Un punto de encuentro para las alternativas sociales

Forum Social Mundial, hacia una internacional de las resistencias y de las alternativas

Multitud de personas a toda hora y en todo lugar, en pasillos, en las salas de encuentros, en el bar, el cyber-café. Cifras inapelables marcaron de forma indeleble el éxito del Forum Social Mundial: ciudadanos de más de 120 países del mundo recogieron 16.000 credenciales, asistieron a más de 400 talleres de debate y varias decenas de conferencias, “testimonios” y ruedas de prensa; casi 1.700 periodistas registrados. Cerca de 1.500 organizaciones del llamado “tercer sector”. Estos resultados superaron con creces las expectativas de la organización que, previo al encuentro, había anunciado una asistencia de 10.000 personas, en un claro ejercicio de optimismo y propaganda, según voces insidiosas.

Entre los muchos famosos: Ahmed Ben Bella, ex-presidente de Argelia; Danielle Mitterrand, viuda del ex-presidente francés y presidenta de una destacada ONG francesa solidaria con pueblos como el kurdo o el saharaui; José Bové, dirigente campesino francés; Samir Amin, intelectual egipcio; Ignacio Ramonet, director del prestigioso mensual francés de política internacional “Le Monde Diplomatique”; Michel Löwy, intelectual brasileiro/francés; Jean Pierre Chévenément, ex ministro francés de Interior; Guy Hascöet, ministro francés para la Economía Solidaria; Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociación de la Madres de Plaza de Mayo de Argentina. Y un número de difícil determinación de dirigentes sindicales, sociales y políticos europeos, africanos, asiáticos y americanos, entre los que destacaron, lógicamente, los brasileños: Frei Betto, destacada figura del movimiento de la Teología de la Liberación; Luis Inació Lula da Silva, presidente de honor del Partido de los Trabajadores; Marta Suplicy, flamante alcaldesa de São Paulo y miembro del PT; Emir Sader, destacado intelectual de izquierdas; Joao Pedro Stedile, destacado dirigente del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST); Joao Felício, presidente de la Central Única de Trabajadores (CUT), la más importante central sindical de América Latina; y los anfitriones Olivio Dutra, gobernador del Estado de Río Grande del Sur (RS); y Tarso Genro, alcalde de Porto Alegre y reconocido intelectual; entre otros muchos dirigentes, alcaldes, diputados, senadores, concejales llegados de toda la geografía de este país/continente que con 8,5 millones de kilómetros cuadrados de extensión y una población que supera los 160 millones, produce un PIB que se encuentra entre los 10 primeros del mundo por su volumen.

Celebrado entre los días 25 y 30 de enero de 2001, en Porto Alegre, capital del más meridional de los Estados brasileños, Río Grande del Sur, fronterizo con Uruguay; el forum de los movimientos sociales y la izquierda mundial coincidió en el tiempo con el conocido Forum Económico Mundial, en Davos, Suiza. La coincidencia, claro está, no es casual, aunque la voluntad expresada por los organizadores del FSM era la de realizar un encuentro “para buscar y proponer alternativas” y no a la “contra” de los debates y resoluciones del encuentro de los grandes financieros, empresarios y gobiernos de los países más poderosos del Planeta. O sea, los organizadores del FSM se proponían superar el estadio de crítica y protesta que se venía expresando, especialmente, desde la ya mítica movilización de Seattle, que impidió una reunión del Fondo Monetario Internacional hace poco más de un año, con mucho más vigor y rabia que con contenidos capaces de alimentar un movimiento internacional con capacidad de construcción de un mundo diferente. Fue, precisamente, una referencia explícita a esa posibilidad la que proclamaba el lema general del Forum: “Um outro mundo é possível”.

