Un punto de encuentro para las alternativas sociales

La evolución de la idea de democracia de Rousseau a Robespierre*

JQ Moraes

1. Rousseau y la imposibilidad de la democracia

A tal punto se asoció el nombre de Rousseau con la democracia que incluso los buenos hermeneutas de su obra se resisten a aceptar como algo más que una «boutade» la célebre observación de que «si hubiera un pueblo de dioses, se gobernaría democráticamente. Un gobierno tan perfecto no conviene a los hombres» (Contrato social, lib. III, cap. 4).1 Salinas Fortes, que consagró mucho talento y pasión intelectual al estudio de Rousseau ­estudio interrumpido por su muerte prematura­, mostró claramente esta renuencia en su artículo «El engaño del pueblo inglés».2 Para este autor, la paradójica negativa del gran filósofo de la democracia a considerarla conveniente para los hombres no sería más que una cuestión terminológica:

No podemos decir que Rousseau es un adversario de la ‘democracia’ o siquiera que sostenga una posición escéptica respecto de ella, si le atribuimos a la democracia el sentido ­por cierto diferente al suyo pero más comúnmente empleado­ de otorgar al ‘pueblo’ el poder soberano. La cuestión de las formas de gobiernos es, al fin de cuentas, secundaria.3

Además de ser inaceptable desde el punto de vista de la historia de la filosofía (no se puede discutir el pensamiento de Rousseau dando a las palabras que empleó un sentido «diferente al suyo»), el argumento de Salinas plantea por lo menos dos dificultades de fondo, cuyo examen mostrará que en este caso, como en los otros, no se puede separar la palabra de la idea que denota, ni la forma léxica del contenido teórico, y que, por lo tanto, es necesario tomar completamente en serio la paradoja (y no la «boutade») de la perfección excesiva de la democracia.

La primera dificultad se expresa en el intento de resolver la paradoja con la observación de que la cuestión esencial es la de la soberanía del pueblo, y que la de las «formas de gobierno» es «secundaria». Lejos de ser esclarecedor, el argumento remite al antiquísimo problema filosófico de la relación entre la esencia y los atributos, o, en un lenguaje más actual, entre lo principal y lo secundario. Para Rousseau, la cuestión de las formas de gobierno era tan importante que le consagró todo el libro III del Contrato social. Ya en el inicio del primer capítulo («Del gobierno en general») de ese libro, ilustra con una clarísima metáfora el modo en que entiende la relación entre soberanía y gobierno:

En toda acción libre hay dos causas que concurren a producirla: una, moral, o sea la voluntad que determina el acto; otra física, o sea la potencia que la ejecuta. Cuando camino hacia un objeto, necesito primeramente querer ir, y en segundo lugar, que mis pies puedan llevarme. Un paralítico que quiera correr, como un hombre ágil que no quiera, permanecerán ambos en igual situación. En el cuerpo político hay los mismos móviles: en él se distinguen la fuerza y la voluntad; ésta bajo el nombre de poder legislativo; la otra bajo el de poder ejecutivo. Nada se hace o nada debe hacerse sin su concurso.

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La posguerra de los movimientos

Toni Negri

Si hay algo que la expansión del movimiento contra el liberalismo y su transformación en movimiento por la paz han puesto inequívocamente de manifiesto, se trata del fin de toda ambigüedad de tipo juvenil: el movimiento se ha hecho adulto. La lucha por la paz ha integrado los objetivos contra el liberalismo, ha permitido el reconocimiento de la guerra como un dispositivo feroz de legitimación del poder capitalista. De esta suerte, el movimiento se ha visto obligado a definirse como resistente siguiendo la vía del éxodo, mostrando su capacidad de oponerse a la guerra en el preciso momento en el que se propone la constitución de una sociedad anticapitalista.

Cuando la guerra se convierte en la razón de la soberanía capitalista e imperial, la resistencia es necesaria: la paz, y no la violencia, es la forma de la resistencia, la lucha anticapitalista es su contenido. Es preciso ser claros y explicar que no hay posibilidad de continuar en el éxodo ni de construir nuevas instituciones en el proceso de liberación del capitalismo si no se asume la resistencia (y la capacidad de expresarla) como un tránsito fundamental. La posguerra de los movimientos llega con esta decisión a su madurez. A la par que las multitudes que se han unificado en la lucha por la paz están compuestas de muchas singularidades, sabiendo que las articulaciones y las recomposiciones de estas diferencias se basan en el respeto recíproco y en las decisiones comunes, se plantea igualmente el problema de la resistencia como algo fundamental.

