Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Bocas del tiempo. Nuevo libro de Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

Bocas del tiempo(Adelanto del nuevo libro de Eduardo Galeano)El puertoLa abuela Raquel estaba ciega cuando murió. Pero tiempo después, en el sueñode Helena, la abuela veía.En el sueño, la abuela no tenía un montón de años, ni era un puñado decansados huesitos: ella era nueva, era una niña de cuatro años que estabaculminando la travesía de la mar desde la remota Besarabia, una emigranteentre muchos emigrantes. En la cubierta del barco, la abuela pedía a Helenaque la alzara, porque el barco estaba llegando y ella quería ver el puertode Buenos Aires.Y así, en el sueño, alzada en brazos de su nieta, la abuela ciega veía elpuerto del país desconocido donde iba a vivir toda su vida.El vuelo de los añosCuando llega el otoño, millones y millones de mariposas inician su largoviaje hacia el sur, desde las tierras frías de la América del Norte.Un río fluye, entonces, a lo largo del cielo: el suave oleaje, olas de alas,va dejando, a su paso, un esplendor de color naranja en las alturas. Lasmariposas vuelan sobre montañas y praderas y playas y ciudades y desiertos.Pesan poco más que el aire. Durante los cuatro mil quilómetros de travesía,unas cuantas caen volteadas por el cansancio, los vientos o las lluvias;pero las muchas que resisten aterrizan, por fin, en los bosques del centrode México.Allí descubren ese reino jamás visto, que desde lejos las llamaba.Para volar han nacido: para volar este vuelo. Después, regresan a casa. Yallá en el norte, mueren.Al año siguiente, cuando llega el otoño, millones y millones de mariposasinician su largo viaje.Los emigrantes, ahoraDesde siempre, las mariposas y las golondrinas y los flamencos vuelanhuyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otra mar ylos salmones y las truchas en busca de sus ríos. Ellos viajan miles deleguas, por los libres caminos del aire y del agua.No son libres, en cambio, los caminos del éxodo humano.En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible.Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia elponiente.Les han robado su lugar en el mundo. Han sido despojados de sus trabajos ysus tierras. Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de lossalarios exterminados y de los suelos arrasados.Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendocasa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso deldinero, se cierran en sus narices. Algunos consiguen colarse. Otros soncadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas, o cuerpos sin nombreque yacen bajo tierra en el otro mundo adonde querían llegar.Sebastião Salgado los ha fotografiado, en cuarenta países, durante variosaños. De su largo trabajo, quedan trescientas imágenes. Y las trescientasimágenes de esta inmensa desventura humana caben, todas, en un segundo. Sumasolamente un segundo toda la luz que ha entrado en la cámara, a lo largo detantas fotografías: apenas una guiñada en los ojos del sol, no más que uninstantito en la memoria del tiempo.La historia que pudo serCristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y nisiquiera tenía pasaporte.A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podíacontagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas enel país.Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistarMéxico y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.Pedro de Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar enChile, porque no llevaban certificados policiales de buena conducta.Los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costasde Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración.La trama del tiempoTenía cinco años cuando se fue.Creció en otro país, habló otra lengua.Cuando regresó, ya había vivido mucha vida.Felisa Ortega llegó a la ciudad de Bilbao, subió a lo alto del monteArtxanda y anduvo el camino, que no había olvidado, hacia la casa que habíasido su casa.Todo le parecía pequeño, encogido por los años; y le daba vergüenza que losvecinos escucharan los golpes de tambor que le sacudían el pecho.No encontró su triciclo, ni los sillones de mimbre de colores, ni la mesa dela cocina donde su madre, que le leía cuentos, había