Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Alejandra Kollontaï: De revolucionaria a diplomática

      El largo proceso del movimiento revolucionario ruso -que va desde el intento insurreccional de los "decembris­tas" hasta la consolidación del estalinismo-, es extraordi­nariamente rico en cuanto a su participación femenina se refiere. Bastante reducido a una vanguardia muy estricta por las propias exigencias de la clandestinidad, este movi­miento fue llevado, hasta la eclosión popular de 1905 y de 1917, por militantes surgidos, fundamentalmente, -del seno de las clases opresoras. Se puede decir que, sobre todo en su etapa final, no existió una familia perteneciente a las clases privilegiadas que no tuviera una o varias «ovejas negras» entre los suyos y que, entre éstos, no hubiera una mujer que, en ruptura con el ambiente conservador, se lanzara a una incierta aventura revolucionaria que equi­valía a una terrible clandestinidad y casi invariablemente. la cárcel, los malos tratos, el destierro en Siberia o, en el mejor de los casos, el exilio en Europa o en Norteamérica, donde la militancia revolucionaria se curtía culturalmente absorbiendo ávidamente la producción cultural de la iz­quierda occidental cuya producción intentaba aplicar y enri­quecer en una praxis interior en la que el diletantismo era muy difícil.

       La historia de estas mujeres está en gran medida, toda­vía por hacer. Durante su estancia en la Rusia soviética, la compañera de John Reed, Louise Bryant, escribió un am­plio reportaje sobre la aportación femenina a la revolución y descubrió, algo que Lenin y los historiadores reconoce­rían más tarde, a saber, que habían sido las mujeres las que habían desencadenado el proceso revolucionario un 8 de febrero (8 de marzo, Día de la mujer trabajadora, en el calendario occidental). Su testimonio no ha llegado hasta nosotros y posteriormente los trabajos sobre cl papel de la mujer en la revolución rusa representan una ínfima por­ción dentro de la inmensa bibliografía escrita sobre este acontecimiento.

       La mujer rusa necesitaba todavía más que los hombres un cambio revolucionario. Habían sido las esclavas de los esclavos y todavía, en pleno siglo XX, la legislación zarista reconocía a los maridos el derecho de maltratar a sus es­posas. Sin embargo, aunque esta necesidad fuese apremian­te, el atraso cultural, la represión y por supuesto, la incom­prensión del propio movimiento revolucionario, hizo que la incorporación de las mujeres a la lucha fuera tardía y subordinada. Rusia careció de un período de libertades de­mocráticas amplias que permitiera la creación de organi­zaciones de mujeres con una sólida implantación, con un importante número de cuadros capaces de establecer sus propios criterios… La revolución, la guerra civil, el ascenso de la burocracia, la sucesión vertiginosa de acontecimientos no permitió que las grandes ideas desarrolladas por dife­rentes generaciones de mujeres revolucionarias rusas, em­pezando por las audaces nihilistas y continuando por las que lucharon en cada una de las ramas del movimiento revolucionario, cobraron cuerpo a través de organizaciones estables y capaces de imponerse…Por todo ello, la historia del feminismo revolucionario ruso se ilustra primordial­mente a través de las grandes individualidades, de figuras legendarias como lo fueron las populistas Maria Spirido­nova y Vera Figner, la menchevique Vera Zasúlitch, o las bolcheviques Alejandra Kollontaï, Angélica Balabanov, Larissa Reissner, Nadia Krupskaya, Inessa Armand, Elena Stássova, Eugenia Bosch, etc.

       No hay duda: ninguna de las mujeres que dieron vida a la revolución rusa han alcanzado una popularidad in­ternacional tan intensa como Alejandra Kollontaï, a la que el cronista francés de la revolución Jacques Saboul llamaría "la egeria bolchevique del amor li­bre". Esta gran popularidad se deriva, sobre todo, de la notable importancia de sus escritos feministas, de su papel al frente de la efímera y polémica Oposición Obrera, pero sobre todo del hecho de que fue la representante femenina más cualificada del bolchevismo triunfante y como tal, fue una de las “bestias negras” para la derecha, su candidata de mayor prestigio (tercera en las listas para la Asamblea Constituyente), la primera mujer ministra de la historia… Además, quizá nadie mejor que ella define el alcance y las limitaciones, los aciertos y los errores de la revolución, y re­presenta más fielmente la corrupción que conllevó el surgi­miento y la consolidación de un poder burocrático cuya actitud hacia los derechos de la mujer, refleja mejor que con cualquier otro ejemplo, su naturaleza reaccionaria.