Con la guerra, el golpe de Estado de G. W. Bush se ha esclarecido en todas sus dimensiones y ha expresado los elementos de un proyecto hegemónico del capitalismo mundial organizado por la dirección estadounidense. En el terreno monetario y financiero, a través del golpe de Estado asistimos a la confirmación de que «un dólar es un dólar», de que éste es y sigue siendo una moneda de reserva mundial y de que esta condición no puede ser puesta en tela de juicio. En el terreno de las instituciones jurídicas internacionales (y de sus correspondientes garantías), se proclama que ni los ciudadanos ni el gobierno estadounidenses pueden ser procesados internacionalmente, mientras que, por el contrario, todos los demás ciudadanos y gobiernos pueden ser procesados por el gobierno estadounidense. En el terreno del desarme (y en lo que atañe, en particular, a las armas de destrucción masiva), se dice que Estados Unidos puede desarmar a cualquiera, pero que nadie puede plantear el problema de su desarme. En el terreno de las instituciones internacionales para la promoción y el control de la paz, G. W. Bush sostiene que estas instituciones deben servir a la política estadounidense, pero que los estadounidenses no están sometidos a ellas. Por último, la información: Estados Unidos informa al mundo, interviene en los ritmos biopolíticos y culturales de su reproducción, prefigura lenguajes —sin embargo, todo esto no es recíproco. El golpe de Estado de G. W. Bush confirma y refuerza todos estos principios. Él ha planteado la guerra, así como la capacidad militar de sostenerla y ganarla, como base de legitimación de una nueva soberanía imperial.

Sin embargo, la guerra no ha terminado. Bush se hace ilusiones cuando lo declara desde el puente del portaaviones Lincoln. No ha terminado porque la llegada a Bagdad no pone fin a la guerra, porque una política que se apoya tan sólo en la fuerza militar no puede resolver ningún problema, porque el universalismo democrático (cuya exportación se pretende hacer a través de la guerra) es algo que no se puede imponer unilateralmente. El golpe de Estado de Bush se ha llevado a cabo contra la nueva figura que ha cobrado la soberanía en el mundo global: una soberanía biopolítica que coloca a quien manda y a quien obedece, al empresario y al trabajador, dentro de una relación complementaria aunque no en un plano de reciprocidad: esta sociedad es demasiado compleja para que alguien pueda pretender dominarla por sí solo, Ni mucho menos desde un punto de vista exclusivamente militar. La posguerra consiste precisamente en esto: consiste en el hecho de que la guerra continúa a través de la posguerra. La guerra de los ejércitos ha terminado y, sin embargo, la guerra continúa en forma de acción de policía, de baja intensidad frente a alta intensidad, de administradores y Karzais en vez de generales y Sharons: la intensidad biopolítica no cambia, mientras que la acción policial afecta no obstante a todos los aspectos de la vida. Sin embargo, en ésta, en la vida, se presenta la resistencia y los movimientos resurgen, en primer lugar contra la explotación, luego contra la guerra y más tarde, de nuevo, contra las feroces medidas liberales de organización del mundo, las operaciones de nation-building y, por último, contra la próxima guerra.

Los vencedores en el campo de batalla tienen ahora el pequeño problema del pago de los costes de la guerra: se trata de una guerra que ha costado a Estados Unidos mucho más de lo que el petróleo iraquí podrá restituir en los próximos años. ¿Quién pagará la diferencia? Cuando no salen las cuentas, cuando queda claro que la llamada «guerra por el petróleo» ha sido una guerra por el control estratégico de los recursos mundiales (y que esta guerra no ha concedido), entonces, como se suele hacer en los Imperios, tendrán que pagarla los vasallos. En este terreno vuelve a abrirse la lucha y las consecuencias de la posguerra se revelan más contradictorias aún. ¿Hasta cuándo podrá ser mantenido el dólar como moneda de reserva en el ámbito global? ¿Hasta cuándo las políticas unilaterales de apoyo a la moneda estadounidense, a pesar de la enorme deuda de Estados Unidos con el resto del mundo, se harán sin suscitar oposición?

Ahora bien, también en este terreno un movimiento maduro debe comenzar a desarrollar su propia respuesta. Los golpistas de Washington lo saben. De ahí que estén organizando, además de guerras preventivas contra los «rogue States», guerras monetarias y económicas «preventivas» contra aquellas economías que pueden oponerse a la hegemonía estadounidense. El «Washington consensus», responsable de los desastres de la pasada década, de Indonesia a Argentina, pretende presentarse ahora como un dispositivo dinámico, encaminado ya no sólo a la defensa del orden liberal del comercio y de la redistribución de la riqueza, sino orientado a la determinación de posibilidades de guerra. Así, pues, cabe esperar «ataques preventivos» contra todos aquellos que rechacen el pago de los costes bélicos estadounidenses. La situación está agravándose (antes las pretensiones de Washington) hasta tal punto que los mismos organismos internacionales que hasta hace muy poco erán súcubos de la voluntad estadounidense empiezan a preocuparse. El hecho es que organismos como el FMI o el Banco Mundial ya ni siquiera consiguen dar cobertura a sus operaciones bajo el manto de coherencia de las políticas liberales: están obligados a intervenir en favor del Estado x o y sencillamente para apoyar la aleatoria voluntad de guerra del Emperador, o para encubrir su debilidad política en determinados sectores del tablero mundial. Esperábamos la vuelta del «Big Government» en el ámbito de los Estados nacionales: lo estamos experimentando en el ámbito global, como máquina de la soberanía imperial.

