Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Entrevista a Wu Ming sobre propiedad intelectual

Entrevista al colectivo de narradores Wu Ming sobre propiedad intelectual aparecida en la newsletter de la Asociación Italiana de Bibliotecas, Junio 2002 (traducida de Cheval)

¿Qué pensáis de la reciente ley sobre los derechos de autor que impide (también en las bibliotecas) la reproducción de más del 15 % de textos en el mercado? ¿Puede ser un modo efectivo de proteger a los autores y de favorecer el mercado del libro y la difusión de la lectura?

No. La difusión de la lectura se favorece permitiendo la difusión de los textos, no restringiéndola. Si uno no tiene los más de 20 euros que hacen falta para comprar un libro, no los tiene y punto. ¿Qué va a hacer, enterrar una moneda en el Campo de los Milagros? La prohibición de la reproducción va a afectar a un grupo de personas que las casas editoriales (como las discográficas) ya han perdido, por culpa de políticas miopes, del continuo incremento de los precios y de la caída constante de calidad. En el ámbito universitario, podemos pensar en los numerosísimos textos que forman parte de los programas, aunque son mediocres o incluso pésimos, sólo porque los ha escrito un amigo o un compañero de cuerda… Más en general, puede apreciarse que toda la legislación sobre los derechos de autor a nivel planetario es expresión de una mentalidad oligárquica y represiva, cada vez más reducida a defender los privilegios de lobbies obsoletos, multinacionales y potentados que campan sobre la apropiación indebida de lo que debería ser de todos.

¿Qué posibles soluciones alternativas encontráis?

En general, estamos por la libertad de reproducción. La libertad de reproducción no limita la venta en las librerías: se trata de circuitos distintos, enfoques distintos, soportes distintos. Lo experimentamos todos los días con nuestros libros, que llevan esta indicación: ‘Se permite la reproducción total o parcial de la obra y su difusión por vía telemática para uso de los lectores, siempre que no sea con fines comerciales’. Esta última precisión tiene además un significado político: el derecho convencional, de impronta liberal-burguesa, se construye alrededor de un sujeto que, si lo miramos con atención, es un sujeto abstracto, no arraigado en lo social: es el llamado ‘individuo propietario’, descrito como perennemente igual a sí mismo sin tener en cuenta el contexto. Nosotros en cambio creemos que existe una diferencia enorme entre los distintos sujetos, y por tanto entre los distintos derechos. Podríamos decir: la libertad de la que debe disfrutar el lector individual que quiere leer nuestro libro pero no tiene dinero para comprárselo y las exigencias que se le imponen a los grandes potentados económicos no están al mismo nivel. Para escribir una de nuestras novelas hacen falta tres años de trabajo durísimo, entre las investigaciones, la redacción, las correcciones y los cientos de presentaciones por toda Italia. No podemos consentir que los grandes tiburones de la industria cinematográfica o televisiva sean parásitos de nuestro esfuerzo y -sin pagar un céntimo- hagan una película a partir del argumento que hemos elaborado, ganen millones y refuercen su posición de predominio. En estos años, nos hemos dado cuenta de lo importante que ha sido esta decisión, incluso aunque algunos puristas del no-copyright nos han criticado, ignorando los riesgos de esta profesión y, en última instancia, ignorando que la sociedad está dividida en clases.

Estamos siempre buscando indicaciones y soluciones más concretas, satisfactorias y utilizables por otros. Mientras tanto, podéis dejar que fotocopien nuestras novelas y pasarles por la cara la indicación a los inspectores de la SIAE y a los agentes de la GDF.

