Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Propiedad y poder

Joaquín Arriola

Los dos sustantivos que dan título a esta comunicación hacen referencia a dos de las dimensiones más esenciales del proceso económico capitalista, a pesar de que se encuentran ocultas en la mayor parte de los análisis al uso. La propiedad (privada) y su defensa constituyen lo que se oculta detrás de la denominada Razón de Estado; a proteger y fomentar la propiedad privada y la dedicación de los ciudadanos a la misma, se destina una parte sustancial del presupuesto público, de los recursos educativos y la casi totalidad de los medios de comunicación.

La propiedad privada es la principal fuente de poder social, y la condición previa a la puesta en marcha del proceso de acumulación capitalista, siendo expresando lo esencial de la acumulación originaria. La concentración del poder este refleja miméticamente la distribución de la propiedad privada, que sabemos mucho más concentrada que la propia renta, aunque el Estado se ocupa de evitar que estén disponibles las estadísticas al respecto.

Dos definiciones (propiedad y poder) una exposición (sobre la propiedad capitalista), tres reflexiones (sobre justicia y ética, individualismo y emancipación) y un corolario filosófico-operativo, me van a permitir ahondar en una reflexión que merece mucho más tiempo y dedicación, extensión y diálogo, en la perspectiva de contribuir a ensanchar el espacio de libertad de las personas.

El Poder. Definición

Michel Foucault ofrece quizá una de las más interesantes reflexiones contemporáneas sobre el poder, en una interpretación de las fuentes del Poder que se ha convertido en un clásico de la filosofía actual. Foucault analiza el poder, mostrando como el poder nunca se ejerce de una forma pura, exclusiva, sino más bien como un proceso de formación de poder.

Desde el siglo XVIII la forma más importante de poder que circula en la sociedad es producida por la sociedad misma, no por el estado, de acuerdo a reglas, principios y mecanismos totalmente autónomos respecto al estado: a esto lo denomina el poder disciplinario de la ciencia moderna, contrapuesto al poder jurídico del estado moderno

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Crisis económica mundial y anexión al imperio: El ALCA en el nuevo contexto internacional.

Jorge Beinstein

La ponencia que difundimos fue presentada por el autor en el ‘Encuentro hemisférico de lucha contra el ALCA’ (La Habana, Cuba, noviembre 13-16, 2001)

Argentino, Doctor de Estado en Ciencias Económicas (Univ. Franche Comté-Besançon, Francia); Profesor Titular Cátedra ‘Globalización y Crisis’: Univ. Buenos Aires, Univ. Córdoba (Argentina) y Univ. La Habana (Cuba); Director del Centro de Prospectiva y Gestión de Sistemas, Buenos Aires; Profesor Titular de Historia Económica Mundial en la Universidad Nacional de La Plata (1986 y 1996): Docente e investigador en diversas instituciones académicas francesas: Maison des Sciences de l’Homme, Conservatoire National des Arts et Métiers de Paris, Institut National Agronomique Paris-Gignon (1976 y 1986).

A.- Estrategia de anexión y crisis

En su etapa inicial el proyecto ALCA aparecía como un producto de la euforia imperial que atrapó a los Estados Unidos en los años 90. En esa época de optimismo imperialista, que aparece ahora tan lejana, luego de la caída del bloque soviético, Occidente fue atravesado por el convencimiento de que su dominación planetaria quedaría establecida de manera durable. En América Latina el neoliberalismo consiguió imponer su hegemonía ideológica legitimadora de un proceso de desestructuración económica y social de enormes proporciones. En casi todos los países de la región las burguesías nacionales se redujeron a niveles ínfimos y buena parte de sus integrantes pudieron sobrevivir incorporándose a las redes mafiosas, a los negocios especulativos y gangsteriles, su reconversión en lumpenburguesías formó parte, fue la expresión periférica de la marea financiera y parasitaria global. Frente a dicha degradación regional aparecía la superpotencia norteamericana, cuya prosperidad era presentada como infinita, de muy larga duración según los pronósticos de los gurús mediáticos y los tecnócratas del FMI y del Banco Mundial.

El proyecto ALCA era presentado como una imposición imperial (¿quienes eran los insensatos que se atrevían a oponerse al dictado del amo del mundo, a las ‘tendencias imparables de la historia’?) y también como una invitación a integrar el nuevo paraíso de la globalización capitalista (¿quienes eran los tontos que resistían la ‘avalancha del progreso’?).

Sin embargo como sabemos la euforia occidental era pura espuma financiera, ahora hemos ingresado en la recesión global, Estados Unidos ve peligrar sus sistemas de control y explotación a escala mundial. En este nuevo contexto el proyecto ALCA aparece como un mecanismo de dominación inscripto en una suerte de carrera contra-reloj, ‘defensivo’ del Imperio que busca asegurar su retaguardia estratégica latinoamericana, anexarla cuanto antes frente a las crecientes turbulencias económicas y políticas que atraviesan la región, producto del agotamiento de los modelos neoliberales, inscripto en un fenómeno mas general de declinación del capitalismo latinoamericano, tal como la historia lo fue modelando, de manera subdesarrollada, caótica.

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Démocratie et autogestion. Le citoyen-producteur

(Rouge, enero 2002)

La question démocratique est au coeur du projet d’émancipation de Marx. Mais quelles sont les conditions d’une pratique démocratique touchant l’ensemble de la vie sociale? Auteur de "Révolution et démocratie chez Marx et Engels" (PUF), Jacques Texier revient sur la question de la démocratie politique et sur l’apport de la problématique autogestionnaire.

