El legado de un maestro. Homenaje a Manuel Sacristán
Reseña de Salvador López Arnal e Iñaki Vázquez (eds.), El legado de un maestro. Homenaje a Manuel Sacristán, Barcelona, FIM-Ediciones de intervención cultural, 2007. (Publicada en El Viejo Topo, marzo 2009, pp. 91-94). Manuel Sacristán fue un personaje de nuestra vida cultural, un nombre con relieve en la historia política del siglo XX español y un pensador que dejó una impronta fundamental en nuestra filosofía: por la calidad y cantidad de sus discípulos, por la variedad de terrenos (de la literatura a la lógica) en los que tuvo algo que decir, por los debates que despertó y despierta. Personaje literario, versado en decirle a alguien ?culibaja? sonando a Adorno o Lukács ?en el retrato acidísimo que dejó de él Manuel Vázquez Montalbán en Asesinato en el comité central?, se le ha dedicado un importante documental, ha sido criticado por dogmático, filosóficamente anodino y maestro desquiciador de discípulos, pese a que esos calificativos se compadecen mal con otros testimonios y, los que se refieren a su pobreza intelectual, no cuadran, sobre todo, con la lectura de sus textos. Como pedía Marc Bloch a propósito de Robespierre, al lector le dan ganas de reclamar: sacristanistas, antisacristanistas, decidnos, por favor, solamente, quien fue Manuel Sacristán. Este libro, que recoge las jornadas de homenaje que se celebraron en el 2005 en Barcelona, escrito desde el afecto y la admiración, ayuda bastante a saber de él y deja otras preguntas abiertas. Biográficamente, como otros miembros de la inteligencia crítica española (Carlos París, Jesús Ibáñez, José María Valverde, Alfonso Ortí, José Luis López Aranguren, Ángel de Lucas) surgió del falangismo, al que se encontraba ligado por lazos familiares, tal y como explica Juan-Ramón Capella en su contribución. Su trayectoria, en ese sentido, no tiene nada de particular: el paso del falangismo juvenil a la izquierda en los años 50 fue una propiedad colectiva. Parece, de acuerdo con una anécdota que narra Capella, que ya de joven Sacristán era un hombre con mucho coraje, virtud ésta que supongo que ni el peor de sus críticos le negará, y que no siempre sobra entre los intelectuales y que quizá ayude a comprender alguno de los rasgos trágicos de su biografía. Queda preguntarse qué conecta, en dicha coyuntura, esas tres propiedades: Falange, izquierda e intelectuales y las similitudes y diferencias entre cada una de las concreciones empíricas de ese conjunto de propiedades. Su proceso de formación transcurre entre una pandilla de niños bien (Sacristán era hijo de un hombre de negocios franquista que tenía una imprenta, explicó Juan Carlos García Borrón en sus memorias), descritos por María Dolores Albiac, impresionados por Ortega y dados a las emulaciones intelectuales. Quizá podría ahondarse más en las variaciones sociales dentro de ese grupo y en los efectos posibles en las filias y fobias de cada uno por el resto. Jordi Gracia apunta agudamente en su contribución cuánto debe a Ortega el pensamiento maduro de Sacristán en temas tan importantes como la concepción de la universidad y la relación de la filosofía con otros saberes. Sacristán adquiere una gran formación lógica y combina, a finales de los años 50, tres rasgos muy raros en el panorama cultural y político español: militante comunista, especialista en Heidegger y en la fenomenología (tempranamente adquirida, señala las siempre estimulantes contribuciones de Laureano Bonet, en contacto con los textos literarios de Ortega) e impulsor de la lógica formal en España. Su manual de lógica fue central en el estudio de la materia en España y su filosofía de la lógica una aportación notable, según explica Luis Vega Reñón. Queda por explicar mejor su relación universitaria con Joaquín Carreras Artau, cuyo padre también tenía una imprenta, procedente del menendezpelayismo, medievalista reconocido, parece que liberal y gran profesor, pero un manifiesto incompetente a la hora de facilitar la vida universitaria a algunos de sus discípulos. Y eso que tuvo algunos muy buenos a los que no procuró una vida universitaria tranquila: García Borrón y Sacristán. La explicación política no basta para explicar qué hacía Sacristán en el relativo