[1] – Abril 2003 (analista de temas de política internacional)
Una primera reflexión tratará de dar una mirada de largo plazo, separándonos del hecho inmediato de esta guerra. Una segunda será en términos de una mirada interna a los E.E.U.U y la tercera va a ser una mirada prospectiva, hacia el futuro, hacia donde creo yo que se mueven las tendencias internacionales.
En una mirada de largo plazo hay que entender cómo se llega a Irak, no como un hecho fortuito, no como un hecho inmediato, no como un hecho que solamente se ubica a la luz del 11 de septiembre y de la lucha contra el terrorismo o contra los gobiernos tiranos. Yendo hacia atrás, los evaluadores norteamericanos de la Primera Guerra del Golfo concluyen que evidentemente se reestableció el Estado Kuwait. En términos más precisos, si bien por vía de la acción de la Alianza las fuerzas iraquíes salen de Kuwait derrotadas por una acción abrumadora de fuerza (se aplicó de manera decisiva lo que en ese momento ya se denominaba la Doctrina Powell). Se asume que en términos políticos una derrota trascendental para los EEUU. Si bien se derrotó a Irak en el campo de batalla, los evaluadores norteamericanos entendieron que hubo una derrota de largo plazo para los EEUU, al no haber tenido la capacidad de remover a Saddam Hussein y reorientar la geopolítica de la región.
Así entonces entre 1991 y 1992 surge una profunda reflexión en los EEUU sobre la guerra. Quizá el documento más importante es el que elabora el Secretario de Defensa, Dick Cheney hoy vicepresidente de los Estados Unidos. En 1992 termina la revisión estratégica cuadrienal de las FFAA y la planificación estratégica de EEUU en largo plazo. Dick Cheney, como Secretario de Defensa elabora finalmente un documento cuya filtración pública en los considerandos lleva a una muy fuerte reacción rusa, china y europea, lo cual mueve a retirar este documento temporalmente y sacarlo de la estrategia formal de los EEUU, en materia de seguridad nacional. De este documento ¿qué es lo que despertó tanta reacción de parte de europeos, rusos y chinos por igual? El concepto madre, el concepto central: que EEUU no iba a aceptar ningún competidor internacional y que por lo tanto sean éstos amigos u oponentes, Washington no va a tolerar un competidor internacional semejante. Consecuentemente el documento aboga por una preponderancia militar de los EEUU, aboga por una primacía política de los EEUU y se orienta en términos estrictamente militares a contemplar la idea de que EEUU pueda simultáneamente llevar a cabo y ganar dos grandes guerras: una en Medio Oriente, probablemente nuevamente contra Irak; otra en el Sudeste Asiático, eventualmente contra Corea. Todo esto está escrito, todo esto se debatió. Todo esto -para decirlo en términos argentinos- se «cajoneó» temporalmente. Pero la estructura conceptual de la primacía política y de la preponderancia militar ya estaban insertas en los debates post-colapso de la Unión Soviética, post Primera Guerra Mundial. De ahí en más, a mi modo de ver, hay un interregno donde EEUU no define una estrategia comprensiva de su política exterior y de seguridad, que decide usar su condición unipolar para gestar paulatinamente un orden en el cual, de algún modo, la voz de ciertos actores esté incorporada y que haya otros actores que participen de la gestación de las reglas del juego. Esto lleva a que Clinton pueda ser visto como una suerte de exponente de una unipolaridad con un multilateralismo selectivo. Es decir, EEUU continúa siendo por lejos, el principal poder, pero opta por un estilo multilateral, selectivo, no en todos los temas, lo cual lleva a la percepción internacional de que estamos ante «una suerte de hegemonía benévola, o por lo menos benevolente», en el sentido de que EEUU está dispuesto a redactar con otros las reglas del juego.