El gran encuentro “consiguió sus objetivos principales”, declaró a este medio Miguel Rosseto, ex-sindicalista, vice-gobernador del Estado de RS y uno de los miembros del comité organizador, en el que destacaban, lógicamente, los brasileiros CUT, MST y PT; pero también los socios franceses de “Le Monde Diplomatique” y la asociación para la tasación de movimientos financieros ATTAC. Corrobora, en cierto modo, esa afirmación la atención que el propio foro de Davos prestó al de Porto Alegre, acudiendo representado, entre otros, por el famoso George Soros, a una vídeo conferencia con representantes del foro de Porto Alegre que se transmitió en directo por televisión y en la que los “distinguidos” representantes de los “ricos” del “norte” o “primer mundo” mal soportaron el duro “vapuleo” que les propinaron algunos de los “desarrapados” del “sur” armados de una potente y demoledora batería de datos estadísticos y hechos innegables, proporcionados en su mayor parte por organismos internacionales como la ONU y los propios BM y FMI, frente a los cuales los idílicos argumentos de la libertad de mercado y otros similares quedaron sin consistencia mínima alguna. Frente a las pantallas de televisión instaladas en algunos puntos estratégicos de la Pontifícia Universidade Católica de RS, donde se desarrollaron los momentos más importantes del Foro, centenares de delegados y delegadas animaban y aplaudían las intervenciones de la argentina Hebe de Bonafini y del francés Bernard Cassen, entre otros representantes del FSM, celebrando finalmente la goleada.

Otra prueba del éxito destacada por Rossetto, además de la “impecable” organización en términos técnicos, fue la realización efectiva de todos los talleres y la alta participación con que contaron. Subrayó también la importante participación de organizaciones y personalidades de todo el mundo.

Sin embargo, y aunque mayoritariamente compartida la opinión del vice-gobernador gaúcho (denominación de los habitantes de RS), algunos sectores, generalmente identificados con los grupos más críticos con la política y/o la participación en los procesos electorales, aunque no sólo ellos, criticaron la que entendían “excesiva presencia y protagonismo del Estado de RS y la alcaldía de Porto Alegre”, en definitiva del PT; así como el hecho de que en medio de tantas y tantas discusiones no se concretasen propuestas de lucha ni articulaciones orgánicas de un eventual “frente antiimperialista”.

Read more

La globalización pone en crisis al Estado y las formas de representación política

Tarso Genro

Entrevista con Tarso Genro, alcalde de la ciudad de Porto Alegre, capital del Estado de Río Grande del Sur, Brasil

(Porto Alegre-POA, 06/03/01)

Tarso Fernando Herz Genro, abogado laboralista, nació en São Borja (Río Grande del Sur) el 6 de marzo de 1947. Fue vice alcalde de Porto Alegre y diputado federal entre los años 1989 y 1992. Alcalde de la misma ciudad entre 1993 y 1996, fue reelegido en los últimos comicios de octubre de 2000, asumiendo el mandato oficialmente a partir del 1 de enero del 2001. Miembro del Directorio Nacional del Partido de los Trabajadores y Coordinador Nacional del Consejo Político del Frente Democrático y Popular, colabora con textos políticos y teóricos en los principales medios informativos y de comunicación de Brasil y otros países latinoamericanos y europeos. Escribió numerosos libros, entre los cuales: “Democracia Participativa, el caso de Porto Alegre” (publicado en el Estado Español), “Política e Modernidade”, “Na Contramão da Pré-História”, “Utopia possível”.

Alcalde de Porto Alegre, ciudad que devino referencia política inexcusable para la izquierda desde hace algunos años y una de las experiencias mundiales más avanzadas en términos de gestión municipal desde la óptica de la participación popular directa, Tarso Genro nos recibió en medio de una bulliciosa agitación, el pasado 6 de marzo, en su despacho, una humilde habitación en el piso principal del Ayuntamiento, uno de los edificios más viejos de la ciudad a cuya entrada se levanta una fuente de inspiración sevillana ofrecida por una asociación de españoles en los últimos años 30. Era el día de su aniversario. Cosa que, este corresponsal sólo descubrió después, en la calle, cuando leyó más tranquilo el currículum que recibió durante el encuentro.

Sin guión previo, Tarso Genro, que se mantuvo de pie casi toda la entrevista, responde a las preguntas con la rapidez, contundencia y fuerza de quien hubiera decidido de qué hablar y ya tuviera aprendido el temario.

¿Cuál fue la participación del Ayuntamiento de POA y suya personalmente en la organización del Fórum Social Mundial?

Read more

Más allá del Presupuesto Participativo

Edmilson Brito Rodrígues, Jurandir Santos de Novaes, Raimundo Luiz Silva

Es necesario partir de la constatación de que estamos tratando de un gobierno municipal, en una ciudad periférica, parte de un país capitalista. Eso determina los límites de las conquistas materiales que el movimiento social es capaz de arrancar, puesto que sólo cambios estructurales profundos serán capaces de reverter el cuadro de desigualdades y de miseria social.