      En un balance escrito ya en la vejez, la propia Kollon­taÍ establece su trayectoria militante sobre una triple apor­tación: “Mi primera aportación, naturalmente, es la que he dado en la lucha por la emancipación de las mujeres trabajadoras y por el afianzamiento de su igualdad en todas las esferas del trabajo, de la actividad esta­tal, la ciencia y demás. Con la particularidad de que enlazaba indisolublemente, la lucha por la emancipa­ción y la igualdad con la doble misión de la mujer: la de ciudadana y la de madre (…) segunda aporta­ción a la lucha por la agitación de una sociedad nueva es mi labor internacional, la agitación y la propa­ganda realizadas en muchos países y, esencialmente, en los Estados Unidos de Norteamérica durante la primera guerra imperialista. La labor realizada, por indicación de Lenin, para apartar de la II Interna­cional a los elementos de izquierda y sentar los funda­mentos de la III Internacional (…) tercera aporta­ción a la política de fortalecimiento de la Unión Sovié­tica es mi actuación en la diplomacia, desde 1922 hasta marzo de 1945…” (1)

       Quizás de acuerdo con Voltaire que afirma que “el amor propio dura toda la vida”, Alejandra reescribe la historia en función de las exigencias de la historia oficial. Ya no se presenta como una mujer sexualmente emancipada, ni como una inconformista dentro de los rangos marxistas y bolche­viques, no menciona para nada a Stalin que viene a ser algo así -salvando las distancias- como hablar del siglo de Pericles sin mencionar a Pericles. Se sitúa bajo el amparo de Lenin con el que mantuvo sus acuerdos, pero también sus desacuerdos y adapta su feminismo a la versión oficial del Estado: la mujer debe ser ciudadana y madre.

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Breve autobiografía de Alejandra Kolontái para la Enciclopedia Granach

Alejandra Kollontai

  Nací en 1872 v crecí en el seno de una familia de la nobleza terrateniente. Mi padre, general ruso, era de origen ucraniano. En cuanto a mi madre, finlandesa. era de origen campesino. Pasé mi infancia y mi juventud en Petrogrado  y en Finlandia. Primogénita de la familia e hija única de mi padre (era el segundo matrimonio de mi madre) fui objeto de cuidados muy cariñosos por parte de mi numerosísima familia, que conservaba las costumbres patriarcales. No fui al instituto porque se temía tuviese malas compañías. Aprobé el bachillerato a los 16 años y seguí cursos particulares y conferencias sobre historia, literatura, etc. Mis padres me prohibieron también asistir a los cursos Bestúzhev. Trabajé mucho, particularmente bajo la dirección del e historiad literatura Víctor Petróvic Ostrogorsky. Éste consideró que yo tenía dotes literarias y me Impulsó hacia el periodismo, Me casé muy joven, en parte por espíritu de rebeldía contra mis padres. Pero al cabo de tres años me separé de mi marido, el ingeniero Kolontái, llevándome a mi pequeño hijito (mi apellido de sol­tera es Domontóvich).

     En ese momento mis ideas políticas comenzaron a precisarse. Trabajé en las sociedades de difusión de la cultura, ya que servían a mediados de la década del 90 como fachada a una serie de empresas clandestinas. Así por medio del famoso "museo ambulante de ayuda escolar de material didáctica" habíamos establecido vínculos con los detenidos en la fortaleza de Schlüsselburg. Gracias a nuestra actividad en las sociedades de instrucción y a las lecciones que dábamos a los obreros pudimos tener con estos un contacto muy activo. Organizamos veladas de beneficencia para recoger dinero a la Cruz Roja política. El año 1896 fue decisivo en mi vida. Pasé la primavera de ese año en Narva, en la famosa fábrica de Kremgólskaya. El cuadro de servidumbre de doce mil tejedores me impresionó profundamente. En ese momento no era aún marxista y me inclinaba más bien hacia el populismo y el terrorismo.

     Tras mi visita a Narva, me use a estudiar marxismo y economía. En ese momento aparecieron, una tras otra, las dos primeras revistas marxistas legales: Nachalo y Nóvoe slovo. Su lectura me abrió considerablemente los ojos. Acababa de encontrar la vía que había empezado a buscar con particular perseverancia desde mi visita a Narva. La famosa huelga de Ios obreros textiles de Petrogrado en 1896, en la que tomaron parte treinta y seis mil obreros, hombres y mujeres, contribuyó del mismo modo al esclarecimiento de mis ideas políticas. Con Elena D. Stássova y un gran número de camaradas que trabajaban todavía al margen del partido, organizamos colectas de ayuda a los huelguistas.