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La Revolució Francesa i nosaltres… que l’estimem tant

Joan Tafalla

Deu anys després del Bicentenari i de la caiguda del mur de Berlin

Escric aquestes linees quan fa deu anys de la caiguda del mur de Berlin i del Bicentenari de la revolució francesa. Fa deu anys del final del “segle curt” ( Hobswann diu que començà el 1914 i que s’acabà el 1989) i ja ha començat el segle XXI a Seattle, amb l’eclossió de la resistència mundial a l’anomenada globalització del capitalisme. Un impasse de deu anys que ha vingut acompanyada de fenomens tant esperançadors com l’insurrecció indígena l’1 de gener de 1994, les movilitzacions obreres de França de desembre del 1995 o la generalització del moviment okupa, del moviment contra l’atur i la precarietat del moviment antifeixista a Europa mentre l’esquerra institucional més o menys clássica es debat entre la perplexitat i la manca de reflexos.

A deu anys, ja es poden fer balanços d’alló que foren i han significat el Bicentenari i la caiguda del mur. Ambdós aconteixements, en la seva esfera, han tingut conseqüències inmediates e importants en el desenvolupament del comunisme.

Voldria compartir amb tu, amable lector, algunes reflexions que durant aquest darrers anys he anat fent, de forma ocasional i dispersa. Les he fetes al fil de l’evolució dels aconteixements i de diverses i desordenades lectures. No poden doncs pretendre l’ambició de la globalitat. Albiro, com Gardel “una esperanza humilde” de que puguin ser una contribució a la nostra reflexió col.lectiva sobre la democràcia, la política i la revolució. Que crec que són temes que ens interesen tant a tú com a mi.

És per això que, a diferencia de Cohn-Bendit que emplea el passat en el títol del seu llibre sobre el maig del 68, jo faig servir el present quan conjugo el verb estimar respecte de la revolució francesa. O simplement, respecte a la Revolució, amb majúscu

1.- El revisionisme històric com a clau de volta ideològica de l’ordre neoliberal

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Una Oportunidad para la Refundación de la Política. – Las 15 tesis presentadas por Bertinotti

Joaquín Miras Albarrán

“…mucho más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pasará el hombre libre…” 1973. Presidente Allende. Radiograma.

Del siete al diez de noviembre se desarrolló en la ciudad de Florencia la reunión europea del Foro Social, previamente acordada en Brasil. En este encuentro masivo, en el que participaron cincuenta mil personas, se combinaron el debate y la deliberación políticas con la movilización a favor de la paz, contra el liberalismo económico y la globalización. En la movilización estricta participó una cifra de manifestantes próxima al millón de personas. De estos acontecimientos el lector del Viejo Topo se encuentra bien informado.

La intención de este artículo es valorar políticamente un acontecimiento acaecido durante el desarrollo de esas jornadas que no tiene precedentes, y que posee una importancia capital para el lanzamiento de una iniciativa práctica de refundación de la política en Europa, tras la liquidación de la misma como consecuencia de la globalización: La difusión del documento político elaborado por  Refundación Comunista, firmado por su secretario general, Fausto Bertinotti, en el que somete a la deliberación pública una plataforma de quince puntos con el objeto de debatir la refundación de la política, y  la reconstrucción de la opción de la izquierda.

Dicha propuesta es un acontecimiento, sin precedentes, necesario y esperanzador, tanto por los contenidos programáticos cuanto por el procedimiento elegido para darlos a conocer, que caracteriza, por sí, la novedad que inspira el documento. Porque las quince tesis son, en primer lugar,  una propuesta política que se hace a la sociedad europea, dando razón del por qué del nuevo marco geográfico elegido. Y, además, porque las quince tesis constituyen un verdadero  manifiesto político. Veamos por qué:

En primer lugar el documento de las quince tesis es una propuesta política que se libra, directamente, a la deliberación de la ciudadanía concernida, que es la europea, a la que se interpela para que lo debata, y en concreto  a aquel sector de la misma que ya se encuentra en actividad cívico política y que, en número importante, se hallaba reunida en Florencia. La singular característica de la opción elegida para abrir el debate es una evidencia ”tácita”, que está tan a la vista que se nos puede pasar por alto.  Los militantes de las diversas fuerzas políticas y movimientos (no caben las fuerzas políticas que no tengan militantes) son considerados, no una colectividad diversa del resto de la ciudadanía, sino como parte de la misma: la parte más resuelta y consciente, eso sí, -por decirlo para fraseando un célebre panfleto librado al debate de la opinión pública democrático revolucionaria en 1848-, que ya ha dado el paso a la praxis política: a la acción ciudadana organizada.