De quel type de démocratie politique avons-nous besoin pour que devienne effectif le passage au socialisme? Sur ce point, la pensée marxiste n’est pas démunie. 1. Elle a constamment revendiqué le suffrage universel et les institutions de la souveraineté populaire, défendant au minimum l’idée que c’est seulement sur le terrain de la république démocratique qu’aura lieu le combat décisif entre les classes de la société moderne. 2. Elle a identifié le type d’institution qui fait obstacle à la souveraineté populaire effective et elle lui a donné un nom: celui d’appareil bureaucratique de l’Etat. Est bureaucratique ce qui dessaisit le peuple de sa souveraineté politique. Ces obstacles doivent être brisés. Il doit être mis un terme à la monopolisation des pouvoirs politiques qu’implique l’existence d’appareils bureaucratiques.

La démocratie participative

3. Le principe fondamental affirmé par cette tradition est celui d’une démocratie participative. Si l’on considère deux moments essentiels de la réflexion de Marx et d’Engels ("la Guerre civile en France" de Marx et la "Critique du projet de programme d’Erfurt" d’Engels), on peut affirmer qu’ils n’étaient pas hostiles à la démocratie représentative en tant que telle, mais soucieux de multiplier les instances de décision à tous les niveaux de la vie sociale, et tout particulièrement à la base. Le principe de l’autoadministration locale, sur lequel insiste Engels, caractérisait selon lui la ie République française et fait de ce type de république démocratique "la forme spécifique de la dictature du prolétariat". 4. Marx et Engels combattent donc les formes diverses de la monopolisation du pouvoir politique par les classes qui possèdent un véritable "privilège politique" ("la Guerre civile en France") et les mécanismes multiples qui aboutissent à dessaisir les classes populaires de tout pouvoir de décision effectif. Ce dessaisissement concret les conduit à utiliser le schème de l’aliénation pour penser l’appareil d’Etat. Selon Engels, lors de la dissolution de la société gentilice, les organismes publics chargés de la gestion des intérêts communs s’élèvent au-dessus de la société et lui deviennent toujours plus étrangers. La démocratie participative implique qu’il soit mis fin à la transformation des organismes publics en entités étrangères à la société et qui la dominent. 5. Se pose enfin la question de savoir si le développement de la démocratie participative met fin aux organes de pouvoir et au caractère politique du pouvoir. Je ne le crois pas. L’idée de remplacer le gouvernement des hommes par l’administration des choses a donné lieu à des interprétations redoutables. En fait, la gestion de la production devient socialiste lorsque le gouvernement des hommes devient autogouvernement des femmes et des hommes. Le socialisme n’abolit pas les rapports de pouvoir, même s’il vise la fin de toute domination. Il est radicalisation de la démocratie, pouvoir du demos, de la multitude. Le pouvoir de la cuisinière me paraît un programme suffisamment ambitieux. Je ne vois pas ce que pourrait être un au-delà de l’autogouvernement effectif des hommes et des femmes.

L’apport autogestionnaire

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¿Demasiados hombres?

Georges Labica

“You take my life when you do take the means whereby I live”

(Shakespeare) [1]

Organismos oficiales y analistas hacen coro, en este final de semestre del año 2000, para proclamar que Francia en particular y otros países europeos importantes experimentan una importante mejora económica. “Todos los semáforos están en verde”, claman las metáforas periodísticas, después del informe del INSEE (N.T: Institut National de la Statistique et des Études Économiques) que pondera los méritos del “pleno régimen”. La tasa de crecimiento prevista es del 3,5%, el paro cae “por debajo de la frontera” del 10%, el consumo está en alza de 3%, el crecimiento alcanza el de los Estados-Unidos. Más aún: “las empresas empiezan a padecer una penuria de mano de obra” [2] . Y según Le Monde que no le tiene miedo al énfasis, “el gotha de los universitarios, buscadores y filósofos franceses”, invitados por el MEDEF (N.T: Mouvement des Entreprises de France) empieza a saborear “la refundación social” [3] . Como si se dijera, y se dice, que la política de la izquierda plural, guiada como el pelotón del Tour de Francia, por los socialistas, y las políticas social-demócratas en general han triunfado sobre las recesiones, inflaciones, regresiones y otros estancamientos, y conseguido hacer entrar nuestras democracias evolucionadas en la era de la “mundialización feliz”. O casi, porque “la reducción de las desigualdades”, tan cacareada desde los años 80 (por lo menos), no parece haberse llevado a cabo. Con motivo de la jornada de reflexión del 29 de mayo, en la universidad de Evry-Val d’Essonne, donde Francia descubría, parece ser, a sus “trabajadores pobres”, en número de 1,85 millones, los testimonios de mujeres, que representan el 85% de la nueva categoría, con salarios iguales o inferiores al SMIC (4.500 F) (N.T: Salario Mínimo Interprofesional de Crecimiento), coincidían, en las informaciones de la prensa, con el anuncio del traspaso de Fabien Barthez, portero del equipo nacional de fútbol, al club del United Manchester, por un coste de 120 millones de francos, con un sueldo mensual de 1,5 millones, es decir 333 veces el sueldo de Éliane y casi 28 años de su trabajo. Apuntemos que cada uno de los jugadores vencedores de la Euro cobraba 3,5 millones de prima sólo por el partido contra Italia, es decir, según el mismo cálculo, 777 veces el SMIC y casi 65 años de trabajo.