destierro de la Facultad de económicas y por qué nunca tuvo un lugar en la Facultad de filosofía de Barcelona. Con posiciones muy extremistas, otros navegaron muy bien en la Universidad y cualquiera sabe que, en este medio, incluso bajo una dictadura, los factores políticos se pliegan fácilmente ante el poder de otro tipo de relaciones. Como explicó José María Valverde en Acerca de Manuel Sacristán, a nuestro pensador no lo querían en la Facultad de filosofía. Como marxólogo, Sacristán cuando lee al clásico en los años 70, hizo contribuciones fundamentales para comprender la relación entre metafísica hegeliana y trabajo científico en Marx. Dicho análisis sobre los homenajes que rinden los vicios metafísicos a la virtud científica, contienen enseñanzas importantes para la sociología de las ciencias sociales y de la creatividad intelectual. Francisco José Martínez lo destaca en su contribución. Como teórico marxista, Sacristán tuvo una original concepción del trabajo dialéctico. Ésta describe muy bien el proceso científico de reconstrucción de cualquier realidad no aislada artificialmente, es decir, cualquier totalidad compleja, ?síntesis de múltiples determinaciones?. Por tanto, la visión del trabajo dialéctico que tenía Sacristán está en condiciones de sobrevivir al marco intelectual marxista. Como filosofo de las ciencias sociales, los textos de Sacristán se leen con mucho provecho, se estime o no al marxismo como programa de investigación o como el mejor programa de investigación. Las contribuciones de Francisco Fernández Buey y Miguel Candel permiten comprender la entidad filosófica del trabajo que Sacristán realizó dentro del marxismo, que no es lo mismo que trabajar encerrado en el marxismo. Porque el propio Sacristán, con una reflexión de aroma hegeliano, decía que el proyecto del marxismo era como el de la filosofía de Leibniz: prometía más de lo que era capaz de desarrollar, tenía más de promesa que de concreciones específicas. Pero todo el mundo trabaja desde algún sitio; sus resultados pueden elevarse por encima de dicho lugar y desarrollar lo que, quedándose en éste, se vería agobiado por la estrechez. Es el caso, creo, de los potentes desarrollos epistemológicos sobre las ciencias sociales de Manuel Sacristán. En su faceta de teórico de la filosofía (de ?filósofo de la filosofía?), el libro contiene una importante carencia: la no consideración del debate que Sacristán motivó con Gustavo Bueno, uno de los filósofos españoles con obra más rica y extensa, y durante tiempo, una variante muy consistente del pensamiento marxista en España. Ese debate tuvo un impacto importante e ignorarlo no ayuda a comprenderlo y a pensarlo. Como tal, este debate aún está esperando una reconstrucción precisa (algunas de importante valor ya existen) y, no vendría mal, una nueva evaluación del mismo. En una ocasión se refiere Sacristán a Ortega cuando éste ?en Misión de la Universidad? decía que si los obreros dominasen, estos debían estar a la altura de su tiempo. Sacristán consagró una importante vida militante al PSUC y lo hizo procurando que la ideología comunista estuviera engarzada con lo mejor del pensamiento racional. Carlos Piera explica cuán moderadas parecían en la época las propuestas de Sacristán en medio de la fantasía revolucionaria reinante. Salvador López Arnal y Joan Benach analizan el cuidado con el que Sacristán, dentro de su racionalismo, intentó comprender las críticas románticas a la ciencia y a la civilización occidental y capturar su núcleo de verdad. Tampoco en este punto, Sacristán es un pensador evidente: su pensamiento contiene muchas fuentes. Algo que matizaba su paladar filosófico y le impedía entregarse a la descalificación grosera de las tradiciones filosóficas y políticas que le eran más o menos ajenas. En tales gestos, que evitan la condena ignorante y la polémica avinagrada, su ejemplo necesita ser promovido con decisión. Sacristán permaneció fiel al marxismo aunque después de la Primavera de Praga dejó de creer en el potencial liberador del socialismo real. Permaneció como marxista por continuar en una tradición ?lo explica Carlos Piera reproduciendo un interesante debate con su mujer Giulia Adinolfi?, en la que, él lo sabía bien, estaban lo mejor y lo peor. Sacristán, utilizando un concepto complejo de religión al que se refiere en su intervención José María Ripalda, terminó por considerar al marxismo una religión obrera, la culminación de una cultura proletaria que incorpora saber científico de su época con un mensaje colectivo de salvación. Y a esa tradición que combinaba verdades de hecho, una sensibilidad colectiva y fines político-morales, no quiso renunciar Sacristán. En esa tradición surgieron pensadores cercanos a él: entre otros, el importantísimo Otto Neurath ?