Una vez hecho esto, el texto pertenece a la comunidad interpelada, y poco  podrán hacer las eventuales maniobras cupulares, o de aparato, de determinadas fuerzas de la vieja izquierda para refrenar los efectos del mismo.

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Maximilien Robespierre: la causa del poble

George Labica

De l’igualtat

El poble, "aquesta multitud d’homes dels quals jo defenso la causa" ( abril 1791), i el seus drets: totes les intervencions de Robespierre a la Constituent no tingueren altra finalitat que afirmar aquests drets i proposar la seva constant extensió, la de la pròpia democràcia. A partir de la modèstia dels èxits que va obtenir, es pot mesurar la força de les resistències amb les que s’hagué d’enfrontar. El poble, en tot cas, en tingué coneixement i li va agrair quan li oferí l’ovació, junt a Petion, el 30 de setembre.

L’exigència d’igualtat entre tots els ciutadans està clara en moltes de les seves intervencions. Aquesta exigència crida a l’ Assemblea a respectar la Constitució. És el cas del Discurs sobre l’organització de les guàrdies nacionals (5 de desembre del 90). Robespierre es revolta contra la idea que les guàrdies poguessin ésser considerades com un exèrcit: "Les guàrdies nacionals no poden ésser altra cosa que la nació sencera, armada per a defendre, per necessitat, els seus drets(…) despullar una porció qualsevol dels ciutadans del dret d’armar-se per la pàtria i investir-ne exclusivament una altra part, és doncs violar al mateix temps la santa igualtat que està en la base del pacte social, i les lleis més incontestables i més sagrades de la natura(…) Aquest principi no admet cap distinció entre allò que vosaltres denomineu ciutadans actius i els altres(…). És impossible que les guàrdies nacionals esdevinguin per elles mateixes perilloses per a la llibertat, donat que és contradictori que la nació vulgui oprimir-se ella mateixa". El discurs, llegit als Cordeliers , Sobre la necessitat de revocar el decret sobre la moneda de plata ( abril 91), és encara més eloqüent. El sistema electoral, que limitava el dret de vot als ciutadans que pagaven una contribució directa igual al valor local de tres dies de treball, excloïa tres milions de ciutadans sobre set. Robespierre en fou un adversari resolt. Per tal de revocar la distinció entre "actius" i "passius", ell no es limita a posar, de nou, a l’ Assemblea en contradicció amb la Declaració, si no que invoca les Llums, on es creuen "els camins de la raó i de la natura", fustiga els "rics" i presenta el poble com el garant absolut de la revolució. " Heu fet quelcom per apreciar-lo [ el poble] i per a conèixer els homes, vosaltres que… no els heu jutjat més que des de les idees absurdes del despotisme i de l’orgull feudal; vosaltres que… heu trobat fàcil degradar la major part del gènere humà, pels insults de canalla, de populatxo; vosaltres que heu revelat al món que existien persones sense naixement, com si tots els homes que hi viuen no haguessin nascut; que hi havien persones de res que eren homes de mèrit i que hi havien persones honestes, persones com cal, que eren els més vils i els més corromputs de tots els homes […] . Els abusos són l’obra i el domini dels rics, ells són els flagells del poble: l’interès del poble és l’interès general, el dels rics és l’interès particular; i vosaltres voleu anular el poble i fer omnipotents els rics!". Afegim, de passada, al dossier de la polisèmia de la paraula poble , aquesta rigorosa definició: " Fins aquí, jo he utilitzat el llenguatge d’aquells que semblen voler designar per la paraula poble una classe d’homes separada, a la qual els afegeixen una certa idea d’inferioritat i de menyspreu. Ja és hora d’expressar-se amb més precisió, recordant que el sistema que nosaltres combatem proscriu a les nou dècimes parts de la nació, que esborra de la llista d’aquells que ell anomena ciutadans actius una multitud innombrable d’homes que els prejudicis i inclòs l’orgull havien respectat, distingits per la seva educació, per la seva indústria i inclòs per la seva fortuna". "Poble", per tant, el conjunt dels dominats, mitjana i petita burgesia inclosa. Que Robespierre defensa encara, a propòsit del dret de petició ( 9 de maig del 91), contra Le Chapelier: " L’ Assemblea no pot atorgar el dret de petició de forma exclusiva als ciutadans actius". Ell hi tornarà encara el 29 de juliol del 92: "Per quina fatalitat hem arribat a una situació en que els únics amics fidels de la Constitució, que les veritables columnes de la llibertat siguin precisament aquesta classe laboriosa i magnànima que la primera legislatura despullà del dret de ciutadania? Expieu doncs aquest crim de lesa nació i de lesa humanitat esborrant aquestes distincions injurioses que mesuren les virtuts i els drets de l’home per la quota d’impost". Amb el mateix esperit, ell proposava, el 19 de juny del 91, d’indemnitzar els electors més pobres que sacrificaven una jornada de treball per a assistir a les assemblees electorals. Ell exigia igualment que els magistrats fossin escollits (15 de desembre del 91), que els administradors rendissin comptes ( 28 de desembre del 91), o que la col·lectivitat sencera, i no només els notables, tinguessin dret de votar els impostos ( 7 de gener del 92).