     Este ejemplo espectacular del crecimiento de la conciencia del proletariado, esclavizado y desprovisto de derechos, me incitó entonces de manera decisiva a pasar al campo marxista. Sin embargo, no trabajé todavía como publicista marxista y no tomé parte activa alguna en el movimiento. Me consideraba aun muy poco preparada. En 1898, escribí mi primer estudio sobre la Psicología de la educación: "Bases de la educación según Dobroliúbov". Apareció en septiembre de 1898 en la revista Obrazovanie, que tenía aún carácter pedagógico antes de transformarse, a continuación, en uno de los órganos legales más persistentes del pensamiento marxista. Su redactor jefe era A. Y.Otrogorsky. El 13 de agosto de ese mismo año parti para el extranjero a estudiar ciencias económicas y sociales.

     En Zúrich, ingresé en la universidad, siguiendo los cursos del profesor Herkner, cuya segunda edición de su libro sobre la cuestión obrera me había interesado. Fue algo característico que cuanto más avanzaba en el estudio a fondo de las leyes económicas, más me convertía en marxista "ortodoxa" mientras que mi profesor y director de estudios se volvía cada vez mas, hombre de derechas y se alejaba de la teoría de Marx, termi­nando, en la quinta edición de su libro, por ser un verdadero renegado. Fue aquel un curioso periodo, cuando apareció abiertamente en el partido alemán, por la ligereza de Bernstein, una abierta tendencia a la concilia­ción práctica, al oportunismo, al "revisionismo"; es decir, a la revisión de la teoría de Marx. Mi venerable profesor cantaba alabanzas a Bernstein. Pero yo seguía resueltamente a la izquierda. Me entusiasmé con Kautsky devorando la revista Neue Zeit, editada por él, y los artículos de Rosa Luxemburgo. Me interesó particularmente el librito de ésta Reforma o Revolución, donde refutaba la teoría integracionista de Bernstein.

      Por consejo de mi profesor, y provista de sus recomendaciones, parti en 1899 para Inglaterra a estudiar el movimiento obrero, que por su sensatez me convencería de que la verdad estaba del lado de los oportunistas y no de los "izquierdistas"

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Jean Jaurès, líder socialista e historiador jacobino

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Jean Jaurés, líder socialista e historiador jacobino

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Entre los grandes “leones” de la Socialdemocracia clásica brilla con una potencia especial Jean Jaurés, una reformista revolucionario que fue asesinado por su pacifismo consecuente. Su legado, tantas veces traicionado, sigue teniendo la fuerza de la originalidad y una coherencia que muy pocos consiguieron.

