Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Mensaje de Evo Morales Aima, Presidente de Bolivia y candidato al Nobel de la Paz 2007, al VII Foro Social Mundial (Nairobi, Kenia).

Evo Morales

Primero quiero saludar al Foro Social Mundial y a todos los compañeros y compañeras, hermanos y hermanas que participan para seguir dando línea programática, política e ideológica, para cambiar el mundo finalmente, este mundo de injusticias, de desigualdades. Los foros, los eventos internacionales, mundiales, siempre nos orientan a los líderes sindicales, y ahora -porqué no decir- a los presidentes. Espero que de este Foro salgan propuestas que permitan cambiar y aseverar cómo terminar con el modelo neoliberal que ha hecho mucho daño en mi país, Bolivia, como también en América latina y con seguridad en otros países del mundo. Yo creo que en el mundo hay dos líneas: gobiernos, presidentes, que apuestan por la vida y hay presidentes y gobiernos que, con sus políticas, apuestan para acabar con vidas. En menos de un año de Presidente, yo he encontrado dos pueblos, dos gobiernos o dos programas, si somos más claros, unos gobiernos mandan tropas para salvar vidas y otros gobiernos mandan tropas para acabar con vidas. Esa es la profunda diferencia, unos están para buscar cierta hegemonía, otros para salvar vidas en el marco de la solidaridad, de la reciprocidad. Entonces, ¿a cual nos sumamos? Yo digo a los gobiernos de presidentes, comandantes, que salvan vidas, solidaria, incondicionalmente. Otros, en una cuestión de hegemonía, siguen pensado en cómo dominar el mundo con costos de vidas, irrespetando a los derechos humanos. Por tanto aquí hay que pensar en la vida, hay que pensar en la humanidad, hay que pensar en cómo salvar a la humanidad, y eso es salvando al planeta Tierra; desde el movimiento indígena es un aporte importante cómo vivir en armonía con el planeta Tierra, como decimos en Bolivia, con la Pacha Mama, la madre tierra. Me alegra mucho que vayan creciendo movimientos ecologistas, movimientos llamados verdes, movimientos por la humanidad, movimientos humanistas. Todos debemos juntarnos en todo el mundo para salvar a la humanidad salvando al planeta Tierra, acabando con cualquier política militarista, intervencionista, soberbia. Pensar en dominar, bajo la militarización, no es la vía correcta sino es una forma mas bien de seguir atentando contra la vida, por tanto, contra los derechos humanos. Por un momento había pensado que nuestros líderes sindicales, sociales, planteaban en la región que aprendieran inglés para ir a compartir experiencias de lucha en África. No se puede entender cómo en algunos países de África tengan tanta riqueza pero con más pobreza que en Bolivia, que Bolivia tiene tanta riqueza pero también tanta pobreza. Lamentablemente los recursos naturales están tan destruidos, que para recuperarlos es necesario prepararnos como pueblos, en base a la conciencia, a la conscientización, que los pueblos planteen la recuperación de sus recursos naturales para cambiar la situación social en los países del Sur. Esta relación de Sur a Sur no solo es importante en acuerdos y contactos entre presidentes y gobiernos, sino entre los pueblos, lo que hay que gestar son esos encuentros, porque a mí me preocupa que en algunos países de África, los excluidos, los marginados, los discriminados, asuman la conducción del país, tal vez se liberen como seres humanos pero no están pensando en la liberación de los recursos naturales y mientras no liberemos los recursos naturales, no habrán cambios. Tal vez algunos grupos oligárquicos digan: bueno, pobrecitos, negros, indígenas, ya están en el gobierno; sí, gobernamos, pero si no afectamos los intereses económicos nos van a apoyar mas bien; si de lo que se trata es de liberar, de nacionalizar los recursos naturales. Me parece importante este encuentro, las alianzas Sur Sur pero desde los pueblos fundamentalmente. Bien, siento que tenemos unos vacíos, en Latinoamérica, en Suramérica, somos campeones para expulsar presidentes, siento que ahora en estos países no hay esta situación y la tarea es cómo crear mayor conciencia para que juntos podamos luchar. Yo resaltaría un acuerdo Sur Sur, del Medio Oriente, África, África del Sur, con Sur América o Latinoamérica, para que sea una base para frenar la soberbia del imperio.