¿para cuando una versión castellana, como es debido, de sus textos?? y el último Nikolai Bujarin, preocupado en su celda de la Lubianka, por fundamentar ecológicamente el materialismo. Enric Tello lo advierte en su interesante aportación. Este libro muestra algo: el Sacristán intelectual tiene muchos prismas posibles de entrada en su pensamiento y líneas de continuación para pensar, como con todos los autores significativos más allá de su tiempo y de sus próximos, con él y contra él; la figura histórica exige despejar ciertos interrogantes, y sigue siendo interesante por inusual; el militante político resiste bastante bien la evaluación histórica ?y eso, en el siglo pasado, no puede decirse de todo el mundo?. Hay, pues, como reza el título, un legado de Manuel Sacristán, que ?lo comparto con los editores de este libro bien elaborado? es la herencia de un auténtico maestro. La accesibilidad del conjunto de su obra, que reclama Albert Domingo, debería permitir que las nuevas generaciones se acerquen a él. Porque toda herencia, como indicaba Jacques Derrida cuando se refería a la de Marx, es siempre una tarea. Necesita ser recogida y cultivada. Tanto mejor si es en direcciones insospechadas. José Luis Moreno Pestaña Reseña realizada dentro del proyecto de I+D: «Intelectuales y calidad democrática en la España contemporánea. Un estudio sobre el campo filosófico» (HUM 2006-04051/FISO).
Read moreLas crisis en la era senil del capitalismo. Esperando inútilmente al quinto Kondratieff
Publicado en el “El Viejo Topo”, Barcelona, n°253, Febrero 2009
Incertidumbre
Incertidumbre es la palabra que mejor define el clima psicológico actual, todos los precedentes capitalistas de esta crisis se han demostrado inservibles a la hora de entender lo que esta sucediendo. La imagen de la "terra incognita", del ingreso a un territorio desconocido se va imponiendo entre las elites de las grandes potencias, en un articulo reciente aparecido en "The Independent" Jeremy Walker resume bastante bien esa nueva percepción: "Nos encontramos en un mar desconocido, nadie sabe hacia donde vamos. lo único que sabemos es que la tormenta económica prosigue su marcha" (1).
Por su parte James Rickards, una figura clave del aparato de inteligencia norteamericano (formalmente es asesor financiero del Gabinete del Secretario de Defensa) presentó el 17 de Diciembre de 2008 un informe auspiciado por la U.S. Navy donde traza cuatro escenarios catastróficos sobre el futuro de los Estados Unidos, uno (como no podía ser de otra manera en la era Bush) describiendo un mega ataque terrorista que aprovecharía la extrema debilidad de la economía para asestar un golpe mortal al Imperio, otro centrado en una supuesta agresión financiera de China vendiendo masivamente en el mercado dólares y títulos públicos estadounidenses provocando así el derrumbe de sus cotizaciones. Un tercer escenario presenta la caída libre del dólar y las consecuencias desastrosas para la sociedad imperial y el resto del mundo y en fin un cuarto escenario, tal vez el más importante, denominado "Derrumbe existencial" que pronostica una depresión prolongada con reducción del Producto Bruto Interno del orden del 35 % a los largo de los próximos 6 o 7 años, una tasa de desocupación que pronto llegaría al 15 %, etc. (2).
Read moreEntrevista con Robert M. Fishman sobre movimientos sociales
Entrevista con Robert M. Fishman sobre movimientos sociales:
“La relevancia de los movimientos se basa en su capacidad de mover a las personas que no obedecen una disciplina de partido, que no tienen mucho poder y que muchas veces no tienen una organización férrea o previsible detrás de lo que hacen.”
Salvador López Arnal
El Viejo Topo, diciembre de 2008.