Read more

La batalla de Oaxaca

Ana Esther Ceceña

LAI, América Latina en Movimiento 2006-11-03 Mexico

Mientras los oaxaqueños se disponían, siguiendo las tradiciones renovadas año con año, a pasar el día en los cementerios compartiendo comidas, flores, penas y alegrías con sus muertos, el “operativo Juárez 2006” se echaba a andar en torno a la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). Igual como en Irak se aprovecha el Ramadan para lanzar operativos militares que intentan aprovechar la desprevención de la resistencia, en Oaxaca el día de muertos con sus ritos y la desmovilización general por un largo feriado (del 1 al 5 de noviembre) fue el momento elegido para apoderarse de lo que los mandos militares, después de haberse aposentado en el zócalo (la plaza central), han considerado el bastión central de actividades de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). El tratamiento del conflicto, que con muchas dificultades había logrado mantenerse los meses anteriores dentro de los marcos políticos, registró desde el 28 de octubre un vertiginoso desplazamiento hacia el ámbito militar, anunciado después de una oscura jornada en la que grupos de fuerzas irregulares, presuntamente vinculados al gobernador Ulises Ruiz, se movilizaron para construir un escenario de violencia desordenada e incontrolada, capaz de justificar la presencia de la Policía Federal Preventiva (PFP), cuerpo policiaco-militar creado para fines de seguridad interna con un estatuto, por cierto, inconstitucional. La inteligencia militar, bajo el mando directo de los altos mandos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) que conforman el Estado Mayor (o Comando Conjunto), se hace cargo de Oaxaca a partir de esos incidentes (que causaron la muerte del periodista estadounidense Bradley Will, entre otros), convirtiendo una disputa política en asunto de seguridad nacional, para el cual se diseñan operativos de guerra. El operativo puesto en práctica es definido por el Ministro de Gobernación como “de ocupación” y en él trabajan conjuntamente la PFP y la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), homóloga del FBI norteamericano, mientras la Armada y el Ejército se colocan en posición de poder intervenir (con tropas preparadas en la región militar y en las costas) y se mantienen vigilantes. Tomar el zócalo fue el primer propósito de una estrategia pensada aparentemente en forma de estrella que una vez que toma el centro se despliega en líneas de irradiación hacia las periferias y hacia fuera de la capital, donde evidentemente están las raíces y asientos más profundos de un movimiento emanado de los pueblos de Oaxaca. Paradójicamente el operativo no se dirigió a la desmovilización de los grupos irregulares responsables de la confusión y muertes del día 29 sino que se orienta directamente a los lugares donde la APPO mantenía presencia pública. El primer objetivo consiste entonces en desmantelar las posiciones en el zócalo y en deshabilitar los medios de comunicación con que los pueblos oaxaqueños se comunicaban entre ellos y con el mundo. Pero así como en Irak falló la operación quirúrgica planeada por el Pentágono, aquí la toma del zócalo sólo desplazó espacialmente a lo que nunca ha sido un grupo de dirigentes sino todo un pueblo movilizado. El primer error de previsión en este operativo es que, al ser concebido en términos militares, identifica al enemigo como un ente fijo y delimitado cuando su carácter es difuso, extendido, entramado e impersonal porque tiene personalidad colectiva y no individual. Los asientos de la APPO se desplazaron creando una especie de franja alrededor del zócalo que en algún momento hizo pensar en una imagen de cercadores cercados, pero que en realidad se disgregó en toda la ciudad recreando su territorialidad de acuerdo con las nuevas circunstancias. En un sistema de redes como el que genera una organización comunitaria de larga maduración la distribución de roles es una derivación de las relaciones cotidianas y las dirigencias cuentan con una validación que no emana de las circunstancias sino de su historia en la comunidad. Los medios de comunicación también son diversos y transitan por los circuitos familiares o vecinales. No obstante las radios comunitarias, que han probado su importancia estratégica en circunstancias de luchas desatadas como la guerra del gas en tierras bolivianas, han sido fundamentales para la organización logística en los momentos decisivos. Por eso el siguiente objetivo del operativo militar era el campus universitario, espacio privilegiado del debate de ideas y lugar donde, después de las ofensivas contra los otros medios de comunicación en poder de la APPO, seguía funcionando radio universidad como radio APPO. Blanco apetitoso porque en un mismo golpe permitía atacar a la universidad pública, al pensamiento libre, al régimen de autonomía del que gozan las universidades públicas, cancelar uno de los espacios de refugio de los miembros de la APPO y, como premio a la labor desempeñada, destruir radio APPO. Pero un gobierno que deja de escuchar al pueblo y lo menosprecia es incapaz de entenderlo y controlarlo cuando éste se ha decidido a pelear. En un nuevo intento fallido la PFP, con apoyo de la AFI y la policía local, se volcó sobre la universidad justamente el día de muertos. En una larga, angustiante y combativa jornada, en la que las autoridades universitarias encabezadas por su Rector salieron en defensa de la sensatez, la democracia y la autonomía universitaria, la UABJO logró repeler el ataque que terminó en la retirada de las fuerzas de seguridad del estado. Rociados sin descanso con gases lacrimógenos y gases pimienta, amagados con tanquetas y balas perdidas, los oaxaqueños dentro y fuera de la universidad dieron una pelea que no había sido prevista por los altos estrategas del Estado Mayor. El trabajo de coordinación realizado por Radio APPO (radio universidad) mantuvo permanentemente informado al mundo del avance de los acontecimientos y permitió no solamente orientar a los combatientes del pueblo sino articular el apoyo nacional e internacional que colocó a Oaxaca al nivel de alerta mundial. Vecinos sin nombre aportaban vinagre para disminuir los efectos de los gases, arrojaban gasolina o excrementos a las tanquetas, proporcionaban linternas o alimentos, informaban de los movimientos de la PFP y el resto de los participantes en el operativo, colocaban las barricadas levantadas por los trascabos… Fue el pueblo de Oaxaca, anónimo y humilde pero investido todo como APPO, quien derrotó a las fuerzas represivas de élite y defendió su universidad y su dignidad. Y mientras todos corrían con las tradicionales bombas molotov o unos cohetones de fabricación artesanal radio APPO, instalada en el corazón de la UABJO, no paraba de transmitir. Difícil momento para la transición de poderes en México: la lucha del pueblo oaxaqueño va trasminando hacia el resto del país porque en ningún lugar faltan causas; la experiencia comunitaria se reproduce, con estilos propios, en cada región; el presidente saliente ha dejado de gobernar; el presidente que llega carece de legitimidad por ser producto de un fraude no desmentido. Por otro lado, las reformas estructurales faltantes, entre las que destaca la desregulación que permita la integración energética de América del Norte, sólo pasarán en el Congreso con el acuerdo de una mayoría que el Partido Acción Nacional (PAN) no tiene y no logra construir. Las presiones de Estados Unidos y los organismos internacionales sobre un presidente emanado del proceso electoral más cuestionado desde que se expulsó del país a Porfirio Díaz en 1910 provocan aparentemente un nerviosismo en las altas esferas de la política en el país que se expresa en chantajes, oscuras componendas y torpezas. La militarización de la frontera norte cierra muchas válvulas de escape y el 1° de diciembre, fecha del traspaso de poderes, se acerca como espada de Damocles mientras el presidente Fox prefiere abandonar el país a su suerte y se va de gira. Y ante tal desgobierno Ulises Ruiz, gobernador ampliamente repudiado, lanza su mayor ofensiva contra la APPO y el pueblo de Oaxaca para quedarse en el poder. Difícil pero urgente momento para parir otra historia. Esa que las comunidades de Chiapas nombraron y hoy protagonizan los pueblos de Oaxaca contaminándolo todo de dignidad y esperanza. http://alainet.org/active/14303