Al mismo tiempo en que afirmamos los límites, tenemos que trabajar partiendo de la base de que la ciudad no es apenas un reflejo de la sociedad. Ella produce riquezas, produce y reproduce relaciones económicas, políticas y culturales. Refleja la estructura social, pero, y al mismo tiempo, puede también impulsar dinámicas que acaben por definir esa estructura, o sea, además de heredar desigualdades de la estructura social, las profundiza.

Existe un combate entre dos proyectos de ciudad y de gobierno. De un lado, el de los que quieren mantener la sumisión de las ciudades a los dictámenes de la acumulación capitalista, cabiendo a los gobiernos la tarea de ofrecer infraestructura a los mercados (verdaderos dueños de la ciudad!), apartar la pobreza de las áreas nobles, y gestionar las secuelas sociales.

De otro lado, el de aquellos que gobiernan las ciudades buscando la construcción del poder popular a través de la afirmación de una concepción antagónica a la lógica capitalista. Eso se orienta en elementos estratégicos, tales como soberanía nacional (pues un gobierno de izquierda debe ser instrumento de la lucha anti-neoliberal), radicalización democrática (como necesidad y posibilidad de que el pueblo experimente la profundización de formas de control social del Estado).

Planificar es necesario

El primer mandato del gobierno popular en Belem, enriqueció mucho nuestro debate sobre participación popular, poniendo en práctica, de forma radicalizada, diversas experiencias, que pueden ser clasificadas en tres vertientes:

Read more

Un eco fecundo: Algunos textos de Marx y Engels sobre la Revolución Francesa

Joan Tafalla

La revolución francesa está presente a lo largo y ancho de la obra de Marx y Engels. Fue para ellos un motivo de fecunda inspiración y de impulso teórico. En numerosas ocasiones, fue para ellos un modelo sobre el que reflexionar. Digamos, para emplear la expresión de Hobsbawn, que “La Marsellesa” tuvo en Marx y Engels, en su obra y en su acción revolucionaria, un eco fecundo. En éste número de Realitat tan sólo se pretende traer a colación algunos escritos integrantes de un largo recorrido teórico con la doble intención de resaltar algunos de los pasos más relevantes del mismo, así como también de resaltar la clara evolución entre las posiciones iniciales de Marx y Engels sobre la Revolución Francesa, en los año 40 y las que adoptaron al final de su vida.

Puede consultarse una buena selección de los escritos de Marx y Engels (probablemente completa) en “Sur la Révolution Française. Ecrits de Marx et Engels”. Antología publicada bajo la responsabilidad de Claude Mainfroy, .Messidor Editions Sociales, Paris 1985 ( 306 páginas). La presente selección de textos (adecuada en su tamaño a su publicación en Realitat) se ha realizado con la ayuda de dicho libro y siguiendo la investigación realizada en paralelo, por Joaquín Miras y por Jacques Texier en relación a la importancia del concepto de democracia en la obra de Marx i de Engels [1]. Los textos se publican con arreglo a las diversas traducciones españolas que se indican al inicio de cada uno de los textos.

Como selección que es, no aspira a la neutralidad, ni a la objetividad. Sin embargo, es preciso resaltar que se ha tratado de dar una imagen de la mencionada evolución y de la problemática de la relación entre nuestros autores y la revolución francesa. Entendemos el proceso revolucionario francés como un proceso que no se detiene en 1795 o en 1814, sino que prosigue para intentar realizar sus tareas pendientes en 1830, 1848 y 1871. Así lo entendían Marx i Engels y es por ello que nuestros lectores encontrarán aquí, textos que comentan o analizan aspectos de estas diversas revoluciones.

