Un punto de encuentro para las alternativas sociales

¿Qué dice el acuerdo entre el gobierno argentino y el FMI?

Julio Gambina

jgambina@rcc.com.ar

En la carta y adjuntos dirigida al Director Gerente del FMI y datada el 10 de septiembre pasado, que sirviera para la aprobación de un acuerdo el pasado sábado 20/9, se puede leer que los objetivos pasan por “proteger a los sectores más vulnerables” y “apoyar el potencial crecimiento de la economía”.

Uno podría deducir entonces que los propósitos apuntan a privilegiar las demandas de los más pobres y lograr la expansión económica local. Sin embargo, a renglón seguido se puede leer que “en este marco, nos proponemos fortalecer las finanzas públicas” para “una reestructuración exitosa de la deuda pública que garantice la sustentabilidad” de la misma. Luego agrega que se tomarán medidas para “fortalecer la solidez del sistema bancario” para obtener mayores niveles de crédito.

Entonces, la finalidad del acuerdo se concentra en el ajuste fiscal para el cumplimiento de las acreencias con los organismos financieros internacionales (OFI). Por eso, en la carta de intención se solicita un “acuerdo Stand By”, es decir, condicionado y por 36 meses, entre 2004 y 2006. Por eso se acompaña un Memorando de Políticas Económicas y Financieras donde se detalla el “plan económico para lo que resta de 2003 y para 2004-2006. En ese documento se pueden apreciar las “condiciones” descriptas en 7 capítulos y 54 ítem, incluyendo las llamadas “reformas estructurales”.

Para aquellos que dudan cuál es la política económica oficial, deberán remitirse a este conjunto de materiales que relatan el “ajuste fiscal” previsto para el 2004 y las reformas estructurales a resolver hacia el 2006. El acuerdo no incluye fondos frescos y calza los vencimientos de deuda en el periodo con desembolsos de los OFI. Están previstas auditorias trimestrales y en los primeros dos monitoreos, en diciembre de 2003 y marzo de 2004 se empezarán a diseñar las metas para los años siguientes.

Se supone que para entonces habrá avances con los acreedores externos en default, a quiénes se les ha propuesto en la Asamblea conjunta del FMI y el Banco Mundial en Dubai, Emiratos Arabes Unidos, una reestructuración de deuda sobre la base de tres tipos de títulos: uno con quita importante de capital, otro con una considerable extensión del plazo de término y una tercera opción vinculada al crecimiento económico de la Argentina. Compromisos 2003-2006

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Quince tesis para la construcción de una izquierda europea de alternativa

Fausto Bertinotti

1. Sabíamos hasta que punto la crisis de la política era una de las consecuencias específicas de la globalización capitalista. Sabíamos, además, que en ella confluía el desenlace de la gran y dramática contienda del siglo XX. Sobre ese conocimiento hemos fundamentado la idea de la refundación.

2. El análisis crítico de las nuevas formas concretas de alienación y de explotación del trabajo asalariado, de su modificaciones y de la ampliación del campo en que ellas operan nos ha llevaron a comprender el sentido más radical de la “refundación comunista”.

3. Las nuevas formas de organización del poder a escala mundial toman el puesto de los estados nacionales, de las antiguas soberanías, de los sistemas de alianzas, de los ordenamientos mundiales herederos de la victoria contra el nazi-fascismo y de la guerra fría. Estos no han sido cancelados sino transfigurados por la nueva cadena de comando que alcanza el mundo entero. El problema de la transformación de la sociedad capitalista no se puede poner más que en el ámbito mundial. Ese es el fundamento para el renacimiento de la política.

4. El nacimiento y el desarrollo del movimiento de crítica a la globalización origina un fenómeno de valor estratégico. Ese fenómeno reclama ser interpretado también a la luz de un relanzamiento del conflicto social y de trabajo y de otras experiencias de participación conflictiva. La refundación comunista tiene aquí su principal recurso. Ese recurso, sin embargo, no es infinito.

5. La guerra infinita e indefinida encuentra en la doctrina Bush su orgánica y terrible declaración de intenciones y en el gobierno norteamericano el eslabón de arrastre de la cadena de poder del nuevo ordenamiento imperial. Así mismo, la guerra de civilizaciones se transforma en la máscara del pleno despliegue de la globalización capitalista y de su carácter intrínsecamente regresivo.

6. El nuevo movimiento por la paz debe saber ponerse el objetivo de derrotar la guerra de la globalización capitalista, combatiendo todo el sistema de guerra a escala mundial. El carácter extremo de esta guerra produce muchas oposiciones, resistencias y disensiones incluso en el ámbito de los estados y de los gobiernos. El movimiento debe relacionarse activamente con esas contradicciones sin atribuir a éstas la posibilidad de parar el proceso. Sólo el crecimiento cuantitativo, cualitativo, social, político y cultural del movimiento tiene esa posibilidad. Ese crecimiento puede desvelar el nexo entre el modelo social neoliberal y guerra de la globalización y, por tanto, trabajar para una alternativa de modelo de sociedad. El renacimiento de la política pasa por la lucha contra la guerra y por la paz. Si no hay paz sin justicia, no puede haber justicia sin paz.