Read more

¿Las nacionalizaciones en América Latina reabren la perspectiva del socialismo del siglo XXI?

Luciano Vasapollo 

¿Las nacionalizaciones en América latina reabren la perspectiva del Socialismo en el Siglo XXI?

Ha finalizado con general satisfacción y éxito de público el II Foro Internacional "Cuba y América latina, la alternativa posible". En los días 14 y 15 de octubre, en la sala de la Arci Nacional de Roma, hemos podido escuchar importantes relaciones atadas a los acontecimientos en curso en América latina, con particular atención a las nacionalizaciones de los recursos y a la resistencia al imperialismo y al neocolonialismo. Samir Amin, James Petras, Hosea Jaffe, James Cockcroft, François Houtart son solamente algunos de los prestigiosos intelectuales internacionales que se han añadido a las voces procedentes del continente rebelde como Efrain Echevarria, Esther Aguilera y Maria Helena Fernandez desde Cuba, Mauricio De Souza Sabadini desde Brasil, Alejandro Valle desde México, Francisco Dominguez chileno que vive y trabaja en Londres, Manuel Mera responsable del sindicado gallego Fesga y los italianos Alessandra Riccio, Luca Baiada y Fabio Marcelli. La relación introductora ha sido leida por Luciano Vasapollo, presidente del Comité 28 de junio. A los trabajos han aportado su saludo el diputado de la izquierda Ds Luciano Pettinari, la senadora del grupo de los Verdes Loredana De Petris, el secretario del Partido Comunista Marxista de la India P.K Murthy, el embajador de Cuba en Italia Rodney Lopez y el diputado de la Asamblea Nacional de Cuba Omar Gonzalez.

RESOLUCIÓN FINAL DEL II FORO INTERNACIONAL

Read more

Una crítica no matizada de la película «Salvador»

Salvador López Arnal

Respuesta a una crítica no matizada.

Txema Bofill ha explicado en “Los liberales asesinaron Puig Antich” las razones por las que no le ha convencido la película “Salvador” dirigida por Manuel Huerga y ha esgrimido algunas consideraciones sobre la reciente historia española y el algo manido tema de la memoria histórica y nuestra forma de aproximarnos a ella.

No pretendo comentar todas las afirmaciones de Bofill pero sí señalar, en cambio, aquellas que me parecen inconsistentes con uno de sus finalidades: la de restablecer una memoria histórica sin trampas, sin hacer pasar gato por liebre, buscando o aspirando a la veracidad y evitando decorar el paisaje histórico de forma que nuestra presencia en él tome un papel relevante y excelente, siempre excelente. Vayan, pues, a continuación estas aproximaciones de urgencia:

1. El título de su artículo –“los liberales asesinaron a Puig Antich”- es un despropósito (e incluso un insulto) como posteriormente intentaré mostrar. Más allá de ello, el tono de denuncia sin matiz con el que se refiere a la filosofía política liberal y a su praxis, por usar aquel término gastado pero entrañable, es inadmisible en mi opinión. Los liberales, como el ser, la izquierda o la vida, se dicen de muchas maneras, al igual que los anarquistas, marxistas o consejistas. Es cierto que Friedmann, el consejero de Kissinger y Pinochet (aunque no sólo) se las daba de liberal o incluso tal vez Bus se presenta como liberal-conservador, pero también Bertrand Russell era un liberal o entre nosotros gentes tan admirables por muchas razones como Ferrater Mora o Mosterín. Una cosa es querer ser más que liberales, como es el caso de muchos militantes políticos de izquierda, entre los cuales desearía incluirse, otra cosa es renunciar a todas las aportaciones normativas y prácticas de esa concepción. No veo qué problema existe en coincidir con un liberal en el principio de que todo ciudadano y ciudadana tiene derecho a ser tratado con dignidad e igualdad. La cuestión, efectivamente, es que de hecho no todos los ciudadanos son tratados así y en toda circunstancia, como ocurre diariamente en la mayoría de los centros de trabajo donde la dignidad y el respeto están en la papelera de los trastos inútiles por improductivos y poco “neoliberales”.