De seguro sólo puede uno alegrarse de ver que el número de parados disminuye de 600.000 unidades, pero sería realmente excesivo hacer de ello un motivo de euforia. Cuando, según la publicación del INSEE de junio pasado, el aumento del empleo asalariado ha sido de 3,5%, el trabajo precario ha progresado en un 23 % y los Contratos de Duración Determinada (CDD) en un 9%. El abaratamiento del coste del trabajo y la precariedad de los empleos son, así pues, concomitantes y recíprocos con la prosperidad de las empresas. Un responsable de la dirección de la previsión señalaba que el “boom” del tiempo parcial era en parte imputable a las desgravaciones de cargas patronales decididas por los poderes públicos a partir de los años 90 para sostener el empleo. El crecimiento se acompaña y se fortalece con la extensión de un “nuevo lumpenproletariado” [4] . Se sabe de sobra que la famosa “refundación social”, ya evocada, tiende a instaurar una separación de los parados en dos grupos, el de los buenos/empleables y el de los malos/Rmistas de por vida (N.T: beneficiarios del Revenu Minimum d’Insertion), además merecedores de sanciones.

Sin embargo, ¿no se podría oponer, a la tentación del catastrofismo, que, entre sus aspectos positivos, la coyuntura permite detectar una tendencia al retroceso progresivo del desempleo y a una mejora de las condiciones de trabajo y de remuneración? Sería hacer poco caso de lo que se llama el paro “irreductible” o “estructural” [5] , ya que la preocupación que suscita, lejos de encontrarse disimulada por la mejora aparece como uno de sus puntales. El nivel del susodicho paro, que no ha cesado, a lo largo de los años, de ser revisado a la alza, se situaría, según las estimaciones, entre el 7% y el 9% de la población activa, dicho de otra manera, afectaría a varios millones de personas, entre 3, 4 o 5, en función de los métodos de cálculo del número de los sin trabajo. “Ahora bien, este paro estructural define el umbral a partir del cual los esfuerzos financieros para reducir el paro son demasiado costosos respecto a los beneficios que se podrían esperar”. [6] Y es a este paro al que las esperanzas nacidas de la “recuperación” califican de “ vuelta al pleno empleo”.

La elección no está entre buena y mala mundialización, como algunos fingen creer y hacer creer, desde los partidarios de Blair de cualquier obediencia a la plataforma del reciente congreso del PCF. No hay elección. Con o sin “mejora”, el atestado sigue siendo una “mejora” permanente, sólo a favor del capital. Todas las encuestas y estadísticas tanto nacionales como internacionales nos asestan esta mejora día tras día. Tiene por nombre pobreza. La sesión extraordinaria de la Asamblea General de la ONU, que tuvo su cumbre en Ginebra del 26 al 30 de junio precisamente sobre esta cuestión, se disolvió con una atestiguación de impotencia. Se trataba de medir los progresos realizados desde el anterior encuentro de Copenhague en marzo de 1995 que se proponía, tomando nuevas iniciativas en el ámbito del desarrollo social, “erradicar la pobreza en el mundo”, con la reducción a la mitad de aquí al 2015 del número de personas que viven en una pobreza extrema. Cinco años después, los progresos son nulos y los participantes, mucho menos numerosos, menos prestigiosos, y más africanos [7] , han tenido que contentarse con renovar los compromisos anteriores de dar “un rostro humano a la mundialización”. Con 1 dólar por día, viven 1000,2 millones de seres humanos en una pobreza absoluta; con dos dólares, la mitad de la humanidad (2000, 8 millones) se encuentra fuera de circuito; 1,5 millón no dispone de agua potable; 750 millones padecen subempleo; 850 millones son parados; 800 millones no tienen acceso alguno a servicios de sanidad; 850 millones son analfabetos. En Francia, el INSEE constataba en 1996 que el nivel de vida de los menores de 25 años había bajado en más de 15% en cinco años; y en 1998, que el 10% de las familias estaban en posesión de la mitad de las fortunas, ya que el sistema de impuestos, como la progresión de la Bolsa, favorece a los más ricos… Las paradojas, en realidad las contradicciones expuestas en Copenhague no dejan lugar a la duda. En cincuenta años, desde el final de la segunda guerra mundial, la pobreza no había retrocedido, mientras que la riqueza mundial, en PNB, se multiplicaba por siete y que, a pesar del aumento de la población, la renta por habitante se había más que triplicado –siendo las ganancias de todas maneras muy desiguales entre naciones y en el interior mismo de cada nación. Gran-Bretaña nos da un triste ejemplo, con un porcentaje de pobres del 25%, idéntico al que tenía al principio del siglo. El paro, que en Estados Unidos sólo afectaba oficialmente al 5,5% de la población activa, coincidía con un 15% por debajo del umbral de pobreza. Se señalaba también que el desarrollo social “no se puede garantizar únicamente con el libre juego de las fuerzas del mercado”. La OCDE, ya desde julio de 1993, había apuntado que las “desigualdades de renta se han ampliado en los años 80”, lo que llevaba a Guy Herzlich a escribir: “Desigualdades crecientes, empobrecimiento de los más pobres, enriquecimiento de los más ricos: si el marxismo estuviera todavía de moda, habría de que recoger el llamamiento del Manifiesto comunista, “Proletarios de todo el mundo, uníos”. [8] Le hacen eco el 66% de los españoles que todavía piensan que la sociedad está dividida en clases y el 23% que están convencidos de la realidad de la lucha de clases, cuando 8 millones de ellos, sobre un total de 40, están por debajo del umbral de pobreza [9] , Compostela, con casi 25% de pobres, se muestra como “capital… de pobreza”. [10] El mismo fenómeno, “imputable al funcionamiento de la economía y a la forma de sociedad” se encuentra en Portugal, cuya población cuenta con un 30% de pobres. [11] En Argentina se organizan “marchas para el trabajo”que llevan al presidente liberal Carlos Menem a declarar “Ya pueden hacer mil marchas, mil huelgas, nada cambiará”. [12] Ni siquiera se salva el paraíso suizo, donde se señala la estratificación social. 3% a 5% de Heimatlos (N.T. Sin techo) y más de 400.000 personas (ya en 1976) por debajo del umbral de pobreza, mientras que “ de nuevo, la caridad remplaza la justicia” [13] . En 1997, según el INSEE (9 de julio), el 12% de las familias europeas vivían bajo el umbral de pobreza; en Francia un 11%. 23% de los menores de 16 años, que representan el 19% de la población europea, viven en una familia pobre. En junio del 2000, la UNICEF constata que 47 millones de niños de países desarrollados, es decir uno sobre seis, viven en la pobreza, llevándose la palma, justo después de Méjico, los Estados Unidos (22,4%) y Gran Bretaña (19,8%). Señalemos de paso que los Estados Unidos donde la pena de muerte para menores no ha sido abolida, siguen sin haber firmado la Convención de los derechos del niño. Bill Gates, posee, él sólo, una fortuna equivalente a la renta del 40% de la población más pobre de Estados unidos. El salario de Michael Eisner, el más alto del país, alcanzaba 4 mil millones de francos en 1990. El 80% de la energía producida es consumida por ¼ de la población mundial. Un niño de cada cuatro padece malnutrición. En 1960, la diferencia ricos / pobres era de 30 veces, pasó a 82 en 1995. En 1997, las 225 mayores fortunas poseían el equivalente de la renta anual del 47% de los individuos más pobres, es decir 2 mil 500 millones de personas. Las diferencias de sueldo en Estados Unidos pasan de 1 a 42 en 1980, de 1 a 85 en 1990, de 1 a 326 en 1997. Están a disposición centenares de cifras análogas que repiten incansablemente la verdad de “la miseria infatigable” [14] : la bipolarización acrecentada inherente al proceso de globalización.