A finales de julio de 1914, en víspera de la Iª Guerra Mundial, moría asesinado Jean Jaurés, la personalidad más sobresaliente del socialismo francés del siglo XX. La importancia de este crimen fue sobresaliente ya que Jaurés era una pieza clave para la oposición a una guerra -que. diez años antes habia descrito como una lucha "entre naciones (que) toma proporciones de una Iucha entre continentes. fa potencia del capital remueve las más pesadas masas del planeta; y de todo el espesor del globo; el fuego interno del capital remueve los continentes y los hace devorar entre sí". Al día siguiente de que su asesino -un tal Villain, ultraderechista monárquico refugiado en Mallorca. ejecutado en 1936 por los milicianos- acabará con él, sus discípulos. con León Blum a la cabeza. olvida¬ron su internacionalismo y su pacifismo, y se aprestaron a servir a la patria, a animar una guerra tan cruel como sucia en aras de Ia burguesía y del imperialismo.Por nacimiento, Jaurés erá de origen pequeño burgués. Había nacido en Castre, en el Languedoc. Una tierra fértil en tradiciones heréticas. Niño prodigio. su padre le imagina una brillante carrera de cartero. Gracias a un benefactor con más vuelos logra estudiar. Los resultados se notaron enseguida cuando le preguntan por Kant v desarrolla una respuesta que dura tres días. En 1881, con 22 años es ya profesor y llega a ejercer en la Universidad de Toulouse, Diputado republicano. se siente conmovido por las huelgas obreras y por la podredumbre mostrada por su partido.En el Parlamento trata de establecer una línea de acuerdo con los socialistas que se encontraban entonces divididos entre doctrinarios y posibilistas: bajo la influencia de Lucien Herr. camina hacia un socialismo independiente. En 1893, Jaurés fue elegido por los trabajadores de su región. convirtiéndose desde entonces en su defensor intransigente: muestra de ello la tenemos en el momento en que al asumir una denuncia total en 1894.contra el presidente de la República. Casimir Perier. dice: “Prefiero para nuestro país las casas de lenocinio en las que agoniza la vieja monarquía del antiguo régimen. que las casas turbias. De banca y de reserva. en las que agoniza el honor de la República". Interpelado por estar "comparando la casa del presidente de la República con una casa de lenocinio", Jaurés replica: "No señor. no la comparo. la pongo muy por debajo". Al poco tiempo Perier presenta la dimisión. Su línea de pensamiento no se identifica ni con eI marxismo reduccionista de Guesde. ni con socialismo pre-marxista. Aunque "no marxista", Jaurés se cree "discípulo de Marx", En sus tesis. Los orígenes del socialismo alemán (Laia, Barcelona, ) escribe: "Yo no busco el socialismo alemán en el materialismo de la extrema izquierda hegeliana. sino en esos idealistas que se llaman Lutero, Kant, Fichte y Hegel. Quiero no sólo alcanzar las verdaderas y profundas fuentes del socialismo alemán sino también descubrir la futura evolución de ese socialismo. En efecto, aún cuando hoy el socialismo alemán combate tras las apariencias materialistas.,tras el escudo del materialismo, esto es un aspecto no de la paz futura sino solamente de la paz presente. Los socialistas .afirman y se creen materialistas. para facilitar su demostración a fin de que esta tierra, aunque no ya libre de los fantasmas de la superstición, aparezca con luz cruda y áspera, erizado en duras miserias: pero en los repliegues profundos del socialismo subsiste el hálito alemán del idealismo".La unidad socialista, casi congeguida a principio de siglo al calor de las luchas obreras y del debate parlamentario se verá sacudida por el llamado "affaire Dreyfus", en el que un militar por ser judío es acusado por la extrema derecha de ser un espía al servicio de Alemania, Los guesdistas distinguen la cuestión como "una guerra civil entre burgueses", mientras que la derecha liberal considera que se trata de "un asunto peligroso". Dudoso en un principio es convencido por la resuelta posición del novelista Emile Zola que escribe según Jaurés. la carta "más revolucionaria del siglo". En ella se decía: "Acuso al teniente coronel Du Paty de Clan de haber sido el autor diabólico de este error judicial" en contra de Dreyfus. Arremete contra todo el Estado mayor del ejército, y sigue acusando al "Consejo de guerra de haber violado el Derecho al condenar a un acusado sobre la base de un documento que se mantiene secreto". Cuando en la Cámara, la derecha habla de "desastre”; Jaurés. "la golondrina roja”, clama: "!El desastre estaba en los generales de la corte, protegidos por el Imperio, y. está en los generales de los viveros jesuitas, protegidos por la República¡". "¿Saben Uds. que es lo peor que puede ocurrirnos actualmente? Desde que este asunto ha empezado. Lo peor son las medias medidas, las reticencias los equívocos las mentiras, las cobardías". En una carta abierta a los soldados, les dice: "Si no queremos perecer tenemos que revolucionar hoy las alturas del ejército por medio de la ley republicana… Soldados del pueblo de Francia: insensatos. y criminales son aquellos que cuentan con vosotros para confiscar la República, para doblegar al socialismo bajo la dictadura o para ahogar con sangre nuestro gran sueño de justicia".Temeroso de un golpe reaccionario. llega a .aceptar