2. Aunque en ocasiones Bofill entrecomille, llamar “liberales” a los miembros del gobierno de Franco, responsables últimos, como él mismo dice no siempre de forma totalmente matizada, del asesinato de Puig Antich, es un uso descabellado y delirante de la noción. Una cosa es afirmar, como él afirma, que el gobierno de Arias Navarro fuera el gobierno “más liberal de toda la historia franquista” (la afirmación y la consideración política es suya, no mía) y otra cosa es que fuera un gobierno liberal en algún sentido significativo del término.

Read more

El programa real

Joaquín Arriola

El programa real (I) Joaquín Arriola   La Insignia. España, agosto del 2006.

Pero hay un profundo abismo entre el rico y el obrero no comparten gallinero el zorro y la comadreja. Si los muertos no se quejan, por algo es que se murieron. -Alfredo Zitarrosa-

En lo que llevamos de año se han producido en España tres reformas supuestamente de gran calado: la reforma fiscal, la reforma laboral y la reforma del sistema de pensiones.  Todas ellas tienen un contenido común: se han hecho para aumentar el margen de beneficios neto de las empresas. Mediante la reforma laboral, se ha reducido el coste de contratación y el coste de despido de la mano de obra; mediante la reforma fiscal, se ha reducido el tipo del impuesto de sociedades, que pasa de ser uno de los más elevados de la Unión Europea a ser uno de los más reducidos. Mediante la reforma del sistema de pensiones, se endurecen las condiciones de acceso al sistema de prestaciones, y se compensa con un tiempo más largo de cotización por parte de los trabajadores la reducción de la recaudación fiscal procedente de los beneficios.

Todo esto más o menos lo intuye el personal, que una vez más, y como consecuencia de su bajo umbral para soportar el dolor de pensar, mira hacia otro lado, para evitar afrontar la realidad. Pero como los lectores de La Insignia son los dignos sucesores de los de la extinta revista La Codorniz ("la revista más audaz, para el lector más inteligente"), aquí vamos a indagar en el texto y el contexto de estas medidas, para concluir que estamos ante el programa real de gobierno del PSOE. Un programa saludado con entusiasmo por la CEOE y con indiferencia y desconocimiento por parte de los sindicatos y de los trabajadores en general.

Los orígenes

Todas y cada una de las reformas llevadas a cabo en este año, en su orientación general y en sus principales contenidos, coinciden ciertamente con las propuestas de la patronal CEOE, pero más aun, con el texto del Programa Nacional de Reformas (PNR), que como señala el gobierno en la presentación "constituye la referencia fundamental de la política económica del Gobierno a medio plazo."

Read more

Bolchevismo: La perspectiva de un siglo

Pepe Gutiérrez-Álvarez

     1. Este término, aun cuando se utilice a menudo como sinónimo de  leni­nismo, se refiere al movimiento a favor de un partido centralizado y disciplinado para llevar a cabo la revolución socialista según las concepciones marxistas,  en tanto que el leninismo es más bien el análisis teórico (teoría y práctica) del desarrollo de la revolución socialista siguiendo los esquemas de Lenin. Sin embargo, sí cualquier principio resulta difícil de concretar en los hechos, tanto más lo sea una hipótesis de que trata de ser un instrumento en una realidad tan compleja y contradictoria como un proceso revolucionario. Lenin no escribió nunca un canon sino una propuesta sobre la cual en su propia biografía se dan diversas rectificaciones e incluso rupturas (1). Hay un Lenin más "estrecho" que trata de sentar unos presupuestos marxistas que tenían que tener una respuesta para todo, pero hay otro, sobre todo cuando coincide con las crisis revolucionarias de 1905, 1917, con su extensión europea (1918-1921),  que trata de situar el "análisis concreto de una realidad concreta" al servicio de un movimiento vivo en el que la iniciativa está en mano de las masas (una revolución es cuando las masas ocupan el escenario de la política, cuando hasta los sectores sociales más atrasados plantean sus exigencias).

    Como ya había ocurrido con Marx en la II Internacional, Lenin, el principal fundador de esta tenden­cia política, fue pronto convertido en un manual, y por lo mismo poco conocido cuando no abiertamente deformado. Sus aportaciones en el orden teórico fueron múltiples, y hasta fechas muy recientemente se le citaba como una autoridad a considerar en las cuestiones más diversas. Sin embargo, cuando se habla de "bolchevismo" se habla de él y de sus concepciones sobre la relación entre el partido y las masas. El "leninismo" que mientras él estuvo vivo nunca tuvo una codificación en "principios", "fundamentos", etc, se constituyó en una referente primordial tras su muerte para el Estado "soviético", y también para muchos otros marxistas, tanto es así que el concepto de "bolchevismo" sería aplicado a todas las tentativas de crear una formación disciplinada, así por ejemplo se ha hablado de anarcobolchevismo.