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John Holloway, economista marxista

Desde hace años, este escocés vive en Puebla, México, comprometido con uno de los "nuevos movimientos", el zapatismo, en los que ve la esperanza para el futuro. Su tesis, que intenta interpretar fenómenos como los piqueteros y los Sin Tierra, es que para cambiar el mundo no es necesario tomar el poder entendido como el Estado. Un recorrido por las ideas originales de alguien que sigue creyendo en el cambio.

–¿Qué significa transformar el mundo sin tomar el poder, tesis central de su nuevo libro?

–Nunca fue tan obvio que el capitalismo es un desastre y que no es disparatado pensar que de seguir así esto podría fácilmente llevarnos a la aniquilación humana. Por otro lado, me parece que los intentos de cambiar la sociedad a través del Estado o de la toma del poder estatal han fracasado, tanto en sus formas revolucionarias como en sus formas reformistas. Entonces, creo que la única opción que tenemos es replantear el cambio social radical de otra manera: a través de una forma que no vincule la revolución con la toma del aparato estatal, sino que plantee, precisamente, cómo cambiar el mundo sin tomar el poder. Y esto implica replantear el significado del poder, el significado del pensamiento revolucionario y de la tradición marxista. De eso se trata mi libro de próxima aparición en la Argentina.

–¿Cuál es la vía para el cambio social del que habla, si no es el camino de la política tradicional, a través del partido y la conquista del Estado?

–Me parece que no es una cuestión de vías, sino de búsquedas. En este momento hay muchos que están buscando nuevos caminos o que están tratando de crearlos. Estoy hablando del zapatismo en México, de los piqueteros en la Argentina, del Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil o el movimiento anticapitalista en todo el mundo. No es que ellos tengan la línea correcta y que no haya que criticarlos. Lo importante es que se ve allí un intento de encontrar nuevas formas de lucha. Y la verdad es que nosotros mismos estamos en la misma situación: no se puede decir que en ellos esté el camino, o la vía, sino que nosotros somos también parte de esa misma búsqueda. No se trata de dar respuestas, sino más bien de plantear el deseo –sobre lo que puede sonar en este momento como absurdo pero inevitable– de querer cambiar el mundo.

–Pero, para el caso de Argentina: ¿cómo pensar el hecho de que las protestas piqueteras parecen profundizar la crisis política y económica? ¿Cómo superar este aparente callejón sin salida?

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La Unión Europea: ¿Hacia el estado de excepción?

Europarlamentarios, miembros de la Comisión de Libertades, Derechos de los Ciudadanos, Justicia y Asuntos Interiores

En unos momentos de insoportable choque, Bin Laden ha conseguido no solo aterrorizar a las multinacionales o a los defensores del orden neo-liberal sino también a la gente en general. O pero aún, ha dado un pretexto a los gobiernos, a los poderes públicos, a la patronal para hacer aprobar un arsenal represivo sin precedentes y acabar con miles de puestos de trabajo.

El Parlamento Europeo también ha contribuido a esta ofensiva para reforzar el orden moral y policial. En pocas horas se le ha pedido que vote la congelación de las cuentas financieras de veintisiete organizaciones catalogadas como "terroristas" por la CIA, sin otra prueba ni justificación que la confianza absoluta que sin duda merece esta institución. Solo cuarenta y cuatro diputados han rechazado dar semejante voto de confianza a una agencia que tiene una definición muy particular de "terrorismo". Porque, ¿no es la CIA la que ha cambiado en los formularios de visado de EE UU la famosa pregunta "¿Es usted comunista?" por la de "¿Es usted terrorista?". Sin duda, un mero cambio de sinónimos…..

Se han dado prisa, cuando jamás el Parlamento Europeo se ha dignado a ocuparse de la cuestión clave del secreto bancario o de los paraisos fiscales. Demasiadas prisas, porque el Consejo, pocos días después, decidía que a fin de cuentas era más presentable utilizar la lista confeccionada por Naciones Unidas que la de la CIA.