que su "amigo" Millerand -que como todos sus amigos posibilistas terminarán rompiendo con él- forme parte de un gobierno burgués, el de Waldeck Rousseau, Su posición es contradictoria. Por un lado escribe: "El socialismo no puede aceptar una. parcela del poder. Debe de esperar conquistarlo por entero… un partido que se propone la reforma total de la sociedad. La sustitución de un principio de propiedad por otro principio no puede aceptar más que el juego integro. Si sólo tiene una parte, no tiene nada, porque esta influencia parcial queda neutralizada por los principios dominantes de la sociedad actual… El ideal nuevo no se realiza. sino que se compromete- y entonces, si hay una crisis capitalista. el socialismo no saldrá de ella". y por otro acepta un "ministerialismo" puntual que se mostrará totalmente negativo cuando Millerand manda contra los obreros a la policía.La brevedad de este espacio no nos permite extendernos sobre la vertiente de Jaurés como historiador, como el primer autor que investiga los Orígenes y el desarrollo de la Gran Revolución Francesa a través deI prisma socialista. Su pasión por la izquierda de los jacobinos, por Babeuf y los igualitarios, es total. De está gran experiencia saca Jaurés no poco de los elementos estratégicos que propone. en el que la unión entre el socialismo y el republicanismo radical pequeñoburgués es la clave.Su esquema político lo podíamos establecer como sigue: a) la .sociedad está dividida entre poseedores y desposeídos; b) los interesados adquieren conciencia a comprender el antagonismo entre dos mundos, dos sociedades; c) la convicción por parte del proletariado de que tiene que emanciparse por sí mismo. La conciencia adquiere para él un carácter determinante. Jaurés confía en que. gradualmente el proletariado pueda ir armándose aprovechando todo lo que como antisociedad burguesa puede avanzar.Su radicalismo democrático se manifiesta plenamente en su brilIante obra sobre El nuevo ejército. Su idea básica es que hay que rescatar al ejército de las manos de la casta militar. para entregarlo a las manos de la nación en armas. Entiende que toda. la guerra que no es defensiva es criminal. Adversario del colonialismo y del chovinismo no desdeñe los valores tradicionales del país. Un poco de internacionalismo, escribe. aleja de la patria. mucho internacionalismo nos devuelve a ella”.Habiendo comprendido que por "primera vez la guerra será universal,. enfrentándose todos los continentes. y que la extensión capitalista ha ampliado el campo de batalla, ¡ahora los capiteles se disputan todo el planeta y todo el planeta será enrojecido con la sangre..de los hombres!". Se esfuerza por todos sus medios para persuadir al gobierno francés que por el “camino de la guerra, provocará el desastre”, y llama organizar "el Sol de la unidad socialista" contra la guerra. Este empeño le hace ser odiado mortalmente por los patrioteros, y se convierte en el blanco sugerido con toda claridad por una prensa que pide su cabeza. Pero. él sabe que la contrarrevolución es también la calumnia y el fanatismo, y espera sobre todo de la lnternacional Esta conoce la quiebra el 4 de agosto de 1914: Gran orador. Brillante escritor. convencido reformista revolucionario, Jaurés ha sido considerado como la cabeza más noble de la socialdemocracia clásica, de un socialismo que "sembró dragones y cosechó puIgas”. Que el reformismo lo sitúe entre sus héroes suene un poco a blasfemia. Había un profundo sentimiento de liberación social en un hombre que escribió páginas como la siguiente: "Una noche de invierno me sentí sobrecogido por una especie de asombro social. los millares de hombres que paseaban sin conocerse, eran una masa inerme de fantasmas solitarios me parecía des ligada de toda relación entre si. y con una especie de terror impersonal me preguntaba por qué todos aquellos seres se conformaban con el desigual reparto de bienes y de los males, y por qué no se disolvía la enorme estructura social. No les vela cadenas ni en las manos ni en los pies. y me preguntaba: ¿Por qué prodigio esos individuos cargados de penas y desprovistos de todo aguantan la situación…? La cadena estaba en el corazón, el pensamiento se encontraba atado, la vida habla impuesto sus formas en los espíritus; la costumbre las habla fijado. El sistema social había formado a todos estos hombres, estaba en ellos; en cierto modo se habia convertido en su propia sustancia; no se rebelaban contra la realidad porque se confundían con ella. Ese hombre que pasaba temblando de frío. sin duda habría considerado menos insensato y difícil ponerse a re coger con ambas manos todas las piedras de Paris para construirse una casa. que acabar con el sistema social. enorme, aplastante y protector, en el que, en algún rincón, tenla su techo cubriendo sus hábitos y sus miserias" (cita entresacada de Jaurés, biografía escrita por Michelle Auclair, especialista también en García Lorca y publicada en la valiosa colección Gandesa de Grijalbo). Las obras de Jaurés publicadas aquí son (que yo sepa), las siguientes: Historia socialista de la Revolución francesa (Grijalbo-Crltica), Siete ensayos socialistas (Zero, Madrid), Los orígenes del socialismo alemán (Laia, Barcelona). Su Obra Completa ha ido apareciendo en la prestigiosa Editorial Fayard.

