El cine militante cooperativista británico hasta la 1ª Guerra Mundial

Carlos Valmaseda

Carlos Valmaseda

Tras nuestras entradas sobre cine militante en Francia, Estados Unidos, Alemania y Japón abrimos una nueva serie sobre Gran Bretaña. En realidad, como en buena parte de los otros países, el auténtico desarrollo de una cinematografía militante se desarrolla fundamentalmente a partir de finales de la década de los veinte y principios de los 30. Varios son los motivos: el desconocimiento técnico, el miedo a una mala inversión de recursos escasos, la reticencia de la militancia más ‘dura’ ante un entretenimiento que se consideraba distraía de la lucha a la clase obrera… Pero hubo una excepción en un sector, a menudo negligido, fundamentalmente práctico y que consideró que la propaganda mediante el cine podía ayudar a sus fines: el cooperativismo.

Los orígenes del cooperativismo inglés se remontan a la ‘Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale‘ fundada en 1844 en esta ciudad inglesa. Creada por un grupo de tejedores como una cooperativa de consumo, consiguió un gran éxito, lo que llevó a la extensión de este tipo de entidades por toda Inglaterra, pero especialmente en el noroeste industrializado del país. Hacia 1860 sufrieron el boicot de algunos poderosos tenderos por lo que decidieron crear una asociación para la compra al por mayor. Nace así en 1863 la Co-operative Wholesale Society (CWS) [Sociedad Cooperativa Mayorista]. En 1868 su entidad hermana, la Scottish Co-operative Wholesale Society (SCWS). Ambas asociaciones crecieron rápidamente y suministraron productos de consumo de primera necesidad a sus asociados. Para ello, establecieron un conjunto de fábricas para la producción de galletas (Manchester), botas (Leicester), jabón (Durham) y tejidos (Batley). La expansión continuó y al estallar la Iª Guerra Mundial la CWS tenía oficinas en los Estados Unidos, Dinamarca, Australia, y una plantación de té en la India. Para lo que viene a continuación, seguiremos casi punto por punto el capítulo «Las décadas formativas: cine y Cooperación, 1896-1918» del libro de Alan G. Burton citado en la bibliografía.

Charlas con linterna mágica

Linterna mágica

Un elemento fundamental en las actividades de las sociedades cooperativas fueron siempre las charlas educativas e instructivas para la popularización de la ciencia, las guías de viaje y conocimiento de otros lugares, etc. Para hacerlas más amenas, muy pronto empezaron a utilizar la tecnología disponible en ese momento: la linterna mágica, una especie de proyector de diapositivas. Pero no solo interesaban los aspectos educativos. Los cooperativistas muy pronto se dieron cuenta de que la linterna mágica podía ser muy útil también para las tareas de publicidad y propaganda. Se realizaron por tanto series de diapositivas representativas de sus productos. Pero también las organizaciones políticas lo utilizaron: Bert Hogenkamp, uno de los mayores expertos en cine militante, cita una charla ilustrada titulada «El socialismo en la pantalla» celebrada en abril de 1892 en la filial de Peckham de la Social Democratic Federation. También destaca la figura de un linternista con el curioso nombre de Whiffly Puncto (William Palmer) muy popular en círculos laboristas.  También las organizaciones religiosas vieron utilidad al asunto, creando por ejemplo el Church Army Lantern Department.

Volviendo al cooperativismo de la CWS y las asociaciones locales, era habitual que estas organizasen exposiciones de sus productos, así como desfiles, que ellos llamaban significativamente ‘manifestaciones’, a veces con miles de participantes. El mayor evento anual era la asamblea de cooperativistas celebrada en el Palacio de Cristal entre 1888 y 1910. Naturalmente, era una ocasión ideal para hacer propaganda. Se fomentaba por tanto la promoción visual mediante la linterna mágica para «mostrar el progreso hecho por la Cooperación» y siendo además «una oportunidad para que las organizaciones cooperativistas oficiales se aseguren una publicidad a nivel nacional para nuestro movimento».