A penas acabado el recuento de votos, la Comisión de Libertades fue reunida para discutir y enmendar un "proyecto marco" de la Comisión Europea proponiendo una definición comunitaria de "terrorismo", de sus diferentes manifestaciones y delitos y de las penas previstas. Si este documento es aprobado por el Parlamento Europeo en su sesión plenaria del 29 de noviembre, La Unión Europea entrará en un estado de excepción permanente. El próximo jueves 29, corremos el peligro de convertirnos todos en "terroristas".

Elemento esencial del proyecto, el primer párrafo del artículo 3: "Cada estado miembro tomará las medidas necesarias para que los delitos siguientes, definidos de acuerdo con su legislación nacional, cometidos intencionalmente por un individuo o grupo contra uno o varios países, sus instituciones o su población con el objetivo de amenazarlos, dañar gravemente o destruir las estructuras políticas, económicas o sociales de un pais, sean sancionadas como infracciones terroristas".

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Historia inacabada del euro

Pedro Montes

Presentacion del libro en Barcelona

Pedro Montes fue invitado por Espai Marx para presentar su libro “Historia inacabada del euro” publicado por Editorial Trotta. El acto se realizó n la Universidad Pompeu Fabra el dia 30 de noviembre del año 2001. Ante setenta personas, Montes pronunció las palabras que siguen. Tras su intervención se realizó un animado debate. Los subtítulos son de la redacción de Espai Marx.

Gracias Josep Bel por tus palabras de presentación, sin duda motivadas por la amistad y el aprecio, pero en exceso elogiosas.

Gracias a todos los asistentes, entre los que reconozco muchos amigos y compañeros.

Gracias también a los amigos que han hecho posible este acto. En particular a Joan Tafalla, como impulsor, y a Josep Bel, que ha corrido con el gasto de intervenir en esta presentación, de un libro que si no importante él, se refiere a un hecho realmente histórico, como es la creación del euro.

Empecé a escribirlo en los primeros meses de 1999, una vez iniciada la llamada tercera fase de la unidad monetaria en la que a todos los efectos básicos el euro era ya una realidad y comenzaba la cuenta atrás para quedar implantado como moneda unica de curso legal en los primeros meses del año que viene.

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Impero, moltitudini, esodo

Toni Negri

Intervento di Toni Negri nel dibattito alla facoltà di Lettere dell’Università ‘La Sapienza’ promosso dal Laboratorio Sapienza Pirata Sono a disagio quando si considera la nascita del mondo globalizzato semplicemente come un dato effettuale, un espansione dell’impero che restava.

La globalizzazione, che parte in maniera definitiva nell’ ’89, non arriva solo dall’azione di un allargamento di un impero quando l’altro scompare, ma nasce da fenomeni storici maledettamente profondi. La globalizzazione è il punto di confluenza delle lotte operaie e proletarie, che non era più possibile regolare dentro lo spazio dello Stato-nazione. La dinamica lotte-determinazione di inflazione-regolamento dei conti statali-pressione sul welfare-rottura degli elementi materiali della costituzione borghese, hanno determinato man mano pirima una teoria dei limiti della democrazia (e stranamente troviamo lì lo stesso Huntington che scrive il ‘clash’ della civiltà, documento della Trilaterale degli anni ’70), poi una forte spinta al superamento dello Stato-nazione. D’altra parte lo Stato-nazione non era solo la capacità di mantenere le lotte in una regolazione interna. Lo Stato-nazione era stato anche lo Stato imperialista, lo Stato colonialista; anche quest’aspetto con la metà del secolo scorso abbiamo la fine definitiva dei processi coloniali, la nascita di un nuovo mondo (che sarà chiamato ‘terzo’), in cui con la libertà, la pressione sul salario salta per aria il meccanismo che manteneva i prezzi delle materie prime. Proprio in nome di questa liberazione cominciano queste grosse pressioni della forza-lavoro su tutto, nella globalità. Per non parlare della crisi sovietica, che nasce in un momento preciso, quando si tratta di passare dal modo di produzione fordista al modo di produzione postfordista: un passaggio impossibile senza le libertà del lavoratore. Questo movimento fortissimo è legato allo sviluppo della scienza, dell’educazione pubblica all’interno dei paesi socialisti, dove c’è la necessita di inserirsi in questo nuovo mondo. Un nuovo mondo in cui, appunto, cambia la natura della forza-lavoro, dei processi produttivi.