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Las raíces de la burocracia

Isaac Deutscher

Somos testigos de una clara tendencia al aumento de la burocratización de las sociedades contemporáneas, independientemente de sus estructuras sociales y políticas. Los teóricos y occidente nos aseguran que el ímpetu de la burocratización es tal, que vivimos ya bajo un sistema managerial que ha llegado a reemplazar casi imperceptiblemente al capitalismo. Por otro lado, tenemos el enorme, asombroso crecimiento de la burocracia en las sociedades post-capitalistas del bloque soviético, y especialmente en la Unión Soviética. Nos asiste toda la razón al tratar de elaborar alguna teoría de la burocracia que sea más completa y satisfactoria que el cliché tan de moda como en gran medida sin sentido de «sociedad managerial». Sin embargo, no es fácil abordar el problema de la burocracia; en esencia este problema es tan viejo como la civilización misma, aunque la intensidad con que ha aparecido a la vista de los hombres ha variado grandemente según las épocas.

Si he decidido hablar sobre las raíces de la burocracia, es por la razón de que, a mi entender hay que calar muy hondo para hallar las causas más profundas las causas primeras de la burocracia, al objeto de ver cómo y por qué esta lacra de civilización humana ha alcanzado proporciones tan aterradoras. Dentro del problema de la burocracia, del cual el problema del Estado constituye un paralelo aproximado, se concentra buena parte de esa relación entre individuo y sociedad, entre hombre y hombre, que ahora se ha convertido en moda calificar de “alienación”.

El término sugiere el dominio del «bureau», del aparato, de algo impersonal y hostil que ha adquirido vida y poder sobre los seres humanos… En el lenguaje diario, también hablamos de los burócratas sin alma refiriéndonos a los hombres que integran ese mecanismo. Los seres humanos que gobiernan el Estado parece como si carecieran de alma, como si fueran meros dientes del engranaje. En otras palabras, nos enfrentamos aquí, de lleno y directamente, con la reificación de las relaciones entre seres humanos, con la aparición de vida en mecanismos, en cosas. Lo cual nos lleva inmediatamente a la memoria, por supuesto, el gran complejo del fetichismo: en todos los ámbitos de nuestra economía de mercado, el hombre parece hallarse a merced de las cosas, de las mercancías, incluso del dinero. Las relaciones humanas y sociales se objetivan, en tanto que los objetos parecen adquirir la fuerza y el poder de las cosas vivas. La semejanza entre la alienación del hombre respecto al Estado y a los representantes del Estado, la burocracia, y la alienación del hombre respecto a los productos de su propia economía, es evidentemente muy estrecha, estando las dos clases de alienación parecidamente interrelacionadas. Existe una gran dificultad en pasar de las meras apariencias a la entraña misma de la relación entre sociedad y Estado, entre el aparato que gobierna la vida de una comunidad y la comunidad misma. La dificultad estriba en lo siguiente: la apariencia no es sólo apariencia, sino también parte de una realidad. El fetichismo del Estado y la mercancía está, por así decirlo, «incrustado» en el propio mecanismo de funcionamiento del Estado y el mercado. La sociedad se siente enajenada del Estado, a la vez que inseparable de él. El Estado es la carga que oprime a la sociedad, y también es el ángel protector de la sociedad, sin el cual no puede vivir.

De nuevo, algunos de los más oscuros y complejos aspectos de la relación entre sociedad y Estado se reflejan clara y curiosamente en nuestro lenguaje corriente. Cuando decimos «ellos», refiriéndonos a los burócratas que nos gobiernan, «ellos» que gravan con impuestos, que hacen las guerras, que realizan toda serie de cosas en las que la vida de todos nosotros se halla comprometida, expresamos un sentimiento de impotencia, de enajenación del Estado; pero somos asimismo conscientes de que sin el Estado no habría vida social, desarrollo social ni historia. La dificultad en distinguir la apariencia de la realidad estriba en esto: la burocracia desempeña ciertas funciones que son obviamente necesarias e indispensables para la vida social; sin embargo, también desempeña funciones que teoréticamente pueden calificarse de superfluas.

Los aspectos contradictorios de la burocracia han conducido, por supuesto, a dos concepciones filosóficas, históricas y sociológicas del problema, contradictorias y diametralmente opuestas. Aparte de muchos matices intermedios se dan tradicionalmente dos enfoques básicos sobre la cuestión de la burocracia y el Estado: el burocrático y el anarquista. Recordarán ustedes que a los Webbs(1) les gustaba dividir a la gente en aquellos que apreciaban los problemas políticos desde un punto de vista burocrático, o anarquista. Lo cual es, desde luego una simplificación, aunque sin embargo hay razones que abonan esta división. El enfoque burocrático ha tenido sus grandes filósofos, sus grandes profetas y sus sociólogos célebres. Con toda probabilidad el mayor apologista filosófico del Estado fue Hegel, así como el mayor apoloIogista sociológico del Estado fue Max Weber.

