para acceder a los favores de Washington. La inflación abrirá un nuevo escenario de las luchas de clases.

La enorme oleada popular que volteó a De la Rúa y Cavallo y devolvió a Rodríguez Sáa a la tranquilidad de San Luis, ahora será utilizada para sostener el brazo de los devaluacionistas. Sin embargo, este intento de reprocesar las demandas populares desde el gobierno para que nada cambie, necesariamente seguirá conviviendo con el fantasma de los cacerolazos, ya que el (¿nuevo?) esquema de política económica descargará los costos de la devaluación sobre los salarios y proseguirá el ajuste fiscal para acceder a los favores de Washington. Para colmo de males, los dos núcleos más sensibles que hoy concentran el malhumor social, el inédito nivel de recesión y el "corralito", seguirán vigentes por más discurso keynesiano que se ensaye. El primero, porque la devaluación agravará la caída de los salarios reales a favor de unos pocos exportadores e industriales locales y, sumada al ajuste estatal, profundizará el derrumbe productivo; el segundo, porque el "corralito" solo se abrirá en cuentagotas remachando la depresión económica, ya que la plata que los ahorristas pusieron en los bancos fue fugada al exterior consumando uno de los robos más flagrantes de la historia.

Devaluación

La devaluación anunciada por Remes Lenicov supone una transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia los exportadores y algunos grupos industriales. Al no haber control de precios ni compensación alguna, la devaluación se trasladará preventivamente a los precios domésticos minando el poder de compra de los alicaídos salarios reales. Quizás el gobierno logre sortear el descontrol hiperinflacionario, pero sin dudas tolerará la caída de los ingresos reales.

Por caso, antes del anuncio formal de la devaluación se implementaron fuertes remarcaciones de precios en productos de consumo masivo, anticipando la suerte de los salarios. Los supermercadistas y empresarios del sector alimentario se comprometieron con el gobierno a no aumentar los precios "más allá de la pauta cambiaría", o sea: prometieron acomodar los precios según cómo impacte la devaluación en sus costos. El gobierno les creyó.

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El retorno de la Argentina plebeya

Raúl Zibechi

Pocas veces a lo largo de una generación suceden hechos como los del 19 y 20 de diciembre en Argentina: cientos de miles, desafiando la represión, poniendo en juego sus vidas y las de sus hijos, se lanzaron a las calles simplemente para decir ¡basta!

Apenas el presidente Fernando de la Rúa finalizó su mensaje anunciando la implantación del estado de sitio, el miércoles sobre las 11 de la noche, cientos de miles de argentinos ganaban las calles. Y lo hacían de una forma inesperada, autoconvocados; ante la sombría decisión del gobierno respondieron con la algarabía y la fiesta, ocupando calles y plazas. En la puerta del domicilio de Domingo Cavallo, el renunciado ministro de Economía, se juntaron a medianoche hasta 4.000 personas. Familias enteras con niños, tambores, camisetas de Boca; cantaban, sonreían, festejaban. Sólo se vieron banderas argentinas. Una vez más, la forma de la protesta revelaba su contenido: violaron el estado de sitio, mostrando que habían perdido el miedo, y lo hicieron ocupando el espacio público, festejando y bailando.

Puede preguntarse, y seguramente muchos lo harán, qué cosa había para festejar la noche del miércoles 19, sumido como está el país en su peor crisis en décadas. Una crisis que no tiene, aprentemente, salida, aunque por ahora consiguieron nada menos que anular las restricciones al retiro de fondos bancarios. Más aún, ¿no saben los argentinos que protestan, saquean y se rebelan que una salida probable es un nuevo y más terrible genocidio? Y pese a todo, festejan.

Sin embargo, lo habitual es eso. Las insurrecciones populares, en contra de la imagen que siempre han querido trasmitir las elites, suelen estar marcadas por la alegría y el placer de estar juntos, de desafiar, de recuperar los espacios de los que los sujetos sociales habían sido expulsados por la voracidad del capital. Henry Lefebvre interpretó la Comuna de París, el primer gran experimento de poder obrero, en 1871, como la réplica popular a la estrategia urbanística de Haussmann: "Los obreros, expulsados hacia los barrios y comunas periféricas, se volvieron a apropiar del espacio. Trataron de volver a entrar en posesión de éste, dentro de una atmósfera festiva, guerrera pero llena de colorido". La derrota que los argentinos le infligieron al modelo (porque de eso se trata) tiene su lógico corolario festivo. Pese a los muertos; una veintena hacia el atarceder del jueves. Muchos ya no encuentran diferencia entre morir en la soledad individual, íngrimos, o morir baleados en la calle, compartiendo el destino con los demás. 55 niños mueren en Argentina por mes por "causas evitables", dos por día, según denuncian las organizaciones humanitarias.

Mirar hacia atras

La pueblada argentina del 19 y 20 de diciembre se produce en el pico más alto de las luchas sociales desde el período 1969-76. O sea, desde el ciclo de protesta social inaugurado por el Cordobazo y frenado en seco por el genocidio de la dictadura. Las formas de la protesta ponen de manifiesto la envergadura de los cambios económicos y sociales, pero también políticos y culturales de los sectores populares.

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