Read more

La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. El imperio del consumo

Eduardo Galeano

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.

La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar.

La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial. «Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas». Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar. El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico. Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas. El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín. Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness. Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece. Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar? El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas. Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiene den las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio. Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas? El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial. El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas. La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo. Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta. 22/1/07 La Fragua: http://espanol.groups.yahoo.com/group/LaFragua/ ________________________________________________

Read more

Texto completo del discurso de toma de posesión de Rafael Correa como Presidente del Ecuador

Rafel Correa

Queridos Compatriotas:       

Hace ya más de 50 años, cuando nuestro país estaba devastado por  la guerra y el caos, el gran Benjamín Carrión expresaba la necesidad  de volver a tener Patria. Esta frase fue la inspiración de un puñado  de ciudadanos que decidimos liberarnos de los grupos que han mantenido  secuestrada a la Patria, y así emprender la lucha por una Revolución  Ciudadana, consistente en el cambio radical, profundo y rápido del  sistema político, económico y social vigente, sistema perverso que  ha destruido nuestra democracia, nuestra economía y nuestra sociedad.   

De esta forma empezamos  esta cruzada llamada Alianza PAIS, más que con un lema de campaña,  con una esperanza: la Patria Vuelve, y, con ella, vuelve el trabajo,  vuelve la justicia, vuelven los millones de hermanos y hermanas expulsados  de su propia tierra en esa tragedia nacional llamada migración.       

Esta esperanza de unos cuantos se expandió cual fuego en pajonal, y  se convirtió en la esperanza y decisión de todos los ecuatorianos  que, en Noviembre 26 del 2006, escribieron una gesta heroica en el país  y empezaron una nueva historia. Hoy, la patria ya es de todos.       

Sin embargo, la lucha recién empieza. Noviembre 26 no fue un punto  de llegada, fue un punto de partida, La Revolución Ciudadana recién  se ha iniciado y nadie la podrá parar, mientras tengamos a un pueblo  unido y decidido a cambiar.       

Eje I.- Revolución constitucional      El primer eje de esa revolución ciudadana es la revolución constitucional.  El mandato de la ciudadanía fue claro: queremos una transformación  profunda, nuestras clases dirigentes han fracasado, queremos una democracia  donde se oiga nuestra voz, donde nuestros representantes entiendan que  son nuestros mandatarios, y que los ciudadanos somos sus mandantes.       

Read more

Judíos no sionistas Árabes no islamistas..

             Como es sabido, la tragedia de las Torres Gemelas tuvieron lugar en un mundo occidental que se “aburría”  en su autosatisfacción, en el que todas las advertencias críticas –incluyendo las de signo ecologistas que ponían en cuestión la misma continuidad de la sostenibilidad del planeta– caían en saco roto para resultar una preocupación exclusiva de Greenpeace y de otras benditas ONG. Lo que aconteció en su más exhaustiva repetición y minuciosidad  –una ofensiva de signo terrorista, que como en la más imaginativa de las películas, destruía hasta los cimientos del poder made in USA–, marcó el inicio del siglo XXI, un siglo que nacía bajo el signo unilateral del imperialismo norteamericano sitiado además bajo la hegemonía política de la extrema derecha republicana, del triunfal-capitalismo (Mandel).

           Esta situación ha sido explicada por los intelectuales orgánicos como un nuevo punto en la historia mundial, como un "choque de civilizaciones" en la que, como en las más convencionales películas de Hollywood, a Norteamérica le corresponde enfrentarse al "Eje del Mal", y restablecer su democracia en el mundo, una democracia en la que las libertades conquistadas por siglos de lucha social resultan cada vez más limitadas, y en las que las posibilidades de opción no existen cuando afecta a la política y a la información.

           En estos tiempos en los que hay que luchar por lo más evidente, por restablecer las verdades más elementales, algo que se pude decir de El choque de los fundamentalismos. Cruzadas, Yihad y modernidad, obra del escritor y ensayista anglopakistaní Tariq Alí (Traducción de María Corniero,  Alianza. Madrid, 2002), y que aparece como un verdadero regalo para la gente que trata de responder a las agresiones y que busca comprender las claves de una historia tan lejana y tan deformada como la islámica, situada como trasfondo de dicho "Eje del Mal", y caracterizada unilateralmente de fundamentalista, como sí no existieran muchos otros fundamentalismos, comenzando por el más peligroso de todos: el que es capaz de justificar hasta el mayor desastre ecológico por las leyes del Dios Mercado cuyo opio actual ya no es, al menos únicamente, la religión, sino el consumismo despilfarrador.