No cabe duda de que la vieja Prusia fue el paraíso de la burocracia y que, por consiguiente, no es algo puramente accidental el que los mayores apologistas del Estado y la burocracia procedieran de Prusia. De hecho, Hegel y Weber, cada cual a su manera y a niveles distintos de pensamiento teorético, son los metafísicos de la burocracia prusiana que generalizan partiendo de la experiencia de dicha burocracia prusiana y proyectan esa experiencia sobre la escena de la historia mundial. Por tanto, es necesario tener presente los postulados básicos de esta escuela de pensamiento. Para Hegel el Estado y la burocracia eran ambos el reflejo y la realidad de la idea moral, esto es, el reflejo y la realidad de la razón suprema, la realidad del Weltgeist, la manifestación de Dios en la historia: Max Weber, que en cierto modo es un descendiente, un nieto de Hegel (un nieto pigmeo quizás) incluyó la misma idea en el catálogo típicamente prusiano de las virtudes de Ia burocracia.

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Revolución Francesa y tradición marxista: una voluntad de refundación

Jacques Guilhaumou

(Actuel Marx, nº 20-Deuxième semestre 1996, Presses Universitaires de France, pp. 170-191

Desde hace unos quince años me he acostumbrado a llevar, en materia de investigación, un diario de campo. Allí dejo constancia, con más o menos regularidad, del estado de mis encuestas archivísticas, de las consideraciones metodológicas ligadas a mis campos de trabajo en curso, reflexiones problemáticas, consideraciones sobre los acontecimientos, anotaciones sobre la lectura cotidiana de la prensa, referencias literarias, visiones prospectivas, etc.[i]

El etnólogo Florence Weber señala el interés de una fuente como esta en los términos siguientes: “Este diario muestra, en cada etapa de la reflexión, las relaciones entre las hipótesis y los momentos de investigación en que han sido formuladas. Esto permitirá, en la medida de lo posible, un autoanálisis.”[ii]

En la vía así trazada, y aprovechando mi habilitación académica en 1992, empecé a reflexionar, con ayuda de los materiales personales, sobre mi propia subjetividad de investigador. Me apoyo por tanto en gran parte sobre estos materiales, citados en notas, para describir los mayores retos de mi itinerario intelectual.

De todas las repeticiones, de todas las constantes de este diario de a bordo, las más explícitas consisten en mi toma de posición a favor de la tradición marxista[iii] por un lado, y en mi distanciamiento respecto a la historiografía[iv] por otro. Mi presente reflexión busca el analizar la íntima relación entre estas dos tomas de partido en la búsqueda de una democracia actualizada bajo el prisma de una Revolución francesa siempre presente.

I. Lo más cerca del joven Marx

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Senderos nacientes…

Del rico debate entre los Movimientos de Desocupados de la Argentina ( MTD) y de los diversos sectores que defienden un proyecto emancipador basado en el concepto de autonomía, extraemos estas dos muestras que pueden ser de interés, más allá de los acontecimientos que narran ( en cuyas interioridades, por respeto y por distancia geográfica no podemos ni debemos entrar dando o quitando razones). Creemos encontrar en estos textos el uso de conceptos que como Espai Marx hemos conocido en nuestros seminarios sobre Toni Negri y sobre Cornelius Castoriadis, y en nuestras lecturas sobre el zapatismo (setiembre de 2003). Pensamos que todo el proceso del que surgió y se irradio el Estallido Popular del 19 y 20 de Diciembre, fue constituyente de nuevas subjetividades que aun perduran.

Ese torrente desbordante produjo rupturas y radicalidades que más allá del aquietamiento de las aguas, mantienen una importante continuidad que se expresa en múltiples y diferentes espacios sociales.

Fue en el sucederse de estos cosas y esos tiempos que nos sumamos a la constitución de un espacio de coordinación que apreciábamos como novedoso, la Coordinadora Aníbal Verón. Allí se conjugaban una riquísima variedad de prácticas sociales, expresando una radicalidad potente. Es que lo atractivo y novedoso fluía desde el cuestionamiento profundo a las viejas prácticas de la política del sistema. Entendíamos que nos desenvolvíamos en una coordinación de nuevo tipo como la llamábamos. Esta consistía en una práctica democrática que se establecía horizontalmente desde la acción extendida que gestaba el protagonismo de cada movimiento. Respetando férreamente la independencia de cada uno de ellos. Es decir no existía ningún tipo de supremacías. Se conjugaba una relación de distintos y diferentes en situación de igualdad esencial. Así la libertad envolvente, permitía que brotaran practicas creativas que se expresaban en luchas contundentes.

El proceso social ascendente, empujaba y daba el plafón suficiente para nuevas búsquedas colectivas. Lo social resultaba así fundamentalmente lo político. Darío y Maxi fueron expresión y exponentes de éste proceso.

Hoy resistimos a que los maten dos veces y más.

Y luego… las aguas siguieron bajando más turbias.

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La situación internacional a partir de la agresión imperial a Irak

Juan Gabriel Tokatlian

[1] – Abril 2003 (analista de temas de política internacional)

Una primera reflexión tratará de dar una mirada de largo plazo, separándonos del hecho inmediato de esta guerra. Una segunda será en términos de una mirada interna a los E.E.U.U y la tercera va a ser una mirada prospectiva, hacia el futuro, hacia donde creo yo que se mueven las tendencias internacionales.