Insistimos en que una selección de citas no podría substituir la lectura de los textos referenciados completos, estudiados tambien, para su correcta comprensión en el marco histórico en que fueron producidos

La cuestión judía

(El texto con este título fue escrito por Marx entre agosto y diciembre de 1843, apareció publicado en los Anuarios franco-alemanes en 1844. Traducción española de José María Ripalda en OME/5 Obras de Marx y Engels Crítica. Editorial Grijalbo, Barcelona, Buenos Aires, México, 1978)

Read more

Eloy Terrón Abad (1919-2002): el hombre y el marxista Una aproximación bio-bibliográfica

Rafael Jerez Mir

Eloy Terrón Abad fue un hombre altruista, modesto y bondadoso, un intelectual riguroso y un comunista abnegado. Desde sus propios condicionamientos culturales y biográficos, entendió siempre la filosofía al modo de Marx: como crítica sin contemplaciones de todo lo existente desde el compromiso político personal con la clase trabajadora y la superación socialista del capitalismo. [1] Maestro socrático e intelectual del pueblo, tendría hoy que ser también un modelo moral y político para la intelectualidad transformadora y la izquierda española en general. Para lograrlo en un futuro inmediato, hay que estudiar y difundir su pensamiento y su obra, comenzando por poner la información más indispensable al alcance de todos, que es precisamente el objeto de este trabajo.

Por lo demás, a efectos expositivos, esta aproximación bio-bibliográfica se divide en tres partes: formación moral, política y profesional (1919-1951); docencia e investigación (1952-2002); y un maestro socrático y un intelectual del pueblo, a modo de conclusión. [2]

Eloy Terrón Abad nació en Fabero de El Bierzo el 1 de diciembre de 1919. Se formó inicialmente con la acción y «la experiencia derivada de la práctica agropecuniaria, base de todo conocimiento»: [3] trabajó en el campo bajo la vigilancia y la dirección de sus mayores, en una familia de campesinos pobres. Se lo recordaba él mismo hace algunos años a sus paisanos, con ocasión del homenaje que le dieron en el pueblo.

«Nací en Fabero a finales de 1919, en una familia campesina pobre, como todas las del pueblo; fui educado como los demás muchachos en la realización de las labores agrícolas, bajo la vigilancia constante y la dirección de los adultos: mis padres y mi abuelo. Mi conciencia empezó a formarse con la experiencia ganada en el trabajo, en las orientaciones y, sobre todo, en las reprensiones de los mayores. Dada la forma de poblamiento y el sistema de producción agrícola, las relaciones de los muchachos con los adultos de otras familias eran muy escasas, por lo que apenas se producían interacciones de influencias extrañas. Ni siquiera el cura interfería seriamente en la formación de los muchachos, pues no disponía de medios, ni de tiempo para adoctrinarlos en la ideología católica nacional. La conciencia de los jóvenes campesinos era pobre, pero coherente y muy integrada; era suficiente y adecuada para guiar su comportamiento y el de los adultos, en un medio tan sencillo y tan poco expuesto al cambio». [4]

Con esa conciencia elemental, pero coherente e integrada, trabajó desde 1934 en las minas del Bierzo como aprendiz de mecánico y de electricista. Participó en las reuniones sindicales. Comenzó a formarse política e ideológicamente en el movimiento libertario prerrevolucionario de la época. Y se identificó emocional y moralmente con la clase obrera y con sus organización sindical y política, aunque sin vencer nunca la aversión espontánea del campesino frente a la violencia física.

«La llegada a Fabero de varios centenares de mineros procedentes de La Unión (Murcia), de Bélgica, de Francia, de Asturias, puso a prueba nuestra formación y nuestra ingenuidad y nos fascinaron las ideas anarquistas y socialistas, reforzadas por el hecho de que la gran mayoría de los jóvenes adolescentes, campesinos, empezábamos a trabajar en las minas; no se podía desperdiciar el ganar un jornal. A los trece años y medio empecé a trabajar en Minas del Bierzo, y a los 14 y 15 asistía a las reuniones sindicales clandestinas, en 1934 y 1935. Me sentía plenamente adherido a la nueva clase social naciente: la clase obrera».

Read more

La aspiración comunista en el nuevo siglo: condiciones de posibilidad

Joaquín Miras Albarrán, Joan Tafalla

De te fabula narratur

En los días 27 y 28 de enero del 2001 el Comité Nacional del PCF convocaba la celebración de un Congreso extraordinario para la segunda quincena de octubre del presente año. Misión del congreso: concretar la mutación propuesta hace años por Robert Hue[1], y desarrollada en el congreso de Martigues. Esta concreción se deberá hacer en el congreso extraordinario en forma de estatutos de un nuevo partido comunista[2]. Sin embargo, el debate, según Hue no puede detenerse únicamente en el tema estatutario. Ello constituiría un “congreso autocentrado”, poco útil para aquello que, según Hue, necesitan los comunistas franceses o sea : “…impulsar hasta el final la lógica de Martigues… ir hacia un congreso de donde saldrá efectivamente el nuevo Partido comunista”[3].