    Su importancia histórica y su influencia son obvias, el bolchevismo fue algo así como la "palanca" que buscaba Arquímedes para mover el mundo: convirtió la crisis revolucionaria de 1917 en una revolución socialista cuya cadencia todavía resulta más poderosa que muchos acontecimientos recientes. Por el contrario, donde esta palanca no existió, la revolución acabó en tragedia. Hasta Octubre, la discusión resulta relativamente sencilla, sin embargo el "partido" de la revolución se convirtió en partido de Estado cuando, al atraso secular de la madrecita Rusia hubo que añadirle las suma de dos guerras, una mundial y otra civil, de consecuencias devastadoras. A partir de entonces, la discusión se vuelve más agria y problemática. El bolchevismo en el poder sufrió, con una brevedad histórica sin precedentes, un equivalente bárbaro de lo que en la Iglesia se llamaría "constantinización", o sea en una religión de Estado que funcionaba como expresión del "interés nacional" en la URSS, e internacionalmente combinando el referente de la "patria socialista", y como un movimiento antisistema que demostraba su entrega y eficacia en la lucha contra las dictaduras y los fascismo.

     Así pues, sí las dificultades de establecer una evaluación mismamente objetiva fue creciendo en cada paso (Brest-Listovk, guerra civil, Kronstadt, represión de las otras corrientes socialistas, NEP, ascenso de Stalin, desastres del Komintern, Plan Quinquenal, el gran terror, etc), el enfoque se hace todavía más arduo después de la caída del Muro de Berlín, y de la restauración conservadora cuando Lenin, a pesar de seguir siendo estimado entre los trabajadores y la gente llana en Rusia (2), se había convertido en el epicentro del linchamiento del bolchevismo; el neoliberalismo ya no tenía suficiente con Stalin, la verdad es que tampoco con Lenin, ni siquiera Bernstein les parece fuera de sospecha.  Ha transcurrido un siglo desde que el bolchevismo tuvo su año 1, y resulta muy difícil clarificar su significado más de la maraña establecida de toda clase de leyendas, estereotipos o deformaciones. De ahí que no sea por casualidad que las luminosas reflexiones sobre el neolenguaje efectuada por Eric Blair (a) Orwell tuvieran como principal punto de referencia la instrumentalizaciones del bolchevismo llevadas a cabo por la burocracia que lo convirtió en algo así como en una religión del Estado que encarnaría hasta su muerte, y cuya "dogmática" podía cambiar de la noche a la mañana en función de las exigencias de la "policía del pensamiento" al servicio del Kremlin que llegaría a convertir la sospecha de la menor disidencia en motivo para las represiones más delirantes.

     2. El bolchevis­mo nació de una manera imprevista en el Segundo Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSR) en el verano de 1903. A partir de esa fecha, Lenin reconoció la existencia del bolchevismo como "corriente de pensamiento político y como partido político". El punto de partida fue el debate de la cláusula sobre las reglas internas del partido en el Congre­so, Lenin y sus partidarios forzaron una ruptura con su amigo Yuri Martov, centra­do en las condiciones de pertenencia al POSR, y situándolo por encima de las convergencias existentes en otros puntos como la dictadura del proletariado, los derechos de las nacionalidades o la actitud ante la minoría judía (3). Lenin abogó por una integra­ción partidaria activa y políticamente comprometida, a diferencia de la in­tegración de base sindicalista (trade-unionista; de una aristocracia obrera que defiende sus prerrogativas particulares) y no necesariamente participativa que se daba en otros partidos socialdemócratas de la época, y cuya centralización servía de justificación para la primacía del "aparato". Como es sabido, el término bolchevique  era equivalente a  facción "mayoritaria" (en el interior), proveniente de la palabra rusa bols´hinstvo, en tanto que mencheviques significaba "minoría", o mens´hinstvo.

Read more

Las ideas socialistas

Pepe Gutiérrez-Álvarez

              Para la práctica totalidad de los movimientos sociales de la 2ª República, el socialismo era un ideal a inmediato y a largo plazo; algo por el estilo ocurrió con la izquierda antifranquista de los sesenta-setenta…sin embargo, esta percepción alternativa comenzó a cambiar en los años ochenta, y esto se hizo notar muy especialmente en el ámbito editorial. Como recopilador y divulgador pude darme de este cambio con la edición de un viejo proyecto titulado Diccionario biográfico del socialismo (Hacer, 1982) para el cual se habían preparado varias entregas más.