La globalizzazione nasce, quindi, come un elemento maledettamente positivo, è un segno di libertà, è un segno della forza dei processi storici che fanno saltare quella gabbia d’inferno che è lo Stato-nazione. Lo Stato-nazione, che ha fatto morire per secoli la gente nelle guerre più stupide, nelle trincee più assurde. Lo Stato-nazione, la cui ideologia non poteva che arrivare necessariamente ai forni di Auschwitz. Noi di fronte alla sua fine e di fronte alla liberazione delle forze proletarie del Terzo mondo abbiamo trovato questo formidabile passaggio: la globalizzazione. Finalmente! E’ chiaro che assumere questo passaggio non significa che il capitalismo è stato sconfitto. Il capitalismo assume questo passaggio, si riorganizza a questo livello, ed è qui che nasce la problematica dell’Impero. Badate bene, l’Impero nasce in maniera diversa dalla pura e semplice espansione dello Stato-nazione USA. Gli americani in tutta questa storia, soprattutto nella prima fase, c’entrano pienamente, ma c’entrano molto più come centro ed apice del capitalismo mondiale che come forza statuale. E’ il capitale colettivo che viene investito in un primo momento dell’organizzazione di questo mondo. Fra gli anni ’80 ed i ’90 si incominciano a cercare forme di governo. L’ONU non serve a questo, perchè dentro le Nazioni Unite si rivela il paradosso della democrazia mondiale: a livello mondiale ‘un uomo un voto’ è una frase insensata. Vorrebbe dire, come scherzano alcuni teorici, dare alla Cina la maggioranza imperiale. Quindi al problema dell’organizzazione si risponde con l’invenzione di una forma di sovranità diversa. La sovranità, che gli Stati-nazione non riescono ad organizzare in forma diversa, viene trasferita sempre di più verso quelle che sono le istituzioni nascenti, che man mano vengono formandosi, e amn mano vengono identificate a livello mondiale: il G8, il Fondo Monetario Internazionale, eccetera. Sono, in fondo, organizzazioni che erano state inventate per la gestione del keynesismo internazionale alla fine della seconda guerra mondiale, ma divengono organismi di mediazione del capitalismo, di regolazione capitalistica a livello mondiale. Questo processo, evidentemente, diventa sempre più difficile, perchè sposta una serie di conflitti dall’interno dei paesi sulla scena mondiale. Il ricomporsi delle lotte sulla scena mondiale, avvenuto negli anni ’80-’90, è stato assolutamente formidabile. Avevamo avuto delle lotte importanti (da Tien-a-men alla Corea, dall’Indonesia a Los Angeles, dal Chiapas alle lotte di Parigi del ’95), che avevano ormai identificato il potere mondiale capitalistico come avversario. Erano però lotte scomposte, non costituivano un ciclo, non riuscovano ad avere quella massa d’urto che solo delle lotte unite, che parlano lo stesso linguaggio, riescono ad avere.

Tutto questo nasce con il movimento di Seattle, che riesce ad opporsi al potere imperiale nello stesso momento in cui esso si dà. E abbiamo quindi un ciclo di lotte, che seppure ancora superficiale e con tutti i suoi limiti, viene percepito dall’opinione pubblica internazionale capitalista come un movimento di estrema pericolosità, nel formarsi del’Impero. A questo punto si deve decidere che cosa fare. Una delle cose da evitare è il considerare la nazione americana come un nuovo stato imperialista, non è semplicemente questo! C’è anche questo elemento ma l’unità del ceto capitalistico oggi è assolutamente fondamentale. Non c’è più la possibilità di rivolgersi allo Stato-nazione per opporsi alla nazione americana.

Le elites degli antichi Stati-nazione sono stati cooptati in maniera massiccia verso il vertice dell’Impero. Gran parte delle discussioni nella seconda metà degli anni ’90 che attraversa la gestione delle guerre in USA riguarda la possibilità che la capacità capitalistica intervenga in maniera diretta e forte sulla riorganizzazione dell’Impero e del nuovo ordine mondiale ed assumere un’accelerazione di questo processo. Da qui viene fuori tutta la tematica dell scudo spaziale, che diventa una grossa mediazione rispetto alla necessità di determinare il nuovo ordine. Si tenta di creare, come in un quadro bizantino, un centro protetto (gli USA e gli stati occidentali) in cui si mostra l’accumulazione del potere. Tutto questo, l’ultimo tentativo di tenere fuori il resto del mondo, salta l’11 settembre. E quindi la guerra. Ma quale guerra? Come si fa fare una guerra senza un ‘fuori’? Ed ecco la guerra come ‘polizia’ La scienza della guerra americana stava sviluppandosi da un lato attorno allo scudo stellare e dal’altro attorno alla trasformazione dell’esercito in truppe di facile utilizzazione e di immediate possibilità di spostamento nel mondo. L’esercito americano doveva diventare un esercito di marines. Ora ci troviamo di fronte a quella che è un’accumulazione di tutti gli strumenti tecnologici, diplomatici, economici, finanziari, di polizia, per l’organizzazione di questo mondo globale. Un mondo globale in cui finora sembrava essere assente l’azione del ‘grande governo’. ‘Big government is over’, si diceva, mentre ora si dice ‘big government is back’. Questa grande funzione di governo processuale, di ‘governance’ cioè di azione amministrativa continua che supera in sè qualsiasi fissazioine giuridica precedente. Questo dinamismo che confonde definizione della regola e garanzia di questa, che fa dell’esercito lo strumento giuridico, lo strumento costitutivo. Questo è quello che sta avvenendo.