En una mirada de largo plazo hay que entender cómo se llega a Irak, no como un hecho fortuito, no como un hecho inmediato, no como un hecho que solamente se ubica a la luz del 11 de septiembre y de la lucha contra el terrorismo o contra los gobiernos tiranos. Yendo hacia atrás, los evaluadores norteamericanos de la Primera Guerra del Golfo concluyen que evidentemente se reestableció el Estado Kuwait. En términos más precisos, si bien por vía de la acción de la Alianza las fuerzas iraquíes salen de Kuwait derrotadas por una acción abrumadora de fuerza (se aplicó de manera decisiva lo que en ese momento ya se denominaba la Doctrina Powell). Se asume que en términos políticos una derrota trascendental para los EEUU. Si bien se derrotó a Irak en el campo de batalla, los evaluadores norteamericanos entendieron que hubo una derrota de largo plazo para los EEUU, al no haber tenido la capacidad de remover a Saddam Hussein y reorientar la geopolítica de la región.

Así entonces entre 1991 y 1992 surge una profunda reflexión en los EEUU sobre la guerra. Quizá el documento más importante es el que elabora el Secretario de Defensa, Dick Cheney hoy vicepresidente de los Estados Unidos. En 1992 termina la revisión estratégica cuadrienal de las FFAA y la planificación estratégica de EEUU en largo plazo. Dick Cheney, como Secretario de Defensa elabora finalmente un documento cuya filtración pública en los considerandos lleva a una muy fuerte reacción rusa, china y europea, lo cual mueve a retirar este documento temporalmente y sacarlo de la estrategia formal de los EEUU, en materia de seguridad nacional. De este documento ¿qué es lo que despertó tanta reacción de parte de europeos, rusos y chinos por igual? El concepto madre, el concepto central: que EEUU no iba a aceptar ningún competidor internacional y que por lo tanto sean éstos amigos u oponentes, Washington no va a tolerar un competidor internacional semejante. Consecuentemente el documento aboga por una preponderancia militar de los EEUU, aboga por una primacía política de los EEUU y se orienta en términos estrictamente militares a contemplar la idea de que EEUU pueda simultáneamente llevar a cabo y ganar dos grandes guerras: una en Medio Oriente, probablemente nuevamente contra Irak; otra en el Sudeste Asiático, eventualmente contra Corea. Todo esto está escrito, todo esto se debatió. Todo esto -para decirlo en términos argentinos- se «cajoneó» temporalmente. Pero la estructura conceptual de la primacía política y de la preponderancia militar ya estaban insertas en los debates post-colapso de la Unión Soviética, post Primera Guerra Mundial. De ahí en más, a mi modo de ver, hay un interregno donde EEUU no define una estrategia comprensiva de su política exterior y de seguridad, que decide usar su condición unipolar para gestar paulatinamente un orden en el cual, de algún modo, la voz de ciertos actores esté incorporada y que haya otros actores que participen de la gestación de las reglas del juego. Esto lleva a que Clinton pueda ser visto como una suerte de exponente de una unipolaridad con un multilateralismo selectivo. Es decir, EEUU continúa siendo por lejos, el principal poder, pero opta por un estilo multilateral, selectivo, no en todos los temas, lo cual lleva a la percepción internacional de que estamos ante «una suerte de hegemonía benévola, o por lo menos benevolente», en el sentido de que EEUU está dispuesto a redactar con otros las reglas del juego.

¿Qué tenemos en ese sentido con Bush hijo? Aún antes del 11 de septiembre tenemos un deseo de hacer de la unipolaridad un proyecto mucho más serio, acompañado de un unilateralismo punitivo. Y en ese sentido, antes del 11 de septiembre lo que se desnuda, por así decir, es la tentación imperial de EEUU. No es ya la hegemonía benévola sino un proyecto imperial, por lo menos en cuanto a su deseo de articular nuevas reglas de juego, bajo su orientación, por fuera de las instituciones internacionales. Y entonces, antes del 11 de septiembre, EEUU rechaza el Protocolo de Kioto, rechaza la Corte Penal e Internacional, rechaza el Tratado del 72 con la Unión Soviética que prohibía armas defensivas y aumenta considerablemente su presupuesto de defensa, y el proceso de socavar y eludir las reglas de juego del orden existente. ¿Cuál orden existente? El orden que teníamos desde la Segunda Guerra Mundial. Esto es importante, a mi modo de ver, porque rompen con un concepto tradicional en las Relaciones Internacionales. En las Relaciones Internacionales cuando hay estructuras de balance de poder, es decir, donde hay un actor con alto quantum de poder versus otro actor u otro conjunto de actores con alto nivel de poder, el problema principal es cómo preservar el statu quo, porque los grandes quieren seguir preservando el poder. El problema principal es cuando aparece un estado revisionista, un estado que quiere cambiar las reglas. Cuando no hay balance de poder – esa es la situación desde 1990-, cuando hay disparidad de poder, el estado, ubicado en la cúspide de la jerarquía internacional, tiende a ser un actor satisfecho que busca preservar el statu quo, jugar con poco riesgo, tratar de seguir asegurando su condición unipolar y evitar que poderes insatisfechos lo desafíen, traten de alcanzarlo. Aquí la nota, es que el principal poder, EEUU, decide convertirse en un poder revisionista e insatisfecho. Es decir, decide cambiar todas las reglas de juego, patear el tablero. Esto es lo que hay que tratar de entender: por qué una gran potencia que ya en 1991 tenía una distancia en su presupuesto de defensa enorme frente al resto. En 1991 EEUU gastaba en defensa 315.000 millones de dólares, lo que equivalía al gasto de los 12 países que le continuaban; hoy, en el último presupuesto, gasta 370.000 millones de dólares, lo que equivale al gasto de los 15 países que le siguen en la estructura internacional. EEUU en 1992 gasta en Investigación y Desarrollo en Defensa más que todo el mundo junto. EEUU en los 90, tiene una preponderancia económica bastante singular: ante la declinación notable de la economía japonesa y la falta de vigor de la economía europea y el colapso total de la ex URSS, tiene una situación económica de asimetría absoluta. Entonces, qué es lo que hace que este actor que tiene tanta asimetría decida reventar las reglas de juego, ya no solamente socavar o eludir las reglas internacionales sino que se orienta a destruirlas?