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Robespierre, o la derrota de la virtud

Joan Tafalla

Robespierre, o la derrota de la virtud.

Joan Tafalla Monferrer

Perder la batalla de 9 thermidor del año II de la Revolución Francesa ( 27 de julio de 1794) no ha favorecido en nada la fama, ni la suerte histórica de Robespierre. El fundador de la república democrática francesa, no tiene ninguna calle en el nomenclátor de Paris. El inventor del lema Libertad, igualdad, fraternidad, no tiene ninguna estatua ni monumento en la ciudad de las luces. Únicamente en Arras, su ciudad natal, recibe algún reconocimiento el personaje central de la Revolución Francesa. Thermidor convirtió a Robespierre en innombrable.

El cine tampoco ha sido clemente con nuestro personaje. En Danton, de Andrej Wajda, es pintado con todos y cada uno de los elementos negativos de la imagen construida tras el 9 thermidor. Sólo la breve aparición de Robespierre en La Marsellesa de Jean Renoir compensa esa imagen negativa. Pero ¿ quién ve hoy películas francesas de 1936?

212 años más tarde, quizás sea ya hora de nombrar a Robespierre más allá de la leyenda. Tarea difícil: luchar contra los tópicos es tarea comparable a la de Alonso Quijano con los molinos.

Un drama familiar que marcó una vida.

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Entrevista a John Berger

John Berger

‘En su intensidad vital o su tragedia, tales momentos incluyen las experiencias de una libertad en la acción. (La libertad sin acciones no existe.) Momentos así son trascendentales -como ningún »resultado’ histórico puede serlo, pues rozan lo eterno. Y aunque son frecuentes los momentos que contienen lo eterno de algún modo, casi todos ellos son extremadamente duros, y pueden implicar sacrificio, dolor, un dolor compartido, y fatigas, fatigas, fatigas, porque la vida es muy dura’

02-03-2007

Entrevista con el escritor inglés John Berger

‘Vivimos tiempos oscuros, pero las luces continúan’

 

Ramón Vera Herrera

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La estrategia irlandesa

LA ESTRATEGIA IRLANDESA

Santiago Boland.

La Rebelión de Pascua fracasó antes de empezar: Sus líderes lo sabían. Eamon de Valera se opuso al alzamiento, Padraig Pearse confió a su madre: “llega el día en que me ejecutarán”; Connolly también lo reconoció a los suyos.

A pesar de todo, el lunes de Pascua 24 de abril de 1916 grupos de Voluntarios Irlandeses y del Ejército Ciudadano Irlandés marcharon a tomar puntos estratégicos de la ciudad de Dublín.

El plan era simple: tomar los puntos clave, quebrar el control británico y resistir lo más posible. ¿Y después? Después el pueblo se alzaría en todo el país, los británicos verían que Irlanda era indominable, los alemanes llegarían en ayuda de los rebeldes…

Los rebeldes intentaron cercar a las escasas fuerzas británicas en el centro de la ciudad. El Cuartel General se estableció en la Oficina General de Correo, el GPO. Padraig Pearse, asumió el Comando Supremo, James Connolly dirigía las operaciones militares.

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Kim Philby, camarada universal

Gonzalo Pérez

KIM PHILBY, CAMARADA UNIVERSAL

Gonzalo Pérez.

Danton: "Audacia, audacia, siempre audacia".

Intentaremos hacer una pequeña semblanza de un hombre, Kim Philby, que puso sus mejores cualidades y capacidades al servicio del socialismo. Por su origen social y educación estaba llamado a ser un dirigente del todavía Imperio británico, que sabría recompensarle adecuadamente, tanto en lo material como en reconocimiento social. Pero Philby, como muchos otros, no pudo permanecer indiferente ante las injusticias y los fascismos de los años 30, lo que le llevo a tomar un compromiso que no abandonó en toda su vida. El compromiso se plasmó en su trabajo como doble-agente dentro del Servicio Secreto Inglés al servicio de la Unión Soviética. Ha sido reconocido como el mejor espía del siglo XX, y estuvo a punto de ser nombrado jefe del Servicio Secreto Inglés. El devenir de su vida está jalonado por los acontecimientos más importantes del siglo pasado: la subida del nazismo en Alemania; el golpe de Estado en Austria (1934); la guerra civil española; la 2ª Guerra mundial; la “Guerra Fría”, y los conflictos de Oriente Próximo. En todos ellos estuvo presente y aunque en su momento pareciera que estaba en el otro lado de la barricada, sus aportaciones fueron muy valiosas, para lograr que la URSS siempre estuviera informada de las conspiraciones que urdía el mundo capitalista contra ella.

Philby nació en 1912, el día de Año nuevo, en Ambala, en el Punjab que entonces era, como toda la India, una colonia británica; hijo de un extravagante funcionario y aventurero inglés, St. John Philby, que tuvo una relación muy estrecha con el mundo árabe (fue asesor de la casa de Saud), y realizó reconocidos estudios sobre arqueología, geografía y lingüística árabe. Después de la 1ª Guerra mundial, cuando Gran Bretaña no cumplió los acuerdos que había firmado con los árabes, para luchar contra el Imperio Otomano, St. John les siguió asesorando, y confirmó la idea de que no podía confiarse en los gobernantes de su país. Kim, a los siete años se traslada a Inglaterra donde después de seguir una brillante carrera escolar, en el mismo colegio que su padre, Westminster, ingresa en 1929 en el Trinity College de la Universidad de Cambridge, que era y es, una de las principales canteras de los dirigentes y las élites gobernantes británicas.