             Como el inolvidable Edward W. Said, Tariq Alí (1943, Lashore, Pakistán), reúne unas capacidades  preciosas para ofrecernos el contrapunto de esta nueva "leyenda negra". Creció en el seno de una familia de la burguesía ilustrada en la que las tradiciones musulmanes estaban siendo acompañada por el desarrollo de un pensamiento crítico iluminado por el marxismo. Al tiempo que pudo conocer de primera mano los ritos y tradiciones de dicha religión, Tariq tuvo una educación atea.  En los años sesenta sobresalió como uno de los portavoces más reconocidos de las movilizaciones estudiantiles británicas, y fue militante de la Cuarta Internacional (servidor recuerda sus poderosas dotes polémicas y su presencia imponente en el IX Congreso de la Internacional celebrada en Rimini en 1969 bajo el paraguas de “Congreso Internacional de Sociología), discípulo de Ernest Mandel y de Isaac Deutscher, al que se refiere ampliamente en el libro, sobre todo por su condición de marxista y de judío laico y antisionista. Escritor, es autor de una serie de novelas históricas congregadas bajo el título de El quinteto del Islam,  ya ha publicado sus tres primeras entregas, A la sombra del granado (que transcurre en la Granada musulmana), El libro de Saladino y La mujer de piedra.

           Personaje inquieto donde los hayan, Tariq Alí también es realizador de cine, autor de guiones cinematográficos, y uno de los redactores de la prestigiosa New Left Review, de la que existe una versión castellana (Akal). En sus libros, Tariq no efectúa una defensa de la religión sino de una cultura árabe extraordinariamente rica de la que aquí mediáticamente se ofrece una versión reduccioncita, la de los fundamentalistas, que es, al decir de Tariq, como sí la historia del cristianismo se limitara a la Inquisición. Esta capacidad de explicar la historia a través de la percepción personal, el tono intimista para enfocar grandes acontecimientos, la actitud del que quiere saber, confieren a esta obra un valor añadido ya que permite que el lector profano quede prendado de la narración y absorba este ensayo como sí se tratara de una novela.

            Con una sinceridad a prueba de bombas, Tariq va desmenuzando las hipótesis de los intelectuales pentagonistas. Sostiene en su argumentación que lo que está ocurriendo no es otra cosa que una espantosa variante del retorno de la Historia. La llamada "guerra contra el terror" en nombre de la cual se arma a los tiranos y se bombardea a los pueblos, no es más que un "choque entre dos fundamentalismos"; de un lado, el religioso musulmán, producto de numerosas derrotas de las izquierdas en los países árabes, y de otro, el imperialista, que esconde sus propósitos de dominación proclamando que "Dios está con nosotros" (uno de los lemas preferidos por los nazis), y cantando aquello de "Dios bendiga a América", reforzando la tradición mesianista norteamericana según la cual Estados Unidos ocupa el lugar de Israel como el pueblo elegido y premiado por el Dios del Sinaí, al parece Wall Street compró las Tablas de la Ley a un comerciante de rifles llamado Moisés (Charlton Heston). Cada uno de estos fundamentalismos posee unos inveterados  rasgos distintivos, uno se reclama de yidads, otro de la modernidad tecnológica, y distan mucho de estar en pie de igualdad.