¿Qué tenemos en ese sentido con Bush hijo? Aún antes del 11 de septiembre tenemos un deseo de hacer de la unipolaridad un proyecto mucho más serio, acompañado de un unilateralismo punitivo. Y en ese sentido, antes del 11 de septiembre lo que se desnuda, por así decir, es la tentación imperial de EEUU. No es ya la hegemonía benévola sino un proyecto imperial, por lo menos en cuanto a su deseo de articular nuevas reglas de juego, bajo su orientación, por fuera de las instituciones internacionales. Y entonces, antes del 11 de septiembre, EEUU rechaza el Protocolo de Kioto, rechaza la Corte Penal e Internacional, rechaza el Tratado del 72 con la Unión Soviética que prohibía armas defensivas y aumenta considerablemente su presupuesto de defensa, y el proceso de socavar y eludir las reglas de juego del orden existente. ¿Cuál orden existente? El orden que teníamos desde la Segunda Guerra Mundial. Esto es importante, a mi modo de ver, porque rompen con un concepto tradicional en las Relaciones Internacionales. En las Relaciones Internacionales cuando hay estructuras de balance de poder, es decir, donde hay un actor con alto quantum de poder versus otro actor u otro conjunto de actores con alto nivel de poder, el problema principal es cómo preservar el statu quo, porque los grandes quieren seguir preservando el poder. El problema principal es cuando aparece un estado revisionista, un estado que quiere cambiar las reglas. Cuando no hay balance de poder – esa es la situación desde 1990-, cuando hay disparidad de poder, el estado, ubicado en la cúspide de la jerarquía internacional, tiende a ser un actor satisfecho que busca preservar el statu quo, jugar con poco riesgo, tratar de seguir asegurando su condición unipolar y evitar que poderes insatisfechos lo desafíen, traten de alcanzarlo. Aquí la nota, es que el principal poder, EEUU, decide convertirse en un poder revisionista e insatisfecho. Es decir, decide cambiar todas las reglas de juego, patear el tablero. Esto es lo que hay que tratar de entender: por qué una gran potencia que ya en 1991 tenía una distancia en su presupuesto de defensa enorme frente al resto. En 1991 EEUU gastaba en defensa 315.000 millones de dólares, lo que equivalía al gasto de los 12 países que le continuaban; hoy, en el último presupuesto, gasta 370.000 millones de dólares, lo que equivale al gasto de los 15 países que le siguen en la estructura internacional. EEUU en 1992 gasta en Investigación y Desarrollo en Defensa más que todo el mundo junto. EEUU en los 90, tiene una preponderancia económica bastante singular: ante la declinación notable de la economía japonesa y la falta de vigor de la economía europea y el colapso total de la ex URSS, tiene una situación económica de asimetría absoluta. Entonces, qué es lo que hace que este actor que tiene tanta asimetría decida reventar las reglas de juego, ya no solamente socavar o eludir las reglas internacionales sino que se orienta a destruirlas?
Eso es lo que nos lleva al segundo tema que es la mirada interna. Aquí hay un conjunto de elementos más novedosos. Creo que hay menos novedad en el plano internacional y mucha más novedad en el plano interno. Esa es la variable que, a mi modo de ver, cambia significativamente entre el fin de la guerra fría y esta situación, o si quieren ponerlo así, entre la primera guerra contra Irak y esta segunda guerra. ¿Dónde están los cambios? Yo diría que hay al menos, tres cambios que son trascendentales a los efectos de lo que está pasando en Irak. El primero es que llega al aparato de toma de decisiones, en materia de política exterior y de seguridad el grupo más homogéneo que ha existido en la política exterior de los EEUU en los últimos treinta años. Si uno toma administraciones republicanas, sea Ford o Reagan, durante la Guerra Fría, o durante la post-Guerra Fría, Bush papá, en el fondo había cierto eclecticismo, cierto balance de intereses y de estrategias, ciertas percepciones que lograban de algún modo no llegar a posturas extremas. Y si bien el partido republicano representa a la derecha norteamericana, su estrategia interna y externa era mucho más de centro-derecha, y en muchos casos de política exterior, inclusive moderadamente de centro-derecha, obviamente en comparación con lo que tenemos. Aquí hay una homogeneidad inédita en la Política Exterior y de Seguridad en los EEUU. Todos los personajes de punta, toda la estructura de cúpula -Consejo Nacional de Seguridad, CIA, Departamento de Estado, Presidencia.-, tiene una cosmovisión bastante semejante, bastante unívoca y tiene como convicción, un reordenamiento internacional del mundo, reordenamiento sustantivo del orden internacional. Y para eso tiene un proyecto en el que hay una fuerte confianza en la excepcionalidad norteamericana y una fuerte confianza en que el poder militar hay que usarlo para eso, específicamente para eso.
Read more