               Aparecido en 1982, en una época en que esta editorial desplegaba una voluntariosa tentativa de edición y/o reedición de los clásicos protosocialistas, la coyuntura no dio para más. Un segundo volumen, Libertarios, libertarias que se paseó por media docena de editoriales, e incluso se anunció en los catálogos de una, pero finalmente fue considerado como un riesgo excesivo, y acabó su destino en un "cajón de sastre", con otras tentativas fallidas más.  Con ocasión de su presentación pública en Barcelona con la presencia de Josep Termes, éste me contaba que un ambicioso proyecto iluminado al calor de Nova Terra, y al calor del auge del PSOE, había acabado también en el limbo de los proyectos perdidos. Semejante auge sería a la postre fatal para otros proyectos similares, como el de la edición en fascículo Crónica y vida del socialismo (Ed. Acanto, Salamanca), que contaba con la colaboración de  un buen número de especialistas en la historia social española. Silverio Cañada también tuvo que cancelar una Historia del socialismo, igualmente en fascículo.

                 El paso siguiente de estas tentativas, verdadero canto de cisne de la expansión bibliográfica, socialista iniciada en los años sesenta, ocuparía el lugar las ofertas de los grandes almacenes o las librerías de segunda mano. Y es que el triunfo electoral del PSOE (como los de Miterrand, Soares, Craxi, y CIA) venía precedida por acontecimientos de clara significación regresiva como lo fueron, entre nosotros,  el simbólico "abandono" del marxismo a instancias de Felipe González y el 23-f que marcaba en oscuro los límites del proyecto social y democrático. Lo que habíamos vivido como una lucha por la libertad no era el comienzo sino un abuso, y nos tocaba andar para atrás cuando apenas sí habíamos comenzado a tirar hacia delante. Entrábamos en una nueva fase que bien se podía definir con una cita de alguien tan representativo del matrimonio franquismo-neoliberalismo, Vizcaíno Casas, y según la cual el socialismo no era la solución sino el problema. Una cita a la que podíamos añadir otras muchas otras, como aquella de Felipe González según la cual, la verdadera izquierda la representaban los empresarios emprendedores. La victoria electoral del PSOE, era la de la única izquierda posible, o sea la de una izquierda transformada, no practicante.

                Durante todo un período ulterior, la intelligentzia instalada se dedicó a pregonar no solamente el fin del comunismo (un ideal al que la URSS ni llegó a apuntar), sino también la descalificación del estatismo (la socialdemocracia del "Estado del Bienestar), por no hablar de los anarquismos o los izquierdismos de los mayos del 68, que entraban en un mismo saco. El fin de la historia era también el finiquito de cualquier atisbo de utopía. Por decirlo con palabras de Cioran, el paradigma del final del siglo XX era que confirmaba que no había donde ir, o sea que lasciate ogni speranza. Tribunalistas de todo tipo arremetían contra Trotsky que era comparado con el nazi disidente Rohm, el Che Guevara era descrito como un Rambo de izquierdas (Fernando Savater), Rosa Luxemburgo volvía a ser la sanguinaria. En un juego de malabares extraordinario cualquier referente revolucionario aparecía conectado con Stalin, Pol Pot o Ceacescu, a lo que se le podían añadir Lenin, y claro está, Hitler, a veces hasta Franco o Pinochet, en estos casos en una evidente muestra de ingratitud, ya que su contribución al neoliberalismo no tenía precio.  Establecida esta lógica denigratoria, la revisión histórica sentaba sus reales con ocasión del segundo Bicentenario de la Revolución Francesa, el discurso dominante ligaba a la izquierda jacobina e igualitaria con un Gulag que, además, poseía la virtud milagrosa de blanquear toda el historial de guerras coloniales o mundiales, de océanos de sangres ocultos en los que el egoísmo propietario quedaba libre de cualquier pecado que no fuera profundizar el abismo entre los ricos y los pobres.

                    Esta restauración conservadora no tuvo misericordia con ninguna ilusión igualitaria, y frente a cualquier logro revolucionario (Nicaragua, cono sur africano), colocó sus "guerras sucias" y su contra con la bendición papal y de los intelectuales arrepentidos. En esta batalla, la historia no podía quedar al margen., para llegar hasta Marx, descrito a través de sus malaventuras eróticas, para llegar sin piedad hasta Thomas Münzer, Savonarola, alcanzado hasta Cristo (Jean-Fronçois Revel, Ni Marx ni Jesús), o Platón, prohibido por la dictadura argentina. La finalidad de este proceso cuyos efectos devastadores en los países mayoritarios resulta aterrador, y que ecológicamente nos sitúa en un tiempo de límites (no respetados), en esto lares  no es otro que privatizar el Estado y desreguralizar toda la legislación laboral, o sea liquidar las conquistas sociales logradas por siglo y medio de historia del movimiento obrero, y plasmadas como un compromiso histórico tras la Segunda Guerra Mundial…Razones pues, más que sobrada,  aunque sea desde las estancias más modestas,  para tratar recuperar una aportación didáctica con la que dar a conocer y divulgar una idea que, bajo diversos ropajes es tan antigua como su otra cara: la injusticia social…