cortado de untijeretazo al lobo que la hacía llorar. Tampoco encontró el balcón, desdedonde había visto los aviones alemanes que iban a bombardear Guernica.Al rato, los vecinos se animaron a decírselo: no, esta casa no era su casa.Su casa había sido aniquilada. Ésta que ella estaba viendo se habíaconstruido sobre las ruinas.Entonces, alguien apareció, desde el fondo del tiempo. Alguien que dijo:-Soy Elena.Se gastaron abrazándose.Mucho habían corrido, juntas, en aquellas arboledas de la infancia.Y dijo Elena:-Tengo algo para ti.Y le trajo una fuente de porcelana blanca, con dibujos azules.Felisa la reconoció. Su madre ofrecía, en esa fuente, las galletitas deavellanas que hacía para todos.Elena la había encontrado, intacta, entre los escombros, y se la habíaguardado durante cincuenta y ocho años.El pieMuchos no volvieron. Muchos de los ciudadanos del mundo que marcharon aluchar por la república española, bajo tierra española quedaron.Abe Osheroff, de la Brigada Lincoln, sobrevivió.Un balazo le había arruinado una pierna. Con un pie quieto y el otro piecaminando, regresó a su país.España fue su primera guerra perdida. Y desde entonces, llevado por su pieandariego, Abe no paró.A pesar de las traiciones y las derrotas, los palos y las cárceles, no paró.Un pie no podía, pero el otro pie quería y seguía. Un pie le decía: aquí mequedo, pero el otro decidía: ahí te llevo. Y una y otra vez ese pie, elandante, volvía al camino, porque el camino es el destino.Y ese pie cargaba con Abe a través de los Estados Unidos, de punta a punta,de mar a mar, y lo metía en líos, un lío tras otro, contra la cacería debrujas de McCarthy y la guerra de Corea y la segregación racial y la pena demuerte y el golpe de estado en Irán y el crimen de Guatemala y la carniceríade Vietnam y el baño de sangre en Indonesia y lasexplosiones nucleares y elbloqueo de Cuba y el cuartelazo en Chile y la asfixia de Nicaragua y lainvasión de Panamá y los bombardeos de Irak y de Yugoslavia y de Afganistány otra vez Irak.Abe ya tenía noventa años y seguía siendo un caminante, cuando su amigo TonyGeist le preguntó, por preguntar nomás, cómo andaba. El alzó su cabeza deleón de melena blanca y sonrió, de oreja a oreja:-Aquí ando, con un pie en la tumba y el otro pie bailando.El camino de JesúsClavado de una sola mano, Jesús de Nazaret colgaba de los restos de unapared quemada. El otro Jesús, el de Cambre, colgaba de un andamio.Jesús Babío, nacido en el pueblo de Cambre, era maestro albañil, maestrocarpintero, maestro fontanero y maestro blasfemador. Hacía bien todo lo quehacía, pero él había andado mundo y bien sabía que no había en el mundoquien pudiera superarlo en el arte de la blasfemia, que es, como la mística,un arte español. Y a blasfemazo limpio estaba Jesús, el de Cambre,reconstruyendo la iglesia de Santa María de Vigo, que había sido incendiadapor los rojos en los años de la guerra, mientras Jesús, el de Nazaret, negrode tizne, escuchaba, sin una mueca, aquellos homenajes:-Me cago en las bisagras del sagrario y en los clavos de Cristo y en susllagas y en sus espinas y me cago en la inmaculada madre que lo parió.De vez en cuando, Angel Vázquez de la Cruz se metía, de a caballo, en laiglesia en ruinas. Desde lo alto del andamio, mientras martillaba algunacuña de madera, Jesús le contaba, entre blasfemia y blasfemia, algunahistoria de sus viajes al extranjero. Aquel obrero errante había trabajadoen Inglaterra, Holanda, Noruega, Alemania, y hasta en Cataluña.Sus relatos siempre terminaban igual. Con el martillo señalaba el ventanal,invadido por los pájaros, y más allá señalaba el sendero del bosque deCambre. Nadie aparecía por allí, como no fuera algún lugareño que llevaba,montado en burro, una carga de leña. El sendero era no más que un tajo depolvo entre los árboles.