Hacia mediados de la década de los 90 del siglo XIX, la CWS, para ayuda de las muchas sociedades cooperativas que utilizaban linternas mágicas para sus eventos educativos y sociales, preparó una serie de diapositivas sobre fábricas y talleres del movimiento. Una charla a cooperativistas en Durhan hacia finales de 1896 se titulaba «El cooperativismo y sus posibilidades», y estaba ilustrada por unas 60 diapositivas. Dos meses más tarde, en una charla sobre «Los métodos cooperativos de mejora en la industria y la agricultura» en la Sociedad Cooperativa Industrial de Delph, también se utilizaron diapositivas facilitadas por el CWS. Una Sociedad Cooperativa como la de Wolton destinaba dos mil libras al año para las actividades formativas y en la temporada 96-97 patrocinó cuatro charlas con diapositivas. Algo similar hizo la SCWS en Escocia. Por ejemplo, una reunión de cooperativistas propagandistas en Arbroath en 1896 atrajo una audiencia de 2.000 personas en la charla sobre «La cooperación y su progreso y la SCWS», ilustrada con numerosas diapositivas.

Además de las proporcionadas por la CWS, numerosas sociedades locales crearon sus propias diapositivas, como la Unión Cooperativa en Manchester, que las prestaba a otras asociaciones. También lo hicieron algunas de las asociaciones sectoriales de la Unión Cooperativa, como el Consejo Educativo de la Sección Sur de la Junta Cooperativa Central. Para aprovechar recursos, se organizaban también programas de charlas por distrito. Por ejemplo, en 1897, la Sociedad de Peterborough organizó tres exposiciones con linterna mágica durante una semana en varias filiales de pueblos alejados. Era también habitual que tanto la CWS como la Unión Cooperativa proporcionasen oradores con experiencia para las charlas con diapositivas, aunque también surgieron oradores profesionales que recorrían el país patrocinados por organizaciones cooperativas nacionales federales. Así anunciaban este servicio en una de sus publicaciones, The Wheatsheaf, en 1898:

«Estamos preparados para organizar charlas sobre el CWS y sus diversos trabajos productivos, ilustradas con una poderosa linterna, para cualquier sociedad que desee intentar este atractivo método de propaganda. Nuestras diapositivas incluyen vistas de las instalaciones de Manchester y las diversas filiales y almacenes en el país y en el extranjero. Juegos completos para ilustrar los procesos y manufacturas llevados a cabo en la Fábrica de Galletas y Dulces de Crumpsall, el Jabón y Velas de Irlam, las Botas y Zapatos de Leicester, los Zapatos y Botas de Heckmondwike, la Fábrica de Mermelada y Encurtidos de Middleton, la Fábrica de Lana de Barley, las Fábricas de Sastrería y Pret-a-porter de Leeds y Broughton, la Fábrica de Armarios de Broughton, el Molino Harinero de Dunston y las Fábricas de Productos Lácteos irlandesas de la CWS».

Se ha conservado un ejemplo de uno de estos juegos de diapositivas y también de la charla correspondiente, aunque de fechas distintas. El guion de la charla es de 1895, pero las diapositivas son de 1908. Presentamos una pequeña galería de algunas de estas imágenes, que muestran el proceso de fabricación y las buenas condiciones en las que trabajaban los empleados, favoreciéndose incluso actividades de tiempo libre.

Más allá de estas actividades de promoción, algunas de las charlas estaban pensadas específicamente para niños, para introducirlos en el ideal de la cooperación. Una de las primeras fue «El sueño de Jenny Jago», y en un artículo se hablaba de su recepción entusiasta por parte de 1.200 niños en la Sociedad de Stafford. Una de las más populares para la infancia fue «La visita de Jack Reddaway a Inglaterra, y lo que vio en su viaje entre Liverpool y Rochdale», creada en 1900-01.