Noi abbiamo oggi una maturazione che già da alcuni anni poteva essere largamente prevista. Nessuno avrebbe potuto naturalemte prevedere la causa prossima di questo processo, ma che il processo dovesse andare in questi termini era abbastanza evidente perchè seguiva le regole funzionali dello sfruttamento, dell’explotation, a livello globale. Bisognava inventare un modello altrettanto efficace quanto lo erano stati gli Stati-nazione, quanto lo era stato il diritto internazionale pattizio. Bisognava inventare degli altri strumenti. Se si guardano le teniche di riorganizzazione costituzionale che si stanno attuando per dare risposta a questa grande crisi, è evidente che si tratta di resistere. Ma resistere come? Resistere dove? Resistere dal punto di vista della nuova società mondiale dei lavoratori , dal punto di vista della mobilità. Cercheranno di bloccare la forza-lavoro nei suoi movimenti, ma nessuno ci riuscirà. Bisogna resistere allle nuove gerarchie che verranno imposte, bisogna farle saltare. Ma c’è ancora la possibilità di lottare in un mondo siffatto o non vale la pena veramente di disertare in tutti i sensi. Disertare col sapere, nell’esercito, nella forza-lavoro intellettuale. E dà lì che bisogna partire. Dei miei amici dicono: ‘contro l’arte della guerra, l’arte della diserzione’. Il mantenere uno stato di paura e formarlo in termini hobbesiani, come diceva Ferrajoli, sarà per loro molto difficile. Ma sarà molto difficile solo nella misura in cui non ci si fa più ‘popolo’, si resta ‘moltitudine’. E’ una moltitudine intelligente che si è riappropriata il lavoro è che non ha più bisogno del capitale. Noi non possiamo più diventare popolo. sovranità, non ha più senso a livello di globalizzazione.[…] Diserzione o conflitto? Io non sento la questione in termini alternativi. Questa forma nuova di sovranità globale porta con se un investimento dei modi di produzione e soprattutto di riproduzione della vita e della società, per questo insistiamo nel qualificare come biopotere il potere imperiale e come tessuto biopolitico quello della vita e del lavoro. Il lavoro ormai è diventato un tessuto sociale, in cui vita, formazione, lavoro salariato, la comunicazione, cooperazione sociale, vengono sfruttati. E’ su questo sfruttamento globale della vita che si svolge il biopotere. E’ qui che noi ci troviamo di fronte alla diserzione, o, meglio, all’esodo. Non c’è più la possibilità del sabotaggio classico, o di un rifiuto luddista, perchè ci siamo dentro. Oggi il lavoratore lo strumento di lavoro se lo porta in testa, come fa a rifiutare o a sabotare il lavoro? Si suicida? Il lavoro è la nostra dignità. Il rifiuto del lavoro era immaginabile in una società fordista, oggi diventa sempre meno pensabile. C’il rifiuto del comando sul lavoro, che è tutt’altra cosa. Qunado si dice esodo si tratta di riuscire a costruire delle nuove forme di vita. Questo tipo di società capitalista diverrà istituzionalizzata violentemente attraverso dei meccanismi costituenti di guerra. Noi non la vogliamo più! Non si può andare a manifestare contro il G8 dicendo ‘un altro mondo è possibile’ e poi non praticare collettivamente un esodo. Un esodo inevitabilmente conflittuale, perchè ti verranno a imporre di obbedire. Ma dobbiamo porre la questione in questi termini. Io capisco l’idealismo costituentte, giuridico, illuminista, bellissimo di Ferrajoli. Ma lo capisco solo in base a questa radicalità di scelta. Se mi costringete a reinventarmi la democrazia, io non ci sto. Ne ho abbastanza di una democrazia che calzava perfettamente al capitalismo. Oggi non calza più, perchè il potere non può essere riprodotto globalmente nella stessa forma e sugli stessi criteri di profitto che operavano a livello nazionale e quindi si fa la guerra. Un guerra che fa ad incidere sul quotidiano. Questa della guerra batteriologica è una terribile parabola, una metafora di quello che sta diventando il Potere. E’ su questo terreno che vale la pena di parlare dell’Impero.

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Volver a leer a Gramsci

Francisco Fernández Buey

Desde la aparición de la edición crítica de los Quaderni del carcere preparada por Valentino Gerratana (Einaudi, Turín, 1975) han visto la luz en Italia muchas piezas inéditas del epistolario de Gramsci y de Julia y Tatiana Schucht, su mujer y su cuñada (que fue la persona que más cerca estuvo de Gramsci entre 1927 y 1937), así como un considerable número de documentos que aclaran aspectos poco conocidos de la biografía del pensador sardo y permiten interpretar mejor ciertos pasos oscuros de los cuadernos que escribió en las cárceles musolinianas. Entre estos últimos documentos, lo más importante para el conocimiento preciso de lo que fue la evolución de Antonio Gramsci durante los años de la cárcel es la correspondencia entre Piero Sraffa y Tatiana Schucht, que fue publicada en 1991.

Por otra parte, y en relación con esta documentación nueva, los estudios gramscianos han crecido exponencialmente en todo el mundo. En el último tercio del siglo XX Gramsci dejó de ser "la moda" en que quiso convertirle cierto politicismo de la década de los setenta y pasó a ser estudiado como un clásico del pensamiento político. Los politiqueros dejaron de citar su nombre en vano y los oportunistas descubrieron que el nombre de Gramsci ya no era utilizable para sus negocios cotidianos. Pero la influencia intelectual de Gramsci se ha mantenido entre las personas serias que se dedican a las ciencias sociales, a los estudios culturales y a la crítica de la política. Y, por supuesto, entre las personas que aprecian la veracidad en política; personas que, con el tiempo y sus avatares, han pasado a ser las que mejor conectan con aquello que un día se llamó "espíritu revolucionario".

Es cierto que ahora apenas se habla ya de la actualidad de Gramsci. Pero eso es una ventaja para el conocimiento de su obra, que nunca fue "actual" en el sentido trivial que suele dar a esta palabra la industria dominante en las cosas del papel y de la imagen. En Gramsci no hay recetas. Hay, en la mayoría de sus escritos, "verdades despiadadas" que en su época no gustaron ya ni a los mandamases, ni a los pingos almidonados, ni a los devotos de los catecismos. Los mandamases de su época decretaron que había que impedir que aquel cerebro siguiera pensando; los pingos almidonados le ignoraron con la consideración de que no fue un experto en nada que diera títulos (ni filósofo de profesión, ni historiador de escuela, ni sociólogo licenciado, ni intelectual de pose, ni político triunfante); y los devotos de los catecismos se sintieron incómodos ante él y le dejaron solo por sus ironías, por su talante autocrítico o por lo que llamaban "sus antinomias". De manera que el mejor Gramsci habrá sido siempre un autor póstumo.