Seguint en el capítol de l’igualtat, la intervenció en favor del dret de vot per a els comediants i els jueus, curiosament barrejats per la Constituent. "Com s’ha pogut oposar als jueus les persecucions de les quals han estat víctimes en diferents pobles? Precisament aquest és un dels crims nacionals que hem d’expiar, tornant-los-hi els drets imprescriptibles de l’home, dels quals cap potencia humana no els podia despullar. S’ els imputa, a més, vicis i prejudicis; l’esperit de secta i d’interès s’exageren; però qué els hi podem imputar , si no son les nostres pròpies injustícies?".

El 9 de maig i el 22 d’agost del 91, Robespierre intervé en favor de la completa llibertat de premsa : "la premsa lliure és la guardiana de la llibertat"; "essent la llibertat de publicar el propi pensament el primer baluard de la llibertat no pot ésser molestat ni limitat de cap manera, si no és en els estats despòtics". Ell, el purità a qui se li posen els pèls de punta front a les publicacions llicencioses i de la venda d’imatges obscenes ( 7 de juliol del 91), dona prova d’una confiança plena: "Deixeu desenvolupar-se plenament les opinions bones i les dolentes, només les primeres estan destinades a romandre".

El 13 de maig i el 24 de setembre del 91, Robespierre, membre de la Societat dels amics dels Negres, fundada per l’abat Gegoire, denuncia amb vehemència el lobby colonial, a qui l’ Assemblea s’aprestava a seguir (i que ella seguirà): "Ho repeteixo: morin les colònies, si els colons volen, per amenaces, forçar-nos a decretar allò que els hi convé als seus interessos".

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Modos petistas de gobernar

Edmilson Rodrigues

El texto que sigue es la aportación de Edmilson Rodrigues, alcalde de Belém do Pará, a la "Conferencia de Alcaldes, vice alcaldes y secretarios municipales del PT" realizada en Brasilia, en julio de 1999. Visión crítica del balance del conjunto de la gestión municipal del PT, el autor habla desde la experiencia de casi tres años de gobierno en la capital del norteño Estado de Pará, en la Amazonia, con una población de 1.400.000 habitantes. El texto fue publicado en: "Governo e cidadania. Balanço e reflexões sobre o modo pestista de governar", de la Editora Fundação Perseu Abramo, São Paulo, noviembre de 1999. Autorizada la publicación por el propio autor, la traducción es responsabilidad de Pep Valenzuela. (Cursiva y comillas son del texto original)

Edmilson Rodrigues es profesor y arquitecto, maestro en planificación del desarrollo. Participó activamente en la construcción del PT y de la CUT en Belém y el Estado de Pará, siendo destacado dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Educación y Profesores. Miembro y destacado dirigente de la corriente interna del PT Força Socialista, fue diputado en la Asamblea Legislativa del Estado de Pará entre 1987 y 1995.

Pretendo abordar en este texto algunas cuestiones que considero centrales en el debate partidista sobre concepción y práctica de la gestión pública. En ciertos aspectos, las perspectivas de algunos militantes o agrupaciones son muy diferentes de aquellas que me orientan filosófica y prácticamente, pero hay también un abanico importante de afinidades. Esas diferencias y confluencias, pienso, son de gran importancia para que podamos no solamente reflexionar, sino apuntar hacia una articulación mayor, más sistemática, del PT orientada a la realización de una praxis política que contribuya para afirmarlo como instrumento de construcción de un mundo libre, democrático y feliz, para lo cual las experiencias de gobierno pueden asumir un papel histórico fundamental.

Como punto de partida, hay que preguntarse como concebimos nuestro partido, o sea, si lo concebimos como un instrumento al mismo tiempo construido y en construcción, o como algo ya preparado, acabado, firme en su estructura actual, lo que lo caracterizaría como un partido con un programa, una fuerte y harmoniosa vida orgánica, imbricado en los movimientos sociales más expresivos de la lucha del pueblo y a las organizaciones de la sociedad civil, poseedor de una estrategia claramente definida a la luz de la cual serían determinados posicionamientos tácticos, fuera o dentro de períodos electorales, que enraizasen su concepción del mundo y su proyecto de sociedad.