Eso es lo que nos lleva al segundo tema que es la mirada interna. Aquí hay un conjunto de elementos más novedosos. Creo que hay menos novedad en el plano internacional y mucha más novedad en el plano interno. Esa es la variable que, a mi modo de ver, cambia significativamente entre el fin de la guerra fría y esta situación, o si quieren ponerlo así, entre la primera guerra contra Irak y esta segunda guerra. ¿Dónde están los cambios? Yo diría que hay al menos, tres cambios que son trascendentales a los efectos de lo que está pasando en Irak. El primero es que llega al aparato de toma de decisiones, en materia de política exterior y de seguridad el grupo más homogéneo que ha existido en la política exterior de los EEUU en los últimos treinta años. Si uno toma administraciones republicanas, sea Ford o Reagan, durante la Guerra Fría, o durante la post-Guerra Fría, Bush papá, en el fondo había cierto eclecticismo, cierto balance de intereses y de estrategias, ciertas percepciones que lograban de algún modo no llegar a posturas extremas. Y si bien el partido republicano representa a la derecha norteamericana, su estrategia interna y externa era mucho más de centro-derecha, y en muchos casos de política exterior, inclusive moderadamente de centro-derecha, obviamente en comparación con lo que tenemos. Aquí hay una homogeneidad inédita en la Política Exterior y de Seguridad en los EEUU. Todos los personajes de punta, toda la estructura de cúpula -Consejo Nacional de Seguridad, CIA, Departamento de Estado, Presidencia.-, tiene una cosmovisión bastante semejante, bastante unívoca y tiene como convicción, un reordenamiento internacional del mundo, reordenamiento sustantivo del orden internacional. Y para eso tiene un proyecto en el que hay una fuerte confianza en la excepcionalidad norteamericana y una fuerte confianza en que el poder militar hay que usarlo para eso, específicamente para eso.

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Y vivieron felices y descontentos

Slavoj Zizek

¿Cuándo se puede decir que un pueblo es feliz? En un país como la Checoslovaquia de fines de los años setenta hasta los años ochenta, la gente era efectivamente feliz de alguna manera. Primero, sus necesidades materiales eran satisfechas fundamentalmente: no totalmente satisfechas, porque, en sí mismo, el exceso de consumo puede generar infelicidad. Es buena cosa sufrir de tanto en tanto la falta de algunos bienes en el mercado ( nada de café por un par de días, después nada de carne de buey, más tarde nada de televisores). Estos breves periodos de carencia de bienes funcionaban como excepciones para recordar a los individuos que debían estar contentos de la general disponibilidad de bienes: si una cosa es disponible en todo momento, se toma esta disponibilidad como un hecho natural y ya no se aprecia la propia fortuna. Así, la vida procedía de forma regular y previsible, sin grandes esfuerzos o grandes shocks: uno se podía retirar en su propia concha privada. Segundo aspecto extremadamente importante: estaba Otro ( el Partido) a quien darle la culpa de todo lo que iba mal, así no hacía falta sentirse responsable. Si faltaban mercancías temporalmente, incluso si el mal tiempo producía daños, era culpa de “ellos”. Tercer aspecto pero no menos importante, existía Otro lugar ( el Occidente consumista) sobre el cual se podía soñar y quizás incluso de podía visitar. Este lugar estaba a la distancia justa, no muy lejano y tampoco demasiado cerca.

Este fino equilibrio fue alterado.¿ Que lo alteró? Precisamente, el deseo. El deseo fue la fuerza que obligó a los individuos a voltear la página, acabando dentro de un sistema en el cual la gran mayoría de las personas es claramente menos feliz. Por tanto la felicidad no pertenece al orden de la verdad, si no al orden de la opinión: en cuanto tal es confusa, indeterminada, inconsistente.