-¿Lo ve? -preguntaba. Y sentenciaba:-Yo anduve muchos caminos. Y me cago en el camino del Calvario, en el caminode Santiago y en todas las autopistas. Porque sepa usted, vaya sabiendo, quetodo lo que hay para ver en el mundo, y en el alto cielo, pasa por esecaminito ahí.Itinerario de las hormigasLas hormigas del desierto asoman desde las profundidades y se lanzan a losarenales.Buscan comida por aquí, por allá; y en sus andanzas se van apartando de sucasa más y más.Mucho después regresan, desde lejos, cargando a duras penas los alimentosque han encontrado donde nada había.El desierto se burla de los mapas. La arena, revuelta por el viento, nuncaestá donde estaba. En esa ardiente inmensidad, cualquiera se pierde.Pero las hormigas recorren el camino más corto hacia su casa. Marchando enlínea recta, sin vacilar, vuelven al exacto punto de salida, y excavan hastaencontrar el minúsculo orificio que conduce a su hormiguero. Jamás confundenel rumbo, ni se meten en agujero ajeno.Nadie entiende cómo pueden saber tanto estos cerebritos que pesan unmiligramo.La ruta de los salmonesA poco de nacer, los salmones abandonan sus ríos y se marchan a la mar.En aguas lejanas pasan la vida, hasta que emprenden el largo viaje deregreso.Desde la mar, remontan los ríos. Guiados por alguna brújula secreta, nadan acontracorriente, sin detenerse nunca, saltando a través de las cascadas y delos pedregales. Al cabo de muchas leguas, llegan al lugar donde nacieron.Vuelven para parir y morir.En las aguas saladas, han crecido mucho y han cambiado de color. Lleganconvertidos en peces enormes, que del rosa pálido han pasado al naranjarojizo, o al azul de plata, o al verdinegro.El tiempo ha transcurrido, y los salmones ya no son los que eran. Tampoco sulugar es el que era. Las aguas transparentes de su reino de origen y destinoestán cada vez menos transparentes, y cada vez se ve menos el fondo de gravay rocas. Los salmones han cambiado y su lugar también ha cambiado. Peroellos llevan millones de años creyendo que el regreso existe, y que nomienten los pasajes de ida y vuelta.El castigoReina y señora fue la ciudad de Cartago, en las costas del Africa. Susguerreros llegaron a las puertas de Roma, la rival, la enemiga, y a puntoestuvieron de aplastarla bajo las patas de sus caballos y sus elefantes.Unos años después, Roma se vengó. Cartago fue obligada a entregar todas susarmas y sus naves de guerra, y aceptó la humillación del vasallaje y el pagode tributos. Todo aceptó Cartago, inclinando la cabeza. Pero cuando Romamandó que los cartagineses abandonaran la mar y se marcharan a vivir tierraadentro, lejos de la costa, porque la mar era la causa de su arrogancia y desu peligrosa locura, ellos se negaron a irse: eso sí que no, eso sí quenunca. Y Roma maldijo a Cartago, y la condenó al exterminio. Y allámarcharon las legiones.Cercada por tierra y por agua, la ciudad resistió tres años. Ya no quedabaagujero por raspar en los graneros, y habían sido devorados hasta los monossagrados de los templos: olvidada por sus dioses, habitada por espectros,Cartago cayó. Seis días y seis noches duró el incendio.Después, los legionarios romanos barrieron las cenizas humeantes y regaronla tierra con sal, para que nunca más creciera allí nada ni nadie.La ciudad de Cartagena, en las costas de España, es hija de aquella Cartago.Y es nieta de Cartago la ciudad de Cartagena de Indias, que mucho despuésnació en las costas de América. Una noche, charlando bajito, Cartagena deIndias me confió su secreto: me dijo que si alguna vez la obligaran a irselejos de la mar, también ella elegiría morir, como murió la abuela.El paso del tiempoSeis siglos después de su fundación, Roma decidió que el año empezaría elprimer día de enero.Hasta entonces, cada año nacía el 15 de marzo.No hubo más remedio que cambiar la fecha, por razón de guerra.España ardía. La rebelión, que desafiaba el poderío imperial y devorabamiles y más miles de legionarios, obligó a Roma a cambiar la cuenta de susdías y los ciclos de sus asuntos de Estado.Largos años duró el alzamiento, hasta que por fin la ciudad de Numancia, lacapital de los rebeldes hispanos, fue sitiada, incendiada y arrasada.En una colina rodeada de campos de trigo, a orillas del río Duero, yacen susrestos. Casi nada ha quedado de esta ciudad que cambió, para siempre, elcalendario universal.Pero a la medianoche de cada 31 de diciembre, cuando alzamos las copas,brindamos por ella, aunque no lo sepamos, para que sigan naciendo los libresy los años.El trueno cae y queda entre las hojas;Los animales comen las hojas y se ponen violentos;Los hombres se comen los animales y se ponen violentos;La tierra se come a los hombres y empieza a rugir como el trueno.Leyenda GuaraniEduardo Galeano