El dossier que presentamos forma parte del debate desarrollado en Francia entre intelectuales marxistas en torno a las perspectiva de refundación, relanzamiento o creación de una “ nueva fuerza comunista”. Lógicamente, se trata de una pequeñísima parte de un debate que no ha afectado únicamente a los intelectuales miembros o no del PCF, sino a muchos, muchísimos militantes comunistas, o no, miembros del llamado en Francia “movimiento social” o de otras corrientes de la izquierda revolucionaria. Naturalmente, en la selección de textos hemos optado por destacar algunos de los temas que a nuestro modesto entender nos parecían cruciales. Otros observadores habrían hecho, sin duda otras miradas y habrían focalizado otros documentos, otros artículos, otros autores y otros temas.

Nuestra mirada no es neutral sinó la de observadores intervinientes. No podía ser de otro modo. En la época de la globalización capitalista y de la construcción de un espacio europeo tendiente a diluir los antiguos estados nacionales, y a modificar los marcos de lucha de clases , ampliándolos, aquello que discute la izquierda francesa no es un asunto simplemente francés. Es un asunto europeo, y seguramente, nos quedamos cortos. Sin entrar en las decisiones de cada organización, nos sentimos concernidos por el debate y por los asuntos que se tratan. Por otra parte muchos de los cambios sociales de los que hablaremos a continuación son similares a los que suceden en nuestro pais.

Este año se celebran congresos de diversas fuerzas comunistas en nuestro pais: congresos del PCE, del PSUC y del PCC. Toda el área comunista en Europa occidental está inmersa en un debate sobre sus esencias, sobre su identidad, sobre su función, sobre la forma-partido, sobre la estrategia de transformación social, sobre lo que se llama en jerga “política de alianzas”,…. Refundación Comunista, el Partido de los Comunistas Italianos, Izquierda Unida, el PDS de Alemania, el PCP… Luchan, actúan y debaten para encontrar un espacio en el futuro. Sin embargo, mientras los comunistas nos lamemos las heridas del estalinismo, de la caida del muro, de las falsas salidas reformistas como el eurocomunismo o la disolución del PCI, la reestructuración de los sujetos sociales que dieron base a los potentes partidos comunistas de occidente de los años cincuenta y sesenta se desarrolla al albur de los cambios sociales. Es una reestructuración que viene de lejos, de mucho antes del 89 y que no se resuelve con debates nominalistas. Esta reestructuración social se inicia en un largo ciclo de luchas iniciado a finales de los sesenta y principios de los setenta, en el pase del fordismo al postfordismo. Un ciclo de luchas derrotado entre mediados y finales de los setenta, coincidiendo con la crisis del 73/74 y con la adopción de nuevas estrategias por parte del capital. El modelo neoliberal de acumulación, una nueva división del trabajo, el apoyo en la nueva ideología globalista entre otras medidas servirá para infligir graves derrotas al movimiento obrero. Todo ello incidió en la parálisis e incluso la disolución de potentes sujetos políticos antagonistas como habían sido los partidos comunistas del siglo XX. Una parálisis y una disolución que han incluido la cooptación de numerosos cuadros comunistas a las filas de la tercera via ( ello ha pasado a nivel individual tanto como en Francia, España o Portugal; caso a parte fué Italia con la disolución del PCI y la creación del PDS). Otra vía ha sido la de los que se han mantenido fieles a la identidad comunista, pero se han instalado en la derrotad, integrándose a las filas del ejército de la resignación, del “no hay otra via” tatcheriano. Al planteamiento de que el único espacio posible y la única función real sería, para los comunistas, hacer de “farolillo rojo” del socialiberalismo.