Acordaos de la respuesta proverbial dada por un inmigrado alemán a los Estados Unidos, el cual a la pregunta “¿es usted feliz?”, respondió: si, si, soy feliz, aber glücklich bin ich nicht…”. Estamos frente a una categoría pagana: para los paganos el objetivo de la vida está en vivir una vida feliz ( la idea de vivir “ felices y contentos para siempre” es ya una versión cristianizada del paganismo), mientras experiencia religiosa y actividad política son consideradas como formas superiores de felicidad ( véase Aristóteles). No debemos maravillarnos que recientemente el Dalai Lama experimente un éxito tan grande predicando en todo el mundo el evangelio de la felicidad, ni debemos maravillarnos que encuentre respuestas mayoritariamente positivas en los Estados Unidos, último imperio de la (búsqueda de la) felicidad.

Esto de cualquier manera, no significa que el cristianismo no implique su propia versión de la felicidad. Es mérito de Gilbert Keith Chesterton haber mostrado con claridad hace un siglo, la naturaleza propiamente perversa del modo en que el cristianismo se coloca con relación al paganismo. Chesterton ha trastornado la (in)comprensión convencional según la cual la actitud pagana antigua consistiría en una gloriosa aceptación de la vida, frente a la cual el cristianismo impondría un sombrío orden de culpa y de renuncia. Por el contrario es la posición pagana la que es profundamente melancólica. Incluso si predica una vida dedicada al placer, lo hace en términos de un “ gozadla mientras dura, por que , al final, siempre se encuentra la muerte y la decadencia”. El mensaje del cristianismo, por el contrario, es de alegría infinita bajo la engañosa superficie de culpa y de renuncia: “el perímetro externo del cristianismo está rígidamente vigilado por abnegaciones éticas y curas de profesión. Pero una vez sobrepasada esta inhumana vigilancia, se encontrará la antigua vida humana danzando como una muchachita y beber vino como un hombre, porque el cristianismo no es más que un marco para la libertad pagana”.

¿ No es El señor de los anillos posiblemente la prueba definitiva de esta paradoja? Solo un cristiano devoto habría podido imaginar un tal magnífico universo pagano, confirmando así que el paganismo es el último sueño cristiano. Por este motivo lo críticos cristianos preocupados de que libros y películas como El señor de los anillos o a la serie Harry Potter, a causa de su mensaje mágico y pagano, pongan en crisis el cristianismo, no perciben la perversa conclusión que es inevitable: ¿ queréis gozar del sueño pagano de una vida dedicada al placer sin pagar el precio de tristeza melancólica? ¡ Escoged el cristianismo!

Se pueden discernir las huellas de esta paradoja hasta en la conocida figura católica del Padre (de la Hermana) presentado como un auténtico portador de sabiduría sexual. Recordamos aquella que puede ser considerada la más potente escena de Sonrisas y lágrimas: después de dejar a la familia Trapp y de retornar al monasterio porque es incapaz de gestionar la atracción sexual que experimenta en relación con el barón von Trapp, Maria continúa sin encontrar la paz, porque aún desea al barón. En una escena memorable la madre Superiora la convoca y la aconseja de volver con los von Trapp para tratar de resolver su propia relación con el barón. Comunica su mensaje en una extrañísima canción que tiene por título Escala todas las montañas, cuyo sorprendente estribillo es “ ¡ Hazlo! ¡Asume el riesgo y has todo lo que tu corazón quiere! ¡No permitas que mezquinas consideraciones te sean un obstáculo!”

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Viaje a Venezuela, una aproximación e impresiones

A. R.

En forma de semi-diario transcribo lo que vi y me contaron en la Venezuela de hoy

Jueves día 1/9: Subimos al barrio La Vega. Allí nos está esperando Francisco, hijo del gordo Edgar. Visitamos con él el info.-centro y nos presenta a quien dirige el “Mercal”.

Vamos a su casa donde hay varias personas residiendo, entre ellas, una pareja de Cornella, como resto de un grupo que se marchó el día anterior. La casa la utilizan para cocinar y repartir la comida popular, así como Misión Robinsón. Llega un personaje curioso y seguidamente el Gordo Edgar. Nos sentamos y hablamos durante unas tres o cuatro horas. El Gordo es un conocido y antiguo (desde los años sesenta) líder comunitario, que se inició en el marxismo y pronto abandonó debido a la burocracia y estructura rígida partidaria acogiéndose a las ideas libertarias “libertario caribeño” dice él. Nos contó como vivió el golpe de estado en abril 2002, fue cagando, tras las malas noticias y sin nadie saber que pasaba y que hacer, cuando se le ocurrió que había que tomar Radio Televisión Caracas (una de los portavoces de los golpistas), había que hacer algo. Nos contaba como sin apenas medios para pasar la consigna que fue de boca a boca, empezaron a bajar de otros cerros gente y más gente, tomaron la emisora y siguieron a Miraflores, sede del presidente, para reclamar la presencia de Chávez. Está por el “proceso” (todos llaman así lo que Chávez marca como Revolución Bolivariana) pero exigiendo su avance y criticando lo negativo. Por su experiencia sabe que hay que apoyar al Presidente, que está diciendo y lanzando propuestas por las que él lleva luchando en la clandestinidad años y que ahora que se puede hacer libremente sería absurdo no aprovecharlo (la pareja de españoles “acratas” no acababan de entenderlo). Parece que tiene línea (telefónica) con cualquiera del “proceso”, hasta con Presidencia. Finalmente nos acompaña en su carro hasta la sede que tenemos lo próxima reunión a las 18h. Nos contó que trabaja de conserje en la Universidad de Caracas.