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La DINA asesinó a Víctor Díaz, secretario general del PC de Chile.

Jorge Escalante

LA DINA ASESINÓ A VICTOR DÍAZ, SECRETARIO GENERAL DEL PC de Chile.Por Jorge EscalanteVíctor Díaz fue asfixiado con una bolsa plástica por los infantes de Marina.Luego de matarlo en el cuartel de la Brigada Lautaro de la DINA de calleSimón Bolívar metieron su cuerpo en un saco, le amarraron un trozo de rielcon alambre, llevaron el cuerpo a Peldehue, lo subieron a un helicóptero ylo tiraron al mar.Ocho meses mantuvo la DINA con vida el jefe clandestino del PC Víctor DíazLópez, luego de secuestrarlo a comienzos de mayo de 1976 en la operaciónconocida como calle Conferencia. En los primeros días de 1977, el jefeoperativo del organismo, Manuel Contreras, dio la orden de matarlo al jefede la Brigada Lautaro, mayor Juan Morales Salgado.En el cuartel de calle Simón Bolívar 8630 en la comuna de La Reina dondeoperaba esta brigada conocida como ‘de exterminio’ y ‘operacionesespeciales’, los infantes de Marina adscritos a la DINA, suboficialesBernardo Daza Navarro y Sergio Escalona Acuña, sacan al dirigente de uncalabozo, le ponen una bolsa plástica en la cabeza, la amarran una soga alcuello y lo asfixian.De inmediato, junto a otros agentes también procesados el viernes pasado porel juez Víctor Montiglio al igual que los infantes de Marina, estos cubrenel cuerpo del padre de la presidenta de la AFDD, Viviana Díaz, con bolsasplásticas más grandes. Lo atan, agregan al cuerpo un trozo de riel queamarran con alambre, y meten el cuerpo dentro de un saco papero que asegurancon otras amarras de alambre para que no se abra.El cuerpo es trasladado por los mismos agentes en un vehículo hasta el campode entrenamiento del Ejército en Peldehue, al sur de Santiago, donde losesperaba otro vehículo en el que desde Villa Grimaldi habían transportadolos cuerpos de otros prisioneros, preparados de la misma forma que el deVíctor Díaz.Un helicóptero Puma del Comando de Aviación del Ejército, tipos de naves quese usaron para estas operaciones, esperaba con los motores encendidos. Losagentes del cuartel de Simón Bolívar unieron sus fuerzas a los quetransportaron los otros cadáveres, y entre todos cargaron los cuerpos abordo del Puma, que terminada la tarea partió rumbo a la costa de la QuintaRegión para lanzar los cuerpos al mar.Estas son las últimas horas del secretario general en ejercicio del PC en laclandestinidad [el secretario general era Luis Corvalán que estaba detenidoantes de ser canjeado por el disidente soviético Vladimir Bukovsky el 17 dediciembre de 1976 en el aeropuerto suizo de Zürich] según se logróestablecer en la investigación judicial sobre la suerte corrida por ladirección clandestina del PC.Hasta ahora se desconocían estos antecedentes respecto de la muerte deldirigente comunista, y siempre se presumió que fue asesinado poco tiempodespués de su detención.Sin embargo, Víctor Díaz no fue secuestrado en el operativo de calleConferencia, sino un par de días después en calle Bello Horizonte de LasCondes. Primero lo condujeron a Villa Grimaldi y desde allí lo movieron porvarios lugares. Uno de los lugares donde también permaneció secuestrado fueen la llamada ‘Casa de Piedra’ en el sector del Cajón del Maipo, como loreconoció tiempo atrás en una declaración el teniente coronel [R] deCarabineros Ricardo Lawrence Mires, también ex agente DINA encausado elviernes pasado por el crimen de Víctor Díaz.Para el abogado querellante Eduardo Contreras, lo alcanzado ‘es muyimportante y demuestra que quienes estuvieron involucrados en estos hechos,hoy se han decidido a hablar sintiéndose liberados de la presencia deldictador Pinochet’.El ministro Víctor Montiglio continúa sus investigaciones en esta causa paraconocer también cuál fue el verdadero cautiverio y destino final de otrosdirigentes del PC.LOS OTROSJunto a los dos infantes de Marina, el ex jefe de la Brigada Lautaro, mayorJuan Morales Salgado, y Ricardo Lawrence, fueron además procesados por elcrimen de Víctor Díaz, el suboficial [R] de Ejército Guillermo FerránMartínez, la entonces teniente de Ejército Gladys Calderón Carreño, y lasuboficial [R] de Ejército Elisa del Carmen Magna Astudillo. Todospertenecían a la Brigada Lautaro, que dependía en la del entonces jefeoperativo de la DINA, coronel Manuel Contreras.http://www.chile-mir.org