Sin embargo, los nuevos sujetos sociales de la rebeldía social postfordista se mueven. Bullen, se enfrentan y resisten. Un relanzamiento que pasa por Chiapas, por el Movimiento de los Sin Tierra, por la huelga generalizada de otoño del 95 en Francia, por las Marchas Europeas contra el paro, por lo movimientos de los sin papeles capaces de victorias importantes en Francia del 96 o en la España del 2001, por experiencias tan interesantes como la del PT brasileño, por movidas tan fuertes como las de Seattle, Praga, Washington o próximamente Barcelona, por experiencias como las del Presupuesto Participativo en Porto Alegre… la izquierda social se mueve y resurge de las cenizas de los grandes sujetos político-sociales de la época del fordismo y del estado de Bienestar. Y este resurgir de las cenizas es el marco en que se inscribe el debate que presentamos.

Read more

¿Democracia en peligro?

Hernán Montecinos

La frase del título se oye bastante a menudo últimamente. Y si uno presta atención a su entorno y no es granadero acorazado de las aguerridas huestes del PP (Panzer Partei), seguramente estará de acuerdo con ella. (Si es “pepero” de la vieja guardia, es decir, franquista irredento y no reciclado, también estará de acuerdo; pero en vez de lamentar la situación, brindará con regocijo y con champán por la eterna memoria del huésped mortalicio de Cuelgamuros, al grito triunfal de “¡Reinar después de morir!”)

En cambio, si uno no es ninguna de las cosas anteriores (es decir, si tiene una cierta querencia política izquierdosa pero ha perdido el sentido de la realidad actual y sigue pensando en la democracia como aquel ideal proclamado por Rousseau, Babeuf, Marx y los comuneros de París, entre otros) tendrá, al oír la frase de marras, la misma impresión que tendría si en el velatorio de un pariente difunto recibiera, en vez de los pésames de rigor, preocupadas observaciones de que al tal pariente se le ve “muy desmejorado”.

La democracia, en efecto, si es que algún día llegó a nacer (dicen que lo hizo en Atenas en el siglo V antes de la era vulgar, pero parece que la alimentaban con carne y sudor de esclavos), hace tiempo que la enterraron. La democracia sólo puede existir en sociedades sin clases, donde los individuos viven libremente asociados de modo que el grupo no limita, sino que potencia la libertad de cada uno de sus miembros.

¿Se atreverá alguien a decir que es ése el sistema político que tenemos? ¿Qué sentido tiene, pues, decir que ese sistema corre peligro? Lo que sí tiene sentido es denunciar que incluso las formas democráticas están siendo infringidas. Formas que no son condición suficiente de democracia, pero sí condición necesaria.

Por supuesto, la punta de lanza de ese ataque a las formas democráticas la constituye el PP (Partido Populachero). Nada nuevo bajo el sol (ni cara al sol): la derecha española, hija como es de la Madre Inquisición y el Padre Cucharón, tiene las manos curtidas en el sano ejercicio de romper la baraja en cuanto cree que puede perder la partida. La rompió todas las veces que quiso en cuanto empezó a molestarle la modestísima Constitución de Cádiz y culminó sus gestas “rupturistas” un infausto 18 de julio de 1936 (en realidad fue el 17, pero la historia oficial decretó que había sido el 18, día de la “epifanía” del señor capitán general de Canarias, Francisco Franco).

La novedad es que antes embestía cuando le ponían delante el trapo (especialmente si era rojo). Ahora, en cambio, embiste contra la sombra: como ese gobierno tripartito de izquierdas, pálida sombra de aquellos gobiernos del Frente Popular machacados por las bombas de la Cóndor, perseguidos con saña en el exilio y fusilados en Montjuich.

Read more

Autogestión productiva y asambleismo

Luis Mattini

arnolkremer@hotmail.com

Primera parte: "Lo que el cuerpo piensa"

Mabel Thwaites Rey estimula el debate sobre grandes interrogantes del momento con un oportuno análisis de las posibilidades inmediatas de los movimientos autónomos que se desarrollan por diversos puntos del globo terrestre.(Ver: "Autogestión social y nuevas formas de lucha", http://www.lafogata.org, 5 de junio de 2003)

El debate se presenta entre considerar esas iniciativas como luchas acumulativas hacia un clásico proyecto de poder popular o verlas como expresiones embrionarias de contrapoder o no-poder.