Sobre las siete de la tarde se inicia la asamblea semanal de las comunidades o sectores (barrios) de Caracas del movimiento nacional de CTU “Comités deTierras Urbanas”, es un fuerte movimiento comunitario cuyo objetivo es obtener la propiedad de la tierra sobre la que viven, propiedad de la vivienda. La gente toma un terreno y se instala, va haciendo poco apoco su casa, pero históricamente nunca se ha regulado propiedad alguna del terreno sobre el que se construye. Se trata de obtener la propiedad tras una serie de comprobaciones de tenencia y otros requisitos. Tienen asesoria técnica y jurídica. Vivimos un interesante debate cubierto de cierto egoísmo barrial o gremial, que nos hace ver las barreras de cultura social que quedan por superar, pero lo que les sobra son ganas y coraje para debatir organizarse y actuar, esto, después de la jornada de trabajo (los activista cada día tienen alguna reunión) y setenta por ciento esa tarde, de mujeres entre veintitantos y cincuenta años. Tuvimos que abandonar la reunión después de las nueve sin finalizar, teniendo en cuenta que sus horarios equivalen a una o dos horas antes que los nuestros.

Viernes 2, salimos temprano para visitar Tarma, estado de Vargas a unas tres horas de bus. Nos acompañan la “gallega” y la italiana. Después de tres “transbordos” de bus llegamos a un pequeño pueblo en una ladera de la montaña a cuyo final se divisaba el mar Caribe. Nos recibe Marisol León artesana de cerámica junto a sus hermanas, solteras las tres, y que les viene de familia la cuestión artística. Nos presenta algunos compas representativos de las comunidad, el historiador sin título León Morales (marinero mercante de formación marxista y últimamente masón), Chila (Aurora Pedrón) a cargo del taller agrícola y Orlando Porras de la cooperativa agrícola. Están instalando una televisión que alcanzará toda la parroquia (un municipio suele tener 10 parroquias y esta a su vez se dividen en barrios o sectores que son los órganos comunitarios base), acaban de llegar los técnicos cubano que son los responsables de instalar la antena. Nos explican sus actividades: miembros de la UBE-Unidad de Batalla Electoral-, talleres de artesanía y agrícola con los organopónico?, comedor popular para las personas mas necesitadas (150) – suelen ser niños y ancianos-, visitamos la comunidad. Hay un alto índice de raza negra. Conocimos a Ofelia, una señora de 70 años, negra, conocida por su canto-afro en las fiestas, siguiendo la tradición de sus antepasados, dice que le sale de “dentro” y de oír de niña a los suyos. Nos dicen que Tarma tiene tradición de comunidad organizada que con el proceso se ha intensificado. Nos contaron la “batalla” con el cura del pueblo, un reaccionario incondicional de los gobiernos corruptos y del orden por clases que incluso participo como interventor en las últimas elecciones por la oposición, en contra del llamado de la Iglesia en no participar el clero. Finalmente han conseguido que lo cambien. Por la tarde visitamos los organopónicos agrarios tras mas de media hora de caminar por la montaña. Ya tienen lechugas. Se organizan en cooperativa de la que forma parte el dueño de las tierras que las prestó para tal menester. Producción ecológica y asesoramiento de agrónomos cubanos. Ya tarde, nos despedimos de nuestros nuevos amigos con la sensación agradable de compartir unas horas con gente sencilla, activa, e ilusionada por el proceso.

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Cuelgamuros: presos políticos para un mausoleo

Nicolás Sánchez-Albornoz

Publicado en Memoria 171 mayo 2003 | Reflexiones |

Hace pocas semanas, un realizador de documentales francés se maravillaba en una conversación conmigo de que, en una visita reciente a Cuelgamuros, los guías oficiales y los folletos descriptivos seguían repitiendo en pleno siglo XXI la cantinela franquista sobre el Valle de los Caídos y el huésped principal de la cripta. Nunca mencionan que los presos políticos levantaron el monumento. Patrimonio Nacional, bajo cuya autoridad se encuentra el conjunto, no vende en su kiosco la Verdadera historia del Valle de los Caídos de Daniel Sueiro ni el libro general de Ismael de Lafuente sobre el trabajo forzado en los campos o destacamentos penales, ni siquiera el video de la película de Fernando Colombo sobre una sonada fuga del lugar.

Sánchez-Albornoz, Nicolás

Es más, cuando este realizador preguntó sobre los presos políticos de Cuelgamuros, el guía, molesto, lo calificó de patraña. La negación, en su interpretación más benigna, significa un cambio por lo menos de sensibilidad o tal vez un acomodo a los tiempos que corren. En momentos más lejanos, que hubieran trabajado presos en Cuelgamuros se hubiera tenido a gala. Bien miradas las cosas, ni el guía ni el director, el recalcitrante duque de San Carlos, son responsables últimos del despropósito. El reproche corresponde hacerlo a los gobiernos, el actual y los pasados, que toleran la ocultación.