En total, en la temporada 1900-01, la Unión Cooperativa respondió a 343 peticiones de charlas y proporcionó 26.680 diapositivas. Otras entidades cooperativas patrocinaron charlas ilustradas. Por ejemplo, a partir de 1900, The Co-operative News ofreció una charla con 50 diapositivas sobre la historia del papel, su situación actual y sus métodos de fabricación. Muchas sociedades locales encargaron charlas sobre su propia empresa. Por ejemplo, una de Burton-on-Trent incluía 150 diapositivas sobre el ascenso y progreso de la sociedad. La Women’s Guild [Gremio de Mujeres], por su parte, también realizó numerosas presentaciones, precisamente las que tenían más contenido político. Según noticias de una impartida por Miss C. Mayo en la Sala Cooperativa de Chester-le-Street:

«La oradora repasó las condiciones bajo las que se realiza el trabajo en muchas de nuestras mayores industrias, mostrando las dificultades y peligros a los que los trabajadores en la fábrica y en casa, hombres y mujeres, están sujetos. Condenó las condiciones de la vida industrial que permiten e incluso animan los oscuros horrores del sistema de subcontrata, y la regulación de salarios por la pobreza de los empleados; y citó ejemplos probados de la abyecta pobreza de los trabajadores bajo las circunstancias más favorables… La oradora concluyó con un llamamiento sincero a la audiencia a apoyar las fábricas cooperativas, que están equipadas con los métodos más humanos y modernos, y cuyo trabajo se realiza bajo condiciones sindicales así como las horas de trabajo y la tasa de pago, y que permiten por tanto producir productos con valor añadido.»

El inicio del cine y la Cooperación

La incorporación del cine a estas actividades divulgadoras y propagandísticas con linterna mágica fue un proceso natural, en el que ambos sistemas coexistieron en los primeros años, y que empezó ya desde muy pronto. La primera información que se tiene de una proyección cinematográfica en el marco de una actividad organizada por trabajadores fue una exposición cinematográfica en la Sociedad Cooperativa de Hollingworth el 7 de diciembre de 1897. La primera directamente montada por una organización política de izquierda fue una del Partido Laborista Independiente de Manchester, Salford y su distrito el 25 de febrero de 1898.

La prensa cooperativista recoge un gran número de proyecciones de cine en los años 1898 y 1899. Al principio, simplemente para divertir a los cooperativistas por su novedad, como cuando una proyección intercalada con canciones, siguió a la Asamblea General Anual de la Sociedad Cooperativa de Norwich en 1898. Pero muy pronto se recurrió a las películas para las actividades de propaganda. Por ejemplo, en Wolverhampton en 1902 se organizaron sesiones de cine con motivo de la apertura de nuevos almacenes en la zona.

Cuando pasó el efecto de la novedad, hubo que dedicar más esfuerzos a la preparación de proyecciones de películas, y se recurrió al modelo ya existente con las diapositivas: una vez más, charlas sobre viajes, ahora con la novedad de imágenes en movimiento, pero en ocasiones combinado con las noticias de actualidad. En esos años, la guerra Boer en Sudáfrica, o los funerales de la reina Victoria. Muy pronto, la inclusión de películas de humor, de tópicos y de viajes se extendió ampliamente en las reuniones cooperativistas, a veces combinadas en un programa con recitaciones o actuaciones artísticas. Al principio, estas películas fueron suministradas por comerciantes de este tipo de espectáculos, pero a comienzos de 1989 a los oradores de linterna mágica de CWS se les proporcionó la nueva tecnología, normalmente, como decíamos, expuesta conjuntamente con las tradicionales diapositivas.

El siguiente paso lógico fue la creación de sus propias películas. En The Cooperative News se publicó un editorial en abril de 1899 esperando que «antes de no mucho tiempo tendremos sin duda el Biograph aplicado a operaciones productivas cooperativas, y las películas usadas para ilustrar las charlas en las salas cooperativas, mientras se puede aplicar ahora el Biograph para llevar los festivales nacionales cooperativos a los hogares de los cooperativistas en todas partes.»

Citando un artículo de Sydney Box de 1936, Burton cree que la primera película cooperativista apareció en este mismo 1899:

«Hasta donde yo sé, la primera en el campo de las películas publicitarias fue la Co-operativa Wholesale Society quien entre 1899 y 1902 envió de gira un espectáculo que incluía diversos cortos. Estos mostraban vistas de su jabón, almidón y velas en Irlam, su fábrica de galletas en Crumsall, y los almacenes de té de las CWS inglesa y escocesa conjuntas en Londres.»