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El miedo suma…. 77

Sergio Cararo

El miedo suma…. 77

Sergio Cararo*

Pensiones, precariedad, decisiones de política militar, Tren de Alta Velocidad, privatizaciones, distanciamiento entre representación política y realidad social. La contradicción entre las expectativas y la realidad crece impetuosamente. El gobierno Prodi y los poderes fuertes aceleran el paso pero temen las repercusiones. La normalización del cuadro político pasa a través de la criminalización de las luchas o de los sujetos disonantes. Por eso, se rescata de los armarios la demonización de los movimientos de los años 70, evocando continuamente unos espectros que tendrían todas las posibilidades para materializarse.

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La coyuntura actual. ¿La cueva del ciego?

Presidenciales 2007:

La coyuntura actual. La cueva del ciego?

Se caracteriza por el deslizamiento hacia la derecha de las principales fuerzas políticas. Por consiguiente, nunca antes se había ofrecido a los electores tal abanico de opciones de derecha: Le Pen, De Villiers, Sarkozy, Bayrou, Royal.

El discurso sobre la seguridad, convertido en ideología dominante, legitima todos los dispositivos del liberalismo, última fase del capitalismo mundializado, declarándolos insuperables.

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La vida asociativa en los barrios

Antonio Torrico

LA VIDA ASOCIATIVA EN LOS BARRIOS;

DEBILIDAD CRÓNICA Y NECESIDAD DEMOCRATICA.

 

Las Asociaciones de Vecinos, impulsoras del movimiento vecinal, han sido, históricamente, parteras de la vida asociativa en los barrios, jugaron un papel importante en la lucha por mejorar la vida de los ciudadanos, lucharon contra la especulación, por la enseñanza pública, por que hubiera equipamientos culturales y deportivos, por una buena sanidad… Jugaron un papel muy importante, junto al movimiento obrero, en lograr lo que se llamó el salario indirecto, es decir, servicios públicos, que de no existir tendrían que pagarse y por tanto el poder adquisitivo del trabajador disminuiría. A la vez ayudaron enormemente al proceso democrático en España; creando conciencia de su necesidad, practicándola cuando estaba prohibida, luchando por ella y aportando capital humano y experiencia a las diferentes administraciones (principalmente la local).

Pero los barrios populares no han recibido igual que aportaron, la política que se hace hacia ellos (hacia sus ciudadanos), tiene, a mi juicio, muchas deficiencias; incluso cuando hay aportes especiales, como es el caso de la Ley de Barios de la Generalitat de Cataluña. Esta política es en primer lugar de “parcheo” y asistencial, es decir, aborda los problemas en su manifestación, según brotan, pero sin abordar sus causas. En segundo lugar trata los problemas de manera individual, cuando, por el contrario, la inmensa mayoría tienen sus causas y soluciones en el colectivo, es decir en la sociedad. Y por encima de todo, la administración aborda su relación con el ciudadano, desde una perspectiva de consumidor, no como protagonista. En el mejor de los casos, hace las cosas para el pueblo, pero sin él.

Los partidos políticos (principalmente los de izquierdas, que son los que a mí me interesan) y sus militantes han abandonado los barrios. Hay quienes opinan que mejor así, pues para lo que hacen… pero yo creo que es una perdida; éstos aportaron históricamente coherencia y objetivos a largo plazo. Hoy los partidos se relacionan con el territorio teniendo en cuenta solo sus intereses electorales. Creen en una democracia de representación, pero ignoran y desprecian la democracia de participación, sin embargo, ésta es la verdadera democracia, la que realmente nos debería importar.

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Dos en uno. François Cusset, French Theory. Foucault, Derrida, Deleuze & Cia, y las mutaciones de la vida intelectual en Estados Unidos

Salvador López Arnal

Dos en uno

François Cusset, French Theory. Foucault, Derrida, Deleuze & Cia, y las mutaciones de la vida intelectual en Estados Unidos, Melusina, Barcelona, 2006 (original francés 2003), traducción de Mónica Silvia Nasi, 379 páginas.