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Todo un mundo quechua por ganar

Mila de Frutos

TODO UN MUNDO QUECHUA POR GANAR

Mila de Frutos.

De cómo el heterodoxo revolucionario José Carlos Mariátegui logró articular las ideas de socialismo y nación.

Las primeras impresiones percibidas al abordar la lectura de los “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana” revelan frescura, realismo y fuerza expresiva del relato histórico-político ofrecido, cuya vocación parece consistir en la fijación de las vigas maestras para la correcta comprensión de las estructuras sociales, económicas y políticas del Perú.

Sorprende también constatar que ese proceso no se halla sometido a ningún esquema teórico predeterminado más allá de la concepción materialista de la historia, así como el empeño con que José Carlos Mariátegui evita constreñir el desarrollo histórico del Perú a una hipótesis o línea preexistente. Agrada confirmar la ausencia de cualquier dogma teórico de obligado acatamiento. El enfoque analítico empleado evoca la obstinada actitud del viejo Marx de comenzar con el estudio de la historia de los pueblos cuyas estructuras presentes pretendía desvelar. Consigue fijar un retrato realista del mundo en el que vive porque evita aplicar al proceso de revelado, correctivos tendentes a la obtención del resultado esperado. La antropología y la historia comparada ocupan, como en Marx, un lugar destacado, elementos difíciles de hallar en los marxistas contemporáneos de Mariátegui, más preocupados en aquel momento por los misterios de la praxis.

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Comunismo, una historia italiana

 Carlos Gutiérrez

El 27 de marzo de 1944, después de casi veinte años de ausencia, llega a Nápoles el secretario general del Partido Comunista Italiano, Palmiro Togliatti. La ciudad a la que llega ya ha sido liberada por los Aliados, mientras que podemos afirmar que Italia, en su conjunto, se halla dividida en dos partes. El Sur ha sido liberado, fundamentalmente por los norteamericanos, que ocupan toda la zona, mientras que en el Norte del país los comunistas junto a otras formaciones partisanas continúan combatiendo con las armas en la mano. El análisis que Togliatti hace de la situación es el siguiente: la guerra no está ganada, necesitamos concentrar todos nuestros esfuerzos para ganarla, para acabar con los nazis, para devolver la dignidad a la patria. Togliatti, que había formado parte junto con Gramsci del núcleo del que nació el Partido Comunista, l´Ordine Nuovo, pretende abordar en 1944 una nueva reinvención del partido. Un partido que al mismo tiempo se inserte en la historia de Italia y que consiga derrotar la idea de que responde miméticamente a los intereses de la Unión Soviética. No olvidemos que Togliatti era no solo un político “práctico”, sino que era uno de los más lúcidos dirigentes de la Internacional Comunista. Un político que había sido capaz de profundizar en el análisis del fascismo, superando la definición de éste como la larga mano del capitalismo y su consiguiente brazo represivo, e identificando su carácter de masas al definirlo como “régimen reaccionario de masas”.

Esta nueva línea para el partido italiano viene apuntalada en un posterior discurso el 11 de Abril en Nápoles en el que Togliatti afirma: “El partido comunista y las masas deben empuñar la bandera de la defensa de los intereses nacionales que el fascismo y los grupos que le alzaron en el poder han traicionado”. Un partido que no debe ser “propagandista del comunismo” sino que debe levantar un programa de renovación del país y que derrote al fascismo construyendo la unidad de las masas populares. Afirma Togliatti: “El carácter de nuestro partido debe cambiar profundamente. El partido no se puede contentar con criticar o protestar, sino que debe tener una solución para todos los problemas nacionales”. “Por lo tanto, un partido no propagandístico, no una secta, sino un partido que debe hacer política de masas”. En el ámbito organizativo se toman también medidas de tipo audaz; mientras que otros partidos, como el socialista, impiden la afiliación si se ha pertenecido al partido nacional fascista, en el comunista se permite la inscripción, con precauciones, de antiguos miembros de organizaciones fascistas. En este marco se inscribe la polémica, y muy contestada desde las organizaciones partisanas, amnistía promulgada en 1946, (Togliatti era ministro de Justicia) en la que se eliminan los antecedentes penales de los fascistas que habían sido depurados de la administración del Estado.

El 3 de octubre del mismo año, 1944, en Florencia, Togliatti elabora definitivamente la cultura del nuevo partido comunista, señalando los tres caracteres que este partido debe tener. En palabras de Togliatti estos tres caracteres “Son entre ellos inseparables y son el uno condición del otro. Primero: El partido debe ser nacional. Segundo: debe ser de gobierno. Tercero: debe ser de masas”. Este último aspecto se cumple rápidamente y en el año 1947 el partido ya cuenta con dos millones doscientos mil inscritos. Nos encontramos en un momento en el que, en el ámbito interno, la dirección de Togliatti emprende un trabajo dedicado a dotar al partido de características propias, un partido menos cerrado y una política de cuadros que promocione a los más jóvenes.