La discusión se complica cuando se revalorizan categorías como "política" o "no-política", tema que cierto marxismo arrogante ha vulgarizado al adjudicarle a los movimientos sociales el calificativos de "no políticos" como si fueran un escalón inferior en las relaciones humanas. Es evidente que la polémica no es banal: uno u otro criterio llevan a considerar las posibilidades hacia un socialismo por la vía del estado nacional o la emancipación por el desarrollo de experiencias comunales. Al mismo tiempo el eje de la discusión tiene una faz común: cómo ha de actuarse, aquí y ahora, en terreno de la sociedad capitalista que es la que sufrimos, superando el corset del sindicalismo, el corporativismo, y el derecho burgués que es el derecho por definición.

Por momentos, y como paradoja histórica, pareciera que estamos discutiendo en la Europa post revolución francesa, dicho esto sin intención peyorativa, por el contrario, una demostración más de las limitaciones del mito del progreso y de cómo el pasado suele regresar como puro presente. Sea como fuere, lo importante es recoger la riqueza de aquella polémica polarizada entre anarquistas y marxistas que dejó como saldo una producción intelectual sustanciosa.

Read more

Viaje al otro lado del espejo

Joan Tafalla

o

La solidaridad de los seres de corazón moreno

con los rostros pálidos [1]

0.- Noticias del otro lado del espejo.-

“Lo más curioso era que los árboles y las demás cosas que las rodeaban permanecían totalmente inamovibles: por más que corrieran no conseguían adelantar nada. “¿ No será que todo se mueve con nosotras?”, se preguntó intrigada la pobre Alicia. Y la reina pareció adivinar sus pensamientos, pues le gritó: ¡Más deprisa! ¡ Y no trates de hablar!.

Lewis Carroll, Al otro lado del espejo [2]

Read more

La Tradición de la Democracia

Joaquín Miras Albarrán

En estas jornadas sobre el Presupuesto Participativo[1] hemos reflexionado sobre la posibilidad de organizar la intervención ciudadana en la elaboración del proyecto de presupuesto municipal directamente, sin la mediación institucional de partidos políticos y de representantes electos. Hemos conocido, para ello, experiencias políticas valiosas desarrolladas en  otros lugares, y hemos debatido las condiciones técnicas de aplicación en nuestros municipios.

El Presupuesto Participativo establece una relación distinta entre el ciudadano y la política, y confiere nuevo sentido a la palabra democracia, pues, al menos en un ámbito, la actividad política es ejercitada por la ciudadanía.

El Presupuesto Participativo es un primer paso en el intento de extraer la política fuera de las instituciones estatales y de convertirla en objeto de debate y de decisión por parte de una Opinión Pública formada directamente por los ciudadanos. En este sentido, la Sociedad Civil asume la soberanía en lo que hace a la política que se desarrolla desde ese ámbito de las instituciones políticas que es el municipio. La experiencia política que valoramos es un ejemplo de democracia directa, no delegativa, que rebasa los límites que el liberalismo ha impuesto a la democracia, y devuelve sentido a la palabra ‘ciudadanía’.

Con todo, la capacidad de decisión política de la Opinión Pública queda restringida todavía en el ámbito de las instituciones y aparatos que denominamos Estado. En este inicio de apropiación de la política por parte del demos, aún queda fuera de la discusión y decisión pública toda la actividad socialmente organizada, que se genera en la propia Sociedad Civil. Si bien toda actividad que se desarrolla desde las instituciones estatales está sometida, en principio, de iure a la publicidad, pues se le reconoce su carácter social y debe ser democratizada, también gran parte de la actividad que se desarrolla en la sociedad civil desde multitud de instituciones  posee una carácter social, aunque esto se rechace y se la considere actividad de interés privado.

El desideratum democrático es que toda institución de la sociedad civil que desarrolla una actividad socialmente organizada, y coordina, por ello, la actividad inmediata de diversas personas, según una determinada división técnica del trabajo, para la ejecución de su actividad, posea instrumentos internos de decisión que permitan a los agentes directos de la actividad colectiva ejercer el poder democrático -deliberación y ejecución- sobre la propia actividad y sobre los instrumentos y medios que la posibilitan.

Por supuesto, la organización de un poder democrático en este conjunto multitudinario de organizaciones debe ser interno a cada una de las organizaciones e instituciones civiles concretas, y no puede ser ejercido a modo de ingeniería social desde fuera de cada una de ellas, a partir de las instituciones políticas estatales, tal como plantea el comunitarismo actual.

Read more