De te fabula narratur
En los días 27 y 28 de enero del 2001 el Comité Nacional del PCF convocaba la celebración de un Congreso extraordinario para la segunda quincena de octubre del presente año. Misión del congreso: concretar la mutación propuesta hace años por Robert Hue[1], y desarrollada en el congreso de Martigues. Esta concreción se deberá hacer en el congreso extraordinario en forma de estatutos de un nuevo partido comunista[2]. Sin embargo, el debate, según Hue no puede detenerse únicamente en el tema estatutario. Ello constituiría un “congreso autocentrado”, poco útil para aquello que, según Hue, necesitan los comunistas franceses o sea : “…impulsar hasta el final la lógica de Martigues… ir hacia un congreso de donde saldrá efectivamente el nuevo Partido comunista”[3].
El dossier que presentamos forma parte del debate desarrollado en Francia entre intelectuales marxistas en torno a las perspectiva de refundación, relanzamiento o creación de una “ nueva fuerza comunista”. Lógicamente, se trata de una pequeñísima parte de un debate que no ha afectado únicamente a los intelectuales miembros o no del PCF, sino a muchos, muchísimos militantes comunistas, o no, miembros del llamado en Francia “movimiento social” o de otras corrientes de la izquierda revolucionaria. Naturalmente, en la selección de textos hemos optado por destacar algunos de los temas que a nuestro modesto entender nos parecían cruciales. Otros observadores habrían hecho, sin duda otras miradas y habrían focalizado otros documentos, otros artículos, otros autores y otros temas.
Nuestra mirada no es neutral sinó la de observadores intervinientes. No podía ser de otro modo. En la época de la globalización capitalista y de la construcción de un espacio europeo tendiente a diluir los antiguos estados nacionales, y a modificar los marcos de lucha de clases , ampliándolos, aquello que discute la izquierda francesa no es un asunto simplemente francés. Es un asunto europeo, y seguramente, nos quedamos cortos. Sin entrar en las decisiones de cada organización, nos sentimos concernidos por el debate y por los asuntos que se tratan. Por otra parte muchos de los cambios sociales de los que hablaremos a continuación son similares a los que suceden en nuestro pais.
Este año se celebran congresos de diversas fuerzas comunistas en nuestro pais: congresos del PCE, del PSUC y del PCC. Toda el área comunista en Europa occidental está inmersa en un debate sobre sus esencias, sobre su identidad, sobre su función, sobre la forma-partido, sobre la estrategia de transformación social, sobre lo que se llama en jerga “política de alianzas”,…. Refundación Comunista, el Partido de los Comunistas Italianos, Izquierda Unida, el PDS de Alemania, el PCP… Luchan, actúan y debaten para encontrar un espacio en el futuro. Sin embargo, mientras los comunistas nos lamemos las heridas del estalinismo, de la caida del muro, de las falsas salidas reformistas como el eurocomunismo o la disolución del PCI, la reestructuración de los sujetos sociales que dieron base a los potentes partidos comunistas de occidente de los años cincuenta y sesenta se desarrolla al albur de los cambios sociales. Es una reestructuración que viene de lejos, de mucho antes del 89 y que no se resuelve con debates nominalistas. Esta reestructuración social se inicia en un largo ciclo de luchas iniciado a finales de los sesenta y principios de los setenta, en el pase del fordismo al postfordismo. Un ciclo de luchas derrotado entre mediados y finales de los setenta, coincidiendo con la crisis del 73/74 y con la adopción de nuevas estrategias por parte del capital. El modelo neoliberal de acumulación, una nueva división del trabajo, el apoyo en la nueva ideología globalista entre otras medidas servirá para infligir graves derrotas al movimiento obrero. Todo ello incidió en la parálisis e incluso la disolución de potentes sujetos políticos antagonistas como habían sido los partidos comunistas del siglo XX. Una parálisis y una disolución que han incluido la cooptación de numerosos cuadros comunistas a las filas de la tercera via ( ello ha pasado a nivel individual tanto como en Francia, España o Portugal; caso a parte fué Italia con la disolución del PCI y la creación del PDS). Otra vía ha sido la de los que se han mantenido fieles a la identidad comunista, pero se han instalado en la derrotad, integrándose a las filas del ejército de la resignación, del “no hay otra via” tatcheriano. Al planteamiento de que el único espacio posible y la única función real sería, para los comunistas, hacer de “farolillo rojo” del socialiberalismo.
Sin embargo, los nuevos sujetos sociales de la rebeldía social postfordista se mueven. Bullen, se enfrentan y resisten. Un relanzamiento que pasa por Chiapas, por el Movimiento de los Sin Tierra, por la huelga generalizada de otoño del 95 en Francia, por las Marchas Europeas contra el paro, por lo movimientos de los sin papeles capaces de victorias importantes en Francia del 96 o en la España del 2001, por experiencias tan interesantes como la del PT brasileño, por movidas tan fuertes como las de Seattle, Praga, Washington o próximamente Barcelona, por experiencias como las del Presupuesto Participativo en Porto Alegre… la izquierda social se mueve y resurge de las cenizas de los grandes sujetos político-sociales de la época del fordismo y del estado de Bienestar. Y este resurgir de las cenizas es el marco en que se inscribe el debate que presentamos.
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