Estamos aquí en un momento histórico, en el que el partido italiano está siguiendo un desarrollo propio no visto en ningún otro caso europeo, en un momento en el que, también, el partido colabora en el gobierno, y en lo que será muy importante para el partido y para Italia, en la elaboración de una nueva Constitución. La participación de los comunistas en colaboración con otros grupos de izquierda y los sectores más progresivos de los partidos católicos consiguió introducir importantes elementos de democracia social. El artículo calificado por algunos de “subversivo” de la nueva Constitución italiana es el tercero: “Es misión de la república suprimir los obstáculos económicos y sociales que, limitando de hecho la libertad y la igualdad de los ciudadanos, impiden el pleno desarrollo de la persona humana y la participación efectiva de todos los trabajadores en la organización política, económica y social del país”. El mismo artículo introductorio de la citada Constitución es bien innovador: “Italia es una república democrática, basada en el trabajo”; la propuesta original de los comunistas era: “Italia es una república democrática de trabajadores”. Un paso importante, el texto constitucional, pero como siempre la falta de aplicación del texto escrito se hizo patente desde los primeros momentos -con la utilización de la Mafia para reprimir al movimiento antilatifunidista por ejemplo- y ha continuado desarrollándose hasta nuestros días con los furiosos ataques del berlusconismo hacia el texto constitucional.

La siguiente fecha clave para el comunismo italiano, y para todo el movimiento comunista internacional, es febrero de 1956 y el XX Congreso del PCUS. Kruschev anuncia que el campo socialista es ahora un sistema mundial, la guerra no es inevitable, y cada país tendrá su vía al socialismo. La lectura de la relación de Kruschev suponía un hálito de esperanza para los partidos occidentales que vislumbraban, en la soviética, una sociedad con capacidad de reformarse. El conocimiento en días posteriores del segundo informe (secreto) de Kruschev, en el que enumeraba y denunciaba los crímenes de Stalin, produjo una conmoción aún más fuerte y fue incluso puesta en duda su veracidad durante varios meses. En un famoso encuentro del Comité Central del PCI, Togliatti afirma refiriéndose a lo denunciado por Kruschev: “No lo sabíamos y no lo podíamos imaginar”. ¿No lo había sabido y no lo había podido imaginar desde el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista? En el mismo año tiene lugar el VIII Congreso del PCI en el que definitivamente se lanza la “Vía italiana al socialismo”; el informe de Togliatti al congreso lleva precisamente ese nombre. No se trata de un cambio en la línea política, sino de una consolidación de la que se había desarrollado desde 1944. El grupo dirigente continúa siendo el mismo hasta el IX Congreso, en 1959; en éste queda excluido todo el viejo grupo salido de la Resistencia y se produce una importante renovación generacional en los cuadros del partido.

Los últimos años cincuenta y, sobre todo, el inicio de los sesenta, suponen para Italia el inicio de la estabilización y del desarrollo industrial acelerado, la composición social cambiaba y las ciudades crecían tumultuosamente. Estaba naciendo un nuevo proletariado y un nuevo movimiento obrero. Frente al análisis inmovilista de las organizaciones tradicionales de la clase obrera que continuaban fieles al “desarrollo progresivo de las fuerza productivas” como motor de la marcha de la humanidad, nacían experiencias que pretendían interpretar y actuar ante las nuevas realidades superando la vieja idea productivista. En este sentido, tuvo especial importancia la experiencia de un grupo de jóvenes teóricos italianos, algunos procedentes del PCI, otros del Partido Socialista, (Panzieri, Tronti, Alquati, Asor Rosa) que fundan en junio de 1961 la revista Quaderni Rossi. Esta revista, dedicada al estudio de los cambios producidos en la clase obrera y en el propio capitalismo en los primeros años sesenta, marcará el nacimiento de todo un modo de interpretar el marxismo: el operaismo. Quaderni Rossi tendrá una vida bastante corta y sólo se continuará publicando hasta mayo de 1965. En febrero de 1964 varios miembros (Toni Negri, Tronti, Asor Rosa, Alquati) salen de la redacción y fundan la revista Classe Operaia. De la evolución de ésta surgirán diversos grupos como Autonomía Operaia y Potere Operaio que jugarán un papel muy importante en las luchas de los años setenta.

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