La filosofía, dicen, suele ser muy aburrida y los filósofos, dicen también, son una de las especies existentes más soporíferas. Pero no siempre: toda norma, incuso esta misma regla, tiene su excepción. Circula un chiste en “el ambiente” -filosófico, of course- que cuenta Bouveresse en una entrevista con Lucien Degoy y Jérôme-Alexandre Nielsberg (sin permiso, nº 1, 2006, pp. 199-200): “[…] A menudo se dice que, en lo que en los Estados Unidos ha sido llamado “la teoría francesa”, el término “teoría” se utiliza de forma intransitiva: conviene evitar preguntar, de un modo que sería calificado de “positivista”, de qué tipo de hechos, exactamente, la “teoría” constituye la teoría”. Espléndido… aunque algo cruel y en el fondo equivocado: la “teoría francesa” pretende ser teoría de algo, aunque ese “algo” no siempre esté suficientemente delimitado (Cabe preguntarse, eso sí, si no es simple inconsistencia o mera publicidad adjetivar una teoría con un término geográfico-nacional). Barthes señalaba, por ejemplo, recuerda el propio Cusset, que teoría francesa designa cierta discontinuidad, una naturaleza fragmentaria de la exposición, análoga a enunciaciones de tipo aforístico o poético, un combate para agrietar la simbología occidental, ya que la teoría disuelve el significado constantemente y lo excluye como representante de la monología, de la determinación, de todo lo que no da cuenta de la multiplicidad (p. 114).

Otra cosa es que la teoría “francesa” sea una teoría en alguna acepción usual del término o más bien sea un término usado con nuevo significado. Así, la misma definición de Deleuze que abre el volumen: “La teoría es en sí misma una práctica, tanto como su objeto. No es más abstracta que su objeto. Es una práctica de los conceptos, y hay que juzgarla en función de las otras prácticas con las que interfiere” (p. 13), o la que construye el propio Cusset: “la nueva theory, francesa o simplemente “literaria”, de profunda implantación en los departamentos de literatura desde hace treinta años, es misteriosamente intransitiva y no tiene más objeto que su enigma: es, ante todo, discurso sobre sí y sobre las condiciones de su producción –y, por consiguiente, sobre la universidad-. De algún modo constituye el efecto institucional de la desaparición de la literatura como categoría delimitada, de una extensión de su territorio pareja a la de su indefinición” (p. 109). Debo confesarlo: tengo problema con varias pasos de la última definición, aunque debe recordarse que el mismo Cusset habla a veces de la indefinición de la teoría: “No sorprende, pues, que la teoría, a pesar (o quizás a través) de su indefinición, se transforme en objeto de debates universitarios tan impensables en Francia como el que hizo furor en 1982-83 en las columnas de la revista Critical Inquiry bajo el título “Against Theory” (p. 112). El autor llega incluso a establecer, por encima, dice, de la teoría racional de la ciencia occidental (sin aclarar el sentido de este enunciado), una vinculación entre esta theory estadounidense, de base francesa, concebida como práctica de lo indefinido, confusión de fronteras, y la theoria presocrática celebrada por el mismísimo Martin Heidegger:

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Manuel Sacristán y las Comisiones Obreras de la Enseñanza

Manuel Sacristán Luzón

La Escuela de Adultos de Barcelona de la Comisión Obrera Nacional de Catalunya (CONC) lleva el nombre de “Manuel Sacristán”. La elección, la buena elección del sindicato, señala una de las facetas menos conocidas del filósofo: su participación a mediados de los setenta en la escuela de alfabetización de Can Serra, en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), experiencia animada por Jaume Botey, que contó también con la participación de Francisco Fernández Buey, Neus Porta y Rafael Grasa.

Pero la designación también recuerda la especial relación de Sacristán con el sindicato. Como muchos otros intelectuales, el autor de Panfletos y Materiales firmó cartas de apoyo a las luchas obreras de los años sesenta y a las entonces nacientes comisiones obreras. Pero su papel no fue ése tan solo sino que Sacristán divulgó y extendió esas luchas entre el movimiento universitario y sirvió de puente, de puente transitado, entre ambos movimientos.

Además, cuando ya no era miembro del comité ejecutivo del PSUC, Sacristán, junto con Giulia Adinolfi y otros compañeros –entre otros: Miguel Candel, Fernández Buey, Joaquín Miras, Pere de la Fuente, Mª Dolores Albiac- participó activamente en la formación de la federación de enseñanza de las Comisiones Obreras, no sin fuerte discusión: importantes sectores del sindicato y del partido apostaban entonces por la formación de una organización profesional vinculada al sindicato pero que no fuera parte organizativa de él. Pensaron acaso que algunos profesionales (profesores universitarios, médicos o ingenieros en otros ámbitos) no iban a estar cómodos en un sindicato de clase y de trabajadores, siendo además campo abonado para otras organizaciones menos “politizadas”, más neutrales sindicalmente, menos de clase.