Read more

Crónica de Lenin en 1917. Datos sobre su vida y su obra, de Gerda y Hermann Weber

Gerda Weber, Hermann Weber

     ENERO: (Día 4) Lenin rellena un cuestionario de la Oficina de Alojamiento de Zurich, donde hace constar que se dedica a escribir, que realiza «trabajos literarios y periodísticos para editores de Petrogrado», que no posee bienes, y que no es «desertor ni refractario, sino emigrante político desde la revolución de 1905»; (6): Lenin escribe a Inés Armand: «No tenemos ningún mecenas» La cuestión de sí Lenin recibió (a través de diferentes canales) dinero de fuentes alemanas, todavía continúa muy discutida y sin esclarecer también 30 de marzo, 31 de marzo a 10 de abril, 25 de abril y 4 de mayo de 1917]. Existieron los más diversos contactos entre los emigrantes rusos, y probablemente hubo dinero alemán que a través de diversos canales pasó a manos de los bolcheviques. Por otra parte, durante la guerra, el gobierno imperial alemán gastó entre 40 y 80 millones de marcos para actividades subversivas en Rusia. Queda establecido que: «Antes de mediados de 1917 no pueden demostrarse contactos directos entre Lenin y enlaces alemanes en Suiza, y tampoco los contactos indirectos resultan claros».

    (14): Lenin escribe a Inés Armand: «…créame, un trabajo cautivador es lo más importante para recobrar la salud y la tranquilidad» .(15): Lenin informa a Inés Armand que ha tenido lugar una deliberación contra «la actuación de Grimm», en la cual también ha participado un alemán del grupo «Internationale» (Paul Levi). Lenin quiere que Inés Armand se «alegre»: «gustosamente le diría a usted palabras amigables para que su corazón se aligere algo mientras no encuentre un trabajo que la llena por completo. Le estrecho la mano con fuerza. Su Lenin". (16): En una carta a Inés Armand Lenin desarrolla el siguiente plan: «Caso de que Suiza quede envuelta en la conflagración, los franceses ocuparán de inmediato Ginebra. Encontrarse en Ginebra significará estar en Francia y estar en contacto con Rusia.

      Debido a ello pienso hacerle entrega de la caja del partido (para que la lleve encima en un bolso cosido especialmente para este fin…». (19): Lenin escribe a Inés Armand: «¿Que Engels es el padre del "radicalismo pasivo"? iFalso! Nada de eso. Jamás lo podrá demostrar. (Bogdanov y cia lo intentaron y se pusieron en ridículo.». (22) : Durante un acto juvenil celebrado en la Casa del Pueblo de Zurich, Lenin pronuncia una conferencia en lengua alemana sobre la revolución de 1905. Lenin subraya que uno no debe «dejarse engañar por el actual silencio de cementerio que reina en Europa». Sin embargo, se muestra poco optimista sobre la fecha del estallido de la revolución: «Nosotros, los viejos, quizás no lleguemos a presenciar las batallas decisivas de esta futura revolución. Pero creo poder expresar la esperanza de que los jóvenes, que trabajan de forma tan excelente en el movimiento socialista de Suiza y del mundo entero, tendrán la suerte no sólo de luchar, sino también vencer en la revolución socialista que se avecinda.» (30): En una carta a Inés Armand, Lenin dice: «Todavía, estoy "enamorado" de Marx y Engels y no puedo tolerar ningún tipo de injuria contra ellos. ¡Esos sí que son auténticos hombres! De ellos puede aprenderse mucho. No debemos abandonar esta base».

      FEBRERO: (Día 1) Lenin se reúne en Olten con representantes de la asociación de Zimmervald, entre ellos Rádeck, Levi y Münzenberg. (6): Lenin participa en la asamblea general del Partido Socialdemócrata de Zurich.  (14 ): Lenin escribe a Inés Armand que en el Partido Socialdemócrata suizo existe «la base para el establecimiento de una tendencia izquierdista»: (15): Lenin escribe a su hermana María para acusar recibo de 808 y 500 francos, y le dice que no comprende «de dónde procede tanto dinero», por lo que pide las liquidaciones del editor. «Nadia me dice bromeando: vaya, te están pagando la jubilación iJa, ja! Vaya chiste con la terrible carestía de la vida y las pésimas condiciones para el trabajo a causa de los nervios destrozados». (17) Lenin escribe a Inés Armand que era «triste» que Trotsky hubiera formado un bloque con la derecha de Zimmervald. «iQué marrano es ese Trotsky! ¡Fraseologías izquierdistas y luego un bloque con la derecha contra la izquierda de Zimmervald!». (19): Lenin escribe a Inés Armand: «Últimamente me he ocupado especialmente de la actitud del marxismo para con el Estado, he reunido bastante material y, según me parece he llegado a unas conclusiones muy interesantes e importantes. ."Tengo enormes deseos de escribir sobre este tema. . . Nadia está’ enferma: ha contraído una bronquitis y está en cama con fiebre…», (22): En una carta a Inés Armand, Lenin dice: «Sólo vale la pena trabajar con la juventud.» Kruspkaya se ha restablecido.