Burton especifica, no obstante, que en realidad debería ser considerado cine industrial, no publicitario, pues se grababan los procesos productivos más que el resultado final, y en este caso, las primeras películas industriales fueron rodadas por  Mellin, Nestlé y Lever en 1897. Los primeros anuncios fueron quizá de los Hermanos Rae en 1898.

La primera noticia que se tiene de una proyección cinematográfica en una sociedad cooperativa con películas realizadas por el CWS es de diciembre de 1900, en una charla para los cooperativistas de Walsall. La descripción del evento nos muestra la combinación de diapositivas y cinematografía:

«Se mostraron un gran número de diapositivas ordinarias de linterna, ilustrando la forma primitiva con que empezó Wholesale, las dificultades con las que tuvo que lidiar, y los pasos gigantescos que ha dado la Sociedad. Concluyó con el cinematógrafo, mostrando los operarios trabajando en la gran Fábrica de Botas de Wheatsheaaf en Leicester, el pesaje del té en el almacén de Londres y otros diversos procesos.»

Los hermanos T.P. y F.C. Crowther, linternistas y, en el caso de T.P., también realizador cinematográfico.

En 1901 se presentaron varias películas más. Según Box fueron filmadas por T.P. Crowther, uno de los oradores linternistas habituales, pero el mismo Crowther afirmaba que la iniciativa había sido de un tal Sr. Green de la Fábrica de Jabón de Irlam. Otro de los linternistas de la CWS, Paddy Ryan, sería el autor de gran parte de las primeras películas en Crumpsall y Irlam, junto con Green. Estas primeras películas medían entre 7 y 15 metros, por lo que solo podían mostrar breves imágenes de las fábricas de CWS y sus trabajadores. En 1903-04 se compró una cámara y un proyector Gaumont, y se pudo alargar las películas a los 45 metros. Para 1914 casi todas las fábricas operadas por CWS habían sido filmadas y se disponía de una colección de casi cuarenta películas. La extensión media de estas películas había alcanzado los 300 metros y ya tenían intertítulos. En los siguientes seis años, 1915-1920, Crowther afirmaba haber filmado otras veinte.

El proceso fue totalmente paralelo en la sociedad hermana escocesa, la SCWS. La primera aparición del cinematógrafo se produce en su Festival Cooperativo y Exposición Industrial Escocesa anual en 1903, y muy pronto operaba proporcionando películas a las sociedades locales. La Wholesale Bioscope reemplazaba cada año su colección de películas y ofrecía tres programas: de 15, 30 y 45 minutos. A comienzos de la temporada 1908-09 se informaba de que ya se habían encargado 70 eventos y había mucha demanda de los aparatos cinematográficos en actividades cooperativas como festivales, conciertos, reuniones propagandísticas y actos para niños. También los ayuntamientos les habían solicitado material.

En 1908 los educadores y propagandistas cooperativistas estaban analizando las posibilidades de las películas como ayuda para sus actividades. Ya en 1906 la Sociedad de Bolton había organizado once proyecciones cinematográficas «de carácter instructivo». Más de 5.000 niños habían asistido a estas actividades. Sin ninguna duda, contar con una proyección ayudaba enormemente a las actividades formativas, pues no era inusual que después de organizar un acto la presencia de público fuese mínima. Algo que se podía remediar proyectando películas:

«[Las películas] contienen efectos espectaculares y escenas humorísticas y excitantes que divierten a la audiencia, y el anuncio de que se ofrecerá una proyección de Bioscope normalmente atrae a una mayor audiencia a las reuniones cooperativistas de la que normalmente acudiría. Cuando se ofrecen estas proyecciones en las reuniones de propaganda celebradas bajo los auspicios de la Sociedad de Kinning Park, se introducen diapositivas entre las escenas mostrando el progreso de la sociedad, las ventajas económicas para los miembros que permiten acumular sus beneficios, la primeras tiendas poseídas por la sociedad, las instalaciones actuales (por fuera y por dentro), las áreas de trabajo en los departamentos de costura y confección, etc. Todo esto sirve para un propósito útil.»