La actividad de Sacristán durante este período fue de vértigo: encuentros, numerosos encuentros, polémicas, asambleas, textos, intervenciones, conferencias,…Dolors Folch ha comentado la opinión de muchos de sus compañeros: parecía que Sacristán se había reencontrado con su pandilla juvenil.

Se recuerda aún en Barcelona el día de la presentación de la federación de enseñanza de las CC.OO. en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona. Allí se habló de una federación que tenía voluntad de agrupar a todos los trabajadores de la enseñanza, incluyendo administrativos, conserjes, mujeres u hombres de la limpieza, personal técnico, etc.; se acuñaba el término de enseñantes o de trabajadores de la enseñanza; se hablaba del tronco único; se decía que el sindicato pondría énfasis en todas las reivindicaciones justas del sector pero que desde luego era mayor su preocupación por las condiciones laborales de las personas que se encargaban de la limpieza de aulas y centros que no la de conseguir que los catedráticos numerarios tuvieran mayores trienios o tres horas menos de clase semanales. Ni que decir tiene que la federación se vinculaba a todos los movimientos ciudadanos que luchaban en aquellos momentos por una enseñanza pública de calidad que no discriminara a nadie por su origen social, género, orientación sexual o por su posición económica.

Sin duda, eran otros tiempos, y no es fácil ver que fueran peores en este punto.

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Imágenes marxistas IV. Antología de textos de Manuel Sacristán (1925-1985).

Manuel Sacristán Luzón

El autor de este artículo [“Corrientes principales del pensamiento filosófico”], por su parte, ha negado que pueda hablarse de filosofía marxista en el sentido sistemático tradicional de filosofía, sosteniendo que el marxismo debe entenderse como otro tipo de hacer intelectual, a saber, como la conciencia crítica del esfuerzo por crear un nuevo mundo humano.

Manuel Sacristán (1968)

Las opiniones de Marx han cambiado en el curso de su vida, pero no la intencionalidad, el programa. Eso es lo esencial del marxismo en la medida en que éste viene de Marx. Sobre eso Marx ha sido siempre marxista. No sobre lo demás.

Manuel Sacristán

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Fascismo y antifascismo en la cultura comunista. La resistencia antifascista y la internacionalización del movimiento comunista

Alejandro Andreassi Cieri

Universitat Autònoma de Barcelona1

Domenico Losurdo señala en su libro Il revisionismo storico, que la Resistencia contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial también fue blanco de la oleada ensayística e historiográfica revisionista que, principalmente desde los años ochenta del siglo pasado, se dedicó a demonizar el arco revolucionario que iniciado en 1789 se extendió hasta las luchas revolucionarias y anticoloniales de la segunda mitad del siglo XX.2 Las consecuencias nefastas del régimen de Stalin en la URSS, con los gulags y los crímenes cometidos en nombre de la revolución, fueron presentadas por ese pensamiento conservador como “pruebas” de la “perversidad originaria” inscrita en el propio proyecto e ideario emancipador moderno desde su arranque con la Revolución francesa, y por lo tanto todos los acontecimientos que estuvieran vinculados fáctica o ideológicamente con él debían ser igualmente condenados, o al menos reducidos en su jerarquía moral.3 Esa devaluación de la lucha antifascista responde a clichés confeccionados durante la Guerra Fría, confeccionados por los intereses ideológicos de uno de los bloques más que por el rigor académico, ya que no se detienen en la complejidad de las relaciones políticas nacionales e internacionales del período de entreguerras, donde la instauración de las dictaduras fascistas con su exaltación de la violencia, su militarismo y racismo exacerbaron los enfrentamientos en el seno de las sociedades europeas o crearon nuevas tensiones. Es por ello que la intención de este texto es la de explorar las relaciones que mantuvo el movimiento comunista con el problema del fascismo y concretamente con la resistencia antifascista, para ofrecer otra visión de esa etapa de la historia europea.