Ésa no es una concepción que predomine en el PT. Por más que algunas prácticas refuercen la compresión de que el PT es algo acabado y, en ese sentido, orienten una cierta postura arrogante y sectaria de crítica al derecho de los militantes a establecer juicios diferentes sobre determinados aspectos de la vida partidista, inclusive acerca de la acción de militantes del partido que ocupan cargos públicos. El PT, como se puede observar en todos los momentos de su construcción y a través de las resoluciones de sus foros nacionales, es una especie de relación política de fuerzas contradictorias, con un alto grado de unidad, pero importantes diferencias que, al mismo tiempo que lo enriquecen, expresan su característica de partido en proceso de definición estratégica.

A pesar de que esas diferencias que se mezclan profundamente en las referencias filosóficas de los militantes, organizados o no en tendencias políticas internas, sean significativas, no creo que se pueda tratar como antagonismo esa relación de fuerzas que caracteriza al PT, lo que significa que el partido tiene más elementos de unidad que de diversidad. Son concepciones y prácticas diferenciadas y en permanente conflicto. Yo diría que en permanente proceso de construcción, en una relación dialéctica. Y más: en eterno proceso de construcción, en tanto que dure, en tanto continúe siendo históricamente necesario.

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Murió otro de los nuestros: Luigi Pintor

Luigi Pintor murió en su casa de Roma el pasado 17 de mayo de 2003. Nacido en esa ciudad el 18 de septiembre de 1925, sufría de un mal incurable. Su infancia transcurrió en Cagliari (Cerdeña), volvió a Roma donde se acercó al movimiento antifascista clandestino. Hermano de Giaime (muerto en diciembre de 1943 por la explosión de una mina), participó en la guerra de liberación en las filas de los GAP (Grupos de Acción Partisana). Arrestado por la banda de Koch, fue condenado a muerte. La condena fue suspendida en el último instante. En 1943 se inscribió en el Partido Comunista Italiano. Trabajó en l’Unità desde 1946 a 1965 primero como redactor y después como co-director (director Alicata y codirectores Tortorella en Milán y Pintor en Roma).

Entra en el Comité Central del PCI en el X Congreso de 1962, y después deja l’Unità por diferencias con el director Alicata y es llamado a trabajar en la Oficina de Secretaria en la dirección de Botteghe Oscure.

Después del XI Congreso de 1966, en la “depuración” que golpeó a todos los que apoyaron el disenso de Ingrao, fue mandado al “exilio”, en el Comité regional de Cerdeña, allí fue elegido diputado en las elecciones de 1968 (legislatura que duró hasta 1972). En ese contexto, en noviembre de 1969 fue expulsado del PCI con el grupo “Il Manifesto”, junto a Rosana Rosanda, Lucio Magri, Luciana Castellina y Massimo Caprara. En junio de 1969 estaba entre los fundadores de Il Manifesto revista mensual que en abril de 1971, se transformará en diario. Fue director de Il Manifesto diversas veces. En 1987 Pintor volvió al parlamento como diputado de la izquierda independiente.

En 1991 publicó su primera novela “Servabo”, seguido en 1998 por “La signora Kirchgessner” y “Il nespolo” en 2001. Está a punto de salir “I luoghi del delito”. Todos en las ediciones Bollati Boringhieri.

Existen dos compilaciones de sus editoriales: “Parole al vento. Brevi cronache degli anni 80”, 1990, Kaos ediciones y “Politicamente scorretto. Cronache di un quinquennio 1996-2001”, ed. Bollati Boringhierei, 2001.

Por su valor histórico, acta notarial de un recorrido político y cultural de una de las expresiones más inteligentes y aún útiles del comunismo del siglo XX publicamos a continuación el primer editorial que Pintor escribió para Il Manifesto titulado “Un diario comunista” (28 de abril de 1971) y el último que escribió 24 días antes de morir bajo el título “Sin fronteras” (24 de abril de 2003). Entre ambos editoriales 32 dos años de distancia, entre ambos editoriales, la crónica de la extinción del movimiento comunista históricamente existente en el siglo XX. Entre ambos editoriales el convencimiento de que comunismo habrá aunque se extingan los partidos comunistas del siglo XX. Demos la palabra a Luigi Pintor.

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Pobreza mundial, pauperización y acumulación de capital

Samir Amin

Traducción para Correspondencia de Prensa, Ernesto Herrera Un discurso sobre la pobreza y la necesidad de reducir su magnitud, o erradicarla, está de moda hoy en día. Es un discurso de la caridad, al estilo del siglo XIX que no busca entender los mecanismos sociales y económicos que generan la pobreza, aunque los medios científicos y tecnológicos para erradicarla ya estén disponibles.