Un autor así protestaría ante cualquier intento de hacer con su vida y con su obra, incluso como reacción ante el olvido, una hagiografía. Todo lo que Gramsci escribió en su madurez lo consideró "primera aproximación", independientemente de lo que fuera aquello de lo que trataba (la historia de los intelectuales italianos, la teoría política, el conocimiento de la estructura del canto décimo del Infierno en la Divina Comedia de Dante, la interpretación de Maquiavelo o la evolución del americanismo). Varias veces escribió que tenía la impresión de haberse equivocado en su vida. Pero ninguna de esas veces dijo que se había equivocado en aquello por lo que le criticaban los mandamases, los pingos almidonados y los amantes de catecismos.

Quien lea hoy a Gramsci probablemente llegará a la conclusión de que se equivocó en cosas importantes que él consideraba certezas, creencias sólidamente establecidas o por establecer. Yo también lo pienso. Pienso que se equivocó en algunas cosas que, décadas después, otros seguimos considerando importantes y equivocándonos, tal vez, con él. Pero también pienso que es una lástima que se equivocara al hacer previsiones sobre lo que podría haber sido una verdadera reforma moral e intelectual en el mundo grande y terrible del siglo XX, porque los descendientes de los que acertaron contra él no nos han dejado un mundo mejor. De manera que de Gramsci se podría decir algo parecido a lo que dijo Brecht de la buena gente: incluso cuando se equivocan en una encrucijada, nos hacen pensar en lo que podría haber sido el camino recto. Que llegue a haber camino, aunque sea oblicuo, hacia una sociedad regulada, pacífica y de iguales, como la que él quería, no depende ya de Gramsci. Depende de nosotros, de los lectores de Gramsci en la época del posfordismo, de la fragmentación de la clase obrera, del uniformismo cultural inducido, de la sociedad del espectáculo, de la nueva esclavitud, de la prostitución rampante de las hijas y nietas de los que tanto esperaron de la reforma moral e intelectual, pero también de la protesta contra la globalización imperial.

Gramsci quiso ver en la filosofía de la praxis una herejía de la "religión de la libertad", del liberalismo del siglo XIX y parte del XX. E intuyó que el filósofo democrático y laico del futuro tendría que verse las caras precisamente con la religión de la libertad profundizando el sentido de aquella herejía. Algo no muy distinto estaba pensando en Francia, con otro lenguaje pero con una sensibilidad parecida ante la desgracia de las pobres gentes, aquella otra gran solitaria que fue Simone Weil. Y no es casual que los nombres de Antonio Gramsci y Simone Weil aparezcan frecuentemente juntos en la América Latina de hoy cuando se quiere volver a pensar en la liberación de los explotados, de los oprimidos y de los desvalidos.

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Nuevas subjetividades y viejos antagonismos

César Altamira

Si alguna conclusión inmediata puede extraerse de los últimos hechos en Argentina es que la lucha de los trabajadores, de los asalariados y de los explotados determinó e impuso su dinámica al sistema capitalista. En otras palabras, se constata que el avance del capitalismo, su desarrollo y su manera particular de crecimiento no responden a leyes predeterminadas, sino que son el resultado de los enfrentamientos y antagonismos presentes en la sociedad.

El reciente proceso de luchas alcanzó tal grado de velocidad y dinamismo que su impetuosa emergencia solamente es explicable por el estallido de una crisis largamente incubada en la sociedad. Fue la persistencia de una modalidad particular de acumulación de capital la que incubó en los últimos diez años tensiones sociales de límites impensables e insospechados. Tensiones que fueron muchas veces desestimadas, desatendidas e incluso minimizadas no sólo por quienes ejercieron el poder durante este tiempo, sino también por una amplia franja de organizaciones políticas. La fragmentación social, la débil y casi inexistente organización política de las víctimas principales de este proceso, hizo que sorprendiera por la virulencia del enfrentamiento.

Hoy debemos reconocer que el antecedente inmediato de la rebelión popular debe rastrearse en las asambleas de estudiantes de universidades ocupadas, en los cortes de ruta de los piqueteros, en las pasadas expropiaciones de los pobres a los supermercados, en la consolidación de la creciente capacidad de intervención de las más diversas comunidades, así como en la resistencia y el fortalecimiento de diferentes grupos autónomos del conurbano bonearense, Rosario y otras ciudades del interior del país.

Sin embargo, nuestro análisis requiere clasificar los diversos espacios de lucha y los correspondientes sujetos políticos que se confrontaron con el poder en la última semana de diciembre:

1) Por un lado se encuentran los pobres y marginales del conurbado, habitantes de los barrios pobres próximos a la ciudad de Buenos Aires y pertenecientes a la provincia de Buenos Aires, que robaron y saquearon supermercados y almacenes. Estos fueron, en términos generales, "observados" y acompañados por el accionar pasivo de la policía de la provincia de Buenos Aires.

2) Por otro lado también se manifestaron los habitantes de diversos barrios de la ciudad de Buenos Aires -representantes de una pequeña burguesía media y acomodada- que respondieron con el cacerolazo, luego de la declaración del estado de sitio y el timorato discurso político presidencial, ante la indisponibilidad bancaria de sus salarios y ahorros decretada por De la Rúa. Fueron ellos quienes se congregaron, inmediatamente después del discurso presidencial y de manera espontánea y autónoma, en Plaza de Mayo la noche del miércoles 19, pidiendo la renuncia del ministro Cavallo y del propio presidente. Esta movilización terminó con la violenta represión policial y con el posterior enfrentamiento de los sectores juveniles con la policía, que fue premonitorio del enfrentamiento del día siguiente.

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