Como decíamos, en 1908 se acentúa la discusión sobre la cinematografía y su uso directo en las actividades educativas. A muchos educadores les preocupaba el efecto pernicioso de las películas convencionales y buscaban contrarrestar su influencia. En lugar de estas películas ‘vulgares’ se proponía presentar a la audiencia películas sobre artes y manufacturas, historia de Inglaterra, viajes y etnografía, la historia y constitución del movimiento cooperativista, Robert Owen y los pioneros de Rochdale, y los congresos cooperativistas nacionales e internacionales. No parece que la propuesta tuviese demasiado recorrido.

En 1914 se produce otro debate: ya que el objetivo del movimiento cooperativista era proporcionar a sus asociados todos los productos y servicios que necesitasen, ¿por qué no poner a su disposición servicios de ocio y educativos? En concreto se proponía involucrar a las dos sociedades -CWS y SCWS- en la organización de producción y distribución cinematográfica. No obstante, a pesar de ser un tema recurrente durante años, esto no se concretaría hasta años después de finalizada la Iª Guerra Mundial. De hecho, ni siquiera habían conseguido hacer llegar los servicios que ya ofrecían de proyector y películas a todos sus asociados, pues en 1912 aparecieron cartas en la prensa cooperativista promoviendo precisamente eso. Al parecer, no estaban al tanto de cosas de las que ya disponían, quizá por la lejanía física, pues eran sociedades situadas en el sur, mientras la central y principales sociedades se encontraban en el norte del país.

Iniciativas locales

Muy rápidamente, además de las iniciativas centralizadas, empezó a haber sociedades locales que se lanzaron a la actividad cinematográfica. El ejemplo más antiguo que se conoce es el de la grabación de los actos con motivo del vigésimo primer aniversario de la fundación de la Sociedad de Cowlairs, en 1902. Estas películas en las que los protagonistas son los propios futuros espectadores fueron muy habituales en los primeros años del cine. Se grabarán, por tanto, procesiones, exposiciones y muchas otras actividades, como muestra también del poderío de la Sociedad correspondiente. De hecho, las dos primeras grabaciones que se conservan del movimiento cooperativo son de este tipo: la gala y procesión cooperativista en Wishaw (1909) –es un vídeo pero no podemos incrustarlo en estas páginas– y la de Wrexham (1914). Muchas de estas sociedades utilizaban las salas de cine que estaban empezando a aparecer, pero algunas dieron un paso más, estableciéndose ellas mismas como empresas de exhibición o alquilando sus salas a exhibidores ocasionales.

Con el estallido de la 1ª Guerra Mundial se produciría una cierta hibernación de los proyectos cinematográficos. Una vez concluida, el panorama sería ya muy diferente, por lo que preferimos dejarlo para una nueva entrada sobre el cine militante británico en el periodo de entreguerras, uno de cuyos elementos volverá a ser el movimiento cooperativista.

Bibliografía

-Alan G. Burton. The British Consumer Co-operative Movement and film, 1890s-1960. Manchester: Manchester University Press, 2005. De hecho, buena parte del texto no es más que un resumen del capítulo citado anteriormente de esta obra.

El mismo autor tiene un artículo publicado sobre el tema que es también sin duda valioso:
-Alan. G. Burton. «The Emergence of an Alternative Film Culture: Film and the British Consumer Co-Operative Movement before 1920». En: Film History, Vol. 8, No. 4, International Trends in Film Studies (1996), pp. 446-457.

El libro con el texto y diapositvas de la fábrica de galletas es:
-Andrew Gill. The C.W.S. Crumpsall Biscuit Factory Through the Magic Lantern. Parece una edición del autor y se puede adquirir aquí.

El artículo citado por Burton en nota sobre las primeras películas grabadas por CWS es:
-Sydney Box. «Britain’s First Advertising Film Were Shown in 1899». The Commercial Film, marzo 1936, p. 6. No lo he visto, solo tengo la referencia del artículo de Burton.

 

Las fotografías

La fotografía que encabeza esta entrada no corresponde obviamente a este periodo. No hay muchas disponibles sobre el cine cooperativista de esa época, así que me ha parecido suficientemente ilustrativa. La fuente es la página principal del Co-operative Heritage Trust.

Las imágenes de las diapositivas de galletas proceden del libro de Gill.

Un par de imágenes, las de los Crowther y el anuncio del servicio educativo del CWS, proceden del artículo en Film History.

Las demás imágenes son de uso público.

 

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