El capitalismo y la nueva cuestión agraria

Todas las sociedades antes de los tiempos modernos (capitalista) fueron sociedades campesinas. Su producción estaba regulada por varios sistemas y lógicas específicas pero no aquellas que rigen el capitalismo en una sociedad de mercado, como la maximización del retorno sobre el capital.

La moderna agricultura capitalista -abarcando tanto las haciendas familiares en gran escala como las corporaciones de los agrobusiness, igualmente ricas- está ahora empeñada en un ataque masivo a la producción campesina del Tercer Mundo. La señal verde para esto fue dada en la sesión de noviembre del 2001 de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Doha, Qatar. Hay muchas víctimas de éste ataque, y la mayor parte son campesinos del Tercer Mundo, que aún constituyen más de la mitad de la humanidad.

La agricultura capitalista gobernada por el principio de retorno sobre el capital, que se localiza casi exclusivamente en América del Norte, Europa, Australia y en el Cono Sur de América Latina, emplea sólo unas pocas decenas de millones de agricultores que ya no son campesinos. Debido al grado de mecanización y las extensas dimensiones de las haciendas administradas por un propietario, su productividad generalmente varía entre 1 y 2 millones de kilogramos de cereales por agricultor.

En agudo contraste, tres mil millones de agricultores están dedicados a la agricultura campesina. Sus tierras pueden ser agrupadas en dos sectores distintos, con escalas de producción, características económicas y sociales, y niveles de eficiencia muy diferentes. Un sector, capaz de beneficiar la revolución verde, obtuvo fertilizantes, pesticidas, semillas mejoradas y algún grado de mecanización. La productividad de estos campesinos varía entre 10 y 50 mil kilogramos de cereales por año. Con todo, se estima que la productividad anual de los campesinos excluidos de las nuevas tecnologías esté alrededor de 1.000 kilogramos por agricultor.

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¿Por qué Bush quiere la piel de Saddam?

"Combatiremos contra muchos enemigos porque son muchos los que tenemos alrededor. Pero si perseveramos en esta visión del mundo y si para terminar el trabajo, en lugar de confiar en la sutil diplomacia de las palabras estamos dispuestos a dirigir la guerra global, el día de mañana nuestros hijos nos cantaran cantos de gloria y de agradecimiento”. Richard Perle, hasta hace poco Consejero en jefe del gobierno de Bush.

I. Introducción. El paradigma. Comienzo de la guerra permanente y la respuesta La novedad de lo ocurrido con ocasión de la invasión de Irak ha sido la fuerza no prevista con la que se han enfrentado la lógica de la paz y la lógica de la guerra. La de una guerra anunciada, la de la brutalidad criminal de la agresión, de la asimetría de medios, de la mentira descarada, de la violación del derecho, de la ruptura de consensos trabajosamente construidos, de la justificación del unilateralismo, de la imposición del militarismo como estrategia de paz, de la tergiversación del sentido de palabras, de la fabricación de más armas como base para la reactivación económica, del arrogante desprecio de la opinión pública, del mesianismo, etc. Y por otro lado la de un movimiento mundial enormemente potente, que en su convocatoria y resultados ha dejado atónitos los movimientos de masas clásicos por su fuerza, coherencia en la expresión, espontaneidad y masividad. Se trata del hecho más masivo de la historia de la humanidad y el más masivo de la historia de España y Cataluña.

¿Por qué ahora y no antes, con Nicaragua, Chiapas, con ocasión de los más de un millón de muertos en los Grandes Lagos, o con Somalia o Sudán o Timor, con los de la ex-Yugoslavia o Kosovo y ni siquiera con Afganistán? ¿Qué condiciones objetivas y subjetivas se han dado ahora que no se dieron anteriormente? ¿Ha sido simplemente la gota que colma el vaso o algo más? ¿Qué ha percibido la población en esta ocasión?

Por la simplicidad de planteamientos con los que se ha intervenido, el conflicto de Irak ha tenido la virtud de actuar como catalizador de la conciencia mundial. Ha puesto transparentemente en evidencia que este modelo de desarrollo necesita robar. Y en consecuencia necesita matar para poder robar. Y los dirigentes del mundo han sido tan estúpidamente insolentes que lo han dicho y hecho sin ningún disimulo. El 11 de septiembre facilitó la coartada del terrorismo como justificación. Pero no ha colado. Se proclamó el estado de Guerra Global Permanente, el estado de excepción en el mundo entero. Los asesinos han ganado, como no podía ser de otra forma, la batalla militar. Pero han perdido todas las batallas políticas, desde la de la opinión pública a la de la legitimidad que podía haberle dado la ONU etc. Ahora la pregunta es qué traducción política e institucional tendrá el malestar colectivo, cómo continuar el movimiento, si esto ayudará a superar de una vez el divorcio entre sociedad civil y sociedad política etc. Por otra parte, el planteamiento maniqueo de Bush «el que no está conmigo está contra mí», como Dios, deja muy poco espacio a una posible «tercera vía» o socialdemocracia.