Read more

ROSA LUXEMBURGO: UNA HEROÍNA DE LA REVOLUCIÓN

      Nota introductoria. “A lo largo del  pasado año hemos asistido a toda clase de eventos relacionados con el centenario de Hannah Arendt. Se han publicado trabajos biográficos, se han publicado “dossiers” en los diarios, y se han organizado numerosos debates. Sin embargo,  tal como mandan los cánones establecidos en la coyuntura cultural dominante, solamente en algún caso se ha hecho referencia a sus posicionamientos “consejistas” (una corriente surgida en el seno de los primeros partidos comunistas –sobre todo en el holandés y en el alemán- que situaba a los consejos obreros como alternativos a los sindicatos y al parlamentarismo, y entre cuyos representantes se pueden citar el joven Lukács, Karl Korsch, Otto Rühle, Hermann Gorter, etc),  y apenas si se ha citado la amistad de Marthe, su madre, con Rosa Luxemburgo, a la que Hannah admiró profundamente. Una muestra de esta vinculación la encontramos en este trabajo –con el que podemos polemizar en algún que otro punto como en el del marxismo de Rosa-, que hemos recuperado de El desafío de Rosa Luxemburgo, editado en Proceso, Buenos Aires, 1972, junto con trabajos de Bertand D. Wolfe, Gilbert Badia, León Trotsky, Lenin (el libro está precedido por una cita suya: “Rosa Luxemburgo fue y seguirá siendo un águila”), J.P. Netl, John Knieff, Daniel Bensaïd, Alian Nair, Michael Lowy y Paul M. Sweezy…El texto de Hannah fue traducido de la reviste Preuves, París, noviembre, 1967. PGA”. 

      

        La biografía monumental, al estilo inglés bien docu­mentada, cargada de notas y generosamente sembrada de citas- es uno de los géneros más admirables de la historiografía, y fue un rasgo de genialidad por parte de J. P. Nettl elegir la de Rosa Luxemburgo, cuya vida podría. parecer la menos indicada para este tipo de empresa (1). En efecto, se trata de un género clásico apto para relatar la vida de grandes hombres de estado o de personajes importantes, y Rosa Luxemburgo no tiene nada en común con ellos. Aun en su propio medio, el del movimiento socialista europeo, ella ha sido más bien un personaje marginal que conoció contados mo­mentos de esplendor o de gloria, y su influencia tanto por sus acciones como por sus escritos, apenas puede compararse con la de sus contemporáneos, Plekhanov, Trotsky y Lenin, Bebel y Kautsky, Jaurés y Millerand.

       Muy joven aún, Rosa Luxemburgo abandonó su Po­lonia natal, para entregarse a una intensa actividad en el partido socialdemócrata alemán; continuó desem­peñando un papel decisivo en la historia tan descuidada y mal conocida del socialismo polaco, y durante casi veinte años fue el personaje más discutido e incom­prendido de la izquierda alemana. Cabe preguntarse cómo Nettl ha logrado llevar a cabo su propósito tra­tándose de una mujer que, si bien actuó con tanto em­peño en el ámbito de la política europea de su tiempo. nunca fue reconocida oficialmente. En realidad, el éxito o el fracaso de una biografía al estilo inglés no sólo depende de la gloria del personaje elegido, o del inte­rés que pudo revestir su existencia; en este género literario la historia no se toma como el inevitable fondo de determinada vida humana, sino que se trata de lo­grar que la luz incolora de una época histórica se re­fracte a través del prisma representado por una fuerte personalidad, de manera que el espectro resultante ofrezca una coherencia perfecta, lograda mediante la unión de una existencia y un mundo. Dicho de otra manera, el éxito parece ser una condición previa para el buen resultado de una obra de este tipo. y es preci­samente el éxito -aun en su propio universo, el de la revolución- lo que le ha sido negado a Rosa Luxem­burgo durante su vida, en la hora de su muerte, y aun después. ¿Será que el fracaso en que terminaron todos sus esfuerzos, por lo menos en lo que respecta al lugar que se le reconoce oficialmente, está, de un modo u otro, ligado al siniestro fracaso de la revolución en este siglo? ¿No veríamos la historia con una luz diferente si la observáramos a través del prisma de su vida y sus obras?

Read more

Una conferencia de Manuel Sacristán “Sobre el estalinismo” (y II)

Manuel Sacristán Luzón

(Presentación, trascripción y notas)

Coloquio (continuación).

3ª: Se le pregunta a Sacristán por el interés de las críticas “reaccionarias” a la tradición marxista provenientes de los entonces llamados “nuevos filósofos” franceses.

         Te pediría el retoque de la pregunta porque yo no tengo nada claro que porque un movimiento o una crítica sea reaccionaria no nos pueda ser útil. Ahí están Balzac y Marx.

Read more

Una conferencia de Manuel Sacristán “Sobre el estalinismo”

Manuel Sacristán Luzón

(Presentación, trascripción y notas).