1. Definiciones del fascismo

Puede considerarse que el combate antifascista de los comunistas conoce dos etapas diferenciadas por la definición que hacen del fascismo. La primera, desde 1922 hasta 1935; se caracterizaría porque no establecen mayores diferencias entre fascismo y capitalismo, siendo el primero y la democracia parlamentaria dos formas de dictadura capitalista y por lo tanto la lucha antifascista sería un momento más del enfrentamiento histórico entre capital y trabajo que se resolvería con el derrocamiento revolucionario del capitalismo. La segunda etapa se iniciaría con la celebración del VIIº Congreso de la IC, en 1935 y finalizaría en 1945.4 En esta, en cambio, se establecerían ciertas diferencias entre ambos sistemas, por lo que no todos los sectores favorecidos por el capitalismo lo serían por el fascismo, lo que permitiría una amplia alianza de estos con la clase obrera para poder enfrentar a los sectores capitalistas monopólicos, ultranacionalistas y militaristas, por ende más agresivos, representados por el fascismo.

Zinoviev, en el IV Congreso de la COMINTERN (diciembre de 1922), definiría al fascismo como la forma en que se manifestaba la ofensiva política que la burguesía emprendía en el ámbito de la economía contra la clase obrera, como una guardia blanca que, al mismo tiempo intentaba ganar el apoyo de las clases medias urbanas y rurales así como de algunos sectores obreros decepcionados por los fracasos de la democracia liberal.5 Con él coincidiría, Clara Zetkin, en el pleno del Comité Ejecutivo de la IC (23/6/1923), agregando que el fascismo era un fenómeno típico del capitalismo en crisis, que expresaba el recurso a la violencia de las clases dominantes frente al fracaso del Estado burgués tradicional para defender sus intereses y del movimiento obrero revolucionario. Siguiendo ese hilo argumental, Karl Radek proponía considerarlo como “contra-revolución preventiva”.6 Eran declaraciones que se ajustaban a la promoción por la Comintern (IC) del Frente Único Proletario como respuesta al descenso de la oleada revolucionaria inmediata a la revolución de Octubre y al ascenso del fascismo, junto al fortalecimiento de regímenes autoritarios en varios países europeos.

Estas tesis sobre el fascismo serían influidas por el clima de hostilidad de los gobiernos europeos hacia la URSS, ya que además del enfrentamiento ideológico, o alimentado por él, los líderes conservadores de Gran Bretaña y Francia rechazaban cualquier acuerdo con la URSS si no reconocía la deuda contraída por el régimen zarista y no ofrecía reparaciones a los propietarios afectados por las nacionalizaciones decretadas por el gobierno revolucionario. Las presiones de las derechas británicas y francesas, a las que se sumaron las de la Standard Oil, cuyos intereses eran respaldados por el gobierno norteamericano, devolvieron a los soviéticos la impresión de que no cesaba la amenaza de una alianza ofensiva, similar a la experimentada durante la guerra civil de 1918.1920. Al rechazo diplomático a la URSS se agregaban las declaraciones favorables al fascismo de personalidades próximas o pertenecientes a esos mismos ámbitos políticos y culturales, que reforzaban la concepción del fascismo como una gran ofensiva, que en defensa del capital, pretendía acabar con el primer estado socialista y con todo el movimiento revolucionario internacional.7 Winston Churchill se referirá a Mussolini en los siguientes términos en su discurso ante la Liga Antisocialista británica, el 18 de febrero de 1933: “El genio romano personificado por Mussolini, el más grande legislador vivo, ha demostrado a muchas naciones cómo se puede resistir al avance del socialismo y ha señalado el camino que puede seguir una nación cuando es dirigida valerosamente. Con el régimen fascista, Mussolini ha establecido un centro de orientación por el que no deben dudar en dejarse guiar los países que están comprometidos en la lucha cuerpo a cuerpo con el socialismo”.8 También los medios políticos liberales norteamericanos saludarán al dictador italiano con estos términos: “Este es el momento del pragmatismo, no del dogmatismo- del realismo, pero de un realismo que puede también ser rico en ideas espirituales, y yo quiero dejar registrado en el inicio de este libro sin pretensiones mi fe en Benito Mussolini, el gran premier italiano, y en el fascismo, el fruto de su maravilloso cerebro, como la expresión más elevada de la filosofía pragmática de gobierno, cuya fórmula invariable es la pregunta «¿Esto funciona?»-”.9 Ludwig von Mises, pope del liberalismo, “… veía en el squadrismo mussoliniano un «un remedio momentáneo dada la situación de emergencia» y adecuado al objetivo de salvar la «civilización europea»: «El mérito de tal modo adquirido por el fascismo vivirá eterno en la historia»”.10

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