Read moreFuerte impacto social de la crisis y control de las resistencias
Mercado y valorización de los recursos naturales: los límites del crecimiento del capital
Mercado y valorización de los recursos naturales: los límites del crecimiento del capital
JOAQUIN ARRIOLA
Publicado como:
"Mercato e valorizzazione delle risorse naturali. I limiti della crescita del capitale" en Luciano Vasapollo (ed): Capitale, Natura e Lavoro. L’esperienza di "Nuestra América", Jaca Book, Milan 2008 pp. 93-106 ISBN 978-88-16-40854-8
Read moreA sangre fría: Israel (VI). La política expansionista y criminal de un Estado étnico. Resistencias palestinas
A sangre fría: Israel (VI). La política expansionista y criminal de un Estado étnico. Resistencias palestinas
Salvador López Arnal
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[…] Soy consciente que se necesitará más que este libro para invertir una realidad que demoniza a un pueblo que ha sido colonizado, ocupado y expulsado, y glorifica en cambio a las mismas personas que lo colonizaron, ocuparon y expulsaron.
llan Pappé (2006), La limpieza étnica de Palestina
Read moreEntrevista la István Mészàros: «La solución neokeynesiana y un nuevo Bretton Woods son fantasías»
"Lukács acostumbraba a decir, con bastante razón, que sin estrategia no se puede tener táctica. Sin una perspectiva estratégica de los problemas no se pueden tener soluciones para el día a día".
Entrevista la István Mészàros: "La solución neokeynesiana y un nuevo Bretton Woods son fantasías"
En una entrevista en la revista inglesa Socialist Review, István Mészàros, uno de los principales pensadores marxistas de la actualidad, analiza la crisis económica mundial y critica aquellos que apuestan que esta será resuelta trayendo de vuelta las ideas keynesianas y la regulación. "Es una fantasía que una solución neo-keynesiana y un nuevo Bretton Woods resolverían cualquiera de los problemas actuales", defiende Mészàros. Para él, estamos viviendo mayor crisis en la historia humana, en todos los sentidos.
Read moreSistema financer, organismes multilaterals, multinacionals, deute extern i crisi
Dossier de la campanya “Qui deu a Qui?” per la campanya “Que la crisi la paguin els rics!” sobre les dimensions internacionals de la crisi
Sistema financer, organismes multilaterals, multinacionals, deute extern i crisi
Introducció
Read moreEl escándalo radical
El escándalo radicalPier Paolo Pasolini
Publicamos el texto de la intervención de Pier Paolo Pasolini que iba a tener lugar en el Congreso del Partido radical de noviembre de 1975. Sólo se pudo leer, ante un auditorio trastornado y en medio de un silencio sepulcral. Passolini había sido asesinado dos días antes. Existe un grave peligro – nos advierte el gran poeta y ensayista – que se cierne sobre el Partido radical debido precisamente a los grandes éxitos obtenidos en la conquista de los derechos civiles. Un nuevo conformismo de izquierdas se apresura a apropiarse de vuestra batalla por los derechos civiles "creando un nuevo contexto de falsa tolerancia y de falso laicismo". Precisamente, los intelectuales del sistema utilizarán la cultura radical de los derechos civiles, de la Reforma, de la defensa de las minorías como fuerza terrorista, violenta y opresora. El poder se prepara a "adoptar a los intelectuales progresistas como sus clérigos". La previsión de Pasolini se ha verificado, no sólo en Italia, sino también en el resto de la sociedad occidental en donde, en nombre del progresismo y del modernismo, se ha afirmado una nueva clase de poder totalizador y transformista, sin lugar a dudas mucho más peligrosa que las tradicionales clases conservadoras. "Contra todo ésto vosotros no tenéis más que seguir simplemente siendo vosotros mismos, lo cual significa ser continuamente irreconocibles.
Olvidad rápidamente los grandes triunfos y seguid impertérritos, obstinados, eternamente contrarios, en vuestro afán por pretender, querer e identificaros con lo distinto, seguid escandalizando y blasfemando
En primer lugar, quisiera justificar mi presencia. No estoy aquí en calidad de radical. No estoy aquí como socialista. No estoy aquí como progresista. Estoy aquí como marxista que vota por el Pci (Partido comunista italiano) y que ha depositado sus esperanzas en la nueva generación de comunistas. Que confía en la generación de comunistas por lo menos como confía en los radicales. Es decir, con esa dosis de voluntad e irracionalidad y tal vez algo de arbitrariedad que permiten desplazar – un poco escuchando a Wittgenstein – la realidad para poder razonar libremente. Por ejemplo, el Pci oficial declara que acepta, sine die, la praxis democrática. Así pues, yo no debiera dudar. Por descontado, el Pci no se refiere con ello a la praxis democrática codificada y convencionalizada por el uso durante los últimos tres decenios, sino que se refiere, sin lugar a dudas, a la praxis democrática entendida en la pureza original de su forma, dicho con otras palabras, de su pacto formal.
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