Aunque se publicó por vez primera en 1990 en la revista barcelonesa mientras tanto, esta conferencia de Sacristán sobre el estalismo data de 1978. Diez años antes, pocos días después de la invasión de Praga por las tropas del Pacto de Varsovia, en carta de 25 de agosto de 1968 dirigida a su amigo Xavier Folch, Sacristán comentada: “Tal vez porque yo, a diferencia de lo que dices de ti, no esperaba los acontecimientos, la palabra “indignación” me dice poco. El asunto me parece lo más grave ocurrido en muchos años, tanto por su significación hacia el futuro cuanto por la que tiene respecto de cosas pasadas. Por lo que hace al futuro, me parece síntoma de incapacidad de aprender. Por lo que hace al pasado, me parece confirmación de las peores hipótesis acerca de esa gentuza, confirmación de las hipótesis que siempre me resistí a considerar./ La cosa, en suma, me parece final de acto, si no ya final de tragedia. Hasta el jueves” [El subrayado es mío].

La lectora o el lector que lea treinta años después esta intervención de Sacristán -más teniendo en cuenta lo mucho que ha llovido y granizado desde entonces- no debería olvidar una serie de consideraciones para poder valorar mejor las informaciones, argumentos y posiciones defendidos por Sacristán en su intervención :

En primer lugar, y como es sabido, la URSS existía como estado, como segunda gran potencia mundial se decía entonces. No había entonces síntomas detectados que hicieran pensar que su desintegración como “unión de repúblicas de soviets” estuviera en un horizonte cercano o lejano. El gigante tal vez tuviera pies de barro pero aparentaba tener una salud aceptable, adecuada a su edad y al intento de asaltar cielos europeos y asiáticos.

En términos parecidos podría hablarse respecto a su modo de producción económico, respecto al socialismo en construcción. Nada hacía pensar entonces en el triunfo del capitalismo salvaje y mafioso en tierras de Lenin, Gorki y Bujarin. Se hablaba desde la izquierda de capitalismo de Estado o de un “Estado obrero degenerado” pero esas caracterizaciones, en todo caso, eran cosa muy distinta, una forma de indicar que lo allí se había construido, lo que allí e estaba construyendo, quedaba lejos de lo que en teoría, en la simple fácil, pura y manejable teoría, se consideraba una sociedad socialista. La acuñación del pragmático y nefasto termino “socialismo real”, sin duda pensado desde alguna instancia publicística del sistema, respondía a esa política de corto alcance: nosotros no teorizamos, obramos, practicamos, nos esforzamos en una praxis humana, demasiada humana, eso sí, con imperfecciones, alejados de modelos puramente ideales. Nuestro mejor decir, decían, era nuestro imperfecto hacer. Prueben ustedes, háganlo mejor, retaban.

Read more

Seis ensayos de un gran historiador

Salvador López Arnal

Gerald Holton, Ciencia y anticiencia. Nivola Libros ediciones, Madrid 2002. Traducción de Juan Luis Chulilla y José Manuel Lozano-Gotor, 220 páginas.

Gerald Holton estudia con pasión y autoridad el papel de la ciencia en la cultura occidental, así como la necesidad de la razón y el conocimiento para que la humanidad tenga futuro.

Stephen Jay Gould

Ciencia y anticiencia reúne seis ensayos de Gerald Holton publicados previamente entre 1989 y 1992 en revistas académicas de epistemología, historia y sociología de la ciencia de la importancia de Isis, Archives internationals d´Histoire des Sciences o Public Understanding of Science. Su autor es profesor de Física y de Historia de la Ciencia en la Universidad de Harvard. Forma parte del comité editorial que trabaja en la publicación de las obras completas de Einstein y es autor, entre otros importantes ensayos, de Los orígenes temáticos del pensamiento científico: de Kepler a Einstein y de Einstein, historia y otras pasiones