Que yo sepa, quedan cuatro presos políticos capaces de atestiguar que trabajaron en Cuelgamuros, a uno de los cuales tenéis delante. Los otros se apellidan Vera, Iniesta y Rubio. Me alegraría que fuéramos más, pero me temo que sea hora de que salte la alarma. El pozo de testimonios personales está por agotarse. No falta mucho para que los historiadores no puedan contar con testigos presenciales y que tengan que recurrir a los papeles. Todo gobierno burocrático-autoritario deja sin embargo cientos de miles, si no millones, de documentos para gozo del historiador futuro. En punto a los campos de concentración, estamos tocando el futuro: los archivos se están abriendo mientras la palabra se desvanece. Como profesional, siempre insisto en que hay que consultar las fuentes. Ante este congreso, me contentaré sin embargo con deponer como testigo de cargo.

Mi salud mental me ha librado del síndrome de Estocolmo. No siento apego a mis guardianes ni he vuelto jamás al lugar de los hechos. Abomino de Cuelgamuros. Me niego a poner los pies en ese trozo de tierra hermoso antes de ser profanado y, en público, he puesto condiciones para hacerlo que no tengo inconveniente en repetir. Éstas son que la cripta pase a otro uso y agrego ahora por culpa de la edad que se habilite un urinario sobre la tumba del Caudillo para que pueda aliviar mi próstata. Una cosa es no volver al valle y otra es caquearse. Cuando la prensa, la televisión, los congresos o el cine me preguntan, nunca dejo de responder, pero tampoco he convertido el episodio en el centro de mi vida al modo de ciertos ex combatientes. Me ocupo habitualmente de asuntos menos sórdidos y más gratos. De cuanto sé de Cuelgamuros o de los destacamentos penales, no se espere un relato sangrante como el escrito por Jorge Semprún sobre Buchenwald. Mi palabra no vale lo que su pluma ni la materia es comparable. Mi testimonio tampoco tomará la forma literaria y emotiva con la que mi compañero de fuga y de exilio, Manuel Lamana, recuperó en su novela Otros hombres las vicisitudes que pasamos juntos. En el historiador que soy, prima el contexto sobre la vivencia. Al modo de un historiador “funcionalista”, mi experiencia me llevará a analizar cómo operaban los campos.

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Lejos de la historia, una operación mediática: Comunismo, las falsificaciones de un » libro negro «

Gil Perrault

EL MUNDO DIPLOMÁTICO ¦ Diciembre de 1997 ¦ Páginas 22 y 23

http://www.monde-diplomatique.fr/1997/12/PERRAULT/9660

EL balance de los " crímenes del comunismo » establecido por el historiador francés Stéphane Courtois en su " Libro negro " suena como una requisitoria. El autor levanta un paralelo escandaloso entre comunismo y nazismo e invoca la idea de un tribunal de Nuremberg para juzgar a los responsables. Que importa para que las cifras citadas sean manipuladas, incluso falsas, o que varios coautores se hayan disociado de Stéphane Courtois, numerosos periodistas, sin haberse tomado el trabajo de leer el libro, lo elogiaron hasta el ditirambo.

Mucho tiempo después, las cifras continúan siendo aproximadas y abastecen sólo un orden de dimensiones. Para la represión de Sétif (1945), las estimaciones van de 6 000 a 45 000 muertos. En el Madagascar (1947), habrían habido 80 000 víctimas. En Indochina (1946-1954), las cifras varían según las fuentes a de 800 000 a 2 millones de muertos, y en Argelia 1954-1962 de 300 000 a 1 millón. Incluso sin tener en cuenta Túnez y Marruecos, y absteniéndose de evocar las responsabilidades francesas en catástrofes más recientes, como el genocidio ruandés, esta contabilidad siniestra atestigua que, en proporción a su población, Francia se coloca en el pelotón de cabeza de los países masacradores de la segunda parte del siglo.

Francia perseveró con tanta obstinación que el observador podría deducir de ello que el crimen estaba ontológicamente vinculado al sistema político vigente. Porque es precisa hablar de crimen. La represión desarrollada durante dos décadas en dos continentes presenta las características del crimen contra la humanidad tal como es definido por el nuevo Código Penal francés: « práctica masiva y sistemática de ejecuciones sumarias, de secuestros de personas seguidos de su desaparición, de la tortura o de actos inhumanos (…) »

La única organización política de importancia que se levantó contra este encadenamiento tan cruel como imbécil fue el Partido comunista francés (PCF). La memoria de sus veteranos está poblada de memorias de una lucha difícil llevada en una soledad casi absoluta. François Bayrou, heredero político de una democracia cristiana implicada más que cualquier otra formación en la represión colonialista, pasaba tranquilamente ente ese pasado y sin asumir responsabilidades inoportunas, cuando blandía, en la cámara, El Libro negro del comunismo contra el lado opuesto del hemiciclo. La memoria también puede ser de geometría variable.

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