El conflicto de Irak ha sido un paradigma. Tan brutalmente evidente que tiene por ello la ventaja de ser pedagógicamente comprensible. Se trata de un conflicto global en el que confluyen todos los elementos ideológicos, culturales, económicos, políticos y estratégicos posiblemente dispersos en otros conflictos. Y la respuesta a la agresión ha tenido también y por primera vez un carácter global. Después de Seattle y Praga y Florencia y Porto Alegre las víctimas han aprendido que la lógica criminal del sistema es siempre la misma con pretextos diferentes. Han aprendido que detrás de los conflictos de Irak, Venezuela, Colombia o Chiapas, que en el tema de la deuda o en el conflicto del agua que se avecina, con el pretexto de la droga o el terrorismo etc., también el sistema “piensa globalmente y actúa localmente”. Porque lo más inquietante de la situación actual es en el fondo la ausencia de un modelo explicativo del comportamiento americano como no sea el de usar la mera fuerza bruta al servicio de la rapiña.

¿Por qué de nuevo la agresión contra Irak? ¿Por qué el sadismo martirizando todavía más a una población exhausta y ya mártir? Con misiles se “libera” a las ciudades que manifiestan no querer ser “liberadas” y se asesina a miles de inocentes para que sus “derechos humanos sean respetados”. El embargo y el uranio empobrecido del 91 han provocado un millón y medio de muertes. La OMS calcula que en el plazo de 15 años casi el 50 % de la población de Irak puede estar afectada de cáncer. La Renta per Capita ha bajado de 3500 a 800 dólares por persona. ¿No bastaba con esto? ¿Por qué esta falta de piedad ante un pueblo inerme y exhausto? Pues por la misma lógica, por la que se le atacó hace doce años: la voluntad de controlar en el mundo de hoy los recursos energéticos y de dominar el Oriente Medio. A estos se han añadido en la actual administración republicana de Bush-hijo otros dos motivos: la necesidad de superar la crisis interna, económica y moral, de EUA y un nuevo punto de partida de fanatismo, de ideología de cruzada de salvación de la civilización occidental, de fundamentalismo religioso. Pero puede ser síntoma del canto del cisne del Imperio, su principio del fin.

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¿Qué dice el acuerdo entre el gobierno argentino y el FMI?

Julio Gambina

jgambina@rcc.com.ar

En la carta y adjuntos dirigida al Director Gerente del FMI y datada el 10 de septiembre pasado, que sirviera para la aprobación de un acuerdo el pasado sábado 20/9, se puede leer que los objetivos pasan por “proteger a los sectores más vulnerables” y “apoyar el potencial crecimiento de la economía”.

Uno podría deducir entonces que los propósitos apuntan a privilegiar las demandas de los más pobres y lograr la expansión económica local. Sin embargo, a renglón seguido se puede leer que “en este marco, nos proponemos fortalecer las finanzas públicas” para “una reestructuración exitosa de la deuda pública que garantice la sustentabilidad” de la misma. Luego agrega que se tomarán medidas para “fortalecer la solidez del sistema bancario” para obtener mayores niveles de crédito.

Entonces, la finalidad del acuerdo se concentra en el ajuste fiscal para el cumplimiento de las acreencias con los organismos financieros internacionales (OFI). Por eso, en la carta de intención se solicita un “acuerdo Stand By”, es decir, condicionado y por 36 meses, entre 2004 y 2006. Por eso se acompaña un Memorando de Políticas Económicas y Financieras donde se detalla el “plan económico para lo que resta de 2003 y para 2004-2006. En ese documento se pueden apreciar las “condiciones” descriptas en 7 capítulos y 54 ítem, incluyendo las llamadas “reformas estructurales”.

Para aquellos que dudan cuál es la política económica oficial, deberán remitirse a este conjunto de materiales que relatan el “ajuste fiscal” previsto para el 2004 y las reformas estructurales a resolver hacia el 2006. El acuerdo no incluye fondos frescos y calza los vencimientos de deuda en el periodo con desembolsos de los OFI. Están previstas auditorias trimestrales y en los primeros dos monitoreos, en diciembre de 2003 y marzo de 2004 se empezarán a diseñar las metas para los años siguientes.

Se supone que para entonces habrá avances con los acreedores externos en default, a quiénes se les ha propuesto en la Asamblea conjunta del FMI y el Banco Mundial en Dubai, Emiratos Arabes Unidos, una reestructuración de deuda sobre la base de tres tipos de títulos: uno con quita importante de capital, otro con una considerable extensión del plazo de término y una tercera opción vinculada al crecimiento económico de la Argentina. Compromisos 2003-2006

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