Read more

Destacable aproximación a la mecánica cuántica

Salvador López Arnal

Georges Charpak y Roland Omnès, Sed sabios, convertíos en profetas

 Ed. Anagrama. Barcelona (España), 2005 Traducción de Javier Calzada

       Es muy probable que el título de este ensayo produzca temblores (y horrores) en más de un lector. Es posible que si se ojea al azar el volumen y se lee el texto de Jawaharlal Nehru que lo cierra (p. 253), sin tener en cuenta tiempo y contexto -"¿Quien podría permitirse ignorar la ciencia hoy? En cada instante debemos buscar su ayuda… ¡El futuro pertenece a la ciencia y a aquellos que se profesan sus amigos!"-, pueda verse aquí una sospechosísima declaración de cientificismo que parece olvidar a estas alturas de la jugada la otra cara, la cara más amarga de la empresa tecnocientífica; puede uno discrepar de aproximaciones excesivamente rápidas, confusas y poco meditadas (Heidegger, pp. 159-161) -o, por contra, acaso generosas en exceso (Nietzsche, 155-159)-; puede señalarse que algunos pasos hubiera sido necesario argumentarlos con mayor lujo de detalles ("Como ha mostrado el físico Wolfgang Pauli, el mundo de los átomos y su mecánica cuántica son claramente incompatibles con la teoría kantiana de las categorías", p. 154), tesis que parecen coincidir con otras declaraciones poco afortunadas: "Las ciencias necesitan de la prueba para demostrar su grado de fiabilidad, mientras que la filosofía es una montaña de papeles" (Georges Charpak, El País, 16 de abril de 2005), o, en fin, puede parecer impropio de dos inteligencias tan poderosas como las de Charpak (premio Nobel de Física en 1993) u Omnès (físico teórico de relieve) que escriban, negro sobre blanco y sin más matices, que fue "así como Marx imaginó conocer con seguridad los conceptos que describen exactamente la sociedad, así como ciertas leyes que permitirían predecir su curso" (p. 56), aunque puedan ser pertinentes sus críticas a afirmaciones de Althusser en su presentación del libro I de El Capital.

       No importa, incluso tampoco importa en demasía la tesis sobre mutaciones -digamos, filosófico-histórica- que sostienen los autores de este ensayo: ha habido tres grandes mutaciones en la historia de la humanidad: la primera fue el comienzo de la era neolítica, hace unos 12.000 años, tras el último período glaciar; la segunda, el surgimiento de la ciencia experimental hace unos 400 años, con la obra de Galileo y Newton, y estamos ahora inmersos en la tercera de ellas. Es igual. Cabe destacar, en cambio, algunas de sus tesis, posiciones y desarrollos. Los siguientes, por ejemplo:

       1. Los autores creen que "sin haber penetrado realmente en el significado de la ciencia, no es posible entender nada del mundo moderno que vaya más allá de una comprensión superficial. Esta es la idea básica del presente libro y su razón de ser" (p. 9). No hay posible discrepancia sobre este punto, más teniendo cuenta la perspectiva moral que mantienen: el capítulo 7º, que cierra la primera parte del ensayo, finaliza con una cita de Rabelais: "La ciencia sin conciencia no es más que la ruina del alma" (p. 139).

Read more

Anotaciones de Manuel Sacristán a La crítica y el desarrollo del conocimiento (y II)

Manuel Sacristán Luzón

Las actas del Congreso Internacional de Filosofía de la Ciencia celebrado en Londres en 1965 fueron editadas, tal como se indicó en la anterior entrega, por Imre Lakatos y Alan Musgrave en Cambridge University Press en 1970. Fue la segunda edición de 1972 la que sirvió de base a Francisco Hernán para su versión castellana, publicada en 1975 en “Teoría y realidad” de Grijalbo.

Esta es la segunda parte de las anotaciones no fechadas de Sacristán sobre las actas de este congreso, notas que pueden consultarse en una de las carpetas de resúmenes de ensayos de filosofía de la ciencia depositadas en Reserva de la Universidad de Barcelona.

He incorporado en la “Nota final” unos materiales anexos: sus anotaciones a uno de los capítulos de las Exploraciones metacientíficas de Ulises Moulines, y sus notas a La estructura de la teorías científicas deFrederick Suppe y a Racionalidad y acción humana de Jesús Mosterín, así como una breve aproximación al creciente interés del Sacristán tardío por temas de política de la ciencia -interés que no le hizo aparcar temas más estrictamente epistemológicos-, así como algunas de sus definiciones de nociones básicas de filosofía de la ciencia extraídas de sus clases de Metodología de las ciencias sociales.

*

VI. Margaret Masterman, “La naturaleza de los paradigmas” (pp. 159-201).

1. “Considerado desde el punto de vista sociológico (como opuesto al filosófico) un paradigma es un conjunto de hábitos científicos” (p. 169).

Read more