Read more

Lenin y la cuestión judía

(*)

     Contrariamente a Marx, Lenin conocía bastante bien la situación de las masas judías del imperio ruso. Si se refiere a los trabajos de Karl Kautsky y de Otto Bauer, precisamente es en la medida en que va a pronunciarse sobre las tendencias a la asimilación en el mundo civili­zado, es decir, no en Europa oriental, sino en las democra­cias burguesas occidentales.(1) Por ello, extrajo más clara­mente que Marx las consecuencias de la función social específica asumida históricamente por los judíos. Forman –escribe– una nación –"la más oprimida y la más acosa­da"– que, en Galitzia y en Rusia, "países atrasados, semisalvajes", se "(mantiene) por la violencia en la situación de una casta" (2). Descripción que pone muy bien de relieve la doble naturaleza, social y nacional, de la condición judía, que (Abraham) León expresará bajo una forma aunada en su fórmula "pueblo-clase". Lenin corrige, de esta manera, las aprecia­ciones demasiado rígidas que había emitido en 1903 en el transcurso de su polémica con el Bund, período durante el cual se preocupó sin demasiado matizar sobre el hecho de que el pueblo judío había perdido sus características nacionales. En esta época estimaba que las tesis del Bund sobre Ia existencia de una nacionalidad judía conducían a un autoaislamiento reaccionario, a repliegue sobre el espíritu de getto"(3).

      En sus Notas críticas sobre la cuestión nacional (1913), extrae en primer lugar las "dos tendencias históricas en la cuestión nacional": eI despertar de la vida nacional y la formación de los estados nacionales al comienzo del desarrollo de la sociedad capitalista y la "destrucción de las ba­rreras nacionales, la creación de la unidad internacional del capital, de la vida económica en general, de la política de la ciencia etc. que caracteriza al capitalismo que llega a la madurez".(4) Ahora bien, sí se sitúa a la cuestión judía en esta perspectiva, está claro que en Europa del Este el atraso general refuerza el particularismo judío, mientras que las condiciones favorables a la asimilación se presentan en los Estados occidentales liberales: "…sobre diez millones y medio de judíos en el mundo entero, casi la mitad viven en el mundo civilizado, en condiciones. de la más favorable "asimilación", mientras que los judíos de Rusia y Galitzia, desdichados, oprimidos, privados de derechos, aplastados por los Purichkevitch (rusos y polacos), viven en condiciones de la menor "asimilación", con el particularismo de la "zo­na de residencia forzosa" para los judíos, el establecimiento, para ellos, de una "norma porcentaje" y otras maravillas a lo Purichkevitch" (5)

      Resulta que los judíos no constituyen, propiamente ha­blando, una nación ni en los países semifeudales, en donde forman una casta, ni en los Estados occidentales en donde se asimilan. Estos hechos "atestiguan que sólo pueden clamar contra la "asimilación" los pequeños burgueses reaccionarios judíos, que quieren hacer marchar a contrapelo el sentido de la historia, obligándolo a girar, no comen­zando por el régimen de Rusia y Galitzia hacia el régimen de París y de Nueva York, sino a la inversa» (6)

     Un partido marxista «(elabora) un programa nacional a. partir del punto de vista del proletariado» (7) Lo que significa que «en el lugar del nacionalismo, el marxismo coloca al internacionalismo». «Reconoce plenamente la legitimidad histórica de los movimientos nacionales», «pero para que este reconocimiento no se convierta en una apo­logía del nacionalismo, es preciso que se limite estrictamente a lo que hay de positivo en estos movimientos, y que este reconocimiento no conduzca a oscurecer la conciencia proletaria por la ideología burguesa. De aquí el deber y el interés del proletariado en «sacudir todo yugo feudal, toda opresión de las naciones cualquier privilegio para una de las naciones o para una de las lenguas», pues se trata, en este caso, de un nacionalismo progresista: Pero el nacionalis­mo no puede mantenerse más que en estos límites estric­tos y en este marco históricamente determinado. Ir más allá de esta tarea esencialmente negativa –combatir las injus­ticias por el «democratismo más decisivo y más consecuen­te»– sería reforzar al nacionalismo burgués».(8)

    Cada cultura nacional comporta una cultura burguesa dominante y «elementos, incluso sin desarrollar, de una cultura democrática y socialista», engendrados por las condiciones de vida de la masa trabajadora y oprimida. «También la "cultura nacional", en general, es la de los terratenientes, la del clero y la de la burguesía».(9) En con­secuencia, la consigna del movimiento obrero no es la cultura nacional, sino más bien el internacionalismo prole­tario, "la cultura internacional de la democratización y del movimiento obrero universal», (10) la lucha contra el naciona­lismo burgués, el «suyo propio» en particular. (11)I

Read more